CAPÍTULO 1.5 LA CITA

La tarde avanzaba como de costumbre, el laboratorio le dejaba agotado y por conveniencia entre los tres habían establecido un momento juntos al momento de la merienda, en tales ratos acostumbraban a jugar en la consola, encender los generadores, ver alguna película y recargar todo lo posible, un momento de descanso luego del recorrido y entrenamiento diario. Alejandro tomó asiento en el sofá, tomando algo de té frio, Karla terminaba de dormir a Xander en sus brazos, tarea que se tomaba en serio solo durante el día, pues en la noche y madrugada era él quien debía encargarse.

Claudia entró a la sala desde la piscina con un ligero —Hola— Y su acostumbrada mueca de sacar la lengua.

Una sensación de calor invadió su cuerpo cuando observó aquellas piernas torneadas, la piel blanca y la suave figura del trasero de Claudia danzando de un lado a otro, mientras caminaba por la sala en ropa interior negra, ajustada, que dejaba entrever lo mas escultural de su figura. Sus pechos apenas iban cubiertos por una toalla colgando se su cuello, su espalda mostraba la línea de su columna, esbelta cubierta de su piel tornasol tostada.

Alejandro guardó silencio sepulcral ante la escena, no era la primera vez que la veía de tal forma, los últimos meses iban cargados de escenas semejantes, de poca ropa y menor pudor para mostrar aquellos nuevos atributos cuyo cuerpo rebozaba. La juventud había llegado a ella, y él se hallaba consciente de que Claudia disfrutaba su mirada.

Guardó su compostura durante la tarde mientras disfrutaba de una película entre todos, Karla a su izquierda, Claudia a su derecha con los pies sobre el sillón. Xander dormido sobre una colcha frente a ellos.

—Lo está haciendo con intención Karla— Expresó él apenas cerró la puerta de la habitación tras de sí para dormir, mientras que la chica se quitaba la blusa dejando su pecho al aire.

—Lo sé.

—Es en serio, está buscando provocarme.

—Te estoy diciendo que estoy consciente de ello— Alejandro observó a Karla, era extraño, no era la primera vez que conversaba sobre ese tema, no obstante, la situación continuaba, y peor aún, Karla reía descaradamente a sus palabras y las provocaciones— De hecho, quizás yo la alenté un poco el día de hoy.

—¿Qué? ¿Estás bromeando conmigo?

—No, de hecho es divertido ver tu expresión.

—Se trata de Claudia.

—¿Y qué tiene Claudia?

—¡Es ella obviamente!— Recalcó él, recordando bajar la voz por el pequeño.

—La tratas como una niña amor.

—Es menor, ¿cómo quieres que la trate?

—Pues una niña no es Alejandro, ya tiene diecisiete años, está bastante mayor.

—Aun así, me está…

—¿Te molesta que ella te provoque o que a ti te guste?

—Yo no dije que me gustara.

—No necesitas decirlo amor, se te nota, en la mirada, y ella lo sabe, disfruta de eso, yo también, es cuestión femenina, además ella gusta de expresar su sexualidad.

—Es incomodo Karla— Enfatizó el chico cuando Karla se acostó a su lado.

—Dime que no te gusta la forma de su trasero, dime que no te provoca apretarlo entre tus manos ¡anda dímelo! Yo soy mujer y me provoca.

—No es lo correcto.

—Estás cerrado en tu mente amor.

—¿A qué te refieres?

—A que Claudia no es una niña pequeña, tú le gustas Alejandro, me lo comentó hace años, y ahorita, bueno, te ve como un chico.

—Yo…

—¿Con quién más crees que puede ella expresar su sexualidad? A quien más crees que puede provocar, por dios santo amor, Claudia no ha tenido una cita en toda su vida, no sabe lo que es tener novio, y ve esas películas y serie siempre.

—Si, le encanta verlas.

—Podrá mostrarse recia por fuera, pero es una chica, necesita.

—¿Necesita? ¿Te estás escuchando?

—No te hagas, que sabes a lo que me refiero, te diré que al principio quizás en algún momento llegué a sentir celos, ella siempre ha sido demás de cariñosa contigo, y tú con ella, pero ahora, no es así, somos, una familia, los cuatro.

—Entiendo— Comentó procesando la información.

—Además besa muy rico.

—¿Qué?

—Bueno, solo digo.

—¿Cuándo?

—Hace unos meses.

—¿Y no me comentaste nada?

—¿Ahora te interesa?— Se acercó hasta su rostro para propinarle un beso suave en los labios.

—Es que, no lo esperaba— Respondió él.

—¿Por qué no le das una sorpresa?

—¿Cómo?

—Un momento romántico, todas las chicas deseamos eso, como cuando hace dos años trajiste aquel montón de flores. Claudia necesita algo de eso en su vida.

—Pero lo va a tomar como si yo…

—¿Importa amor? Hasta donde sé mañana podríamos despertar siendo invadidos por una horda de muertos y acabar todos muertos ¿Importa tanto si estás con ella? ¿O acaso no te gusta?

—Es atractiva, obvio.

—Idéate algo, eres bueno en eso— Selló la discusión con un beso, Xander empezó a moverse y segundos después un llanto llenó la habitación, alejando la paz de la noche por dos horas más. Alejandro se levantó sabiendo que era su turno.

—Ustedes no habrán…— Reaccionó tarde, volteando para ver a su pareja en la cama.

—No te responderé eso amor, pero, ¿te gustaría?

—Yo tampoco tengo porqué responder— Xander lloraba, el alimento se hallaba listo y con ello salió de la habitación.

Una desventaja del mundo actual, era las pocas opciones que se tenían en todas las áreas, aun más para una cita, sin cines, sin tienda de regalos, sin nada donde comprar, y pocas posibilidades de salir fuera de los pocos kilómetros que ellos mismos salvaguardaban como su terreno. Alejandro se lamentó y observó el rostro de su hijo haciendo un puchero antes de recibir su biberón.

Una semana de preparación, lo que para una persona años atrás sería una tarea simple, para él se convertía en un dolor de cabeza, había tenido que desactivar un sector de los sensores mientras trabajaba en la zona. 

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