CAPÍTULO 10. BITÁCORA

Día ciento quince de la infección, en un principio yo mismo tenía mis dudas con respecto a Milena, pero resultó ser una persona de confianza. El día noventa y ocho despegó en el transbordador rumbo al Saliut 11, y hace dos días, en la fecha ciento trece de la infección se comprobó tuvo éxito en su misión. Los muertos comenzaron a caer al suelo, como si se desmayasen, sin emitir sonido alguno, dejando tan solo peste en su lugar. Lamentablemente el mundo ya no volverá a ser el mismo.

Hoy recibí vía radiotransmisión un comunicado de Armando quien está a bordo del Armonia. Milena descendió haciendo un amarizaje exitoso, es lamentable que en el incidente en la refinería perdiesemos a Víctor, quien dio su vida por nosotros, fue un hombre digno de admirar. Otro punto a notar es que aún no sabemos la situación global, solo tenemos noticia de que el antivirus funcionó en nuestra zona. Desconocemos si existen más sobrevivientes aparte de nosotros y los que se encuentran en el Armonia, aunque Armando dice irá visitando las costas una tras otra.

Yo por mi parte creo que ahora que el peligro ha pasado, es bueno el asentarse y pensar en qué será del futuro, sin preocuparse por los demás, o al menos durante un tiempo.

La bitácora mostraba los signos de haber sido mojada. Alicia leía la nota que Alejandro había escrito segundos antes, ahora le observaba desde una ventana. El chico reprendía a Claudia quien se jugaba con Karla y Sara en la zona trasera de la casa a lanzarse bolas de barro. Ahora se encontraban en una montaña a muchos kilómetros de la ciudad, sin saber exactamente en qué punto del mapa se hallaban ubicados, pues como había dicho Alejandro “ahora las líneas fronterizas y territorios no son más que registros en la historia, podemos estar en cualquier lugar siempre y cuando lo llamemos hogar”. El chico entró nuevamente — ¡No puedo reprenderlas, igualmente hacen los que les da la gana!

—Las ves como niñas pequeñas…

—Es que las tres se comportan como niñas pequeñas — Se acercó y le dio un beso en la mejilla a la chica de cabellos dorados, un beso tierno y suave — Creo que me iré a dormir un rato.

—Una pregunta — Alicia sentía curiosidad desde días atrás.


—Dime.

—¿Qué crees que sucedió con Yoshua? — Preguntó ella, a lo cual Alejandro se limitó a tomar la bitácora y señalarle una cita en la página siguiente, con lo cual el chico se retiró.

Yoshua, ver página quince”

Alicia hojeo atrás en el cuaderno, hasta hallar la página, algunas letras se habían borrado con el agua, sin embargo, era completamente legible.

(DIA 14 DE LA INFECCIÓN)

Desperté sobresaltado esa mañana, un fuerte golpe sacudió mi cama y me impacté ante ello. Llevaba días sin poder dormir bien, así que mi reacción fue de alarma, para mi sorpresa observé una de aquellas horribles caras frente a mí, no tenía encías y mostraba sus dientes ante mí, estaba próximo a morderme, mi corazón palpitó fuertemente. Apenas me pude echar hacía atrás entre las sabanas mojadas en sudor, cuando apareció mi madre. Se abalanzó sobre aquella bestia con un cuchillo en su mano, forcejeó con ella, lucharon, lanzándose al suelo de mi habitación, yo estaba asustado y paralizado ante aquello. Luego mi mamá logró clavarle el cuchillo en el ojo y aquél ser dejó de moverse. Todo era un revoltijo de sangre, mi mamá lloraba contra el suelo. Me costó percatarme que se hallaba herida en la pierna, la mordida era profunda y ambos sabíamos lo que aquello significaba. Ella me abrazó fuertemente, yo rompí a llorar sin poder emitir palabra alguna, después de todo ¿Qué podía decirle que ella ya no supiese? Luego con calma me sacó de la casa y cerró todas las salidas, yo me quedé sentado en la puerta, sollozando sin parar al tiempo que escuchaba sus gritos desde el interior, a los principios suaves, hasta que se convirtieron en los bramidos que emitían las bestias….

(DIA 54 DE LA INFECCION)

Ya después de haberme establecido, decidí hoy volver a mi antigua casa. Fue escalofriante y doloroso ver el cambio al cual se vio sometida mi madre, ahora su alma no se encuentra allí, tan solo su cuerpo consumido por ese instinto que poseen todos los monstruos. Se convirtió en una jadeante, la tomé como cautiva, y la transporté a mi nueva casa, allí había preparado una celda para ella. Su cuerpo se convertirá en un experimento para mí, me permitirá ver cómo evolucionan estos seres inhumanos, al menos ella me podrá tener cerca, aunque yo no me siento bien viéndole en ese estado…

(NOTA APARTE DEL DIA 80 DE LA INFECCIÓN)

Aquel día cuando estábamos en la refinería, y escuché a Yoshua decir que sabía dónde resguardarse, mi mente trabajó rápidamente pensando en las opciones. Mi ciudad jamás fue un lugar diseñado contra bombardeos, así que las casas no poseían protección. Era una ciudad relativamente pequeña con gente pobre, nunca esperarías encontrar un sótano, sin contar el calor que en pleno trópico un lugar así debía producir. A excepción de una que yo mismo conocía. La mía. La casa que busqué en la ciudad era excepcional por poseer un sótano, un lugar alejado a varios kilómetros de la explosión con un sótano en el cual resguardarse, aquel era el lugar en cual Yoshua planeaba esconderse.

Aunque temo le esperaba una sorpresa que él nunca previó, ese mismo día yo liberé al jadeante que en algún tiempo fue mi madre. Lo vi partir desarmado y confiado de haber triunfado, de que no sería notado con aquella música resonando por la ciudad, así llegó a lo que fue mi casa un tiempo, y cuando buscó refugiarse, sin darse cuenta se convirtió en una presa… No tuvo lugar al cual escapar…

El ganó porque jamás pude salvar mi ciudad. Yo por mi parte me sentí bien al saber logré salvar a quienes quería… 

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