64. LA ÚLTIMA GUARDIA

 

En ocasiones, en la tranquilidad de mi cama, luego de haber hecho el amor, o besar la frente de mi hijo. Me gustaba pensar en mí mismo como un ser todopoderoso que conseguía las soluciones y elimina a sus enemigos con solo chasquear sus dedos. Mi realidad estaba muy lejos de aquello. Los tres seres por encima de mi cabeza eran superiores en muchos sentidos. Su nivel de energía se hallaba muy distante de Pulci. Era como comparar hormigas con gigantes

Me hallaba sujeto al suelo bajo mis pies por un rayo de poder concentrado. Su potencia podría quemar mi piel a un punto que ninguna magia de curación llegaría a salvaguardarme. Concentré mi magia en un escudo alrededor de mi cuerpo. Diminuta, pero robusta. Aquel ataque eliminaría a cualquier criatura dentro del abyss. Probablemente fuese incluso un incordio para Emerant. Contrataqué lanzando puñaladas de magia oscuridad que surcaron el aire. Sin embargo, fue algo totalmente infructuoso. 

¿De verdad había algo que yo podía hacer contra seres tan desproporcionados?

Antes de pensar en una posible respuesta dos de ellos descendieron hasta mi posición y comenzamos a luchar de forma bestial. Bloqueaba cada ataque haciendo fluir toda mi magia en forma de armadura y bendición a los puntos de contactos, que dicho se a de paso eran cientos por segundo. La realidad detenida era testigo de nuestra batalla. 

Con cada puñetazo que cruzábamos el espacio mismo se deformaba creando una onda que movia desde toda materia en su interior, hasta el tiempo mismo. El resultado era algo dificil de explicar. Los objetos sólidos vibraban con intensidad y quedaban en un estado alterado donde su composición pasaba de un estado sólido a uno gaseoso. Por supuesto, cuando el flujo de tiempo se recuperase todo aquello estallaría en millares de pedazos. 

Vishnaerys era un ser de seis brazos, con algo semejante a un círculo de espadas en su espalda. Oiris lucía como un hombre con rostro gatuno. Sus reflejos eran excepcionales y el más difícil de bloquear sin duda. Trente en cambio lucía como un viejo anciano cubierto de raíces de árbol, mucha tierra y gran cantidad de cabello blanco. 

Aunque todo aquello era irrelevante en términos de lucha. Cada uno, Oiris y Vishnaerys eran formidables. Mi tiempo de reacción era tan pequeño que mi mente se hallaba totalmente centrada en aquello. Si Trent hubiese deseado atacarme desde las alturas en aquel instante, yo no habría podido siquiera reaccionar. Pero no lo hizo, probablemente por hallarse tan sorprendido como los otros dos ante mis niveles de poder. 

—Energía condensada en el interior— Recitó Vishnaerys. 

—Tanta que pareciera hubiese cultivado su ser por siglos enteros ¿Este era el peligro real que contenía el abyss?

En otro instante intervendría en la conversación, pero sus puños y patadas no cesaban. Cada impacto destruía la realidad a nuestro alrededor y resonaba en el universo mismo. El tejido que cualquiera llamaría o comprendería como realidad se resquebrajaba a cada instante, y yo comenzaba a temer que todo lo que conocía, incluyendo los motivos de mi felicidad y el mundo mundo se desvanecieran. 

—En solo un humano con un par de años de vida. Su genética no miente sobre esto. 

—Dinos humano ¿Qué clase de magia o técnica has usado para escalar al punto de los mismos dioses? 

Como dije antes, habría estado encantado de responder. Pero mi mente no podría llevar todas las tareas al mismo tiempo. Mi ser se desgastaba bastante rápido además. La lucha previa dejó ciertas mellas, que mi cuerpo comenzaba a resentir. 

—Sin respuesta. 

—Ha ascendido, pero es pésimo en artes marciales. 

—Sin técnica— Fueron las palabras del otro. Y probablemente tenían razón, pues sin importar mis reflejos o intentos de defensa un puño impactó contra mi rostro. La carne se desprendió de las mejillas, y una fuerza abrasadora quemó mi interior, desde músculos hasta los huesos. Una centena de golpes impactaron en mi cuerpo en un instante. Algo tan veloz que mis huesos se convirtieron en polvo, y mi cuerpo no llegó a reaccionar. El más fuerte de todos fue un impactó contra mi abdomen que me propulsó cientos de metros a la distancia. Choqué contra la roca de una montaña. Me rompí en pedazos y atravesé el sólido en jirones de sangre, piel y huesos. Mi consciencia apenas resistía y se mantenía conmigo. 

—He aquí el fin de un camino. Eso sucede por marchar la senda del caos y desatar caos. 

—Caos— Rechiste apenas resistiendo, sintiendo como la magia en las células de mi cuerpo, toda la energía, trataban de salvaguardar mi cuerpo físico. Era risible que ellos hablaran sobre el caos. La única realidad que yo conocía era la que vivía cualquier mortal en Matneim, el mundo ya era un caos en sí. Los causantes eran ellos, los dioses que mantenían la guerra sin sentido, la lucha de poder. 

Sentí el sabor a sangre en mi boca, y la oscuridad llevarme consigo. Mi magia temporal falló y el planeta entero tembló a mis pies. Luego, de pronto todo se detuvo nuevamente y noté un par de pies frente a mi cuerpo. Mena alzaba sus brazos expandiendo una magia que dificilmente podía ejecutar. 

Una tormenta de fuego cubrió el lugar donde me hallaba y otros dos pares de pies aparecieron frente a mí. Miry y Amy llegaban dispuestas a luchar nuevamente. ¿Por qué regresaron? quise preguntar, pero la voz no salió por mi garganta. De hecho apenas me moví de mi sitio. 

—¿Pensabas morir Allan?— La voz y mirada penetrante pertenecían a Miry— No tienes derecho a morir. No importa como te golpeen o maltraten. 

—Son tenaces estas chicas— Noté dos rostros que desconocía, uno de ellos era impresionantemente parecido a Shun. Mi compañero en armas. También se hallaban allí Jalo y Kant, y su novia, la cual no recordaba su nombre. El siguiente, inesperado, pero grato de ver era Perom, quien parecía discutir con Emerant. 

—No te hagas ideas equivocadas. No estoy contigo en esta pelea. Pero es una oportunidad perfecta para mandar a la mierda a Trent y a todos los dioses que están en el camino— Escupió en el suelo con ese ánimo tan particular que tenía. Me alegró notar que mi hermana no estaba allí, o me habría enojado un poco. 

—Les dije, que sería tan idiota para pensar en derrotarlos a todos él solo— Amy curó mis heridas casi de inmediato. Pude sentir como los huesos se reestructuraron y regresaban a su lugar ciertas partes de mi cuerpo que en otras circunstancias no debían estar separadas— Casi muerto, siquiera sé cómo mantienes la consciencia.

—O la vida misma. Cualquiera en ese estado habría muerto hace bastante— Comentó Kant— Probablemente sea por ser otro protagonista, al igual que yo. Es una de las ventajas que puede tener un renacido. 

—Todos ¿qué hacen aquí?— Pregunté. 

—¿Salvandote?— Inquirió Miry. 

—¿Apoyarnos?— Preguntó el sujeto semejante a Shun. 

—¿Resistir?— Expresó Mena. 

—No son enemigos para ellos, sus niveles son… — Quise explicarme levantándome del suelo. 

—Oh, claro que sabemos que estamos en niveles completamente distintos. Por cierto, yo soy Primus, él es Leafe. Creo que salvaste a su hermano y lo sacaste de un calabozo. Te está muy agradecido, aunque no te dirá nada sobre ello— El sujeto con un enorme martillo señaló a su compañero peludo. El parentesco con el fallecido Shun era enorme— Pero descuida, tenemos un plan. 

—Nos dividiremos esta tarea, los peleadores principales serán Perom y Kant contra uno de ellos, Emerant contra otro, y tu contra aquel otro que está allí arriba. Los demás seremos de apoyo— Mena me ayudó a levantarme— Ese es el que siento que tiene mayor nivel de energía ¿Cuanto lleva allí arriba?. 

—Desde que destruyó todo— Repuse. El mundo que habitamos se hallaba en colapso. La gravedad comenzaba a verse alterada, mientras que el suelo temblaba sin parar. El cielo se comenzaba a cubrir con un manto de oscuridad espacial. La composición de nuestro aire y cielo se disipaba dejando que el vacío y la nada consumiera el resto de existencia del planeta. Posterior a aquello hubo un ligero destello que viajó por el aire. Tanto nosotros como los dioses observamos el suceso. Ninguno de los presentes lo causamos, sin embargo el aire se llenó de una cantidad enorme de magia, y el tiempo retrocedió de pronto. 

Trent por encima de nuestras cabezas arrugó el entrecejo, sin comprender como una magia podía ir por encima de la suya. Debía ser la obra de algún otro dios, sin embargo, salvo por los presentes solo existían Númer y Yisha. Y ambos se hallaban recluidos en una dimensión ajena a la realidad, la dimensión de los muertos. No podían intervenir. 

Yo por mi parte miré a Miry, reconocí el rastro de energía. Era escalofriante pero desde un punto de vista positivo— Millen— escuché susurrar a la tumb y asentí con la cabeza. Millen, un pequeño bebé de apenas un par de meses de vida hacía una magia de nivel superior. No solo fue que retrocedió el tiempo mismo, mi percepción, que en ese momento se hallaba encendida por la lucha me permitió comprender tal acto. Hubo una diezmilésima de segundo donde un universo del tamaño de nuestro planeta se originó y existió. Y al instante siguiente colapsó, dando pie a una cantidad inexplicable de energía que se multiplicó gran cantidad de veces a la original. Lo resultante fue usado para manipular el tiempo a su antojo. 

La tierra misma comenzó a recomponerse y a retroceder en su camino. El flujo de la misma no nos afectaba, por lo cual la lucha inició de forma cruenta. Una lanza gigante impactó en la tierra masacrando a la chica pareja de Kant. Luego la misma fue recompuesta mágicamente y tanto Perom como Kant, se dirigieron al ataque del sujeto de varios brazos. 

—De la orden amo— Emerant se hallaba apenas vestida con una tela negra ligera que dejaba muy a la vista sus atributos. 

—Encárgate del otro enemigo. Yo iré por Trent— Sentencié alzando la mirada y la mujer se lanzó rompiendo la barrera del sonido rumbo a su contrincante. 

—¿Por qué hacer alianza con ella?— Preguntó Miry— La odiamos durante mucho tiempo. 

—No le queda nada y enfrentaba la destrucción, eso la orilló a hacer un trato desventajoso y poner su vida misma en riesgo— Expresé— Es bastante semejante a lo que nosotros hacemos cuando peleamos— Me encogí de hombros y alcé los brazos junto a Amy para bloquear el ataque de una esfera gigante de roca que entraba en la atmósfera rompiendo y quemando el aire mismo. la presión atmosférica causó que varios se vieran sujetos al suelo y con gravedad aumentada de pronto. 

Mena casteó magia bendición, poder, curación y regeneración en varios niveles sobre el cuerpo de Miry y Amy, antes que la primera se bañase en fuego y quemase el aire a su alrededor. Mientras que la segunda creaba un espacio donde las moléculas de toda la materia se movían a un ritmo inferior al normal. 

Un rastro de magia me envolvió y me vi trasladado a otra realidad al instante. Una que desconocía con casas que rasgaban el cielo en vertical, hechas de roca moldeada y una oscuridad que reinaba en el lugar. Siete ataques de luz se movieron en mi dirección. Me envolví en magia oscuridad creando mi investidura. La compacté al punto donde era solida y dejé que una extensión de la misma envolviese mi espadón. Bloquee cada ataque con mi arma en mano y esperé para notar a mi enemigo. 

Trente se dirigió hacia mí desde la lejanía a una velocidad increíble. No había magia prisa que pudiera competir contra aquello. Lo único semejante a su movimiento era la luz misma. Blandió su espada en mi dirección, la cual detuve con la mía. Las construcciones a nuestro alrededor fueron cercenadas en más de un kilómetro a la redonda y alzadas al aire. 

Grité con todas mis fuerzas a medida que me movía. 

Los siguientes ataques fueron brutales, aquellos que no pude bloquear con mi arma los esquivé moviendo mi cuerpo al igual que Trent. Nos movíamos entonces saltando por entre los escombros y pedazos de edificaciones gigantes que flotaban en el aire. Nuestro movimiento era tan veloz que en la realidad no había transcurrido suficiente tiempo para que las personas notasen la catástrofe a su alrededor. Rayos de luz y oscuridad chocaban en el aire y viajaban rasgando toda la existencia. 

Magia de luz en forma de rayos se movieron por el aire de pronto cambiando de dirección en el camino. Bloqueé de forma desesperada a un movimiento que parecía tener pensamiento propio. 

—Interesante ver que destruyes sin miramientos el mundo al cual perteneces originalmente— Escuché su voz mientras yo retrocedía en el suelo. Las rocas enormes y diferentes formas que se hallaban en el aire fueron empujadas en mi dirección. 

—No recuerdo nada sobre mi mundo— Rezongué apareciendo desde un portal al lado de mi enemigo. No pude impactar. Trente desaparecía en algo que parecía ser resonancia de luz y aparecía en diferentes lugares. Luego algunas de ellas permanecieron. Se multiplicó a sí mismo de una forma que me lució particular. 

Un millar de gritos en coro se escucharon en el aire. No hubo respuesta de nuestra parte, yo me cubría mientras la luz se movía como látigos azotando mi alrededor. El espacio de pronto fue alterado y bifurcado por los látigos, y uno de mis brazos cercenados. 

Dolor, indescriptible llenaba mis sentidos. La magia no funcionaba para recrear los tejidos de mi cuerpo. Miré comprendiendo que fuese lo que fuese que hizo, aquello no tenía vuelta atrás, y el dolor solo continuaría esparciéndose por mi cuerpo. Si tuviese que adivinar, diría que su corte era parte de un juicio divino y no tenía regreso alguno. 

Debido a mi armadura de oscuridad no noté cómo mi mente se nublaba y un estigma del pasado volvía a mi cuerpo. Un grupo de manchas negras cubrieron mi pecho y espalda y continuaron extendiéndose mientras yo luchaba. Sin embargo, mi mente viajó entre la consciencia y la inconsciencia repetidas veces a medida que la lucha se intensificó. 

Tomé mi miembro cortado y lo lancé como si fuese un proyectil luego de bañarlo en magia armadura. Abrí las distintas dimensiones y me moví por ellas en diferentes direcciones. Dejé que mi brazo chocase contra la tierra como si de un meteorito se tratase. Fue esquivado por Trent, obviamente debido a su trayectoria recta. Una enorme explosión ocurrió, pero para su sorpresa yo me hallaba en ese momento en los cinco puntos donde los cuerpos de Trent se encontraban. Apliqué la habilidad de anulación y corté en diferentes secciones su cuerpo. Por primera vez logré atravesarle, y decidí que, a pesar de ser una pequeña ventaja, la tomaría por completo. Traté de imprimir magia prisa a mi cuerpo. Era difícil, era como si la antimagia misma se hallase en el aire y bloquease mis impulsos de aceleración. Poco importó porque igualmente me moví cortándole tantas veces como pude, exprimiendo mis estadísticas en cada movimiento. 

Trent se fusionó nuevamente a un único cuerpo, yo le seguí y clavé en el pecho mi espadón mata dioses. Bajé la vista para notar como de su dedo índice un rayo de luz era expulsado. Atravesó mi pecho entero y estalló a mis espaldas. Quemando y convirtiendo en pedazos la ciudad que allí se hallaba. 

Un millar de manos entonces surgieron del suelo y atraparon por completo. Traté de liberarme, sentí miedo al no entender la procedencia de aquello. Deformaban y destrozaban mi cuerpo en pedazos. Grité desesperado. ¿Acaso era una trampa? ¿castigo por eliminar a un dios? o quizás Trent se hallaba allí con vida burlándose de mí ante mi poco conocimiento. Del suelo surgió un agujero oscuro que me consumió. Fue como morir, solo que esta vez no tenía posibilidad de aplicar magia vida sobre mí. 

Mi mundo de origen se hallaba en caos, fue la última vista que logré dar. Solo entonces noté que el lugar se hallaba en silencio, uno que provenía de la desesperanza. El cielo se tornaba rojo y quemaba debido a nuestras magias usadas, pero no hubo nada que yo hiciera. La oscuridad me consumió y sentí que mi ser y esencia desaparecían en el cosmos. 

—¿Por qué al final de todo, justo cuando tenías oportunidad de convertirte en algo superior y unirte a las filas de los dioses del orden, decidiste ir por el camino del caos y destruirlo todo?— La voz suave de una mujer me despertó. Me hallaba en un espacio blanco, ajeno a la realidad misma. La forma física de de la fémina no era más que una representación leve de sus existencia. A su lado, y girando casi en paralelo a ella, se hallaba un sujeto de temple y aspecto fornido. No necesité presentaciones para reconocerles. Miry habló tantas veces de ellos… Los dioses que representaban el día y la noche. 

—Yo… — ¿Por qué lo hice? Tardé en reagrupar mis pensamientos y recuerdos. Se hallaban dispuestos en pedazos esparcidos por el lugar. 

—Nuestras existencias han llegado a un fin. Eres aquel que tratamos de brindar al mundo. Lamentablemente, parece que al final, pese a contra las probabilidades y pensamientos, te convertiste en un agente de caos. Y con ello, toda esperanza termina— Comentó el hombre mientras su cuerpo se desintegraba. 

—Por petición de alguien a quien conociste alguna vez. Liberaremos las vidas atrapadas alguna vez en los calabozos del abyss y restauraremos el planeta que fue llevado al límite en su batalla— La mujer comenzó también a evaporarse. No habrá ningún otro transportado a tal mundo. Pero, un agente de caos no era lo esperado. Supongo que todo ha sido en vano. 

Noté que la cámara blanca donde nos encontrábamos empezó a agrietarse y mi mente regresó a su funcionalidad— Lo siento, pero para poder construir algo, necesita destruir todo lo previo. El problema no era el mundo, las fuerzas del caos, o siquiera el abyss. El problema radicaba en la lucha de poderes que tenían los dioses. Y supongo que en algún momento lo que sea que yo cree tendrá problemas, espero que exista otro que igual que a mi dispuesto a tomar el poder, destruirlo todo y reconstruirlo desde cero— Sonreí notando la destrucción de aquel pequeño pedazo y la desaparición de dos de los llamados dioses. 

 

¿Alguien sabe cómo se construye un mundo ideal? La respuesta a la que llegué en consenso junto a Miry, Mena y Amy; es que tal mundo no existe. Siempre hay, y debían existir fuerzas que fueran antagonistas, descontroladas y moviesen el mundo hacia el caos. Sin esto el mundo se convertiría en algo estático, monótono y sus habitantes dejarían de tener el anhelo de luchar y vivir. 

Por tal motivo el abyss volvió a ser recreado en nuestro mundo ideal, solo que su extensión se vería reducida a ciertas entradas, su mutación eliminada y además se agregaría un sistema de crecimiento extra para la cultivación dentro de aquel planeta. El siguiente paso obvio fue la ampliación de nuestro mundo. Los terrenos eran pequeños en comparación con la cantidad de criaturas y razas liberadas del abyss. Cada una de ellas merecía un espacio y entorno propio donde florecer  y extenderse. 

Entonces Mena y Amy me hicieron pensar que la magia, como vehículo y agente para modificar el mundo, era algo increíble y potente. Pero, si este era usado como agente destructor, era igual de terrible y perjudicial. Aterrador en casos como la magia de sangre o lo ejecutado por el rey de los muertos, preservando su existencia frente a las guerras de los dioses hasta que él mismo pudiera ascender y convertirse en uno. Tenía que existir entonces un ente regulador, que determinase quienes podían tener magia y controlarla, qué magia podría usar. Limitando sus usos, pero dejando la oportunidad libre a casi cualquier raza. 

La solución fueron los mismos espíritus de aquellos que algún instante cayeron. Espíritus que vagarían como energía y esencias de los caídos. Ellos decidirían cuándo dar el acceso a la magia, y restringiría poderes absolutos. 

No imaginamos nuestras reglas como algo absoluto. Al contrario, Mena no tardó en hallar cien formas de destruir nuestro propio sistema. Pese a todo era mejor a nada, y su destrucción sería algo previsto por nosotros. En algún instante. Alguien debía alzarse con el poder y reconstruir lo existente de acuerdo a la sociedad que en ese momento existiese. 

 

Ahora, respecto a la lucha que Miry, Perom, Mena, Amy y los demás sostuvieron. Demás está decir que salieron victoriosas, sin embargo la muerte de Kant y su pareja fue sorpresiva, aunque fue remediado a posterior. La única muerte que no pudimos remediar fue la de Primus, el sujeto enorme del mazo. Fue alcanzado por alguna clase de maldición superior irrevocable. Tal como sucedió con mi brazo izquierdo, el cual nunca recuperé. 

 

Respecto a nosotros, ¿qué puedo decir? No podíamos quedarnos junto al resto de las personas, básicamente éramos dioses a sus ojos, inmortales desde su punto de vista. Nos ubicamos en una isla al norte de los continentes. No éramos entes protectores o regentes. No pensamos estar por encima de las vidas del resto, nuestro deseo era vivir tranquilamente y cuidar de nuestros hijos. 

Nuestra posición alejada pero privilegiada, me hizo pensar sobre la existencia de un verdadero dios, o verdaderos dioses. Si es que existían y qué hacían. probablemente se hallaran igual que nosotros, alejados del resto y tratando de vivir la vida al máximo posible. 

Debían existir. después de todo, me hallaba muy consciente que todo debió de ser creado por alguna clase de fuerza, y no se trataba de la nuestra. Quizás Millen era el único que podría comprender algo así, pero por su corta edad resultaba imposible saberlo. 

—¡Levántate! ¡Hay que ir a entrenar! Miry lo sabe— La tumb no perdía su entusiasmo matutino. Cada mañana tocaba una sesión de entrenamiento, a pesar de que no había enemigo alguno al cual enfrentar. 

—¿De verdad amor?— Rezongué. 

—Quedamos en entrenar todas las mañanas, Ciel nos está esperando con las niñas. 

Fruncí el ceño intentando no pelear, no era razón suficiente, pero mi cuerpo me pedía por un par de horas de sueño más. En especial cuando no había nada contra qué luchar, al menos no de forma obligatoria. De vez en cuando entrábamos al abyss, a los pisos por debajo del nivel cien. estos se desarrollaban en en otros universos y era difícil de maniobrar cuando llegabas a ellos con tus habilidades o magias coartadas. En aquellos días intentábamos enfrentar un universo plagado de muertos vivientes. 

—¿Las niñas ya están preparadas? No deberías decirles que pueden entrar al abyss dentro de un par de años. 

—¿Por qué no? Fera va a entrar incluso si no se lo permitimos. 

Llevé las manos a la cabeza— Lo sé, para ella pelear es todo lo que existe en este mundo— suspiré. 

—¡Permiso!— Mena entró a la habitación pasando en carrera hasta el baño— Ally está empeñada en ir detrás de mí, me persigue hasta al baño— gritó desde el interior, mientras que mi hija de apenas un año de edad entraba a la habitación en carrera sonriente detrás de su madre. Amy entraba detrás de la otra junto a Millen, ambos tratando de atraparla. 

—Ven aquí— Atrapé a la pequeña corredora en el camino y la cargué girándola en el aire— Vamos a comer algo y entrenamos— Miré a Miry sonriendo, la amaba, y allí estaríamos juntos, para apoyarnos y atormentarnos una buena cantidad de años. 


FIN.

10 thoughts on “64. LA ÚLTIMA GUARDIA

  1. Carlos González says:

    Finalmente acabó, una historia increíble de principio a fin. No puedo esperar a terminar de leer tus otras novelas, aunque esta siempre fue mi favorita.

  2. José Funez says:

    Hermano me has dejado sin palabras, hasta ganas de llorar me dieron ya excelente todo, aun q quisiera saber al menos el nombre de la hija de Mena

  3. Arturo says:

    El final tan esperado, me encantó de principio a fin, siempre he alabado tu forma madura de narrar las historias. Aunque mi favorita fue la saga de grito de muerte. Espero ver más de este universo que creaste y al que hoy le das fin.

  4. Christian Párica says:

    Una pregunta cómo Allan escapó de ese agujero negro y que paso con la diosa emerant después de la batalla?

    • zefiro23 says:

      Allan va muriendo y se pierde en una especie de limbo entre universos, sin embargo al haber derrotado a Trent, es quien recibe su energia. Mas que suficiente para hacer un portal y regresar a Matneim.
      Respecto a Emerant, queda viva en un estado de diosa menor pero subyugada a Allan. Su carnalidad y personalidad le ha llevado multiples ocasiones a lanzarse sobre Allan, a quien intenta hacer caer en sus encantos. Sin embargo, ni Miry, ni Mena aprueban esto, asì que no ha sucedido nada de nada con ella, y probablemente no suceda jamás.

      PD: la tierra en el lugar de batalla queda igual de destrozada, y a ninguno de los allí mencionados le interesa mucho.

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