XXVIII

Demás está decir que el día siguiente a lo ocurrido fue muy incómodo en diversos sentidos. Natalie evitaba no solo el contacto visual, sino que no hablaba y se retiraba de la cocina tan rápido que era imposible entablar una conversación siquiera. Samantha y Mónica parecían disfrutar de la libertad de sus deseos sexuales. Mónica salió en apenas un camisón sin ropa interior y así deambuló por toda la casa, mientras que Samantha caminó apenas en blumer y se sentó en el sillón a ver algunas películas repetidas. Yo estaba excitado y con muchas ideas lascivas en la mente, pero tambien consciente que era necesario una gran cantidad de trabajo si deseaba que todos vivieramos mas tiempo en el bunker. 

Salí a buscar algunos suministros y a revisar la zona luego de verificar el agua y la zona de siembra. Me preocupaba no saber calcular el índice de CO2 que podía expulsar el lugar, por lo cual debía planear algo más que solo crear nuevas habitaciones en las profundidades de la tierra, lo cual además era increíblemente difícil. No deseaba pasar por la tarea de hacer un par de cuartos extras, otro esterilizado para mi hermana y quizás un criadero suficientemente grande. 

Me moví tranquilo por el exterior, encontré casi de inmediato un par de cuerpos a casi medio kilómetro de la casa. Los cuerpos se hallaban esparcidos por el suelo con muestras de serios daños en la piel, me pregunté si aquello se debía a la radiación y la falta de las inyecciones de la doctora. Revisé los mismos, tenía curiosidad por sus identidades, si era alguien conocido, si se trataba a alguien que identificase de los otros grupos, o si llevaban consigo algo de valor antes de fallecer. 

Una sombra se movió a mi derecha y sentí el viento de una vara pasar por encima de mi cabeza. esquivé apenas por instinto y me lancé al suelo cuando alguien más gritó a mi izquierda. Se lanzaron sobre mí, un sujeto terminó en el suelo mientras que el otro levantaba nuevamente una vara con púas para impactarme. 

—¿Pero que mierdas intentan?— se movían de forma torpe, al hombre frente a mi le costó trabajo levantar la vara para impactarme, apretaba sus dientes de una forma que daba miedo, como con una sonrisa siniestra y desesperada. 

Pude esquivar y moverme con facilidad, incluso arrastrándome por el suelo. Me levanté y saqué el arma de mi espalda por dentro del traje, estuve a poco de disparar al notar que otro sujeto se acercaba, pero luego noté su forma de caminar y amenazarme. Eran más zombies que personas, sus cuerpos se hallaban extremadamente esqueléticos y sus intentos de atacarme no eran más que amenazas vacías. Sentí lástima y me marché en carrera a un ritmo que no pudieron seguirme, morirían en pocos días, o quizás horas. Su única oportunidad de vencerme fue tomándome por sorpresa, y aún así fallaron en el momento en que noté la sombra. 

¿El mundo se convirtió en algo así? era difícil de pensar o creer, aún más cuando yo tenía un bunker que nos permitía quedarnos a salvo de aquel tipo de incidentes. 

No lo tenía planeado, pero me moví hasta las inmediaciones de un edificio que se mantuvo en pie. Tiempo atrás fue un conjunto residencial, pero varias estructuras terminaron derrumbadas y dos torres del lugar permanecieron erguidas. Era el sitio de un grupo enemigo. 

Me acerqué sin ningún sentido ni maldad, sentía curiosidad por tal agrupación luego de ver a hombres tan famélicos por las calles. Me hallaba a solo tres cuadras del lugar cuando una enorme putrefacción llegó hasta mí. Una que incluso podía atravesar el traje que usaba y el filtro de aire interno. 

Sentí ganas de vomitar y diversas arcadas. La razón de tal hedor fue fácil de hallar debido a un par de zamuros que rondaban el paraje a gran altura y un par de disparos dirigidos al aire. 

Una cuadra previa al conjunto donde aguardaba el otro grupo pude notar una enorme pira de fuego, cuerpos mutilados esparcidos y un par de mesas donde un grupo de hombres y mujeres fuertemente vigilados trabajaban. Vomité en el acto dentro del traje y sentí repulsión por el olor, pero la imagen que veía era fuerte. 

Un par de mujeres destripaban el cuerpo de otra más mientras que alguien daba golpes fuertes con un machete para seccionar partes de un brazo. Los intestinos mientras tanto se hallaban esparcidos por el suelo con un color amarillento mezclado de un marrón que no deseaba saber qué era. Necesité un par de segundos para recuperarme. Me calmé y descuidé, pues de pronto sentí un cañón contra la cabeza. 

—Un invitado importante muchachos— Con solo escuchar aquella voz mi cuerpo se estremeció, reconocí la voz de uno de los videos que Samantha me colocó varias veces. Aquel sujeto empalaba a quien quería y se mostraba de forma tan cruel con sus víctimas que no desee, ni estaba dispuesto a dejarme tomar. Giré el cuerpo y lancé directo a su cara un bombillo lleno de una mezcla ácida propia. El sujeto gritó al aire mientras que yo liberaba toda la carga tóxica que mantenía conmigo en el lugar y corría tan asustado que caì y rodé un par de veces. 

Dispararon varias veces en mi dirección. Yo no me detuve por nada hasta llegar al bunker, donde me lancé por las escaleras y derribé en el suelo a recuperar el aliento. No noté que tenía una herida en el brazo derecho, no supe si fue el roce de una bala o en alguna de mis caídas, tampoco me importó. ese día por poco me tomaban como rhen, lo cual estaba seguro significaba mi muerte y cosas peores para mi pequeña familia. 

Samantha llegó para rociarme con agua mientras yo me lavé incluso con jabón allí en la callejuela que servía de entrada secundaria para el bunker. 

—¿Estás seguro que era este?— Preguntó mi hermana cuando relaté lo sucedido y colocó el video del hombre que cortaba el cuello de otro con una sierra. 

—Muy seguro. Sentí que la sangre se me heló por un segundo. 

—¿Qué fue lo que le lanzaste en la cara? 

—Un ácido no muy bueno, lo hice apenas con algo de amoníaco y vinagre— Contesté. 

—¿Crees haberle hecho daño?

—Espero haberle dejado ciego, aunque es muy probable que solo le cause irritación— respondí con pesadumbre. Si podía eliminar a un enemigo era bueno, aún más a uno tan loco como ese, pero temía que mi fórmula no fuese tan buena. 

—¿Te siguieron acaso?

—No, aunque no importa, igual saben donde estamos. 

—¿Crees que vengan?— Preguntó Samantha— Ya sabes, a cobrarselo…

Guardé silencio— Es posible— Resumí— Será mejor estar en alerta. 

—Encenderé la planta eléctrica y pasaré la corriente a las puertas como dijimos la otra vez. ¿Por qué no vas y le dices a Nicole para que te suture eso?— Señaló la herida en el brazo. 

Asentí y me moví en toalla por el lugar. 

—¿Estás bien?— Preguntó Natalie al lado de Mónica en la cocina. Se hallaban preocupadas, al igual que el resto de los presentes. Las chicas estaban también un par de pasos más allá. 

—¿No puedes estar uno o dos días sin lastimarte?— Preguntó Nicole mientras caminaba hasta ella, revisó la herida y sonrió— No es grave, has estado peor, ven vamos a limpiar eso y a coserte. Pero te dolerá, no hay analgésico— Refunfuñé, pero lo acepté, no había de otra. 

Me retorcí quejandome como niño pequeño un buen rato. Mi hermana podía ser un dolor en el trasero, petulante y egocéntrica. Sin embargo, respecto a dar una atención médica se comportaba como una profesional— ¿Conseguiste algo de lo que te pedí?

—Apenas ha pasado un día, y ya puedes ver lo que me pasó hoy ¿en qué tiempo crees que lo habría hecho?

—Pues tuviste tiempo de sobra para tener sexo con Samantha, Monica y nuestra madre. 

—No tuve sexo con nuestra madre, bueno, solo oral. 

—¿Te parece poco? ¿Hay alguna diferencia? 

—En el acto, pues mucha ¡Auch!

—Perdiste el respeto a la familia, todos la perdieron— Tomó un punto de sutura y cortó el hilo— Aparentemente todos la perdieron. 

—No sabía que estabas molesta por eso.

—No me malinterpretes, no me molesta, solo que no imaginé a mi familia dar un giro así. Es difícil tener que verles con otros ojos y acostumbrarse a todo tan rápido. 

—Trataré de hacerlo menos traumático, más discreto. 

—dudo que Samantha tenga intenciones de ser discreta Shun— Nicole se sentó en una butaca y me miró a los ojos. Su mirada me indicó de súbito que ella también maduró de forma repentina. La hermana manipuladora que jugueteaba con los novios para obtener lo que deseaba se esfumó en algún instante— Samantha tuvo problemas amorosos y sexuales, mamá… Natalie también ha pasado por ciertas cosas, papá era grandioso, en su trabajo y como padre, lamentablemente no tanto como esposo— Miró el suelo— El mundo de pronto se acabó, las personas arriba se están matando y los que no, están enfermos de hambruna o radiación. Supongo que te volviste el último hombre, y no critico que ellas decidan verte como el jefe de pronto. No te hagas ilusiones, para mi sigues siendo el idiota que vi una vez orinarse los pantalones porque un pavo lo correteó por una finca. 

—Tenías que mencionarlo. 

—Solo trata de mantenerlos… mantenernos unidos lo más posible. Todavía no puedo creer que no pudimos sepultar a papá— Rompió en llanto de pronto y yo quedé en silencio frente a ella. No había palabras para expresar esa sensación de perder nuestra familia en un breve instante. Lo que de ella quedaban eran personas que de alguna forma ya no eran las mismas. 

Esperé un tiempo prudencial frente a ella, revisé la sutura, era muy buena, solo sentía un dolor en la zona alrededor de la herida— ¿Para qué quieres el cuarto estéril? 

—Recrear la vacuna que tiene la niña. El compartimiento es autorefrigerante, pero no creo que eso dure mucho, probablemente ya estén dañadas. Muchas vacunas necesitan una temperatura exacta, sin embargo, en teoría debería ser capaz de replicarlo. 

—Paralizar el avance de la radiación. 

—Si pudiéramos salir algunas horas todos, creo que podríamos avanzar más rápido en lo que piensas. 

—Preferiría entonces una vacuna definitiva, algo que detuviese de verdad el avance de la radiación— Expresé— De otra forma es difícil que me sienta tranquilo. 

—Es que es imposible, de hecho es un error llamarlo vacuna. No entiendes, las vacunas son anticuerpos de una cepa de cualquier virus, pero eso que Leyla, la niña trajo, no es una vacuna. Es más un compuesto que debe retener un porcentaje de radiación y de seguro expulsarlo por la orina, o algo. 

—Suena a que lo comprendes bastante. 

—No tengo la menor idea de como funciona algo como eso Shun— Soltó una leve sonrisa— Son decenas de años de estudios más avanzados que una simple carrera de medicina, solo conjeturo. 

—Aún así quieres el cuarto estéril. 

—¿Y si te mueres mañana? ¿Y si mañana el disparo no es en un brazo, sino que da en tu cráneo y nunca regresas al bunker ¿Qué crees que sucederá? ¿Quieres que me quede esperando a que hagas todo? Necesitamos un plan b Shun. 

—No es algo que no sepa, Samantha también sabe que hacer— Repliqué— Pero entiendo tu punto— Resoplé— Buscaré lo que necesitas, pero no puedo hacer un cuarto esteril en dos días. estaba pensando en construir algo sobre el bunker, arriba. 

—¿En la superficie? ¿Y la radiación?

—Con trajes y paredes con plomo y aluminio debería poderse. La pintura de antes traía plomo en pequeñas cantidades. Me preocupa más los otros grupos y cómo mantenerla a salvo. 

—Suena como algo viable— Nicole se movió por la habitación— ¿Qué necesitarias? 

—Más cemento, bloques que no estén dañados, vigas de acero, y como ocho brazos más— Respondí. 

—Pues ocho brazos más me parece más adecuado que catorce para hacer un cuarto esteril en un bunker. 

—¿Cómo está? ¿Perderá el brazo?— Samantha entró haciendo estruendo. 

—Para tu malestar mi brazo y yo seguiremos muy unidos— Respondí. 

—Bien ¿cómo vamos a responder? Ya no es solo la explosión o el mensaje del otro día. Hay que detenerles Shun, si piensan que les tenemos miedo van a venir por nosotros. 

—¿No podemos solo montar trampas cerca de casa?— Interrogó Nicole. 

—¿Y si entran?— Respondió Samantha. 

—Estoy consciente que debemos atacar y reducirlos preventivamente, es solo que, traté de evitarlo— Respondí levantando el brazo, ya no había sangre y la herida se hallaba limpia, el dolor sin embargo continuaba— Natalie entrará en locura si sabe que eliminamos gente y sin contar que será extremadamente peligroso. 

—¿Entonces, qué planeas?— Preguntó Samantha. 

—Hoy en la noche, mañana estarían preparados. Preparemos las bombas de gas que tengamos y la pólvora— Samantha salió de la habitación como si de un soldado se tratase. Nicole y yo nos quedamos mirando fijamente un instante. 

—¿Seguro de esto? 

—No, pero se que tiene razón— Resoplé.

—Y así de fácil vas a ponerte en peligro nuevamente. ¿Si estás consciente que todo nuestro futuro depende de sus planes arriesgados? Sin contar que no debería dejarte salir, la herida se te va a abrir cuando estés afuera. 

—No me voy a desangrar— Ante la mirada inquisitiva de mi hermana debí añadir— Si entiendo que todos dependen de que mis planes no acaben en fracaso. 

—No lo hagas…

Me retiré sin dar respuesta alguna, no podía prometer nada. Comprendía bien sus sentimientos, Nicole no tenía el mayor apego emocional familiar, pero pensaba con lógica y tenía serias intenciones de mantenerse con vida. Aquello significaba tratar que yo sobreviviera. 

Aquella tarde planté las líneas eléctricas junto a mi hermana y Jessica, quien ya tenía un traje para salir a la superficie. Nuestras trampas eran simples, cables de cobre expuestos en ciertos lugares con suministro eléctrico. De igual forma que teníamos otros expuestos para hacer sonido. Posterior a eso recibí con gusto el amor de Mónica y sus caricias y me preparé para salir. 

Di la orden a jessica de esperar a un lado de la puerta principal por nuestro regreso y partí junto a Samantha para dar una visita al grupo. Noté el miedo en sus ojos y en su mano al sujetar el arma de fuego. Natalie casi no deja que me moviese del bunker, se lanzó sobre mi cuerpo a llorar como si me dirigiese a la muerte. Me despedí y partimos en silencio por las calles oscuras de una ciudad destruida. 

—Esto será peligroso. 

—Coincidimos en que era necesario— Repuse moviendo mis pies hacia adelante. 

—¿De verdad están practicando canibalismo?

—No lo inventaría— Nos acercábamos por un lateral al conjunto de edificios donde aquel grupo habitaba. Había guardias armados en un par de ventanas, se notaban  por la luz amarilla que supusimos era de lámparas de aceite. 

—¿Crees que nos vean?

—No, ya habrían disparado— Nos movíamos en extremo lento  entre los escombros. En el lapso de una hora apenas nos posicionamos en una esquina del conjunto residencial, y desde allí nos planteabamos el cómo entrar pasando la cerca alambrada. 

—Podríamos esperar más tiempo. Apenas son las diez, no creo que estén tan alertas a eso de las doce o una de la madrugada.  

—Me aburriré aquí de tanto esperar— Expresé suspirando— Pero creo que tienes razón, no estarán tan alertas si nos movemos a esa hora, probablemente se duerman. 

—¿Cual es el plan?

—¿Qué sugieres? 

—Dividirnos, pero imagino que no estarás de acuerdo con eso. 

—Tienes razón, no estoy de acuerdo ¿Qué pasa si te atrapan? 

—¿Qué pasa si nos agarran aquí a ambos y nos llenan de agujeros? No sé Shun, no sé que pasaría, supongo  que estaría muerta. Tu también. 

—Bueno— Traté de pensar con claridad— Ya que no tienes mucho miedo y debemos solventar esto rápido, te diré lo que haremos. Tu irás al edificio de la izquierda, y yo al de la derecha. 

—Me das el que está más vacío. 

—No necesitamos matar a todos, solo atacaremos las ventanas que están iluminadas, grabatelas. Lanzaremos los tres cocteles al mismo tiempo a cada ventana. Los lanzas con fuerza, necesitas romper los vidrios de las ventanas. 

—Se ahogaran con los gases. 

—Eso si tenemos suerte y no tienen puertas grandes abiertas. Luego de eso esperamos y nos vamos a casa. Hay que evitar que nos vean, sin atacar directamente, solo eliminaremos a algunos que están armados. 

—Reducir fuerzas, entiendo. 

—Si logramos eliminar a cinco o seis de ellos, reduciremos sus fuerzas un tercio, los pondrá en una mala posición y con suerte perderán el control de los que tienen con ellos. 

—¿Seguro que son unos dieciséis?

—Conté catorce, supongo que hay al menos dos más. Igual, si eliminamos a cinco o seis, con sólo diez se les hará el doble de difícil manejar la situación. Luego de eso, con un poco de suerte, se eliminarán unos a otros, alguien se sublevará y asunto arreglado. 

—Lo dices como si fuese fácil y asegurado— Replicó Samantha. 

—Pues así sería en un mundo ideal. 

—Bien. ¿Crees que podamos encontrar algo más que sardinas y jurel para pescar? Quizás algo de róbalo o pulpo, amaría poder comer pulpo ahora. o sobre comida 

Esperamos hablando sobre comida y diversas tonterías. Las luces se apagaron a la una de la madrugada aproximadamente. A esa hora me despedí de Samantha con un abrazo y nos movimos en sentidos opuestos. La tensión se podía sentir en el ambiente, en especial luego de lanzar la primera botella a una de las habitaciones. El ruido parecía resonar estridentemente en el silencio de la noche. Dos botellas más y pude escuchar a alguien quejarse y gritar con desesperación. Me dirigí a la siguiente ventana, impactado que aún no se armara un alboroto por nuestra intrusión. 

La tercera ventana se hallaba en un décimo piso, era imposible lanzar las botellas desde abajo, debí entrar al edificio y llegar hasta el apartamento en cuestión por las escaleras de emergencia. Empujar la puerta de aquel apartaestudio y romper las botellas que me quedaban en su interior. Tranqué la puerta y aguanté cuando sentí que aquel hombre golpeaba la misma entre tos y gritos. 

Repare en ver aquel pasillo. Había heces y sangre en diversos sitios. No quise imaginar qué clase de situación pudo ocurrir para que el lugar se hallase así de sucio y en tal condición. 

Alguien bajó gritando por las escaleras. Los gases eran tan densos que yo en el pasillo comencé a toser a pesar de llevar conmigo el traje. Una alarma comenzó a sonar en la lejanía, lo cual significó que era momento de partir de tal lugar. 

Bajé las escaleras en carrera y aguardé a que un par de mujeres histéricas dejasen de pasear gritando por el pasillo inferior de la torre. Se quejaban de la muerte de alguien, pero no parecían comprender que la mejor forma de evitar el peligro era salir a la intemperie, y no quedarse gritando en el pasillo. Afortunadamente un hombre armado las sacó de allí, lo cual me permitió salir de mi escondite en las escaleras de emergencia y moverme hasta el borde externo, rumbo  a la salida del edificio. 

—¿Te vas tan rápido?

Aquella voz la reconocí y me heló la sangre, no se trataba del hombre al cual le vertí el ácido en la cara, o alguno de los que me enfrenté antes. Era una voz dulce, algo aguda. Giré la cabeza consciente de lo que vería. Susan se hallaba de pie frente a mi, junto a dos guardias armados y apuntando en mi dirección. 

—Susan— No se me ocurrió nada más que decir. La observé de arriba abajo, era igual de bella que siempre, delgada, con cabellos dorados y cintura pequeña. 

—Al menos parece que te acuerdas de mí. Dime Shun ¿Por qué no debo matarte ahora mismo? 

—¿Quizás porque fuimos buenos amigos?— Respondí, no me atrevía mencionar que desee en algún momento hacerla mía, no creí hallarme en buena posición para aquello. Luego un golpe en la cabeza me lanzó al suelo y dejé de pensar por un rato.

Desperté quien sabría cuanto tiempo después, estaba en una pequeña habitación. Susan se hallaba sentada sobre una mesa mientras dos hombres con sillas de madera me apuntaban y una mujer de cabello rojo se encargaba de preparar café en la cocina. Mi cabeza dolía enormemente, sentía hinchados los labios y uno de mis ojos, el sabor a sangre llegaba hasta mi garganta. También había rastros de golpes bastante fuertes en mi abdomen, supuse que fueron patadas.

—Ocho hombres muertos Shun, ocho hombres muertos en una sola noche. Debo admitir que hace un tiempo creía que eras un idiota, guapo, pero un idiota bastante débil. Ahora estás aquí causando problemas cuando deberíamos estar colaborando. 

—Eres la jefa de este grupo— Repuse notando la mirada de los demás— Pensé que se trataba de un hombre llamado Romer, o Gustavo. Ya olvidé cómo se llamaba. 

—Desde hace semanas que las personas mueren todos los días Shun. Pero de nuevo, resultas ser tan lento como antes. 

—¿Lento?

—Si, lento. Una vez te invité a mi casa sin mis padres, obvio que deseaba tener sexo. No jugar y ver televisión mientras comíamos pizza. Cuando una mujer se sienta a tu lado solo con una toalla no puedes ser tan lento. 

—Gracias— Admití mi tontería con una mueca mientras escuchaba las risas del par de hombres armados a los lados. 

—Descuida, cosas del pasado. 

—¿Eres la jefa de este grupo ahora? ¿Cómo crees que podemos colaborar?— Me senté en el suelo. Noté que apenas me quitaron el casco del traje, el resto aún lo tenía conmigo, y aún mejor, el arma de fuego que tenía contra mi ropa interior continuaba conmigo. 

—He sido la jefa siempre, aunque no creas no todos teníamos un bunker debajo de nuestra casa adonde poder ocultarnos. Algunos sobrevivimos a las bombas por suerte, tocó organizarnos después de eso. 

—Y vender armas solo surgió supongo. 

—Estaba en la base militar con mi padre cuando sucedió, se supone que al otro día tendría una mañana de piscina. Todo estalló y tenía muchas armas frente a mí pero nada de comida, luego llegó un grupo queriendo armas y daban tanta comida como quisiera. 

—Y todo se dio naturalmente. Así todos terminan matando a cuantos se atraviesen, comiendo carne humana y obligando a cazar otros grupos. 

—Algunas cosas solo pasan Shun. 

—Claro. ¿Y ahora qué sucederá? 

—Dos opciones, me dirás el cómo entrar a tu bunker sin trampas, todos mueren y tomamos el lugar. O, tú y los tuyos comienzan a trabajar para nosotros, comenzando por darnos de regreso las vacunas que tenía la doctora. 

—¿Qué te hace pensar que tengo alguna vacuna? Si no te diste cuenta usamos trajes, que lo recomiendo bastante, hay gran cantidad de radiación en el aire. 

—Estabas en el lugar luego de la explosión, no me creas tonta Shun. 

—No te daré nada y ninguno de los tuyos podrán entrar en el bunker— Respondí mientras me movía tratando de levantarme, los dos hombres a mi lado levantaron los rifles dirigiendolos a mi. Yo temblaba, no solo tenía miedo, sentía que iba a morir en ese mismo instante. El piso era de una alfombra beige con rastros marrones que dudaba fuesen solo sucio. 

—Bien, entonces será de ese modo— No hubo palabras, solo miró al par de hombres y estos se levantaron de sus respectivas sillas. Los disparos volaron en distintas direcciones, yo caí al suelo cuando una bala impactó en mi pierna directamente suministrada por Susan. El segundo impacto dio en un costado de mi abdomen. Sin embargo, ni Susan o los hombres se percataron que yo les apuntaba por debajo del traje. Disparé primero al moreno cercano, luego me impacté al notar que la mujer en la cocina se lanzó sobre el otro sujeto, un chico mucho más joven y asustadizo que sujetaba una ak-47. Disparé a ese luego de verle en el suelo. Susan intentó correr, pero le golpeé la cabeza con mi arma y dejé tendida en el suelo. 

—Bien ¿Qué piensas hacer?— La mujer pelirroja me miró a los ojos, yo busqué el casco de mi traje y luego observé la escena a mi alrededor— Van a venir pronto, puedo indicarte por donde salir. 

—¿Sabes si agarraron a mi hermana?— Pregunté. 

—¿Cuando? 

—Hoy, por la noche, junto conmigo. 

—No, hoy no agarraron a nadie más, estaban seguros de que estabas solo en el ataque, los escuché cuando llegaron— Expresó la mujer. 

—Supongo que escaparás. 

—Pues esperaba poder ir contigo, donde quiera que pienses ir, aunque parece que te desangras— Era obvio, yo por dentro de mi traje me quité la camisa y busqué de tapar el agujero mientras pensaba en Nicole, quien estaría bastante molesta al verme llegar con otro hueco en mi cuerpo. Temblé de miedo cuando noté que la sangre no paraba de manar y mi cuerpo se debilitaba rápidamente. 

—Bien, la llevaremos como nuestro boleto de salida— Expresé tomando a Susan de un brazo y proceder a arrastrarle por el sucio pasillo de regreso a casa. 

7 thoughts on “XXVIII

  1. José Funez says:

    Hola hola bro q tal como estas…?? Bueno espero q bien xq la idea es molestar para un nuevo cap x aquí jejeje.. Saludos y espero en verdad estés bien y no te haya alcanzado el problema interno q tiene tu país hoy en día… Exitos!!

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