CAPÍTULO 23. ¿QUIÉN ***** ES LOCKHART?

   

El cumpleaños doceavo de Harry transcurrió con el récord de mayor cantidad de regalos y tarjetas de felicitaciones en su vida. Desde una pluma capaz de copiar textos, una salida al cine, dos nuevos casetes de videojuegos y una camisa de las urracas. Había sido un día bastante animado en casa y con suficiente pastel para atiborrar a un regimiento. Motivo por el cual varios días después todavía lo comían como desayuno y merienda. 

—Amo Harry— Gali se asomó por la puerta después de tocar, el chico se acomodaba la ropa en ese instante y quedó bastante apenado ante la intromisión— Llegaron las cartas de Hogwarts— Señaló un segundo antes de retirarse. 

—Gracias— respondió terminando de cubrirse pensando en la necesidad de cerrar su habitación de ahora en adelante.

Descendió por las escaleras en silencio hasta el comedor. Hedwig ululó suave sobre una de las sillas mientras un puñado de cartas se hallaban sobre la mesa. 

—Gracias, supongo que estabas pendiente de esto tanto como yo— Le guiñó un ojo al ave y lanzó una galleta de las que estaban sobre la mesa. Luego procedió a revisar la correspondencia. Toda de hogwarts, sin embargo se hallaban varios sobres.

 

COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERÍA

Director. Albus Dumbledore

(Orden de Merlín, Primera Clase,

Gran hechicero, jefe de magos, 

jefe supremo, Confederación 

Internacional de Magos).




Querido señor Potter:
    Tenemos el placer de informarle que sus notas al final del primer curso le permiten continuar estudios en el segundo año dentro del colegio Hogwarts de magia y hechicería. Por favor, observe la lista de libros y equipo necesario. Adjunto se encuentra una invitación a uno de los clubs más prestigiosos que posee nuestra escuela, usted es libre de aceptar o declinar tal invitación, comprendiendo que esto poseerá una carga horaria extra al horario regular. Las clases comienzan el 1 de Septiembre. Esperamos su lechuza.

Albus Percival

Wulfric Brian Dumbledore.

Director.



—¿Un club? No recuerdo haberme inscrito ni haber mostrado interés en uno ¿Verdad Hedwig?— El pájaro ululó nuevamente asintiendo— ¿Tu preguntaste por algún club?— Abrió el otro sobre con el mismo escudo de la escuela estampado en la zona externa.

 



    Querido señor Potter: 

Nos complace informar que ha sido aceptado con voto unánime en el prestigioso club de duelo del colegio Hogwarts. Nuestro selecto club ha sido galardonado en múltiples ocasiones y nuestros miembros suelen hallarse en el hall de la fama de nuestro colegio por méritos como: servicios prestados, estudiante del año y el honor a duelista del año. De igual forma informamos que nuestro selecto club selecciona anualmente un par de representantes para las eliminatorias de duelo previo al mundial del año siguiente. 

Esperamos pueda unirse a nuestro equipo de magos y recibir clases en el noble arte del duelo mágico. Podrá informar sobre su decisión apenas inicie el periodo escolar dirigiendose a la oficina del master duelista de la institución. 

Filius Flitwick

Profesor de Hogwarts

Ex Tri Campeon mundial de duelo

 

—El club de duelo— Silbó ante la simple idea. Quizás un par de meses atrás habría declinado inmediatamente, pensando ya en los entrenamientos intensivos que mantenía posterior a clase, las horas de tareas, más quidditch. Pero luego tuvo que enfrentar a un mortífago en compañía del antiguo señor tenebroso sin contar que su prima, Tonks le demostró el agujero de poder y técnicas que existía entre él y un oponente con mayor experiencia. 

—Los club de duelos siempre son interesantes— Sirius llegaba al comedor jugando con un reloj nuevo. 

—¿Crees que debería unirme? 

—Creo que hay muchas cosas por hacer en el colegio, pero tu eres quien debe decidir qué hacer con tu tiempo libre. 

—Ese es el problema, apenas estoy en el segundo año, pero si me lo preguntas, no creo tener mucho tiempo libre. Daphne y Hermione son un par de dictadoras enfermas por aprender más y presionar para ser mejores en todo— explicó en queja. 

—No creo que eso sea malo— respondió el adulto—. Pero entiendo tu posición. Yo a tu edad estaba buscando aventuras y chicas antes que solo entrenar, incluso tu padre no estaba muy interesado en hacer crecer su magia por entonces, y apenas descubrimos el secreto de… Bueno, el punto es que estábamos en otros asuntos. 

—Siempre cuentas que ustedes descubrieron muchas cosas del castillo. 

—Al menos diecisiete pasadizos, dos habitaciones secretas, pasillos para elfos domésticos y la sala de menesteres. Sin contar una sala de pociones y una forja. 

—¿De verdad hay todo eso en el castillo? Digo, todos hallarían esos lugares. 

—¿Qué suelen hacer los estudiantes en Hogwarts? 

—Estudiar, pasear, conversar o jugar algo— mencionó Harry contando lo que recordaba con los dedos—. Siendo sincero, son pocos los que practican algo más, o hacen las tareas a tiempo, mucho menos los que parecen entrenar. 

—Eran pocos los que entrenaban en mis tiempos, y se veían cosas raras y algo oscuras. Ahora con mayor control del ministerio en la información, no me sorprende que estuviesen plantando flores en el colegio, en vez de practicar algo de magia. Podrían tener una sala oculta en sus narices y no la verían, a menos que la buscasen con otras intenciones. 

—¿Crees que sea prudente? ¿Entrenar tanto?

—¿Tú qué crees?

—Que apenas logré sobrevivir el otro día, si lo recuerdo y pienso un poco, todos pudimos haber muerto allí abajo. 

—Al menos eres consciente del grado de tontería que hiciste. Mi vida no valía tal sacrificio— Se encogió de hombros el hombre— Aunque agradezco lo que hiciste. 

—Sigo pensando distinto— Se encogió de hombros—. Pero admito que fue muy peligroso. 

—Demasiado. 

—¿Entonces acepto?

—Tu decisión, tu vida— Sirius guiñó un ojo tomando algunas galletas. 

—¿Qué ha sido lo más interesante que papá y tú hicieron en el colegio? O lo mejor que descubrieron. 

—Bueno, es algo que te mencioné hace tiempo, pero supongo que no tienes muy presente las circunstancias— El hombre se movió por la sala y encorvó de pronto, Su figura se transformó de pronto en la de un perro de pelaje muy negro. Luego se irguió y regresó a su forma humana. 

—¿Qué? ¿cómo?

—Te había mencionado que soy un animago ¿no lo recuerdas? 

—Lo mencionaste— Harry trató de calmarse sentándose— pero siempre pensé que bueno, era una broma tuya, alguna para hacerme caer en alguna tontería. Además mencionaste que tuviste una hoja amarga en la boca durante todo un mes, no lo vi como algo real. 

—Fue y es cierto, fue algo en conjunto entre los cuatro amigos por entonces. 

—Eso incluyó entonces a Peter Petigrew. 

—Si— Suspiró el hombre— Por aquel entonces era uno más del grupo, algo tonto y lento para algunas cosas, pero apto para materias como pociones y herbología. Lo cuidábamos, sufría mucho en el colegio. Peter provenía de una una familia bastante abusada, hijo de una violación de un mago a una maga de baja estirpe. Claro que después se vieron obligados a casarse, pero el daño ya estaba hecho. Podrás imaginar, no tenía dinero, ni tampoco mucha aceptación. Lo habría dejado morir si hubiese imaginado que…

—Que vendería a mis padres— Finalizó Harry. 

—Son cosas que simplemente no te imaginas cuando ves a alguien. Cualquiera de las personas que conoces podría convertirse en un asesino, o un imbécil. Sencillamente no lo disciernes a esa edad, nadie lo ve. Claro que hay indicios, pero sutiles, y no te puedes guiar por ellos. Allí está Longbottom, perfectamente era tan tonto como Peter y sufrió acoso por un par de slytherins los dos primeros años. Pero después, era uno de los mejores duelistas. 

—Creo que su hijo es igual. 

—Probablemente. Ahora regresando a tu pregunta, lo más increíble que creo que hicimos fue eso, transformarnos en animagos. Tuvimos que estudiar mucho, conseguir los materiales para la poción, preparar todo el ritual y luego recluirnos casi un mes en la sala de los menesteres para poder cumplir el mes con la condenada hoja de mandrágora en la boca. 

—¿La sala de los menesteres? 

—¿No la conoces todavía?— Harry negó con la cabeza ante la pregunta de Sirius—. Bueno, no quisiera arruinar la sorpresa, pero te puedo decir que probablemente sea el encantamiento y habitación con mayor potencial mágico en todo el castillo. 

—¿Pasaron un mes allí adentro?

—Para el resto de la escuela fue un fin de semana. 

—¿Esa sala puede alargar el tiempo?

—Puede hacer muchas cosas, pero como dije, no te quisiera quitar la sorpresa, es un lugar bastante usado por algunos, incluso famoso. 

—¿Dónde está?

—Séptimo piso. 

—Imposible, me he paseado infinidad de veces todo el séptimo piso, es donde más he gastado tiempo. 

—Te sorprenderías. 

—¿Dónde está específicamente? 

—Te tocará hallarla, no pienso decirte. 

—¿Cómo se abre?— Sirius siquiera respondió de forma verbal esa pregunta, solo negó con la cabeza mientras reía. 

—¿Quién carajos es Lockhart? 

—¿Quién?— respondió el menor. 

—¡Lockhart!, mira, tienes que comprar como siete libros de él, todos para defensa contra las artes oscuras. 

—Son muchos textos solo de ese autor, supongo que el nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras los solicita. 

—Es una locura. Supongo que tendré que enviar una carta al colegio. Por cierto, me invitaron formalmente a ser parte del consejo estudiantil, claro, por el apellido Black. 

—Los greengrass y Longbottom también están, los chicos lo mencionaron— comentó Harry. 

—Los Longbottom llevan muchos años en el consejo, creo que los Greengrass no tanto, pero no soy experto en el tema. Los Black se supone estuvieron por mucho tiempo, pero ya vez, ahora fue que me invitaron a las reuniones, supongo que en parte se debe a tí. 

—¿A mi?

—El desastre sobre la piedra filosofal y todo eso. Dumbledore podrá reprimir a la prensa y el ministerio igual, pero los rumores de los estudiantes se riegan entre sus familias. Querrán saber de una mejor fuente qué sucedió exactamente y qué hacían ustedes allí abajo. Puedo imaginar que Greengrass querrá que verifique la historia de su hija. 

—Supongo. 

—No pongas mala cara, no es malo estar en el consejo escolar. Significa que podré quejarme mejor sobre la pobre seguridad en el colegio y un par de irregularidades. Ya no llegará solo una carta a pedirnos dinero para mantener el colegio, sino que tendremos voz y voto. 

—Pero Malfoy siempre menciona que su padre también está en el consejo. 

—Malnacida sea con la escoria de Malfoy, ¿no hay lugar que no infecte? 

—¿Recibiste respuesta sobre la carta por el asunto de los vampiros?— preguntó Harry, a pesar de ya haber hecho la misma interrogante varias veces a lo largo de los días. 

—Ninguna, aparentemente no se ven obligados a darme una respuesta, quizás deba jalar un par de hilos y preguntarle a Amelia Bones qué sucede. 

—¿Conoces a Amelia?— preguntó por inercia, luego recordó que su padrino estaba en un inicio comprometido con la mujer que ahora trabajaba en el ministerio. 

—Tengo una historia por allí pendiente, antes éramos muy buenos amigos. 

—¿Qué sucedió?

—Yo fui yo, y ella fue ella. La invité a salir una vez, se negó, y luego me encontró con otra chica en un armario. Un desastre— explicó el mayor— No dejes que nunca te pillen en un armario, es bastante bochornoso. Tampoco en un salón, o en algún club secreto. Mejor que no te encuentren en general.

—Lo evitaré. Ahora regresando a algo ¿papá también fue un animago? 

—Claro, todos vagamos por el bosque prohibido en nuestras formas menos humanas. Es una excelente experiencia, pero, peligrosa a decir verdad. Un par de veces estuvimos escondidos en una cueva por horas, incluso una vez por día y medio. 

—¿Qué animal era?

—Un ciervo. tenias que ver su cornamenta. 

—¿Un ciervo?

—No lo imagines como un animal dócil. 

—No habría imaginado que fuese un ciervo, esperaba algo más, bueno, feroz quizás. 

—Era feroz en su forma de ciervo, te lo puedo asegurar. 

—¿Es difícil? convertirse en animago. 

—No lo recomiendo, no vale tanto la pena como lo suelen hacer ver. Quizás hay situaciones que te podrías salvar gracias a eso, pero es preferible que gastes tu tiempo entrenando, o en el club de duelo, si entras, claro. 

—Pero, y si yo quisiera…

—¡No! ¡es peligroso!, nosotros tuvimos demasiada suerte. La mayoría que lo intenta por su cuenta terminan desfigurados, convertidos en cosas que no son ni animal o humano, y sin poder cambiar.  Hay escuelas para eso, profesores que se especializan en la transformación de…— La conversación se vió interrumpida por la llegada de Karen a la residencia.

 

Un par de días después los tres se hallaban en la entrada de la casa de pie, esperando el chasquido de los elfos domésticos para dirigirse al callejón Diagon. 

—¿Seguros que eso de aparecerse no es peligroso? vi un programa de televisión donde explicaban que para desaparecer en un lado y aparecer en otro, tenías que destruir el cuerpo del primer lugar y reconstruirlo en el otro. 

—Y yo te recuerdo que estás en compañía de magos. Esas reglas no aplican— Sirius dió la orden y tanto Gali como Kreacher chasquearon sus dedos para aparecer todo el grupo frente a una calle ancha de suelo empedrado y tiendas a cada lado. Las vitrinas relucientes mostraban toda clase de productos y decenas de personas se movían de un lugar a otro. 

—Esto es grande y muy lindo, entiendo que cualquiera venga aquí a comprar, hay muchas cosas. 

—Y Son más geniales de lo que parecen.  Pero antes de continuar, tendremos que dirigirnos al banco, sacar algo de dinero para luego poder comprar. 

Karen se mostró maravillada a cada paso con la elegancia y rareza de cada cosa que pudo observar. En Gringotts, el banco mágico, no fue la excepción. La mujer profirió un grito que atrajo malas vistas de los duendes que allí operaban.  

—Por aquí lord Black, y señor Potter— expresó un encargado con rostro muy arrugado. 

—¿Eres un lord Sirius?— inquirió la mujer. 

—Soy el descendiente de mi familia, lo cual me hizo lord sin siquiera yo quererlo. No le prestes mucha atención, los magos son bastante clasistas con eso de los apellidos— explicó en burla hasta que entró a una sala con un duende al frente. 

—Lord Black, supongo ella es la futura señora Black, he escuchado de ustedes y su relación, señor Potter. Pónganse cómodos todos. 

—Gracias, supongo que sabes a qué vinimos. Ella necesita firmar para poder establecer su conocimiento sobre el mundo mágico y acceder a mis finanzas. 

—Lo sabemos, recibimos el aviso del ministerio sobre el asunto. Aparentemente la señora— revisó sus papeles—  Karen, ya firmó los papeles del ministerio y brindó información y su juramento de no revelar nada sobre el mundo mágico— Luego dirigió su mirada a la mujer— debe comprender que los contratos mágicos no funcionan igual que los contratos muggles, existe un vinculo de sangre y alma en cada firma. Si firma el siguiente papel, e incumple los acuerdos allí estipulados puede morir, perder la memoria o quedar sin alma. 

—Todas las opciones son bonitas y bastante gráficas. Lo sé, entiendo que no debo hablar sobre la magia, ningún objeto mágico, aventura, historia o suceso. No podré comunicarme libremente con mis padres, y no podré invitarlos a la boda o a la casa en navidad— Empezó a llorar—. Entiendo que me pondrán a prueba múltiples veces en los próximos años, y que si llego a tener un hijo puede ser un muggle, un squib o un mago, y en cualquiera de los casos debo pedir permiso para saber qué debo decir o hacer. 

—¿Necesita ser tan brusco?— Sirius se levantó. 

—Lo siento mucho lord Black, pero somos un banco mágico, no una clínica de terapia. Debe comprender que nuestra prioridad es que no existan dudas sobre lo que aquí se firma. Luego de ella firmar, será comprendida en términos mágicos y financieros como la futura señora Black, podrá acceder a sus cuentas, recibir dinero, y acceso a bienes de la familia. Si usted o ella no comprenden todo lo que aquí está implícito les sugiero que primero conversen con un abogado. 

 

—Ya hemos hablado con un abogado. 

—Entonces no tengo mucho más que decir a ninguno— Movió una de sus manos y un papel apareció frente a la mujer junto con una pluma— Puede firmar cuando quiera, puede ser hoy, o dentro de algunos días y enviarlo por correo. No hay nada más que explicar. 

Harry recibió la buena noticia que su inversión había sido retribuida debido a los intereses casi en su totalidad y sugerían otras inversiones. Sacó algo de dinero y comentó ponerse en contacto para ello, debido a que el invento de Hermione todavía estaba en proceso de aprobación ministerial. Sirius por otra parte revisó sus finanzas y una inversión reciente en un edificio de apartamentos muggle. Los beneficios de aquello se verían en algunos meses, punto que Karen resaltaba con bastante emoción. Aparentemente su padre era dueño de un par de apartamentos de arriendo de donde provenía parte del dinero de su crianza. 

A las afueras del banco mágico se encontraron con otra familia que en ese instante entraba. Las miradas se cruzaron y un par de sonrisas afloraron. 

—¡Sirius!

—¡Arthur!— Saludó el regente Black antes de abrazar al pelirrojo jefe de familia. 

—Señor Weasley— Saludó Harry, mientras que los gemelos y la señora Weasley se acercaban para saludar. La familia era más numerosa de lo que Harry recordaba, incluyendo una chica pequeña y un chico mayor a Percy, el prefecto odioso de Gryffindor. 

—¡Harry, hola muchacho! me alegra ver que todos están bien. 

—¡Harry, por amor a Merlin estás creciendo muy rápido!— La señora era de rostro amable y sonrisa fácil. Le tomó de las mejillas y dio un par de golpecitos juguetones— Vas a ser el adonis de muchas chicas. La niña menor de los Weasley jalaba a su madre de la blusa pidiendole dejase de avergonzarlos. 

—Un placer conocerla, señorita ¿O debo decir futura señora Black?— expresó el mayor de la familia ante Karen. 

—Aún no hay fecha de boda, creemos que es mejor observar cómo se desarrolla todo con el ministerio y el banco. Pero pueden llamarme Karen, el placer es mío. 

—No prestes atención querida, el mundo mágico ya tiene muchos problemas con tonterías como la pureza de la sangre. Si solo nos relacionamos entre nosotros todos nos habríamos extinto hace mucho. Es bueno ver que hay sangre nueva entre tantos viejos idiotas— La señora Weasley tomó las manos de Karen entre las suyas dando una cordial bienvenida. 

—Aunque no lo creas este pelirrojo que ves aquí tiene sangre black, por parte de su madre. Su familia es prima a la nuestra, aunque el apellido Weasley prevaleció— explicó Sirius abrazando a Arthur. 

Harry no pudo escuchar mucho más del asunto o la conversación de los otros pues Fred y George, los gemelos, se acercaron separándolo del resto— Escuchamos sobre tu gran hazaña contra el señor tenebroso. 

—Y tengo entendido al mismo tiempo descubriste el secreto de nuestro fantasma, el tal Peter— señaló George. 

—Peter Petigrew, si, pero no era ningún fantasma como ustedes suponían al inicio. No entiendo que los confundió. 

—No podemos darte todos los detalles Harry— Inicio Fred. 

—Pero digamos que tenemos un artilugio mágico capaz de rastrear a cualquier persona dentro del castillo. 

—¿Es posible?— preguntó Harry. 

—Aparentemente si, un cuarteto de genios lo crearon y ahora se encuentra en nuestras manos— puntualizó el gemelo. 

—Ahora, el punto es que hace más de un año vimos que comúnmente cerca de nuestro hermano Percy se hallaba Peter Petigrew— explicó Fred con desenvoltura. 

—Y el año pasado se encontraba con Ron, lo cual coincidió con sus sueños de un fantasma. Decidimos investigar un poco, pero nunca hallamos al tal Peter, entonces supusimos que se trataba de un fantasma en el colegio. Nunca lo vimos físicamente pero estaba allí, era algo que verificamos con peeves, los fantasmas se ven en el mapa, pero no en persona. 

—Pues muerto no está. Es un seguidor de Voldemort— Los gemelos arrugaron la cara ante la mención del nombre— Mi padre y Sirius lo conocieron y fueron amigos, pero logró escapar de muchas cosas porque se trataba de un animago, se puede convertir en una rata. 

—¿Una rata?— George abrió los ojos y dió un codazo a Fred. 

—¡No, no podría ser! ¿o si?

—¿Qué pasa con que fuese una rata?— Harry les siguió el ritmo. 

—Nuestro hermano Percy tenía una rata, pero decidió regalarsela a Ron el año pasado, como mascota. Y Ron la perdió y…

—¿La rata de Ron?— Harry abrió los ojos fingiendo sorpresa. No necesitó decir nada profundo, los gemelos eran lo suficiente inteligentes para armar el rompecabezas por ellos mismos— ¿Cómo se llamaba? 

—Scabbers. 

—¿Podría ser Scabbers?

—Tiene sentido, pero no creo prudente decirle a mis padres que quizás un motífago animago se estuvo quedando en la casa durante un buen par de años disfrazado de rata— Fred señaló al grupo. 

—Entraría en estado de histeria, no la conoces— puntualizó el otro. 

—¿Qué harán?— preguntó Harry. 

—Revisar a Errol, la lechuza de la familia. Fácilmente se trata de una vieja bruja animaga y ciega— bromeó Fred. 

—Y preguntarle a Bill y Charlie, podrían saber algo y ser más discretos. Lo cual me recuerda— George jaló al chico hasta el núcleo familiar nuevamente—. Este es Bill Weasley, trabaja en Gringotts división de Egipto, está con nosotros solo un par de días. 

—Hola, tú eres Harry Potter. He escuchado historias de ti. 

—Gracias, es un placer— Harry estrechó la mano—. Pensé que en Gringotts solo trabajaban duendes.

—Así parece, pero tienen subdivisiones y una sección de servicios especiales, necesitan rompe maldiciones, aurores, criadores de criaturas mágicas, mineros, forjadores y recolectores de materiales. 

—¿Servicios especiales? 

—Imagina que encuentras en el patio de tu casa la tumba de un viejo goblin que enterró oro, joyas y otras cosas, pero añadió maldiciones o puso alguna criatura como guardián. Puedes contratar a gringotts para recolectar el dinero sin mucho peligro, claro que se quedan con un porcentaje de lo allí descubierto. 

—Entiendo, suena como algo útil. 

—Mucho, siempre hay diez mil cosas por allí tiradas o maldiciones esperando ser destruidas. 

—Por cierto, Granger y la chica de Slytherin estaban por allá, cerca de la librería— Señaló George al chico. 

—¡Gracias!

Frente a la librería un grupo grande de personas se hallaban congregandose, lo cual creaba algo de incomodidades en algunos transeúntes. Harry y su padrino se movieron por entre la multitud con algo de calma mientras intentaban comprender la razón de tal tumulto. 

—¿Siempre es así de agitado?— preguntó Karen con legítima curiosidad. 

—Peor, al menos hoy solo es un grupo de compradores locos obsesionados con los libros— argumentó el hombre. 

—¡Harry!— Hermione llegó hasta su lado, le brindó un abrazo antes de decir algo más— Hola señor Sirius, y señorita Karen. Pensé que quizás no vendrías, ya sabes por lo de las firmas. Daphne está adelante guardando mi puesto. 

—¿Qué es todo esto? 

—Te comenté, hoy es la firma de libros de Gilderoy Lockhart— respondió Hermione frunciendo la boca. Ambos avanzaron un poco en la fila mientras Sirius quedaba atrás, se encontró con los padres Granger, con quienes inició una conversación junto a Karen. Harry estaba seguro que la mujer se hallaría complacida de ver otros muggles por el sitio. 

    —Comentaste algo sobre un escritor ¿Quien es Lockhart? 

    —Ese escritor que mencioné, es famoso, quizás tanto como tú. Ha derrotado a una docena de criaturas peligrosas. 

—Hola Potter— saludó Daphne apenas moviendo los labios. 

—Es bueno verte también, Greengrass— Sonrió él colocándose a un lado— ¿También quieres una firma del escritor?

—¡Lockhart!— puntualizó Hermione nuevamente. 

—Firma o no, tengo que comprar los libros, y no hay otra opción más que esperar. 

—¿Quieres la foto de perfil? ¿O de pie sonriendo para la cámara? Sé que mi cabello se ondula mejor cuando lo muevo de esta forma, pero no sé si la cámara pueda captar todo el brillo— El sujeto sonrió ampliamente mientras un sujeto del diario el profeta se movía tomando diversas fotos. Harry logró verlo mejor a medida que se acercaban en la cola. Lockhart era un sujeto bien parecido, de rostro agradable, cabello rubio ondulado que movía permanentemente con giros innecesarios de su cabeza. Y dientes particularmente brillantes. 

—¿Cuál crees que será tu nueva aventura? ¿Alguna criatura que tengas en mente?

—Después de derrotar a una banshee que presagiaba la muerte, no creo necesario decir que mi cuerpo siente la energía a rebosar, sin embargo. Tengo una sorpresa increíble frente a mi este año. He pensado que mis dones no existen solo para mi propio beneficio. Estoy pensando…— Hubo un silencio por parte del hombre mientras miraba a su alrededor. A Harry no le fue posible saber si lo hacía para mantener la tensión del momento, estaba más ocupado viendo a Daphne solicitar su lista de libros—. ¿Mis ojos me engañan? ¿No es ese Harry Potter?— Gilderoy de pronto se movió de su lugar detrás de un largo escritorio y se acercó hasta donde el chico se hallaba. Hermione por su parte parecía a poco de sufrir un paro cardiaco, mientras que Daphne no aguantaba la risa. Tomó a Harry de un brazo y se paró justo a su lado sin dejar de mover su cabellera y mostrar los dientes— Sonríe Harry, seremos la primera página del día de mañana. 

—¿Y usted quién es?— Preguntó Harry tratando de zafarse del agarre. 

—¡Soy Gilderoy Lockhart, obviamente!— Sonrió aún más. 

—¿Y quien se supone es Gilderoy lockhart?— Hubo un pequeño silencio entre la muchedumbre. Harry pensó por un instante haber sido muy brusco, pero el hombre no pareció prestar mayor atención a aquello. 

—Que gracioso Harry, cuando entraste hoy a comprar mis libros y pedir mi autógrafo, no sabías que tenía una pequeña sorpresa para tí el día de hoy. 

—¿Tomarme del brazo para fotos? 

—Señoras y señores, este momento es magnífico, creo oportuno anunciar algo que he mantenido en secreto— Gilderoy alzó los brazos teatralmente, Harry logró soltarse y moverse entre la multitud escondiéndose—. Este año seré profesor de defensa contra las artes oscuras, nada más y nada menos que en la prestigiosa escuela Hogwarts de magia y hechicería. 

La multitud rompió en aplausos ante el anuncio y un encargado de la tienda llegó hasta donde se hallaba el chico para colocar sobre sus brazos la colección entera de libros que solicitaba la escuela— Espere, también quiero un par de libros sobre runas antiguas y hechizos— Pero el ayudante de la tienda se retiró veloz para brindar atención a otro grupo. Harry se sintió bastante molesto por el asunto., por ello llevó los libros hasta Hermione— Toma, yo compraré los míos. 

    —Esto es caro Harry, y…

—No lo quiero, considéralo un regalo del loco ese. 

—Potter, te está llamando para más fotos— señaló Daphne con una sonrisa. 

—Ni loco. 

—¿No puedes estar ni un segundo sin ser el protagonista, Potter?— Una voz llegó desde atrás, el grupo giró la cabeza para hallarse frente a frente a Draco Malfoy. 

—¿Tienes celos Draco? ¿Quieres el autógrafo y las fotos con Gilderoy?— preguntó Harry metiendo la mano en su túnica con sutileza para hallar la varita. 

—No necesito un par de fotos Potter, tengo un apellido que me respalda, si quiero una foto con el diario solo tengo que llamarlos— El chico luego miró a los lados— Huele a inmundicia por aquí, estas tiendas están bajando sus estándares. 

—Obviamente, te han dejado entrar— respondió Daphne mirándole. 

—Hola Greengrass. ¿Sabes que todavía resulta curioso? que después de la conversación de mi padre con tu madre, todavía te encuentres tan cerca de los amantes de los muggles. ¿No recuerdas la posición de tu casa? 

—Escupiré sobre tu rostro hasta que mi aliento se agote Malfoy. 

—Si, eso lo veremos. 

—Calma hijo, estoy seguro que la señorita greengrass se encuentra ligeramente confundida últimamente, han pasado mucho tiempo en los invernaderos— Llegó un hombre de cabello tan amarillo y liso como el de Draco, de apariencia altiva y señorial, delgado y mirada punzante—. ¿Por qué no presentas a tus compañeros? bueno, algunos de ellos no necesitan presentación, parece que tenemos al mismísimo Harry Potter con nosotros el día de hoy. Ya me pareció ver a un vagabundo afuera de la tienda, además de hallarse en compañía de  “muggles”. 

—¿Esas son las palabras de lord Malfoy hacia lord Potter? 

El jefe de la casa Malfoy sonrió abiertamente— Alguien debería enseñarte, que el título de lord solo puede ser ganado después de los trece años, y tú señorío con tu adultez, a los dieciséis. 

—Solo un año para tener el título. No parece mucho, entonces esto será tomado como una afronta— respondió Harry. Sentía que su pecho se inflaba y su magia estaba a poco de estallar en la punta de su varita. Habían insultado a Hermione y sus padres, sin contar lo usual con que se dirigieron a Daphne. Harry no se hallaba consciente que la multitud se apartó y Gilderoy ya no era el centro de atención dentro del local. 

—En un año pueden suceder muchas cosas, Potter. 

—¿Planeas declararte abiertamente un mortifago?— Sirius llegó con estruendo—. Sería la única sorpresa en este momento. Digo siempre has tenido sutileza a la hora de hablar y congeniarte con algunos. Pero la fortuna Malfoy no es infinita, y servir al señor tenebroso seguro que vacío parte de tus arcas. 

—Sirius, probablemente deba recordar que en tu apellido varios fueron. Partidarios del señor tenebroso. 

—Amenaza nuevamente a mi ahijado o cualquiera de mi familia y me aseguraré que “negro” sea lo único que veas el resto de tu miserable vida— Sirius dio un paso adelante con la varita lista justo a un lado. Karen le sujetaba de la chaqueta, pero aquello no parecía suficiente—. Terminemos estás compras rápido. Parece que las ratas se escaparon del callejón. Me das saludos a tu querida esposa, siempre recuerdo con cariño sus lunares. 

Un encargado corrió con el pedido de Harry y Hermione, permitiéndoles salir del lugar antes que las tensiones fuesen mayores. El fotógrafo del diario el profeta no dudó en tomar una decena de fotos del encuentro. 

—¿Por qué tanta tensión?— preguntó la señora Granger mientras salían de la tienda.

—Ede es Lucius Malfoy. jefe de la casa Malfoy. fue, no, es un mortifago, todo el mundo lo sabe, solo que tiene muy buenos contactos y aparentemente es difícil de atrapar. 

—¿Uno de los seguidores del maniático homicida?— continuó la mujer ahora abrazando a su hija. 

—Eso temo. Cómo dije, no todas las familias y personas son iguales. Hay algunas que apoyan más el asunto de la pureza de la sangre. 

—Bueno, parece que el mundo mágico no es tan distinto al muggle— Sonrió el padre de Hermione. 

—¿También hay señores tenebrosos muggles?— preguntó Sirius alzando una ceja. 

    Harry se movió rumbo a la tienda de varitas Ollivanders, Hermione quedó en la tienda de libros junto a Daphne buscando los autógrafos. Lamentablemente el evento se vio cancelado segundos después por una pelea entre el cabecilla de la familia Malfoy y Arthur Weasley. Aparentemente también hubo un cruce de palabras.

—Señor Potter, esperaba poder verlo este año, a usted, y su varita. 

—Se ha portado muy bien, es infalible. Solo vengo por algo de pulitura, quizás una crema para poder limpiarla de vez en cuando, a veces se llena de algo de grasa. 

—La puliré, si me lo permite— Ollivanders era un hombre anciano muy delgado de ojos agudos y azules. Su único pensamiento era comprender el pensamiento y comportamiento de las varitas mágicas. Misma razón por la cual parecía emocionarse con el caso único de la de Harry— fascinante, fascinante. 

—¿Qué es fascinante?

—Su varita señor Potter, puedo percibir que siente una gran admiración por usted, su dueño. 

—¿Admiración? ¿cómo puede…?

—¿Saberlo? Su varita ha crecido, a un punto increíble, sin embargo aún es bastante flexible y parece expectante de crecer mucho más. Probablemente tengamos aquí un artículo único en su clase señor Potter. 

—No entiendo esas cosas. Es una varita, sin duda es buena, nunca me ha fallado con ningún hechizo. 

—Y eso ya es bastante impresionante. Claro que también va ligado al carácter que tienen ambos. 

—¿Usted siempre habla como si las varitas estuviesen vivas. 

—¿Qué pensaría si le dijera que lo están?

—Son instrumentos, hechas de madera y un núcleo.

—¿Sabe usted por qué uso solo tres tipos de núcleos señor Potter? 

—Tengo entendido que algunos explotaban  en las manos de sus dueños por ser peligrosos— Expresó Harry moviéndose por la estancia hasta un par de bancos donde ambos tomaron asiento. 

—Si, tiene razón en el hecho de que muchos núcleos pueden estallar.  Los de serpiente cornuda tienen mucha magia en su interior, son poderosos naturalmente, varitas casi supremas, al igual que las de cola de thestral. Lamentablemente tanta magia se vuelve inestable y la madera no soporta el núcleo, en ocasiones terminan deteriorándose, en otras, estallan. Ahora, aunque eso es una razón, siempre había un contrato que explicaba que nosotros como fabricantes estamos exentos de cualquier daño ocasionado por la varita, aún más cuando eran los mismos dueños quienes traían distintos tipos de centros para su fabricación. 

—¿Entonces cuál es la razón? 

—Podría decir que es el temperamento de la criatura. No todas las criaturas están de acuerdo con que un mago las use como centro de magia, es un estímulo vinculante entre el mago y la bestia mágica, aún más si esta continúa con vida luego de la creación de la varita. 

—¿Existe un vínculo?

—Uno ligero, solo una milésima de lo que lograrías con un ritual, claro está. Lo más importante es el temperamento de la criatura, esta pasa a la varita, por eso tomó plumas de fénix, cabellos de unicornio y vena de dragón. Perfectamente el cuerno de los dragones y su sangre misma tiene mayor potencial mágico, pero su corazón es mucho más noble. 

—Mi núcleo es un fénix. 

—¿Entrena muy seguido señor Potter?

—Casi todos los días, es eso o jugar un poco. 

—Se puede notar, está ansiosa por crecer más. Pero lo más sorprendente es ver que un par de runas van cambiando lentamente. Esto no lo he presenciado antes. ¿Me permite si tomo anotaciones de esto? 

—No veo problemas. 

—Es un descubrimiento muy bueno señor Potter, no me equivoqué con usted, de eso no tengo dudas— El proceso de limpieza y pulitura tardó sólo cinco minutos, la otra parte del tiempo Harry permaneció viendo un par de varitas expuestas y dos bastones mágicos imponentes en una de las esquinas del lugar. Sirius llegó poco después junto al resto de la compañía, el paseo terminó en la heladería con copas para los presentes. 

Leave a Reply

Your email address will not be published.