CAPÍTULO 19. TRAIDOR

—¿Qué huele tan nauseabundo?— Se quejó Daphne tapando la nariz y arrugando el entrecejo. 

—Harry, es un troll— Expresó Hermione llevándose las manos a la nariz. 

—¿Estás segura? 

—Totalmente, he soñado con este olor. Es horrible. 

—Bueno, la parte positiva es que conozco varias formas de encargarme de un troll— Comentó Harry antes de que Gali apareciera nuevamente frente a ellos. 

—Amo Harry. 

—Hola Gali ¿cómo sigue Sirius? 

—Sin mayor cambio amo Harry, pero la magia de kreacher se agotará rápidamente. Al hospital llegaron ciertas personas, pero Gali y Kreacher no han dejado que nadie se acerque, lo han respetado teniendo en cuenta que el amo sirius es Lord Black. 

—Diles que si se acercan a Sirius o intentan algo, el próximo Lord Black, Harry Potter hará que sus casas caigan en la ruina. 

—Claro amo— Gali desapareció al instante siguiente. 

—Esa orden, fue muy buena. Supongo que podrías ser un lord— Expresó Daphne— Con eso nadie se acercará en un rato. 

—Dijiste eso sobre la importancia de las casas y el título de lord— Admitió Harry— solo se me ocurrió. 

—Apresuremonos a la siguiente habitación, este olor me matará de las náuseas. 

El troll a pesar de ser casi del doble del tamaño que el enfrentado el día de halloween, y aparentemente un poco más listo. No fue rival para el trío de chicos que entrenó arduamente durante meses enteros. El repertorio de hechizos era más grande, sin contar el potencial mágico de cada uno, el cual creció a medida que agotaban sus núcleos mágicos día tras día. 

Tres minutos después salían de la recámara del troll con este inconsciente y al borde de la muerte. Harry había hecho un uso excelente de hechizos de protección mientras que las otras dos atacaban con diffindo y flipendo, el hechizo de corte y rechazo en las piernas para obligar a este a caer y no poder moverse. Luego vino un potente confundus de Harry y un combinado de desmaius para noquearlo. Aunque también originaron diversas heridas en cabeza y piernas del gigantesco ser. 

—No fue tan difícil. Nadie creerá que puedo enfrentar a un troll adulto apenas a los once, de seguro es un récord— Comentó Hermione dando un saltito de alegría.

—No creo que exista un concurso sobre derribo de trolls de montaña para competir— Expresó daphne con una sonrisa— pero supongo que podemos considerar que estamos por encima de la media de alumnos. 

Al entrar en la siguiente recámara esta se cerró con ellos en el interior. En la zona trasera un fuego con llamas púrpuras se encendió, mientras que al frente se formaron brasas de color negro que crepitaban y chisporroteaban con intensidsad. Al frente de la habitación ampliamente iluminada se hallaba una mesa de madera con siete frascos perfectamente alineados. 

—Esto debe ser una prueba de Snape— Comentó la Slytherin, a lo cual el resto asintió con la cabeza. 

—Yo sé que ese fuego, leí algo como esto en uno de tus libros Harry, son dos maldiciones juntas. La primera es una maldición llameante, la segunda imagino que debe ser una maldición de tipo barrera— Comentó Hermione. 

—Esas llamas negras te quemarían hasta la muerte— Sentenció la otra chica. Harry vio las llamas negras y tragó saliva. 

—Bueno, supongo que para algo son estos frascos ¿no? 

—¡Mira!— hermione cogió un rollo de papel de la mesa y leyó: 

 

El peligro yace ante tí, mientras la seguridad está detrás, 

dos queremos ayudarte, cualquiera que encuentres,

una entre nosotras siete te dejará adelantarte,

otra llevará al que la beba para atrás, 

dos contienen solo vino de ortiga,

tres son mortales, esperando escondidos en la fila. 

 

—Bueno, eso nos da una pista, al menos— Comentó la chica de cabello dorado cruzándose de brazos— El detalle está en saber cual es cual. Supongo que al ser tres tendríamos al menos dos intentos fallidos. 

—No vamos a sacrificar a nadie, solo hay que ver bien y saber cuál es veneno y cual no. 

—Dos son vino, por lo cual lo natural es que tengan color y consistencia igual— Hermione comenzó a levantar los frascos revisando el contenido de cada una— Algunas son más viscosas que otras, y el color de los frascos confunde a la vista. 

—Si fuésemos buenos en transformación podríamos modificar los frascos a algo cristalino, pero no me atrevo hacerlo— Comentó Daphne. 

—Y no trajimos frascos extra ¿o si? ¡Daphne, podemos bebernos las pociones revitalizantes y colocar un par de pociones allí, para verificar su contenido!

—Eso es una buena idea— Concluyó la otra sacando tres frascos pequeños. 

—Estos dos son vino— aclaró Hermione luego de revisar cada uno— Y creo que estos dos son poción de muertos en vida, por lo espeso y negro del líquido— Expresó. 

—Apártalos— Señaló Daphne tomando los frascos para colocarlos en una esquina— Eso nos deja con tres frascos. Uno nos mata, otro nos deja pasar por detrás y otro por delante. Luego de esto Hermione y yo podremos pedir una recompensa al lord Black. 

—Todo lo que está en mis arcas si quieren— Comentó Harry sin notar que Daphne de inmediato se colocaba de color rosa y llevaba las manos a la boca. 

—Harry, ese tipo de cosas no se dicen— Sentenció Hermione, pero ante la ignorancia del chico, esta se explicó— Ofrecer tu dinero o el contenido de tu bóveda es una de las formas en que los magos suelen ofrecer matrimonio a algunas brujas. Es una tradición política que implica la unión de dos apellidos o familias. 

—¡Oh! no tenía idea. 

—Lo sé, no sueles comprender bien ese tipo de cosas, supongo que Sirius no habla mucho sobre eso. 

—Perdón. 

—Bueno— respiró la chica de Slytherin— Quedamos en el mismo lugar que antes, tres opciones. Si me lo preguntan, diría que la respuesta correcta es este pequeño frasco. 

—¿Por qué? 

—Porque parece sangre, y dudo que un par de maldiciones se pueda superar con una poción que no implique magia oscura— Se encogió de hombros.  

—Parece una lógico, y eso tendría sentido respecto a esta poción de color rosa. Creo que es veneno rosa, es famoso porque suele ser confundido con amortentia— Explicó Hermione. 

—¿Apostamos nuestras vidas a esto?— Preguntó Harry viendo los distintos frascos— Bueno, de haber estado yo solo aquí, no podría resolverlo. Gracias— Sonrió de forma sincera a ambas chicas. Mismas que solo devolvieron el gesto con una sonrisa ligera. 

—Soy una Greengrass, nuestra fuerza es saber distinguir con astucia la forma de actuar de los demás para usarlo a nuestro favor— La chica tomó primero la poción revitalizante y luego destapó la otra para beberla, Harry estuvo a poco de detenerla, pero esta ya lo tenía en el borde de sus labios— estaré bien Harry— Argumentó tomando un pequeño sorbo— Es amargo y difícil de tragar. Y frío, muy frío. 

—¿Es veneno?— Preguntó Harry, preparado para llamar a Gali y solicitar trajese un bezoar de los que se hallaban en la residencia Black. 

—No. Solo queda probar que con esto puedo pasar por el fuego negro— Comentó la chica avanzando luego de dejar el frasco en manos de Harry. 

—Diablos, yo lo haré— El chico tomó un poco del líquido sintiendo como su cuerpo se enfriaba y entumecía, como si parte de su cuerpo se convirtiese en roca. Sin pensarlo mucho caminó directo a las llamas negras y cerró los ojos temiendo lo peor. Tres pasos después los abrió. Atravesaba un pequeño y estrecho pasillo que descendía mientras aún ciertas llamas revoloteaban a su alrededor. Más allá estaba el final, lo que era la última habitación. 

El lugar era un hall amplio solo ocupado por un espejo que Harry reconoció rápidamente, el espejo de oesed se hallaba en el centro del lugar, y frente a este, se hallaba una persona a quien Harry creía no haber visto jamás en su vida. Pero que le llamaba mucho la atención. Era un sujeto algo rechoncho, ligeramente encorvado y de apariencia sucia.  

—Harry Potter— Susurró girando la cabeza. 

—¿Quién es ese?— Preguntó Hermione llegando justo detrás. 

—¿Lo conoces?— Siguió Daphne. 

—No, ni idea. 

—Oh si nos conocemos Harry, estuve en tu casa el día que te hiciste esa cicatriz. O quizás deba decir, el día que mi amo te ocasionó esa cicatriz. 

Harry hizo memoria sobre las historias que Sirius llegó a contar sobre la muerte de sus padres, sobres sus amistades y tiempos en el colegio. Sacó conclusiones y luego se aventuró a preguntar— ¿Peter? 

—Si, es bueno saber que me reconoces. Tus padres estarían orgullosos de que sepas el nombre de sus amistades— Su voz resultaba chillona.

—¡Tú nunca fuiste su amigo! ¡Por tí están muertos! ¡Tú los traicionaste!

—El señor tenebroso colocó una marca sobre sus cabezas. Yo le dije a James, que jamás debía oponerse al señor tenebroso, pero fue un idiota que no hizo caso y decidió unirse al cuerpo de aurores. No… No tengo la culpa de sus decisiones. Yo solo hice lo que era natural. 

—¡Tú los vendiste! Sirius me lo dijo, tú revelaste la ubicación de su casa, tú expusiste la ubicación del hechizo fidelio— Harry apenas podía contenerse. Sentía la ira recorrer sus venas, la magia estaba fluyendo a su alrededor hasta su varita. 

—Usted mató a Quirrell— Comentó Daphne mientras Hermione tomaba a Harry por el hombro tratando de guiar la conversación en otro sentido. 

—No tuve opciones, Quirrell encontró al señor oscuro en alguno de sus viajes, pero luego hizo un trabajo deficiente en robar la piedra filosofal en gringotts, y falló en matarte. Soltó el troll en el colegio llamando la atención de Snape y el director— Señaló a Harry— El amo no estaba nada feliz, y en eso me halló paseando por el colegio. Me dijo que debía enfrentar a Quirrell, eliminarlo. De otra forma sus planes se habrían arruinado, necesitábamos que Snape y el director relajaran sus guardias para poder obtener la piedra. 

—¿El señor oscuro? ¿en el colegio?— Daphne preguntó sin desear escuchar la respuesta de aquello— El señor oscuro está muerto. Murió la noche que intentó matar a Harry.

—¡Oh! yo también pensé eso mismo. Yo estaba allí esa noche, cuando el señor tenebroso intentó matarte y todo estalló. El señor tenebroso terminó hecho pedazos y yo corrí por el lugar para no acabar destrozado al igual que la casa. Pero no, no murió esa noche, todos nos equivocamos. El señor tenebroso no podía morir. Quirrell lo halló— Aseguró moviendo la cabeza— pero era un inutil, tenía miedo de nuestro señor. Él me halló y  desde aquella noche no estoy solo! El señor oscuro me ha acompañado en cada paso, me ha guiado. Y ahora estamos aquí, pero aún no comprendo cómo tomar esta piedra del espejo— Sentenció. 

—¿Cómo pudiste entrar al colegio? Tu y tu amo— Hermione preguntó retrocediendo nuevamente rumbo al pasillo inundado en llamas negras— esto no es bueno Harry, debemos irnos—Susurró al oído del chico. 

—Retrocedan ustedes, yo tomaré la piedra— Comentó Harry  en voz baja viendo el espejo.

—¿Entrar al colegio? tengo años viniendo a Hogwarts sin que nadie note mi presencia. Nadie se preocupó en revisar a la vieja rata de una familia tan pobre como los Weasley. Pero el señor oscuro, el señor oscuro si pudo ver a través de mi disfraz desde el primer instante. No hubo forma de esconderme a su mirada, nadie puede. 

—¿La rata?— Hermione abrió los ojos— la rata que buscaba ron hace días ¡eres un animago!

—Pero no sabes cómo obtener la piedra ¿me equivoco? ¿Siquiera sabes lo que hace ese espejo?— Avanzó Harry armándose de valor— No creo, estabas ocupado matando a Quirrell mientras yo aprendía sobre su función. 

—Esa noche, Quirrel no fue colaborativo ¿qué hace Potter? ¿Qué hace este espejo? Me puedo ver siendo reconocido por el señor tenebroso luego de cumplir sus órdenes. 

De pronto en el lugar se escuchó una quinta voz, una con tono gutural y siseante. provenía del mismo Peter— Usa al chico ¡úsalo!

—Acércate Potter ¿cómo se usa esta cosa? 

—Pues— Harry avanzó hasta hacerse frente al espejo y sacó su varita. Miró a Peter y luego su reflejo en el espejo, solo un vistazo fue necesario para saber donde se hallaba la piedra— Solo tienes que detenerte aquí y recitar el hechizo— ¡desmaius!— Gritó el dirección a Peter lanzando el hechizo más potente que su magia le permitió. Un enorme resplandor, y una barrera se rompió. Peter fue expulsado por el aire mientras, giró por esta y se estrelló contra el fondo de la estancia— ¡Corran!— gritó Harry retrocediendo. Pero la quinta voz se dejó escuchar por encima de los gemidos de su sirviente. 

—¡Inutil! ¡Confringo!— Un rayo de magia salió desde el pecho del sujeto e impactó en el techo del lugar. Un centenar de rocas se vinieron abajo. 

—¡Inmobilus!— gritaba Hermione mientras Harry conjuraba escudos para el trío. 

—¡Debemos irnos!

—¿Y la piedra?— preguntó Daphne, sin embargo una serie de cuerdas tomaron sus piernas y derribaron al suelo— ¡Diffindo!

—¡Protego, impedimenta, scutum!— Harry creó la triple barrera en la cual chocó un par de maldiciones antes de desmoronarse— ¡protego!

—Mi señor, usted no tiene fuerzas todavía. 

—Lo mataré justo ahora— Bramó la segunda voz. Harry entonces vió como del pecho de Peter, donde la túnica se rompió, se observaba un segundo rostro. Este era blanco de ojos rojos, y con ranuras en vez de una nariz. La mano de colagusano se movió y un enorme conjuro salió de aquel lugar rumbo a los chicos, los cuales se tiraron al suelo y rodaron por este cuando la pared se desmoronó— Hoy morirás Harry Potter, tu nombre será olvidado, y yo viviré como el más grande mago de reino Unido, nadie volverá a cuestionar mi nombre— Una columna de fuego ascendió desde la varita del villano al techo. Harry observó entonces una enorme serpiente de varios metros de alto hecha totalmente de un fuego azul intenso. Una risa se dejó escuchar desde el fondo. Hermione gritaba algo mientras Daphne bloqueaba otro conjuro dirigido a ellos. 

Harry vió los ojos de la serpiente. reconocía esta magia, era algo de  lo cual todo estudiante hablaba, sin contar que ya había presenciado tal magia con anterioridad, en Gringotts. se trataba de Fiendfire, el hechizo de fuego demoníaco. No había forma de ser apagado y era extremadamente difícil de controlar. 

—¡Aguamenti máxima!— Bramó colocando toda la magia que quedaba en sus sistema al tiempo que giraba su mano. Un chorro enorme brotó del lugar, a lo cual la serpiente ígnea tan solo pareció estar incomodada. Sin embargo, el suelo comenzó a inundarse a gran velocidad. 

—¡Impedimenta! —Gritaban Hermione y Daphne al unísono para ralentizar el movimiento de la víbora. retrocedieron, sin comprender cómo la estancia pudo contener más de dos metros de agua de altura en solo un par de segundos. Atravesaron las llamas negras con dificultad. Harry continuaba de alguna forma lanzando agua por su varita, hasta que de pronto se detuvo con un caso de agotamiento de magia. 

—¡Por fín!— se escuchó la voz de una chica de cabello rosado que se hallaba en la recámara de las pociones aparentemente alarmada. 

—¿Tú quién eres?— preguntó Hermione al ver a la chica mayor con uniforme de Hufflepuff. 

—Soy su prima— señaló a Harry— Sirius me dijo que debía cuidarlo al principio del año, los seguí, pero no pude pasar más allá de esta cámara, ustedes se tomaron toda la poción— Señaló el frasquito— ¿Qué sucedió? 

—¡Linda y emotiva reunión familiar, pero debemos correr, voldemort está allí atrás!— señaló Daphne jalando a Harry que parecía hallarse semi desmayado. 

—¿El que no debe ser nombrado?— la chica de cabello rosa abrió mucho los ojos— ¿están seguros?

—¡Claro que estoy completamente…!— daphne no pudo responder, pues un mar de llamas azules salieron por entre las brasas negras y la estancia entera retumbó vibrando. 

—¡Glacius!— Alzó Daphne su varita y Hermione replicó el conjuro. 

—¡Por aquí, corran! ¡Enervate!— La Hufflepuff terminó señalando a Harry, quien apreció desperezarse de un sueño e iniciar la carrera detrás de las chicas. 

—¿Y tú quién eres?— Preguntó Harry notando que detrás de ellos corría también una chica de pelo rosa que lanzaba encantamientos defensivos hacia la zona trasera. 

—¿Y eso qué importa ahora? ¡Solo corran!— Paredes y techo parecía venirse abajo a la distancia, mientras que un amasijo de llamas azules corría en su persecución. 

—¡Aquí les perderemos!— Comentó la recién llegada al grupo cuando cruzaban la recámara de las piezas de ajedrez y alcanzaban la de las llaves voladoras. 

Ninguno preguntó demás sobre el asunto mientras tomaba una escoba y sobrevolaba la estancia rumbo a la puerta contraria. El lugar parecía haberse reestructurado luego del paso de los chicos, pero ninguno prestó mayor atención a ese punto y tan solo siguieron moviéndose sobre las escobas girando por el camino sinuoso hasta la recámara del lazo del diablo. 

—Lumos solem. 

—Incendio— declararon las chicas, pero Harry hizo señas para detenerse, a pesar de que la chica peli rosa pensaba seguir directo por la trampilla al tercer piso y escapar tan pronto como pudiera. 

—Un momento, Hermione, tienes la piedra en tu bolsillo. 

—¿Qué yo qué?— preguntó la chica de cabello castaño. 

—La piedra, está en tu bolsillo, fue lo que vi en el espejo. 

—Yo no…— pero hizo silencio cuando sintió que en efecto, algo pesado se hallaba en el bolsillo de su túnica. Sacó entonces con su mano una pequeña piedra roja hecha de un cristal— ¿Cuándo?

—Cuando me acerqué al espejo, vi que tu la tenias. Supongo que era alguna clase de acertijo. Peter no pudo tenerla. 

—Toma— La chica entregó la piedra a Harry y este la observó un segundo antes de pensar en la mejor manera de hacer lo que debía hacer. No había sonido detrás, lo que cual significaba que de alguna manera el maleficio de fuego demoníaco se contuvo en alguna sección de las pruebas. 

—Yo, Harry Potter de la casa Black, heredero del título, declaro que ofrezco mi vida a cambio de sellar la maldición que recae sobre la familia Black— Expresó de la mejor manera que se le ocurrió. Todos contuvieron el aliento, pero nada sucedió. hasta que un dolor agudo en el pecho de Harry le hizo caer de bruces en el suelo. Sentía que su pecho se partía en dos de algún modo. Algo moría dentro de él, podía sentirlo desprenderse de su interior, extinguirse. 

Abrió los ojos notando que se hallaba en la enfermería del colegio. Tres chicas se hallaban a su alrededor, al igual que el profesor Dumbledore, y la señora Pomfrey— ¿Qué pasó? ¿cómo está Sirius? 

—Te dije que preguntaría por Sirius primero— Comentó Hermione. 

—El amo Sirius se encuentra bien amo Harry— Harry giró la cabeza para notar a Gali a la izquierda— se recuperó hace como una hora, no ha podido moverse hasta acá porque los enfermeros de San Mungo desean primero hacerle un par de exámenes. 

—Bien— Harry se dejó caer nuevamente en la cama mirando a las chicas— Lo logramos, pudimos hacerlo. 

—Temo que debo molestarme por su forma de actuar señor Potter. Eso fue imprudente y peligroso en gran sentido— Dumbledore se acercó hasta el chico— No he visto tal insensatez en mucho tiempo— Concluyó— espero que los tres estén preparados para un severo castigo. 

—Claro— Harry sonrió sin prestar atención a aquello, después de todo sirius estaba vivo y las chicas también, a su lado de hecho. Sonrió ante Hermione y Daphne, quería abrazarlas con fuerza, pero le daba un poco de pena la cantidad de personas a su alrededor. 

—La piedra filosofal temo decir que ya se encuentra en otras manos y rumbo a su dueño— Expresó Dumbledore, pero aquello a Harry no le importaba mucho— me temo debo recordarle que su deber al momento de situaciones como la presentada debe ser comunicarse con los jefes de casa y profesores correspondientes. Cada uno de ellos habría velado por su seguridad. 

Harry asintió con la cabeza, a pesar de no hallarse muy convencido del asunto, estaba seguro que cualquier profesor habría desalentado su incursión, pero decidió que no iba a discutir el asunto, había aprendido de Hermione que el mejor plan de acción era sencillamente dar la razón y guardar silencio. 

—¿Qué sucedió con Peter y Voldemort?— inquirió nuevamente el chico. 

—Me temo que no hallamos el cuerpo de Peter, ni señales de Voldemort en el lugar. Sin embargo, sí encontramos huellas inequívocas de magia oscura y el hechizo fiendfire en el lugar. Eso corrobora vuestra historia. 

—¿Hay posibilidad de que sobreviviera señor?— Preguntó Hermione y el director pareció pensar un momento su respuesta. 

—Creo que sí. El fuego demoníaco es un hechizo volátil y en extremo peligroso, pero sabemos que Voldemort lo ha usado en el pasado en diversas ocasiones. 

—Pensé que Voldemort estaba muerto— Comentó Daphne. 

—Ahora sabemos que no fue así. Me temo que la noche en que intentó atacar a Harry, quedó desprovisto de un cuerpo, y débil, más no muerto. creo prudente suponer que de alguna manera halló la forma de permanecer vivo. Según la descripción de la señorita Granger y la señorita Greengrass quedó más como un parásito, pero no se ha rendido en la búsqueda del poder. Me alegra que ustedes se interpusieron. 

—Aún así terminaremos castigados— Concluyó Daphne cruzandose de brazos. 

—Las reglas son las reglas señorita Greengrass. Me aseguraré de escribir una carta a su madre— El director se levantó y caminó por el lugar rumbo a la puerta de la enfermería— recomiendo ir a sus camas, aunque pediré a las cocinas que preparen algo para ustedes antes de irse a dormir. 

El silencio reinó en la habitación, fue la señora Pomfrey quien habló— Coman primero antes de irse a la cama, mañana pediré vengan de nuevo para revisarlos, pero pueden retirarse— Caminó por el lugar hasta la puerta de atrás, al dormitorio de la enfermería. 

—Bien, al menos acabaron vivos los tres— La chica de pelo rosado se llevó la mano al rostro y relajó sobre otra camilla. 

—¿Ahora si puedes decirme quién eres?— Preguntó el chico. 

—Soy Nymphadora Tonks, aunque para tí primito, me puedes llamar Tonks, a secas, solo Tonks. Si me llamas Nymphadora meteré orina de troll por tu boca. 

—¿Primo?

—Sirius es mi tío. Mi madre era Black, pero tomó el apellido de mi padre, Tonks. Sirius me pidió que te cuidase este año escolar. Se supone que debía hacerlo a escondidas de tí, pero no la pusiste nada fácil. Tuve que quitar de encima a Filch aquella noche en los pasillos y vienes y te metes a la zona prohibida del tercer piso. Entro al bosque para cubrirte en las espaldas y sales corriendo con un dragón a cuestas. Hoy te escabulles detrás de la piedra y te enfrentas al mago tenebroso más peligroso de Reino Unido. No es posible cuidarte, renunció desde hoy. 

—No sabía que tuviese una prima— Harry sonrió— Menos en el colegio. 

—No te acostumbres, salgo este año. solo pudimos coincidir porque tomé un año de vacaciones mientras papá resolvía unos asuntos en Rumania. Tomaré exámenes para ser auror en los próximos meses. 

—Entonces los retos de hoy te sirven de prácticas— Expresó Daphne sonriendo. 

—¿Qué? ¡no! en la vida real nadie pone pruebas locas como esa, tampoco tendrías que enfrentarte a magos tenebrosos. Es para aprender idiotas o personas que usan maldiciones a diestra y siniestra. 

—Gracias chicas— Harry jaló un poco la túnica de Hermione y Daphne para abrazarlas, pero luego se sintió un poco incómodo y solo acarició sus espaldas tímidamente— No sé cómo pagarles, pero juro que haré todo lo posible para hacerlo. 

—No te apresures Potter. Tenemos cuatro escobas de oro escondidas allí afuera por la capa de invisibilidad. Solo debemos ir a recuperarlas— Daphne alzó una ceja. 

—Te podré pagar antes de lo esperado por abrir mi cuenta en el banco— sonrió tímidamente Hermione. 

El anillo vibró en su mano. Harry activó el mecanismo y la voz de Sirius se sintió de inmediato— ¡Harry james Potter! ¡Eres el chico más idiota y loco que he visto en toda mi vida! y por eso James estaría tan orgulloso de tí, tanto como lo estoy yo ahora. 

—¡Sirius!— Harry no pudo evitar derramar un par de lágrimas de felicidad ante solo escuchar su voz. 

—Gali me contó bastante de lo que hiciste para robar la piedra y pasar las pruebas. Mismas que se supone estaban diseñadas para ser verdaderos retos a cualquier mago adulto sin la necesidad de usar magia oscura en el proceso. Creo que hiciste algo formidable e increíble Harry, pero en el proceso te olvidaste de ti mismo. No puedes arriesgarte de esa forma Harry— terminó con un tono lleno de decepción— Te enseñé y fuí muy terco en que pudieras comprender qué tipo de situaciones necesitan que actúes. 

—Estabas muriendo Sirius. 

—Por mi propia estupidez. Considero que ese es el tipo de situaciones donde debes considerar tu seguridad personal. 

—No iba a dejar que murieras Sirius. 

—Bueno, supongo que discutiremos este punto luego. ¡Señoritas! Se que cuidaron y dieron su mejor esfuerzo por mantener a mi ahijado a salvo, tienen el más grande de los agradecimientos de la casa Black. Estaré en este momento escribiendo a sus familias para explicar lo sucedido y cómo honro a aquellos que han demostrado el cariño por alguien de nuestra casa. Dumbledore me solicitó una reunión hace un par de minutos, supongo que lo mismo para con sus padres. tengan la certeza que calmaré las agua para que estos comprendan la relevancia y lo grande de sus logros esta noche. Me despido. 

—¡Gracias!— Cantaron las tres al unísono. 

—Tonks, creo que te ganaste ese acceso a la biblioteca Black que me solicitaste— Comentó el hombre por medio del anillo. La chica de Hufflepuff alzó el puño al cielo y golpeó el aire en repetidas ocasiones antes de contestar. 

—Gracias tío Sirius. 

—Bien, ahora si me retiro. 

—Cuidate Sirius— Expresó Harry dejándose caer nuevamente en la cama— ¿Convirtieron cuatro escobas en oro?— Indagó. 

—No tuvimos mucho tiempo, McGonagall y Snape estaban con Fluffy— Se excusó la chica de Gryffindor— A Tonks se le ocurrió esconderlo todo con la capa y sacarlo con un hechizo de levitación. De otra forma habría sido imposible. La piedra nos la quitaron casi al instante en que salimos. 

—Todos están bien, es lo que importa— Se encogió de hombros mientras aparecía una pequeña mesita con comida en el centro de la enfermería.

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