XXVII

—Tienes que prometerlo Shun— Jessica se hallaba frente a mí con la vista baja. 

—¿Por qué me pides por tí y no por tu hija Marta? 

—Te cae bien, y tú le atraes, no la botarías ni dejarías que le sucediera algo. Me amenazaste a mi, no a mi hija, lo noté. Por eso solo pido por mi— Respondió ella de pie frente a mi. Podía notarlo, estaba temblando, desde la cabeza hasta los pies. De verdad temía por que fuéramos invadidos. 

—Haz cuidado a la niña, has hecho tus deberes y ayudado a soldar todo lo que he necesitado. No tengo intenciones de botarte Jessica— Ella estaba a poco de hablar pero le detuve— Tampoco de sacrificarte, no es como manejo las cosas. Creo tener un plan, e incluso si algo saliera mal, Samantha quedaría al mando y tiene órdenes específicas. 

—¿Puedes detenerlos Shun? ¿Y la radiación?

—Mónica está haciendo nuevos trajes, ya están listos tres de ellos, pero es mucho trabajo, no puedo pedirle que los haga más rápido— Específiqué. 

—¿Y si le ayudo? No importa no dormir, estoy segura que lograrán entrar, lo he soñado por días Shun, y hoy…

—No fue un intento de entrar Jessica, la carga fue muy pequeña. Fue en cambio una técnica de intimidamiento. Intentan decirnos que saben dónde estamos y que debemos tener miedo de ellos porque también tienen  pólvora— Le expliqué mientras Natalie se acercaba a nosotros y escuchaba la conversación, bebía una copa de vino tratando de calmar los nervios.

—Pues lo lograron. 

—No. Cometieron un error. Ni Samantha o yo hemos atacado o minado los alrededores del búnker porque sabíamos o confiábamos en que no sabían de nuestra ubicación. Si nos hallaron, debieron invadirnos por sorpresa. Nos prepararemos, protegeremos este lugar e incluso atacaremos, si es necesario— Expuse hablando firme. No estaba tan seguro como demostraba. Samantha tenía varias ideas sobre cómo defender nuestra posición con cableado, una red eléctrica y detonantes. También había pensado una mejor forma de usar mis bombas de gas para destruir las bases enemigas. Pero yo no sabía todavía cual de los dos grupos de sobrevivientes era el atacante. 

Suponía debía tratarse del mismo grupo en el cual se hallaba Susan, quien además no sabía si se trataba de una posible aliada, amiga, o enemiga. Todo por el mensaje que enviaron previamente, y que la pequeña explosión era el mismo modus operandi. 

Jessica se sintió más tranquila y se retiró a la habitación de Leyla, misma donde también estaba quedándose Daniel, quien logró comenzar a jugar con la niña y gastaba horas enteras con las consolas portátiles en competencias entre ellos. 

—Bien— Samantha se sentó a mi lado con una leve sonrisa y una cerveza. Yo no era muy fanático a la cebada, a veces gustaba de algún licor fuerte, pero nada más— La tienes totalmente domada, pudiste haberle pedido que hiciera lo que tu quisieras y ella habría obedecido. 

—Lo sé, pero sabes que no siento atracción hacia Jessica— Expresé mis pensamientos reales. Indudablemente su trasero era algo que había visto varias veces y era seductor la idea de tomarlo, pero venía de la mano con alguien a quien no le tenía el mayor de los aprecios. 

—¿Y Natalie?— Preguntó mi hermana. 

—¿Qué sucede? 

—Te quedaste estancado en solicitarle que usara las minifaldas, lo ha estado haciendo. ¿Qué sucede que no has avanzado más desde allí?

—No sé cómo avanzar— Admití— El otro día me senté un rato con ella en la cama, toqué su pierna y comenzó a sermonear al respecto, que ella es nuestra madre y… 

—Y tú eres el hombre. Solo que no sabes como demostrarlo. 

—¿Qué quieres decir? 

—Shun, quieres comportarte siempre como alguien bueno, educado y que respeta a todos aquí. Eso es bueno, pero debe ser dado en buena medida. Te respetan, pero te muestras como alguien que está en la misma medida que los demás. 

—¿No es eso bueno? 

—Fuese bueno si pudieras demostrar tu superioridad de otras formas, ejemplo, si esto fuese tu harem de concubinas. Pero no lo es, si fuesen tus esclavas, también. 

—No entiendo— Repuse. 

Me miró extraño, como si estuviese molesta. Me pregunté si era por la tensión de todo el momento previo con las explosiones, o por el hecho de haber estado tomando desde la mañana hasta esta hora de la tarde. Ninguno había trabajado ese día salvo por salir y colocar un par de hilos alrededor para saber si alguien se acercaba y desde qué lugar llegaban. Algo que completamos antes del mediodía por no ser nada laborioso— No entiendes, nunca entiendes, y yo soy la que debe lidiar a ver como resuelvo para que todos estén bien y sin pelear— Me mira y reconoce mi expresión— Si, claro que pelean, a cada rato, que no lo hagan frente a tí no significa que no lo hagan— Bajó la voz— ¿Crees que Natalie no ha ayudado a Mónica a tejer los trajes solo por casualidad? —Suspiró profundamente— Diles a las niñas que vayan a su habitación, te mostraré algo. 

—¿Qué? 

—¡Solo hazlo!

—¿Qué intentas?— Pero decidí no esperar su respuesta— Chicas— Me dirigí a Carol, Gina y Marta— Quiero que vayan a la habitación, se queden allí, los adultos vamos a conversar algo— Expresé, indicándoles el camino con la mirada sin levantarme del sofá. Marta me miró de soslayo, como diciéndome para quedarse, pero siguió al resto al notar que yo no indiqué nada más. 

—Por cierto, debiste avisarme antes de cogerte a Marta que pensabas hacerlo, afortunadamente ella sola vino hasta mí y me pidió una pastilla. No puedes andar viniendote adentro sin precauciones. 

—Fue algo que pasó. No lo planee. 

—Si bueno, pero también te advierto que observes bien a Mónica, no creo que piense tomarse siempre las pastillas, creo, no, estoy casi segura que planea embarazarse de nuevo— Me guiñó un ojo. 

—No estoy, no estamos preparados para tener un bebé. 

—Yo no diría que no lo estamos, pero depende mucho de tí qué hacer respecto a eso, es una enorme responsabilidad, pero supongo que de un momento a otro sucederá— Se encogió de hombros, mientras yo notaba como Mónica pasaba por la cocina donde estaba Natalie tomando más vino. Ninguna emitió sonido alguno al encontrarse— Después de todo, estamos sanos, y dudo que exista mucha gente sana actualmente— Me mira— Conseguí otro video, este es espantoso— Me muestra como a un hombre le meten un palo lleno de clavos por el ano haciéndole desangrarse hasta morir de dolor. La escena no solo era horrible y humillante, a pesar de no tener audio los gritos se podían sentir por sus expresiones, aquel sujeto deseaba morir. 

Me estremecí y paré el video antes de que terminase, imaginé quienes debían ser los responsables—¿Los grupos?¿Qué hizo? 

—Pertenecer a otro grupo y tener dos mujeres— Respondió ella con una leve sonrisa. 

—¿Lo conseguiste de tu amiga? ¿Sabes si ellos fueron los que hoy…? 

—No sabe. Si fueron ellos, ella no está tan arriba en la cadena como para enterarse, es básicamente un objeto sexual, ya se acostumbró, y está embarazada. Saben que no escapará, ella tiene miedo, en especial porque cree que el niño vendrá enfermo. Sin embargo, me comentó estará pendiente de cualquier cosa— parecía que Samantha estudiaba mis reacciones, no era necesario en realidad. Me encontraba bastante consciente que nuestro bunker y su seguridad nos había librado de varios horrores que se estaban librando en la superficie. Era algo que pensaba casi a diario, en especial al momento de imaginar el cómo proteger ese estado del que gozamos. 

—Bueno, es algo. Lo siento por tu amiga. 

—No hay mucho que podamos hacer, al menos no hoy— Vació su lata y miró la televisión, luego habló en tono bajo— Lo que harás es llamar a Natalie a sentarse a ver televisión. Luego llamarás a Mónica y le pedirás que haga un baile sensual, o que te haga sexo oral, aquí frente a nosotras. 

—¿Tú crees que lo hará? 

—Tu problema no es que Mónica lo haga o no, es que debes demostrar dominio para que Natalie no se vaya de su lugar. 

—¿Sabes que moriré si no tienes razón? 

—Ese es tu problema. Ni mamá ni Mónica o yo podemos sobrevivir allá afuera por si solas, y lo sabemos. Bueno, quizás yo sí, al menos más tiempo que el resto— Se encogió de hombros— Pero ellas no tienen mucha opción, y se han sentido inútiles durante varias semanas, viendo como tu o yo manejamos todo, como solo son espectadores y esperan aquí abajo por noticias, no tienen nada qué hacer ni como tomar el futuro en sus manos. Eso y con muchas ganas de tener sexo. 

—¿Por qué tendrían esas enormes ganas de tener sexo?— Me crucé de brazos. 

—Fin de mundo, o su semejante, situación de peligro. Te lo expliqué antes, hermanito. 

—Si, lo hiciste— Refunfuñé pensando sobre aquello. 

—¿Piensas que mentí? 

—Increiblemente no, pero no sé como tomar tu idea de que la tensión en el bunker se puede solucionar con sexo. 

—Ponlo a prueba ¿Qué quieres apostar? 

—Si pierdo, de ahora en adelante quiero que estés desnuda la mayoría del tiempo, quiero ver tu cuerpo cuando quiera— Sonreí. 

—Bien, si gano Carol será mía. No podrás tener sexo con ella a menos que yo lo permita o sea un trío con las tres, pero si es así dudo que sea pronto. 

—¿Carol?

—¿Qué esperabas? Estuvo con un dildo un buen rato y ya tenía gusto por Gina antes de eso, yo solo tuve que llegar y usar mis dedos y boca. Fue lujuria a primera vista. 

—Suena como un buen romance— Acepté el trato, respiré profundo y actué— Natalie, ¿por qué no vienes aquí y te sientas con nosotros a ver esta película? El día de hoy ha sido difícil— Hablé en voz alta señalando el sofá unitario a un lado del de dos plazas. 

—Ha sido horrible ¿verdad?— Natalie se acercó— No he podido estar tranquila desde lo de la mañana, es como si en cualquier momento pudiera entrar alguien. 

—Te dije, no hay nadie allí afuera, y Samantha y yo arreglamos para que nadie se acerque sin que sepamos. 

—¿Es seguro?— Tomó asiento dejando a un lado la copa de vino— ¿De qué es la película? 

Transcurrió un par de minutos en silencio, la escena de acción principal de la película pasó dejando a todos con los ojos fijos al televisor un par de minutos, luego la película se tornó bastante monótona. Aproveché cuando Mónica salió nuevamente a buscar algo de tomar en la cocina— Mónica. 

—¿Si?— Preguntó ella desde su lugar con un tono lleno de curiosidad. 

—Ven acá un momento— Pude notar la mirada de Natalie fija en mí, Mónica también se acercó sin comprender mi acción. 

—¿Sucede algo? 

—Nada malo. Me preguntaba si serías capaz de hacer un baile para mi— Lo dije con un tono lleno de descaro, pude notar como los ojos de Mónica se abrieron y sus mejillas se colorearon. 

—¿Un baile? ¿Con qué música Shun? 

—Bueno, quizás solo un par de vueltas, me gustaría poder verte mejor, a ti y a ese short corto que llevas— Noté las miradas, Mónica se acercaba, parecía tentada ante la idea, pero me miraba, a mi y a Natalie alternando la mirada entre ambos. 

—¿Estás seguro?

—Totalmente. 

—¿Le estás pidiendo a Mónica que pose frente a nosotras?— Preguntó Natalie. 

—Si, quiero verla, solo debes ver la figura que tiene, y la forma, tú sabes— Contesté— Además, la película no está tan interesante. 

—En eso tienes razón, pensé que era de acción, pero ahora parece de política— Me siguió Samantha. 

—Yo, no creo verme tan bien— Expresó Mónica, se mostraba mucho más tímida a diferencia de otras veces en las cuales estábamos a solas. 

—Luces genial en realidad— Repuse animándola para que diese una vuelta. 

—Coincido, incluso parece que te has tonificado— Comentó Samantha. 

—Y eso que no has visto lo mejor, Mónica tiene muy buen trasero. Mónica ¿Por qué no nos muestras un poco más de eso?

—¿Hablas en serio?— Preguntó ella. 

—¿De verdad?— Le siguió Natalie. 

—Totalmente en serio— Desestimé el comentario de Natalie y proseguí— Déjame ver tu trasero, creo que me gustaría bastante verte sin esos shorts— Hubo un silencio entre todos, Mónica me miró y yo mantuve la mirada con ella, asentí mostrandome firme en mi decisión aunque por dentro estaba a punto de temblar. Natalie me miraba de forma intensa, lo pasé por alto. 

Mónica dudó un instante, movió sus caderas de forma suntuosa y lenta, dudaba, lo sabía, pero igual comenzó a desabrochar su short y a deslizarlo por su cintura. Mostrándose, exponiéndose frente a los presentes, sin embargo su mirada iba dedicada a mi, eran ojos cómplices. Su trasero rebotó cuando la tela descendió por sus curvas abultadas. 

Llevaba una tanga blanca hundida entre sus nalgas. Se agachó dándome la mejor vista del momento, su trasero alzado y la hendidura de su sexo apenas cubierta por una tela que se humedecía bastante rápido. 

—¿Te gusta lo que ves?— Preguntó sonriendo Samantha dandome un codazo. 

—Me gusta, me gusta demasiado. De hecho estoy pensando en que quiero que se quite la blusa. 

—No cargo nada debajo— Expresó Mónica. 

—¿No es demasiado?— Preguntó Natalie. 

—Me parece perfecto si se quita todo de hecho, si es demasiado yo mismo me quito la ropa— No dudé y quité mi camisa. Noté la mirada intensa de Natalie, estaba escandalizada, Samantha en cambio colocó una de sus manos en mi pecho comenzando a pasear sus dedos con delicadeza y un juego sugerente. 

—Esto es exagerar— Argumentó Natalie mientras que Mónica se desinhibió y retiró su blusa dejando al descubierto sus prominentes senos. Por un instante dudó de su instinto y mis intenciones, pero luego se dejó llevar, en especial al notar mi sonrisa confiada y la dirección en la cual se movían los dedos de Samantha a mi lado. Sus pezones quedaron al descubierto, redondos y erectos, deseando mi atención. 

—Se puso duro, incluso se siente por encima del pantalón— Samantha no temía en acariciarme. 

—¡Samantha! ¿Qué crees que haces? ¿No ves que lo que estás es el miembro de tu…?

—¿De mi hermano?— Giró a verla— Quizás de sangre, y probablemente eso importaba dos meses atrás. Ahora, no importa, es el hombre que trae la comida, es quien nos protege y alimenta ¿no? ¿No es a quien le pediste un calentador?— Samantha fue directa pasando sus dedos por debajo de mi ropa interior, había desabrochado el cinturón rato atrás mientras que Mónica parecía relamerse los labios mirándome, a sabiendas de lo que sucedería. 

—Eso no cambia el hecho. 

—¿Me negarás que has soñado con esta verga enorme?— Sacó mi miembro más que erecto y lo apretó en sus dedos— No, no me digas que lo debo ver como mi hermano, no después de todo lo sucedido. No me digas que tu lo ves como una madre, cuando te he visto tocarte al verle salir del baño.

—Yo no…

—No estoy criticándote. Se ha comportado como un hombre, y nosotras tenemos necesidades, carnales, y él es quien tenemos cerca. ¿A quién más veríamos?. Afuera las personas están muriendo, incluso si hay una posibilidad de tener sexo antes de morir ¿Crees que no la tomaré?— Inició el frote de sus dedos contra mi erección. Era fuerte en la presión que ejercía, pero el movimiento de su mano era lento, dejándome percibir la sensación cuando subía y descendía con la misma carga de placer. 

—Yo… — Parecía tener un cortocircuito, en especial porque Mónica dejaba en el suelo su ropa interior y se acercaba totalmente desnuda. Su vulva escurría por sus piernas, podía ver el brillo del líquido bajando. 

Samantha comenzó a besarme salvajemente, sin compasión. No me gustaba el sabor del alcohol en sus labios, pero la pasión que imprimía en cada beso era exquisita, deseaba ser tomada. Un par de manos tomaron mis piernas, Mónica se posicionó agachada frente a mí dejando que su lengua recorriese la extensión de mi hombría expuesta y palpitante.

—¡Shun!— Escuché gritar a Natalie levantándose de su asiento. Jessica había salido de la habitación, llevado una mano a su boca y vuelto a encerrar en la habitación previa. 

—No me puedes pedir que renuncie al placer.

—No te digo que renuncies al placer, pero debes entender con quienes estás en estos momentos— Trató de levantar su voz, pero esta se cortaba. Samantha en cambio procedía a quitarse la ropa poco a poco— ¿Qué crees que haces? ¡Detengan esta locura! ¡Los dos! ¡No, los tres!

—No voy a— Soporté un escalofrío recorriendo mi cuerpo cuando los labios de Mónica envolvieron mi glande esponjoso y succionó la punta de mi falo— Detener nada Natalie. Solo estamos disfrutando, lo que cualquier persona haría. 

—¡Pues yo no me voy a quedar a ver esto!

—De hecho si, te quedarás a verlo, completamente— La miré levantándome de mi lugar— No quiero que te muevas de ese asiento Natalie. Yo voy a tener sexo con Mónica y Samantha, y tú vas a estar allí, justo frente a mí viendo, la úncia libertad que te voy a dar es la de tocarte cuando quiereas. Pereo no me puedes negar esto, no tienes derecho ni la forma de impedirlo— Era difícil hablar de forma adecuada y seria cuando Mónica deslizaba mi miembro hasta el fondo de su boca, lubricando parte de su extensión, tratando de meterla entera, a pesar de que esto le diese arcadas. Samantha por su parte se quedaba en un pequeño hilo que apenas cubría los labios de su vagina. 

—Es tu tía, y tu hermana, Shun. 

—Y las haré gritar mi nombre y voy a penetrarlas hasta verlas escurrirse en el suelo ¿hay alguna objeción ante eso?— Apreté el trasero de Samantha que se posicionaba a mi lado dejando que mi pecho sintiera el roce de sus senos desnudos. Sus pezones erectos daban cosquillas al tacto. 

Natalie quedó helada al sentarse, me miró hacía arriba, con los ojos abiertos y en silencio por primera vez. Asintió con la cabeza mientras yo tomaba a Mónica del cabello para hundir mi miembro en su boca. 

Me senté en el sofá sintiendome el dueño del mundo entero, del planeta. Un zar a quien sus concubinas del harén estaban complaciendo en ese instante. Samantha arqueaba la espalda mientras mi lengua se movía por la montaña de sus senos y mis dedos jugaban con su humedad inferior. Monica devoraba mi miembro erecto como si fuese un afrodisiaco deseado y negado en mucho tiempo. Disfruté de las sensaciones sin perderme en ellas, indiqué a Mónica que girase su cuerpo y se pusiera en cuatro. No lo dudó ni un segundo. 

Se apoyó contra la pared donde estaba el televisor y empinó su trasero dejando su vulva expuesta y jugosa para mí— ¿Así es como me quieres Shun? 

—Aprieta su culo Shun, luego penétrala. Haz que grite como la perra que es— Sugirió Samantha a mi lado mordiendo mi oreja. 

—Están diciendo que eres una perra Mónica. 

—Tu perra, quiero esa enorme verga tuya— Exclamó casi babeando abriendo su culo con sus manos. Desde mi vista su trasero ahora era aún más grande, si aquello en algún momento fue posible. Mi erección estaba a tope, así que la coloqué en la entrada de su vagina y la hundí hasta el fondo sin miramientos. Chilló al instante— Siiiiiiiiii, a esto me refería, esta verga me va a destruir un día de estos. 

—Si es que ya no estás destruida por dentro, dudo que puedas estar con otro hombre después de esto— Comentó Samantha con una sonrisa. 

—¿Otro? Quiero que Shun me folle y deje llena por dentro. 

—Eso se puede hacer realidad— Inicié el movimiento de mi cintura, clavando con fuerza su interior, está muy mojada, no solo hacemos sonidos obscenos al chocar mi pelvis contra sus nalgas. Su agujero húmedo escurre y hace sonidos húmedos y placenteros.

Abro sus nalgas y posiciono uno de mis dedos cerca de su ano, juego con su circunferencia sintiendo como aprieta su vagina cada vez que lo hago. No puedo continuar deleitándome en la vista pues Samantha vuelve a reclamar mis besos al tiempo que se masturba a mi lado. 

Parece que Samantha se excita con la idea de la dominación, mientras que Mónica lo hace con el hecho de ser vista, pues su rostro lleno de lujuria está clavado en Natalie, quien continúa observándonos en silencio, aunque ahora no guarda su expresión seria de hace un instante. Está mordiendo sus labios y sus piernas están dobladas de forma extraña. 

—¡Clávamela hasta el fondo!

Yo obedezco fielmente su orden, poniendo todas mis fuerzas en las embestidas contra su sexo. Aprieta las piernas, tensa los músculos y se arquea un instante— Ummmmmmmmmmmmmmmmmmmm, siiiii, eso, siiiii ummmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm, si, ummmmmmm, eso era, mmmmmmmm— Se deja caer de rodillas, sus piernas han desfallecido. Aprovecho la oportunidad para llevar a Samantha hasta el sofá detrás de nosotros. Está lista y con ganas. La acuesto mirándola con complicidad, ella es tan traviesa y pervertida que me ha sorprendido en diversas maneras. 

—¿Lista? 

—Me vas a tener que llenar de semen porque esto me tiene bastante cachonda— Abro sus piernas dejando expuesta su vulva, está empapada e hinchada, lo puedo ver desde mi posición. Su clítoris se encuentra expuesto debido al juego previo o la situación en sí. 

Me agacho a pasar mi lengua por toda su intimidad, la recorro mientras ella se sujeta a mi cabello con fuerza y grita mi nombre un par de veces antes de hundir mi cara contra su sexo. Mi lengua recorre desde su agujero hasta su clítoris, mis manos se pasean entre su trasero, cintura y senos. Me deleito con el juego, siento su cuerpo estremecerse cuando mi lengua juega rápido contra su punto más sensible. Mis dedos se hunden dentro de ella y su espalda se arquea de una forma tan sexi que me saca de mi ensueño y exige ser penetrada. 

Mónica parece haber recuperado parte de sus energías y se mueve hasta el sofá, me mira antes de jugar con los senos de Samantha. Esta detiene su intento suave de provocación y la toma del cabello llevándola hasta su boca para besarle con lujuria, una que yo no conocía. 

—No sabía que Samantha compartía mi gusto— Comentó Mónica separando su boca para ser arrastrada nuevamente. Yo no le contesté. Me levanté mirando a Natalie. Su respiración entrecortada ahora era muy evidente, al igual que la mano que se hallaba en su entrepierna contra su ropa íntima debajo de la minifalda, aunque todo lo cubría con sus piernas dobladas. Me dio placer saber que estaba disfrutando de la vista, la deseaba. Si dejaba de poner tantas trabas estaba más que dispuesto a clavarla allí mismo en el sofá de la sala y a darle tanto placer como mi cuerpo lo permitiese. 

La punta de mi miembro inició un masaje contra los labios mayores de la vagina de Samantha, podía escucharla jadear y apretar los dedos de sus pies. Así me hundí en ella mientras robaba su atención de Mónica con mis dedos en su intimidad. 

Samantha está más que húmeda, y no es ninguna novata, no necesito ir lento con ella, al contrario, sé que le gusta fuerte y salvaje, así que así voy. Salvajemente dejando que sean sus nalgas las que detengan el choque de mis caderas contra su ser. Gime, se revuelca y clava su mirada en mí, sus uñas se encuentran en mi espalda— ¡Hazme tuya! ¡No te detengas!

—Ya eres mía, lo sabes. 

—Toda tuya— Recibe mis besos abrazándome mientras sus piernas se envuelven contra mi espalda. Mi pelvis la golpea, mi miembro se hunde hasta lo más profundo, puedo sentir sus paredes internas chocando contra mi virilidad. Me hace sentir extasiado, y lleno. Mónica llega nuevamente con dos de mis dedos dentro de su vagina, juego con ella, siento la rugosidad en su pared interna y allí centro mis esfuerzos, se estremece y cae rendida de nuevo contra el sofá. Esto mientras mi primera descarga se derrama en el interior de Samantha— Iiiiiii llegoooooooooooo mmmmmmmmm, mmmmmmmmm, mmmmmmmmmmm— Esta sonríe y de inmediato me ataja para chupar mi miembro recién exprimido, sabe lo que hace. 

Una corriente indescriptible me recorre, es una sensación que corta el orgasmo y le indica al cuerpo que podría morir de tanta sensibilidad, pero coloca el miembro duro nuevamente. Luego lo lame mostrándome cuan lasciva y pervertida es, lo hace de forma que mi morbo me obligue a retomar la acción, luego toma a Mónica y la posiciona sobre ella, perfecto para que yo pueda penetrar a ambas. Comienzo con Samantha, su culo perfecto me provoca, además que se lo merece por los esfuerzos colocados en mí este día. 

La penetro con intensidad nuevamente, su reciente y fuerte orgasmo le juega en contra se escurre casi de inmediato, lo cual me permite proseguir con Mónica sobre ella— Juega con mi culo mientras lo haces, me gustó lo de hace un momento— La escucho, pero la realidad es que mis ojos están clavados ahora en Natalie, cuyo rostro se encuentra rojo, una de sus manos acaricia el pezón duro de uno de sus senos expuestos y la otra excava por debajo de su ropa íntima de encajes. 

Me animo y vuelvo a embestir a Mónica con toda mi potencia, esta nota mi mirada y gime cuando ve el acto desenfrenado de su hermana. Samantha se encuentra ocupada con su boca en el pecho de su tía y sus dedos jugando con su clítoris rojo e inflamado. A Mónica parece que le excita el ser vista y devorada y no tarda casi nada en llegar nuevamente al orgasmo, cayendo sobre Samantha sin energías.

A Samantha la coloco en cuatro, muerdo sus senos, besos sus labios y pellizco sus senos mientras la clavo por detrás, soy brusco con ella, sé que así le gusta. La clavo intensamente. Se escurre en mi miembro. Yo habría llegado dentro de ella, pero mi atención está en otra parte. Debo hacer las cosas bien, es parte de mi trabajo de dominación, de otra forma todo lo hecho ese día no habría servido de nada. 

Natalie me mira, uno de sus senos está expuesto con la blusa levantada por ella misma, el blumer negro de encajes se ha rodado, puedo ver los labios de su vulva siendo masajeados por mis dedos. Me acerco de forma descarada masajeando mi miembro lleno de jugos y aun erecto hasta llegar a su rostro. 

—Limpialo— Ordeno. Sus ojos se clavan en mí, puedo percibir como su mente trabaja, diciéndole que no, pero su entrepierna va en contra gritando que sí. Su mano se despega de su pecho casi por instinto. 

—No debo— Susurra suavemente. Pero sujeta mi dureza con sus dedos y sus fuerzas se vienen abajo, envuelve mi glande con sus enormes y jugosos labios. Sus dedos parecen haber intensificado su juego, gime — Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii— Grita sin miedo. Me mira mientras mi pene se encuentra en su boca. Comienza a chupar y moverse. Es demasiado buena, no solo lo succiona, sino que aprieta con su mano al mismo tiempo. No tardo en llegar dentro de su boca. Lo traga y detiene el jugueteo de sus dedos contra su intimidad, esto antes de salir corriendo al baño, aparentemente sorprendida de lo ocurrido.

One thought on “XXVII

  1. Ariel says:

    La historia me encanta
    Solo me pregunto si los caps serán resubidos a wattpad o no?
    Es que no tengo wifi para leer en línea y solo debes en cuando para ver las actualizaciones de las historias que sigo

Leave a Reply

Your email address will not be published.