CAPÍTULO 62. PULCI

—¿Eso fue magia luz?— Preguntó Amy mientras sujetaba un escudo frente a ella. No hubo suficiente tiempo para que todos huyeran al abyss. Ella y los ángeles tuvieron que improvisar un escudo frente a los demás. 

—¿Están todos bien?— Preguntó Mena observando los alrededores y curando su brazo izquierdo que casi desaparece por completo y se hallaba quemado. Afortunadamente las heridas del resto, aparte de la suya fueron bastante mínimas — ¡Jalo! lleva a los ángeles con los niños, Ciel y Karim tan profundo como puedan al abyss. Protégelos a toda costa. 

—Mis ordenes del amo fueron protegerlos a todos. Las órdenes…

—¡Protege a los niños! ¡Es una orden Jalo! ¡Hazlo o muere de inmediato!— Miry se posicionó de pronto a la espalda del ángel con una daga en su cuello— No tenemos tiempo para luchar contigo ni para enseñarte la orden de jerarquía aquí. O acatas o te mato. Elige rápido. 

—Llevaremos a los niños, ama, pero por favor huyan en cuanto sea posible. Contra un dios, no es una batalla que puedan vencer— Jalo abrió un portal— ¿Cómo sabremos cuándo subir? 

—Nosotras les iremos a buscar, si encuentran a Allan avisenle que estamos bajo ataque— Culminó Mena mientras comenzaba a castear magias al equipo entero. 

—¿Algún plan?— Inquirió Amy. 

—Formación en linea, yo al frente, luego Amy usando magias de ataque, y al final Mena evitando que todos terminemos muertos— Comentó la tumb sacando sus dagas y acomodando estas por su ropa. 

—Estaremos bien— Se despidió Amy viendo como Ciel lloraba al entrar en el portal. 

—¿Estaremos bien?— Preguntó Mena.

—¿Qué? Debía decirle que probablemente moriremos en cinco minutos. 

—Será una suerte llegar a cinco minutos contra lo que viene— Añadió Mena— Ponganse cuanta armadura puedan— Con la casa destruida las armas y armaduras lo suficientemente fuertes para resistir el impacto quedaron esparcidas por el suelo entre los escombros. En Mena el interés en colocarse algo sobre el cuerpo era apremiante, pues la ropa fue casi evaporada de su cuerpo al verse más expuesta que el resto. 

—¿Los pueden sentir? Siento que algo demasiado grande viene. 

—No necesitas sentirlo, se puede ver— Respondió Amy a la tumb al tiempo que colocaba un vestido armado imbuido en magia y tomaba su bastón más potente. En lo más alto del cielo una luz se dejaba ver como un segundo sol, la forma no tardó en hacerse cada vez más grande. 

—¿Eso es lo que creo?

—¿Sugerencias? Creo que podría absorber algo de su fuego, pero es muy grande y rápido, nos matará de igual forma. 

—Yo creo que puedo hacer algo— Amy sin pensarlo más se movió entre los escombros buscando un agujero donde se encontraba la gema cristalina de energía. La limpió y cortó en pequeños pedazos con magia agua y sin pensarlo, la tragó junto a un torrente. La sensación de poder invadió su garganta y llegó hasta su estómago con ímpetu. Luego sintió que su cuerpo se llenaba y deseaba estallar de poder, era algo indescriptible y doloroso. Reprimió los gritos cuando sus huesos se movieron deseando crecer descontroladamente. 

—¿Qué locura haces?— Mena la miraba con los ojos abiertos, más preocupada por el bienestar de la chica que por la enorme roca incandescente que descendía desde el cielo— ¡Suéltalo! ¡Te vas a morir!

 —¡Ads escudo, Ads protego!— Lo gritó con todas su fuerzas antes de moldearlo en las formas que ella deseaba. Mezcló ambas magias en una sola forma maciza de energía negra que se consolidó en el aire, entre ellas y la roca que ya tocaba la atmósfera del planeta. 

—La va a matar, cúrala Mena— Expresó Miry llamando la atención para que la chica actuase. 

—Ads regeneración, ads sanación— Mena enfocó sus energías, pero el cuerpo de Amy se despedazaba desde adentro. La energía rebosaba y comenzaba a filtrarse por rendijas entre la piel. 

—Ads escudo, Ads protego, ads escudo, ads protego, ads escudo, ads protego, ads santuario,  ads círculo de poder— Amy recitó enfocando su mente que deseaba sucumbir ante el dolor. Afinó y delineó las formas de los escudos que se apilaron uno encima del otro. Luego una enorme circunferencia dorada las lleno a las tres de magia. 

El suelo tembló cuando la forma dorada se hizo gigante y el calor abrazó toda la vegetación existente en los alrededores. El meteoro se estrelló contra el primer escudo, rompiendole, luego contra el segundo, doblandole, y quedando detenido en el tercero. La tierra a los pies de las tres se hundió en varios kilómetros a la redonda y todo lo que era la zona del laberinto quedó concluida a cenizas en un escombros no más grandes que el tamaño de manzanas. 

—Ads fuego— Miry enfocó su magia, no en expulsar su fulgor, sino en atraer todas las llamas hasta su cuerpo. Dejando que estas le invadiesen y quemasen su interior. Ardió en estas sintiendo un flujo inagotable de flamas ardientes llegar hasta su interior. Absorbió una explosión que fue observada desde miles de kilómetros de distancia y fue tomada con el juicio final de todas las razas, y finalmente su cuerpo no resistió tal cantidad de ardor. Quedó envuelta en llamas siendo consumida por estas mientras mantenía su consciencia. Mena y Amy ahora usaban sus magias para curarla y mantenerla con vida, pero era demasiado difícil, el consumo era especialmente alto. 

El meteoro se desintegró en un par de rocas que cayeron al suelo con estrépito, al tiempo que un grupo de sujetos no invitados se visualizaban en las cercanías. Mena comenzó un cántico y Amy y Miry a castear cuantas magias conocían sobre sus cuerpos. 

—Ads bendición, ads aura divina, ads poder, ads prisa, ads círculo divino, ads poder divino, ads ilusión, ads espejo, ads investidura, ads detección mágica, ads concentración, ads energía, ads sincronía, ads valor, ads escudo e fé, ads armadura, ads resistencia, ads escudo mágico, ads escudo, ads detección mágica, ads regeneración. 

Los círculos de magia se formaron bajo sus pies uno tras otro, superponiéndose y mezclados. 

—No va a resistir así por mucho— Amy expuso lo evidente sobre Miry. Sin embargo Mena podía comprender ese sentimiento de autosacrificio mucho mejor. Los niños estaban justo detrás, si necesitara morir para protegerles… Tocó su vientre con temor, no vió la necesidad previamente de ser clara sobre sus sentimientos y sueños, pero en ese instante se sintió muy mal por no hacerlo. Frente a ellas siete figuras se dejaron ver en la distancia. Formas bastante disparejas y extrañas de ver en conjunto, pues se trataban de cinco generales, el rey de los muertos en persona y un dios que emanaba una cantidad de magia al aire, que los peces podrían nadar en este. 

—¿Creen que Allan venga?— Inquirió Amy apartando los pensamientos de Mena por un segundo, luego regresó a su preocupación. La vida en su interior. 

—Es un dios de lo que hablamos. Siquiera sabemos qué habilidades tiene o si es posible derrotarlo. Pero, solo hay una forma de averiguarlo— Miry se abalanzó al enemigo luego de activar prisa múltiples veces y concentrar la magia en sus piernas que ardían. 

La tierra a su paso se abrió en dos, del lado contrario un sujeto con cabeza de gato se movió a la par para recibirla. Escombros de toneladas fueron alzados al aire. El sujeto con rostro de gato e identidad y raza desconocida detuvo la daga de Miry y sus sucesivos ataques a gran velocidad con las garras de sus manos. Ondas de choque viajaron por el aire, lo que el enemigo no esperó a pesar de bloquear la marejada de golpes, es que en cada uno de ellos la hábil tumb fue pasando un porcentaje del fuego a su contrincante. 

Luego de unos cincuenta golpes el cuerpo del gato estalló desde adentro. La sangre brotó en todas las direcciones, pero casi al instante fue recolectada por otro de los presentes y una bestia de sangre delgada y de tez blanca manchada de rojo se formó creando una espada delgada en vez de un brazo normal. Miry necesitó comenzar a retroceder bloqueando el filo que amenazaba con su existencia, que además era antinatural, pues se movía como si su arma no tuviera peso alguno y fuese más ligera que el viento. 

El aire se llenó de magia y millones de espadas y pedazos filosos de hielo mezclados. Los filos comenzaron a llover, pero Amy y Mena cubrieron el lugar con escudos combinados para bloquear los daños. Miry por su parte, debido a la distancia debió esquivar la lluvia incesante de filos con solo ayuda de magias de soporte a sus pies. Su rostro y piel sin embargo se hallaban seriamente deteriorados por efecto del fuego que almacenó en su cuerpo brevemente. 

—Nos quieren abrumar a costa de magia— Comentó Mena cuando una marejada de varios metros de alto se formó arrastrando rocas y árboles que fueron quemados por el choque de fuego previo. 

—El dios todavía no ha hecho ningún movimiento ¿Reconoces a los demás? 

—Ninguno a decir verdad— Dejaron de hablar para hacer fluir la magia de agua y moverse ambas por el torbellino líquido hasta hallarse en la zona superior del líquido y pararse sobre este. Miry ahora era atacada por tres enemigos y Mena debió moverse hacía adelante a pesar de sus temores internos para defender a su familia. 

El ser de sangre sacaba brazos de forma abrupta y antinatural, cortaba a gran velocidad y luego movía su cuerpo como si fuese agua por sus propias extremidades. Era como enfrentarse a un ser líquido. Lo que no ayudaba era además eran los otros cuatro enemigos que se hallaban atacando sin detenerse. 

La primera de ellas era una chica pequeña de piel rojiza y cuernos, Su cuerpo se hallaba desnudo a excepción del uso de un manto enorme que flotaba con vida propia. La tela se movía alrededor atacando y bloqueando cambiando aparentemente su composición de textil a algo tan ligero como el aire y luego a algo semejante al metal más fuerte del abyss. 

El segundo enemigo era un sujeto de casi dos metros de alto con varios objetos de metal cilíndricos que lanzaban pequeñas flechas de metal con explosiones. El efecto de aquellas pequeñas puntas de flechas era en extremo doloroso, y como si fuese poco el sujeto se movía a grandes velocidades expulsando aquellos pequeños proyectiles que Mena sospechaba eran hechos con pólvora por el olor restante luego de recibir un impacto en su pecho. Había escuchado de un invento llamado pistola, pero no estaba bien informada sobre aquello y la relación con la nueva profesión derivada de ello. No hubo tiempo, el mundo fue expuesto al brote del abyss, la mutación de las criaturas y luego al ejército de los muertos. 

El tercero era un sujeto con piel pálida y cabello rojo alborotado, su cuerpo flotaba a pocos centímetros del suelo y luchaba con una espada corta totalmente negra. El último era un sujeto joven con dos espadas en sus manos, su rostro daba la impresión de que pertenecía a una raza del tipo pájaro, pues los ojos eran totalmente blancos, mientras que el rostro lleno de plumas tomaba tonalidades azules. 

—Como Allan dijo, los generales son supervivientes de extinciones anteriores. Vendieron sus almas a cambio de vida eterna.— Expresó Amy. 

—¡Escorias!— Mena saltaba esquivando el par de espadas del hombre pájaro que pasaban por donde debía estar su abdomen. Este último recibió el golpe de los pies de Mena y cayó producto de una Miry que se deslizó por la superficie de agua huyendo del ataque enemigo. 

—Puedes quejarte todo lo que desees después de morir, pero no sabes lo que es enfrentar a un dios— Gritó la chica general desnuda mientras blandía su enorme manto.

Mena bloqueaba al sujeto de cabello rojo moviendo sus brazos tan rápido como podía, mientras que los proyectiles diminutos de metal eran interceptados por una infinidad de témpanos de hielo enviados a la misma velocidad de parte de Amy. Aún así Miry sintió el impacto de varios proyectiles en su cuerpo al igual que Mena, quién prefirió agachar su cuerpo para recibir los daños en su pecho y no su vientre. La sangre manó, pero fue borrada bastante rápido por acción de la magia sanación y regeneración. 

A pesar de que las tres parecían luchar bastante a la par de los generales, se hallaban en desventaja de habilidad y numérica. Desbalance que se acrecentó cuando un manto oscuro recorrió el agua y suelo para que millares de figuras oscuras emergiesen. El ejército de los muertos hizo acto de presencia, la lucha se inclinó en una sola dirección, incluso sin la participación del dios que observaba a la distancia. 

Mena sintió como su brazo derecho fue cercenado mientras golpeaba con energía pura a dos muertos para eliminarles sin que estos se multiplicasen. Amy congelaba todo a su alrededor y Miry quemaba cuanto podía. Pero los enemigos se multiplicaban a puntos indescriptibles.

La tumb notó que cuando se movía con magia prisa un centenar de muertos y criaturas de sangre se movían detrás de ella aglomerandose entre sí, juntándose en formas enormes y luego estrellándose contra el lugar en el cual ella se detenía. 

—¡Retírate!— Amy llegaba frente a Mena, quien tenía una cara amarga intentando recuperar su brazo perdido mientras luchaba con un grupo de muertos y una bestia de sangre. 

—¿Qué quieres decir? 

—¡Repliégate!— Gritó nuevamente Amy mientras bajaba la temperatura de todo a su alrededor a un punto donde siquiera los muertos pudieron moverse. El aire se detuvo y los cuerpos cesaron movimiento alguno, sus cuerpos quedaron en crioestasis, vivos, pero sin capacidad de moverse. 

—¿Qué sucede?— Miry llegaba a los lados inundando el aire de llamas. Los cuerpos entonces estallaron con cantidades de vapor que inundaron la zona y la lucha se detuvo un instante una nublada que bloqueó toda la visión. 

—No sé… — Replicó Mena, pero Amy contestó de inmediato. 

—¡Está embarazada, lo puedo sentir, es débil por ahora, pero tiene energía dentro de ella! ¡Por eso se está cubriendo como loca y no está luchando bien!

—¿Qué?— Preguntó Miry rompiendo el cráneo de una bestia de sangre antes de infundir llamas dentro del cuerpo de aquella cosa— ¿Es verdad eso?

—¿Qué? Yo… 

—¡Estás embarazada!— Miry comprendió abriendo los ojos. Una espada llegaba hasta el lugar y Amy tomaba el daño interponiendo su cuerpo. El filo atravesó el abdomen de la otra . Amy sacó la espada con mirada trémula y aplicó magia sanación en su propio cuerpo. 

—Yo… si. —Admitió Mena luego de comprender que era tonto esconderlo— Pero yo solo me di cuenta hace…

—¿Qué rayos piensas que haces aquí?— Gritó Miry golpeando el rostro del sujeto de cabellos largos rojizos. Este se vio sorprendido, pero contratacó lanzando la espada al suelo y esta comenzó a girar por sí sola rebanando las piernas de Miry, quien no logró esquivarlas por estar bloqueando el manto de la otra enemiga. 

—¡Corre!— Gritó Amy cuando otra oleada de muertos se avecinaba contra ella. Mena deseaba escapar, pero no estaba dispuesta a abandonar a ninguna de ellas. Por ello usó dispel y luego una onda de magia sanación. Podía entender la situación con simpleza, caerían, en especial porque a pesar de tener experiencia de combate suficiente, sus niveles eran distintos, en especial en el área de maná. Amy se encontraba reviviendo a Miry en ese instante mientras se cubrían con magia espejo e ilusión. Finalmente comprendió que no había donde correr o esconderse, tomó el arco en su espalda, aquella arma con la cual inició sus aventuras, la imbuyó con magia luz, y comenzó a disparar a los enemigos frente a ellas parra cubrir a sus amigas. No, para proteger a su única familia. 

—Hora de subir el nivel y exterminar. Adam, Noa, Alana, Talio, dejen de jugar con ellos — El dios habló desde la distancia. El sujeto era diferente a cualquier otra raza que alguna hubiese visto. Era un ser de cerca de tres metros de altura, con una armadura blanca con dorado que cubría casi todo su cuerpo, y donde no lo lograba se observaban resto de de una melena azul con flamas del mismo color. 

El dios al cual  le desconocían el nombre alzó los brazos y la tierra tembló y dobló en formas que ninguna pensó fuese posible. El suelo bajo sus pies de pronto se irguió colocandose en perpendicular, lo cual obligó a que todas cayesen junto a los árboles, agua, rocas y otras cosas. Amy fue golpeada por una roca, Mena convocó vida y sanación en un amplio rango para salvarse a ella misma y los demás, pero aún así los daños que recibían eran inmenso. La tierra continuó colocándose en vertical y las tres debieron comenzar a saltar entre la enorme cantidad de rocas que caían.

Para efectos prácticos era como si la tierra misma de pronto se hubiese colocado en posición vertical, mientras que la gravedad seguía en el lugar previo. 

—Ads gravedad— Una fuerza mágica hizo que las tres chicas pudieran posicionarse  en la tierra vertical, mientras que todo lo demás continuó en descenso descontrolado. De alguna forma la gravedad fue modificada y ahora se hallaba en dos puntos, que hacía que la fuerza misma fuese en diagonal. 

Sin embargo, no fue el cambio o las fuerzas resultantes lo que sorprendió a las chicas. Era que ninguna de ellas mismas realizó aquella magia. Junto a ellas un grupo amalgamado se presentó bloqueando los ataques de los enemigos y obstáculos. 

Perom se hallaba al frente rompiendo peñascos de decenas de toneladas con sus puños, Kant protegía a una chica detrás de él de nombre Carol. Atrás de estos tres se hallaban dos figuras desconocidas, sin embargo, una traía recuerdos tan vívidos que se miraron mutuamente. El primero de ellos era un sujeto musculoso con un enorme martillo negro con rojo, su cuerpo tenía rastros de pelo corporal en distintas zonas, el otro…

Miry podía sentir el dolor cuando sus piernas se reformaban. Se hallaba tendida en el suelo vertical observando al extraño con un bastón. Era demasiado semejante a Shun, pero no podía ser este, ya que estaba muy segura de su muerte. 

—Me habría encantado conocerlos antes, pero ahora no hay tiempo para presentaciones— El sujeto con apariencia de mono se movió a gran velocidad solo aplicando magia electricidad por todo su cuerpo y comenzó a luchar contra el sujeto de cabellos rojos alborotados y su espada. 

—Soy Primus, él es Leafe— Se presentó el sujeto corpulento del martillo— disculpen su poca cortesía— Se abalanzó para pisotear el manto que funcionaba como de la otra. 

Amy centró su energía en un centenar de dagas de hielo que comenzaron a sobrevolar la zona derribando enemigos, al tiempo que todos caían lentamente sujetos a ambas fuerzas de gravedad. 

Carol, la compañera de Kant dispersó magia peste, la cual parecía afectar en gran medida a las bestias de sangre. Kant por su parte activó magia zombie para revivir algunas de las mismas a su bando. Aunque era notable el descenso en las habilidades, terminaban resultando más una distracción que un bando de ataque verdadero. 

Amy saltaba por entre rocas que caían al igual que ellas mientras trataba de salvaguardar la situación y proteger a Mena, quien peleaba ahora contra los muertos con un aura de regeneración colocada sobre ella, y diversas magias de refuerzos que se movían a su ritmo. 

Los escoltas del rey de los muertos hicieron acto de presencia, y Miry los enfrentó con patadas llenas de flamas. Los estallidos resonaron en el viento con fuerza, como si se tratasen de truenos que rasgaban el aire creando ondas audibles a la distancia. El terreno dejó de hallarse en vertical y la lucha se comenzó entonces a desarrollar en horizontal al mismo tiempo que la zona vertical se derrumbaba en trozos enormes. 

Mena luchaba desesperada, su suministro de magia se reducía drásticamente y debía mantener una magia de vida, regeneración y sanación en su vientre a como diese lugar. Estaba dispuesta incluso a sacrificarse para conseguir su objetivo. Perom estaba cerca de ella, gritando como un desquiciado mientras luchaba contra un enemigo. 

—¡Débiles! ¡Inútiles débiles! ¿Así quieren conquistarlo todo?— Parecía más un maniático amante de la pelea, más que un guerrero o ex general

Amy por su parte de pronto se halló encarando al rey de los muertos. Ambos casteando magias congelantes que inundaron el terreno deteniendo el ritmo de aquellos que se hallaban cerca. El cielo se oscureció a sus alrededores cuando una ventisca les azotó y la piel de ambos comenzó a tomar colores morados y oscuros. Dagas y témpanos chocaron en una infinidad de veces, mientras que Kant y su chica corrían de una marejada de muertos que se aglomeraban en la oscuridad. 

Las rocas caían alrededor y los peñascos estallaban en todas las direcciones. Mena mantenía un par de escudos para protegerse con miedo en su interior. 

El general que disparaba proyectiles creó en sus manos un arma de mayor potencia . Un proyectil de más de cuarenta centímetros de diámetro cruzó el aire con potencia. Nadie logró verlo de inmediato, menos Mena, quien recibió el impacto de costado y fue lanzada por los aires sintiendo como su cuerpo se rompía por la mitad. Toda la magia restante la gastó en reparar el daño del arma en su abdomen, a pesar de que la espada era la más dañada y terminaba en pedazos. La chica terminó en el suelo apenas consciente, pero sin lograr moverse. Las señales de su cerebro no llegaban ni a sus piernas o alguna parte del cuerpo. La sangre colapsaba sus pulmones y se ahogaba con su rostro contra el suelo mientras intentaba mantener con vida lo que se hallaba en su interior. 

Miry se movía junto a Perom, abrumando a sus enemigos a base de golpes a gran velocidad, capaces de destruir lo que se interpusiera. Amy por otra parte sentía como su cuerpo llegaba a un punto donde siquiera podía moverse, pero para su bienestar el rey de los muertos tampoco podía ejecutar acción alguna a causa del frío. 

El grupo atacando y el defensor igualmente fue sorprendido por el rostro del dios Pulci, el cual apareció desde los cielos en una versión tan enorme que tan solo sus manos eran una ciudad entera. Sin mediación aquel ser enorme propinó una serie de golpes a gran velocidad que hundieron la tierra misma, el terreno y devastaron todo lo que tocaron. La magnitud de aquello causó terremotos en todo el planeta de Matneim y oleajes de gran tamaño que azotaron las costas.

El terreno donde se desarrollaba la batalla, el antiguo lugar que era denominado el laberinto, mismo donde se hallaba el gran árbol del mundo. Todo se encontraba reducido a escombros y en total silencio. 

La tierra misma se derrumbó dando paso a los distintos pisos del abyss que también fueron destrozados, en aquel punto donde debía estar las tres chicas se hallaba un enorme agujero que llegaba hasta los pisos inferiores del abyss. Y allí en la profundidades de aquel lugar, un solo ser vivo. 

Allan caminaba comprendiendo su propia naturaleza y el de la muerte que se hallaba a su alrededor. Las niñas, Ciel, Miry, Amy, Mena y la vida en su vientre, generales, Kant y su compañera. Todos muertos a su alrededor. Sus energías remanentes apenas existentes con sus cuerpos destrozados y resumidos a despojos. 

La ira fluyó por su cuerpo, lo consumió mientras la forma de Pulci sobre el cielo desapareció. Miró a su enemigo y avanzó.

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