XXIX

Me habría encantado aparecer como un héroe llevando a Susan atada hasta el bunker, pero la verdad es que el desangramiento me llevó al colapso luego de salir en carrera del conjunto residencial desde el cual nos disparaban. Las secciones del grupo de pronto se dividieron en tres partes. Aquellos que escapaban, los que nos disparaban, y otros que buscaban protegernos. 

La confusión del instante hizo que alguien estallara una sección lateral del edificio, o quizás fue alguien que solo aprovechó la oportunidad. El punto fue que todo se estremeció y los gritos junto a una gran humareda se esparcieron por el lugar. 

Una batalla campal se desató en el parque y entrada del conjunto que servía de base enemiga. Los disparos se escuchaban mientras que destellos amarillos comenzaron a vislumbrarse a la distancia. 

—Soy Celia, no tuvimos tiempo de presentarnos apropiadamente— Gritaba mientras yo arrastraba a Susan por el suelo al tiempo que me escondía detrás de las bancas. 

—¿Sabes qué camino debemos tomar? 

—Por donde no nos quieran matar— Luego la mujer pareció comprender mi pensamiento y estado corporal— Bueno, creo que por allí. Saldríamos justo a la zona este, y no ha estado nunca muy protegida, especialmente porque está el desfiladero y las alcantarillas. 

—Bien, ayúdame a moverla un poco y…— Mi vista se tornaba tan nublada que resultaba difícil determinar lo que era adelante y atrás. Me pareció ver a Samantha de pronto llegar a mi lado, me agitó de un lado a otro y gritó cosas que no llegué a comprender. Expresé con balbuceos sobre la importante rehén que llevaba conmigo y la herida en mi costado. Luego me desvanecí. 

Abrí los ojos cuando era llevado a rastras. Samantha gritaba algo, y la mujer pelirroja como Jessica abrían la puerta principal del búnker. Había mucho alboroto alrededor, gritos y gran cantidad de humo. 

—¿Qué tan mal estoy?— indagué cuando apenas recuperé la consciencia. Nicole estaba bañada en sangre. Me miró alarmada, su respiración era entrecortada y de fondos los gritos de Natalie y Mónica eran estruendosos. 

—Si te salvo me he graduado de medicina— Tenía miedo, mi hermana Nicole tenía miedo escrito en sus ojos. Fue entonces que en verdad temí por mi vida. Samantha entonces me aplicó un paño lleno de cloroformo y volví a perderme en la oscuridad. 

—¡Sálvalo, por favor…!

Tiblas. Recuerdo vagar por tinieblas y formas extrañas un largo rato. Luego logré tener un sueño en forma. Recuerdo ver faroles enormes alumbrando un pasaje oscuro. El camino era delgado y lleno de escombros, pero yo me encaminaba en este sin oportunidad de desviarme. A los lados del camino veía centenares de serpientes, estas huían de la luz. 

—No es tan malo. Al menos sabes bien lo que te espera al final del camino ¿no?— Una voz llegó hasta mi oído. No identificaba la procedencia. Sin embargo, respondí. 

—No, no tengo idea de adonde lleva el camino. 

—Deberías, tú mismo lo has formado… idiota— reconocí el tono de la última palabra. Nicole acariciaba mi cabello y llamaba— idiota, despierta. Necesitas comer algo. 

Abrí los ojos contrariado de ya no estar frente al camino. Frente a mí se hallaba el techo gris iluminado por una lámpara— estoy vivo entonces. Te graduaste de medicina oficialmente— Nicole estaba semi dormida con la cabeza apoyada contra la cama a mi lado, el resto del cuerpo sobre la silla, mientras que su mano estaba en mi almohada. 

—Se quedó cuidándote— Al otro lado estaba mi prima Carol jugando un videojuego en una de las consolas portátiles— iré a decirle al resto que despertaste. 

—¿Cuánto tiempo llevo dormido?— Tenía aquella duda. 

—Dos días y algo más— Carol respondió mientras abría la puerta y se retiraba. No tardé en escuchar voces estridentes y Gina fue la primera en entrar a la habitación y lanzarse sobre mi. Nicole se despertó debido al ruido y sonrió complacida de verme despierto. 

—De verdad pensé que morirías. Al final no hiciste caso a lo que te dije aquel día— Expresó ella. 

—Lo sé Nicole. No fue intencional. 

—Yo… no quiero que salgas de nuevo Shun. Todas estábamos muy asustadas— Gina hipaba entre lágrimas. 

—Le abrirás las heridas, y está muy débil. No te lances así sobre él— le regañó Nicole. Pero Gina no se separó ni un centímetro de mi pecho. El resto llegó pronto a la habitación. Yo por mi parte sentía que la escena se repetía. Tan solo semanas atrás yo me hallaba en la misma cama con todas a mi alrededor llorando de solo verme bien. 

—Esta vez casi lo logras— Samantha me dedicó una mirada seria antes de darme un beso en la mejilla y lanzarse en la cama. 

—Shun, por lo que más quieras, no vuelvas a darnos ese susto— Natalie escondía el rostro con las manos y debió sentarse. 

—Lo siento. las cosas se salieron de control muy rápido— Intenté excusarme. 

—¿Se salieron de control? Eras un amasijo de sangre cuando llegué hasta donde estabas ¿Qué pensabas enfrentandote cuerpo a cuerpo contra toda esa gente?— Samantha rompió en llanto y preferí guardar silencio— Corrí como loca Shun, las balas silbaban como en las películas de la guerra. Y tu decidiste traer rehenes cuando te estabas desangrando. ¿En qué pensabas? 

—Yo…— Balbuceé y bajé la cabeza. Ciertamente fui imprudente en mi toma de decisiones, ahora tenía el abdomen vendado y eran notables las manchas de sangre en secciones del papel tapiz de la habitación. Natalie, Mónica, Nicole y Samantha se hallaban despeinadas y con ojeras muy visibles, sus ojos rojos e hinchados. ¿Qué había estado pensando yo? No era un héroe de comics o películas. Era un simple chico ¿Pensé en verdad que iba a ganarle a un grupo armado? 

—Al menos destruiste aquel grupo de gente que quedaba— suspiró Samantha. 

—¿Qué hice qué?

—El grupo que atacaste se disolvió, tuvieron un par de disputas internas. Cuando saliste comenzaron a matarse unos a otros, aparentemente no todos pensaron que fuimos nosotros, unos terceros, quienes les atacaron. Algunos pensaron que eran ellos mismos y todo se convirtió en un caos. 

—¿De verdad?— Me senté en la cama notando mi desnudez, punto que quedó totalmente opacado por un fuerte dolor en el abdomen y una nueva pérdida de lucidez. 

Cuando volví en mí, Samantha dormía en una silla a mi izquierda y mi Natalie en la cama a la derecha. Yo apestaba bastante a sudor, mismo que corría por todo mi cuerpo. Probablemente en algún instante tuve fiebre. No presté demasiada atención a mi entorno y caí nuevamente en un sueño. 

—Come— Mónica se hallaba a un lado con una sopa frente a mí. 

—Gracias. 

—¿Cómo te sientes?— Preguntó ella. 

—Creo que mejor— Tomé el plato de sopa y me arreglé en la cama— Me duele el abdomen, el hombro, y un poco la pierna. Pero no está tan mal. 

—Nicole te ha puesto anestésicos cada diez horas. 

—¿Cuando fue la última?

—Hace como cuatro horas. 

—Está muy buena la sopa— Comenté luego de tres cucharadas. Era un consomé de pescado con un par de papas. 

—Gracias, la preparé junto a Natalie. Dice que todos necesitamos energías estos días. 

—No han dormido bien ¿no?

—¿Cómo piensas que íbamos a dormir?— suspiró— a veces olvidó que eres joven Shun. De verdad nos diste un fuerte susto. No fue agradable ver como todos gritaban en la casa. Natalie debe estar anémica de tanta sangre que te dió. 

—No lo pensé, de verdad. 

—Lo sé, sé que estás siendo sincero. Necesitas descansar— se levantó de pronto. Noté la diferencia de nuestras edades en ese instante. Ella lucía en ese momento seria y tranquila, como si una gran carga de preocupación de pronto fuese más ligera. 

Me quedé con la sopa en la mano, la comí bastante rápido antes de que Samantha entrase a la habitación. 

—Al menos ya comes. 

—Lo siento— murmuré. 

—Debía compañarte esa noche, no separarnos. Fue mi culpa— Soltó el llanto y se derribó sobre la cama. 

—No, ¿Qué? ¿Cómo podría ser tu culpa? Fui yo quien ideó el plan, quien dijo para atacarles, y quien se metió en uno de los apartamentos. Samantha, si te veo llorar así, se me parte el alma. Si quieres culpar a alguien, culpa a Susan, o a los de aquel grupo— Me moví un poco para poder abrazarla y acariciar su cabello. No podía siquiera imaginarme el estrés al cual debió verse colocada los últimos días. Samantha era fuerte, y con un enorme instinto a apoyar y ayudar. Mismo que creaba ese sentido de responsabilidad para con la casa. 

—Ya lo hice, he golpeado a esa malparida hasta que las manos me sangraron— Me mostró los nudillos, estaban rojos e hinchados. 

—Ya veo. Pero no tienes que… ¿Trajiste a Susan también? 

—Y a la otra, ambas están encadenadas cerca del tanque de agua. 

—¿La otra? ¿La pelirroja? Ella me ayudó a escapar. 

—¿Entonces no estaba mintiendo? Rayos, va a ser un poco incómodo desatarla entonces. 

—¿Qué tanto la golpeaste? 

—Solo un par de patadas, pero está desnuda y el lugar está muy húmedo, Nicole dice que podrían enfermar rápido de neumonía allí— Se encogió de hombros Samantha levantandose de la cama. 

—Sam, libera a la otra, y a Susan, llevala encadenada a alguna de las habitaciones. Debe morir de peor forma que solo tosiendo. 

—Me alegra que estes mejor, Shun. Te necesitábamos. 

—¿No te hiciste cargo mientras tanto? 

—Algo así, pero no es igual. El ambiente estuvo muy decaído, tanto que nadie quiso pelear durante el rato. 

—¿Es malo que no quisieran pelear?— Alcé mi ceja. 

—Hasta cierto punto, que las personas peleen es normal. Hay peleas tontas que son parte del día a día, más en una familia. 

—Entiendo. Gracias Sam. 

—¿Por salvarte o por encargarme de todo?— Preguntó sonriendo dirigiéndose a la puerta— Por cierto, por orden de Nicole. Nada de sexo o masturbación, al menos por dos semanas, hasta que la herida se cierre bien. 

—¿Es en serio?

—Ya nosotras recibimos un regaño por no dejarte curar bien la vez anterior. Ahora es trabajo en equipo— Tomó el pomo de la puerta y se detuvo— Por cierto, saldré dentro de un rato a la superficie, buscaré un regalo para Gina y Carol. Carol cumplió años mientras estuviste inconsciente, Gina cumple años dentro de cuatro días. 

—No lo recordé, que mal. 

—Buscaré una guitarra o algo parecido. 

—Ten cuidado. 

—Descuida, como te dije, no hay muchos sobrevivientes allí arriba.  

—Busca algo que darles de mi parte. 

—Me aseguraré de ello, Shun— Guiñó el ojo antes de salir.