6. ATRACCIÓN

        Con cada día que pasaba nos adentrábamos un poco más en el abyss y lográbamos enfrentarnos a diversas criaturas. Arañas, ratas, plantas carnívoras, goblins y kobolds. Todos ellos habitaban los primeros cinco pisos. A partir del quinto también se encontraban los nagas oscuros. Unas serpientes enormes con rostro humano que escupían acido. No me sentía preparado aún para eso, así que nos limitamos a los goblins y kobolds e íbamos trazando mapas más simplificados y que solo Miry y yo comprendíamos.

Estábamos reuniendo dinero. En dos semanas de entrar al abyss teníamos casi un dot de plata entero. Eso principalmente con los huesos de goblin y las pieles de kobold. Las garras de ratas y el veneno de araña no eran de mucha ayuda, sin embargo, salían por cantidades increíbles y Miry con su magia de prisa era imparable y eliminaba cantidades grandes en pocos minutos.

Yo me estaba volviendo cada vez más diestro con la caza de goblins y kobolds. Mi dominio del cuchillo me permitía moverme con mayor soltura y los parámetros de agilidad subían cada vez más. Esquivaba los ataques cierta facilidad.

—Subes demasiado rápido —señaló Miry con una sonrisa. Nos mirábamos las estadísticas después de recolectar lo recogido y realizar la ceremonia para sacar las gemas de sus cuerpos.

—¿Lo crees? —Un kobold blanco salió de una pared. Era un fenómeno que observé muchas veces antes. Allí en el abyss muchas criaturas se reproducían en las paredes, techos y suelo. Le ataqué desde un lado cuando este apenas notaba nuestra presencia. Deslicé mi cuchilla por la muñeca de su mano obligándole a tirar su arma y luego corté su cuello.

El kobold se lanzó al suelo tratando de tapar su herida. Era triste ver esa imagen, era desesperación y ganas de no morir. Quizás ya estaba acostumbrado, pero clavé el cuchillo en la zona trasera de su cuello. Aquél era el mejor lugar para preservar la piel en el mejor estado.

—Tu agilidad y destreza suben muy rápido.

—No me molesta que compensen lo que no subo en fuerza —expresé.

—Si sigues a ese ritmo alcanzarás al grupo de la vanguardia en agilidad y destreza en unos meses.

Vi las estadísticas de Miry.

Nombre: Mirynfehtber Fenrir

Edad: 25

Profesión: asesina

Nivel: 3

Vida: 189

Fuerza: 13

Agilidad: 24

Inteligencia: 13

Resistencia: 22

Destreza: 25

Magia: 1

Magia aprendida

Prisa 1

Miry me enseñó a leer las estadísticas, sobre todo el parámetro de la vida, lo cual era un buen indicador para saber cuándo subirías de nivel. Cada cincuenta de vida era un nivel superior. Ella estaba entonces bastante cerca de alcanzar el nivel cuatro.

Estaba seguro de que ella era capaz de eliminar criaturas mucho más fuertes como los naga y los esqueletos que aparecían un par de pisos más abajo. Se mantenía tan arriba era por mí. Yo deseaba ir por partes y conocer muy bien primero el laberinto que era el abyss.

Mis estadísticas eran las siguientes.

Nombre: Allan Fenrir

Edad: 17

Profesión: cazador

Nivel: 2

Vida: 115

Fuerza: 8

Agilidad: 17

Inteligencia: 18

Resistencia: 13

Destreza: 19

Magia: 0

Habilidad: 1

Aprendizaje 1

Habilidades aprendidas

Nivel up 1

Manejo de cuchillo 1

Recolección 1

Prisa 1

Había aprendido prisa 1 de tanto ver a Miry, no obstante, no sabía cómo usarla ni activarla. No funcionaba diciendo las palabras. Era un desastre, por lo visto la única que podía activar era mi manejo del cuchillo. Aunque Miry insistía en haber visto la marca de recolección brillar cuando quemaba unos cuerpos días atrás.

—Costará mucho trabajo alcanzar a los de la vanguardia —comenté.

—Según Ciel se llega a nivel cinco con tres o cuatro años en el abyss. Yo creo que vamos bien.

—Pues entonces ya tu deberías estar al menos en el piso veinte —Los grupos de vanguardia se hallaban constantemente cazando en los pisos veinte al treinta. No habían podido superar al jefe de tal piso, llevaban ya algunos años estancados en tal lugar.

—No creo, suelen tener grupos grandes para cazar después del nivel veinte. Los has visto —. En efecto los había observado en un par de ocasiones adentrarse por delante de nosotros. El hombre enorme con casco en forma de lobo solía saludarme y yo lo devolvía por educación. Se llamaba Abert, solía andar con un grupo grande de otras diez personas. Entre ellas una mujer de cabello rojo muy apuesta.

Lo razoné un instante y pensé sobre aquello, tenía razón. Íbamos bastante rápido, probablemente por ser solo dos y que, solíamos luchar juntos pero cada uno tomaba sus presas. Lo cual, en términos de estadísticas era como si lucháramos completamente solos.

—¿Qué piensas del tan “Jin”? —me preguntó mi hermosa compañera.

—¿Cómo así?

—¿Crees que exista?

—Pues hubo muertos —Días atrás hubo una lucha en el piso veintisiete del abyss y murió un grupo de tres personas, mientras el resto del equipo escapó en carrera de aquel lugar. Todos eran aventureros de nivel cinco o seis.

—Pero es extraño, no suena como una criatura.

—Eso si —La historia relatada por el grupo fue algo peculiar. Hablaban de un hombre que se apareció frente a ellos bloqueándoles el camino. Al principio pensaron se trataba de algún aventurero extraviado pues vestía un pantalón negro enorme, brazaletes dorados y andaba sin camisa. Le preguntaron quién era y si necesitaba ayuda, pero el hombre solo dijo algo “Me llamo Jin”. Se acercaron y este hombre lanzó un golpe tan fuerte que asesinó de un solo impacto a uno de sus compañeros. Al instante los demás se lanzaron al ataque, pero el extraño desapareció y reapareció en otro lado del calabozo diciendo “deben rendir tributo a Emerant” y acto seguido alzó una mano y un millar de aves negras viajaron hasta su ella, y apareció frente a ellos un monstruo de los niveles inferiores. No supieron describirlo, pero este asesinó a otros dos de sus compañeros y ellos debieron huir del lugar.

—Aunque otros dicen que mataron a sus compañeros por una rencilla.

—Los cuerpos siguen allí abajo.

—Pero mientras ese tal Jin esté allí, nadie se va a acercar. Es peligroso.

—¿Te imaginas? Un golpe tan fuerte que mate al instante a alguien de nivel cinco. Un golpe con una fuerza superior a doscientos cincuenta de vida.

—Ellos también venían de haber intentado enfrentar al jefe del piso treinta, probablemente estaban débiles.

—De igual forma es algo increíble Miry —comenté.

—¿Qué harás? ¿Te comprarás la espada? —me preguntó. Llevábamos dos kobolds blancos ese día, lo cual significaba al menos veinte dots de cobre. Sin contar el resto de las cosas que de seguro triplicaban la cantidad.

—No sé —mis parámetros de fuerza ya me permitían el manejo de una espada y ello daba un mejor rango de ataque. Algo magnifico para enfrentar a los naga y los esqueletos, pero yo estaba acostumbrado a usar mi cuchillo — Si quieres mañana bajamos un poco más, llegamos hasta el cinco o seis.

—Genial —Miry dio unos saltitos.

—Tú también podrías tener una espada.

—No estoy muy tentada, los asesinos luchan mejor con cuchillos —la verdad es que Miry era demasiado rápida normalmente, la fuerza en sus piernas era inusual y cuando activaba su magia era increíble. Casi todas sus presas morían a causa de sus patadas y solo algunas les mataba con el cuchillo.

Le comenté podría tomar la profesión de luchadora, pero ella insistía en asesino porque era de su agrado.

Subimos hasta la superficie encontrando en el camino a un grupo de siete que se adentraba en el abyss. Cargábamos dos bolsas enormes a nuestras espaldas. En muchas ocasiones nos regresábamos a tempranas horas por el hecho de no poder cargar más de regreso. Y para nosotros resultaba tan importante la recolección de materiales como el eliminar criaturas.

Llegamos a la zona de venta de objetos y me sorprendí al ver a Mena y la señora Katie. La última estaba bastante alterada llorando, entonces volteamos en la otra dirección y vi a Amy detrás de una dependienta llorando.

—¡Oh Allan! ¡Por favor dile, dile que no puede ser una aventurera!

—Yo quiero.

—Muchacha no sabes lo que dices, allí abajo las personas mueren a diario.

—¿Qué sucede? —pregunté acercándome junto a Miry y Ciel.

—Esta niña está como loca ¡se escapó! —La señora Katie lloraba y Mena la sujetaba.

—Amy se escapó a tempranas horas y vino hasta acá y se inscribió como aventurera. Y llenó una solicitud para unirse a nuestro gremio —me explicó Mena —estuvimos buscándola un buen rato. La señora Katie se llegó primero al hospital, estaba preocupada.

—Quizás deban venir por acá y discutir esto en un poco de más privacidad —comentó Ciel guiándonos a todos a una de las habitaciones donde usualmente realizaban el valor de los materiales.

—¿Cómo te vas a unir a los aventureros? Apenas eres una niña.

—No puedo estar todo el tiempo en la posada leyendo. Quiero entrar al abyss, quiero ir con ellos.

—¡Acabarás muerta!

—¡Estaré con Allan!

—¡Allan no puede protegerte allí adentro! —gritó la mujer —Y él tampoco te dejara unirte a su gremio.

—Si él no me acepta me uniré a cualquier otro gremio —Chilló ella.

—Creo que antes de decir o decidir cualquier cosa, deberían ver sus estadísticas —apuntó Ciel.

—Ads dem —pronunció la niña y las líneas se dibujaron en su brazo.

Nombre: Amy

Edad: 12

Profesión:

Nivel: 1

Vida: 85

Fuerza: 4

Agilidad: 11

Inteligencia: 9

Resistencia: 7

Destreza: 11

Magia: 1

Habilidad: 1

Atracción 1

—¿Tiene una habilidad? —preguntamos casi al unísono la señora Katie y yo.

—Y una peligrosa me temo, ya la he visto antes. Ella atraerá a las criaturas hacia ella como el azúcar atrae a las abejas.

—¿Cómo la obtuviste? —preguntó la señora Katie.

—Mi papá la tenía, eso me comentó mi mamá.

—El problema está en que cualquier gremio la aceptará de inmediato debido a sus estadísticas y la usarán de señuelo —expuso Ciel.

—¿Qué se puede hacer en este caso? —preguntó Mena.

—Lo mejor sería unirla a un gremio que de verdad la proteja. De igual forma ella buscará la manera de entrar al abyss.

—No, no, no Amy querida.

—Me uniré junto con ella, entraré al abyss junto a ella y estaré pendiente de que nada le suceda. Además —Mena habló mirándome de manera fija— mañana entraremos y no pasaremos de los primeros niveles y así Amy sabrá a que peligros se enfrenta.

—Amy, si te unes a mi gremio puedes morir —dije mirándola. La chica frunció el ceño y me miró desafiante.

—Lo sé. 

—No puedo curarte, no puedo protegerte siempre.

—Lo sé.

—Te atacarán toda clase de monstruos y buscarán de picar en pedazos.

—Lo sé.

—Podrías morir mañana mismo Amy.

—Lo sé.

—Si entras en mi gremio serás una recolectora, no podrás luchar actualmente contra criaturas.

—¡Seré recolectora! ¡Seré la mejor recolectora!

—¿Aun así quieres entrar? —la observé, aunque intuí su respuesta.

—Si.

—Si ella está tan decidida no podremos detenerla, se escapará en cualquier momento y será peor. Lo mejor que podemos hacer es comprarle algo de equipo a las dos y dejar que entren con nosotros. Además, entre cuatro será más sencillo. Allan y yo estamos bastante preparados —comentó Miry ante las lágrimas de la señora Katie.

—Únela a nuestro equipo, mañana entrará con nosotros. Vendemos esto y salimos a comprarle algo de protección —miré a Amy y Mena —para las dos.

Comenzaron a tomar nota delo obtenido ese día las encargadas y la señora Katie se marchó despidiéndose aun llorando, pero un poco más calmada. Mientras pasaba el rato y evaluaban las gemas y huesos le pedí a Mena me mostrara sus estadísticas comenzando a pensar que debíamos comprarle.

Sus estadísticas eran.

Nombre: Mena

Edad: 18

Profesión:

Nivel: 1

Vida: 97

Fuerza: 8

Agilidad: 15

Inteligencia: 20

Resistencia: 11

Destreza: 19

Magia: 1

Tomar el precio de los productos no tomó tanto tiempo, debido a que no había cortes en ellos. La experiencia comenzaba a jugar a nuestro favor.

—Treinta y dos dots de cobre. En verdad son muy buenos —Ciel observó a Amy— Si serás recolectora vas a tener que cargar mucho material y aprender a sacar los materiales como lo hacen ellos. No te será sencillo.

Salimos del lugar y nos dirigimos a la tienda de protectores. Para Amy compré protectores para brazos, piernas y pecho, todos de acero. Por el tamaño logré hacerme con todo por solo cuarenta dots de cobre. Mena compró su capa y zapatos, pero yo le di sus protectores para piernas brazos y pecho sin contar un arco y flecha. Todo el pack de Mena salió por sesenta dots de cobre.

Por último, Amy pidió un cuchillo para defenderse en caso de ser necesario. Lo compré junto a una gema de cura 1. Y le indiqué debía usarlo al primer instante sintiera un ataque.

Terminé con solo trece dots de cobre en el bolsillo. A pesar de ello sentí que estaba bien. No iba a arriesgar a nadie en el abyss.

Desperté al día siguiente y la comitiva para entrenar antes de entrar al laberinto había aumentado. Mena y Amy estaban en la habitación estirándose. Yo me di media vuelta en la cama e intenté dormir de nuevo, pero Miry me jaló de la sábana y pasé bastante vergüenza al caer al suelo apenas en calzoncillos.

Mena tapó los ojos de Amy al tiempo que pronunció unas palabras —degenerado pervertido — y salió de la habitación junto a la pequeña. Miry por su parte se reía burlándose de mi cara.

Me vestí y pasé a estirarme mientras repasaba mi sueño, en este veía el rostro de mi hermana nuevamente, me pareció que pronunciaba mi nombre.

—¡Mira lo que me dio el señor Vermont! —Amy entró a la habitación mostrando un morral enorme de cuero de ciclope. Aquel era el jefe del piso veinte y yo había visto ese artículo días antes en uno o dos dots de oro. Era un ítem caro que permitía a su usuario llevar grandes cargas de peso sin sentir la cantidad real.

Me imaginé al viejo Vermont adentrándose con aquello al abyss y comprendí los miedos de la señora Katie.

Amy iba con ropa rosada chillón y los protectores por encima de este. Mena entró en la habitación y yo evité sonrojarme. Portaba una camisa que mostraba un gran escote donde sus senos descansaban suavemente y sin mangas. Comprendí que era para mejorar su agilidad con el arco. Toda su ropa era azul, negra y ajustada.

—Cuando entremos deberás quedarte atrás Amy. Siempre te mantendrás atrás y verás cómo nos movemos, Mena se mantendrá a tu lado —Miry hablaba mientras saltaba ejercitándose.

—Yo usaré el arco, porque con él es más sencillo protegerte de cualquiera que se acerque y puedo herir y minimizar a los enemigos.

—Siempre y cuando no nos des a nosotros —exclamé. Luego recibí un puñetazo por ello.

—Yo recogeré las cosas, ya he visto el ritual de la quema de los cuerpos para las gemas. Y aprenderé a tomar los huesos de los goblins, tendré cuidado —se notaba emocionada. Había cierto brillo en sus ojos y yo sentí que debía preservar aquello. Aunque quizás al final del día se diera cuenta de lo cruento que resultaba matar a aquellos seres vivos y deseara dejar todo el asunto del abyss hasta allí.

Cuando llegué a la entrada de la muralla y avanzamos dirigiéndonos a las profundidades pude sentir las miradas clavadas en mí. No era de extrañar, Miry y Mena eran hermosas, una más salvaje que la otra. Por otra parte, me acompañaba una niña toda tierna vestida de rosa con un gran morral.

Amy profirió un suspiro enorme al ver el abyss, según ella jamás lo había visto. Mena se mostró tal cual como era Mena, indiferente e inexpresiva. Pasé mi mano por su hombro animándola y tomé la delantera.

Descendimos por la grieta de la entrada bajando unos veinte metros hasta el primer nivel del abyss. Caminamos por los túneles hasta uno que se hallaba frente a una cueva y en ella realizamos una hoguera. Si la habilidad de Amy funcionaba debíamos estar preparados.

—Si algo falla tendrán que retroceder ustedes dos mientras nosotros defendemos —le expresé a Mena y Amy. Ambas asintieron con la cabeza.

—Ads prisa —Pronunció Miry antes de que iniciáramos. Estábamos en el primer nivel, pero no sabíamos cuan efectiva sería la habilidad.

Me preparé para luchar —Ahora Amy —Dije.

—Ads atracción —pronunció y todo cambió.

Sentí las miradas, el ambiente tensarse, comenzaron a aparecer ratas y arañas de donde no las imaginaba. Se dirigieron a nosotros en grupos y sentí como dos flechas pasaron justo a mi lado directo a un par de cuerpos.

No lo dudé y me dejé llevar por lo que mi cuerpo me decía, que atacara. Me movía por entre los cuerpos casi bailando, y cada movimiento eliminaba a una bestia. Miry por su parte saltaba y se apoyaba en las paredes a un ritmo vertiginoso, cortaba y pateaba todo lo que se atravesaba en su camino.

Entonces comprendí que aquella habilidad era perfecta para un cazador que quisiera eliminar todos los monstruos de un nivel. Sencillamente se acercaban en cantidades enormes —Ninguna pasará —Dije mientras me atravesaba en el camino y otra flecha viajaba hasta los ojos de una de ellas. Atrás Amy estaba asustada observándolo todo, pero arrancaba las garras de las ratas y las comenzaba a apilar en la hoguera toda apresurada.

¿En serio eran tantas? Noté que el suelo estaba lleno de cuerpos y la sangre comenzaba a ser resbalosa para maniobrar. Así que me quedé de pie atravesando a todas las que venían en mi camino. Giraba sobre mis piernas para dar a una y acto seguido atravesar a otra y empujarla a un lado del camino. Entonces paró y todos quedamos observándonos.

—¿Qué rayos fue eso? —Miry descansaba apoyándose en mi hombro.

—¿Es normal que sean tantas? —preguntó Mena moviéndose para recuperar sus flechas.

—Nunca ¿Cuántas fueron?

—Aquí hay más de cincuenta ratas y arañas Allan.

Miré a mi alrededor. Todo hedía y había sido tan rápido que apenas pude notar que el tiempo había pasado. Yo tan solo me movía.

—Activaste prisa —me comentó Miry al oído y yo quedé extrañado, no había sentido haberlo hecho.

—Hay que ayudar a Amy —sugirió Mena, nosotros nos acercamos para quitar garras y recolectar el veneno de las arañas.

—¿Estás bien? —le pregunté a la menor del grupo.

—Me asusté, eran demasiadas.

—Sí, eran bastantes. Tu habilidad es poderosa.

—¿Es buena?

—Es magnífica —respondí convencido mientras lanzaba un par de cuerpos a la hoguera.

—Pero yo no luché —replicó.

—Para eso estamos Miry y yo —parecía un poco decepcionada, pero se colocó a realizar el ritual de la extracción de gemas.

—¿Crees que podamos bajar al piso tres? Digo, intentarlo con los goblins.

Me animó la idea, y después de recolectar todos los materiales descendimos otros dos niveles y repetimos la operación.

—Ads atracción.

Fue una oleada de goblins y kobolds. Mi mente se movía tan deprisa como mi cuerpo cortando todo lo que podía a mi paso. Miry lucía emocionada y saltaba de un lado a otro. Propinaba una patada y lanzaba su cuchillo para dar en el pecho de uno, y al instante siguiente aparecía frente a este para retirar el cuchillo y continuar con el siguiente.

Resulté herido en una pierna, pero no fue nada de peligro o de preocupación. La verdad es que había momentos en que sentía me salía del mundo normal y me movía entre las filas de goblins y kobolds atacando sin piedad. Cortando sus cuellos o las manos en las que empuñaban sus armas.

Tomé una espada en la otra mano y todo resultó más sencillo y rápido. Era como nadar.

Nunca salí tan cansado y con tantas cosas del abyss. Ciel quedó impactada por la cantidad de materiales y tuvimos que esperar más de una hora para que sacaran todas las cuentas. No me opuse ni molesté cuando nos pagaron un dot de plata y ochenta cobres. 

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