CAPÍTULO 28. LA CHICA DE RAVENCLAW

—Como entenderás y hemos comprobado, ninguno de tus compañeros tiene el potencial mágico que usted posee señor Potter. Pero es por esa misma razón no usamos un hechizo protego tan potente como el suyo, entonces se preguntará ¿Cómo se protegen? La respuesta a eso es, mejor manejo y concentración en el hechizo— El profesor Flitwick se movía por la zona de entrenamientos  mientras Harry mantenía el hechizo protego y el resto del club de duelos le observaba. 

—Si, solo un monstruo puede mantener un hechizo así de grueso por tanto tiempo y no morir— exclamó una de las chicas de Slytherin, a quien ahora reconocía como Juliet.

—En este tipo de casos no está mal tener ese nivel de potencial mágico, y según lo que ha indicado la señorita Granger, cada uno de ustedes con suficiente entrenamiento podrían llegar fácilmente a ese nivel. 

Hermione explicó que, junto a Harry notó que cada vez que agotaban su núcleo mágico con entrenamiento este crecía una pequeña cantidad de puntos, algo que solo era posible de medir con un artilugio como el que ella había inventado. De otra forma, el crecimiento incluso si esto se practicaba a diario, era casi imperceptible. Sin contar que no para todos el crecimiento era igual, entre Harry, Tonks y ella misma, el crecimiento diario variaba de 5 a 37 puntos mágicos por día. 

—¿Cómo hace usted señor?— preguntó Harry notando que el profesor daba tiempo antes de su explicación.

—Hago un protego como usted señor Potter, pero en mi experiencia entiendo que no necesito concentrar la magia por igual en todos los lugares— Alzó una ceja— ¡Protego!— El profesor movió su varita alrededor, y contrario al protego de Harry, que era semejante a una pared frente a él, el hechizo del profesor era semejante a una esfera que cubría su cuerpo— Tengo más magia que el señor Potter, pero contrario a él, entiendo que mis enemigos no van a atacarme por todo el cuerpo al mismo tiempo, por tanto no sugiero que coloquen la misma fuerza en todas las secciones del escudo. De igual formas, hay maneras más efectivas de cubrir un hechizo atacante— Movió nuevamente su varita. El escudo que se hallaba a su alrededor pareció disolverse por un instante, hasta que de pronto todos se dieron cuenta que se concentró en un solo lugar de medio metro de diámetro frente al profesor. Sin embargo, el grosor de tal escudo era incluso superior al de Harry, tanto que la magia concentrada no parecía solo un cúmulo incorpóreo, sino una masa blanca muy sólida. 

—¿Cómo hago eso?

—Concentración señor Potter, solo debe concentrar sus fuerza y magia en un punto, al igual que puede dispersarlo a otros lugares. 

—Nosotros podríamos hacer un escudo pequeño pero potente, serviría para aumentar nuestras defensas, es más sencillo a veces aprender a detectar hechizos para responder con un contrahechizo— Comentó la otra chica de Slytherin a Cedric, y este asentí con la cabeza. 

—Esa es la intención, que puedan protegerse de forma efectiva ante lo desconocido, a pesar de eso, la mejor defensa me temo que siempre es un contrahechizo, después de todo, modificar un escudo y mantenerlo activo durante un largo tiempo, hace que el mago pierda concentración y capacidad para lanzar otros hechizos— Hermione y Daphne en ese momento vieron a Harry, quien asentía con la cabeza. Ambas sabían que este era capaz de lanzar varios hechizos fuertes en sucesión y el protego inicial no se vería diezmado. De hecho, la usual protección triple del chico era un ejemplo de esto. Ambas permanecieron en silencio ante sus propias conclusiones— Por ahora quiero que se posicionen alrededor del señor Potter y lancen hechizos aturdidores desde diferentes posiciones. usted señor Potter, deberá detener todo lo que venga contra usted. Luego iremos con cada uno de ustedes para probar sus capacidades— El profesor parecía especialmente entusiasmado. Ya se imaginaba las clasificatorias regionales y la victoria apabullante que podrían tener. El año anterior participó con Cedric y las chicas de Slytherin, Fraun se halló terriblemente enfermo, lamentablemente. El resultado no fue muy satisfactorio, se habían visto diezmados por un grupo de rumanos que usaban hechizos potenciadores corporales— Señor Pottter, esté preparado, entiendo que esto es magia bastante avanzada, probablemente cualquiera de ustedes lo aprenderían en su sexto o séptimo año, solo para presentar sus exámenes É.X.T.A.S.I.S. 

No necesitó que se lo dijeran, expandió su protego a lo largo de todo su cuerpo, el resultado fue una esfera casi perfecta que cubrió cada sección expuesta. Esa fue la parte sencilla, lo siguiente requirió que se imaginase cada sección del escudo a su alrededor, y qué secciones debía mejorar con mayor flujo de magia. De inmediato notó que la magia del profesor se hallaba en una liga bastante superior a la suya. 

Aumentar el flujo en diversas secciones hacía que las otras se viesen seriamente comprometidas, al punto en que el hechizo era tan débil, que hasta una mosca podía atravesarlo. O mejor era decir que simplemente desaparecía. El resto del grupo se percató de este hecho de inmediato y comenzaron a mover sus ataques a las secciones débiles. Lo cual requería que él moviese el flujo de magia de un lugar a otro con soltura, solo viendo sus ataques. 

Sus sentidos se hallaban casi al máximo, dos hechizos aturdidores lograron pasar e impactar sus piernas, aún así se mantuvo firme en su escudo de rodillas. No iba a permitirse caer, en especial cuando podía notar la sonrisa llena de malicia de Daphne frente a él. 

—¡Glacius!— expresó Daphne. Un potente chorro de viento gélido azulado fue expulsado contra el escudo, Harry intervino colocando la mayor potencia en esa sección, mientras que repartía lo que podía entre el resto de hechizos atacantes. Pronto una grieta se formó en su barrera y el hechizo congelante logró atravesar su barrera dando de lleno en su pecho. Congeló su brazo, hombro y sección media del cuerpo. La batalla se detuvo. 

—Pensé que concordamos en aplicar hechizos aturdidores, señorita Greengrass— comentó el profesor. 

—Pensé que estaba bien sorprender un poco a Harry, profesor. Además pensé que si no lanzaba un hechizo lo bastante potente, la prueba no sería tan cercana a la realidad y Potter no tendría la práctica necesaria. 

—Buena idea, excelente. Esto ha sido un espectáculo increíble— Sonrió mientras conjuró sin voz el hechizo descongelante para liberar a Harry— Ha logrado durar al menos dos minutos, un verdadero espectáculo señor Potter, pero si desea participar en un torneo nacional deberá poder mantenerlo al menos cuatro a cinco minutos. 

—Está bien señor— Harry se movió por el lugar, preguntándose si nadie notó que estuvo al menos unos diez minutos antes con un protego a su máximo potencial. Se dirigió a un lado de Hermione, no sin antes notar que Daphne lo miraba con una sonrisa en los labios— Me odia ¿cierto? Mi instinto me dice que de verdad me odia por alguna razón. 

—Al menos parece que tu instinto funciona— respondió la chica de Gryffindor—. Pero no, no creo que te odie, en cambio creo que está disfrutando de tu miseria. 

Harry no hizo ningún comentario, era la segunda práctica del club de duelo y el lugar resultaba ser un santuario para preguntar cualquier punto relacionado con hechizos. El profesor se hallaba bastante emocionado y planeaba llevarlos a las eliminatorias regionales dentro de algunas semanas. Punto en el cual Harry estuvo de acuerdo, en especial porque no interrumpía ninguna práctica o partido de quidditch. 

El chico no era fanático de los duelos, como algunos en el club. Sin embargo debía estar de acuerdo en que las clases del profesor Flitwick eran refrescantes. En especial cuando defensa contra las artes oscuras resultaba tan inutil como el año anterior. Sirius aseguró que la junta de representantes se estaba moviendo, y el ministerio enviaría a alguien para verificar las capacidades del profesor, pero, aparentemente fue alguien dentro del ministerio quien recomendó al famoso Gilderoy para el cargo. 

—Estaré un rato con Daphne— comentó Hermione luego de permanecer veinte segundos con sus escudos arriba— ¿No te molesta? 

—No, la verdad no me molesta. 

—En serio creo que deberías intentar conversar con ella. 

—Claro ¿por qué no se me ocurrió? ¡Ah cierto, lo hice! y me lanzó un hechizo de viento para alejarme hace dos días— expresó Harry antes de lanzar otro hechizo aturdidor a Cedric, quien ya llevaba un minuto resistiendo los embates. 

—Solo digo que pudiste meterte dos veces en una cámara prohibida con un perro guardián gigante de tres cabezas. No parece que estés poniendo mucho empeño en hacerle hablar. 

—Añadiré a mi agenda de esta noche secuestrar a Daphne y obligarla a decirme sus razones para distanciarse. 

—Puedes ser bastante tonto cuando quieres— sentenció la chica de Gryffindor antes de lanzar un hechizo que hizo a Diggory caer de rodillas y golpear la nariz contra el suelo. 

Salió de las prácticas del club en horas del mediodía y se dirigió directo al gran comedor para comer algo. debía arreglar las cosas, Hermione cumplía años en apenas un par de días y apenas podía esperarse para darle su regalo y torta. 

—¿Qué crees que haces?— escuchó la voz de un chico seguido de sollozos de una chica en el pasillo contiguo. Harry no quería ser entrometido, sin embargo, el camino más corto al gran comedor se hallaba en esa dirección. 

—Son mis cosas— respondió la chica. Harry mientras tanto se pegó a la pared al reconocer al menos otras dos voces que amedrentaban a la chica.

—No creo que sean tus libros, aquí no dice nada sobre pertenecer a una lunática. 

—¿No nos dirás que los zopofotrofos te los trajeron y dejaron en tu cama?— comentó el tercero. Harry apenas asomó la cabeza, tanto la agraviada, como los tres chicos pertenecían a la casa del águila. El mayor problema era que los muchachos eran dos o tres años mayores que la chica. Le tomó un par de segundos más para identificar a la agraviada, se trataba de la chica hatstall; no recordaba su nombre. 

—Ayer no tenía estos libros— respondió otro de los chicos. 

—Mi papá me lo envió en horas de la mañana, tengo que hacer una tarea de defensa. 

—Pero no son los libros recomendados por el colegio. ¿Sabes que pueden pensar que son libros de la biblioteca? Jorge es alguien que gusta de leer. Se lo devolverá a la encargada de la biblioteca por tí, lunática. 

—¡No! es mio, se los aseguro— suplicó la chica ahora de rodillas en el suelo.

—No podemos creerle a una lunática. De seguro tu padre es solo otro de tus inventos, y vives sola en algún basurero. 

—De seguro es una nacida de muggles que se volvió loca cuando supo que tenía algo de magia en las venas. Oye, lunática, tenemos el remedio perfecto para sanar tu locura— Alegó el chico de aspecto mayor entre los tres tocando la zona de su entrepierna. 

Harry entonces supo que era momento de hacer algo, fuese retirarse o intervenir. Solo Merlín sabía cuánta hambre tenía después de tales entrenamientos, pero no sabía cómo dejar allí tirada a una chica de primer curso que lloraba desconsoladamente, mientras otro de su misma casa sacaba su miembro viril a mitad de un pasillo escudado por sus compañeros. 

—¡Locomotor mortis, locomotor wibbly!— Apuntó primero a los dos guardias para hacerles caer al suelo— Depulso— Barrió a los tres agresores hasta el fondo de la pared con el hechizo repulsor. En otras circunstancias aquello habría dado pie a un pequeño enfrentamiento de varitas, mismo que estaba seguro de ganar, y por lo cual estaba a poco de colocar sus escudos. Pero aparentemente alguno de los chicos llegó a tocar la virilidad del mayor y un pequeño enfrentamiento se dio en el lugar. 

—¡Tú!

—Si, yo, ahora vámonos— comentó Harry ofreciéndole una mano a la chica mientras los otros chicos se iban a los puños, uno de ellos aún con su virilidad fuera del pantalón. 

—Pero ¿y mis libros?

—Accio libros— respondió Harry tratando de sujetarlos con una sola mano, pues en la otra mantenía la varita.

—Gracias. 

Se movieron del lugar bajando por las escaleras. Harry sólo entonces notó que esta no se hallaba perturbada y sus lágrimas solo eran rastros extintos en su rostro— ¿Qué sucedió allí atrás? ¿Por qué agarraron tus libros?— preguntó Harry. 

—Algunos chicos están molestos conmigo. 

—No puedo criticar a nadie, pero, son de tu propia casa— comentó él pasando a la chica un par de libros cuando esta terminó de secar las lágrimas. 

—Es difícil de explicar, pero no creo que ellos tengan la culpa. Están un poco confundidos. Había muchos torposoplos en sus oídos.

Harry se detuvo a mitad de camino sin comprender cómo ella podía decir eso. Tecnicamente iban a obligarle a realizar sexo oral y aún así de alguna forma les defendía— Quedo con la curiosidad— expresó buscando las palabras adecuadas— ¿Por qué no es culpa de ellos? ¿Qué son los torposoplos?

—Bueno Harry Potter, sucede que la entrada a la sala de Ravenclaw debe ser desbloqueada con una adivinanza o acertijo. Yo respondí hace un par de noches el acertijo con una respuesta que no era la usual, aparentemente nadie más pudo entrar esa noche y varios estudiantes quedaron afuera. Desde entonces han tomado algunas de mis cosas y escondido a lo largo de todo el castillo. Y deberías conocer los torposoplos, tienes varios alrededor de tus orejas. Por otra parte— La chica sonrió de una forma que a él le resultó algo atractiva— el colegio tiene un hechizo anti violaciones, al yo negarme no había forma que pudiera tocarme. Habría sentido una descarga eléctrica.

—Esa no es razón para tratarte de ese modo— comentó él— Y ya sabías mi nombre— continuó repasando la información— ¿Un hechizo anti violaciones? no lo sabía.  

—Muchas personas conocen Harry Potter. Si, el primer día nos lo dijeron a las chicas en las habitaciones. Los chicos no pueden tocarnos sin permiso, y no pueden entrar en nuestras habitaciones sin que lo permitamos, y solo cuando y donde le digamos.

—Si, quizás tienes razón, muchos me conocen. A nosotros no nos dan esa charla, ahora viéndolo en retrospectiva, suena a que exageré un poco allí atrás. 

—Yo soy Luna Lovegood, pude notar en tu mirada que tenías pena de preguntarme. Y no creo exagerases, actuaste valiente a defenderme, eso es algo muy Gryffindor, o muy Harry Potter.

—Si ya sabías el mío, bueno… Podrías hablar con el profesor Flitwick, apuesto que podrían expulsarlo por sacar su cosa así frente a tí. ¿Tengo torposolos en las orejas?

—Si, pero tampoco iba a hacer nada con eso ¿Te fijaste el pequeño tamaño? de seguro sus amistades dirán eso por todo el colegio, después de todo uno de ellos cayó con su cara sobre este. 

—¿Qué? ¿En serio?— Harry trató de ahogar la risa mientras entraban al piso siguiente y se movían hasta un pasaje que daba al segundo piso

—Y son torposoplos, son como mosquitos, pero se alimentan de tus ideas, y suelen confundir a los magos.

— ¿De verdad existen esos torposolos? ¿Por qué no puedo verlos? 

—Si— razonó antes de continuar— Yo que tu me cuidaría de esos chicos, van a querer vengarse de alguna manera—expresó— Y sobre los torposoplos. No sé, pero solo algunos pueden verlos, sin embargo hay varios repelentes. 

—No me extrañaría que trataran de hacer alguna tontería, pero tampoco me preocupa mucho ¿Me acompañas al gran comedor?— decidió no preguntar más sobre los mosquitos succionadores de ideas.

—Sería un honor— respondió la chica de cabello dorado, ojos saltarines y sonrisa enorme. 

—Ya muchos tienen ganas de lograr algo de venganza contra mí.

—Eres famoso por muchas cosas, normal que eso no agrade a muchos. 

—¿Vas a acusarlos, a esos chicos?— indagó Harry.

—Podría, pero estoy segura que solo están confundidos. Y si lo hiciera algunos no podrían aprender magia apropiadamente. 

—No creo que sea mala idea con algunas personas— Harry suspiró, Luna no parecía tener la mínima intención de culpar a sus agresores. Tendría que hacerlo él. 

—No creo que todos sean enemigos, algunos dicen que sueles estar con tus novias y por eso es imposible hablar contigo. A mi me pareces alguien muy fácil para conversar.

—No son mis novias, y aunque no lo creas, una de mis amigas no quiere hablar conmigo. ¿Por qué todos insisten en que son mis novias?

—¿No? ¿Por qué no habla contigo?  Quizás porque no te ven andar con nadie más, o quizás por otras razones. 

—Esa es la gran pregunta— admitió él— No tengo idea del porqué no quiere hablar conmigo. 

—Podrías preguntarle. 

—La gran idea de todos— Harry intentó no ser grosero— Lo siento, mi otra amiga sugirió lo mismo, pero ya lo intenté, solo que no resultó como yo esperaba. Daphne me mandó lejos, varias veces. De forma figurativa y literal. 

—¿Y no hay nadie más a quien preguntar?

—No, yo creo que…— se detuvo en el camino— Si, tienes razón, hay alguien más a quién puedo preguntar. Eso fue algo muy inteligente. 

—Gracias Harry Potter. 

—Insistiré Luna, deberías hablar con los profesores, aunque no habrían podido tocarte sin sentir una descarga, no es algo que debieron hacer.

—Podría intentarlo. 

En eso Harry se detuvo de forma brusca al escuchar una voz áspera y escalofriante que provenía de la nada— ¡Matar! ¡Deseo matar!

—¿Qué fue eso?— indagó Harry, mientras Luna abría los ojos— ¿Escuchaste esa voz? 

—¿Una voz? no escuché nada, pero podrían ser muchas cosas. 

—Ven… deja que te desgarre, tomaré tus huesos y los trituraré. Deja que desgarre tu carne— La voz aumentó, probablemente se hallaba cerca, luego fue alejándose. Sin embargo Harry sentía aún el frió en sus huesos luego de que esta se fuese. 

—Era una voz que decía que deseaba matar, algo. 

—Como dije, podrían ser muchas cosas. Tus torposoplos se agitaron mucho hace un instante y se alejaron, no creo que fuesen ellos— expresó la chica. 

—Sonaba, como si de verdad fuese a matar a alguien. 

—Eso es aterrador. Pensé que podrías estar escuchando las voces de las Hiramekis, son un tipo de fantasma japonés que persigue niños y trata de devorarlos— comentó Luna, como si fuese algo normal ver o escuchar criaturas de ese tipo. 

—Yo estaba pensando más en algo invisible, como los threstrals. 

—Los threstals no quieren matar a nadie, son animales muy dóciles y amigables, cualquiera los haya visto o estado con ellos lo sabe. 

—¿Puedes ver threstrals?— preguntó él. 

—Si ¿Tú también?

—Si. 

—Lo siento. 

—Descuida, fueron mis padres, pero estaba muy pequeño. No recuerdo nada, aunque a veces tengo sueños extraños. Tú ¿También viste a alguien?

—Mi madre— respondió ella bajando la cabeza—. Una bruja brillante, solía crear hechizos, pero uno salió muy mal. todo estalló. 

—Lo siento, no debí tocar el tema. 

—Está bien Harry Potter— expresó ella llegando ahora al gran comedor. 

—Puedes llamarme Harry. 

—Y tú me puedes llamar Luna. ¿seguro de querer que solo te llame Harry? ¿Cómo a un amigo?— La chica se detuvo antes de moverse a su mesa. Él la miró extrañado por tal pregunta.

—Claro, como amigos. 

Tomó asiento en la mesa de Gryffindor, Dean en ese momento jugaba una partida de ajedrez a poca distancia junto a Ginny Weasley. Más allá un grupo de chicas lindas se hallaban cuchicheando entre risas. Tomó algo de jugo de fresas para pasar el rato. Acababa de ver como un trio intentaba obligar a una chica a sexo oral en pleno pasillo, además de escuchar una vo aterradora deseando la muerte. pobre de aquel que se atravesara en el camino de la criatura, cualquiera que esta fuese. 

    Alexander Fair, un chico emblemático de los últimos años de Slytherin daba una especie de discurso, mientras varios estudiantes se arremolinaban a su alrededor, por otra parte Draco se hallaba mostrando su flamante nueva escoba de carreras por tercera vez esa semana. Una Nimbus 2001, un modelo con una ligera mejora aerodinámica  ante su modelo 2000, y una capa de pintura negra que daba un aspecto mucho más elegante. 

    —No es fácil superarla, su sistema de aceleración y frenado es instantáneo, va de…

    Lo odiaba con todo su corazón, la práctica de quidditch fue pospuesta al día jueves en horas de la tarde debido a que el equipo de Slytherin iba a entrenar a su nuevo buscador, nada menos que Malfoy. Quien no solo pareció contento con su nuevo lugar, su padre regaló nimbus 2001 a cada miembro de la escuadra verde. Solo esperaba que fuese su tienda la que recibiera los dividendos. 

    Neville y Sophie llegaban entonces entre risas y se sentaron bastante lejos. decidió enfocarse en la comida, un par de chuletas lucían geniales, pero notó que entraba alguien a quien deseaba ver y se movió casi corriendo. 

    —Astoria— expresó mientras la chica seguía en su camino en dirección a la mesa de Slytherin— Astoria Greengrass ¿Puedo conversar contigo?

    —¿Potter?— La fémina hizo señas con su mano para que otras dos chicas de la casa de las serpientes siguieran su camino— Muévete— expresó sin dirigirle la mirada saliendo nuevamente del gran comedor, se movió con rapidez por un pasillo y cruzó. Harry la siguió con bastante curiosidad por su forma de actuar. 

    —Hola. 

    —¿Qué quieres Pottter? ¿Y qué te hizo pensar que era buena idea hablarme en el gran comedor donde todos podían vernos?

    —Yo solo…

—Eres tan tonto como dice mi hermana. Si quieres hablar con una Slytherin, o alguien que parece tener relaciones con una casa oscura, o sangre pura. La mejor manera es concertar una cita y hablar en un lugar donde no existan oídos extras. 

—Lo tendré en cuenta— contestó él. 

—¿Bien?

—Yo, lo siento. No pensé que debía hacer una cita para conversar contigo. 

—Soy una Greengrass, tú un Potter, y si mi hermana tiene razón, también eres un Black. Deberías saber cómo actuar, al menos. 

 —Ya me disculpé. Lo haré, estaré más atento con quién hablo y dónde. 

—¿Qué quieres? 

—Tu hermana, no ha querido hablar conmigo desde hace dos semanas. 

    —¿Por qué crees que eso me interesa?

    —No te caigo bien, no necesitas recalcar. Pero no sé porqué no quiere hablar conmigo. 

—¿No tienes siquiera una pista?— indagó la chica alzando una ceja. 

—Tengo la sospecha que algo tiene que ver con el escape de su tío. 

—Al menos no eres tan idiota como pareces. 

—¿Gracias? 

—¿Qué gano yo Potter? si te comento sobre sus razones ¿Qué gano? 

—¿Qué quieres? 

—Podría querer un favor, como que pierdas un partido de quidditch contra Slytherin. 

—No va a suceder, el quidditch es una de las pocas cosas en las que soy bueno, además allí está el idiota de Malfoy con su nueva escoba. 

—No pareces saber leer a las personas Potter— La chica arrugó la boca— Ese idiota de Malfor, pertenece a una gran familia, tanto como los Black. te contaré lo que pasa, porque creo que no podrás hacer nada, y no lograrás entenderlo de otro modo. 

—Gracias. 

—Este verano mamá se percató que parte de nuestras ventas se vieron reducidas y necesitábamos algo de inversión para nuevos invernaderos. No son nada económicas las tierras aptas para cultivos, por eso se dirigió a Gringotts, pero el crédito fue negado. 

—Ok ¿Cómo eso se relaciona…?

—Paciencia Potter. Mamá entonces tuvo una conversación con nosotras, nos explicó que el crédito fue negado debido a que no existe un hombre que represente a la familia y el valor de nuestros invernaderos y plantaciones va en declive, el banco siente que posiblemente no recuperaría la inversión. Sugirió entonces solicitar un crédito a otra familia, pero hay pocas con las cuales tengamos buenas relaciones. fue entonces cuando mi querida hermana te sugirió a tí. 

—No me dijo nada, podría invertir, no sé cuánto sería, pero…

—Cerca de diez mil galeones de oro. Una cantidad que solo daría para colocar un nuevo invernadero y llenarlo con plantas revitalizantes, que es lo que más nos solicitan, aunque es bastante económica. 

—Podría, pero como dije, no me dijo nada.

—Eso fue porque mamá sugirió otra cosa. Le dijo que debía preguntarte si te interesaba la idea de juntar a ambas familias, en específico debía preguntarte a tí y a tu padrino, Sirius. 

—¿Juntarnos?

—Planificar una boda entre ustedes dos, niño genio. 

—¿Qué? 

—Más que obvio que nunca te preguntó nada— Sonrió Astoria— El punto era simple, ustedes parecen ser bastante cercanos, y ya de por si nuestra hermana había sido vista con el chico más puro de todo Reino Unido, la ejemplificación del bien, Harry Potter.  Poner sobre la mesa el concepto de una boda futura pondría en una mejor posición a nuestra casa, y mamá podría incluso optar por un crédito más grande de parte del banco, con eso compraríamos también algo de terreno extra para tres invernaderos más. 

—¿Sería solo para eso? 

—Potter, no me mientas. Todo el colegio sabe que te gusta mi hermana, se nota a la distancia el cómo la miras— Señaló la menor de las Greengrass. 

—¿En serio? ¿Se nota tanto? 

—Solo un imbécil no lo haría, pero claro está que también sueles mirar así a esa chica Granger de tu casa. La mayoría entonces puede también pensar que solo eres un idiota que mira fijamente a toda chica que tienes enfrente. 

—¿Parece que te miro de esa forma a tí?— preguntó él, a lo cual ella negó con la cabeza.

—No, parece que de hecho te caigo tan mal como tu me caes a mí. Lo cual me dice que de hecho si te gusta mi hermana. 

—Bien. Pero volviendo al tema de antes. 

—Mi hermana se negó a preguntarte algo, pensé que quizás igualmente lo haría cuando mamá insistió tanto, pero ante el silencio de daphne, mi madre se quedó callada y decidió no presionar por ese lado. O al menos así fue hasta que el otro día nuestro querido tío logró escapar de la cárcel. 

—Imaginé que debió comunicarse con ustedes. 

—Aún mejor, se apareció en la casa y tomó señorío de la casa Greengrass. Y no, no intentes hablar con alguien para que lo busque en la casa, no es tan idiota para dejarse atrapar a la primera. Seguramente está dispuesto a usar a nuestra madre como escudo humano si es necesario para escapar. El punto es que rápidamente se percató del déficit en nuestras arcas, y decidió proponer lo mismo que mi madre, un compromiso de matrimonio.

—No, no me ha llegado nada, siquiera una carta. Lo sabría. 

—No, no propuso un compromiso de matrimonio contigo, ni mi madre ni mi tío saben que eres Black también, sólo Potter. Además, dudo que mi tío esté muy interesado en estar al lado del niño que derrotó al señor tenebroso. Se comunicó con una familia bastante cercana a la nuestra, los Malfoy. 

—¡No!

—Si, Potter, para tu malestar y el mio, mi hermana ahora está comprometida con Draco Malfoy, o al menos esas son las discusiones que están sobre la mesa. ¿Ahora eres capaz de ver el panorama completo? 

—Por eso no puede hablarme. 

—¡Ah, sobre eso! Malfoy expresó que no quería verla hablando contigo, no pudo decir nada en la discusión, parecía bastante molesta, pero lo aceptó rápido— Astoria se cruzó de brazos— ¿Contento con la información, Potter? 

—Ni un poco. 

—Ni yo, pero es lo que pasó. Ahora disculpa, debo regresar al gran comedor y expliar qué quería el idiota de Potter conmigo. 

—¿Qué dirás? 

—Probable que quedaste prendado de mí, que aparentemente solo te enamoras de chicas de cabello dorado. Lo que primero se me ocurra. 

—Gracias Astoria. 

—Nada que agradecer Potter, si logras pensar una manera de desatar ese nudo, quizás me tengas como aliada— La chica se alejó cruzando el pasillo, dejando a Harry con un millar de preguntas. 

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