CAPÍTULO 30. LAS REGIONALES DE DUELO

—¿Harry?

Escuchó la pregunta desde su espalda y por instinto giró la cabeza y contestó— ¿Si?— Solo después de expresar la palabra se percató de su error, pues se hallaba con la capa de invisibilidad sobre su cuerpo. Detrás de él Tonks no aguantaba la risa— ¿Cómo sabías que era yo?

—No lo sabía, solo lo imaginé, tuviste hoy el problema con la cama monstruo, lo cual significaba que no estarías a gusto en tu habitación. Por otra parte no podrían ser los gemelos weasley pues están jugando afrodita, afrodita con algunas chicas en el quinto piso. 

La cama monstruo, el incidente tuvo lugar en su dormitorio, luego de la hora de haber almorzado y previo a pociones. Su cama despertó con vida propia y le persiguió atacándole por todo el dormitorio. Neville y Dean presenciaron el incidente, escapando también de sus fauces y movimientos metálicos. Finalmente inmobilus y finite incantatem hizo el truco, aunque el hechizo sobre la cama fue bastante potente pues necesitó de toda su magia, la de Neville y los gemelos Weasley que subieron debido al escándalo. 

Naturalmente la historia sobre la cama asesina y los gritos de los tres chicos de Gryffindor fue el chiste ocasional en toda la escuela. 

Harry retiró de su cuerpo la capa de invisibilidad, perdía su sentido si Tonks lo llegó a descubrir— Nadie sabe quién pudo entrar a nuestros dormitorios y hechizar la cama, supuestamente no podría haberlo hecho ningún alumno fuera de gryffindor. ¿Y qué rayos es el juego afrodita, afrodita? 

—Es un juego sexual, por algo lo juegan en una noche previa al fin de semana. ¿Qué haces con tu baúl y esas cosas encima? ¿te mudas de habitación?— preguntó la chica. 

—Si no pueden decirme quién encantó mi cama, tampoco veo que hagan mucho al respecto. Digo salvo las burlas de Snape y el comentario de “gritos de niñas desde las habitaciones”

—Lo toman como un caso de magia accidental o algún juego de niños. No hay mucho que hacer en ese tipo de casos. 

—¿Y si hay alguien herido?— inquirió Harry— esa cosa movía el dosel de hierro de la cama, incluso parte del techo quedó destrozado. 

—Con un herido probablemente habrían hecho un memo y el ministerio vendría o diría al auror en ese momento que investigase algo. 

—¿Tú como auror qué piensas? 

—¿De verdad? Que eres muy inocente por pensar que pudo ser directamente otro estudiante. Mi compañero informó que nadie fuera de tu casa entró a la sala común, lo cual significa que lo hizo alguien de tu casa a quien no le caes muy bien. 

—Hay varios posibles. 

—O lo hizo alguien de otra casa pagándole a alguno de tu casa, o pudieron enviar a un familiar o elfo para que hiciera el trabajo por ellos. 

—Esas posibilidades no me las planteé. 

—Como te dije, es más complicado de lo que parece, todo depende de la firma mágica que exista sobre la cama.  Pero dudo que te estés mudando solo por eso— comentó Tonks siguiéndole. 

—¿Es tan raro que un estudiante se mude?

—No tanto— frunció Tonks la boca— Suele suceder unas dos o tres veces por año, aunque usualmente los estudiantes piden permiso para ir a otra casa, o están los casos de matrimonios cuando todavía están en el colegio. ¿A dónde piensas ir? 

—La sala de los menesteres, descubrí que puedo convertir una pequeña sección en habitación. 

—Es bastante astuto ir allí, parece que te has dejado llevar por el encanto de la sala que viene y va. Aunque usualmente la mayoría tiene otros usos para la sala— sonrió Tonks. 

—Es más útil de lo que la mayoría cree— Harry reveló la ubicación de tan sorprendente sitio, descubriendo que Tonks ya sabía sobre el lugar pues algunos compañeros lo usaban como lugar de citas o lugar para ocultar objetos. Hermione por otra parte se vio fascinada y colocó la habitación a prueba notando que  no brindaba comida pero si podía brindar agua. 

—Imagino que eres el primero en pensar en la sala de los menesteres como una habitación solo para dormir. ¿Y qué son esas cosas?— señaló la aprendiz de auror. 

—Un par de cuadros de la familia. 

—¿Cuadros de la familia, Pottter? 

—Black— contestó él frunciendo la boca. 

—¿para qué llevas un par de cuadros de los Black? No me digas que allí está… ¿Está ella? ¿Walburga? 

—Lamentablemente. 

—¿Puedo verla? quiero ver que opina sobre mi cabello rosa. 

—Te insultará desde ahora hasta el final de los días, gritará tanto que medio castillo notará donde estamos, en serio recomiendo no abrir el cuadro— respondió Harry. 

—¿De verdad es así? pensé que eran inventos de mi madre. 

—Pasó todo el día de ayer insultándome, afortunadamente Sirius no quiere los cuadros en casa y me dejó traerlos. 

—¿Y tú para qué los quieres?— inquirió la chica. 

—hacerles un par de preguntas sobre la familia— Harry se encogió de hombros mientras Tonks lo miraba con suspicacia. 

—¿Me permites poder hablar con ella luego? Solo por curiosidad. 

—No veo problema. 

—Muévete, no te quedes paseando por los pasillos, lo sabré— Señaló Tonks— Yo debo seguir vigilando esta noche. ¡Ah Harry!

—¿Si?

—No recomiendo quedarte mucho en la sala de los menesteres, no eres el primero que se muda de sala, y probablemente no seas el último, nadie te dará problemas por eso. Pero lo notarán y comenzarán a hablar si se percatan que no estás nunca en la sala común o las habitaciones. Solo coloca un buen hechizo de cortinas cerradas sobre tu cama en las habitaciones, eso y un hechizo confundus a quienes quieran molestar. Servirá. 

—Gracias Tonks. No planeo sea permanente, solo necesito un par de noches sin molestias, baúles forzados o camas devoradoras de niños. Iré a la sala como siempre. 

—Será extraño saber que no estás en la sala de gryffindor. 

—Iré a llevarte alguna botana y alguna manta. 

—Debes, o iré a buscarte, sé bien dónde estarás— guiñó un ojo la pelirosa antes de dar un salto y moverse por el pasillo retirándose. 

Harry quedó con aquella pregunta de su versión mayor rondando la mente. Tonks era hermosa, de eso no tenía la menor duda, y obviamente más de una noche desahogó estrés con los recuerdos de su cuerpo en vacaciones. Pero no veía forma en que una chica recién salida del colegio, independiente y auror; se interesara por un chico de solo doce. Sin contar que no era él más apuesto entre los estudiantes. 

Entró en la sala de los menesteres luego de moverse tres veces frente al pasillo. En el interior la habitación era amplia, una cama con dosel se hallaba a la derecha, luego un pequeño escritorio, una extensa biblioteca y una sección para entrenamientos con un muñeco de pruebas. 

La configuración de la habitación no era nueva en absoluto, llevaba casi dos semanas usándola de la misma forma. Dos semanas para el resto del mundo, para él en realidad había pasado cerca de un mes en el interior de aquella sala con el tiempo modificado. Allí podía dormir y descansar, estudiar, practicar y adelantar tareas incluso mientras todos los demás en el colegio dormían una sola noche. Era la revelación del siglo. Rowena Ravenclaw creó la habitación como lugar para crear rituales, pudiendo traer casi cualquier cosa que se hallase en el castillo con solo el flujo de la magia y sus pensamientos. 

En el último mes había sacado tareas incluso para toda la semana siguiente, y practicado algunos hechizos a fondo. Para ese momento estaba adelantando en el libro de hechizos del segundo curso, al punto donde ya estaba cerca de finalizarlo y comprender el uso de hechizos simples con modificadores. Este tipo de encantamiento permite crear parámetros modificadores a hechizos previamente vistos como aguamenti, o lumos. Mover la luz por una habitación, cambiarla de color, intensidad o dotarla con un ligero frio o calor eran algunas de los cambios mas usuales. Sin embargo Harry sospechaba que los modificadores si se usaban a priori y en conjunto con runas, permitía incluso aumentar la velocidad y volumen de casteo de hechizos. O así lo sugería ligeramente un libro suplementario de un mago ucraniano. 

Sentía un poco de culpa, pues Hermione no sabía que la sala permitía extender el periodo de las horas al doble o cuatro veces ese mismo tiempo. Por su parte estaba estudiando todo el tiempo que podía y tratando de superar sus niveles de energía mágica llevándose al máximo de forma constante. Quizás debí compartir con ella el descubrimiento, por otra parte deseaba primero avanzar un poco en arreglar el asunto de la futura boda de daphne, y para ello necesitaba tiempo a solas en el cual poder conversar con ambos cuadros sacados de la residencia Black. 

El mayor inconveniente en dicho plan era que, ambos personajes eran un total incordio. Ninguno cooperaba y se negaban a conversar de forma seria con un chico de apenas doce años. 

—¿Qué hacemos aquí y dónde es este lugar?— preguntó el hombre de nombre Orion Black, padre de Sirius. 

—Por las paredes de piedra y la iluminación anticuada diría que el niño ha decidido insultarnos un poco más trayéndonos al colegio hogwarts— sentenció Walburga Black, madre de Sirius— Aparentemente otro imbécil ha sido aceptado en este colegio en decadencia. Debiste pelear un lugar en Durmstrang para nuestros hijos, Orion, te lo dije. 

—Por las barbas de Merlín mujer, Hogwarts era un buen lugar, el mejor de todo Reino Unido. Tú misma estudiaste allí, y no saliste tan mal. Además, Durmstrang en ese momento estaba muy ocupado limpiando cualquier mención sobre Grindelwald de sus murallas. 

—Regulus hubiese aprendido mucho más, habría triunfado— espetó la mujer. 

—No te atrevas a culparme por lo de Regulus— Orion respondió retirándose del cuadro. 

—Fantástico— comentó Harry—. Traigo el cuadro acá y ahora él se va. 

—Un recogido como tú no debería poder sacar los cuadros de la familia de nuestra morada. No entiendo como Sirius puede permitirlo— La mujer se cruzó de brazos alzando la nariz. 

—De hecho deberán acostumbrarse, aparentemente seré el próximo Lord Black.

—Inaudito, eres hijo de una sangre sucia, una pestilencia…

—Y soy de sangre Peverell, de hecho creo que probablemente también sea lord de dicha casa, no hay descendientes registrados actualmente. 

—Debes estar bromeando, es lamentable como van desapareciendo las casas nobles, aunque es curioso que termines heredando títulos de los Peverell, Black, Slytherin y Potter. 

—¿Slytherin? no soy descendiente Slytherin— repuso Harry. 

—Lo cual denota que no sabes nada sobre el mundo mágico, un completo desastre. De nada sirve que una persona como tu ostente tantos títulos si no sabe qué hacer con ellos— Walburga era una mujer altiva, de nariz fina y cabello sumamente negro y liso que caía por sus hombros. Su ceja en ese momento se hallaba alzada, tanto como la comisura de sus labios que mostraban cierto grado de desprecio. 

—Para eso requiero su ayuda, Walburga. Necesito entender lo que se espera de mí y cómo comportarme, de hecho, tengo un gran problema ahora— expresó Harry bajando la mirada, por experiencia pasada había aprendido que a la mujer no le gustaba ser vista directamente por él. 

—Eres un niño que apenas vas a la escuela, no sé qué tantos problemas podrías tener. 

—Voldemort, el mago tenebroso no solo ha regresado, sino que está usando giratiempos para regresar a sus seguidores y atacarme. Estamos en este momento en la sala de los menesteres, una recámara dentro de Hogwarts que me permite extender un poco el tiempo y entrenar, pero creo que necesito una guía de alguien que sepa más que nadie sobre los sangre pura. Por otra parte, hay una chica que me interesa y los Malfoy están cortejandole en este momento. 

—¿Y por qué crees que quiero ayudarte? Como lo veo, no hay nada que puedas hacer que me beneficie. Sin contar el hecho de que obviamente estoy muerta y mi familia ha caído en declive. 

—Podría ser la persona que cambie eso. Puedo ser diferente. 

—Como dije, Potter, eres solo un niño. 

—Mundialmente famoso por derrotar a un señor tenebroso, dos veces. 

—¿Dos veces?— preguntó la mujer alzando aún más la ceja. 

—El año pasado, poseyó el cuerpo de uno de sus seguidores y me atacó aquí mismo en el colegio. No puedo decir que lo derroté, pero logré escapar sin morir en el intento— trató de no mentir, pero colocar los puntos a su favor frente al retrato de la mujer— Algo de mérito debo tener. 

—Si con mérito cuentas la suerte. 

—No tengo intención de manchar el renombre de la casa Black, al contrario creo que la magia en cada sangre es importante y ciertamente debería preservarse. Aunque no diré desprecio a los mestizos o a los hijos de muggles. 

—Lo cual demuestra tu desdén por el conocimiento de la sangre mágica y lo que nos hace especiales— alegó la mujer. 

—Pues los especiales son cada vez menos, y como dijiste, probablemente la casa Black se acabe con Sirius y conmigo, bueno, Sirius puede que tenga hijos con Karen. 

—¿Karen? No hablarás de esa sucia muggle que ha entrado últimamente a nuestro hogar. Kreacher me ha dicho que es…

—Si es ella. 

—¡Un insulto! ¡El final de nuestra línea, Sirius no entiende siquiera los sacrificios que ha hecho nuestra gente, pobre Phineas, si supiera de esto! las maldiciones que hemos tenido que soportar, la guerra de dinero y poder que hemos librado, como nos han atacado y menospreciado a lo largo del tiempo. ¿Cree Sirius que me casé con mi propio primo por gusto? Era Orión por merlín, no me habría casado con Orion a menos que fuese absolutamente necesario. 

—Logré quitar la maldición sobre los Black, pagué la deuda de sangre— comentó Harry. 

—¿Tú qué? 

—El año pasado, Sirius estaba bastante mal, los duendes del banco me informaron sobre la maldición. Por eso terminé robando la piedra filosofal y decidí sacrificarme con ella en mano para pagar la deuda Black. 

—¿Usaste la piedra filosofal? ¿Todavía la tienes en tu poder? 

—No, fue a la par de enfrentar al vasallo y el espectro del Voldemort, desperté luego en el hospital de la escuela y ya no tenía la piedra— explicó Harry. 

—¿Ya no hay maldición sobre los nuestros? fascinante, un milagro ciertamente— La mujer ahora fijó su vista en el chico frente a ella— ¿Te estás entrenando mágicamente? Si por un instante piensas ser un heredero digno del apellido Black, deberás mostrar maestría en el uso de diferentes hechizos. Y como Potter supondré que eres un buen pocionero, como Fleamont. 

—Soy bastante bueno en hechizos y encantamientos, acabo de entrar a un club de duelistas y tengo entendido estoy entre los mejores de todo el colegio, pero en pociones no soy tan bueno— admitió Harry. 

—¿Sabes hacer un patronus decente?— preguntó la bruja de brazos cruzados mirándolo de reojo. 

—Desconozco el hechizo. 

—¿Protego, desmaius, eres bueno en hechizos de defensa y ataque? 

—Mucho mejor en los de defensa, puedo decir que soy superior en defensa a cualquier otro estudiante del colegio hasta quinto año, probablemente. 

—¿Leiste los sagrados veintiocho? 

—Lo hice, aunque una compañera me enseñó que hay más familias nobles en el Reino Unido que las allí mencionadas, pero hubo mucho sesgo al momento de la escritura de dicho libro. 

—Probablemente no seas tan inutil después de todo— la mujer frunció los labios— ¿Cuál es el problema que sufres ahora?, el de la chica que mencionaste.

—Se llama Daphne Greengrass, me interesa y creo que quizás yo a ella. Al menos éramos buenos amigos, pero al inicio de este curso su tío logró escapar de Azkaban con ayuda de los mortífagos que lograron retroceder en el tiempo. 

—La casa Greengrass es una casa bastante buena. Tuve una cita muy agradable con Cadmus Greengrass en una ocasión, lástima que murió tan joven— comentó la mujer. 

—El punto es que su tío está arreglando un matrimonio entre Daphne y Draco Malfoy, hijo de la familia Malfoy. 

—¿Qué edad tienen los implicados?

—Tienen doce, como yo. 

—Entonces debemos estar hablando de un problema monetario ¿me equivoco?— La mujer frunció la boca. 

—Los greengrass, su padre murió, y el nuevo cabeza de familia es un mortífago. pregunté a la hija menor de la familia y el año no ha ido tan bien como esperaban. Necesitan colocar nuevos invernaderos pero el banco no dará… podría hablar con Daphne y prestar algo de dinero, pero el jefe de su casa no permite que me hable, así que ha tomado distancia. 

—Dinero a una familia sin cabecilla o implicados con un señor tenebroso que ha fallado en tomar el poder varias veces. Totalmente comprensible— Walburga sonrió con confianza— ¿Tienes dinero para solventar la situación? porque sin dinero el juego de poder son solo palabras querido niño. 

—La verdad tengo dos inversiones bastante buenas y dinero en el banco que podría usar. 

—Sorprendente, ojalá Sirius tuviese la mitad de ese espíritu. la solución a tus problemas son muy simples. 

—¿Me diría cual? 

—Enviarás una carta con una propuesta de matrimonio de parte de la casa Black a la casa Greengrass. En la carta debes decir que estás interesado en la mano de la hija mayor, o te darán fácilmente la mano de la más chica. 

—¿Qué?

—Sencillo ¿verdad? 

—No he hablado con Daphne sobre, bueno, ya sabe. Siquiera he besado a una chica, menos a daphne, es bastante linda… 

—Eso no importa mucho, los acuerdos de matrimonio dentro de las familias de mago raramente se realizan por amor, generalmente existe una trama política o económica más relevante. Cualquier familia entiende esto, su madre probablemente ha inculcado esto en la chica, y por eso no habla contigo. 

—¿Significa que puedo enviar una carta y Daphne no se molestará? 

—Incluso si no le gustas, primero tendrá algunas palabras con el cabeza de su familia, y este decidirá el cómo ella deberá comportarse ante tí. 

—Hay varios problemas en eso, solo tengo doce. 

—Poco importante, un acuerdo de matrimonio no significa que debes casarte de inmediato con ella. Puede ser un contrato de matrimonio a tres o cinco años, da igual eso dependerá de lo que acuerdes tú con el jefe de la familia Greengrass. 

—Y ese es el otro problema. Él es un partidario de Voldemort, está interesado en matarme, o entregarme en el mejor de los casos. Me matarán apenas ponga un pie sobre esa casa o intente conversar con alguien— Harry alzó los brazos y se dejó caer sobre un asiento cerca de la cama donde colocó el cuadro de walburga. 

—Al contrario, como yo lo veo, es un juego de ganar ganar para el jefe de la casa Greengrass, no buscará de matarte por mano propia. Su juego consistirá en pactar el matrimonio tan cerca como sea posible, el tuyo, alejarlo lo suficiente. 

—¿Por qué?— inquirió Harry. 

—Sencillo. Si te casas y vives, el tendrá por parte de la chica acceso a una pequeña sección del dinero Black, o al menos podrá usar tu nombre para respaldar las finanzas de la familia. En cambio si tu mueres posterior al matrimonio, ellos se quedan con el respaldo de la casa Black, e incluso un posible heredero Black Greengrass. Es un ganar, ganar para ellos. pero en cambio, si tu mueres y el matrimonio no se ha consumado, pierde todo. 

Harry iba a abrir los labios pero quedó totalmente en blanco. Nunca habría pensado una estrategia tan brillante, y todo lo que tendría que hacer era escribir una carta. Parecía simple. 

—¿Y si rechaza la propuesta?— preguntó Harry. 

—No veo razones para rechazarte, eres descendiente de los Potter, ostentas al menos tres títulos más, y gozas de cierto estatus o fama. Pero, supongamos que el jefe de la casa Greengrass no está enterado de nada de esto y rechaza tu propuesta. hay otras maneras de ejercer presión y obligarlo. Esta es solo la primera que se me ocurrió por ser la más sencilla. ¿Sabes que como descendiente Peverell o Potter sin nadie más que pueda reclamar el título, podrías usar un apoderado para representar a tus casas en medios políticos? 

—¿Qué? ¿Y qué ganaría con eso? 

—Presión política sobre una familia si fuese necesario. El punto es que sepas lo que puedas hacer o no, saber cuales son las cartas que puedes jugar desde tu posición en todo momento. Eres hombre, es crítico que no sepas qué puedes hacer. No entiendo como Sirius no ha podido enseñarte lo básico, yo misma le enseñé todo esto desde muy temprana edad. Sirius se la pasaba de fiesta usualmente, me sorprende que no dejara descendencia antes. 

Hubo un gran silencio, su yo del futuro tuvo mucha razón Walburga era una mujer fuerte que trataba como basura a todos aquellos que no poseían linaje, pero era indudable que tenía gran conocimiento sobre el actuar de las familias y el juego de poder. 

—Me fastidia tu sola vista niño mestizo ¿crees que un futuro cabeza de familia tiene tiempo para estar allí sentado como un pelele?

—Lo siento— Harry se levantó y se dispuso a practicar un poco más su hechizo protector. Tres horas después había agotado sus energías y necesitaba chocolate y un buen descanso. Se recostó en la cama para dormir nueve horas para luego levantarse y practicar casi diez horas más, escribir la carta, descansar otras ocho y salir de la habitación aquella mañana del día sábado. 

Hedwig aceptó la encomienda con bastante gusto aquella mañana, de hecho la lechuza en ocasiones reclamaba no tener nada que hacer y mucho tiempo libre. Harry usaba en la mayoría de los casos a los elfos domésticos para comunicarse si era necesario con Sirius, y si la situación era extrema, siempre tenía el anillo como respaldo. 

Desayunó rápido y se movió hasta la escondida sala del club de duelos. Apenas entró y saludó a Hermione se arrepintió de no compartir con ella la propiedad temporal de la sala de los menesteres. La chica lucía el cabello bastante alborotado y ojos cansados.

—Hola Harry, supuse que estabas en la sala de menesteres, subí a buscarte y no respondiste en tu cama de los dormitorios.

—Si, quise leer algo antes de tener que ir a la competencia. ¿lograste descansar? 

—Casi nada, apenas logré dormir, Flitwick me matará. Dijo que debíamos llegar descansados a la competencia. 

—Tengo que confesarte algo— Sujetó a la chica del brazo y llevó a un lado de la recámara donde Juliet no pudiera escuchar la conversación— La realidad es que logré dormir bastante bien y me da un poco de pena admitirlo, pero la cámara— Se acercó a la oreja de la chica— permite ralentizar el tiempo si se lo exiges. Y lo usé para estudiar y dormir sin problemas. 

—¡Tú!— Hermione frunció el ceño por un instante, luego lo relajó ligeramente— Bueno, siendo sinceros, yo tampoco he sido completamente franca contigo— Se acercó un poco más a él y quitó un botón de su camisa mostrando un pequeño colgante con un reloj de arena en la parte más baja. Harry apenas logró observar sin ser demasiado grosero, pues las formas abultadas del cuerpo de la chica eran evidentes sin aquel simple botón. reaccionó abriendo un poco la boca, luego la cerró y miró a los ojos de ella, punto que Hermione comprendió como si Harry exigiera una explicación, cuando en realidad lo hizo para no tener más tiempo la mirada clavada en su escote y las formas abultadas de su pecho— Es un giratiempo, el ministerio tiene un control bastante estricto sobre ellos, pero tenía curiosidad, y hablé con la profesora McGonagall para tener uno y revisarlo y ver sus runas. El ministerio accedió a prestarlo para este año escolar, aunque me hicieron firmar varios papeles. 

—¿Tienes un giratiempo?— Abrió los ojos impactado. 

La chica le indicó bajase el volumen de su voz, afortunadamente Cedric llegaba al lugar con sonrisas y saludos— Solo lo he tenido esta semana, pero debo ser sincera. Distante a darme tiempo de hacer todo, ha sido en cambio frustrante. He repetido el mismo día casi por completo, y apenas he tenido tiempo de dormir. Surgieron más libros que leer, más hechizos que practicar, y tu regalo sobre runas no me ayuda mucho a mantenerme tranquila, 

—¿Siquiera entrenaste?— preguntó él. 

—Mucho, cerca de cuatro horas por día, incluso he aumentado varias veces mi núcleo, ¿crees que se pueda aumentar la efectividad del giratiempo con la sala de los menesteres? 

—Tendremos veinte años para cuando terminemos el segundo curso de Hogwarts. Creo que es mejor no arriesgarnos demasiado y solo usarlo si es necesario. 

—Allí llega Daphne— señaló Hermione moviéndose para saludar. Harry por su parte la siguió repitiendo mentalmente las palabras ensayadas varias veces en su mente. 

—Hola Daphne. 

—Hola Potter. 

—He enviado una carta junto a una copia a la casa Greengrass, espero que para nuestro regreso del certamen de duelo tengas noticias al respecto y sea posible conversar— Trató de colocar el tono más serio que pudo, pero sentía que su lengua se trababa, en especial cuando recordaba el contenido de dicha carta. Entonces todo su rostro se tiñó de un fuerte rojo. 

—¿Una carta Potter? ¿Quieres causarme problemas? 

—Quiero…— Harry no pudo decir nada ya que el profesor Flitwick llegaba en ese instante junto al resto del equipo. Su rostro estaba inundado de entusiasmo.

—¡Espléndido, todos presentes!, ahora caminaremos hasta las rejas del castillo, allí nos espera un auror y un elfo de Hogwarts, ellos nos acompañarán permitiéndonos aparecernos directamente en el lugar del torneo. El sitio en específico es un secreto, no habrá público más que un par de jueces. Sin embargo, los encuentros serán grabados. No deben tener miedo escénico ni temer en estas rondas, será solo las clasificatorias regionales. No será problema para el equipo estelar que tenemos con nosotros actualmente— El docente dio un pequeño salto apretando las manos— Sin más preámbulo avancemos— Indicó saliendo del aula secreta. 

El ambiente que normalmente sería casi festivo, se hallaba bastante apagado aquella mañana de un fin de semana. Las razones eran dos, desde la llegada de los dementores el aura alrededor de la escuela parecía haberse sentido oprimida. El partido de quidditch del miércoles en la tarde apenas recibió ovaciones. Todo era frío y una gruesa capa de neblina entorpeció la visibilidad en cualquier dirección. Gryffindor apenas llegó a ganar debido a que Harry atrapó la snitch, misma que chocó contra su cabeza antes que él pudiera verla. No obstante, apenas tuvieron veinte puntos de ventaja ante un Ravenclaw que mostraba superioridad en su defensa. 

El otro asunto preocupante fue el incidente donde la señora Norris, gata de Filch fue encontrada muerta junto a un mensaje escrito en sangre en una pared. “La cámara de los secretos ha sido abierta, enemigos del heredero temed”. 

El celador lanzó gritos desgarradores durante medio día y todas las casas tenían ahora un solo tema en común, la sala de los secretos. Un ala completa del colegio que fue creada en la antiguedad por Salazar Slytherin, uno de los fundadores del colegio, pero que se hallaba escondida sin poder ser descubierta. Al menos hasta ahora. Parecía que alguien logró acceder a la misma, o así se anunciaba. 

Harry se habría sentido preocupado por semejante hecho, pero desde la visita de su contraparte futura, su visión se hallaba mucho más enfocada en metas más amplias. Si no fue advertido de la necesidad de investigar el asunto de la cámara de los secretos, probablemente no debía preocuparse por ello. Además, ya los entrenamientos era suficiente para ahora tener que sumar un posible peligro extra dentro de las murallas de la escuela. 

La junta de representantes no se había comunicado al respecto, medio colegio pensaba que se trataba de una broma muy pesada contra Filch, y salvo una pequeña investigación, nadie daba mayor atención al asunto. En cambio el tema de Gilderoy iba a mayores. El sujeto casi mata a un estudiante ahogado, y ahora tendría un interrogatorio en el ministerio sobre el asunto, y su destitución estaba sobre la mesa. 

El grupo llegó a los terrenos del colegio. A Harry no le sorprendió ver que el cielo se hallaba nublado y un par de pequeñas figuras negras ondulaban a cientos de metros de altura. 

—Estudié el hechizo deslizante, creo que puedo usarlo de forma rápida para desestabilizar a un oponente— Señaló Cedric en conversación con Fraun, Juliet y Rina. 

—Yo tengo una nueva cadena de hechizos, creo que es eficiente. No sirve para desarmar, pero aturdirá y dejará los brazos inútiles si lo aplico bien— Fraun movió ligeramente la varita en un ademán bastante confiado. 

—No estuviste el año pasado, no lo sabes, pero los demás equipos también tienen flujos mágicos. Y los del instituto de Leeds son increíblemente buenos con las magias de refuerzo corporal— señaló Rina—. La verdad solo espero que no se muevan rápido contra las piernas. Había una chica el año pasado que era extremadamente rápida, apenas podías verla moviéndose en el mapa, solo podías impactarle si la señalabas y colocas un hechizo de rastreó. ¿Qué tal están los novatos? ¿Se sienten preparados para la competencia? 

—Nos dijeron que son solo las regionales, debemos relajarnos, mostrar indecisión o flaqueza no es muy astuto de nuestra parte— puntualizó Daphne y el resto del grupo hizo silencio mientras llegaban a las rejas externas. Allí un auror extranjero de apellido Martínez esperaba paciente para escoltarles junto a un pequeño elfo doméstico de orejas extremadamente largas y ojos pequeños. 

—Sin mucho preámbulo, marchemos— El profesor parecía bastante entusiasmado a pesar de comentar de forma constante solo se trataban de los regionales. 

—Tómense todos de las manos, será un solo hechizo de aparición conjunta— especificó el hombre de rostro amable y piel morena. 

Harry trató de no pasar pena ante el hechizo de aparición, sin embargo se halló de rodillas sobre un terreno árido. Hermione a su lado se encontraba tendida en el suelo de lado. Los demás parecían tener cierto dominio sobre el hechizo y se mantuvieron adecuadamente de pie. 

—¡Bienvenidos a las regionales de duelo chicos!— chilló el profesor— Hasta llegar no podía decirles quienes son sus oponentes. Tendrán que enfrentarse a una pequeña escuela de Birmingham, y al instituto de Leeds, este año afortunadamente los estudiantes de la corona no han venido. Son conocidos por ser bastante estrictos con sus niveles de estudios. Creo que hay además un par de concursantes autodidactas este año, lo cual es bastante raro. 

—Los de Leeds son fuertes— expresó Cedric. 

—Bien, deberán dar sus mejores esfuerzos, recuerden los hechizos de agua y hielo— Guiñó un ojo como si aquello fuese el mayor truco de la historia. 

—La mayoría de los hechizos elementales son buenas defensas y contrarrestan a los magos con refuerzos corporales. Según el libro de texto una roca bien posicionada quiebra hasta al mejor mago reforzado; por eso Hogwarts no es tan estricto con las magias de refuerzo corporal. Muchos saben cómo combatirlas— explicó la chica de cabello tupido. 

Se encontraban en lo que podría haber sido un estadio de quidditch en el pasado. No se encontraban los enormes postes y los bancos no se encontraban alzados varios metros en el aire. De hecho el lugar resultaba tan regular que Harry se preguntó si no sería un viejo campo de fútbol muggle.

Se movieron por el lugar con rapidez, todo estaba bastante desierto, incluso en las gradas apenas se observaba unos cuarenta magos sentados para observar el enfrentamiento. 

—Pensé que era algo privado— comentó Fraun. 

—Lo es, pero el ministerio ha vendido un par de boletos entre los suyos, para recuperar algo del dinero invertido. Descuiden chicos, en las nacionales verán tantas personas sentadas en todas direcciones, y tantos aplausos que apenas lograrán escuchar sus pensamientos— respondió el profesor cuando hubo un estallido a sus espaldas y un grupo de siete hombres y tres mujeres se movieron con paso decidido pasando a su lado. 

—Leeds— señaló Rina. 

—Parecen todos adultos— añadió Hermione. 

—Son adultos, no todas las escuelas de magia inician sus cursos a los once años. Leeds creo que inicia a los quince o dieciséis— añadió Juliet— Y allí está Annya, es la delgada de cabello marrón. Es la que mencioné, es extremadamente rápida. 

Harry giró la cabeza, no fue difícil de hallar, eran solo tres mujeres, y una de ellas lucía increíblemente musculosa. Se trataba de una mujer de aspecto serio y mirada penetrante que no mostró compasión por ellos ser menores. 

—Yo fuí quién la mencionó, pesada— Rina se quejó ante su compañera. No hubo saludo entre las delegaciones. Leeds se adelantó a una pequeña entrada donde se encontraba un par de magos y Hogwarts debió seguirle después de un rato. 

—No tenía idea que Leeds estaba siendo escoltados por Henrieta— comentó el auror—. Les apostaré a ustedes chicos, solo quiero ver que esa mujer regrese sin una sonrisa en el rostro. ¿Pueden creer que el otro día sugirió horarios triples para algunos de nosotros?

    —Ganaremos, tanto hoy como en las nacionales. Estoy bastante feliz de decir que tenemos una de las mejores delegaciones en mucho tiempo— comentó el profesor a su lado. 

    No hubo mayor recibimiento, primero los pasaron un par de habitaciones donde un par de magos realizaron algunas preguntas pasar saber si alguno tomó pociones de aumento de núcleo, revitalizantes, suerte líquida o algún afín en las últimas horas. registraron sus túnicas y varitas y finalmente los dejaron de pie junto a las otras dos delegaciones.

    Un hombre rechoncho se presentó ante los participantes y sus representantes— Bienvenidos a esta fabulosa mañana. El día de hoy tendremos las eliminatorias de duelo regionales. Como sabrán, hace casi ocho meses se sortearon algunos sectores y para que compitieran entre si, a fin de solo tener los tres mejores equipos para la competencia de duelo nacional dentro de tres meses. El día de hoy ustedes son los seleccionados. Habrá dos competencias en las cuales podrán participar y clasificar, la primera es un certamen de duelos por equipos, donde deberán enfrentar junto a todos sus compañeros a otra escuadra. Y la segunda competencia, la clásica competencia de duelos individuales, donde cada uno de ustedes mostrará su valía y capacidades en el manejo de la magia y la varita. 

    —¿Un equipo puede ganar en la competencia grupal y uno de sus integrantes o de otra escuadra puede ir individualmente?— preguntó un chico de Birminghan, bastante reconocible debido a que todos ellos vestian uniformes negros con amarillo. 

—Totalmente, habrá dos premios, y dos copas. Los ganadores recibirán un pequeño incentivo de cien galeones de oro además de la copa y el pase a las nacionales. Está demás recordar que no está permitido el uso de pociones que refuercen sus físicos o altere de cualquier manera el comportamiento de sus núcleos mágicos o cualquier hechizo. De igual forma recordamos que por reglas generales no pueden usar ningún tipo de hechizo letal directo o indirectamente, y su uso es motivo automático de expulsión y descalificación. Sus objetivos son desarmar, doblegar, cansar, capturar o neutralizar a sus oponentes. 

Los de Leeds por alguna causa mostraban sonrisas confiadas ante todo lo que explicaban. Birminghan en cambio parecía bastante asustado. Harry se preguntaba qué clase de expresión tendría su rostro en ese instante, no sabía cómo sentirse. Su mente por alguna causa divagaba en otra área. Había escrito una condenada carta solicitando a Daphne como esposa, eso era un verdadero asunto. No había conversado aquello con Hermione, o con Tonks. Su versión del futuro además le había sugerido a Tonks ¿acaso era un error haber enviado tal carta? 

—Bien, si no hay ninguna duda restante, que pasen los representantes de cada delegación a competir por los turnos —puntualizó el hombre y el profesor Flitwick se acercó a una pequeña bolsa y sacó, para mostrar a todos una pequeña bola marcada con el número 3— Bueno, eso lo resume bastante, primero competirán Birminghan y Leeds, el perdedor y ganador luego se batirá contra Hogwarts, el equipo que gane dos veces tiene la victoria. Luego sacaremos números para competir de forma individual. Debo además resaltar que tenemos una de los nuevos y maravillosos magiometros, esos que permiten medir el núcleo mágico de cada uno. Una nueva adquisición. está por allá, los invito a que midan su potencial mágico, puede darles una idea de cómo usar sus fuerzas frente a sus oponentes. Eso sí, deberán hacer turno, solo tenemos una de esas bellezas— señaló el sujeto. Harry y Hermione casi rompen en risa, debido a que aparentemente el hombre no tenía idea se hallaba justo al frente de su inventora y socio inversor— ¡Que tengan una excelente mañana todos y mucha suerte!. 

—¿Sabías que ellos compraron un magiometro?— preguntó Hermione. 

—Hemos hecho un centenar de envíos, solo deberías acostumbrarte, los veremos en muchos lugares— repuso él— ¿Viste que Birmingham parece tener miedo de Leeds? 

—Creo que rina y Juliet también sienten algo de presión, perdieron contra ellos el año pasado— respondió la chica. 

—Centremos nuestras energías en planear algo, no hemos entrenado para competir como equipo— expuso daphne por primera vez hablando con naturalidad frente a Harry, aunque este con la presión del instante no lo notó. 

—El profesor Filius cree que nuestras habilidades personales nos permiten sacar lo mejor de nosotros en un duelo conjunto. 

—Yo protegeré y ustedes dos pueden atacar como quieran— comentó Harry. 

—¿Puedes proteger a tres personas?— Daphne alzó una ceja. 

—He entrenado bastante mis defensas— respondió él. 

—Bien, confiemos en las defensas de Potter por ahora, si falla igualmente podemos vengarnos de él luego. Si me dan algo de tiempo yo puedo hacer algo semejante a lo que lancé en el dormitorio de Slytherin. 

—Eso sería estupendo. 

—Van a perder rápido, no tienen confianza— señaló Daphne moviéndose junto al resto a una sección desde la cual podían observar el terreno de juego, era un área rectangular en la cual se hallaba delimitado las zonas de ambos grupos. Leeds y Birmingham se hallaban posicionados unos frente a otros. El juez a un costado en supremo silencio observando cómo cada integrante de los equipos se acomodaban. Birmingham tenía cuatro participantes que Leeds, siendo catorce contra diez, punto que a Harry le pareció muy desbalanceado. Pronto quedó demostrado que aquello no era relevante. El juez tocó un silbato y tres hombres de Leeds brillaron sus cuerpos de un rojo potente, y se lanzaron a un ataque cuerpo a cuerpo, mientras que en la zona trasera tres más ejecutaban una cadena de hechizos de desarme. 

Las cadenas de hechizos eran conjuntos de hechizos cuyas palabras desencadenantes y movimientos de varita podían recitar y concatenarse a fin de ejecutar todo en una rápida sucesión. 

Había un par de estudiantes de la academia Birmingham que resistieron un poco más que otros, pero en realidad todo el enfrentamiento se decidió en medio minuto. Sus movimientos fueron en declive, en especial luego de que una patada de uno de los sujetos reforzados derribara a uno del equipo contrario y le dejase tirado en el suelo durante todo el encuentro. Aquello afectó seriamente el rendimiento. 

Cinco minutos después la escuadra de Hogwarts se hallaba en el terreno de juego frente a sus contrincantes, que además parecían estar tan frescos como media hora atrás. 

—Soden, Augusto, Jake, Jacob, Gabe, Annya, Lya, Jadin, Coll, Brandon de Leeds, ganadores de la primera ronda se enfrentarán a: Cedric, Rina, Juliet, Fraun, Daphne, Harry y Hermione de Hogwarts. El encuentro tendrá un tiempo de diez minutos o hasta que todos los integrantes de un equipo sean desabilitados de luchar. No pueden herir mortalmente, solo desarmar, retener, inhabilitar, desmayar o dejar inconscientes. ¿Entendido? Suerte— el hombre se movió del centro hasta un lateral— Listos, ahora. 

—Protego, impedimenta, scutum— Harry no dudó en subir las defensas moviéndose al centro de la formación Cedric y Fraun iniciaron casteos de ataque y desarme. Rina retrocedió cuando un hombre apareció sin previo aviso a su lado y conjuro el hechizo incendio que envolvió cierta sección del terreno. Daphne inició con un hechizo glacius modificado que dejó una capa de hielo en el suelo. hermione por su parte se escudó detrás de Harry y comenzó a dibujar una serie de runas en el piso a sus pies. 

—¿Crees que tienes tiempo para eso? Yo necesito medio minuto para lanzar una buena descarga de hielo— señaló la Slytherin a un lado. 

—Harry puede solo defender, estoy segura. 

—Puedo— comentó Harry observando como dos hombres se movían a su posición desde cada lateral. Modificó y conjuró nuevamente el hechizo escudo. Dos placas plateadas se formaron a los lados a solo cinco metros de él chocando contra los cuerpos de ambos sujetos. Uno de los contrincantes chocó contra el escudo con todo su rostro y cayó al suelo sujetando su nariz, el otro trató de rodearla, solo para encontrarse que la placa se movía adonde él se dirigía. 

Dos cadenas de hechizos de pronto fueron dirigidas en su dirección, ello después que Juliet cayera víctima de cuerdas que sujetaron su cuerpo y dejaron pegado al suelo. Los encantamientos comenzaron a chocar contra secciones de su protego. Dos ataques a Daphne también fueron interceptados. 

Fraun caía al suelo al tiempo que Cedric lograba sacar a un contendiente del campo con hechizo de aire que estalló en su cara y lo hizo retroceder unos diez metros atrás y chocar contra las gradas. Rina entonces logró asestar un golpe con un hechizo confundus luego de que en territorio enemigos aparecieran un grupo de escudos plateados en diferentes secciones y comenzaran a moverse; su oponente fue impactada por uno de dichos escudos en un costado cuando trató de esquivar un hechizo y regresó de improvisto a la trayectoria de este. 

Sin embargo Annya avanzó con la varita en mano a gran velocidad contra Rina, cortó la parte superior de su túnica y cuando la chica trató de cubrirse esta barrió sus piernas y cubrió con tierra alrededor de su cuerpo dejando afuera sólo su cabeza. 

—Lo tengo— comentó Daphne, pero Hermione indicó que lo mantuviese un poco más de tiempo. 

—Ya yo estoy lista, mantén el tuyo un poco más— Expresó Hermione mientras otra serie de hechizos chocaban contra el escudo de Harry, incluyendo una bola de fuego que subió un poco la temperatura al interior de la zona segura— ¡Terra lun gravitatis!— La chica de cabello tupido pronunció alzando su varita y movió esta en dirección a los dos hombres corpulentos. Ambos contrincantes de pronto giraron sus cuerpos flotando en el aire y cayeron de forma estrepitosa contra el piso sin ánimos de levantarse nuevamente. 

Un hechizo repulsor obligó a Cedric a retroceder, pero Annya ya se hallaba allí— ¡Impedimenta, difindio minima!— Aquella chica usaba su varita como una cuchilla de baja potencia, capaz de crear cortes superficiales. El dolor aturdía a sus rivales y lograba terminar con otro grupo de hechizos. Cedric se vio de pronto sujeto por cuerdas que salieron del suelo y le sujetaron. 

Daphne activó su hechizo glacius y el aire se llenó de gran cantidad de escarcha medio segundo antes que enormes carámbanos llenaran el terreno de juego. Del equipo Leeds solo quedaron dos hombres que se hallaban en la zona trasera y lograron contrarrestar el flujo mágico de Daphne con enormes llamaradas, y Annya, quien sorprendentemente logró saltar, y ahora se hallaba sobre el hielo que envolvía a Cedric. 

—Impresionante— expresó Harry viendo el resultado de los hechizos de ambas chicas. Sus palabras entonces fueron opacadas por una decena de hechizos que ambas brujas comenzaron a conjurar a su lado. Él por su parte observaba al enemigo, en especial a Annya. La mujer comenzó a danzar mientras lanzaba sobre sí, un par de hechizos de viento para moverse con mayor soltura por el terreno. 

No sería difícil alcanzarles, apenas estaban a diez metros de distancia en ese instante, todo lo que se hallaba entre Annya y ellos era el torrente de hechizos que Daphne y Hermione casteaban en ese instante. Él por su parte se hallaba entretenido defendiendo, pues los dos sujetos en la zona trasera lanzaban hechizos en línea recta, y algunos enviados al aire para que cayeran con retraso sobre ellos. 

Harry sintió que de hecho estaba aprendiendo más sobre la magia que en semanas enteras dentro de la sala de menesteres. Aquello eran formas de lucha que jamás se habría imaginado. 

Annya se lanzó al ataque luego que Daphne alzara un trozo de hielo desde el suelo en su dirección. La mujer no solo lo esquivó, sino que usó de plataforma para saltar en dirección a ellos con la varita en mano como si de una cuchilla se tratase. 

Harry reaccionó creando una sección de hechizo protego en la zona superior seguido en la parte inferior de un pequeño escudo plateado. La varita de Annya chocó al instante y hubo chispas ante su magia y la de Harry. Sin embargo, el siguiente ataque fue inesperado, Harry apenas pudo notarlo por cierto brillo en la mano izquierda de la chica, había un pequeño cúmulo de magia allí. Luego vino el hechizo, un diffindo que fue lanzado a solo centímetros de distancia de él. No hubo mucho tiempo, movió su magia sin realizar ningún hechizo nuevo, solo redistribuyó el flujo a un costado de su cuerpo y se protegió. 

No se percató que a su lado Hermione debió soportar un hechizo que vino desde debajo de sus pies, una enredadera espinosa gigante se formó a su alrededor. La chica gritó cuando un par de espinas cruzaron sus piernas y brazos cortándole. 

Daphne lograba impactar el hechizo confundus sobre Annya, pero Harry no lo vió, solo sintió el grito de su compañera a un lado y sintió como una ola de magia se desprendía de su cuerpo. No era la primera vez que lo sentía. Años atrás lo había experimentado cambiando toda la ropa dentro de la casa Black a un azul intenso, luego de verse obligado a usar unos pantalones de color amarillo. O cuando bloqueó su habitación  y nadie fue capaz de entrar o salir durante más de veinticuatro horas, al menos hasta que Sirius logró que un rompe maldiciones llegara a la casa y tirase abajo la enorme barrera sobre el cuarto del chico. 

Lo que sucedió fue magia accidental, y Harry no fue capaz de controlarlo por consiguiente. Una mano enorme hecha solo de magia salió desde el suelo y cruzó el terreno de juego hasta donde se hallaban el par de hombres de Leeds en pie. Los tomó a ambos por la cintura y arrastró hasta la pared del estadio donde los estrelló con fuerza. 

—Detente Harry— Daphne apareció frente a él. Le había llamado Harry, lo cual pareció bastante extraño. Logró verla allí de pie con los ojos abiertos y las manos alzadas tomándole de los hombros— terminó, no sigas o de verdad les harás daño— señaló la chica hacia atrás, donde la mano gigante desapareció dejando a los contrincantes golpeados en el suelo. 

—¡Hogwarts gana!— Comentó de pronto un juez. Harry entonces comprendió que se hallaba en el terreno de juego y aquello era una simple competencia. Por un instante sintió que se hallaba en una situación de peligro real y que debía responder a eso. 

—Yo… 

—Reaccionaste al ataque contra Hermione— Daphne guió su mirada a la chica de cabello tupido que se hallaba tan en shock como Harry. Un par de hombres llegaban para revertir los hechizos y sanar las heridas de quienes se hallaban en el terreno de juego—. Pero si hubieses seguido estoy segura que les habrías hecho daño de verdad— suspiró ella—. Me alegra que puedas ser tan protector cuando lastiman a alguien a quien quieres. 

Aquella tarde Annya, Daphne y Harry también ganaron tres puestos a las nacionales. Hermione fue derrotada por una combinación de un fuerte hechizo defensivo y uno de repulsión bien aplicado a sus piernas. Para Harry y Daphne fue bastante fácil los demás enfrentamientos, algunos tenían miedo de continuar luchando, otros, como Annya, resultaban ser más sencillos de vencer en solitario. La chica en particular tenía una seria desventaja al inicio, pues necesitaba varios hechizos de preparación antes de poder desatar su verdadero potencial. Con una cadena de hechizos no hubo mucho que pudiera hacer. 

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