CAPÍTULO 18. PRUEBAS

—Puedes retirarte Potter, yo me quedaré con el profesor conversando sobre el lenguaje que se debe emplear con los alumnos, sin importar cual sea su casa de elección. 

—Yo creo que deberíamos centrarnos en empezar las pruebas en los gemelos Weasley. Ambos son famosos por crear problemas dondequiera que van. Y dicen los rumores que tienen en su posesión más de una poción ilegal. 

—Puede registrarnos profesor— Comentó Fred. 

—Dudo que pueda encontrar estudiantes más limpios que nosotros— Sonrió George dando un paso al frente. 

Hermione y Harry salieron del despacho de la profesora luego de varias horas de inspección. Los pasillos ya se hallaban oscuros y solo alumbrados por antorchas y algunas velas flotantes en diferentes secciones. La cena ya se hallaba servida también en el gran comedor— Los gemelos son muy inteligentes, seguro venden las pociones, pero no las usan, y si lo hacen saben como ocultarlas y no dejar rastro. Es difícil decir eso de alguien que rompe a cada instante las reglas, pero son de verdad brillantes. 

—Creo que cualquiera a quien la gran Hermione, mejor alumna del curso, comente sobre su inteligencia, debería sentirse halagado. 

—No digas eso Harry, el mejor alumno del curso eres tú. 

—Las notas dicen lo contrario, más si tenemos en cuentas las notas de Potter en pociones— Daphne los esperaba del otro lado del pasillo leyendo un libro de conjuros. 

—Pero Harry es muy superior a mi en muchos hechizos— Comentó la otra. 

—Creo que es cuestión de práctica— Puntualizó Daphne— No había conocido a nadie que entrenase tanto y desde tan pequeño pensando que podían llegar magos oscuros a matarle. 

—Si bueno, sería interesante que no hablasen de mí como si yo no estuviese aquí ¿Cómo nos encontraste Daphne? 

—¿Seguí las migajas de problemas?— Luego ante la exasperación de Harry continuó— Slytherin casi hace una fiesta porque el equipo de Gryffindor será descalificado por Snape. Luego pregunté donde los podrían estar destruyendo, algo que medio comedor está cuchicheando ahora mismo. 

—Pues estarán bastante decepcionados cuando se den cuenta que no hay descalificación— Expresó Hermione— ¿Dónde está Malfoy con sus comentarios idiotas cuando se necesita? Me gustaría ser quien le de la noticia y ver su rostro. 

—La verdad fue una estrategia bastante efectiva por parte del profesor Snape, cualquiera pensaría que algunos de los gemelos…

—Increíblemente se encuentran limpios— Se encogió de hombros Harry— O saben como engañar las pociones de Snape. 

—Yo si fuese una Gryffindor, le diría a la profesor McGonagall para que haga también una inspección en el equipo de Slytherin. 

El grupo se dirigió al séptimo piso, cuando a mitad de las escaleras se escuchó un crack y una elfina se lanzó sobre Harry— ¡amo Harry! 

—¿Gali?— preguntó Harry intentando quitarse al pequeño ser de su pecho— ¿Qué pasa? ¿Qué haces aquí? 

—¡Amo Harry! Yo… Gali tendrá que castigarse amo Harry.

—¿Castigarte? Pero ni Sirius ni yo podríamos dar una orden como esa Gali. ¿Qué hiciste? 

—Desobedecí una orden del amo Sirius. El amo Sirius le dijo a Kreacher y Gali que si sufría algún accidente no viniera a decirle al amo Harry.  Pero Gali vino porque el amo Sirius cayó inconsciente. 

—¿Qué?— Harry quedó de pie mirando a las chicas sin saber cómo reaccionar— ¿Cómo?

—Hace un par de minutos, el amo Sirius estaba a poco de salir con la señorita Karen, y cayó al suelo en la entrada de la residencia. Kreacher y gali vieron todo, pero tienen órdenes de no mostrarse frente a la señorita Karen. Kreacher los siguió detrás del auto, dice que se dirigen a un hospital muggle. 

—¿Kreacher dónde está? 

—Todavía siguiendolos. 

—¿Saben qué fue lo que le sucedió? ¿No comió?— Preguntó Harry temblando, Hermione se llevaba las manos al rostro. 

—Gali vio que al amo Sirius el corazón le falló durante unos segundos, fue magia oscura amo Harry. 

—¿Estás segura? 

—¿Crees que sea la maldición de los Black?— Preguntó Hermione. 

Harry abrió los ojos y sintió que un frío indescriptible envolvía su cuerpo. Pudo imaginar a Sirius fuera de su vida. ¿Cuán miserable sería? No quería siquiera imaginarlo, él era la única familia que tenía— Gali— Reaccionó luego de un par de respiraciones en las cuales sus piernas fallaron y debió apoyarse contra la pared— Regresa donde está Sirius, indicale a Kreacher que ambos deben mantener al amo Sirius con vida cuánto tiempo sea necesario. No importa si deben desmemorizar o paralizar a todos los muggles que se acerquen. Yo…— Vio a las chicas frente a él y las ideas se aclararon en su mente. Comenzó entonces a moverse rumbo a la sala de Gryffindor a paso firme— Yo voy a salvar a Sirius. Pero necesito tiempo, un par de horas como mínimo. 

—¿Qué piensas hacer Harry?— preguntó Daphne. 

—Yo— respiró profundo—  yo robaré la piedra filosofal. 

—¿Está bromeando, cierto?— preguntó Daphne viendo con los ojos abiertos a la otra chica. 

—No creo que esté bromeando. 

—Pensándolo mejor, traten de llevarlo a San Mungo. No pueden dejar que los vean Gali, ni a tí ni a kreacher, pero deben mantenerlo a salvo durante un par de horas. No importa qué usen, y deberás darme informes cada media hora Gali. Puedes irte. 

—Como ordene amo harry— La elfina desapareció con un crack. Harry por su parte subía las escaleras a su habitación

—¿Harry? ¿Estás bien? ¿Qué haces?— preguntó Daphne desde abajo de las escaleras con extraño semblante mientras un grupo de sexto y quinto salían de la sala común rumbo al gran comedor donde la cena se enfriaba lentamente. 

—Creo que en verdad va a buscar la piedra— Expresó Hermione. 

—Pero eso es una locura, nosotros vimos que había un perro de tres cabezas solo en la entrada al pasaje. 

—Pero se trata de Sirius y la maldición de su apellido. La profecía que nos recitaron decía que un menor lo podría rescatar y eliminar la maldición, pero debía sacrificarse. Harry piensa sacrificarse, pero con la piedra filosofal en mano, o el elixir de la vida. Lo cual haría que pudiese saltarse esa muerte. 

—¿Están seguros de eso?— Preguntó de nuevo Daphne. 

—No del todo, pero la verdad tiene mucho sentido. El elixir puede incluso salvarte del borde de la muerte, es como una panacea. 

—Tiene sentido. 

—¡Listo!— Harry salió de las habitaciones y bajó las escaleras a saltos— No me pueden seguir, pero por favor, no digan nada a nadie. 

—¿Qué? ¿Estás loco?

—No lo entienden, se trata de Sirius. Es toda la familia que tengo, no puedo abandonarlo, tengo que ir y buscar la piedra, no importa si hay diez mil cosas entre ella y yo— Harry las miró— sé que es una locura chicas. Imagino que hay cosas de magia avanzadas antes de llegar a la piedra. Yo, solo no quiero imaginar que algo le suceda a Sirius y yo quedarme de brazos cruzados. Ya pregunté, no hay nada que un mago de sanación pueda hacer contra una maldición ligada a la sangre. 

—Si, estás loco. Pero iré contigo— Suspiró Hermione— Si hay cosas de magia avanzada no podrás superarlas sin mí. 

—Y si hay cosas de magia oscura de seguro me necesitarás a mi también— Expresó Daphne colocando una mano en su hombro. 

—¡No! pueden haber cosas tan peligrosas como el cancerbero. Podrían salir muy heridas, o morir. 

—Y por eso no pensamos dejarte ir solo, Harry Potter— Se cruzó de brazos Hermione. 

—¿Hablan en serio?

—Totalmente— Sentenció Daphne. 

—Bueno, metanse debajo de la capa junto a mi. Aún hay estudiantes en los pasillos, si nos ven, se acabó todo. 

Los pasillos se hallaban bastante vacíos, salvo por algunos estudiantes ue se retiraban del gran comedor rumbo a las habitaciones. Algunos se escondían entre las sombras para jugar un poco con sus parejas, pero no significaban un obstáculo para Harry, Hermione y Daphne bajo la capa de invisibilidad. Llegaron a los pocos minutos al tercer piso y se dirigieron por el pasillo lateral para poder llegar hasta la puerta donde esperaba Fluffy. 

—Bien, aquí estamos— Comentó Daphne, pero pensaran en un par de planes. 

—Solo pienso que si hay un dragón, estamos muertos— Suspiró Hermione— pero si, tengo un par de hechizos en la mente para poder solventar diferentes situaciones.  

—Reza porque no tengan ningún dragón allí— Comentó Harry sacando su varita— Alohomora— Expresó en dirección a la puerta. Sin embargo esta no se abrió— Supongo que esta vez pusieron algo más difícil de abrir que un simple hechizo fermaportus. 

—Puedo averiguar qué hechizo es y cómo contrarrestarlo, pero necesitaré algo de tiempo— Expresó Hermione. 

—Afortunadamente tenemos una capa de invisibilidad— Siguió Harry. 

—Apártense, aquí es donde personas con conocimientos de artes oscuras se destacan. Esto lo escuché de mi tío, se trata de una magia para oxidar cualquier objeto o barrera— la chica sacó su varita y apuntó a la punta de su dedo— Difindo digitum— Un pequeño corte se mostró en la punta de su dedo— Lo solían usar para acceder a lugares donde guardaban objetos mágicos o personas. No es algo que ningún mago debe enorgullecerse— Sanguisrubigo— Posó el dedo donde se hallaba la gota de sangre sobre la cerradura de la puerta. Esta se oxidó de inmediato hasta caer al suelo. 

—Bien, ahora un cancerbero. 

—Podemos intentar entre los tres petrificus totalus— Comentó Hermione— Aunque primero deberíamos cubrirnos. Quizás un buen protego y el resto. 

—Escudo triple. Bien. De otra forma usaré diffindo, incluso si eso molesta a Hagrid. 

Hermione abrió la puerta. Un perro de varios metros de alto y pelaje marrón oscuro ceñido al cuerpo levantó sus tres cabezas para buscar a los intrusos. No podía verlos, pero la puerta se abrió y un aroma particular llegaba hasta su enorme nariz. Resopló y abrió las fauces dispuesto a atacar al instante. 

—¡Protego! ¡Scutum! ¡Impedimenta!— Harry imprimió gran cantidad de fuerza mágica en la triple protección. 

—¡Protego! ¡Impedimenta!— Bramó Daphne. 

—¡Impedimenta! ¡Protego maxima!— Completó Hermione— Eso nos dará un par de segundos, pero todavía tendremos que…— Se agachó al ver como el can lanzaba las garras y fauces contra los escudos múltiples. Las defensas se comenzaron a romper con bastante facilidad y el trío solo podía observar con temor.

—¡Petrificus totalus!— Gritó Harry, seguido de inmediato por las otras dos chicas— No nos ve, pero no deja de atacarnos. 

—¡Lanza de nuevo petrificus, pero esta vez no dejes de lanzar magia!— gritó Hermione notando como una de las patas quedó entumecida y gris en una de las patas, misma que quedó anclada al suelo, impidiendo que la bestia continuase lanzando zarpazos contra ellos. 

—¡Petrificus totalus!— Harry mantuvo el hechizo durante un par de segundos mientras sentía cómo su energía se agotaba y el cuerpo de la bestia gigante se entumecía. harry se detuvo a mitad del proceso, cuando aún podía mover los ojos y parte del hocico, sin embargo su cuerpo y cuello se hallaban paralizados. 

—Esta locura solo sirve si tienes a alguien con tanta cantidad de magia como Harry— Comentó Daphne mirando al perro. 

—Pensé que podíamos hacer un hechizo para confundirlo, o quizás un reducto habría servido. 

—Yo por un instante estuve a poco de lanzar un hechizo para dejarle ciego, hasta que me percaté que estábamos bajo la capa y no podía vernos— Comentó Harry. 

    —¿Qué hay bajo la trampilla?— preguntó la chica de slytherin a la de gryffindor. 

    —Déjame ver, aún me da escalofríos, a pesar de hallarse así, todo tieso. 

    Para sorpresa de todos el can empezó a chillar, llorando al percatarse de su imposibilidad de moverse— estarás bien— Intentó calmarlo Daphne mientras Hermione abría la trampilla y trataba de observar el interior. 

    —No se logra ver nada, todo es oscuridad ¡lumos!— Apuntó la varita en dirección al agujero cuadrado en el suelo— No se ve nada. Probablemente sea un hechizo de oscuridad. creo que debemos lanzarnos. 

    —Alentador— Comentó Daphne antes de tomar el primer lugar, seguida de cerca por Harry y finalmente Hermione. 

El chico observó hacía arriba, todo se hallaba en total oscuridad a excepción de un pequeño agujero por donde la luz luchaba por entrar. probablemente habían caído decenas metros, no estaba seguro. Aterrizaron sobre algo mullido y resbaloso, la humedad era palpable en el aire, el ambiente se tornó tenso casi al instante— ¿Todos bien? 

    —Eso creo, pero me resbalé un poco— se quejó Hermione— Pensé que ibamos a morir, la caída fue larga.

    —¿Esto es una planta? 

    —Supongo que la colocaron para… ¿Qué es esto?— Harry se asustó al sentir que algo pasó por su pecho para sujetarle. 

    —Esto es peligroso— Concluyó Daphne moviéndose para no quedar atrapada.

    Hermione por su parte corrió en retroceso al darse cuenta que un grupo de enredaderas se movían por el suelo. Se detuvo únicamente al notar que golpeaba una pared húmeda con la espalda— Es el lazo del diablo— Abrió los ojos notando las hojas verdes, visibles a pesar de la casi infinita oscuridad. 

    —¡Incendio!— Gritó Daphne en un arrebato de miedo al sentir que las piernas estaban atrapadas. 

    —¡Incendio!— Le siguió Harry. La planta comenzó a retroceder con sus enredaderas,  incluso parecía chillar de dolor mientras se retiraba. Sin embargo, de pronto lanzó un ataque muy veloz que impactó a Harry por el pecho haciéndole perder la varita de la mano y estrellarse contra una de las paredes. El golpe le dejó desorientado, al tiempo que la planta se enroscó a gran velocidad en su cuerpo. 

    —¡Lumos solem!— Bramó Hermione dejando que un enorme rayo de luz amarillo saliera desde la punta de su varita. La planta reaccionó al instante retirándose, trepando por las paredes para alejarse de la fuente de luz. Harry cayó entonces al suelo con un fuerte estruendo. 

    —¿Estará bien?— preguntó Daphne al ver que el chico apenas se movía en el suelo. 

    —No creo, fue un duro golpe el que le dió— Hermione buscó en sus bolsillos— fue mi culpa, tardé mucho en recordar que dijeron sobre esta planta en clase de herbología. No recordaba el hechizo. 

    —Al contrario, estaríamos muertos, yo pensaba en incendiarlo todo. 

    —También habría servido— Suspiró Hermione revisando a Harry— ¿Estás bien?

    —Me duele todo el pecho. ¿Sabes? En los videojuegos lo primero que uno intenta aprender, es alguna magia de sanación. Hermione, necesito aprender alguna magia de sanación— Se quejó mientras se levantaba. 

    —Si claro, buscaré algunos apenas salgamos de este lugar— Comentó aún con la varita en alto blandiendo el hechizo de luz. 

—Allí hay un pasillo, supongo que es el camino— señaló Daphne a un pequeño y estrecho pasaje de piedra— ¿Cuan abajo del castillo creen que estemos? 

—Ni idea, pero entiendo que no estuviesen tan preocupados por Fluffy. Solo había que destruir el suelo para que el perro cayera directo con el lazo del diablo— Comentó Harry moviendose para recuperar su varita. Las chicas asintieron mientras se movían por el pasaje. El lugar era húmedo y frío. Hermione mantenía el hechizo lumos, aunque reducido para mantener el gasto de energía. 

—¿Adónde irá esto? da muchas vueltas— Preguntó la chica de Slytherin. 

—Creo que estamos bajo el lago— Comentó la otra— por la humedad. 

—No me quiero imaginar bajo el lago, no soy el mejor nadador— Comentó Harry. 

—Concéntrese, estas cosas se suponen están diseñadas para matar a los intrusos— suspiró Daphne— Tuvimos suerte antes, pero no debemos confiarnos. Harry pudo haber muerto con el lazo del diablo. ¿Escuchan algo?

—¿Suena como copas? 

—No, es algo metálico— Alegó Harry. 

—¿Cómo te sientes Harry? 

—Me duele el pecho, pero puedo sobrevivir, creo. Duele cuando me muevo, pero si me quedo quieto se calma. Supongo es una lástima que tenga que avanzar por todo este tunel— En ese instante se escuchó un crack y una elfina apareció frente a ellos. 

—Amo Harry, estoy feliz de verle. 

—¿Qué ha sucedido Gali? 

—Kreacher pudo lanzar un hechizo para dormir a los muggles que tenían al amo Sirius, no hubo daños, ni gali o kreacher fueron vistos, amo.

—¿Y Sirius? 

—Lo llevamos al hospital mágico San Mungo, Kreacher colocó al amo Sirius bajo un hechizo temporal potente. Su estado sigue deteriorándose, pero el paso del tiempo para el amo Sirius es mucho más lento que para cualquier otra persona o mago, amo. 

—Muy bien, mis felicitaciones a tí y a Kreacher, supongo que el viejo elfo algo hace bien— Expresó Harry. 

—Nuestra reputación como elfos domésticos está en juego, amo— Comentó la elfina jugando con sus orejas— Aún así no podemos detener la magia que actúa sobre el amo Sirius. 

—¿Cuánto tiempo tenemos Gali? Para salvar a mi padrino. 

—Unas quince horas, quizás. O probablemente un poco menos, el hechizo de kreacher es muy bueno, pero igual se trata de una maldición de sangre sobre la familia Black. Podría empeorar a cualquier instante. 

—Bien, eso fue mucho mejor de lo que esperaba— Sonrió Harry. 

—La magia de los elfos es impresionante— Comentó Hermione, a lo cual Daphne asintió con la cabeza.

—Gracias señorita. 

—Ve y regresa con Sirius, en otra media hora espero otro resumen. Igual vienes si sucede algo urgente— Sentenció Harry. 

—Muy bien amo— Gali desapareció al instante dejando a los chicos en el húmedo lugar. 

—Parece que tenemos tiempo— Comentó Harry apoyándose un instante contra la pared— Insisto ¿Alguna magia de curación que conozcan? Sería el momento ideal para  sorprender a tus compañeros con un gran hechizo de sanación.

—Nada Harry, lo siento— respondió Hermione. 

—Pues no es un hechizo, ni te va a curar, pero algo como esto es mejor que nada— Daphne sacó de uno de sus bolsillos un par de recipientes de vidrio— Son pociones revitalizantes y de concentración. Se las compré a los gemelos Weasley, en principio pensé que podíamos usarlas para nuestros entrenamientos— Se encogió de hombros. 

—Gracias— Harry tomó el contenido de una de las pociones revitalizantes. El ligero calor llenó su garganta y luego su estómago. Sus efectos fueron inmediatos, sintió como una gran cantidad de energía se distribuía por todo su cuerpo. Aún podía sentir el dolor en el pecho, pero no estaba a poco de desmayarse en el suelo. Podía continuar su camino. 

El pasadizo continuó moviéndose hacia abajo y a la derecha. Finalmente hallaron una pequeña puerta de madera entreabierta. La habitación frente a ellos se hallaba a oscuras, a pesar de eso los tres pudieron notar se trataba de un lugar enorme en cualquier dirección que observaran. No había suelo en el lugar, solo una pequeña plataforma donde descansaban unas siete escobas voladoras. Y en el inmenso vacío, millares de pequeñas aves revoloteaban a gran velocidad. 

—Es una prueba de vuelo— Comentó Harry acercándose a una de las escobas— Esas cosas no son aves, son llaves, solo hay que volar y tomar la indicada. Supongo. 

—¡Espera!— Alegó Daphne— es muy sencillo. 

—¿Sencillo?— Murmuró Harry mirando la oscuridad penetrante del agujero frente a sus pies. Si había piso, este no era visible. 

—El perro nadie sin gran cantidad de magia lo habría superado, el lazo del diablo dependía de saber exactamente qué enfrentabas. Esta prueba no puede ser solamente tomar las escobas y volar hasta el otro lado de esta inmensa habitación. 

—Estoy de acuerdo con Daphne, Harry— Hermione a diferencia de los dos no se hallaba viendo el abismo profundo e interminable de la habitación, por su parte observaba una serie de piedras talladas en el marco de la puerta— Estas son runas. Supongo que hacen algo. 

—¿Qué hay que hacer? No tengo conocimientos sobre runas— Se encogió de hombros Harry. 

—Ninguno de nosotros debería— sentenció la Slytherin— Es algo más avanzado a nuestro curso, si alguien tiene algo de conocimiento de esto entre nosotros, es Hermione. 

—Estudié sobre esto para completar el encantamiento Fidelio, pero esto es avanzado. Este de aquí significa luz, y este sigilo, este penumbra o oscuridad, este otro descubrir, o encontrar. 

—¿Se deben activar en cierto orden?— Preguntó Daphne. 

—Eso temo— Respondió la castaña encogiéndose de hombros— este otro es velocidad,  este de acá es dureza, esta es brillo,  este otro es peso, y esta creo que significa puerta— Son runas básicas, no muy difíciles, pero no sé que activan exactamente. 

—Yo tengo una idea— Expresó Harry— esto es un rompecabezas de videojuegos. 

—¿Has jugado algo así?— Preguntó Daphne recordando juegos de disparos. 

—Solo dos veces, no mucha gente hace juegos así de difíciles, pero leí las revistas— sonrió Harry tratando de mostrarse confiado— ¿Cuál dijiste que es sigilo? 

—Esta de acá— Expresó Hermione alzando la mano. 

—Bien, esta es la primera que se debe activar. Esto es un seguro para nosotros, para pasar desapercibidos— Comentó Harry tocando la runa para dejar fluir un poco de energía mágica en esta. Los tres notaron como sus cuerpos se mezclaron un poco mejor con la oscuridad del lugar. 

—Fascinante— Comentó la chica de cabello amarillo. 

—Luego Luz para alumbrar el lugar— presionó Harry, y en el momento una serie de lámparas se encendieron por todo el lugar. dejando ver una sala enorme con paredes largas y altas. Al fondo de la habitación se mostraba una pared tan alta como el resto del lugar— El problema es el orden siguiente. Diría que viene brillo o puerta, para ver por donde salir, pero peso… 

—¿Qué pasa si te equivocas?— Indagó Daphne. 

—Esta plataforma caería, lo más seguro— Respondió el chico. 

—Fin del juego— Culminó Hermione. 

—No me gusta la idea de morir— Daphne se movió hasta las escobas y traje tres con ella. Cada uno se montó sobre una de estas antes de continuar— Bien, puedes seguir y quitar el peldaño, si… ¡Espera!— La escoba se comportaba extraño, parecía elevarse por sí misma rumbo a lo más alto del lugar. 

—Monta tu escoba Hermione— indicó Harry presionando su escoba para descender de forma constante. La chica castaña se subió a la suya y Harry presionó la runa de peso. Como vaticinó el peldaño de piedra cayó por el abismo, pero las escobas se estabilizaron al instante— ¿Cual es cada una de las que queda? 

    —Esta es dureza, esta es brillo, puerta, oscuridad, y velocidad, y encontrar. 

—¿Lo pueden entender?— Preguntó Harry. 

—Supongo que brillo y encontrar es para determinar cuál es la llave que necesitas tomar. 

—También creo— Comentó Hermione mirando al fondo oscuro con temor. 

—Puedo atrapar la llave, pero supongo que velocidad y puerta deben ser las últimas por tocarse— Comentó el chico. 

—Para abrir la puerta y escapar rápido— Analizó la otra— ¿Qué pasa si no somos muy rápidos? 

—No sé, pero dudo sea bueno— se encogió de hombros el chico.— Por eso necesito que ustedes dos se coloquen y vuelen hasta el otro lado de la habitación. Deben estar cerca de la puerta para abrirla. 

—Activarás las runas y correrás. 

—Soy el más rápido de nosotros— Comentó Harry. las chicas se separaron y movieron por la estancia. Las llaves voladoras se movieron como una bandada de pájaros revoloteando en diferentes direcciones mientras ellas se dirigían al final del lugar. Harry entonces presionó brillo, encontrar y oscuridad. Las luces del lugar se apagaron de súbito y una de las llaves brilló con intensidad sobre las otras. Sin embargo, la situación se complicó bastante cuando esta misma se hundió en la penumbra del abismo del lugar. Harry entonces se movió con agilidad detrás de ella, al tiempo que millares de llaves le seguían intentando atacarle. 

No fue difícil conseguir acercarse y tomar aquella diminuta llave. La oscuridad permitió al chico concentrarse únicamente en su objetivo. Luego se dirigió donde las chicas entregando la diminuta llave con alas, para regresar a la puerta inicial y activar las últimas dos runas. Velocidad y puerta, fueron activadas, y toda la estancia comenzó a temblar. Millones de rocas enormes cayeron desde el techo, pero Harry solo debió cruzar el lugar en línea recta y atravesar el pórtico del otro lado. 

Hermione y Daphne esperaban del otro lado. Las escobas dejaron de funcionar apenas se atravesó el umbral y ahora se hallaban en una sala amplia con gran iluminación y un tablero de ajedrez colosal instalado en el medio de la sala. 

—Ajedrez— Observó Harry. 

—Ajedrez mágico— Comentó Hermione— No me gusta el ajedrez mágico. 

—Algo raro considerando que eres la más inteligente— Señaló Daphne— pero te entiendo, el ajedrez mágico tiene dos formas de ganarse, por lo usual los Slytherins son los maestros irrefutables en este arte. 

—¿Dos formas de ganar?— Indagó Harry. 

—Claro, la mayoría intenta ganar por la forma más usual, guiándose por el movimiento de las piezas. ¿Contra quién has jugado antes Harry? 

—Un par de chicos de nuestra casa. 

—¿Ganaste?

—Gané una y otra empaté— Contestó él. 

    —Comprensible. Supongo que tendremos que tomar el lugar de algunas piezas. Yo tomaré la reina. ustedes pueden ser el alfil y el caballo— Señaló la chica de Slytherin. En el momento las piezas señaladas comprendieron y se retiraron del tablero. 

    —¿Por qué estas piezas?— preguntó Hermione. 

    —No importa mucho las piezas de ustedes, pero yo necesitaba ser la reina, necesito poder moverme por el tablero para hacer lo que deseo. ¿Si saben cual es el movimiento de cada pieza, cierto?— ambos asintieron con la cabeza— Bien, solo quería asegurarme. 

—¿Ahora qué?

—Las blancas juegan primero, luego vamos nosotros. Tranquilos, manejo muy bien este juego. 

—¿Te gustan los juegos de estrategia?— Preguntó Hermione.

—El ajedrez mágico no es un juego de estrategia, es un juego de astucia— El peón blanco frente a la reina se movió hasta la posición d4. La chica sonrió entusiasmada— Peón d5— indicó dejando que el peón frente a ella se moviera.  El caballo blanco se movió de b1 a c3 y Daphne solo pudo lanzar una sonrisa triunfante antes de moverse a d6 y decir— peón blanco de b2, toma al caballo blanco de c3 y podrás tener las riquezas y título que tanto deseas. 

Harry y Hermione quedaron atónitos cuando el peón blanco cambió de color a negro, sacó un puñal y por la espalda apuñaló a su antiguo camarada. 

—¿Qué acaba de suceder?— Preguntó Harry a sabiendas que el ajedrez no tenía ningún movimiento como ese. 

—Es ajedrez mágico, se supone que fue diseñado para enseñar el cómo luchar en una guerra. Pero una guerra tiene más formas de ganarse que solo en el campo de batalla. Intimidación, traición, amedrentamiento, extorsión. Una guerra se puede ganar fácilmente si sabes usar tus cartas fuera del campo de batalla. Por eso es que en Slytherin juegan tanto esto— Sonrió girando su cabeza a los otros chicos— La reina tiene poder económico, puede sobornar a otras piezas, el caballo tiene estatus, ningún peón te atacará a menos que sean los de la reina. El alfil puede posicionarse detrás de tus filas y crear desobediencia entre las filas aliadas— peones blancos, aquellos que se unan a mi gozarán de riqueza y títulos, velaré porque tengan ducados. Aquellos que se opongan pueden asegurar que serán exterminados por mi propia mano, y me aseguraré que sus familias perezcan frente a sus ojos de la peor manera. Si alguno de ustedes muere bajo mi mandato, sus familias gozarán del estatus que les he prometido. 

La chica terminó de hablar cuando dos peones blancos volveron a tornarse negros. En esta ocasión se trató del peón de f2 y h2. La torre blanca reaccionó moviéndose hasta h2 para tomar al peón recién convertido y Daphne se movió de inmediato para tomar a la torre en dicha posición. La pieza se desmoronó ante ella. 

El rey blanco de pronto tomó su espada y la blandió al frente para hacerla chocar contra el suelo con estruendo. Harry vió como el peón de c7 pasó a ser blanco. 

—Tómalo de inmediato Harry, no dejes desertores en nuestro bando. 

Harry se movió tal como la chica indicó y la pieza cayó a un lado y se destrozó en pedazos en el acto. El alfil blanco se movió a b2 y Daphne tomó el peón en g2 y volvió a hablar— peón de h7, avanza sin preocuparte, tu camino está libre y despejado. Toma la posición y conviértete en una torre en estas tierras llenas de rebeldes. 

El rey blanco se movió a d2— Cobarde— Expresó daphne cuando su peón se posicionó en la esquina y amenazó al caballo. No hubo sorpresas, la partida terminó en un par de movimientos, no sin antes destrozar a la reina enemiga, desde ese momento las piezas comenzaron a cambiar de color casi por si mismas. 

—Eso fue bárbaro— Comentó Hermione percatandose que el rey enemigo perdió sin ella siquiera necesitar moverse. 

—Gracias.

—No, en serio, fue algo barbárico. Los hiciste como quisiste, los manipulaste desde el inicio. 

—Por eso digo, gracias. Como dije, una guerra no solo se gana con fuerza, y la inteligencia no es solo aprender cosas, se necesita la capacidad para poder ver las tramas del enemigo y reaccionar. Míralos, sobrevivieron casi todas las piezas negras y muchas de las blancas se convirtieron.  Si fuese una batalla campal habrían muerto muchos más— Parecía verdaderamente complacida. 

—No volveré a ver el ajedrez de la misma forma— Comentó Harry avanzando por la estancia hasta la siguiente habitación. 

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