XXXVII

Mis dedos se hallaban hundidos en el calor de su húmedo sexo. Mónica respiraba fuerte mientras yo me disponía a darle todo el placer que ella deseara. Su sexo se hallaba hinchado y sensible a cualquier roce luego de dos orgasmos seguidos con la misma tactica. 

—Estás siendo malo conmigo. 

—Solo es un juego— respondí con tono amable antes de besar sus labios. 

—Me vas a volver loca, y yo ya te dije lo que… — Sus ojos giraron hacia arriva y los dedos de sus pies se estiraron un instante— Lo que quiero— Se relajó antes de girar. 

—No suena muy comprensible. Sería raro. 

—Shun, si alguna mujer aquí quiere tener un hijo, y un hijo tuyo, esa sería yo. De verdad, llevo años pensando en criar un niño nuevamente. Carol va creciendo muy rápido, ya prácticamente es una mujer, se sabe defender y sé de las cosas que hace cuando no la veo junto a Samantha. 

—¿Y cómo tendríamos un bebé aquí? 

—En eso tienes razón, pero incluso si saliera embarazada hoy tendríamos nueve meses para buscar algo adecuado. No me mires de esa forma, no estoy siendo irracional, lo he pensado bastante. 

—Lo entiendo, pero tener un hijo, no es algo que se tome tan fácil. Soy joven, no sé nada sobre ser padre. 

Mónica se sonrió en la cama y miró hacia arriba antes de hablar— Debo confesar que ningún padre tiene la menor idea de lo que hace cuando comienza. Yo misma era un manojo de nervios cuando tuve a Carol, dios, pensaba que se me iba a caer de las manos en cualquier momento, o que la ahogaría si la apretaba muy fuerte. y cuando comenzó a llorar, casi entro en colapso mental. 

—¿Fue así? 

—Fue una locura, Natalie me indicó algunas cosas, pero igual creía que me iba a volver loca. Luego me fui relajando, aprendí que son como cualquier persona, solo que tienen la necesidad de que los alimentes. 

—No me imagino como padre— Respondí luego de un rato— Osea, no digo que no desee tener hijos, pero siempre pensé que los tendría después. No sé como a los veinticinco, o veintisiete. Yo con un buen trabajo, quizás pagando para tener un auto o una casa. 

—Querrás decir a eso de los treinta y cinco, digo para tener esas cosas. 

—Bueno, quizás tengas razón. 

—No lo has notado, pero ya eres un padre y cabeza de familia. te he visto tratar con Daniel y Leyla. Vi como conversaste con él, y aunque es un niño pequeño estoy segura que fue reconfortante que alguien se acercara a explicarle lo sucedido con, Jessica. 

—Pero no he podido hablar con Marta, ha sido difícil. 

—Nadie dijo que ser cabeza de una familia fuese fácil Shun. pero si tanto te preocupa, podría encargarme de un niño en toda el área de cariño y afecto. La única parte donde obviamente no tengo mucho poder, es en conseguir suministros. 

—No me preocupa ese punto en realidad— Respondí con una sonrisa— Tengo planes, y creo que puedo solventar varias cosas, el único problema que veo por ahora con todo lo que planeo, es el tiempo. Siento que el tiempo es muy poco y que siempre hay demasiadas cosas por hacer. 

—Has hecho mucho. No sé cómo podríamos agradecerte, podría darte más de mi cuerpo, pero no creo que eso sea un pago real. Ya me tienes sudando y jadeando por tí. 

—Es bueno saber que lo disfrutas. 

—Disfrutarlo queda bastante corto— Sonrió con picardía antes de descender hasta mi miembro y tomarlo con ambas manos— de hecho siempre pienso que tu disfrutas menos de lo que yo lo gozo— Hundió mi pene en su boca, sentí el roce de su lengua girando alrededor y luego la succión de sus labios al entrar por completo. Fue divina la sensación contra mi glande. No tardé en colocarme erecto nuevamente, puestoq ue con la conversación me relajé bastante. 

Mónica acarició una de las bolas con delicadeza al tiempo que hundía su rostro una y otra vez. Luego se detuvo para recorrerme con su lengua de una forma bastante lasciva. Al instante que pasó su lengua por una de mis bolas sentí que una corriente ascendió por mi espalda y no pude contenerme. Disparé sobre todo su rostro.

—Tan caliente como siempre, me fascina— Lamió más mi pene limpiando todo el desastre de semen con su boca. 

—Nunca pensé te vería comiendo mi…

—¿Tu semen? Digamos que no soy tan aficionada al semen, o no lo era antes. Probablemente lo que dijeron sobre las hormonas tenga algo de cierto. Ahora me encanta el aroma y quiero tenerlo dentro no importa cómo. Resulta algo un poco obsesivo incluso— Bajó la voz en sus últimas palabras. 

—Mejor iré a reunirme con las chicas, hay que avanzar cuanto podamos con las bases para la construcción arriba. 

—Si reducen la cantidad de habitaciones, podrían terminar mucho más rápido— Comentó Mónica limpiandose un poco. 

—Lo dudo, ya hemos tenido problemas de privacidad. No creo que sea más fácil luego. 

—Hoy debería llegar Juliette, ¿verdad? 

—Si, ella y su grupo. 

—Son tres de ellos ¿no?

— Cuatro en realidad— Corregí cuando me terminaba de vestir— Aunque no sé a qué horas llegan. 

—Oye, habla con Marta, no lo olvides. 

—Bien. 

Arreglar el suelo y sellar la habitación estéril continuaba siendo una prioridad, pero sin saber dónde hallar el sellante adecuado, las cosas se estaban complicando. Algo positivo es que teníamos una habitación que era incluso habitable en la superficie. La intención era replicar tal hazaña en varias habitaciones, creando básicamente una casa sin peligro de radiación. Aunque, la verdad es que no teníamos forma de colocar ventanas en el lugar. 

—Celia se acostó con una sonrisa anoche. 

—No está mal. creí que estaba traumada luego de lo de los lobos. 

—Ahora ¿Piensas usar a Susan como juguete sexual? 

—Yo— Admití luego de repasar mentalmente— No tengo la menor idea. Me divertí ayer, y la verdad resulta bastante sexual.

—Bueno, hice que se tomara una pastilla hoy temprano. Mónica no te perdonará si bueno, la embarazas a ella primero. 

—¿También te contó? 

—Vamos, me lo dijo a mí hace semanas atrás. Que tu no quisiste prestar atención es otro asunto. 

—¿Cómo piensa Mónica que voy a tener un niño ahorita? 

—Probablemente de la misma forma en que cojes con ella en las mañanas— se encogió de hombros— ¿Qué harías si yo dijera que deseo tener tu hijo Shun? 

Me detuve a mitad de la sala sin saber cómo reaccionar. Tragué saliva y pensé en tal hecho— ¿Tú quieres…? 

—Bueno, al menos no es tan mala reacción. No sé porqué te niegas tanto con Mónica, no te importa mucho que sea mayor, o tenga tu sangre al momento de colocarla en cuatro. 

—Bueno, una cosa es diversión. Otra es responsabilidad. Además, en tí confío casi cieg…

—¿Ciegamente? Mira, yo soy la que reparte las pastillas anticonceptivas. Si tan solo se me olvida, o dejo de tomarla. De inmediato. 

—Suena a amenaza. 

—No realmente. Si me he planteado el hecho de ser madre.  Pero creo que quiero disfrutar otro rato de buen sexo sin necesidad de tener una criatura todavía. Dejaré que sea Mónica primero. 

—Genial, ahora seré Shun, aquel que repoblará la tierra— Expresé en sorna. 

—Pues tampoco he visto muchos prospectos Shun. No creas que ninguna de nosotras lo ha pensado— Su tono de voz y rostro cambió de pronto. Pasó a algo serio tan deprisa— No tenemos muchas personas a nuestro alrededor, las pocas que hemos conocido han sido peligrosas, nos han intentado matar, están muertas o enfermas. 

—Sabemos que vienen en barcos algunos, en el mar deben estar sin radiación. 

—¿Y si nos violan? 

—¿Crees que los dejaría? primero…

—Los matarías, lo sé. Te he visto actuar cuando te sientes acorralado y sientes que nos pueden hacer daño. Eso me gusta de ti, aunque también lo odio— Suspiró colocándose el resto del traje para salir al exterior— Shun, yo no planeo irme con ninguna otra persona, sonará como algo enfermo, pero creo que quiero estar contigo un buen tiempo, o hasta que las cosas cambien y el mundo se recomponga. Pero dudo que sea así, y somos muchas mujeres, con hormonas muy locas y miedos a muchas cosas que no han visto, pero que saben son extremadamente peligrosas. Estarán contigo Shun. No porque seas el hombre mas guapo del planeta, menos el más gracioso. Estarán contigo porque eres lo que necesitan, lo que necesitamos. Eres una salida, una opción, probablemente la única real que tengan— Se colocó el casco, aún así sentí que lloraba, y yo ahogué mi culpa, y pena. Coloqué mi casco al igual que ella. 

—Estaré allí para ellas— Me retiré sin decir nada más. No era quién para tomar todas las decisiones. Era obvio que algunas no serían lo que cualquiera habría imaginado algunos meses atrás. Si yo deseaba algo o no, era poco relevante, el mundo cambió y todo lo que podía hacer era adaptarme a ello. 

Recorrimos el vecindario en un pequeño carrito de carga, era más fácil moverse por ciertos lugares con esto. Sin contar que no buscaríamos nada extravagante, solo libros, sal y algo de ropa. Por otra parte la camioneta que recuperamos levantaba mucho polvo al aire y no queríamos dejar rastro de nuestra presencia a invitados indeseados. Seguiamos con el recuerdo de los lobos muy presentes, y solo estábamos Samantha y yo en aquel pequeño viaje. 

—Escríbele a Juliette a ver a qué hora llegará. 

—Están cerca, pero no se comunican ahorita. No responde— respondí de regreso— Ya les escribí. Mónica me preguntó lo mismo, y luego Natalie, y Nicole. 

—¿Todavía piensas en no dejarles quedarse aquí?

—Llámalo instinto si quieres sam. 

—Pero es nuestra tía, y viajó atravesando un par de países e incluso una selva para llegar aquí.

—Y hay zonas tranquilas y sin mucha radiación a nuestro alrededor. Podrían quedarse en alguna de ellas. Sin contar que no veo la razón para esperar cierto tiempo antes de venir aquí. 

—¿Crees que los compañeros traman algo? 

—Creo que en este punto nadie es inocente. No sobrevives sin ensuciarte, siquiera un poco. 

Colocar el suelo de la habitación parecía más fácil ahora que hace un par de días. Luego de hallar la resina adecuada. El trabajo de sellado fue bastante simple. y Solo quedó la labor de agregar un poco de cemento blanco y colocar las baldosas encima. Cortar algunas otras y acomodar todo. En cuestión de seis, casi siete horas teníamos todo completado. Algo que fue mucho más sencillo también porque allí adentro no necesitamos usar los trajes, y entre los tres avanzamos a buen ritmo. 

Celia se mantuvo bastante callada y evitaba mi mirada de forma bastante obvia. Samantha solo podía reírse ante este tipo de actuación, y no se cansó de fastidiar a su compañera de labores. El resultado era bastante gratificante, y salvo tener que hacer un par de retoques de pintura, y empotrar bien los bombillos de electricidad, todo lucía bastante bien. 

—Va a saltar como loca cuando lo vea— Expresé. 

—Espero que esto valga la pena, y no lo use solo para dormir, porque la voy a matar si es así, en especial por el dolor de espalda que esto me ha provocado— Aunó Sam. 

—Parece un lugar bastante limpio, más que cualquiera que viese últimamente, si lo pintase de azul o verde pensaría en un hospital— Añadió Celia. 

—Luego de esto no habrá más remedio que hacer habitaciones para todas Shun. Ninguna se quedará tranquila si le das algo tan genial como esto solo a Nicole. Sentirán que hay preferencia. 

—¡Pero esto es para que pueda avanzar con las vacunas!— respondí con alarma. 

—Explicaselo a ellas, y convéncelas que no tienes favoritismo por Nicole al darle una habitación estéril y sin radiación. 

—Shun, Sam, Celia— La voz fue de Carol desde la radio en el interior del bunker. 

—¿Qué sucede? cambio— Respondió Celia. 

—Hay movimiento cerca de ustedes, afuera, a unos cuarenta metros— Expresó la chica— Como por el norte, a las diez horas desde la puerta del bunker. Cambio. 

—Gracias Carol— respondió Celia. 

—Parece que llegó nuestra tía— Samantha alzó las cejas.

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