CAPÍTULO 61. ATAQUE

 

—¿No conoces la primera ley del abyss?— Preguntó Gy. 

—¿Qué es? 

—No atacar algo que no puedes matar, y es precisamente lo que vienes hacer hoy— Alegó Gravel. 

—¿Crees que no puedo acabar con ustedes dos?— Pregunté mientras eliminaba las enredaderas negras que se abalanzaban sobre mi cuerpo. Eran vides de decenas de metros oscuras, obviamente imbuidas en alguna clase de magia. Dudé que fuese un ataque real, era algo muy simple para intentar matarme. 

—Estamos seguros que no podrás. Gravel controla la muerte misma, pero ¿que podrías entender tú?— Inquirió Gy al tiempo que la montaña frente a mi se despedazaba para ser convertida en millares de cúmulos de tierra que descendieron a tierra al instante siguiente. De nuevo, aquello no era siquiera un ataque real, eran simples movimientos para distraerme e intimidarme, no lo estaba. 

—¿Qué dirá Emerant cuando sepa que Gravel ya no está entre sus generales y que ayuda al rey de los muertos?— Pregunté al caer a tierra y limpiar mi ropa de tierra. 

—¿Qué te hace pensar que no actuo por órdenes de Emerant?

—Tu rastro mágico estaba en la magia de muerte que se desplegó con la invasión de los muertos, lo vi bien, estuve allí, puedo sentir ese mismo rastro mágico ahora mismo— Expresé notando como la magia revoloteaba a nuestro alrededor, el aire era tenso, ninguna criatura sobreviviría a tales concentraciones. 

—Nos tiene en la palma de su mano— Sonrió Gy— El idiota en el que nuestra ama colocó sus ojos ha decidido usar un poco su insignificante cerebro y sacó mal la conclusión a pesar de tener todas las piezas en su poder— Parecía divertirse con mi simple presencia en aquel lugar. 

—Es una lucha de poder que dudo que un mortal logre comprender, pero te ilustraré un par de puntos, humano— La magia de muerte alrededor de Gravel se extendía a su alrededor. En algún tiempo llegaría hasta mi— Los dioses no suelen pelear unidos, aunque sí han formados frentes para poder solventar problemas en el pasado. El rey de los muertos ha sobrevivido a diferentes extinciones previas demostrando su valor y poder. 

—Pero nunca ha podido destronar a ningún dios. 

—Hasta que Emerant le ofreció un trato, aumentar sus fuerzas para derrocar a otros generales a cambio de un reinado juntos. Jin, a pesar de ser un recien convertido bastante idiota y fanático, cumplió con su parte. Logró descubrir la manera en la cual nuestra ama saldría del abyss. 

—Los abyss falsos— La oscuridad abarcaba aire y tierra, consumiendo todo a su paso. 

—Con criaturas con un núcleo de cristal que al salir creaban un nuevo abyss. Así Emerant no solo estaba limitada a tomar sus fuerzas del subsuelo. Toda energía sobre la tierra le pertenecía, incluso en el mar. Sólo quedaba realizar un gran ataque, rodear a algunos generales y aniquilarlos. Luego el rey de los muertos terminaría con otros y el nuevo orden de poder se movería a nuestro favor. 

—Una unión con intereses en común. Eliminar a los otros dioses, crear vacantes y ascender, o mejor, dejar las vacantes y gobernar sobre el caos. 

—Lo mejor, con seis generales muertos, la balanza ya se encuentra inclinada a nuestro favor. Es cuestión de tiempo, días para que todo acabe, humano. El único problema es que nuestra ama aún te quiere para ella— Expresó Gravel. 

—Suponemos que como mascota sexual— Finalizó Gy. 

—Siento informar que estoy bastante satisfecho sexualmente, y que ustedes no son los mejores para convencer a alguien de unirse a un bando— Sonreí. 

—Perfecto, no queriamos convencerte en primer lugar. Aún más cuando finalmente todo está en tu contra. ¿Sabes que odian los dioses y sus generales más que un tercer bando que quiere tomar su puesto? Un cuarto bando. 

La tierra tembló despedazandose a nuestra alrededor, la sombra negra avanzó en un segundo hasta donde me hallaba cubriendo y matando todo lo existente. El aire se pudrió e incluso sentí que las cosas a su alrededor perdían energía. Me cubrí a mi mismo con un manto de magia vida y avancé activando prisa cinco veces para hallarme frente a ellos, pero al instante siguiente el terreno en el cual me encontraba cambió de súbito, el aire congelado se convirtió en un vapor que secó y quemó mi piel al instante. 

—Gánate el derecho a enfrentarnos— Escuché la voz de Gy. 

Dos enemigos me flanquearon, medían unos seis u ocho metros de alto, humanoides pero muy alejados de lo que podía ser un mos eran ortal. Lectura me avisó se trataban de de los jefes de piso sesenta y setenta respectivamente. Sus estadísticas eran impresionantes, pero lo que me dejó sin habla eran sus habilidades. Sus habilidades se hallaban ligadas a sus espadas, al primer corte noté como mi vida se drenaba para alimentar las suyas. 

Sus espadas eran tan largas, delgadas y filosas que apenas podía esquivarlas. Sus movimientos eran precisos y sus estocadas mortales. Me moví tan rápido como toda la magia prisa me lo permitió junto a mis estadísticas, me hallé a siete kilómetros de distancia, donde el suelo se resquebrajó y el aire estalló debido a la velocidad, solo para ser interceptado por ambos seres y sus espadas filosas al instante. Esquivé ambas estocadas saltando y desviando con mi espada el otro golpe. La tierra bajo mis pies y en las cercanías se dividió ante los cortes , los siguientes veinte cortes apenas fueron visibles y logré esquivarlos  por instinto, pero el terreno a nuestro alrededor se convirtió en una pradera llena de escombros flotantes de rocas de varias toneladas. 

Habría muerto de no ser por mis estadísticas, magia puerta dimensional e investidura. Dos cortes dieron contra mí y borraron el daño que hice con siete cortes de mi espada a sus cuerpos. Aquellas criaturas continuaban reduciendo mi vida para alimentar la suya, me drenaban. 

Demonio cornudo y demonio helado, eran casi dos caras de la misma moneda. De hecho dudarías que se trataban de demonios debido a que sus cuerpos eran de apariencia semihumana, todo a excepción de sus cabezas donde los cuernos dejaban en evidencia su linaje. 

Sonreí confiado. Si no podía con ellos en mi estado actual debido a que mi velocidad no era suficiente, y mi fuerza no era tan potente para detenerle por completo sus estoques o cortes. De ser así el abyss me había enseñado algo, debía superarme y romper mis límites, o al menos hasta que pudiera derrotar a mis enemigos. 

Algo sencillo de pensar, pero no de realizar. Me concentraba en esquivar cada corte y bloquear los que eran imposibles de evadir, luego de un par de minutos donde mi atención se centraba en mis cuatro enemigos, los dos jefes espadachines y los generales. Con el pasar de los minutos y siete pisos del abyss destruidos en descenso comencé a notar un patrón en sus ataques y comportamientos. Eran mucho mas veloces, pero también bastante predecibles, si desaparecía, el cornudo se movería en mi dirección desde el frente y ejecutaría un corte transversal tratando rebanarme en dos desde mi izquierda, y el siguiente atacaría de forma consecutiva desde la derecha. 

No bloquee el ataque, me desplacé con magia dimensional, abriendo un agujero donde apenas podía pasar mi espada para cortar una de sus cabezas. estaba seguro que podían drenar mi vida, pero no recuperar sus cabezas cercenadas. Luego de ese, el siguiente fue bastante rápido de eliminar, a pesar de entrar en modo berserker e intentar matarme con una serie de ataques veloces. 

—Bien, enfréntalos a todos al mismo tiempo si así lo prefieres— La voz fue de Gravel, y al segundo siguiente un centenar de criaturas de pisos inferiores aparecieron en mi campo de visión. Llenaron cada rincón de los siete pisos que se hallaban sobre mí y me miraron con sed asesina. Logré ver a un par de dragones gigantes ancestrales, más demonios cornudos y helados de lo que podría siquiera imaginar, junto a un grupo de licht y demonios magos. 

Convoqué con magia portal a todas las bestias que en algún momento coloqué bajo mi dominio como domador. Lucharon fracciones de segundos, todas fueron derrotadas. Solo omití el escuadrón de ángeles que debían cuidar mi casa, aunque temí que también morirían, y ya pasé aquello con Shun tiempo atrás. 

No esperé a que me atacasen o se movieran de su lugar, desaparecí del lugar —Ads puerta— Un millar de manos negras surgieron del suelo donde debí estar sin lograr atraparme. Giré mi cuerpo en el aire para cercenar una cabeza y moverme a la siguiente. Un proyectil de piedra se dirigió a mi cuerpo junto a otro centenar, uno de ellos impactó contra mi pecho y partió mi cuerpo en dos pedazos, dejando mi brazo izquierdo separado de mi cuerpo— Ads regeneración, ads sanación, ads vida, ads portal— desaparecí para subsanar mi ser maltrecho cuando el suelo se convirtió en un líquido negro espeso que me succiónó seguido de miles de cortes que dividieron el terreno de piedra y tierra a polvo. 

Me moví para salvarme de la muerte inminente, aunque mi brazo apenas comenzara a formarse con enorme dolor. Podía sentir los huesos extendiéndose por el tórax y miembro superior. El dolor provocaba gritar y revolcarme en el suelo, sin embargo me moví apareciendo y desapareciendo en distintos puntos para cortar y aparecer en otra zona.  Caía al igual que todos los que estábamos allí, el aire se congelaba y estallaba a partes iguales. Los jefes de todos los pisos atacaban cada centímetro de espacio donde podía hallarme. Los pisos del abyss se destrozaban derrumbándose uno tras otro debido a los múltiples ataques. 

El aire se llenó de espadas de luz relucientes, no fue mi magia, aparentemente fueron los licht quienes llenaron el espacio de magia, misma que eliminó algunos de mis enemigos y escombros que caían junto al resto. Los filos ascendieron y descendieron cruzando la zona devastada. Los esquivé con portal para aparecer por donde las espadas ya cruzaron el lugar. 

Perdí el rastro de Gravel y Gy a mitad de la batalla, pero no podía preocuparme por ello, un ser oscuro de proporciones enormes brotó desde lo más alto del abyss y rellenó todo el espacio con un puñetazo que no logré esquivar. sentí que mi cuerpo era desintegrado, apliqué magias para cubrirme y minimizar el inminente impacto— Ads investidura, ads armadura, ads, escudo, ads protección, ads freno, ads sueño, ads parálisis, ads pared, ads pared, ads pared, ads pared, ads pared, ads escudo, ads escudo, ads protección, ads electro, ads hielo— Todo se rompió casi al instante— ads cura, ads regeneración, ads bendición, ads bendición, ads vida, ads revitalia, ads sanación, ads poder divino, ads investidura, ads aura de vida— No fue suficiente, el golpe me destrozó al solo impacto y llevó golpeando la tierra de varios pisos sin detenerme. 

Mi piel se quemó al contacto, me estrellé perdiendo el conocimiento y sin percatarme que una rápida sucesión de golpes se avecinaba sin yo poder reaccionar. Manos oscuras me sujetaban al suelo sin permitirme moverme. 

Las gemas en mi bolsillo se activaron ante un par de muertes de mi ser. dejé que la magia de puerta dimensional me arropase y permitiese huir desconociendo mi estado deplorable. Era un amasijo de sangre que apenas podía mantener su propia consciencia. Forcé mi cuerpo a costa de magia para sanarme y moverme tan rápido como pudiese y torcí la realidad para estar en las diferentes dimensiones del espacio al mismo tiempo sin un control de tiempo. El resultado fue una docena de mis cuerpos que se movieron por el lugar al mismo tiempo cercenando todo lo que pudieran. 

La experiencia y puntos se aglomeraron en mis estadísticas y la energía de los muertos de pronto comenzó a fluir libremente a mi cuerpo. Lo pude sentir como nunca antes debido a que por primera vez era tanta energía como para hacerse casi visible y palpable. 

—No, esta no será tu victoria— Gravel desde las sombras de una decena de pisos por encima de mí absorbió la vida de todos los seres presentes, e incluso de la roca que nos rodeaba. Sentí como el manto de muerte se extendía a mi alrededor, y para mi pesar, mi maná se hallaba bastante agotado a costa de la lucha intensa contra los enemigos anteriores. Probablemente tendría un treinta por ciento de energía, muy poco para contrarrestar aquella aura de muerte. 

—Ads vida, ads investidura, ads aura de vida— Recité concentrando y mezclando las magias para que una capa de magia me protegiese del deceso. Busqué a Gravel con todos mis sentidos, no le encontré en ningún lugar. Los demonios e incluso los licht caían como moscas desde lo alto del abyss. El suelo y paredes mismas se desmoronaban con su sola presencia. 

Analicé la situación como si Mena me indicase qué hacer, no veía muchas salidas en mi situación, el miedo comenzó a sembrarse en mi pecho y la espada a ser muy pesada. La cubierta que me protegía era fuerte, pero gastaba enormes cantidades de maná. Tanto que calculé debía tener medio minuto a duras penas. La desesperación se sembró en mí cuando un fuerte dolor cruzó mis piernas. Una sombra negra atravesó mis miembros inferiores cortándoles al instante. 

—¡Maldito!— Grité con todas mis fuerzas al instante en el cual caí al suelo. Las sombras de muerte se reunieron en un solo punto. Gravel apareció frente a mí, casi como un cuerpo real. Por primera vez vi su rostro sin tanta oscuridad. Era un hombre de tez oscura con una larga barba y tez demacrada. Su mano demacrada se extendía en mi dirección tratando de eliminarme con su magia. }La oscuridad entonces se dispersó nuevamente por el suelo, una daga oscura se formó desde el suelo y atravesó el pecho, sentí como me desprendía de mi propio cuerpo, me dividía con gran dolor. Gravel atraía mi alma con su oscuridad separándole de mi forma corpórea. 

—Todos mueren, no deberías sorprenderte tanto. 

Quería responder, pero mi ser se centraba en mantenerme unido en un solo todo. Era difícil, requería concentración y las últimas reservas de energía que guardaba mi cuerpo. 

—La muerte no es más que un simple paso, y el otro lado es el nuevo camino. Ríndete aventurero, tu vida y era ha acabado. 

—Quizás, pero deseo que exista algo para mi hijo— El plan se formó en mi cabeza en los últimos segundos— ads luz, ads bendición— Ambas las infundí en el espadón en mi mano— Ads prisa, ads portal— Dejé que la espada desapareciera en el suelo y cayera desde lo más alto del abyss. La gravedad le aceleró rápidamente y otro par de portales se formaron para permitir que su descenso y aceleración aumentara —Ads portal— Gravel reaccionó cuando la espada salió a sólo un par de centímetros detrás de su espalda. Le atravesaría o se desintegraría, él lo supo al igual que yo en ese instante, aquel ataque no serviría de nada. O al menos no en ese estado, por ello concentré una gran cantidad de magia en el momento en que el filo tocó sus túnicas oscuras y se posaba en su pecho— Ads vida— Fue momentáneo, pero alrededor del espadón un pedazo de cuerpo se formó por un pequeño instante, lo suficiente para que el corazón fuese atravesado y arrancado. 

El espadón se clavó en el suelo en las cercanías de mi cuerpo con un órgano sangrante incrustado a la mitad de su filo. 

—Vaya, vaya— Gy se acercó con andar lento mientras que yo me hallaba en el suelo. Sobrepasé los límites de mis capacidades y exageré en el uso de magia. No podía siquiera levantarme y sufría con la reconstrucción de mis piernas— No pensé que lo lograrías. 

—¿Qué quieres? ¿Por qué no me matas?

—Puedo, si quiero lo haré. 

—Hazlo. 

—Aunque eso significaría ir en contra de los designios de mi ama. 

—Emerant…— Alegué apretando los dientes. La formación de los huesos causa un dolor indescriptible, nublaba mis sentidos y entendimiento. 

—¿Sabes lo que mi ama quiere?

—Supongo que matarme, luego de que eliminé a Gravel— Expresé. 

—Probablemente se sienta traicionada o molesta un instante. Pero no creo que sea algo muy relevante. Siento informar que nosotros, los generales somos, por así decirlo, irrelevantes en la fórmula. Desechables. 

—Vaya manera de autodenominarte. 

—Nada que me avergüence— Gy se sentó en el suelo frente a mi— Yo vendí mi integridad y pensamientos a cambio de vida, vida eterna al servicio de un dios. Ya no recuerdo mi vida pasada, y sin eso, se pierde mucho de la esencia de la vida misma, debo admitir. Si lo quieres ver más simple, soy alguien que actúa como una marioneta. Me agrada la idea de vencer y estar vivo más tiempo, y eso implica mover las tramas e hilos de forma que todo se mueva en esa dirección. 

—Me saldrán las piernas antes de que termines tu historia y digas qué desea Emerant. 

—Puedo cortarlas nuevamente si con ello aprendes a escuchar un poco. 

—O matarme, no entiendo el punto de esta conversación. 

—Emerant quiere lo que no puede obtener, no puede estar junto a un mortal porque su esencia le mataria, no puede estar con ningún dios porque estos le aborrecen y están en su contra. Quiere que subas al puesto de los dioses y estés con ella. Quiere un hijo. 

—¿Que yo qué? 

—Puedes verlo como un simple capricho de un dios. 

—Y yo pensando que solo deseaba más poder, como cualquier otro dios. 

—Eso ya lo estamos obteniendo, Jin logró crear una bestia con un núcleo de cristal que origina nuevos abyss y permite que las criaturas de pisos inferiores salgan. La magia se desbordó entonces y fue fácil canalizar la magia mezclada para que esta alimentase a nuestra ama. 

—Pues no sé qué va a dominar exactamente, si no lo ha notado el señor de los muertos está acabando con todo, no quedará nada que gobernar. 

—Una tontería, no podrá convertirse en un dios completo sin acabar con otro dios. Digamos que no hay vacantes actualmente, no importa cuánta energía consumas o por cuantos cientos de años lo hagas. 

—¿Y si te digo que no planeo jugar con ustedes?— Repliqué escupiendo sangre. 

—¿Y si te quito del camino en este momento?

—Puedes hacerlo, ya lo dije, no tengo manera de defenderme en este instante. 

—Lo sé. No te negaré que estoy algo tentado, pero como mencioné antes, tengo una seria tendencia a desear estar con vida, incluso si es una vida vacía, no me agrada la idea de la muerte. 

—¿Qué quieres Gy? 

—Un trato, uno donde pueda beneficiarme, sea junto a Emerant, o junto a un nuevo dios. 

—¿La traicionarás?

—Me cortaría las piernas y brazos si con ello aseguro que podré respirar otro día Allan. 

—Un oportunista entonces. 

—Un fan de estar con vida, diría yo. 

—¿Y si me niego a hacer un pacto contigo? 

—¿Y si te mueres aquí? Si no lo has notado, sería bastante sencillo, no creo que seas quien tiene las cartas en la mano. Sin contar qué, hay razones por las cuales querrás salir de aquí, después de todo, lo que más quieres en este mundo, está siendo atacado en estos momentos. 

—¿Qué mierda hiciste?

—¿Yo? Yo no he hecho nada, no pondría en riesgo mi posibilidad de victoria. No he sido yo, pero el rey de los muertos no está muy feliz contigo, y hay un par de dioses que tampoco. 

—¿Cómo puedes saber que alguien está intentando atacarme? 

Un objeto se formó en la mano del chico, yo la observé con curiosidad, comprendía que crear un objeto requería una gran cantidad de magia— Esto es un visor remoto llamado ojo trémulo— La esfera se alzó en el aire y mostró mi casa, solo que un enorme rayo impactó en la cúpula exterior destruyendo esta y la edificación bajo la misma. 

—¿Esto está pasando en este momento?

—Así es. 

—Debo ir— Me senté en el suelo, mis piernas continuaban formándose dejando un rastro de sangre en el suelo de roca. 

—Buena suerte con eso en tu estado, en cambio podemos finiquitar nuestro trato en este instante. Un nuevo aliado de mi parte, yo te ayudo con lo que sea decidas, sea unirte a Emerant o matarle, y tu me permites vivir. 

—¿Cuándo decidiste que podíamos ser aliados?— Pregunté mirando su mano extendida. 

—Hace algunos segundos cuando mataste a Gravel. Si tienes capacidad para matar a un general creandole a este un cuerpo físico, me parece que es posible que tengas éxito. 

—No confío en tí. 

—Ni yo en ti, por eso se hace un trato, de otra forma no necesitaríamos siquiera hablar. 

—¿Por qué crees que te ayudaré?— Interrogué con curiosidad. 

—No me has pedido que salve a la raza humana. 

—Puedo pedirte que me ayudes a salvar a mi familia. 

—Imposible, no traicionas a tu amo de forma tan evidente. No iré contigo, pero quizás sí te diré que con todas las criaturas que mataste, podría hacer una buena quema por gemas y usarlas— Gy se levantó del suelo con una sonrisa que no era propia de su rostro infantil. 

Contrario a mi instinto y mi yo anterior, me detuve sentado a buscar tranquilidad dentro de mi ser. Convoqué magia fuego para incinerar los cuerpos derribados a mi alrededor y consumir la magia de sus cristales. La guardia de tres ángeles estaba en mi casa, ellos debían entretener al enemigo mientras yo me preparaba y recuperaba. No podía presentarme sin energía esperando luchar contra varios generales, el rey de los muertos y un dios al mismo tiempo. Si deseaba alguna oportunidad, debía tranquilizarme y concentrar la magia en mi interior como alguna vez me lo enseñó mi buen amigo Shun. 

 

—No creo que sea normal que coma tanto, es solo un bebé— Comentó Mena. La dieta de Millen aumentaba en gran medida. El pequeño en ese instante tomaba su tercer plato de sopa con grandes cantidades de carne y todavía no se mostraba satisfecho. 

—Yo digo que se ve saludable, no ha engordado tampoco— Observó Ciel colocando un poco más de carne en el plato. 

—Es hijo de un hombre fuerte, claro que Millen también debe comer bastante, será tan poderoso como su padre, Miry lo sabe— Expresó La tumb descansando del entrenamiento con Amy. Regresaron del abyss con tiempo para entrenar un poco más antes del almuerzo que prepararon Karim, Tania y Siren. Fera por su parte practicaba el lanzamiento de dagas a la vista de un silencioso Jao. 

—Nadie niega su descendencia Miry, pero ¿adonde va toda esa comida que traga?— Preguntó Mena. 

—A sus estadísticas, obviamente— Expresó la de orejas largas como si aquello fuese lo más natural del mundo.

—¿Le has dicho a Allan que use lectura en Millen? ¿Han revisado sus estadísticas? Yo podría si tu me dejas…— Continuó Mena. 

—¿Qué? no. 

—¿Por qué?— Inquirió Amy— ¿Acaso es por esa sensación de magia concentrada que viene de él?

—¿Cual magia? Miry no sabe nada de eso— La tumb se cruzó de brazos al frente del pequeño.

—Yo tengo algo mejor que preguntar ¿cómo están las cosas?. Vigilé bien a Allan, no notó que salieron, pero me deben información— Refunfuñó Ciel aceptando un plato de sopa que su hija Siren le traía.  

—Te lo resumiré de forma adecuada, fue aburrido y regresamos a los pocos minutos. El ejercito de muertos parece que ya no es un buen contrincante para la magia congelante de Amy, o la de fuego de Miry— Expresó Mena probando la sopa. La mesa de madera se hallaba a un lado de la cabaña y la fogata a un par de metros de distancia. El sabor recorría la garganta y llenaba el estómago con un calor que llenaba de energías el cuerpo. 

—¿Eso fue todo entonces? ¿Solo llegaron aplicaron magia y listo?— Inquirió Ciel. 

—Pues básicamente hablando— Respondió Mena cuando todos se unían a la mesa. 

—Pero la ciudad está bien al menos. 

—Es lo que podemos hacer, pero si nos pidieron que nos quitaramos las capuchas, tuvimos que negarnos. Yo creo que debimos mostrarnos, solo nos iban a agradecer— Alegó Amy. 

—Y revelaríamos nuestra existencia y ante cada problema y situación tendriamos que movernos según sus necesidades. Lo discutimos es distinto salvarlos cuando nosotros podamos y tengamos la disposición, a tener que hacerlo a cada instante que ellos lo requieran, o crean— Explicó Mena. 

—Pues si sería difícil que se movieran sin que Allan lo sepa si las personas les reclama su presencia— Ciel se mostró de acuerdo. 

—A Miry no le interesan las demás razas— Comentó mirando de reojo al resto— Aunque entiendo que no sería bueno que todos murieran y Millen no pudiera estar con alguna chica o tumb.

—La descendencia es lo que menos debe preocuparte, Jao no deja de ver a Fera o de seguirla— Comentó Mena con una sonrisa, Miry ante el comentario observó entrecerrando las cejas al chiquillo. 

—Entró en esa edad, pero puedo hablar con él— Expresó Ciel. 

—Es lo normal, no le puedes decir que no vea a Fera, además es linda y fuerte— Amy devoró el fondo de la taza de sopa y se levantó a tomar un segundo plato. 

—Sigue empeñada en que quiere parecerse a mi. No ha dejado de practicar con las dagas ¿creen que eso dañe sus manos? es pequeña, Miry lo sabe. 

—No creo que se las dañe, quizás un par de callos, pero eso es lo de menos, tu mencionaste tuviste callos varias veces— Mena le tranquilizó. 

—Todavía tengo un par— Miry extendió sus manos. Las magulladuras y callos se observaban en todos los nudillos y en la zona interior de la mano. Era una mano dura, de alguien que luchó mucho tiempo cuerpo a cuerpo. Sin embargo, nadie prestó atención a las manos de Miry, Mena se levantó de la mesa girando la cabeza a la izquierda, y Amy desde la olla de sopa se mostró sorprendida también. 

—¿Qué pasa?— Preguntó Ciel. Miry tardó un poco más en sentirlo. 

Jalo, el ángel de cabello blanco apareció frente a la mesa con magia portal— Es un ataque, es muy fuerte. No lo soportará— Se refirió al escudo que cubría varios metros alrededor de la casa y que era alimentado por un cristal de energía concentrada. 

—¡Ciel, Karim, lleven los niños abajo a los primeros tres pisos del abyss bajo la casa, están vacíos!— Ordenó Mena. 

—¡Niños!— Gritó Ciel saltando de la mesa tomando a Millen en brazos. 

—¿Cuantos son?— Preguntó Miry al ángel subordinado de Allan. 

—Siete, creo. Pero hay al menos un dios entre ellos. No podremos detenerlos— Expresó el alado. 

—¡Corran!— Gritó Amy, mientras un rayo negro desde kilómetros de distancia se acercó a gran velocidad. Chocó contra el muro semitransparente y permaneció en un forcejeo un par de segundos, luego la barrera sucumbió rompiéndose en pedazos y el disparo de oscuridad atravesó el espacio rompiendo la casa en añicos. 

 

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