XI

—¡Shun! — Mi madre me despertó, vestía su usual camisón y me miraba de forma preocupada— Acompáñame un instante para hablar— Se levantó de la cama y movió por la habitación y salió por la puerta. 

Yo temí lo peor. La conversación que se me avecinaba era sobre mi atrevimiento con Mónica y nuestra aventura de masturbación mutua en horas de la madrugada. Me levanté lento, subí mi bóxer mientras repasaba mentalmente posibles respuestas ante sus palabras. Era obvio que estaría en contra, pero por otra parte Sergio ahora estaba con Jessica, solo quedaba el punto de nuestro lazo de sangre, pero no estaba dispuesto a renunciar a semejante ricura. De hecho, tenía que llevarlo más allá, debía hacer totalmente mía a Mónica. Hasta ese momento solo había visto la punta del iceberg, si tenía razón, ella podía ser una depravada sexual a la cual tomaría de todas formas. 

Salí de la habitación y encontré a mi madre cerca de la cocina. Todo se hallaba a oscuras y nadie se había levantado aún. El lugar se hallaba en total silencio y con un ligero frio proveniente del conducto de aire desde el exterior. El filtro evitaba partículas, pero la temperatura era un asunto que no podía manejar. 

—Shun, necesitamos hablar— Inició. Yo guardé silencio frente a ella esperando escucharle atento para responder ante sus negativas de forma apropiada— Ayer en la noche, eso fue indebido. 

—¿Qué parte fue indebido Natalie? 

—Shun…— Ella bajó la mirada— Sentí como te masturbabas anoche. No sé si lo hiciste por haber visto mis senos, pero luego me sujetaste fuerte de forma muy…— Se detuvo— tierna, debo admitir. Pero no es debido Shun, fuera de cualquier cosa debes recordar que tú y yo somos madre e hijo. Yo la verdad no pensé que tú te pudieras sentir atraído por verme como me viste anoche. Mucho menos masturbarte posterior a eso.

Estaba en shock. No solo malinterpretó toda la situación, sino que además pensaba que todo aquello se debió a ella y ahora me lo reprochaba. Cerré mi boca y pensé bien mis palabras durante unos segundos de gran silencio. En ese instante recordé mi conversación con Samantha, sobre sus necesidades y el dominio. No estaba seguro que aquello fuese totalmente cierto, pero indudablemente había funcionado con Mónica. 

—Natalie. 

—¿Si?

—¿Te has dado cuenta que, para bien o para mal, me he convertido en el hombre de la casa? 

—Sí, y la verdad he estado muy orgullosa y te agradezco mucho todo lo que has hecho, desde la electricidad, lo del agua, poder salir, la comida. Todo, sé que te has encargado de todo como un hombre. 

—Y como un hombre, en algunos momentos tengo necesidades. 

—Lo sé, completamente comprensible. Pero, de verdad masturbarte conmigo allí Shun. 

—Me provocó verte casi desnuda Natalie, no puedo esconder eso. Eres la mujer más seductora y de mejor cuerpo que conozco. 

—Shun, detente. 

—No. Como te dije, para bien o para mal me he convertido en el hombre de esta casa, y estoy consciente que eso lleva ciertas responsabilidades, mismas que estoy dispuesto a cumplir. 

—Entiendo lo de ser el hombre de la casa, mi punto es que bueno, esas cosas, aunque sea las hicieras en privado. 

—Te refieres en específico a masturbarme. Pero Natalie, ayer estaba en privado. Solo Mónica y tú estaban al lado. 

—¿Y si Mónica lo veía Shun? ¿Te imaginas que diría? 

—Dudo que ella no sepa qué es eso, sin contar que Mónica no es del tipo de persona que se escandalizaría por algo tan simple como eso— Repliqué. De hecho, Mónica probablemente estaría gustosa si decidiera a hacerlo frente a ella, pero eso yo no lo diría.

—Shun yo…

La tomé de la cintura. Natalie abrió los ojos y miró mi mano casi a punto de gritar, luego se relajó ante mi mirada— ¿Te molesta esto?

—No, yo no…

—¿Te molesta que te mire? 

—No Shun, ese no es el punto. No me molesta que me mires, quizás si es extraño, pero no me molesta ser vista por ti. Se siente halagador de cierta forma.

—Si a ti no te molesta, y a mí me gusta mirarte, no veo el problema en el asunto Natalie— La solté para que se relajara, podía sentir que todo su cuerpo estaba tenso solo ante mi tacto en su cintura— Entiendo que puedas estar incómoda en algunos puntos, pero será algo que solventaré con el tiempo, por ahora por favor tenme un poco de paciencia. ¿Está bien? 

—Está bien. 

—¿Te gustó la ropa que te pasé ayer? — Cambié de tema. No había forma para mí de evadir el punto de madre e hijo. Por tanto, mi única posibilidad era centrarme en si gustaba de sentirse atractiva, o no— ¿Si probaste si esta te queda? Busqué que no fuese ropa usada, que estuviese en buen estado, pero es que todo estaba lleno de cenizas y no fue posible llegar a una tienda, y tu habitación en la casa, fue técnicamente destruida toda por una roca gigante. 

—Sí, la ropa ya la lavé. Hay algunas prendas muy bonitas, de verdad gracias.

—¿Viste la minifalda? Pensé que podría quedarte bien.

—¿De verdad te parece buena idea que una mujer como yo llegue a usar una minifalda? ¿A esta edad Shun?

—Natalie, confía en mí, tienes el cuerpo de una diosa, y si, sin duda creo que me gustaría verte en ella, y que te va a quedar genial— Noté como sus mejillas se llenaban de color aún en la oscuridad y una leve sonrisa se formaba en su rostro.

—Bueno, quizás me la pruebe un instante, aunque no te aseguro nada. Me siento tan extraña de pensar en ponerme algo así. ¿Qué pasa si tu tío comienza a mirar? Te dije me fue muy incómodo. 

—Tendré que hablar con mi tío y arreglar ese asunto, pero tu siéntete cómoda de lucir como quieras. 

—¿Shun?

—¿Si?

—Bueno, yo sé que has estado muy ocupado estos días, y que hay cosas mucho más importantes y que son prioridad. No sé si debería decirte algo así. 

—¿Qué pasa? — Me intrigó. Natalie tenía la cabeza gacha al hablar. 

—No sé si te has dado cuenta, pero el agua que está saliendo para lavar los platos y para ducharse, es muy fría. Sé que no es una prioridad, y es algo egoísta de mi parte pedirlo, pero ¿habría posibilidad de poner un calentador de agua? 

—¿Un calentador? — Abrí los ojos, no esperaba aquello, la conversación cambió de forma tan drástica en un rumbo interesante. 

—Si no se puede lo comprendo, es solo que me duele la cabeza cada vez que me debo duchar con el agua fría y es incómodo, pero entiendo que…

—Si quieres agua caliente buscaré de solventar para ponerte agua caliente, siquiera en la ducha. 

—¿De verdad Shun? — Se le iluminó la vista. En ese punto empecé a preguntarme cuan sencillo era alegrar a una mujer. Mi madre en este caso quería una comodidad que en otro momento sería básica o natural. La ausencia de tal lujo le hizo sentir mal, y el hecho de tener que pedir por ello, le avergonzaba. 

—De verdad Natalie. 

—¿No es algo egoísta de mi parte? 

—Tan egoísta como yo queriéndote ver en minifalda. Lo que, si te digo, es que hoy probablemente no pueda resolver eso. Quiero salir hoy de nuevo un instante. 

—¿Vas a salir? 

—Si. 

—Pero ¿Por qué? ¿Qué piensas hacer?

Me encogí de hombros— Necesito revisar los circuitos eléctricos afuera. Creo que hay electricidad afuera, pero no sé la razón por la cual no tenemos aquí abajo. También debo revisar las entradas y salidas de aire y adónde va el humo de la planta de energía, necesitamos filtros de agua, de aire, más carbón activo, el calentador si es posible. 

—Son muchas cosas ¿No vas a esperar a los demás?

—Estaba pensando salir ahorita mismo temprano— La miré preocupada— Hay grupos afuera, pero dudo que estén activos desde tan temprano. Mientras salga a estas horas, creo que será mejor. 

—¿Seguro Shun? ¡Promételo!

—Lo prometo— Le di un suave beso en la frente. Natalie parecía realmente preocupada por mi salida, sus ojos casi lloraban, eso me hacía sentir mal. Su mirada, sus manos apretadas, sus músculos tensos. Todo me indicaba que estaba al borde de los nervios. Pero era imposible calmarla por ahora. 

En realidad, necesitaba hacer muchas cosas afuera. La vida allí abajo era poco cómoda y difícil. Necesitábamos un mejor refrigerador o un congelador, eso solo para las carnes y mantener algunas comidas. Pero eso era imposible de introducir por el pequeño agujero que era la compuerta de acero desde el pasillo. Necesitaba la entrada principal para poder introducir algo tan grande como eso, y con la comodidad de tener una rampa para descenderlo. Para acceder a la rampa debía eliminar la enorme roca de la montaña que aterrizó allí. Eso incluso si fuese posible tendría que hacer uso de un taladro y dinamita, luego arreglar las compuertas y ocultarlas. 

Había pensado todo esto con detenimiento, pero era tanto trabajo que la sola idea me aturdía. Y nada era sencillo. Tenía nociones básicas sobre ciertas labores, pero otras eran casi un misterio para mí. Ejemplo, sabía muy bien cómo preparar dinamita o algún detonante, con algunos fuegos artificiales o gasolina. Pero no sabía en lo absoluto como soldar una compuerta de acero, o como arreglarla para que los lados extra torcidos se reparasen y fuese hermética. 

El bunker tampoco era suficientemente grande para todos. Y comenzaba a ver que prontamente tendríamos el problema de los suministros en términos de comida, no habría de donde obtener carne sin descomponer, y tampoco frutas o verduras. Una opción era cultivar algo, o incluso criar, pero bajo tierra era tres veces más difícil todo, aunque no imposible.

Me coloqué el traje mientras pensaba en todo aquello, medí la radiación del agua y llevé el aparato conmigo para salir a la superficie cuando apenas eran las seis de la mañana. Abrí la compuerta con cuidado y asomé mi cabeza al mundo exterior mientras mi madre se hallaba abajo, la despedí con un saludo y cerré al salir al mundo exterior. 

Apenas amanecía y un aire frío daba contra mi traje, lo percibía porque había pequeñas fisuras en las manos por donde se colaba el aire. Eso me daba un poco de miedo, no sabía si por allí también pasaba la radiación y en qué medida. Me resigné y comencé a buscar lo que necesitaba las conexiones de aire que llegaban desde el bunker. Fueron precisos diez minutos de búsqueda y hacerme un mapa visual del lugar veinte metros bajo tierra para hallar un par de tuberías, separadas con casi dos metros entre sí. La primera de ellas era la que traía el humo de la planta eléctrica del fondo, esa se hallaba rozando una sección de la enorme roca que cayó sobre la habitación de Natalie y entraba principal. 

La segunda tubería se hallaba dentro de una pared que sobrevivió erguida, con lo cual el respiradero no era visible. Eso me tranquilizaba en gran medida.

Me moví por entre el lugar y un par de casas vecinas, luego dos cuadras hasta dar con una veterinaria conocida. Allí vivía una ex compañera que me gustaba bastante. Me pregunté si alguna de las figuras chamuscadas sería ella. Deambulé unos segundos antes de hallar sobres con carbón activo y filtros de agua que se usaban para peceras, todo debajo de gran cantidad de escombros y metal retorcido. Todo eso me serviría. Empaqueté todo en un par de bolsas y continué mi caminata matinal. 

La zona se hallaba bastante devastada a causa de las enormes rocas, dudé que algún sobreviviente se hallase en la zona o usara algo allí como base. Por tal causa me movía bastante tranquilo, lo siguiente fue hallar una pequeña tienda, revisar jabones de olor que no se hallasen derretidos, guardar algunos, y busqué algo más de ropa. Esta vez me preocupé porque fuese ropa nueva. Natalie había observado aquellas prendas como si fuesen oro, pero yo noté que no eran tan buenas como pensaba al momento de recogerlas. 

Por otra parte, estaba seguro que Samantha, Mónica y el resto de la familia agradecerían poder cambiar de vestimenta. Conseguí un par de zapatos, una sudadera que me gustó, una camisa y algunos pantalones. Con todo esto regresé a la entrada, lo dejé allí y procedí a investigar lo siguiente, la energía eléctrica. 

Era obvio que hubiese energía en ciertos lugares y en otros no, se observaba de forma muy simple con luces encendidas en el interior de algunos lugares, mientras que en otros incluso los postes de luz fueron consumidos por el fuego y se hallaban derretidos, doblados por el calor con el tendido eléctrico a mitad de la calle, con el cobre expuesto mientras que la goma se consumió por el calor y pegó al asfalto. Aun así, algunos funcionaban. Entre ellos se hallaba el de mi cuadra. 

Debí revisar visualmente el recorrido del tendido hasta dar con el transformador de mi hogar. Allí se hallaba el problema. El transformador se quemó completamente en algún momento. El problema en ese punto es que a este punto llegaba energía desde la calle y no me atrevía a tocarlo con la mano, ni a cortarlo sin miedo a morir electrocutado. EL plan fue usar unas tijeras muy grandes, activadas por un palo en la distancia. Luego de tres intentos y la ayuda de un hacha, logré quitar aquel transformador y dejar los cables libres con enormes cantidades de chispas emanando de ellos. 

Conseguir otro transformador no fue difícil, solo debí caminar por la vecindad. Colocar los cables que lanzaban chispas por doquier dentro del transformador, eso fue un asunto distinto. Por cuestiones de miedo y ganas de continuar vivo, cubrí mis manos por encima del traje con guantes de boxeo. En ese punto era horriblemente difícil maniobrar con los cables. Pero la electricidad no llegaba hasta mí, por lo cual aquello no me importaba. 

Consumí cerca de una hora en hacer las conexiones y dirigí a la entrada del bunker. Esparcí cenizas por doquier y entré con mi cargamento para descender lentamente. 

Samantha, Natalie y Mónica me esperaban. Las dos últimas preocupadas, mientras que la primera se mostraba bastante molesta. 

—Pudiste haberme despertado. 

—Revisa la casa, creo que tenemos electricidad. 

—¿Qué? — Mi madre alzó los ojos y corrió por el estrecho pasillo para  cambiar el interruptor de energía desde la planta al del exterior y encender la luz del pasillo, este se iluminó con un tono amarillo. Natalie y Mónica saltaron de alegría mientras que Samantha solo me dirigía una mirada de reproche— ¿En serio lo lograste Shun? — preguntó Natalie desde el inicio del pasillo.

—¡Pero no servirá cuando llueva! — respondí antes de ver nuevamente a mi hermana—¿Qué quieres que te diga?

—¿Por qué decidiste ir solo sin despertarme? 

—¿Porque era temprano y es peligroso?

—Si sales, salimos juntos allí afuera— Sentenció antes de salir del pasillo con sus manos como puños. Yo me quité el traje y dirigí al baño a ducharme, lavar el traje, y luego regresar a limpiar las cosas que recolecté. Natalie se emocionó mucho al ver mayor cantidad de ropa, y Mónica se sorprendió al ver que incluso llevé para ella. Ambas lavaron todo con jabón y agua abundante mientras reían y bromeaban. 

Probé la cantidad de radiación dentro del bunker, y se hallaba en 0,4 MiliSieverts, mientras que el agua se mantuvo a 0,8, por eso coloqué la mitad del carbón en el tanque y decidí usar la otra mitad en hacer otro par de filtros. Estaba feliz, eran apenas horas del mediodía y todo marchaba bastante bien ese día. 

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