IV

Sentir la mano cálida de una mujer contra tu pecho en la mañana es un placer indescriptible, aún más cuando dicha mujer es extremadamente hermosa. Poco importaba si se trataba de mi hermana mayor, o si esta babeaba mi hombro. 

El concepto de día y noche era algo poco relevante. Allí abajo no había luz solar y solo me guiaba por mi celular y el de mi madre. Ambos tenían carga todavía debido a que ninguno de los dos lo usábamos, el de Samantha se hallaba descargado, al igual que el de Gina, Carol y Nicole, pero las últimas dos tenían baterías de repuesto. Por lo cual aún tendrían energía durante algunas horas. 

Mi madre se levantó con tranquilidad, tomó una sábana para cubrir su cuerpo y salió de la habitación rumbo al baño. Yo me quedé con Samantha somnolienta contra mi cuerpo. ¿Qué le pasaba a mi hermana? siquiera se inmutó por estar casi encima de mí. 

Me senté en la cama con bastante flojera, cuando esta terminó de abrir los ojos, cubrir su pecho apenas con su brazo y dirigirse a mí— ¿Qué vamos a hacer hoy? —A pesar de saber que no decía nada con doble intención, mi mente daba vueltas alrededor de su cuerpo, incluso podía ver el borde de sus aureolas— ¿Sigues dormido?

—No, si, algo. Creo que hoy debería revisar el tanque de agua— respondí a su pregunta. Samantha se refería a qué tarea debíamos realizar hoy  para poder permanecer en el bunker. La noche anterior era algo de lo cual hablé mientras acomodamos junto a mi madre y mi tía lo que eran las reservas de comida para todos. 

No había mucho, o quizás éramos bastantes allí abajo, por lo cual nuestra reserva era de apenas dos semanas, eso sin contar que no había refrigerador alguno, y todas las carnes debían prepararse en máximo dos o tres días. 

—¿El agua? ¿Qué hay de la electricidad?— Preguntó Samantha. Obviamente no había energía eléctrica allí abajo. Teníamos una planta a base de gasolina, pero el humo nos mataría a todos en poco rato. La planta interna no servía y las baterías dejaron de funcionar casi a la par de la explosión. 

—Nos moriremos más rápido sin agua que sin electricidad. 

—Pero sin electricidad no sabremos cómo están las cosas afuera. Además sospecho que las cosas se pondrán un poco feas aquí adentro sin electricidad— Comentó ella moviendo sus brazos. Yo observaba que sus senos rebotaban a cada palabra. 

—Lo dices por lo de Jessica ayer— Mencioné. Deseaba levantarme de allí, pero tenía una fuerte erección bajo la sábana, no podía dejar que ella lo notase. 

—No solo por eso, estamos encerrados en un lugar pequeño once personas, los niños mientras puedan ver algo se quedarán tranquilos, pero luego…

—Si…— Era ciertas sus palabras. podía además comprender el pensamiento de mi hermana Samantha, ella fue siempre alguien dedicada y correcta. Años atrás posterior a su ruptura, estuvo trabajando como entrenadora personal. aquello no solo se debía a su figura, sino también a su temple y ganas de ayudar a los demás. 

—¿Crees que sucedió una guerra? Por las noticias…

—Eso parecía, no se cuan larga sea, aunque dudo que si usaron bombas nucleares algo quede después, o que sea muy larga. 

—Creo que una bomba nuclear te habría matado cuando estabas en la puerta, creo que fue algo más. 

—Ni idea, pero cualquier bomba significa guerra. Te preocupa ¿verdad?

—Hemos pasado apenas dos días aquí abajo, y nuestra madre solo ha estado sentada en la cocina la mayoría del día. Igual mi tía, o en la cocina o encerrada en su habitación— Samantha notó que yo no me hallaba consciente de aquello— No es normal Shun, están preocupadas, llevan toda su vida dedicándose a trabajar y formar un hogar, y de pronto todo se esfumó. Tampoco han tenido tiempo de hablar a profundidad sobre el asunto, así que en sus cabezas…

—Todo debe ser caos y más preocupante. No lo había visto de ese modo— Me quedé pensativo al respecto. Yo había dormido y luego hecho tareas el día anterior, sin embargo, parecía que había pasado más tiempo que tan solo dos días allí abajo. 

—Bien, es bueno que lo analices. Ahora, si me disculpas, iré al baño— Se levantó de la cama. Pude notar su trasero grande y redondo— Y Shun. No deberías comerme tanto con la mirada.

—Yo…— Me quedé callado ante su comentario. 

—No despegabas los ojos de mis senos. No está mal, a toda mujer le gusta ser mirada, te hace sentir atractiva y deseada, pero si lo haces por mucho tiempo, es como si fueses un acosador— Sonreí ante su comentario, tenía sentido. Ella se retiró de la habitación y yo quedé con mi erección y muchos pensamientos sobre lo que debía hacer, sobre el estrés psicológico en mi familia y obviamente en el cuerpazo escultural de mi hermana Samantha.

Deseaba masturbarme, pero era muy probable que alguien entrase a la habitación, y a pesar de yo tener una sábana todavía encima, pues se notaría. 

De hecho un par de minutos después llegó mi hermana menor Gina a lanzarse sobre la cama mientras jugaba algo en el celular. Aparentemente la mayoría de los demás integrantes del bunker no se habían levantado. 

—No conozco ese juego— Mentía, lo conocía bastante bien.

—Es retro, pero bastante bueno, solo debes coleccionar estas gemas y pasar los niveles. 

Salí de la habitación después de vestirme. Como Samantha comentó, mi madre se hallaba en la cocina, mientras que Carol arreglaba la pc para poder algo en ella mientras que mi tío Sergio se hallaba sentado a un lado de Jessica. De inmediato la cercanía de esos dos me llamó la atención en mi paso hasta la cocina. 

—Buen día mamá. 

—Buen día hijo ¿descansaste? 

—Si— Contesté observando de nuevo hacia atrás para ver el sillón donde se hallaba mi tío y la vecina Jessica. Marta la hija mayor de Jessica que era contemporánea con mi hermana Gina se dirigió a mi habitación, mientras que el pequeño Daniel, que apenas tenía nueve años, se quedó allí viendo la pantalla del computador luego de que Carol colocase una película— Y tú mamá ¿descansaste?

—Si, estaba cansada— Ella también miró el sillón— ¿También lo notaste?

—¿Crees que Jessica y mi tío…?— Pregunté. Hasta hace poco me enteré que mi tía Monica tuvo una aventura con el esposo de Jessica tiempo atrás. No era tan descabellado lo contrario. 

—Eso parece, lo que no sé es cuánto tiempo— Respondió mi madre en un tono muy bajo al tiempo que me pasaba una taza de café caliente. 

—¿Crees que mi tía lo sepa?

—¿Monica? de seguro, cualquier mujer notaría si su hombre no duerme en tu cama— respondió dando un sorbo— No me extraña, ellos no andaban muy bien desde hace tiempo. 

—No tenía idea— comenté— ¿Y mi tía?

—En su habitación, allí se encerró— Contestó mi madre, yo tragué saliva sin saber qué más decir— ¿Qué piensas hacer hoy?

—Voy a revisar el tanque de agua. 

—Yo te ayudo— Samantha apareció a mis espaldas saliendo del baño. 

—Bien, cuidado con eso, es peligroso— Comentó mi madre. 

—Lo sé, por eso Samantha tendrá la linterna puesta desde arriba— Contesté antes de dirigirme al baño por mis necesidades. 

—Una tarea aburrida que alguien debe hacer. 

Tomé una pequeña ducha, comí algo de pan mientras conversaba con mi madre y mi tía. Ambas se hallaban preocupadas en gran medida sobre la comida, la electricidad y el tiempo que debían permanecer allí abajo. Luego el tema se desvió a qué deberían hacer para ganarse la vida si había iniciado una guerra y como era mejor estar allí abajo antes de que termináramos todos reclutados en batalla. 

Permanecimos en la cocina un par de horas. Mi tía estuvo todo el rato observando de soslayo a mi tío y aquello me dio mucha pena, aunque por otro lado no era de mi incumbencia, ellos llevaban casi dieciséis años juntos, y supuse que por algo sería. O quizás la razón se llamaba Carol y tenía quince años. 

Me moví a un costado de la cocina viendo el oscuro y largo pasaje que daba a la zona del tanque de agua, voltee para indicarle a Samantha que me siguiera y me moví por el pasillo. Lo peligroso del tanque de agua era que este era profundo y su interior se hallaba en total oscuridad. En un lugar así era sencillo que alguien se ahogara, especialmente porque sin luz y en total oscuridad no había punto de referencia para saber donde era arriba o abajo. Podrías luchar nadando hasta el fondo del tanque pensando que te dirigías a la superficie, y de allí moverte en horizontal y jamás alcanzar el aire en la superficie. Para ello había un foco de luz que se encontraba en la zona superior del tanque. Si dejabas la tapa abierta, desde allí entraba iluminación, pero sin electricidad en el lugar, aquello era inutil. 

—¿Qué piensas sobre mi tío y Jessica?— preguntó Samantha. 

—No sé qué pensar. en cierta forma sé que mi tía hizo lo mismo hace tiempo, pero no se sobre las circunstancias. 

—¿Lo estás defendiendo?— Golpeó mi hombro antes de que ambos llegáramos al fondo del pasillo y giraremos para dar con el siguiente que dirigía al tanque de agua. 

—No lo estoy defendiendo, solo digo que no creo que ellos estuvieran bien para empezar. 

—Me dan ganas de echarla del refugio, pero luego pienso en los niños y se me pasa. ¿Enviaste mensaje a alguien a fuera del bunker? a mi nadie me contesta ¿crees que somos los únicos que estamos vivos aquí en la ciudad? 

—Envié un par de mensajes a mis amistades, ninguna respuesta tampoco. pero no creo que seamos los únicos, las personas siempre encuentran la forma de sobrevivir, algunos por mucha suerte, otros porque son listos y saben cómo solventar— Subí las escaleras de metal hasta la zona superior del tanque y abrí la tapa. abajo se escuchaba el agua chapoteando y creando ecos dentro del espacio cerrado y negro. Mi hermana se posó justo a mi lado. 

—Está totalmente oscuro ¿te vas a lanzar allí? Parece alquitrán. 

—Toma— le dí mi celular encendiendo la linterna— Tu trabajo es alumbrarme un poco para que yo no muera ahogado allí abajo. 

—Me siento honrada por tal labor— Expresó con sarcasmo— ¿Vas a lanzarte o bajarás las escaleras? ¿Qué es ese ruido? 

—O está entrando agua o está saliendo, algunas de las dos, pero desde aquí no logro ver nada— Asomé la cabeza— ¿Cuan largo es esto? 

—¿No lo sabes tú?

—Nunca lo limpie yo solo, papá lo hizo un par de veces, creo que ayudé una vez pero fue hace años. 

—¿Y no te acuerdas?— preguntó ella. 

—Fue hace tiempo, y todo me parecía enorme en ese momento. Fue bastante rápido con la bomba a presión de agua. ¿No bajaron el hidrojet por casualidad? 

—No, no creo que un hidrojet se encuentre catalogado entre lo esencial en momento de una crisis. 

—Ya me imaginaba— No tenía nada en los bolsillos, así que me dejé caer de cabeza en el tanque de agua y me hundí en el mismo. Me guié por el brillo de la linterna y salí a la superficie. El tanque se extendía a mano izquierda algunos metros. Aquello me indicaba que mi abuelo no respetó mucho el espacio de los vecinos y construyó aquello bajo la tierra de ellos. Nadé en el agua observando a mi alrededor y a mi hermana en la zona superior a medio metro de mi. 

El tanque era bastante grande, tenía unos diez metros de ancho y quizás veinte de largo o más, de profundidad quizás tres y medio o cuatro. Era difícil discernirlo mientras nadaba y con la oscuridad. La luz de la linterna reflejaba contra el agua oscura y brindaba reflejos por todas las paredes. No había nada para sujetarse, excepto por la escalera de metal de la entrada. 

—¿Todo bien allí?

—Si— Contesté.

El sonido del agua provenía del fondo a la izquierda. Me desplacé deslizándome por la superficie líquida hasta el extremo más alejado y palpé las paredes hasta hallar la fuente. Una tubería traía agua y esta caía al tanque sin ningún problema. Por otra parte había dos agujeros de salida del agua. No se hallaban identificados, pero supuse que uno debía surtir a la casa superior y otra al refugio. El agua que llegaba no veía con mucha fuerza, pero se hallaba muy fría, lo cual me decía que al menos debía provenir de algún lugar subterráneo. 

Cerré el paso de agua a la parte superior de la casa y me dirigì de nuevo a la entrada del tanque. 

—¿Lo hallaste? ¿Qué ves? 

—Está llegando agua— respondí mientras me movía. En eso se me ocurrió una pequeña broma. Dejé de nadar por la superficie, me hundí un poco y me movilicé hasta una de las paredes. Allí guardé silencio un par de segundos mientras respiraba con apenas la cabeza asomada. 

—¿Qué esperas?— Preguntó Samantha antes de asomar la cabeza— ¡Shun!— Mantuve mi silencio, pude notar como mi hermana abrió los ojos de par en par y revisó moviendo la cabeza cada extremo del tanque de agua buscándome con la mirada. Luego sin gritar nuevamente, abandonó el celular en un borde de la entrada apenas alumbrando hacia abajo, y se lanzó al agua— ¡Shun!— Me halló casi de inmediato con la vista. 

No pude evitar reirme mientras el rostro de mi hermana viajó desde el susto a la ira y luego a una risa tonta— Eres un idiota— Me lanzó agua a la cara— Por un momento pensé…

—Sé nadar desde pequeño Samantha. 

—Lo sé, es solo que no lo pensé, solo me lancé— Hizo una mueca antes de lanzarme mayor cantidad de agua— Me hiciste lanzarme al agua. 

—Al menos no está congelada. 

—Apenas logré hacer que esta se secara— Comentó ella, lo cual me hizo fijarme en su pecho. La humedad hacía que el camisón que usaba se pegara a su silueta dejando muy en claro el volumen y forma de sus senos. Aún así se hallaba en el agua y no era posible nada más. 

—Tómalo como un día de piscina. 

—Excepto porque no hay nada de sol y de seguro me muero de neumonía por andar mojada día y noche. 

—Eso sonó tan mal…

—No tienes remedio Shun— Nos reímos, luego mi hermana observó el fondo del tanque a su izquierda— ¿Y bien?

—Está llegando agua, aunque no sé de dónde viene, ni si está contaminada. 

—¿Hay algún filtro? ¿Podemos beberla? 

—Ni idea, es agua, es todo lo que sé. Quizás le diga a mamá para hervirla antes de tomarla. 

—Sabe asquerosa el agua luego de hervirla— Agregó mi hermana.

—Pero no nos vamos a morir. 

—Bueno, los demás no, pero tú sí, por entrar aquí, y yo por andar de pendeja siguiéndote hasta acá. 

—Tu te metiste solita al agua— Contesté. 

—Me largo, no me quiero morir de hipotermia— Nadó hasta la escalera  y yo le seguí, de nada servía continuar allí en el agua por más tiempo. 

Allí obtuve la mejor vista de su trasero húmedo, con apenas la ropa interior entre ambas circunferencias a solo algunos centímetros de mi rostro. Samantha desde aquella noche que debimos encerrarnos no había podido usar más ropa que su enorme camisón para dormir y la ropa interior que llevaba abajo. de hecho todos teníamos la misma ropa que aquella noche, a ninguno se le ocurrió bajar mudas de ropa, salvo por mi madre que bajó suéteres, toallas, mudas para las camas y una blusa de ella. 

Por ese motivo el camisón se pegó a su cuerpo y ahora yo tenía frente a mi sus nalgas que se movían de un lado a otro al compás de sus grandes piernas. Mientras que su pequeña ropa interior intentaba ocultar las zonas más íntimas de mi hermana mayor. Aunque la humedad permitía que gran parte de la silueta, lo abultado y las líneas más obvias fueran visibles. 

—Puedo sentir como me estás comiendo con la mirada ¿lo sabes? 

—Solo me dejé llevar por la panorámica. 

—¿Y no te vas a disculpar por querer comerle el culo a tu hermana mayor? —Se detuvo donde estaba para voltear a verme. Yo hice todo mi esfuerzo para alzar mi rostro que casi daba contra quel hermoso y redondo trasero. 

—Yo solo estoy disfrutando de un rico trasero de una hermosa mujer, nunca me plantee el hecho de que este pertenecía a mi hermana— No me quería disculpar, en cambio tenía el idiota impulso de enterrar allí mi rostro, mover aquella ropa interior y pasar mi lengua por aquella zona abultada que podía ver. 

Samantha hizo una mueca con su rostro y luego alzó una ceja sin moverse de su lugar en las escaleras— ¿Y qué tal se ve? ¿Qué puntuación le pondrías? 

—Un diez sobre diez, diría que luce perfecto para morir ahogado si decides sentarte en mi rostro.

—¿No se ve flácido? Llevo meses sin ir al gimnasio, la tonificación se ha perdido— Mi hermana hizo algo que me resultó inesperado, pero seductor. Movió una de sus manos, apretó una de sus nalgas y la soltó al instante. Fue un movimiento rápido y casi instintivo, pero este me dejó ver a mayor profundidad el espacio entre ambas nalgas, lo cual para mi fue perfecto.

—¿Flácido? No se ve nada flácido, pero déjame decirte que los hombres no están pendientes de si un trasero se ve flácido o no. Todo se encuentra en la forma. Y tu forma está perfecta, desde aquí puedo ver que es completamente redondo, como en la parte inferior tus nalgas se cortan en una linea que las separa de tus piernas, y puedo ver lo abultado que es tu entrepierna. 

—¿Se ve tanto?— abrió los ojos, pero no se movió. 

—Samantha, si no te mueves te juro que lo menos peligroso es que tomaré tu trasero con una mano y lo voy a apretar hasta cansarme, y lo peor es que no me voy a controlar y voy a hundir mi rostro, quitar tu ropa interior y pasar mi lengua por donde quiero. 

—¿Qué? ¿estás loco?— Se movió y avanzó por la escalera hasta la parte superior y gateò sobre el tanque de agua— No sabía que mi hermano era así de pervertido. 

—No le puedes colocar un plato de suculenta comida a alguien hambriento y  pensar que no querrá probar Sam. 

—¡Jah! Pues ya dejé que vieras mi trasero como querías, quiero algo a cambio por ello. 

—¿Qué? No sabía que tenía que pagar por eso. 

—Nada en esta vida es gratis shun— respondió ella con una sonrisa mientras yo salía del tanque y tomaba mi teléfono.

—¿Qué quieres? 

—Necesito baterías doble a, o que repares la electricidad. si vamos a estar un rato aquí necesito alguna de esas dos. 

—Baterías o energía. 

—Nos vamos a matar muy rápido entre todos aquí abajo si no hay energía eléctrica. Tenlo presente hermano— Se retiró del tanque de agua sin más palabras. 

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