CAPÍTULO 16. DRAGON

—¿Un dragón Hagrid? ¿Cómo piensas mantenerlo aquí?— Fue la pregunta de Harry aquella tarde, sin embargo no se imaginó a sí mismo corriendo como desquiciado un mes después, en una noche, por el bosque prohibido, con una cría de dragón de medio metro de largo sobre la espalda. 

Ciertamente el hechizo de levitación quitaba la mayoría del peso. Pero los centauros no parecían muy amigables ante una criatura escupe fuego, sin contar además que una sombra negra les seguía de cerca. La capa de invisibilidad tampoco era opción, terminaría achicharrada. 

—¡Nos vamos a morir Harry, vamos a morir, estoy seguraaaaa! ¡No es buena idea usar un castigo como método para sacar un dragón del colegio!

—¿Teníamos opción? ¡Si lo agarran de seguro expulsan a Hagrid!— Gritó el chico saltando un par de ramas. Se suponía que debían atravesar en línea recta una sección del bosque hasta llegar a un pequeño claro que según Hagrid debían alcanzar muy pronto. Al semigigante lo dejaron atrás al ver como un grupo de centauros se acercaban. 

—¡Si nos agarran a nosotros, seremos expulsados Harry! Recuérdame ¿Por qué te sigo?

—¿Somos amigos y te gusta la adrenalina?

—¡No me gusta la adrenalina Harry! ¡Me duele el pecho! ¡Nunca fui buena deportista! ¡Lo sabes!— La chica miraba hacia atrás, notando que un par de cascos sonaban en la penumbra. El miedo llenaba su mente, se obligaba a correr a pesar del dolor en las piernas y abdomen— ¡Si nos alcanzan te mato!

—¡Ya casi llegamos!

El desastre y los problemas venían desde muchos días atrás, en específico desde que Hagrid envió aquella carta para reunirse con él una tarde. Resultó que la gran sorpresa era un huevo de dragón que estaba a poco de eclosionar. El semigigante se hallaba muy emocionado de tener entre sus brazos a la criatura de sus sueños. Sin embargo, los problemas solo iniciaban con su nacimiento. La cabaña se incendió dos veces, casi por completo desde entonces, y Norberto, nombre que el hombre dió al dragón, crecía a un ritmo descontrolado. 

Harry se hallaba preocupado por el sujeto, eso a pesar de tener encima las clases intensivas con McGonagall y Snape casi a diario, los entrenamientos con Hermione, y las prácticas de Quidditch con Oliver cuatro veces por semana. Pero no fue sino, hasta una tarde que trataba de desestresarse, que escuchó parte de un interminable monólogo y dio con la solución “mi hermano mayor, Charlie, cría dragones en Rumania”

Ron Weasley era un idiota, había intentado acercarse para tener una amistad, tal como los gemelos vaticinaron. Pero jamás tuvo la intención de disculparse por los malentendidos y el mal trato que daba a Hermione cada tanto que la veía. Demás estaba decir que Harry no toleraba su presencia, sin embargo, fue gracias a las chacharas sin sentido de este, que Harry supo qué hacer con Norberto. No tardó en escribir al hermano mayor de Ron, a quien logró contactar gracias a Fred y George y preguntar si podía buscar al pequeño ridgeback noruego, antes de que este se mudase al bosque prohibido, o a las montañas y las reclamase como suyas. Que, teniendo en cuenta su ritmo de crecimiento, probablemente sucedería en un par de meses. 

—¿Seguro que estamos cerca?

Pero Hermione no recibió una respuesta, hubo una llamarada por encima de sus cabezas y un resplandor amarillo se logro hacer sentir, seguido de un rugido suave en las cercanías. 

—¡Yo creo que si, eso debió ser un dragón Hermione!— Alentó Harry, notando que Norberto estaba tan impresionado como él, observando las llamaradas. 

—¿Un dragón? ¿Para qué vendría en un dragón Harry?

—Es un domador de dragones ¿supongo? 

Aminoraron el paso sin sentir ya los cascos de caballos detrás y con cautela de la bestia que debía hallarse al frente. El bosque era un lugar frío y con gran cantidad de neblina, los árboles se hallaban separados entre sí por varios metros, pero eran tan altos, y en sus copas tan frondosos que fácil tapaban en ciertas zonas el cielo. Las raíces enormes creaban tumultos, sin embargo habían diversos senderos por todo el lugar, algo que solo alguien que caminase de forma constante el bosque reconocería, pues la similitud entre los árboles lo convertía en un gigante laberinto. 

—¿Por qué hay telaraña allí en la cima de los árboles Harry?— Señaló Hermione. 

—Supongo que habrán arañas— El chico no pudo observar el lugar indicado debido a Norberto sobre él, además estaba más preocupado por el rugido que se escuchaba por delante. La figura de un dragón de color negro oscuro, tanto como la noche misma se asomaba. Su cabeza era puntiauda con diversos cuernos, mientras que su cuerpo se hallaba cubierto con suaves escamas superpuestas cuya piel le recordaba al de una serpiente. Algo diferente de Norberto, cuya piel era lisa con tonos marrones y verdes y una cresta puntiaguda por toda la espalda hasta la cola. 

—¡Chicos!— Se escuchó la voz de un hombre pelirrojo de aspecto fornido y rebelde— Llegaron rápido, pensábamos esperar unas dos horas, incluso trajimos emparedados ¿verdad Alisson?— Señaló a una chica alta, de cabello negro liso corto y mirada penetrante. 

—Igual los pienso comer, así deba hacerlo en el camino Charlie. 

—Hola— Saludó Harry con algo de respeto apenas daba las primeras pisadas en el claro— Yo soy Harry, y ella es… 

—Harry y Hermioneee ¿me equivoco? los gemelos me hablaron de ustedes. 

—Hola, el nombre se pronuncia Hermione. Un placer conocerle—  Comentó ella apenada ante el joven que aparentaba apenas unos veintitantos, de aspecto varonil y guapo. 

—Pensé que quizás Ron o los gemelos vendrían con ustedes ¿están solos?— Preguntó. 

—Parece un bosque peligroso —Señaló Alisson. 

—Vinimos con Hagrid, se supone que es un castigo, pero decidimos aprovechar para entregar a Norberto. Solo que vimos a los centauros acercarse y corrimos— Contestó Harry.

—¿Los centauros?  No todos son amigables, los conozco bien. Bueno a ver a esa preciosura, un Ridgeback Noruego. Son bastante peligrosos si los encuentras en una montaña, sus colmillos son venenosos y suelen ser bastante territoriales— El sujeto sacó de un bolsillo un enorme pedazo de carne y lo ofreció a Norberto con calma. 

—¿Colmillos venenosos?— Preguntó Hermione. 

—Si, los cazan bastante pues algunos atacan aldeas de ovejas o ganado. No son de quemar todo a su paso, a menos que estén en un lugar pequeño, sin embargo comen muchas vacas. No son los preferidos de los ganaderos.

—¿Cómo lo pensaba mantener Hagrid— Pensó Harry en voz alta. 

—Bueno, a decir verdad no son tan malos, pueden comer bastante, pero en las montañas hay animales que cazar— Hagrid llegaba al claro en compañía de su perro, Fang, y un centauro de cabello amarillo largo y ojos azules radiantes. 

—Me disculpo si algunos de mi manada les asustó previamente— Se acercó a trote ligero hasta donde se hallaba Harry y Hermione. Alisson y Charlie revisaban al dragón y comentaban un par de cosas entre ellos— Deben entender que el bosque es un lugar peligroso actualmente, y la presencia de dragones encienden las alarmas entre ellos —Guiñó un ojo —Me llamo Firenze. 

—Harry. 

—Hermione. 

—Lo sé. Las estrellas han vaticinado este día donde te encontrarías aquí en el bosque, Harry Potter. Sin embargo, debes saber que este no es un lugar para tí, menos en estos momentos— El centauro se acercó, punto que a Harry incomodó un poco pues su torso desnudo quedaba casi a la altura de su rostro. 

—Promete que lo cuidarás bien Charlie. Norberto necesita mucho cariño. 

—Descuida Hagrid, tenemos tres de estos en el campamento, una de ellas es una madre que perdió a su cría. Tomará a Norberto como suyo. 

—¿Puedes enviarme alguna foto? Yo mismo calenté su huevo…— El semigigante rompió en llanto, dejando que las lágrimas cayesen por el rostro hasta la poblada barba. 

—No tengo problemas, y quizás en vacaciones puedas moverte un poco para visitarlo. 

—¿Podría?— Inquirió Hagrid haciendo retroceder a Charlie. El semigigante casi se lanza sobre él. 

—Charlie, vámonos. No es bueno quedarse en este bosque— Alisson sentía escalofríos por el cuerpo, sus sentidos le decían que debía irse rápido, o se vería involucrada en algo siniestro. 

—¿Tan fuerte es la sensación?— Charlie colocaba una pechera al dragón. 

—¿Usted también lo percibe señorita?— Preguntó el centauro— Hay magia oscura fluyendo por el bosque esta noche— Puntualizó. 

—¿Magia oscura?— Hermione vio a los lados con algo de miedo y curiosidad, no entendía cómo “eso” podía sentirse.

—¿Magia oscura Hagrid?

—Hemos tenido problemas en el bosque, Charlie. Han matado algunos unicornios, y no, no han sido las acromantulas, incluso ellas están nerviosas. Hay algo, o alguien, que ha matado los unicornios. Te podrás imaginar las razones —Hagrid saludaba a Norberto mientres a este le terminaban de acomodar un par de correas— Hemos investigado y perseguido al culpable, pero… apenas hemos visto un par de sombras. Nada más, y como sabrás se une al asunto del profesor. 

—Lo escuché, un profesor muerto en extrañas circunstancias. Aparentemente un duelo mágico ¿no? 

—Eso se rumorea— Admitió este. 

—Te lo mencioné Hagrid, la muerte del profesor y los unicornios está relacionada— Intervino Firenze. 

—No creo Firenze, entiendo tu punto, pero decir algo como eso es bastante arriesgado. No todos compartirán tu punto de vista con un tema tan delicado. 

—¿Qué punto?— Preguntó Charlie, pero Hagrid volteó a mirar a Harry y Hermione— No creo prudente… 

—El destino de Harry es hallarse aquí esta noche Hagrid, sabe que estas cosas no son casualidad— Intervino el centauro.

Harry estaba por decir algo a su favor, pero la situación le decía que su mejor opción era guardar silencio. El semigigante pareció dudar un instante mientras movía las manos de forma nerviosa— Firenze cree que todo esto es cosa de, bueno, ya sabes, quien ustedes saben— Finalizó con premura. 

—¿Él?— Charlie abrió los ojos— ¿No está? ya saben ¿muerto? 

El que no debe ser nombrado. Harry había escuchado tantas veces aquel título. Se trataba del mago tenebroso más fuerte de toda gran bretaña  vislumbró en la época moderna. Sus discípulos ascendían a los cientos, y causó la muerte de tantos magos, incluyendo sus padres. El temor por aquel mago tenebroso era tal, que, la década anterior era conocida como la época de la guerra civil mágica. Voldemort. 

Hermione ahogó un grito llevándose las manos a la boca, mientras que Alisson apresuró en adjuntar las correas a su escoba. 

—El profesor cree que no está, muerto, muerto. Está más que nada, débil, pero que de alguna forma ha logrado sobrevivir— Farfulló. 

—¿Voldemort no está muerto?— Hermione tenía ojos de búho en ese instante. 

—Sirius me dijo era probable, pero, nunca creí del todo en el asunto— Harry se encogió de hombros. 

Hubo algunos ruidos en los árboles cercanos y todos se quedaron en silencio. Luego un segundo Centauro hizo acto de presencia llamando la atención de Firenze. Quien antes de irse se acercó nuevamente a Harry y Hermione— Saben lo que guarda el castillo en estos momentos. ¿Se imaginan quién podría querer tal objeto? 

Harry estaba a poco de contestar que cualquiera lo querría, pero luego analizó captando el mensaje de Firenze, y asintió con la cabeza. Voldemort. Era una opción que no se planteó previamente, en especial porque no pensaba en el mago oscuro a cada rato. Pero si aquellas sospechas eran ciertas, incluso la muerte de un profesor tenía mayor sentido. 

Cuarenta minutos después Harry subía junto a Hermione a los dormitorios sin poder dejar de pensar o conversar sobre el asunto.

—Pero Firenze piensa que nosotros podremos hacer algo al respecto— Intervino Hermione— Se dirigió a nosotros, y parece preocupado. 

—Bueno, Voldemort fue un mago tenebroso bastante poderoso, y probablemente esté ahora en el bosque prohibido haciendo de las suyas. Aunque no sé por qué piensa que yo buscaré entrar allí, no tengo ánimos de sacar a pasear a Fluffy, como lo llama Hagrid. 

—Hagrid podría saber cómo burlarlo— Comentó Hermione. 

—Claro, y llegaré mañana a tomar té. Hola Hagrid, sabes, estuve pensando mucho en las palabras de Firenze, y creo que quiero pasar de Fluffy ¿me dirías cómo? 

—No necesitas ser sarcástico— se quejó ella. 

—Lo siento, pero entiendes mi punto. Además, deben haber otras cosas igual de horribles a Fluffy, y no, no quiero ser devorado, mordisqueado, o picado hasta la muerte. 

—¿Crees que debamos hablarlo con el profesor Dumbledore?

—No creo. ¿Cómo le explicamos que sabemos que allí está la piedra filosofal y que Voldemor quiere tomarla?— Se encogió de hombros él. 

—Encontrarnos con Firenze fue fortuito, podemos decir que lo hallamos a mitad de nuestro castigo patrullando el bosque con Hagrid. 

—Si descubren que sacamos a Norberto será otro mes de clases con Snape. En serio, me quiero lo suficiente para buscar otro mes de castigos con él. Cuando se dio cuenta que no había puntos de Gryffindor que quitar, comenzó a dejarme tarea extra. 

—Smaragdus viridi— recitó Hermione frente a la señora gorda, atravesaron el portal notando a un par de chicos en compañía de dos ravenclaw sobre los sillones. Todos bastante acalorados y tratando de arreglar las túnicas en su sitio— Buenas noches Harry, ya veremos qué hacer mañana. Además tenemos que regresar el libro, ya sabes donde, lo van a notar. 

—Lo sé— Asintió él antes de subir por las escaleras a su cama con un solo pensamiento. Descansar cuanto pudiese y alejarse de las clases de pociones. 

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