CAPÍTULO 11. TROL

 

Para el placer de Harry, Daphne comenzó a pasar tiempo en la sala común de gryffindor, y acompañarles en los entrenamientos. Esto llamó la atención de varios miembros de sus casas. Ninguno parecía muy feliz de una amistad entre ambas, pero ni a Harry, Sophie, Hermione o Daphne o Neville parecían inmutados por aquel suceso.

Otro hecho que Harry notó, es que aparentemente la guerra entre casas era más fuerte en el primer año, el resto de años no le prestaban atención a la presencia de una chica de la casa verde en la de los leones. Nadie opinaba o prestaba atención a tal hecho, en cambio personajes como las gemelas Parvati, o Dean y Ron eran muy renuentes a saludar y pasaban a los lados como si se tratase de un intruso. 

En los entrenamientos de la tarde los tres que fueron testigos del perro de tres cabezas repasaban teorías sobre qué podía estar protegiendo una bestia de ese tamaño en el colegio. En especial porque según la madre de Daphne, y Sirius, no era normal que se prohibiesen ciertas zonas del colegio, y las veces que sucedió en el un pasado fue a causa del rumor de la cámara de los secretos. Un pasaje escondido en el colegio donde uno de los fundadores, Salazar Slytherin, había escondido a una criatura peligrosa. 

—Bueno, algo es seguro, ese cerbero no es de Salazar Slytherin, y si ya existía la cámara de los secretos, no entiendo para qué crear otra zona peligrosa o introducir a otra bestia devora niños— Expuso Hermione mientras Harry practicaba el hechizo escudo junto a protego, la intención era hacerlos tan fuertes como fuese posible. 

—Creo que la cámara de los secretos nadie sabe dónde está, entonces tiene sentido que lo que sea que escondieron tuvieran que crear otra zona peligrosa. Aunque creo que había mejores opciones para ocultar algo— Expuso Daphne— Supongo que si pusieron un cerbero, es porque nadie sería capaz de atravesarlo. 

—Pero ese animal viola como siete leyes de Reino Unido— Comentó Hermione hojeando un libro de artes oscuras que Harry había llevado consigo. 

—Dije que lo entiendo, no que apoyo que lo tengan acá. Si alguien entra allí por error, como nosotros, se muere. Dudo que alguien pueda hacer un escudo como Harry. A menos que sea un profesor— Se encogió de hombros la chica de Slytherin.

—Yo imagino que es una protección contra algún profesor— Comentó Harry cayendo agotado de tanto hacer magia. Los brazos comenzaban a doler y necesitaba energía si deseaba continuar. Hermione cerró su libro y se le quedó mirando un rato en silencio. 

—¿Por qué lo crees? 

—Si quieres proteger algo de un alumno, con que Dumbledore lo lleve puesto o esté en su oficina sería imposible de robar. En cambio, para un profesor… Pues sería más difícil de proteger— Se explicó el chico buscando un paquete de grageas para comer. 

—¿Dices que hay un profesor que no es de confiar en Hogwarts? Tiene sentido, pero es difícil de imaginar, no veo a ningún profesor que pueda ser un enemigo, y ¿para qué? ¿Qué habría allí en la trampilla que fuese lo bastante tentador para que un profesor quisiera robarlo?— Preguntó Daphne.

—No lo sé, no lo sabemos, es el punto por el cual aún no resolvemos nada— Comentó Hermione. 

—Si yo tuviese que decir alguien, diría que es… 

—Snape— Respondieron ambas observándole— Lo sabemos— Culminó Hermione. 

—Yo solo, doy mi opinión sobre todo esto— Expresó Harry antes de caer medio dormido debido al agotamiento mágico. 

 

Las clases de esa semana fueron mucho más fuertes que las anteriores, los profesores comenzaron a enviar mayor cantidad de deberes, y estos incluían investigaciones que requerían la lectura de diversos libros para dar con las respuestas. Era como si todos se pusieran de acuerdo para aumentar las horas de estudio. 

Harry estuvo bastante feliz, cuando en pociones logró completar por primera vez una poción sin error alguno, pero igualmente fueron restados cinco puntos por hablar con Neville mientras realizaba su preparación, aunque lo hacía para indicarle que debía cortar los hongos más finos si deseaba que se disolvieran en la mezcla. 

—Es injusto, si alguien me lo pregunta, yo diría que mi padre y Sirius siempre fueron mejores que Snape y se vengan conmigo— Comentó Harry— y no me digas que no tiene nada en mi contra— Se dirigió a la castaña. 

—No iba a decir eso, en cambio comienzo a creer que quizás tiene razón. Millicent  Bulstrode estuvo hablando toda la clase y siquiera la volteó a mirar. 

—Afortunadamente solo me quitó un par de puntos— Sonrió Harry, aunque Hermione no estaba muy de acuerdo con aquello, para ella los puntos representaban parte del status y demostraban el nivel de desempeño de cada casa. Era obvio que deseaba ganar.

—Yo creo que me iré sola a la biblioteca a estudiar un rato Harry, te veo en la noche quizás— Comentó la chica andando cabizbaja, pero Harry le tomó del brazo. 

—No seas así, tenemos la tarde del viernes libre, no debemos usarla en estar encerrados en la biblioteca. Quedamos ayer de vernos con Daphne un rato, dijo que tiene una idea sobre la trampilla. 

—De verdad no tengo muchos ánimos de ir Harry ¿Por qué no vas tú? Luego me puedes contar sobre el asunto, yo quiero repasar algo de historia de la magia hoy, me queda medio pergamino que realizar— Pero Harry no prestaba atención y le llevaba arrastrada por los pasillos a regañadientes hasta el salón desocupado del septimo piso. 

Abrió la puerta y una variedad de globos cayeron desde el techo junto a una banderilla que decía “feliz cumpleaños Hermione” que Daphne había conjurado. Neville y Sophie aplaudían junto a Harry detrás de la niña de cabello castaño, quién de pronto rompió a llorar dejando caer los libros. 

—Gracias, gracias, yo… pensé que nadie se acordaría. Tú, Harry, gracias… Yo, no sé que decir, gracias a todos, de verdad yo…— Debió sentarse a llorar un par de minutos. 

—¿Estás bien?— Inquirió Sophie. 

—Si— Levantó la vista mostrando los ojos rojos— Mis papás me enviaron una lechuza hoy con una carta de felicitaciones,  un vestido y un par de libros nuevos. Pero, no pensé que se acordaran, y Harry hoy en la mañana no me felicitó y yo…— Arrancó a llorar nuevamente. 

—Pues entre tanta lágrima va a ser difícil que puedas ver mi regalo— Comentó Harry trayendo desde atrás de una mesa un paquete grande  y largo. La chica debió limpiarse el rostro con la túnica antes de comprender qué era, resultaba evidente pues el chico solo lo había cubierto un poco con papel de colores. 

—¿Una escoba Harry?— Expresó ella viendo el objeto y tomando el regalo, incluso Sophie ahogó un grito cuando vió de qué se trataba. 

—No solo es una escoba, es la nueva Nimbus 2000. La más nueva y rápida del mercado— Expresó Harry bastante orgulloso. 

—Gracias, aunque sabes que soy muy mala volando, yo… 

—Por eso el regalo no está completo sin el mío. Clases gratis de vuelo, aunque Harry también tendrá que ayudarnos, para evitar accidentes— Expresó Daphne cruzándose de brazos. 

—Yo solo te traje un libro de Lockhart— Sophie bajaba la cabeza y ofrecía el libro con los brazos extendidos. Hermione lo recibió y dió un abrazo a la chica. 

—Yo te compré algo de dulces por encargo. No son los mejores, mi abuelo me los envió y pensaba que eran para mí— Expresó Neville apenado— No me quiso creer cuando dije que eran para una amiga, y fui castigado recientemente. Lo siento. 

—No importa Neville, esto es lo mejor que me han dado. Todos, gracias— Expresó la chica sin parar de llorar— Nunca había tenido una fiesta de cumpleaños en el colegio antes. No sé qué decirles. 

—Mejor será comer la torta— Expresó Harry dirigiéndose a la mesa— Le dije a Gali que debía tener forma de libro con tapa de cuero, pero parece más una mesa chueca. No es la mejor con las decoraciones, pero te apuesto a que sabe muy bien. 

—Yo diría que a Gali no le gusta hacer tortas para chicas— Susurró Daphne riendo. 

Harry se encogió de hombros y el grupo de cinco cantó cumpleaños en la tranquilidad de aquel salón vacío. Cosa que llamó la atención de Peeves el cual se acercó con un balde de agua y debió ser echado del lugar con el sonido de unas botas y salpicones rojos por las paredes. Una combinación de hechizos que Hermione y Daphne habían practicado un par de veces para salvarse de las tonterías del poltergeist.

—¿Los alumnos de primero no tenemos prohibido las escobas Harry?— Preguntó la cumpleañera.

—La sacaremos en el campo y cerca del bosque, te aseguro, no se darán cuenta si no vas con ellas a los entrenamientos y la guardas en tu baúl. 

Las siguientes semanas fueron más divertidas que las anteriores. Harry practicaba con Wood y el resto del equipo los viernes y sábados en las tardes, y posterior a las seis, cuando ya todo se hallaba oscuro, proseguían a las clases de vuelo de Hermione. Quien se aprendió por completo toda la teoría de vuelo y del quidditch, pero se le dificultaba volar. 

—Tres postes a cada lado. Cada equipo trata de hacer una anotación en los aros de los postes enemigos. Hay tres tipos de pelotas y cuatro de ellas en juego, una quaffle, dos bludgers y una snitch. La quaffle es el balón principal, sirve para anotar, se puede patear, sujetar con las manos, contra el pecho o cuerpo. Los tres cazadores se pasan la quaffle hasta el terreno enemigo para anotar, el guardián del equipo contrario lo evita, igual al fútbol— Expresó ella. 

—Igual al fútbol, sobre escobas— Expresó Harry, y Daphne quedó confundida con tal hecho. 

—Luego están las bludgers, dos de ellas, intentan golpear a los jugadores, y para ello hay dos bateadores en cada equipo con los bates. No pueden ser tomadas con las manos desnudas ni desviadas de otra forma que no sea con los bates. 

—Y más vale que no, se caerían— Susurró Daphne. 

—Y la snicht, la pequeña que desaparece rápido por ser veloz, de ella solo se encargan los buscadores, tu puesto Harry. 

—Bien, si las quaffles pasan por los aros son diez puntos cada uno, si yo atrapo la snitch son 150 puntos. Es fácil perder incluso si tu equipo toma la snitch. Y cuando la toman se acaba el partido —Terminó de exponer lo restante Harry.

—Genial, ahora avancemos en dirección a aquellos árboles lentamente. Esto es solo un paseo— señaló Daphne en dirección al bosque prohibido cuando Hermione sujetaba su palo con fuerza— Debes dejar de pensar en la altura y de mirar tanto abajo, si alzaras la vista verías el paisaje. 

—¡La gravedad es más fuerte Daphne!— Se quejó la otra. 

Harry no dictaba la clase, su tarea era estar con la varita alzada para ejecutar cualquiera de los hechizos que practicó previamente, wingardium leviosa, arresto momentum y uno sugerido por Sirius, levicorpus. Este último era un hechizo que hacía flotar a las personas con las piernas hacia arriba, no era muy potente, pero sí bastante efectivo, aunque Harry se preguntaba porqué no estaba en el libro de hechizos. 

Wood por su parte estaba muy alegre con su inclusión en el equipo de quidditch, se la pasaba diciendo a todos que ese año ganarían la copa y que no había visto a nadie atrapar tan rápido la snitch. Alicia Spinnet no estaba muy segura de aquello, pero Angelina, otra recién integrada al equipo era muy entusiasta y sobrevolaba el campo a gran velocidad en búsqueda de cualquier oportunidad de anotar. 

A mediados de octubre lograron crear el túnel de comunicación entre las salas de Ravenclaw y Gryffindor, un secreto que solo sus integrantes de casas conocían. Por esa misma razón los profesores llegaron una semana después a clausurar la entrada, a pesar de ello, y que hubieron cincuenta puntos restados ambas casas y severos castigo; el pasadizo fue reabierto el día anterior. Así la noche previa Harry apenas pudo dormir con el par de chicas de ravenclaw con los de sexto año haciendo ruido durante toda la noche. 

Se hallaba en clase de encantamientos bastante aburrido y pensando en la cena de aquella noche. Era Halloween y todos hablaban sobre los banquetes enormes que se solía preparar para la fecha, eso y una fiesta sorpresa en la sala común de gryffindor. La otra razón para estar aburrido es que el profesor Flitwick enseñaba el hechizo de levitación wingardium leviosa, el mismo que Hermione le enseñó y obligó a aprender dos semanas atrás. Ya lo dominaba a la perfección, en cambio deseaba poder llegar a su habitación a jugar en la consola. Daphne logró vencerle durante dos rounds en guerreros mágicos.

—Debes prestar atención Harry— Susurró la chica a su lado, pero el chico apenas lograba mantener la cabeza erguida y no dormirse. 

—Ahora quiero que repitan el movimiento e intenten hacer levitar las plumas que tienen frente a sus asientos— Alegó el profesor— El movimiento es simple, agitar, y luego un ligero golpe sobre el objeto, así— Dejó caer su muñeca— Wingardium leviosa— Expresó para que una mesa se levantase del suelo y empezara a flotar. 

Los chicos comenzaron a practicar hacer volar sus plumas, pero Harry revisaba un texto sobre magia de fuego y sus formas, era eso o terminaría dormido. 

—Espera, no debes golpear la varita contra las cosas, es peligroso. Además lo estás pronunciando mal, es win- gar- dium- le- vi- o- sa, el gar debes extenderlo y dejar que se escuche bien— Explicaba Hermione a un Ron que se hallaba bastante frustrado desde segundos atrás golpeando su pluma. Seamus había hecho lo mismo y aquello estalló en llamas que quemaron a él y a Fay, la chica a su lado. 

—Dilo tú entonces, si te crees tan inteligente— Soltó el chico y Harry prestó mayor atención al hecho. 

Hermione siquiera se inmutó y recitó el hechizo que obviamente ya dominaba al igual que Harry dos semanas atrás— Wingardium leviosa— La pluma no solo flotó, se elevó por encima de toda la clase sin el mayor problema y de manera firme. 

—¡Perfecto! excelente demostración señorita Granger— Soltó el profesor en voz aguda aplaudiendo e indicando al resto de los alumnos para que también lo hicieran. 

—Engreida, por eso solo Harry, Sophie y una Slytherin la soportan— Expresó Ron cruzándose de brazos. El comentario llegó a oídos de varios en el salón. El profesor lamentablemente solo se percató de la pluma de Hermione que comenzó a descender, pero no del insulto o de como la niña miraba ahora al chico pelirrojo dejando de prestar atención a su demostración del hechizo. 

Harry sintió ira, y estaba a poco de levantarse cuando el profesor continuó dando por finalizada la clase— Ha sido una clase excelente y productiva, quiero que me escriban algo breve sobre el uso de la magia de levitación y sus usos domésticos— Se detuvo bajando un poco de su podio— Harry, chico ¿Puedes quedarte un instante?

Hermione tomó sus cosas y salió corriendo del aula con Sophie detrás de ella, mientras que el grupo de Seamus, Ron, Dean y Lavender reían a carcajadas de tal hecho. La clase se desocupó poco a poco hasta hallarse casi vacía. El profesor Flitwick paseó por el lugar recogiendo un par de libros— Harry, te he notado distraído, hoy siquiera intentaste alguno de los hechizos ¿Sucede algo muchacho? Es extraño cuando tu mejor alumno no presta atención a tu clase, algo debe pasar. 

—No profesor, es solo que… Ya sabía hacer ese hechizo— Expresó Harry bajando la cabeza. 

—¿Lo sabes? ¿Lo aprendiste en casa?— Inquirió el profesor— Recuerdo que Sirius era un mago bastante bueno, en especial en su quinto año, puso bastante empeño frente a los T.I.M.O.S.— Expresó el profesor. 

—No profesor, fue Hermione en realidad, hemos estado practicando en tiempo libre. 

—¡Oh! La señorita Granger, si he notado que ustedes dos se llevan bastante bien. Me alegra saber que han estado practicando ¿Qué hechizos manejas actualmente Potter? aquellos que sepas hacer bien. 

Harry quedó en silencio y comenzó a repasar la lista mentalmente— Que maneje bastante bien, solo algunos profesor. 

—Demuestrame Potter, estoy dispuesto a dar puntos extras si logras sorprenderme. 

—¡Wingardium leviosa!— Recitó harry haciendo levitar el podio principal medio metro y volviéndolo a colocar— Lumos— La punta de la varita brilló con intensidad— Nox— la misma se apagó por completo— Tengo problemas con aguamenti. 

—¿Problemas?— Preguntó el profesor intrigado, aquel era un hechizo simple y sencillo, si alguien realizaba lumos, aguamenti no debería ser un problema. 

—Sale mucha cantidad de agua profesor, dejé de practicarlo porque casi inundé el salón donde practicamos y mojé los libros de Hermione. 

—Muestrame. 

—¡Aguamenti!— No salió un chorro de agua, lo más semejante fue haber abierto una tubería de alta presión que mojó el suelo y la mesa. 

—Finite— Susurró el profesor Flitwick antes de caminar repasando la situación— Interesante ¿por casualidad buscaste de imprimir toda la magia que podías, muchacho? 

—No señor, de hecho no he girado la muñeca, si la giro, sale más agua. Cuando intento controlarla suele doler un poco la muñeca. 

—Solución simple, eso puede suceder porque tienes mucha magia contenida muchacho, primero que todo recomiendo que esas sesiones de entrenamiento entonces sean mas severas con mayor gasto mágico de ser posible. Ahora, para solucionar tu hechizo puedes agregar “minimum” no se suele usar en hechizos convencionales porque reduce mucho la potencia de un hechizo, pero es exactamente lo contrario a maxima ¿Qué otros hechizos manejas bien Potter? ¿Conoces algún hechizo que sea útil en un duelo? 

—Algunos, pero el que más uso es protego señor, aunque Hermione recientemente me ayudó a mejorarlo. 

—Eso quiero verlo, es algo superior a tu curso. 

—¡Protego! ¡Scutum! ¡Impendimenta!— Expresó Harry con fuerza creando la barrera triple que había entrenado un centenar de veces. Lo primero fue una barrera blanca casi transparente muy gruesa, y delante detrás de esta un escudo enorme de hierro con una ligera protección translucida que impedía que alguien la tocase con sus manos.. 

Flitwick abrió los ojos y caminó muy deprisa por el salón para ver los materiales conjurados, observó muy de cerca y luego pareció emocionarse— ¡Magnífico! treinta puntos para gryffindor por tal demostración, muchacho. Esto es, es muy superior. Probablemente los de sexto y séptimo tendrían problemas para crear lo que tu acabas de hacer, ¿has pensado en entrar a un club de duelo?

—Es que recientemente entré al club de quidditch señor. 

—Si, McGonagall ha estado bastante feliz diciendolo a todos los profesores en las comidas, y tengo entendido vuelas excelente. Pero un club de duelo te permitirá afinar estas capacidades que tienes. Yo fui campeón varias veces. Estaba pensando abrirlo nuevamente, viendo tus habilidades creo que debo hablar con el profesor Dumbledore para que podamos tener duelos mágicos más rápido. 

—Suena divertido. 

—Lo es muchacho, lo es. Y no te imaginas lo popular que suelen ser los duelistas con las chicas— Sonrió el profesor moviendo sus brazos con alegría— Ahora te dejaré, tengo asuntos pendientes Potter, te avisaré si converso con el profesor y cuando apertura el club. 

A la salida Harry buscó a Hermione por casi todo el castillo, no la halló ni en el comedor, ni el salón del séptimo piso, la biblioteca o los jardines cercanos al lago. Tampoco en la sala común, aunque dudaba que allí estuviera. 

—¿Sabes si Hermione está en los dormitorios?— Preguntó a Parvati, pero la chica negó con la cabeza. 

—Harry busca a Hermione para que le haga las tareas— Soltó Ron para causar la risa de los compañeros que se hallaban en la mesa principal de la sala común. 

Harry se detuvo, estaba molesto, en especial porque el pelirrojo podía ser una incomodidad a la par de Malfoy al momento de salir con comentarios fuera de lugar— ¿Recuerdas Ron que en el tren me dijiste que nadie de tu familia te notaría? En especial porque los gemelos son chistosos, Percy es prefecto y tus otros hermanos fueron capitán del equipo de quidditch y no sé qué más. El problema no son tus hermanos, es que tu eres un idiota que no eres capaz de diferenciar tu pie izquierdo del derecho. 

—Dijiste que eso haría— Seamus se levantó de la mesa colocándose al lado de Ron. 

—Lo están malinterpretando chicos. El hecho de que seamos de la misma casa no me impide romperles la nariz— Comentó Harry sacando su varita donde era visible. 

—¡Oigan, los idiotas de primero! si se ponen a pelear van a perder puntos, y no estamos aquí para eso— Expresó un chico de cuarto que Harry apenas reconocía. 

—Díselo a Harry, es quien pierde puntos todas las semanas con Snape— Alegó Dean señalándole. 

—¿Es eso cierto niño?— El de cuarto año se levantó haciendo burlas junto a otro de su año. 

—No se metan, esto es entre Ron y yo, por ser tan idiota como para insultar a una chica solo porque es tan inùtil para hacer un hechizo en clase. ¿No es cierto Wingardium leviosa?— Expresó Harry ya con bastante ira fluyendo por sus venas. Ron se lanzó sobre él. Harry levantó la varita y ante su movimiento el de cuarto año también alzó la suya, obviamente con mayor experiencia. 

—¡Protego! ¡Levicorpus máxima!— Apuntó a cada uno de los implicados luego de que una pared blanca semi transparente se posicionase entre ellos. El chico de cuarto había lanzado algún hechizo que fue fácilmente bloqueado, disipándose. Luego tanto este, como su amigo, Dean, Seamus y Ron terminaron flotando en el techo de la sala común con los pies arriba. Y allí permanecieron ante la risa de los Gryffindors. Harry salió por la puerta sintiendo desprecio por aquella gente, y preparado para recibir cualquier castigo que le impusieran por ello. 

Estaba en búsqueda de la chica hasta la cabaña de Hagrid, y luego en los alrededores del lago, incluso hasta las canchas de quidditch, pero no logró encontrarla luego de tres vueltas y subir hasta las zonas de la torre de astronomía. 

Finalmente se cansó y quedó en el gran comedor esperando el festín de Halloween, el cual inició bastante temprano aquella noche. Daphne pasó por el lugar frente a él preguntándole por cierto desastre y acusaciones provenientes de algunos gryffindors, pero siquiera se molestó en explicarle. Algunos indeseados se mostraban en el gran comedor, los de cuarto mostrando sus puños de forma bastante abierta. 

Harry no se preocupó, podía incluso pedirle a Gali colocar una barrera alrededor de su cama para dormir y del resto él podía encargarse, salvo si era alguien hábil de quinto o séptimo año. 

Sophie llegó tan cabizbaja como siempre y fue alertada por el brazo extendido de Harry para que se sentase a un lado de ella. El director en ese momento decía frente a los alumnos algo sobre la comida, pero él tenía la mente en otro lado. 

—¿Qué pasó? ¡Busqué a Hermione durante toda la tarde y tampoco te vi por ningún lugar!

—Está, estábamos en el baño de niñas del segundo piso, es que… bueno…

—¿Qué sucedió? 

—Fue lo que dijo Ron, Hermione comenzó a llorar, parece que la trataban bastante mal en su otro colegio, el muggle. No la pude sacar, ha estado llorando sin parar, creo que se burlaban de ella en aquel colegio Harry… 

—Bueno, ya irá a la habitación, siempre y cuando le llevemos comida no será nada de qué preocuparse. Pensé que podía hacer alguna tontería. 

—¿Cómo hechizar a nuestros compañeros y dejarlos en el techo de la sala común Harry? Todos hablaban de eso cuando venía para acá ¿En verdad hiciste eso a Ron y Seamus?— Inquirió Sophie bajando tanto la voz como pudo, luego todos comenzaron a aplaudir y un festín apareció frente a ellos. 

—También a Dean y a dos de cuarto año que se metieron en el camino— Expresó Harry. 

—Me gustaría tener un amigo como tu Harry, Hermione es afortunada. 

—Somos amigos Sophie, tampoco dejaría que te hablaran así. 

—¿De verdad?— La chica delgada y rubia parecía bastante feliz ante aquel comentario y comenzó a comer un pastel de pollo con calabazas. 

Harry probó algo de maíz con carne y varias verduras diferentes cuya salsa era muy buena, un poco de jamón y pan de calabaza. En ese momento las puertas del gran comedor se abrieron con bastante estrépito. El profesor Quirrell se hallaba ensangrentado, así en un estado donde su cuerpo denotaba serias heridas se movió por el centro del gran comedor— Hay un trol, en las mazmorras. Solo pensé que debería saberlo profesor— Y se derrumbó luego de dirigirse al director. 

—¿Un trol?— Sophie estaba pálida y el jugo cayó de su boca llenando la túnica. 

Los gritos no se hicieron esperar en el gran salón. Los chicos comenzaron a ver a los lados asustados, algunos incluso se levantaron y movieron hasta la puerta cuando hubo un hechizo de silencio y la voz del director se escuchó por encima de la del resto. 

—¡Prefectos! Les pido que lleven a sus respectivas casas a sus salas. Los profesores y mi persona, nos encargaremos de la situación. Ahora, a sus casas— Expresó el director. 

—¡Gryffindor!¡Los de gryffindor por acá!— Percy y una chica lideraron la fila hasta los dormitorios. Harry se movió en silencio cuando sintió el tirón de parte de Sophie. 

—¿Qué pasa? 

—Hermione sigue en los baños, no sabe nada. 

El chico repasó con la vista las filas de gryffindor, en efecto, la niña no se encontraba en ningún lugar, siquiera en los alrededores, donde varios chicos corrían sacando a otros de las aulas vacías. 

—Vamos por ella— repuso el chico. 

—¿Vamos?

—Me dijiste que está en los baños del segundo piso ¿no? el trol está en las mazmorras. Tranquila, solo debemos ir, avisarle y regresamos a la torre. 

—Bueno— Aceptó la chiquilla sin estar demasiado animada por la decisión. Se hallaban en el quinto piso, solo era cuestión de descender hasta el segundo tomando las escaleras principales. Debieron esperar a que una se reposicionase para permitirles descender. 

—Atrás. 

—¿Qué pasa Harry?

—¿Ves esa sombra allá?— señaló el chico a otras escaleras que se movían con alguien sobre ellas— Es Snape, y se mueve al tercer piso. 

—¿Al tercer piso? ¿Crees que el trol subiese hasta el tercer piso? 

—No creo, a menos que sepa usar los pasadizos, pero lo veo bastante difícil— Expresó Harry saliendo del rellano de la puerta cuando la escalera llegaba. Se movieron por esta descendiendo. 

—¿Cómo llega un trol hasta las mazmorras Harry? 

—Ni idea. Hagrid creo mencionó que viven en el bosque ¿Quizás alguien dejó la puerta abierta?—

—¿Crees que los profesores puedan vencerlo?

—De seguro, un trol no debería ser tan difícil. Al menos no para un profesor de magia—  Se encogió de hombros mientras se movían descendiendo la siguiente escalera hasta el segundo piso y corriendo por el pasillo principal, que ahora se hallaba desierto hasta la zona de los baños. Un grito se escuchó desde las cercanías y ambos reaccionaron corriendo al reconocer a quién gritaba— ¡Hermione!

El baño de niñas del segundo piso era un desastre cuando ambos entraron. Había pilas de madera de los cubículos destrozados, mucho polvo en el aire, agua brotando desde las cañerías rotas y un enorme trol de más de tres metros de altura con un mazo que duplicaba su tamaño alzado rascando el techo del lugar, para luego dejarlo caer. El suelo estalló en pedazos y Hermione salió expulsada girando por el suelo entre grandes peñascos de roca y escombros. 

—¡Protego! ¡Scutum!— Gritó Harry casi desesperado para que un escudo se formase alrededor de la niña quien yacía en el suelo. 

El gigantesco ser cuyos pies eran como troncos de árbol antiguo, se hallaba confundido ante la desaparición de su objetivo, por ello volteó para encontrar a Harry apuntando con su varita, a Hermione tendida en el suelo y Sophie aterrada en la puerta del baño de chicas. La última lanzó un  grito desesperado al aire, este fue respondido por un gruñido por parte del trol. Se hallaba enojado por alguna causa que Harry desconocía. 

Nunca había estado en una situación semejante, sintió que su cuerpo se congelaba y que todo a su alrededor sucedía en cámara lenta— ¡Protego! ¡Sal de aquí Sophie!— gritó a la chica que se hallaba en la puerta del lugar desesperada.

El trol alzó el mazo y el chico temió lo peor, no sabía ningún hechizo para derrotar trols de montaña, solo conocía un par de encantamientos de pelea— ¡Lumos!— Apuntó directo a los ojos del monstruo de cabeza rapada y piel grisácea. El ser gigante intentó tapar sus ojos y batió el mazo sin sentido rompiendo toda la pared contigua. Afortunadamente Sophie se hallaba más allá en el pasillo. Por el aire volaron un centenar de escombros. 

—¡Protego! ¡Scutum! ¡Impedimenta!— Expresó Harry viendo como el mazo se dirigió en su dirección. El primer hechizo se rompió, pero el escudo recibió todo el impacto y posterior empujó a Harry contra la pared— ¡desmaius!— Expresó intentando apuntar al trol, pero su piel era gruesa, tanto que apenas el hechizo tuvo sentido. 

—¡Harry!— Hermione se hallaba despierta a poco más de tres metros de distancia— ¡Va hacia Sophie, Harry! ¡Usa toda tu magia!— Le miró con los ojos abiertos, aquello era un reclamo desesperado. 

—¡Confundus!— tenía razón, aquello era una situación de peligro, como las que Sirius le había enseñado, y él estaba pensando en reducir los daños sin pelear de verdad. El trol sintió el impacto de su magia y viró de forma extraña para observar a Harry nuevamente, y siguiente al techo. 

—¡Nox!— Expresó Hermione cegando al trol— ¡Corre sophie! ¡Llama a los profesores!— Luego se dirigió a Harry tratando de levantarse— Usa wingardium, y luego destrúyelo, con toda la energía. 

—Wingardium leviosa— Necesitó un buen porcentaje de magia para aquello, era un peso bastante grande, pero el trol se alzó del suelo y quedó flotando de forma extraña— ¡Desmaius!— Se movió y gritó con todas su fuerzas. Imprimió en aquel hechizo tanta energía como pudo. Un rayo de luz viajó en el aire e impactó contra el trol. La criatura enorme se tambaleó y quedó tendida en el aire sin conocimiento. 

—¿Lo mataste?— Expresó Hermione ayudando a Harry quitando un escudo enorme del medio para moverse. 

—No sé, solo lancé todo lo que tuve— Respondió el chico mirando alrededor. 

—Esto es un desastre ¿Por qué viniste? 

—Sophie me dijo que estabas aquí— La conversación se detuvo cuando Sophie, Snape y McGonagall se acercaban en carrera. 

—¡Por Merlín!— Expresó la profesora cuando Harry finiquitó el hechizo de levitación y el trol cayó al suelo con estrépito— ¡Potter, Granger! ¿Qué hacían aquí? ¿Por qué no estaban en sus dormitorios? 

—Es obvio que el señor Potter decidió venir a enfrentar al trol a pesar de las advertencias, y aunque afortunado, es considerable suministrar un castigo por su falta de consciencia— Susurró Snape en el acto. 

—¡Harry no vino a buscar al trol, vino a buscarme a mí profesora!— Hermione se acercaba desde la zona trasera del desastre caminando por encima de los escombros esparcidos. 

—¿Se encuentra bien señorita Granger?— preguntó la profesora viendo mejor a la chica llena de tierra— ¿Y por qué no estaba en el gran comedor al momento del banquete? 

—Yo…

—Se encerró luego de que algunos de nuestra clase la atacaron— Comentó Sophie a un lado de la profesora— Yo le avisé a Harry, Hermione no sabía del trol. Cuando llegamos aquí, esa cosa ya estaba en el baño y comenzó a gruñir— Sophie entró en llanto nuevamente. 

—No hace falta llorar— Añadió Snape. 

—Creeré que por alguna extraña razón, y buena fortuna, fueron capaces de sobrevivir al ataque de un trol, y que ninguno de los dos vinieron a buscarlo por propia voluntad— Agregó McGonagall— Pero me temo que aún así deberé hablar con ustedes en mi despacho, y Harry, todavía hay un castigo pendiente para tí por el incidente de esta tarde. 

Snape se hallaba ahora examinando al trol de cerca— Casi muerto— Susurró antes de levantarse— ¿Cómo lo hicieron?— preguntó. 

—Confundus para que no atacase a Sophie, luego Hermione lanzó nox para cegarlo, y yo después wingardium y finalicé con desmaius. Fue idea de Hermione, yo estaba paralizado— Admitió Harry. 

—Quizás seas un mago mediocre que no sabe ni mezclar una sopa, pero dejar a un trol al borde de la muerte con un hechizo desmaius es, impresionante— Comentó como si mirase a Harry con desprecio— Cinco puntos para gryffindor por el buen uso de la magia de parte de la señorita Granger. 

—Creo que deberías ir a la enfermería, luego tendré una conversación con usted— señaló la profesora mirando a Hermione, y esta se movió apesadumbrada por los pasillos— Potter y Roper, ambos conmigo a mi despacho. 

Harry se movió en silencio hasta aquel despacho, allí McGonagall le regañó con fuerza con los labios temblando— ¡Pudieron morir! ¡En situaciones como esta lo más sensato es llamar a un profesor! ¡No intentar vencer solos a un trol de la montaña!, por Merlín Potter ¿donde tienes la cabeza?

Luego de un rato en el cual los ánimos se calmaron, Sophie fue premiada con treinta puntos, mientras que Harry castigado con limpiar la sala de trofeos y diez puntos menos por su falta de juicio y haber hechizado a sus compañeros en horas de la tarde. Finalmente antes de que ambos salieran de la oficina, pudieron escuchar a McGonagall— Y veinte puntos Harry, como recompensa por el mejor desmaius que he escuchado en mucho tiempo. Flitwick saltará de emoción cuando le cuente. A sus dormitorios.

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