CAPÍTULO 2. SE HA IDO

La mujer tomó asiento frente a la chimenea, aunque se hallaba tan tensa que se volvió a levantar y a deambular por la habitación. Su mente trabajaba rápido, repasando las palabras de su señor la noche anterior en la reunión con sus más fieles seguidores. El problema radicaba en que su Lord debería haber regresado hace más de ocho horas para dirigir una magia sangrienta en casa de los Lestrange, pero tal suceso no pasó. El ritual fue suspendido por temor a algún error, el sacrificio se hallaba ahora encerrado bajo la casa. 

La mansión Lestrange era antigua, con más de cien años de historia. Construida en su totalidad con madera de roble y acabados exquisitos, fue un símbolo de poder y opulencia tiempo atrás. Quizás solo los Black o los Malfoy tenían mayor rango y estatus dentro de las antiguas veintiocho familias de Inglaterra. 

La chimenea frente a ella era ancha, con unos cinco metros de extensión, con la capacidad de calentar toda la mansión aún en el peor invierno. Amplios pasillos y una sala de estar repleta de libros y reliquias de la familia. 

Sin embargo, Bellatrix no se hallaba sorprendida por la opulencia de los Lestrange, familia y casa de su esposo. Después de todo ella provenía de la noble casa de los Black y su matrimonio solo era una excusa para unir familias y mantener la sangre limpia. Algo orquestado por su madre sin consultar a su tío Orion, quien sin dudas siempre fue la cabeza de la casa. Ella por su parte habría preferido incluso casarse con su primo Regulus, quien tenía una apariencia mucho más sobria y una actitud más centrada a la hora de actuar, pero Regulus había muerto en extrañas circunstancias años atrás. Por otra parte, fue afortunada de que el asunto se arreglara con Rodolphus como pareja, y no con Rabastan, quien era mucho más tonto e impulsivo.

—¡No Rabastan! — Lucius Malfoy le contestó al hombre mientras un grupo entraba en la sala de estar, detrás de ellos avanzaban Barty Crouch Jr, Narcissa, Dolohov y su esposo Rodolphus. Todos eran fieles seguidores del señor tenebroso que se reunieron en horas de la madrugada por órdenes de su señor. Todos pertenecían a los linajes de sangre más altos y eran parte de la élite entre los mortífagos, Solo Dolohov provenía del exterior, pero había probado su valía en múltiples ocasiones. Mortífagos, era el nombre para aquellos que servían a Lord Voldemort. 

—¿Cómo no sabes quienes viajaron a Albania? Se supone que tu organizaste el viaje y los contactos para ambos ¿Lo hiciste sin saber a quién enviaría nuestro Lord? 

—No soy quién para cuestionar las decisiones de nuestro Lord, Rabastan. Se me fue pedido que solventara los problemas de estadía para dos personas en Albania, y eso hice, ni más ni menos. 

—Es una tontería, no arreglas un viaje sin conocer los planes que se llevarán a cabo en tal lugar y a los involucrados— Respondió el otro dirigiéndose rumbo a la zona de los licores para servirse algo fuerte. 

—Una tontería es cuestionar decisiones de tus superiores, si admitiste seguir al señor tenebroso debes aprender que hay decisiones y planes que van por encima de nuestro intelecto— Lucius se movió tranquilo por el lugar seguido de Narcissa. Bellatrix estuvo de acuerdo con el esposo de su hermana, si el señor tenebroso hubiese sentido que informar sobre sus planes en Albania era necesario, lo habría hecho, en caso contrario solo debían esperar por los resultados. 

—Regresamos al mismo punto de nuestra diatriba entonces. El señor tenebroso ha desaparecido. Pettigrew no responde a nuestro llamado y Rathiell aparentemente se encuentra muerto. Sin contar que el mensaje de Snape a Narcissa fue bastante vago. 

—Respuesta Barty, Snape solo contestó mi pregunta previa. Rathiell fue recomendado por mí y su madre se encuentra preocupada— Narcissa bajó la mirada susurrando— Y ahora debo ser yo quien le diga que su hijo está muerto. 

—Bien, la “respuesta” de Snape fue bastante vaga. Decir que el señor tenebroso ha desaparecido no aclara la situación mucho, solo nos dice que no se encuentra, cosa que cualquiera de nosotros habría adivinado con solo ver la marca— Barty mostró su marca casi desvanecida en el brazo, llevaba horas enteras donde el color negro de la tinta desaparecía progresivamente. Aquello solo decía que el señor tenebroso o había muerto, o se hallaba demasiado lejos. Ambos casos eran negativos para sus planes.

—Probablemente sea prudente asumir que, cuando Snape expresó que el señor tenebroso había desaparecido. Se refería específicamente a la muerte o desvanecimiento del señor tenebroso— Comentó Dolohov apenas detenido en el pórtico de la sala de estar. Encendía un cigarro para fumar mientras el resto le miraba consternados ante sus palabras, sin embargo, Dolohov se mostraba tranquilo ante tal hecho— Aunque, la verdad dudo que sea posible que ese caso sea el actual. En su defecto, asumiré que el señor tenebroso ha caído por un breve espacio de tiempo, no creo que sea posible matarle. 

—¿Qué te hace pensar que el señor tenebroso podría caer, y aún más asumir que no ha desaparecido por completo, sino que su ausencia es breve? — Preguntó Bellatrix acercándose al hombre a zancadas, preparada para lanzar cualquier maleficio dependiendo de su respuesta. Estaba muy exasperada y poco dispuesta a escuchar tonterías en ese instante. 

—Dudo que el señor tenebroso sea invencible en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo— Dolohov al ver como Bellatrix alzaba su varita agregó— Siempre puede suceder que alguien le sorprenda y lance un maleficio por la espalda, pero, lo que dudo es que el señor tenebroso no se encuentre preparado para casos como ese. Y tenga planes de respaldo para preservar su ser— Le miró desafiante. Bellatrix le observó con cuidado sopesando sus palabras, analizando que probablemente no eran tan malas ni descabelladas. 

—¿Adonde fue? — Inquirió en algo que pudo ser tomado como un grito. 

—Creo que se dirigió a la casa de los Longbottom. Te comenté previamente, Rabastan y yo fuimos asignados a seguirles de cerca— Expresó Barty sonriendo, él podía comprender lo que sucedía en la mente de Bellatrix al notar como sus pupilas se movían y las cejas se arrugaban momentáneamente. 

—¡Iré a la casa de los Longbottom!— Salió de la recámara exaltada la joven mujer. Seguida de cerca por su esposo Rodolphus y Rabastan. Barty por su parte pensó en sus opciones antes de moverse por la estancia también camino a la residencia Longbottom. 

—Si me necesitan saben cómo contactarme— Se despidió Dolohov dejando a Narcissa con Lucius, quienes estaban preocupados por la situación con Rathiell, sin contar que Narcissa tenía más información de la que habían dicho. Snape no usó la palabra desaparecido, en cambio fue muy directo al decir “muerto”; pero ellos se hallaban cerca del resto del grupo en ese momento. Decir eso habría sido razón para una pelea entre los seguidores más fieles del señor tenebroso por las reliquias almacenadas, muchas de ellas presentes en la residencia Malfoy. 

Lucius era en cambio alguien inteligente, un seguidor que razonaba y planificaba para su beneficio propio. Su fin era obtener los mejores beneficios con el mínimo de esfuerzo y peligro. En ese momento revelar la muerte del señor tenebroso era un punto sensible. Los demás seguidores se enterarían en el transcurso de aquella mañana, pero mientras tanto, Lucius debía dirigirse a Gringotts a revisar las cuentas de la familia y salvaguardar todo lo que se encontrase en su posesión. El otro punto vital sería poder armar una coartada legítima, lo que incluso podría suponer comprar a algunos representantes del gobierno previo a que todo el escándalo se desatase. Era una tarea de velocidad e intereses, algo que Lucius sabía hacer ampliamente. Su talento con las palabras y relaciones políticas era excepcional. 

—¡Dobby! — Bramó el cabeza de la familia Malfoy. Hubo un ligero chasquido en el aire y un ser de apenas cuarenta centímetros de altura hizo aparición. Tenía orejas grandes anchas y caídas a los lados, ojos enormes llorosos que iban a juego con su apariencia andrajosa y su cuerpo extremadamente delgado y mugriento. 

—¿Se… señor? — La voz de la criatura fue chillona. 

—¡Sácanos de aquí, a Narcissa la llevarás a la residencia Malfoy, a mí me dirigirás directamente a Gringotts! ¡Quiero que te aparezcas directamente en la puerta interna del banco, no afuera! Nadie debe vernos antes de entrar. 

—¡Enten entendido amo! — Chilló cubriendo su rostro momentáneamente pensando sería golpeado.

Narcissa comprendió que su esposo planeaba no dejar rastro de sus apariciones con el uso del elfo doméstico. Era una práctica implementada comúnmente en algunas familias cuando se temía pudiesen existir averiguaciones por parte del ministerio sobre el uso de la magia y movimientos de magos. 

El pequeño ser de piel marrón se acercó a ellos alzando sus manos para sujetarles, hubo un chasquido y desaparecieron de la residencia. 

Lo mismo sucedió a las afueras de la noble casa Lestrange. Bellatrix y compañía desaparecieron a mitad del pórtico para aparecer en un pequeño poblado muy al sur, específicamente frente a una casa de madera destartalada donde los Longbotton se hallaban escondidos. Sin conocimiento que serían torturados durante cuatro horas seguidas hasta que toda pizca de raciocinio desapareciera de sus mentes. 

Rubeus Hagrid caminaba en ese mismo momento a paso lento por la calle muggle. Era de día y su presencia llamaba la atención de todos los transeúntes. No solo se trataba de su cabello desaliñado, su larga barba oscura y la chaqueta de piel de algún animal, el pantalón holgado con múltiples bolsillos y parchos regados, o las botas enormes llenas de barro. La principal razón para que Hagrid atrajera las miradas, era su estatura, el hombre medía cerca de tres metros y al menos metro y medio de ancho. 

Su simple presencia por las aceras obligaba a los vecinos a moverse para cederle el paso bajando al pavimento donde los autos pasaban. Esto ofendió a muchos sujetos que salían al trabajo o buscaban algo ligero para desayunar, a las mujeres tampoco les hizo gracia; el hombre parecía un maleante o ratero según ellas, y muchas se escondieron en sus casas para observar desde las ventanas.

Como si fuese poco el sujeto llevaba un bulto en sus brazos mientras lloraba de forma sonora por todo el camino. Parecía un espectro triste o alguna clase de mal augurio. Las lágrimas caían por unas mejillas bonachonas y se perdían en la espesura del poblado bigote. 

Pese a ello algunos sujetos igual de extraños se detuvieron para saludarlo e incluso estrechar la mano— ¿Por qué lloras Hagrid? ¡Hoy es un día para celebrar! Si los rumores son ciertos— El sujeto frente a Hagrid era muy pequeño y calvo, aunque llevaba un gorro puntiagudo que ocultaba su ausencia de cabello. El pequeño hombre se erizo y bailó brevemente a mitad de la calle. 

—Los Potter Charles, los Potter están muertos— Sollozó el gigante. 

—¡Pero ha sido por una buena causa! ¡La primera en mucho tiempo!, y serán recordados, de seguro como héroes, puedes estar seguro de ello. 

—Sí, de seguro— Se lamentó pasando por su cara una mano del tamaño de un cubo de basura. 

—¿Escuchaste el otro rumor? Aparentemente fue su hijo, el pequeño Harry Potter quien finalmente acabó con quien tu sabes.

—Sí lo escuché— Comentó deseando que Harry no se despertase. Había pasado gran parte de la noche llorando en la oscuridad mientras caminaban, pero ahora se hallaba abrigado y acunado en una de las manos del casi gigante. 

—Si los rumores son ciertos este día podría pasar a la historia como el último día del señor tenebroso. Nos hemos salvado de una guerra larga y cruenta, y otro mago tenebroso. Mira que no ha sido normal tener a dos en el mismo siglo. 

—Si— Respondió Hagrid, el sujeto tenía razón. Nadie en Reino unido esperó que otro señor tenebroso se instaurase en el poder. De hecho, a principios de la situación, a inicios de los setenta, nadie creía que los ataques a las familias muggles y pequeñas peleas en algunos callejones por parte de fanáticos de la sangre, fuese el auge de otro lord. La razón era que Grindelwald tenía poco tiempo de ser reducido. Muchas de las más grandes familias, incluso algunas de procedencia oscura, habían luchado contra aquel sujeto, era ilógico pensar que, apenas una generación después tendrían otro problema semejante entre manos— Debo seguir mi camino Charles— Comentó el semi gigante alzando una mano para despedirse y moverse por la acera con su andar lento. Su primera parada se hallaba a pocas cuadras, en una zona residencial con casas antiguas de tres y cuatro pisos de alto amontonadas entre sí.

Llegó allí algunos minutos después, subió las pequeñas escaleras del pórtico con un solo paso y tocó el timbre, no sin antes limpiar un poco su rostro lleno de lágrimas y moco. Sentía mucho la pérdida de los Potter, eran de las pocas familias actuales que no tenían problema en dirigirle la palabra e incluso tomar algunas copas en su cabaña en algún momento especial.

Debió tocar el timbre varias veces para que alguien abriese la puerta. Un pequeño elfo observó a Hagrid con rostro malhumorado antes de dejar la puerta abierta y ser expulsado por su amo— ¡Fuera de aquí Kreacher! Ese elfo tiene la capacidad de alterar y espantar a cualquiera que se acerque. ¡Hagrid! ¡Buen día! ¿Qué haces aquí en la puerta? ¡entra, entra! — Le animó haciéndole moverse por el pequeño pórtico, donde el casi gigante debió agacharse para entrar de forma incómoda. El lugar en el interior era mucho más amplio, aunque un tanto lúgubre. La mayoría de la casa se hallaba tapizada con colores oscuros y detalles dorados; el pasillo principal tenía una colección de cabezas de elfos domésticos pertenecientes a la familia, y el resto de salas se encontraban repletas de cuadros de integrantes de la familia. O al menos de aquellos que no fueron desterrados de la noble familia Black.

—Buen día Sirius, que pena molestarte tan temprano. 

—Descuida mi buen amigo, anoche me acosté un poco tarde. Tuve la grata compañía de una chica, ahora debo sacarla de la casa sin que note que existe un elfo doméstico o que la vajilla se lava sola— Se rio tratando se de acomodarse la ropa y aplacar su cabello. Sirius era un alto y guapo hombre de apenas veintiún años de edad, con una coleta de caballo y apariencia de rockero de la época. 

—¿Una muggle Sirius?

—Una hermosa muggle, aunque supongo que tendré que obliviarla al salir, lo cual es una pena— Sirius suspiró— Y bien Hagrid ¿cómo puedo ayudarte? ¿algo de la orden? ¿quieres desayunar? Kreacher cocina asqueroso, pero Gali prepara unos huevos bastante buenos— Apunto Sirius sobre las habilidades de ambos elfos.

—No tengo hambre Sirius, vengo porque te quería pedir un favor. Pero ¿No estás enterado? 

—¿Enterado? ¿De qué?

—Sirius, James y Lily, los encontró, los halló en su casa. Llegó al valle de Godric— Hagrid intentó no llorar, pero las lágrimas de pronto comenzaron a caer. El sujeto frente a él por su parte quedó detenido a mitad del pasillo, en silencio mirando al semi gigante analizando la situación. De pronto un llanto de un niño se comenzó a escuchar por entre los demás y ambos reaccionaron. Harry se despertó y buscó de escapar de la mano de Hagrid mientras lloraba, probablemente exasperado o con hambre. 

—¿James y Lily? — Sirius reaccionó frunciendo el ceño— ¿Estás seguro Hagrid? James y Lily se hallaban escondidos. Ambos estaban preparados y…

—Estaban en el valle de Godric con el encantamiento fidelio, Dumbledore me compartió la dirección hace algunas semanas Sirius, necesité llevarles comida al lugar, pero sabes que jamás habría revelado el secreto, habría muerto primero— Golpeó su pecho con orgullo el semi gigante— Yo mismo vi los cuerpos. Saqué a Harry de entre los escombros. 

—¡Harry! — El hombre gritó al ver al niño y comenzó a llorar— ¡Por dios santo!

—¿Sucede algo Sirius? — Una chica se mostró desde el comedor apenas en ropa interior. Sirius le indicó fuese a la habitación, comprendiendo que no había otra opción más que desmemorizarla. Pero no le importaba en lo absoluto en ese instante, James estaba muerto. Su mejor amigo de toda la adolescencia y temprana adultez, había sido asesinado. 

—¿Cómo sucedió Hagrid?

—Fue Voldemort, aparentemente alguien le reveló la ubicación de James y Lily, y ayer en la noche se dirigió a la casa. Lucharon, todo el lugar estalló en pedazos Sirius. Solo Harry quedó vivo, pero mira, tiene una cicatriz aquí el muy pobre. 

—¿Cómo? ¿Cómo? — Sirius se desplomó luego de acariciar la frente del pequeño que continuaba llorando en el pasillo— No se supone que se pueda entrar, a no ser que alguien revele la ubicación, y tengo entendido que muy pocos sabían, entre ellos Dumbledore, pero quién pudo… —Guardó silencio abriendo los ojos. Detuvo su llanto— Accio capa— Conjuró desde donde estaba. Una enorme capa peluda llegó volando por la estancia hasta su lugar— Tengo que salir Hagrid, esto no puede quedar así, James y Lily fueron asesinados por quien tu sabes. ¡No me importa si tengo que enfrentar al mismo señor tenebroso y a todos los mortifagos de Gran Bretaña!

—Quien no debe ser nombrado ha muerto Sirius— Respondió Hagrid chocando la cabeza contra el techo, el hombre frente a él quedó nuevamente detenido sin expresión.

—¿Muerto? ¿Cómo? — Sirius se derrumbó en el suelo, James era como un hermano, una de las únicas personas que le brindó una mano cuando Sirius decidió escapar de la casa Black debido a las tendencias oscuras adoptadas en la familia. Orion, su padre, era un hombre de carácter fuerte que valoraba mucho los pensamientos de la pureza de la sangre y colocaba a Slytherin como la mejor casa de Hogwarts, no fue extraño por ello que su hermano Regulus terminase como un mortífago, aunque su padre nunca se unió a las filas de Grindelwald. 

—Aparentemente la maldición que lanzó sobre Harry rebotó, no lo he entendido muy bien, pero fue lo que dijo el profesor Dumbledore. La maldición rebotó y eliminó al señor tenebroso. Creo que Snape estaba allí y vio el incidente Sirius, fue quien le contó al profesor todo. 

—¿Snape? ¿La serpiente viperina de Snape estaba allí?

—Creo, no lo sé bien Sirius. Yo solo tuve que ir a buscar a Harry del lugar— Se encogió de hombros Hagrid mientras sacaba una galleta enorme del saco y se la brindaba a Harry, este la tomó y comió silencio. 

—¿Estás seguro de todo esto Hagrid? Si es mentira es la peor broma que jamás he escuchado. 

—Sabes que no bromearía con la muerte de James y Lily, ellos, ellos eran muy buenas personas… — Comenzó a llorar Hagrid nuevamente. Fue calmado por un par de palmaditas de Sirius sobre su brazo, que era la zona que podía alcanzar desde su posición. Hagrid pasando la mano por la cara calmó sus emociones— Por eso vine, el profesor me pidió que llevase a Harry a Little Whinging en Surrey. 

—Es lejos— Comentó de inmediato Sirius. Alzaba la cabeza, pues en la parte superior de la casa se podía ahora escuchar a la mujer correr y gritar desesperada. Lo más probable es que viese al viejo Kreacher, uno de los elfos de la familia Black, y quizás el más temerario, pues no buscaba de ocultarse ante los humanos en sus quehaceres domésticos. 

—Muy lejos, y sabes que no me puedo aparecer. Podría intentarlo con mi paraguas, pero sabes que, si el ministerio lo rastrea, estaré en problemas. 

—Claro— Respondió el otro. 

—Quería pedirte prestada la moto voladora un rato. Debo ir a Surrey y volver, quizás mañana, pero es para llevar a Harry. Sabes que si la situación no fuese la actual…

—No necesitas preocuparte Hagrid— Respondió el hombre intentando sonreír, pero las lágrimas continuaban bajando por su rostro y era difícil contenerlas— Puedes llevártela, igualmente sabes que no suelo usarla demasiado, salvo cuando he salido a algún bar. Es más decorativa que de uso. 

—¡Gracias Sirius! Y lamento que te tuvieses que enterar de lo sucedido de este modo. 

—No te preocupes, es lo menos que puedo hacer— Sirius trataba de esconder las lágrimas— ¿Qué harás con Harry? ¿Quién lo va a criar ahora? 

—No lo sé Sirius ¡yo mismo lo haría si supiese algo sobre cómo hacerlo! Pero el profesor me pidió fuese hasta Surrey para colocar sobre Harry una protección. 

—¿Una protección? — Inquirió Sirius. Luego repasó el rostro de su ahijado y observó nuevamente la cicatriz aún de color rojo y reciente. Las maldiciones dejaban marcas y secuelas de por vida, los mejores médicos mágicos pasaban problemas para solventar las secuelas, y casi nadie podía recuperar un miembro o parte del cuerpo luego de que esta fuese cortada con una maldición— ¿Por la cicatriz? 

—No me dijo nada Sirius, pero podrías ir conmigo si quieres a Surrey. 

—Me gustaría. Harry podría quedarse aquí— Sirius fijó la mirada en el pequeño comprendiendo la situación y razonando las opciones— Admito que no soy la mejor persona para criar a un pequeño, y que no tengo nada de experiencia, pero, soy su padrino, supongo que James lo habría querido. 

—¿De verdad Sirius?

—Pues no veo con quien más dejar a Harry. Si fuese mi hijo James de seguro no habría dudado. Jamás lo hizo conmigo, me escondió un buen tiempo en su casa hasta que sus padres me descubrieron. Claro que los Potter me brindaron su apoyo incondicional. No veo como no podría criar a Harry en esta situación. 

—Creo que es algo que deberíamos conversar con el profesor Sirius. 

—¡Papanatas Hagrid! ¡Como dije soy su padrino! — Exclamó buscando de arreglar su ropa y soltando su capa. Había planeado salir a buscar a Pettigrew, quien era el guardián de James. Y definitivamente lo haría, Peter era demasiado asustadizo y cobarde en las situaciones de peligro, sin contar que a veces tendía a hacer tonterías peligrosas para el grupo de los merodeadores. Nombre del clan al cual pertenecían James, Sirius, Remus y Peter. Sin embargo, no saldría en ese momento, Harry estaba obviamente asustado y hambriento, por como devoraba la galleta. Al menos una de esas dos necesidades podía solventarla de inmediato— ¡Gali! — Exclamó. 

Un ligero chasquido asustó a Harry, y una criatura diminuta de treinta centímetros, ropa rosada y sucia, ojos saltones y cara asustadiza se presentó ante el hombre haciendo una leve reverencia— Señor, muy buenos días tenga. 

—Gali, este de aquí es Harry, mi ahijado, quien a partir de hoy vivirá aquí con nosotros. Quiero que vayas a la cocina y prepares comida para él de inmediato, algo de papilla, o algunos huevos con jamón. No sé qué coma Harry para ser sincero— Se encogió de hombros ante la vista fruncida de Hagrid— Pero no puede ser tan difícil ¿Cierto? Ya Harry tiene un año y tres meses, debería ser sencillo. La peor parte ya pasó. 

—Enseguida serviré la comida mi señor— Gali iba a desaparecer, pero fue detenida por la mano en alto de Sirius. 

—Luego prepara comida para mí, Hagrid y un invitado— Guiñó un ojo antes de que la elfina desapareciera de la vista.

—¿Qué hay de la protección que mencionó el profesor, Sirius?

—Si el señor tenebroso ha muerto, pues Harry no necesita mayor protección que la que le podemos brindar en ese momento. Pero si, supongo que necesitará tratamiento para la cicatriz en la frente. 

—Sí creo— Susurró el semi gigante calmándose un poco y permitiéndose descansar por primera vez en varias horas— ¿No ibas a salir?

—Creo que…

—¡Auxilio, Sirius! ¡Un monstruo enano me persigue y me insulta!— La chica cayó por parte de la escalera aun semi desnuda. El elfo domestico le seguía con su andar lento, en la parte superior el cuadro de una mujer altiva de cabello negro se movía para insultar a la muggle escalera abajo. 

—Inmundicia, bazofia, comistrajo de la sociedad dejando estela inmunda a su paso— Expresó la mujer en el cuadro dando media vuelta para no ver a la chica que yacía en el suelo. 

—Sucia Muggle que invade la noble casa Black, su sola presencia mancha cada esquina de la residencia. Allí está, tirada en el suelo como una imprudente no maga. Kreacher tendrá que restregar tres veces más el suelo por donde avanza. 

—¡Sirius! — La chica se movió aterrorizada gateando por el suelo. 

—¡Kreacher! — Bramó Sirius. El elfo de inmediato apareció frente a su amo. 

—A su servicio, amo. 

—Deja de aterrorizar a nuestros invitados, eso no ha sido una orden de tu amo. 

—El amo no especificó como Kreacher debería dirigirse a la muggle que trajo la noche anterior. Kreacher sabe que el señor Orion y el amo Regulus habrían echado a la señorita de la casa. 

—Regulus se unió al señor tenebroso y terminó muerto el año pasado, y mi padre murió llorando por su hijo. Para bien o para mal el heredero de la casa Black soy yo Kreacher, y vas a obedecer mis órdenes. Escúchame bien elfo idiota: No atormentes a nuestros invitados— Sirius entrecerró los ojos siendo bastante claro ante el elfo. El pequeño ser por su parte arrugó el rostro. Movió los dedos por la ropa, como si pensara en las opciones que tenía frente a él, hasta finalmente rendirse. 

—Kreacher entiende y obedece. 

—Ve convoca al profesor Dumbledore, dile que Sirius le llama, que planeo quedarme con Harry como padrino y cuidarlo en mi casa. Luego limpia el sótano Kreacher, está lleno de pixies, al terminar eso quiero que limpies toda la habitación que está al lado de la mía. A partir de hoy Harry Potter se quedará en nuestra humilde morada. 

—Como lo ordene el amo— Respondió con una mirada y expresión que no eran acordes a sus palabras y desapareció con un ligero chasquido, el pequeño Harry aplaudió ante tal acto.

—Parece que no es muy adepto a seguir órdenes— Comentó Hagrid. 

—Las órdenes no son el problema, es quien se las está dando. Mi padre casi me desterró de casa por no haber entrado a Slytherin y terminar en Gryffindor en mi primer año. En cambio, se dedicó en cuerpo y alma a Regulus, quien siempre tuvo afinidad por las artes oscuras y perteneció a la casa que distingue nuestra familia. Posterior a ello Regulus murió y nuestro padre entró en depresión, hasta que, como sabes murió hace un año. La casa y el título de Lord Black pasó a mis manos por linea directa de sangre, después de todo nunca fui desterrado, pero Kreacher no lo ve así. Es como si un usurpador estuviese en la noble casa de los Black. Es necesario ser fuerte con él para que realice las tareas más simples. 

—Pero la otra elfina se muestra muy tranquila. 

—Gali es muy joven, tiene apenas cuatro años, conoció a mi padre y a mi hermano, pero no está tan arraigada a las costumbres de los Black, ni los linajes de sangre. Supongo que Kreacher no le ha mostrado el tomo de las veintiocho familias— Se encogió de hombros Sirius animando a Harry y Hagrid para que avanzaran por la estancia rumbo al comedor. 

—¡Oh  Sirius! ¿Qué era esa cosa? — La mujer se acercó llorando al tiempo que colocaba la ropa sobre su cuerpo. Hagrid tapó sus ojos mientras sus mejillas se coloreaban. Había un claro exceso de piel al descubierto y las curvas de la joven chica eran muy pronunciadas. 

—Lo siento Sami, obviamente no fui muy claro contigo anoche y no te di muchos detalles sobre mi forma de vida— La observó terminar de abrocharse el pantalón temiendo no poder probar nuevamente esa carne, o sentir el movimiento pronunciado de caderas que experimentó solo horas atrás. 

—No comprendo ¿Qué debería saber? Te dije que no buscaba enamorarme, asi que no me importa si estás casado— Sami pasó a colocar una blusa sobre su cuerpo cuando notó que su guapa pareja nocturna sacó un palo de su bolsillo y apuntó a su cabeza. 

—Obliviate— La voz de Sirius fue pausada y llena de lamento. Giró lentamente la mano mientras el brillo de los ojos de la chica desaparecía y su mente se nublaba sin comprender qué sucedía— Tuviste una excelente noche Sami, pero bebiste demasiado, luego te acostaste con un hombre que te dio el mejor orgasmo de tu vida. 

—¿El mejor? — Preguntó la chica sin analizar. 

—El mejor, pero el hombre se encontraba casado, y en la mañana su esposa se puso a gritar como loca. Por eso saliste de la casa y te dirigiste directo a tu hogar, donde comerás un poco de sopa y te sentirás mucho mejor. Dejarás de salir con hombres casados y te centrarás en poder subir dentro del ministerio que mencionaste ayer. 

—Lo haré, se me apetece comer algo de sopa en mi casa— La chica comenzó a avanzar por el pasillo sin despedirse. Luego cruzó el pórtico tomando su cartera y desapareció de la residencia. 

—La extrañaré. 

—No conozco muchos magos que se atrevan a estar con una muggle. Sé que los tiempos han cambiado, pero considerando que eres un Black…— Repuso Hagrid. 

—Y el último Black, así que puedo modificar las reglas de la familia a mi antojo— Ante la curiosidad del semi gigante Sirius se explicó mientras tomaba a Harry para colocarlo y sentarle en la mesa— Bellatrix se casó y perdió el apellido y Andrómeda fue expulsada luego de casarse con Ted, no creo que mi hermano dejase alguna descendencia. Así que solo estoy yo, la oveja negra de la familia. Aunque en mi familia no era muy difícil terminar siendo una oveja negra. 

—Nunca entendí bien las peleas  y costumbres de desterrar a los integrantes de la familia— Comentó Hagrid.

—Es una costumbre de las familias para poder mantener un control sobre los más jóvenes, algo que quizás habría funcionado si no fuese porque muchas de las familias estaban bastante podridas desde adentro— La elfa doméstica colocó frente a Harry un plato de cereal. Sirius habría recalcado el hecho de los huevos, pero Harry de pronto gritó. 

—¡Chereal!

—¡Bien! Si te gusta el cereal, supongo que será cereal. Imagino que James se vio influenciado en los gustos de comida. Para nosotros unos huevos cocidos, algo de pan caliente con mantequilla, leche, jugo de naranja ¿tú quieres algo Hagrid?

—Queso, si es posible. No traje mi jamón conmigo tampoco. 

—Hay suficiente, no te preocupes por eso. Gali, sirve queso y jamón ahumado— casi al instante un plato con jamón y queso rebanado apareció junto a otro con huevos cocidos y revueltos, tostadas, crema y mantequilla; al igual que jugo, leche y agua. 

—Gracias Gali— Comentó Sirius, a lo cual la elfina se sonrojó tiernamente y desapareció de la vista. 

Harry comenzó a comer mientras repetía “chereal”; para Sirius era difícil sentirse alegre de solo verle, había una mezcla de emociones en el aire y no sabía bien cuál priorizar. No tuvo tiempo de decidirse, un golpe y la voz de Kreacher desde la sala le indicó al hombre y a Hagrid que Dumbledore había hecho acto de presencia en la casa. 

Dumbledore era un hombre viejo, delgado y alto; ello era evidente por su larga barba plateada que llegaba a su pecho. Llevaba una túnica y una capa de color purpura que barría el suelo a su caminar. Hagrid y Sirius voltearon para verle entrar al comedor con sus anteojos de media luna, el sujeto les sonrió levemente y luego le dirigió un leve saludo al elfo antes de que este se marchase refunfuñando algunas cosas en su camino. 

—¡Profesor!

—¡Dumbledore!

—Sirius, Hagrid— Desvió la mirada por la estancia para detenerse en un pequeño que sufría por sujetar bien la cucharilla en la cual comía— Y Harry por supuesto. ¿Puedo?— Preguntó para sentarse en la mesa. 

—Claro, Gali hizo suficiente comida para nosotros. 

—Lo cual es estupendo, llevo toda la mañana paseando por el ministerio y no he tenido oportunidad de probar bocado. ¡Oh! huevos revueltos, un clásico que jamás debe pasar de moda. Es una pena que la primera vez que entro a la residencia Black sea bajo estas circunstancias. Lo siento mucho Sirius. 

—Todavía no logro procesarlo— Sirius alzó el puño y recostó en la silla dejando la comida de lado, pero luego se ablandó al ver que Hagrid comenzaría a llorar nuevamente— ¿Cómo fue profesor? ¿Fue Snape? ¿Peter?

Dumbledore hizo silencio durante un momento mientras tomaba una tostada— Reconozco que Snape en los últimos años tomó caminos que le llevaron ante el señor tenebroso. Sin embargo, en esta ocasión fue, me temo, alguien que se hallaba preocupado y el primero en ver la tragedia ocurrida en la residencia de los Potter— El anciano rellenó el pan y dio un mordisco, luego observó a Sirius, quien no parecía hallarse convencido— Todos sabemos que Snape siempre estuvo interesado en Lily, es un secreto a voces. Me temo que Snape estaba tratando de cuidarla, quizás por su propio interés. Por eso fue el primero en llegar a la residencia y encontrar los cuerpos. También fue quien me informó que Harry se encontraba entre los escombros. 

—¿Y lo dejó allí?— Inquirió Sirius. 

—Me temo que Snape tenía asuntos más urgentes. Como la muerte del señor tenebroso y asuntos con sus antiguos colegas. 

—Lo van a perseguir como la serpiente que es— repuso el hombre, pero Dumbledore le miró de soslayo por encima de los lentes media luna y continuó— Creo que deberé protegerlo y evitar que termine en la cárcel, fue el acuerdo al cual llegamos. 

—¡Profesor!— Exclamó exaltado Hagrid. 

—Cuando hace más de un año les advertí que Voldemort— La palabra hizo que el semi gigante arrugara el entrecejo y mirase en dirección al techo— Buscaba a James y Lily, fue Snape quien me advirtió de tal hecho. Fue él quien me pidio ayudase a los Potter para ocultarse, lleva varios meses de hecho trabajando como espía para la orden. Él era mi fuente, aquella que tanto ostenté.

—Bien, dejemos entonces a Snape de lado. Voldemort debió obtener la dirección de James de algún guardián. Yo no la sabía, me perdí el cumpleaños de Harry por ello. ¿Quienes más sabían?— Preguntó Sirius.

—Pocos, pero supongo que preguntaste por Peter porque desconfìas de él ¿me equivoco?

—Vino acá hace cuatro días, estaba asustado y nervioso. Me dijo que necesitaba ayuda, pero no me especificó nada. Me pidió hacer un juramento inquebrantable, pero al no decirme de qué se trataría me debí negar. 

—Bien, eso confirma la información de Severus. En efecto Peter se hallaba anoche en la residencia de los Potter junto a Voldemort. Fue este quien presenció la muerte del señor tenebroso. Logró escapar me temo. 

—¿Escapó? ¿Vendió a James y escapó? ¡Necesita al menos estar en la celda más profunda de azkaban Dumbledore! ¡Yo mismo iré a encerrarle!— En eso Harry derramó lo que quedaba del tazón de leche y cayó dormido sobre la mesa. 

—Pobre, no durmió bien en la noche, estuvo llorando gran parte del camino— Comentó Hagrid. 

—¡Bien, no creo que Hagrid o yo te vayamos a detener!— Dumblendore terminó su emparedado y se quedó observando al hombre y luego al pequeño. Con un movimiento de su varita el revoltijo de leche y cereal fue limpiado al instante.

Sirius razonó y se detuvo sentándose nuevamente— No, primero está Harry. 

—Pensaba llevar a Harry a vivir con sus tíos, los hermanos de Lily, en Surrey. Me parece que tienen un niño de aproximadamente la misma edad que Harry— Expresó Dumbledore.

—¿La hermana muggle de Lily? ¿La que siempre le insultaba por ser maga? No recuerdo su nombre Dumbledore, pero si las historias que Lily contaba. 

—¿Y cual sugieres que sea la mejor acción?— Preguntó el anciano preparándose otro emparedado con huevo en su interior.

—Criarlo, obviamente. 

—¿Tu Sirius?

—¿Por qué no? Soy el padrino de Harry, además estoy seguro que James habría hecho lo mismo por mi, o por mi hijo, si tuviese uno— Alzó el pecho, como si aquello fuese algo de orgullo.

—No niego que tus intenciones sean nobles Sirius— El viejo le miró con suspicacia— Pero ¿Cuánta experiencia tienes criando a un niño? 

—¡Ninguna! Pero no puedo dejar a Harry tirado a su suerte. Menos aún con la hermana de Lily. Aquí puede vivir de forma tranquila y segura. Tendría un ojo en él día y noche. 

—La prensa le va a perseguir apenas pueda comenzar a hablar, o incluso antes. Hablarán sobre él incluso cuando él no sepa escribir. Crecerá lleno de fama, y eso me temo es mucho para un niño de un año de edad. 

—Puedo controlar a la prensa— Sirius se cruzó de brazos y mostró una amplia sonrisa. 

—Pero no podrás protegerlo de Voldemort y sus seguidores.

—¿Voldemort? ¿No acaba de morir? 

—Dudo que Voldemort muriera anoche Sirius, y sus seguidores son muchos y muy radicales, los conoces bien. Necesitará estar escondido. Sugeriría incluso el Fidelio sobre esta misma casa. Tendrías que dejar de traer lindas chicas a la residencia, y concentrarte en un niño pequeño, o al menos hasta que tenga once años de edad y pueda comenzar sus estudios de magia. No podrá vivir como un muggle paseando por la calle, visitando el circo o el parque, pero tampoco podrá crecer sabiendo que es el mago que venció al señor tenebroso, ni jugar con otros niños magos de su edad. 

—¿Estar escondido? ¿Es necesario?— Sirius no estaba convencido.

—Pues supongo que podrían viajar al exterior y conocer lugares. Pero siempre en tu compañía, y no frente a otros magos ¿Comprendes lo que implica, Sirius? 

—¿Hasta sus once años?— Preguntó el hombre.

—Un par de días antes de sus once, enviaré personalmente su carta de ingreso a Hogwarts, creo que a partir de entonces podremos manejar la situación y enseñarle de forma apropiada. 

Sirius observó al pequeño Harry comprendiendo que aquello era la decisión de su vida. Tragó saliva y sonrió con confianza. 

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