XXXVI

—No es tan fácil, se que existe, Carol me averiguó el asunto, pero no tengo ni la menor idea de como aplicarlo sin dañar el plástico que colocamos abajo. Aparentemente es corrosivo— Sufrimos un par de problemas con el piso de la sala de laboratorio. 

—Eso si encuentran el compuesto. Quizás el otro que encontró Sam.

—Exacto—  Respondí tomando asiento en la cama. 

—No pensé que costaría tanto, pero en serio estaba preocupada por las cuestiones de las inyecciones. 

—Ya no las llamas vacunas— Comenté. 

—No tiene sentido llamarlas vacunas, si no son vacunas exactamente. ¿Conversaste con Marta?

—No ha querido siquiera verme y salió con la idiotez que deseaba irse del bunker.

—Está afectada. 

—Lo sé— Resoplé— No hay mucho que pueda hacer si ella no deja que yo me acerque. 

—Debes buscar el momento, mamá intento conversar con ella, pero solo escuchó un rato, fue a Mónica, pero sigue renuente sobre comer. 

—Bien, bien ¿Pensaste algo sobre entrenar con armas junto a nosotros?— pregunté tocando el punto nuevamente. 

—Te dije, no me veo disparando. Soy bonita y he practicado gimnasia, pero no veo como hacer un split perfecto me ayudará a disparar mejor, ni como hacer un salto doble hará que mate algo. Argumentos con base en películas idiotas como misión imposible o matrix no cuentan Shun— Destrozó mi respuesta antes de escucharla— Sabes que no estoy mintiendo. Sin contar creo que puedo ser de mayor utilidad haciendo mezclas y viendo si puedo replicar ese condenado compuesto. 

—¿Puedes hacer un split perfecto? ¿Puedo verlo?— Preguntó 

—¿Crees que lo lograrás? 

—Claro. Con siete años de estudio, el doble de equipo y unas treinta personas trabajando junto a mi. Del resto… 

—Podría traer un par de personas para que trabajen contigo— Comenté sin dar mayor importancia. 

—Sé lo que estás pensando. Samantha me dijo algo bastante similar. ¿Pero cómo piensas que vamos a alimentarlos? ¿Te lo planteaste de verdad? ¿Y donde dormirían? Si no lo has notado ya stamos a tope, siquiera sé donde piensas que va a dormir nuestra tía cuando llegue. 

—No lo pensé— Admití. 

—Lo sé. Supongo que puedes traer un mueble y colocarlo frente al televisor. De esos que se abren y permiten acostarse, los he visto. 

—Si, uno de esos serviría— Expresé girando cuando la puerta de la habitación se abrió. Samantha nos vio a los tres. Gyna jugando en la consola sobre la cama mientras que Nicole y yo conversábamos. 

—Gyna, a dormir— Le indicó moviendo la cabeza. La aludida salió soltando aire abiertamente molesta— ¿La convenciste?— Me preguntó. 

—Ni un poco, dice que ella prefiere su laboratorio— Me encogí de hombros. 

—Bueno, supongo que será mejor, seremos inmunes a la radiación durante cierto tiempo, lo cual dará oportunidad para que los lobos nos maten a mordidas a todos.  

—Hallarán la forma de lidiar con eso. De seguro con entrenamiento, algún plan. 

—O armas más grandes— Bromee un poco. 

—Supongo que hallaremos la forma o nos dejaremos el pellejo en el intento—  Luego me miró— Celia quiere verte, está con el asunto ese. 

—¿Tiene problemas? ¿Y la dejaste allí sola? 

—Calma. ¿Qué puede hacer Susan? ¿Intentar rasgarle el rostro? Celia no es así de dócil. 

—Bien— Me levanté y dirigí al baño, lugar que designamos para que Celia tuviese su pequeño momento de dominación con Susan Afuera Mónica juntaba a las niñas para ir a dormir mientras que Natalie revisaba. 

—Shun ¿Podrías conseguir algo de sal? En un par de día estaremos sin sal. 

—¿Sal? Bien, veré si mañana busco un poco. 

—Si me traes un par de libros nuevos yo también te agradecería— Sentí el beso juguetón de Mónica en mi oreja. 

—Bien, bien. Algo de sal y libros nuevos. ¿No se necesita nada más en la cocina?— Pregunté a Natalie. 

—No mucho, con lo que tenemos debemos poder estar bien un par de días, pero si necesito algo te aviso. 

    —Bueno, veré si también consigo para hacer una buena torta y galletas. 

—¿De verdad?— Reaccionaron ambas. Asentí antes de entrar al baño y quedar con la boca abierta ante la escena que se desarrollaba. Celia se hallaba sentada en una silla, totalmente desnuda con sus piernas abiertas mientras que usaba sus dedos para abrir su vulva. La sola visión de aquello fue glorioso y encendió mis motores. Mi cuerpo por sí mismo dio un paso adelante, sin embargo, imaginé por un instante que Samantha pudo haberme engañado sobre Celia llamándome, Con lo cual yo estaría sin ser invitado en medio de una escena bastante erótica pero privada. 

Susan por otra parte se hallaba desnuda y de pie con los brazos cruzados. Su cuerpo a pesar de todo el desastre en el exterior resultaba lucir increíblemente suave, limpio y delicado. Su monte de venus era un montículo abultado y rosa donde un pliegue dejaba en entredicho la ubicación de la gloria. 

Tragué saliva sin expresar palabra alguna mientras veía con sed como los jugos escurrían de su sexo por la silla y piernas. 

—¡Esta perra se niega a comer mi coño!— Expresó Celia en un tono bastante molesto. 

—No tengo que hacer nada que tú ordenes, no tienes voto en este búnker— respondió la otra girando el rostro. 

Yo abrí los ojos y repasé las escena sin saber qué decir en primera instancia. Vi los ojos de Celia, y luego los de Susan. Esta última guardaba tanto orgullo que resultaba molesto verla. Suspiré y relajé los hombros antes de moverme y tomar a Susan del cabello. 

La chica que alguna vez fue reina en mis pensamientos, ahora la traté como un objeto. Vi sus ojos abiertos como platos, no esperaba que aquella fuese mi reacción, nunca me animé a tocarle un cabello ni a golpearle mientras estuve allí. Sin embargo, allí estaba, alzandola por el cabello y llevándola a rastras hasta el frente de Celia. Movió sus brazos y noté estuvo a poco de tratar de rasguñar mi cara, pero luego se calmó y dedicó un rostro lleno de ira y miedo. 

—¡Lame!— Acerqué su rostro contra la concha húmeda de Celia. Ambas chicas dirigieron sus ojos hacía mí. Yo no supe qué cara puse, pero repetí de forma decidida— Lame y recoge sus jugos con tu boca, Susan. 

—¿Qué? ¿Estás de coña?

—¿Te parece que estoy bromeando Susan?— Acerqué mi rostro a un punto donde sentí el aroma a sexo embriagante de Celia— Vas a lamer su coño mojado, pasarás tu lengua por su clítoris, chuparas y sorberas cada gota de sus jugos. Lo harás ahora y sin ninguna queja. ¿Estoy siendo claro? 

—Yo no…

Apreté mi puño sintiendo como su cabello se tensaba— No estoy jugando Susan, no me interesa tu opinión en este asunto. 

Hubo un silencio profundo en el lugar. Susan cerró los ojos antes de sacar su lengua, la cual dirigí directo a la vagina de la otra. Me cercioré que recorriera toda su extensión. Moví su cabeza y hundí su rostro en el sexo de Celia mientras yo desee impregnar mi boca con sus fluidos. 

Era la cumbre del erotismo, podía escuchar el salpicar, percibir el aroma y la lujuria de su cuerpo. Los pezones de Celia eran oscuros y se hallaban muy duros, tanto como el resto de sus senos que ahora apuntaban hacia arriba mientras le brindaban placer. 

Me sentí tentado a tocarla, aún más cuando Susan empezaba a aumentar el ritmo alrededor de sus carnosos labios abultados. Celia arqueaba la espalda y tensaba los muslos. 

La grata sorpresa cuando su mano comenzó a jugar con mi miembro por encima del pantalón. Mi dureza recibió el cariño que necesitaba y añoraba luego de tal estímulo visual. Su roce subía y bajaba, logró hallar muy rápido el glande, a pesar de la gruesa tela. Yo me entregué al placer que celia me brindaba, era grato y la escena frente a mi aumentaba la intensidad en mi cuerpo.

No me percaté cuando desabrochó mi pantalón, pero si sentí muy claro el calor de su boca rodeando mi falo en toda su extensión— Pensé dijiste que yo no llamaba tu atención. 

—Sexo y amor son dos cosas distintas, además se siente muy caliente y duro. Su aroma me provoca. 

    —Trágalo entero entonces— Contesté tomando su cabeza para que llegase hasta el fondo. Lo humedeció por completo y luego retiró suavemente dejando que su lengua recorriese la punta de mi erección ya bastante sensible. 

    —Ummm, tu hermana debería, ummm, comentar que, dios, está muy caliente, yo… debería comentar que lo tienes grande. Yo… provoca chuparlo tanto. 

    —Lo haces divino. 

    —No creo ser experta, pero me siento tan caliente en este preciso instante. 

—¿Necesitas que le indique chupe más fuerte?— Le pregunté a Celia mirando a Susan. Era peculiar la forma en que esta última ahora movía su cuerpo. Su trasero tumbaba de un lado a otro mientras que sus dedos de la mano derecha se hallaban escondidos en su raja jugando con su propio sexo. 

—¿No sería mejor si le pides que empine su trasero?— Me miró y luego a Susan. Esta última se detuvo de pronto y me observó con los ojos abiertos antes de negar con la cabeza. Su reacción me animó al instante. El temor en su rostro por alguna causa aumentó mi coraje y me despedí del cariño de Celia y moví por el lugar para colocarme detrás de Susan. 

—No Shun, así no. 

—¿Así? 

—No Shun, hace un tiempo tu y yo salimos durante cierto tiempo…

—Y tu misma dijiste intentaste tener sexo aquella vez que fui a tu casa. Debí haberte cogido entonces ¿no?

—Shun, no estás pensando. 

—Levanta el trasero Susan. 

—No. 

—Ahora— No alcé la voz pero fui decidido tomando sus nalgas suaves y blancas. Su piel era casi perlada, su cola era redonda aunque pequeña en comparación a las últimas que vi— Estás húmeda. 

—Shun, con cuidado, yo no…

—¿Dirás que no estás escurriendo?— Palpé su raja. Mis dedos se deslizaron por tanta humedad. Era viscosa, suave y caliente en extremo. 

—Yo, yo…

—Soñé antes con esto, imaginé varias veces ver toda tu zona así de húmeda, chorreando— Hundí uno de mis dedos. Pasó directamente y un suspiro se escapó de su boca— No dejes de chupar el coño de Celia, nadie dijo que podías detenerte. 

—Si— Su respuesta fue corta y tímida, un rostro que jamás vi en Susan previamente. Empecé a mover mis dedos suave, casi al ritmo de su trasero. Celia empezó a pellizcar sus pezones dedicándome una mirada tan llena de deseo que mi mente dejó de razonar propiamente. 

Susan llegó bastante rápido al orgasmo, algo bastante notable debido a los jugos que salieron casi expulsados y sus pies estirados a un punto donde cualquiera habría sufrido un calambre. Eso fue el límite de mi consciencia, dejé que la punta de mi glande se mojase con sus líquidos, pasee mi dureza de arriba abajo por toda su raja un segundo antes de hundirme en ella. 

Estaba en extremo caliente y algo apretada. Su vagina parecía succionar a cierto ritmo, lo cual fue bastante placentero cuando empecé a mover mis caderas contra las de ellas. 

—Luce tan rico, deberías ver la cara que tiene esta perra. 

—¿Disfrutas la cara que tiene?

—Me excita mucho cuando pierden la capacidad de pensar bien— celia comenzó a jugar con el botón de su sexo. Susan parecía perderse en las sensaciones de su cuerpo en ese instante. 

—Tan profundo, me está golpeando al fondo. 

—Esa es la idea, dejaré que lo sientas hasta lo más profundo. 

—Haz que me desmaye de tanto sexo Shun, damelo. 

En otra situación habría quedado frío ante aquellas palabras. Pero en ese instante estaba embriagado de tanto placer, solo pude asentir con un gruñido mientras tomé su cintura, abrí bien sus nalgas y la penetré hasta lo más profundo. Sentí que golpeaba su interior, una sensación que provocó una corriente eléctrica por toda mi espalda. 

—Esta es una perra hambrienta de sexo. Borrala Shun, haz que olvide su nombre si es preciso— Celia se levantó de su asiento para tomar el cabello de Susan, y morder su oreja. Luego pasó a sus senos. Un par de montículos delicados de puntas rosadas. 

—A este…  yo… si, dame más allí, se siente tan duro. A este paso, a este paso me va a dejar embarazada a la primera.

—Planeo descargarlo todo dentro de ti. 

—Si, quiero. déjame sentir esa cosa caliente allí. yo… — Ahogó sus palabras por un gemido largo cuando sus líquidos se escaparon nuevamente tensando los músculos de todo el cuerpo. 

La escena fue más excitante cuando tome el cuerpo pequeño de Susan cargado con sus piernas apoyadas en la silla, mi miembro entrando y saliendo de su agujero de placer y Celia posada justo al frente lamiendo su clítoris. Los gemidos se escapaban de su boca a un nivel bastante audible por todos. Sin embargo diré que no mantuve esa posición por mucho, a pesar de mover mi fibra lasciva, resultaba fatal para mis piernas. Afortunadamente mi miembro estaba de mi parte aquel día, pues pude soltar una descarga grande en su interior y permanecer lo suficientemente duro, como para que los siguientes golpes y lo provocativo de la escena me colocasen duro nuevamente.

Se escuchó el líquido de su entrepierna cuando mis piernas chocaban contra las suyas. Susan se perdió en el placer y luego de tres orgasmos más. 

—Muy sensible, ya no puedo más… 

—Pero todavía estoy muy duro y quiero cogerte.

—Las piernas, las piernas ya no me dan— Rogó cayendo al suelo con espasmos por todo su cuerpo. 

—Quizás me puedas dar un poco de ese placer— Celia se inclinó mostrando todo su trasero junto a su concha abierta de color un poco moreno y grandes labios decorados con algo de vello delgado y marrón rojizo. 

—Luego de esto no querrás a ningún niño a quien dominar. 

—Entonces tendrás que romperme bien el culo Shun, vamos, estoy esperando con ganas… 

Apunté mi dureza contra sus nalgas, más abundantes que las de Susan. La perfecta excusa para impactar mejor y chocarle con mayor fuerza. Los gritos de Celia sucedieron rápidamente los de Susan, sus gemidos llenaron la estancia y sus jugos lubricaron mi falo. La dejé repleta de mi líquido luego de moder todo su cuerpo y chupar sus senos cuando cabalgó sobre mí.

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