CAPÍTULO 9. BITÁCORA 2

Dia 189. Redactado por Karla.

“El paso del tren por Itaguai no fue nada pacifico, pese a todo, llegamos vivos a las costas, para caer ante la noticia de que todo había sido arrasado, en parte por muertos que aun se hallaban diseminados, pero muchos otros cuerpos mostraban heridas de balas, lo cual no dejaba lugar a dudas que allí hubo un enfrentamiento. El tren logró dar otras dos vueltas para buscar sobrevivientes, la cuarta vez, no regresó.

Lo que sucedió en Brasil fue horrible, sin duda todos sufrimos, y dejamos parte de nuestro ser en ese lugar de los muertos vivientes. Mi grupo perdió a un integrante, Alicia, una de nuestras compañeras, preciada y querida por todos, sin importar las diferencias que hubiesen entre nosotros…

Cuando abordamos el Armonia, para nuestra sorpresa se hallaba completamente vacio. Vladimir no se encontraba cerca, vivo o muerto. Milena comentaba junto con Armando sobre ciertas sospechas y palabras dichas por Alejandro entre ellos. Supongo que nunca sabremos exactamente que sucedió aquí, en la embarcación, lo que si es cierto, es que nadie tomo la huida de los tripulantes con mucho dolor. Habían muchas personas, y cada uno con una pena y miedo en sus corazones como para preocuparse por otro, por lo cual fue grato alejarnos de la costa.

En la primera oleada llegamos a las costas sanos y salvos más de cuatro mil personas, luego llegaron más y según creemos, se sallvaron mas de cien mil. Pero el numero es muy pequeño en comparación al millon que vivían en Pirai.

Nunca pudimos saber con certeza qué había en Pirai que Yoshua y los norteamericanos deseaban. Tanto Jhon como Yoshua murieron en las explosiones que Alejandro planeó, arruinando sus intenciones, sin importar cuales fuesen. Yo en lo particular, me siento feliz así, fuese bueno o malo lo que buscaban, habria terminado de mala manera, pero ahora todo aquello no importa.

Sara se alejó de nosotros, solo habla con Miguel, Armando y Milena, su hermana Claudia ha llorado bastante conmigo por eso, y por Alejandro, quien aun no despierta.

Otro detalle es que la armada estadounidense llegó a las costas el día de ayer, o al menos lo que quedaba de la marina, peros sus enormes barcos fueron suficientes para salvaguardar a la mayoria de los sobrevivientes. En el Armonia se quedaron cerca de mil personas. Según Milena el Armonia posee capacidad para más, sin embargo, mil personas implicaban un gasto grande en comida que aun ellos no solventaban.

Yo… Tan solo deseo llegar a casa y que Alejandro despierte”

Karla leia sus propias lineas, se detuvo un instante a observar el cielo, la bitacora había quedado en sus manos durante esos días, el cuaderno era viejo y bastante sucio, pero su contenido valía oro para cualqueira que pretendiese entender la infección.

Alejandro, su dueño, se encargó habilmente de clasificar los diferentes tipos de muertos existentes, colocandoles como, mutilados, jadeantes, olfateadores, bestiales, excavadores y por ultimo, el inteligente. Este ultimo era la mayor precupación de la chica, y el que le resultaba más atemorizante. Además poseía una guia corta sobre el uso de armas, conservación de alimentos, metodos de supervivencia y mapas de la antigua ciudad en la cual vivían, sin contar una decena de fotos entre páginas.

Karla bajó la mirada para observar la siguiente entrada, se la conocía muy bien, pues ella tambien la había escrito, pero era la mas alegre que logró realizar.

Dia 190 . Redactado por Karla.

“¡Alejandro despertó!. Su primera reacción fue observarnos a todos los presentes y sonreir, acarició el cabello de Claudia y preguntó: ¿Qué día es hoy?. Al saber la respuesta realizó otra pregunta: ¿A cuantas personas asesiné?. Ninguno quisimos responder. Armando nos sacó de la habitación, dice que es mejor dejarle solo por un rato.

Nos dirigimos a Argentina, hay sobrevivientes cerca de Mar del plata y en la isla San Pedro. Comenzaron a construir una barca para hacer una plantación”

Karla se sentía más tranquila ahora, la recamara era algo fria, y por la ventanilla se observaba la oscuridad del cielo. El mar le daba cierta tranquilidad, allí no habían gritos de muertos, no había desesperación, pese a ello aun no estaba conforme, Alejandro aun estaba en otra habitación con las vias de tratamiento en sus brazos. Claudia se hallaba en su costado ya dormida.

La chica estuvo por cerrar la bitacora y observó las tres entradas anteriores a las dos escritas por ella, eran las de Alejandro los días ciento ochenta y tres, ciento ochenta y cuatro y ciento ochenta y cinco. Detallando como limpió la ciudad, halló el cuerpo de Alicia, enterrandola, y su determinación a eliminar a Yoshua.

Quizas había sido excesivo, era imposible saberlo. ¿Cuántos muertos y cuantos habrían sobrevivido sin las detonaciones de aquellos autos? ¿Los muertos habrian arrasado a tantos? Las preguntas carecían de respuestas. La unica que ella poseía era la sensación de estar viva y Claudia tambien, y era lo unico importante en ese instante. Cerró los ojos y se quedó dormida.

-Buenos días…- la voz, el tono, el calor en sus palabras. Karla reconoció de inmediato su procedencia abriendo los ojos.

-¡Alejandro!- El chico se hallaba sentado en la cama con Claudia amarrada a su cuello, relajado, como si Brasil se tratase de un recuerdo de años atrás- Pero, ¿Cómo? ¡deberías estar descansando!

-Pasé bastante tiempo descansando, lo que tenía ganas era de comer, y acabo de pasar por la cocina devorando todo a mi paso. Asi que puedes estar tranquila.

-¿Seguro Ale?

-Ya el está bien- Añadió Claudia.

-Siento haberlas asustado, de verdad.

-Olvidalo idiota- La chica no podía con la felicidad en su ser y sin planearlo empezó a llorar y a secarse las lagrimas con las manos conforme caian- Solo quiero llegar a casa y olvidar todo lo que paso…

-¿Todo?

-Bueno- Sonrió comprendiendo sus palabras- Solo las cosas malas.

-Yo aun tengo hamburguesas ¿quieren?

-El mejor desayuno que el ser humano puede desear…- Agregó Alejandro sintiendo a la peticion de la pequeña.

-Para morirnos por colesterol antes que comidos por zombies.

-Creo que prefiero esa muerte- Alegó él.

-Yo tambien quiero una- Contestó Karla, a lo cual la pequeña saltó a revisar el bolso manchado y sucio que días atrás llevó consigo- ¿Iremos a casa?- Preguntó.

-Ahorita el barco va a Argentina, me informó Armando.

-Lo sé, el habló conmigo, por cierto, toma- Le entregó al muchacho el cuaderno con anotaciones- Gracias a esto pudimos entender que había sucedido y tomamos la via de Rio de Janeiro.

-Nadie me ha querido decir a cuantos maté- Karla pudo notar la sonrisa que escondia pesar- ¿Cuántos miles murieron en esa carretera?

-Deberia importarte que salvaste a miles. Incluyendonos a nosotras- Claudia entregaba las hamburguesas.

-Solo me quedan dos más.

-Pues esas son para ti, pero no volveras a comerlas así en la mañana, hoy solo… digamos que es una ocasión especial- Expresó él, y la niña sonrió amablemente.

-¿Regresaremos a casa?- Inquirió Claudia.

-No es tan sencillo chicas- Alejandro intentó sonreir – Estuve hablando con Armando, tu hermana, Sara, no quiere volver con nosotros gatita.

-Llamame Claudia.

-¿Claudia?

-Si, suena mejor- Alegó la pequeña- ¿Y qué importa si ella no viene?

-Solo seriamos nosotros tres, y la verdad…

-Nosotros tres me parece bien- Expresó la menor.

-A mi también, no me molesta que sea así.

-El otro asunto, es algo que se está planteando, Armando y Milena se acaban de enterar, y creo se hará una reunión con algunas personas entre los sobrevivientes.

-¿Sobre qué?

-Al parecer se crearan nuevas naciones, y un nuevo sistema de gobierno desde las plataformas en altamar- Explicó el muchacho.

-¿Y eso que tiene que ver con nosotros?

-Podríamos unirnos a algun nuevo país, incluso Armando está pensando en hacer que se reconozca el Armonia como un nuevo estado y plantarse en algún lugar cerca de las costas, donde poder tomar insumos y crear lo necesario. Pero en las grandes, como la española, la inglesa, los norteamericanos, los rusos, los asiaticos, sin importar como se arreglen, serán lugares donde habrían muchas personas y pod…

-Yo no quiero estar donde estén muchas personas- Agregó Claudia dando un nuevo mordisco a la hamburguesa- ¿Y shi hayg zomgbies de nuegvo?

-¡Ves, Claudia ya te respondió! Solo quiero estar en casa Alejandro… como antes.

-No será como antes.

-Será mejor- Karla se acercó dándole un beso en los labios, fugaz, pero suficiente como para que él notase su decisión.

-Entonces hablaré con Armando, iremos a casa, a pasar el tiempo juntos los tres.

-¿Y si hacemos un país nosotros tres?- Preguntó Claudia, a lo cual todos rieron.

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