XXXI

—¿Pero puedes hacerlo o no? 

—No es tan simple como lo mencionas, puedo mezclar los mismos ingredientes, pero la preparación es un misterio. He visto algunos videos sobre el asunto, y es más complicado de lo que parece a simple vista, Sam. 

—Ves, te dije, significa que no puede. Mucha palabrería pero la señorita no puede hacerlo. Es como cuando la reté a subir aquella pared. 

—Por dios santo, tenía diez, once años cuando me hiciste subir esa pared— Se excusó Nicole. 

—Tu insististe en tener piernas lo suficientemente fuertes, yo te dije que no era para tu edad, pero insististe, así eres tú. 

—Ya déjala tranquila Sam, no es justo que la obliguemos a hacer esto. No cuenta con los recursos— Intervine, a pesar de saber que Samantha solo la fastidiaba un poco. Sin embargo Nicole parecía tomar bastante en serio el hecho de necesitar replicar la vacuna. 

—Yo sé que no iba a ser fácil, se lo dije. Hay un montón de aparatos que va a necesitar, sin contar que tendrá que estudiar por cinco personas. 

—¿Sabías que no lo iba a lograr?— Inquirió Nicole ofendida. 

—Nadie descubre algo a la primera, esta será la primera de una serie de enormes fallas. Alguna al final se convertirá en éxito. Afortunadamente para tí y nosotros, solo necesitas tener éxito una vez— Samantha se echó a reír antes de retirarse dándole a Nicole un par de palmadas en el hombro. 

—No dormí anoche solo intentando tener éxito. Sin contar que usé la energía eléctrica bastante tiempo. 

—Debes descansar un poco. Además, nadie te lo está exigiendo, siempre podemos hacer más trajes. 

—Lo sé, y supongo que tocará así al principio, pero pensé… ash, olvídalo. Déjame sola, debo ver que resuelvo hacer y qué voy a necesitar luego. 

—¿Estás bien?— Pregunté antes de irme. 

—Si, solo frustrada. Largo— Nicole lanzó un libro contra la puerta mientras yo me retiraba. 

Pasaron tres semanas desde el incidente donde casi pierdo la vida. Nuestra cotidianidad bajo el bunker volvía a hallarse en vigencia, poco a poco recuperamos nuestras labores y ánimos a continuar con vida. O al menos lo más normal posible. La electricidad nunca volvió, nuestras horas con energía se redujeron a unas cuantas al día con el uso de la planta a gasolina que disponíamos. La gasolina por supuesto se volvió un recurso muy valuable, al igual que el agua caliente para ducharnos. Las horas con energía en la casa se convertian en instantes donde todos los dispositivos tenían que cargarse, todos debíamos ducharnos y hacer la mayoría de tareas que teníamos pendientes. 

Con los nuevos trajes las incursiones al exterior eran más frecuentes, con Celia, Samantha y yo a la cabeza mientras que Jessica cuidaba la entrada al bunker. Los implementos que llevamos hasta la seguridad de nuestro hogar eran mayores. Lavadora, secadora, filtros de agua, sensores de movimiento, computadores, microscopio, impresora, centrífuga, congelador, sellador al vacío, un taladro. Aquellos eran algunos de los aparatos que recolectamos y usábamos ahora. Nuestra intención era hacer de nuestro bunker un pequeño refugio desde el cual poder hacer todas las operaciones que nos permitiesen sobrevivir. 

Nicole por su parte estaba entregada a la labor de hallar el cómo replicar el suero que Leyla trajo consigo en su pequeña caja de madera. Era algo extenuante, especialmente porque requería muchos recursos y los resultados eran infructuosos siempre. Yo por mi parte no la culpaba, de cierto modo era como andar a ciegas. Ella hace meses atrás era una estudiante de medicina, pero no una científica consumada experta en reactivos químicos, o biológicos. Se estaba exigiendo mucho en muy poco tiempo. 

Natalie por otra parte tomó el cuidado de los niños y el pequeño sembradío como su labor diaria. Las papas, tomates, hongos y calabazas era lo que mejor iba proliferando. Aparentemente el maíz necesitaba mucha mayor cantidad de luz y no lograba germinar por completo, la cebolla y el pepino necesitaban un poco más de humedad, punto que nosotros desconocíamos al principio. 

En la parte superior del búnker, en lo que fue nuestra casa alguna vez, logramos quitar los escombros de una buena zona, esperando poder construir próximamente un par de cuartos. El primero se trataba del laboratorio que Nicole nos exigía cada vez con mayor ahínco, aunque yo no sabía si eso haría que los resultados fuesen más alentadores.Y el otro era más como un pequeño centro de vigilancia extra para salvaguardar la entrada principal a nuestro refugio. 

El motivo de aquella pequeña edificación que planeábamos no era protegernos de los sobrevivientes. De hecho eran pocos aquellos que lograron permanecer con vida luego de los mayores efectos de la radiación, el hambre y las matanzas. Ahora sabíamos que dos pequeños grupos de no más de siete personas se hallaban en los sótanos de un centro comercial al sur, y otros en la bóveda de un banco. Ambos estaban bastante lejos, y su principal fuente de alimento provenía de la pesca, por lo cual no había razón para la lucha entre nosotros. 

La verdadera razón para aquella construcción era que nuestra tía Juliette se estuvo comunicando de forma muy regular los últimos días. Ella y parte de su grupo compuesta al inicio por más de cien personas lograron entrar en un sector de la selva a fin de cruzarlo por su zona más estrecha y llegar a nuestra región, el sur. El problema que encontraron allí fue más grande que la radiación regular en el ambiente. 

Algunas bestias habían cambiado, convirtiéndose en una clase de depredadores con instintos más acentuados. Capaces de reconocer esencias, seguir rastros, crear estrategias y emboscadas. 

Solo cuatro integrantes del numeroso grupo lograron salir con vida del lugar, y eso debido a que confiaron en una corriente del rio para transportarse y llegar hasta la zona costera, desde la cual se las ingeniaron para navegar un poco y perder a sus atacantes. 

No pregunté de forma muy directa sobre las circunstancias, pero supuse que debieron ser bastante peligrosas y complicadas. Ahora ese pequeño grupo de cuatro personas viajaba en nuestra dirección. Mi tía me comentó llegarían en unas dos semanas, pues en el camino primero pasarían por el hogar de uno de sus compañeros muertos. 

Hasta ese momento nosotros teníamos varias labores por realizar, desde construir el pequeño fuerte en la entrada, hasta realizar un pequeño viaje a la montaña donde se hallaba la central eléctrica más cercana. 

Samantha insistía que el problema eléctrico debía hallarse allí. Yo por otra parte tenía mis dudas, aquello era solo una central pequeña. La grande, desde la cual se producía energía eléctrica para la mitad del país, se hallaba en el río como a una semana de viaje. 

Sin embargo no todo era solo trabajo constante. Samantha en las noches era una fiera sedienta de sexo. 

Meses atrás no lo sabía, pero Sam sufría de ninfomanía. Misma que estaba tratando con una psicóloga y trataba de mantener a raya con sus rutinas de ejercicios y juguetes. Ahora no tenía que aparentarlo ni esconderlo. Gustaba de provocarme de diversas formas. Dos noches atrás paseó durante media hora con una pequeña falda sin usar ropa interior. Yo pude disfrutar de aquella vista mientras recogíamos el desastre del día y barría un poco. Sus caderas se movían de un lado a otro dejando a la vista el inicio de sus glúteos, una forma redonda casi perfecta que impedía que mi vista se dirigiese a otro lugar. 

Terminé tomándola por atrás contra el mesón de la cocina apenas las luces se apagaron. Sus gemidos eran estridentes y el sudor escurrió por nuestros cuerpos mientras yo le sujetaba de la cintura y hundía mi falo en su interior rebosante de humedad. 

Sabía muy bien que un par de ojos nos escrutaban en la oscuridad mientras nuestras lenguas se fundían. Samantha también se hallaba consciente, pero parece que disfrutaba de brindar el mayor espectáculo posible pues su interior se volvía mas apretado y los fluidos goteaban contra el suelo. Empinó su trasero aún más y bajó su cabeza hasta por debajo del nivel del mesón. 

—Se siente tan divino, estoy toda llena. 

—Te van a escuchar si lo dices tan fuerte. 

—Ellas se lo pierden, está llenándome, yo, casi, no puedo pensar. Adentro, se siente muy caliente. No vayas a parar ahora. 

—No dije que tuviese intención. Aunque, la verdad está muy húmedo y me estas apretando mucho. 

—Dame duro Shun. Clávame. Ya estoy cerca, muy cerca. Las piernas me están fallando. 

—Ya casi… — Expresé mientras mi pelvis chocaba contra sus glúteos abultados. La húmedad creaba un sonido lascivo que me provocaba a darle con mayor potencia. Mi glande chocaba contra las paredes de su interior, instandome a lanzar mi descarga total. 

—¡Si! Dios, no puedo más— Alzó en el último instante la punta de los pies y luego relajó las piernas para caer de rodillas en el suelo de la cocina. No necesité verla para saber que de su entrepierna escurría un líquido espeso. La ayudé a levantarse y moverse a la ducha. Nos aseamos y fuimos a dormir. 

Nadie dijo nada al respecto, ni siquiera al día siguiente. Aquello era ahora una parte más de nuestra vida diaria. Desperté sintiendo los dedos de Mónica alrededor de mi falo, mismo por el cual pasó toda su lengua y hundió en su boca sin miramientos. Yo sentí una corriente recorrer todo mi cuerpo, desde mi columna vertebral. Las piernas me temblaron y mis ojos se desviaron. 

—Anoche tuve que soportar él solo escucharlos. 

—Pensé estarías viendo. 

—Los puestos en primera fila estaban ocupados, además era difícil contenerme y no lanzarme sobre esto. A veces lo quiero solo para mi— Mencionó antes de seccionar la punta llenándola de humedad. 

—No fue intencional. 

—Lo sé. Pero no pude dejar de pensar en eso toda la noche, y terminé teniendo un sueño húmedo. ¿Sabes que es divertido? tenía mucho tiempo que no disfrutaba de un sueño húmedo. 

Mónica se subió sobre mis piernas. Su mano guió mi miembro hasta su entrada y allí comenzó a cabalgar sobre mi. 

Fui totalmente usado esa mañana, no fue un momento recíproco, ella deseaba sentirse mujer y que el placer le recorriese, y yo no me opuse ante aquella divina sensación. No me quejé en lo absoluto, fue magnífico, y tuve la certeza que a ningún hombre le importa ser parte de ese tipo de juegos. 

One thought on “XXXI

Leave a Reply

Your email address will not be published.