59. ROTO

Me movía en ese momento muy lento por la tundra helada hasta entrar al castillo de piedra oscura frente a mí. La búsqueda de mis enemigos era extensa al igual que la lista de ellos. Había sido despreciado, humillado, herido en miles de ocasiones y de múltiples formas, traicionado y apartado, esto por parte de la tribu de las tumbs, los humanos, los demonios y el resto de las razas.

Buscaba a uno de los generales de Emerant en ese instante, uno que destruía y mataba todo ser viviente a su paso. No estaba molesto con su acto de asesinar, sino con el hecho de meterse en mi camino y con el de los míos.

Jin y los otros dos generales de Emerant, Emerant misma, los generales del resto de los dioses, el rey de los muertos, su ejército, y por supuesto los mismos dioses, a quienes debía eliminar si deseaba romper el ciclo y salvar a mi familia. Todos debían morir, todo debía de ser destruido.

Así habían pasado dos semanas desde nuestra vuelta del calabozo, y tres semanas desde aquella dura lucha contra los cougars.

Para explicar todo tendré que regresar en el tiempo hasta hace dos semanas atrás.

———————————————————–

Salí de la mazmorra junto a Amy, quien se hallaba agotada casi por completo, en especial luego de desatar un torrente de magia electro tan potente como para quemar a un ser gigante casi etéreo a quien no se le podía golpear de ninguna forma con ataques físicos.

—Con todas estas gemas podría comprar lo que quisiera, desde esa armadura que quiero, el bastón, y quizás unas veinte casas.

—Un país entero si lo desearas, pero con el nivel de poder que tienes, todas las armaduras no serán más que adornos.

—¿Tú crees? Es muy probable que las criaturas de los pisos inferiores sean aún más fuertes que… 

—¿Más que un gigante capaz de alterar la realidad, los sueños, silenciar, invocar muerte al punto donde cualquier contacto significa perecer, envenenar el aire, crear ilusiones capaces de matarte y modificar su propia existencia para ser lo más semejante a un fantasma de solo energía? Probablemente más allá que eso solo estará la etapa de aquellos que traspasan la humanidad, si es que seguimos siendo humanos en este punto.

—Yo me siento muy humana, y con unos deseos muy humanos. Quiero comer mucha carne, beber hasta saciarme, chocolate hasta engordar y sexo día y noche hasta desmayarme.

—En eso tienes razón son muy humanas, pero básicamente puedes comer lo que comen veinte adultos, y tener sexo por semanas enteras sin agotarte gracias a tu magia.

—Pues entonces te recomiendo prepararte para las siguientes semanas— sonrió Amy con malicia, a lo cual yo reí. Dos cougars y Jalo, nuestro ángel de cabello blanco, a quien finalmente decidí colocarle nombre eran nuestra compañía. Intenté domar a un dragón, pero simplemente no eran domables, sin importar cuanto lo intentase, y quizás esa era una de las bellezas de los dragones, eran seres totalmente indomables.

Nuestro botín incluía enormes cantidades de orifalquio, mitrilo, piel de dragón, gemas moradas, negras, veinte blancas y una gema cristalina, tan limpia como un diamante. Esta última enviaba rafagas de energía tan fuerte que costaba sostenerla en la mano sin terminar entrando en frenesí. Por ello iba envuelta en piel de dragón como un pequeño tesoro.

Sin embargo, el mayor tesoro era el crecimiento que ambos sufrimos en aquel calabozo y el nivel de Jalo como nuestro ayudante. Amy ahora dominaba casi todas las magias de su arsenal, que era tan extenso como la lista misma de magias disponibles en el abyss. Mi nivel en cambio era tan superior que en ocasiones lo miraba preguntándome si podía seguir creciendo y si continuaba siendo humano en ese punto.

Nombre: Amy Fenrir

Edad: 13

Profesión: mago

Títulos:

Asesino de serpientes (brinda al usuario +50 de resistencia)

Mago
(brinda al usuario +1 en todas sus magias)

Nivel: 50

Vida: 2510

Fuerza: 55

Agilidad: 74

Inteligencia: 105

Resistencia: 142

Destreza: 93

Magia: 8

Habilidad: 1

Habilidades aprendidas

Atracción 4

Contrataque 2

Magia aprendida

Regeneración 7

Valor 3

Cura 9

Agua 10

Sanación 4

Oscuridad 5

Escudo 7

Armadura 10

Pared 5

Veneno 1

Electro 7

Torrente 5

Hielo 7

Témpano 3

Espejo 2

Envestidura 8

Alarma 1

Aura de vida 3

Revitalia 5

Absorber elemento 2

Concentración 5

Sueño 4

Parálisis 2

Rayo 5

Bendición 2

Poder 5

Círculo de poder 2

Poder divino 3

Fuego 3

Armadura 7

—————————————————————————————————————

Nombre: Allan Fenrir

Edad: 18

Profesión: Domador de bestias

Títulos:

Asesino de serpientes (brinda al usuario +50 de resistencia)

Nivel: 94

Vida: 4713

Fuerza: 175

Agilidad: 136

Inteligencia: 63

Resistencia: 192

Destreza: 64

Magia: 3

Habilidad: 1

Aprendizaje 2

Habilidades aprendidas

Nivel up 3

Lectura 4

Manejo de cuchillo 7

Recolección 3

Protección 6

Atracción 3

Manejo de la espada 10

Sigilo 2

Domador 2

Magia aprendida

Prisa 9

Cura 7

Sanación 2

Vida 1

Revitalia 4

Poder 8

Regeneración 6

Veneno 7

Electro 6

Puerta dimensional 5

Fuego 7

Bendición 4

Escudo 7

Luz 10

Domar 2

Criar bestia 1

Valor 4

Concentración 6

Detección mágica 10

Dispel 2

Ignición 4

Oscuridad 2

Investidura 5

Armadura 7

Círculo de poder 3

Abrí un portal enorme y todos saltamos hasta las puertas de las instancias del goblin. El lugar se hallaba ampliamente iluminado y con un par de minotauros como escoltas de la entrada. Ambos llevaban mis marcas en los brazos. eran bestias que incluso olvidé que tenían bajo mis dominios.

La zona en los alrededores se hallaba vacía y con poca cantidad de magia en el aire. Podía percibirlo con mi actual nivel de detección mágica. Era extraño para el piso en el cual nos hallábamos dentro del abyss.

La primera que salió fue Mena, quien me abrazó un largo rato en silencio. No hubo palabras intermedias, solo un enorme silencio y un abrazo tan fuerte como para fundirnos. La siguiente frente a mi fue Miry, quien se acercó con una enorme sonrisa y me dió un fuerte puñetazo que rompió la barrera de mi protección y se incrustó en mi mejilla enviandome al suelo. Posterior a ello se lanzó sobre mi cuerpo y comenzó a golpear mi rostro una y otra vez mientras repetía las palabras— ¡No estabas allí, no estabas allí, no estabas allí Allan!.

Recibí los golpes sin entender sus palabras, pero sintiendo que en cada puño dirigido a mi rostro, desahogaba una enorme frustración y dolor de su cuerpo. No sabía en ese momento la causa, pero sus lágrimas me producían dolor, uno que rivalizaba con cada fuerte puño. me desfiguró por un instante, asunto que Amy remedió con magia sobre mi cuerpo. Posterior a eso Miry se dejó caer sobre mi cuerpo tendido en el suelo y lloró tan fuerte que solo pude abrazarla.

No solo la extrañaba, le amaba lo suficiente para comprender que solo un dolor y una carga muy fuerte podían romperla a ese punto. La abracé en silencio mientras que las niñas y Ciel se agruparon acostadas en el suelo a mi alrededor también a llorar. 

ombra se acercó desde un pasillo aledaño aullando con todas sus fuerzas.

Perduramos en el suelo por largos minutos hasta que todos decidimos levantarnos, limpiarnos el polvo y continuar al interior. Allí Ciel comenzó a explicarme todo lo sucedido, luego Miry continuó la historia con toda clase de lujos y detalles sobre el suceso. Quedé con los ojos abiertos, el corazón paralizado, muy pequeño y una sensación de impotencia tan enorme que llenaba todo mi cuerpo. Posterior a ello bajé mi cabeza y me limité a escuchar, sin la capacidad de observar a Miry, Ciel, o las niñas. Sentía que había fallado en tantas formas que no merecía vivir o tenerles a mi lado.

La historia terminó. Amy y Mena abrazaban en llanto a Fera, Tania y Siren. Miry me miraba molesta, mientras que Ciel sollozaba y Jao se encontraba en silencio apartado en una esquina. Una chica desconocida sujetaba en brazos a Millen, arrullandolo casi desesperada para que este cesara de llorar.

Necesité salir en aquel momento para desahogarme. Miry me aseguró haber asesinado con sus propias manos a aquellos culpables de tal suceso, por eso no tenía nadie con quien despejar mi odio, ira e impotencia. El enemigo había sido reducido y eliminado de la peor manera hacía mucho, y yo siquiera me había enterado.

Pasee por los pisos treinta y ocho, treinta y nueve, y finalicé entrando en la cámara de balrog.

El piso del jefe eran enormes recámaras de palacios, tan altos que mis ojos no veían el techo, este era totalmente negro. Largas e interminables columnas negras como el azabache se extendían por la vista. Y algunos inmensos puntos de luz se observaban en la lejanía. A esta recámara solo se accedía por medio de escaleras y descendía de igual manera. El resto era una sala interminable donde se observaban los distintos jefes en las lejanías.

Balrog era una masa incandescente de llamas que inundaba la cámara con un calor abrazador. Cualquier simple humano sin protección que se acercarse a cien metros de la criatura vería cómo su piel burbujeaba debido a las altas temperaturas que este despedía. Incluso a su alrededor la luz de las cosas se torcía y movía como si se tratase de un líquido.

Lo asesiné de un solo golpe sin siquiera cubrir mi cuerpo. Me quemé casi por completo y continué haciendo lo mismo con cada uno de los balrogs que hallé en mi camino. Terminé con quemaduras que llegaban a mis músculos y al borde de la muerte. Una que de hecho deseaba por primera vez. El dolor que sentía por dentro era más fuerte que el exterior, no podía siquiera verles a la cara luego de aquello. ¿que podía hacer? ¿qué podía decirles? ¿Cómo enmendar aquello? ¿cómo les borraba aquellos recuerdos horribles? No podía, y aquello era lo peor de todo.

Lo único que logró calmar mi existencia, fue que, al regresar, Miry me espero para abrazarme y sentarse en el suelo a mi lado.

—Miry sabe lo que se siente, eran ganas de matar, de matarlos a todos. Una ira ciega que solo quiere destrozarlo todo y morir en el proceso.

—¿Qué puedo hacer para que no te sientas así, cómo borro lo sucedido Miry?

—Miry quería que Allan llegase en cualquier momento a salvarla. pero luego Miry se dio cuenta que Allan no podía. No sabías que estábamos en peligro. No necesitas hacer nada, ya Miry se encargó de todo.

—¿Y las niñas?

—¿Te preocupan las niñas?

—Claro Miry.

—Lo superarán, pero si quieres hacer algo por ellas, puedes pasar tiempo con ellas. O enseñarles a luchar.

—¿Eso servirá para borrar lo sucedido?

—No. nada lo hará, pero sabrán que pueden contar contigo. Y eso sirve de mucho.

Quedé un rato en silencio pensando en mis acciones y lo que debía hacer. sentía que como parte de una familia era una falla total. En momentos relevantes había errado. Ya eran muchas las veces que nuestro grupo se separaba y no compartía como era debido con ciertos miembros. Sin contar que muchos habían muerto— Gracias, me esforzaré por estar allí para ustedes, y eso incluye a las niñas— La abracé y quedé en silencio otro rato repasando mis ideas— Hace un rato sonaste como Mena, ella habría dicho algo semejante.

—Bueno, Miry le preguntó a Mena y ella dijo que eso era lo mejor que podía decir— admitió la tumb mientras mena salió desde atrás de una roca cercana a la cueva del goblin junto a Amy.

—No tiene sentido si al final vas a decir que fui yo quien te dijo que dijeras eso—— Mena se acercaba sacudiendo la cabeza.

—Miry quería decir algo bien y era difícil poner las palabras en orden, Miry lo sabe.

Sonreì, la besé y abracé más fuerte que antes. Miry era esa fuerza que yo necesitaba en mi vida, era mi pilar y ser más importante en el mundo, quien me enseñaba y servía de apoyo. No veía mi vida sin ella. Era alguien a quien no solo amaba, sino que le admiraba profundamente. a pesar de haberme calmado por fuera y mantenerme cuerdo en mis acciones, por dentro era una bomba de tiempo deseosa de estallar. Quería eliminar a toda criatura que no fuesen aquellas a las cuales amaba.

—Hay que entrar, el viejo goblin lleva rato reclamando que le debemos algunas gemas— Comentó Amy.

—¿Le debemos gemas?— pregunté.

—Bueno, transportó a todos aquí con magia portal Comentó mena— La verdad me sorprendí bastante. Llegó una noche donde me hallaba, pensé que se trataba de un goblin asesino.

—¿Goblin asesino?— Pregunté algo intrigado mientras me levantaba de la roca y limpiaba un poco el polvo. Hecho infructuoso, por ello Amy me bañó con agua y secó en un segundo— Gracias— solté en burla. el agua era helada, y aquello se sintió como un martillazo en la cabeza. te dejaba en shock.

—Caí en la nación de los orcos. Los primeros días los pasé con un orco bastante agradable, pero luego busqué de hallarles en la ciudad. Allí hallé a Karim y a Olerg— Mena me miró y notó que me hallaba un poco perdido en el relato— Karim es la chica humana que está allí adentro.

—Ah, entiendo. ¿Y qué hace aquí?

—Tienes la simpatía de un troll Allan— Miry rió.

—La traje conmigo, es buena luchando y no quiere morir— de nuevo Mena observó mi rostro. Suspiró y me explicó el resto para que yo comprendiese— Los muertos están avanzando, los orcos comenzaron a luchar contra ellos días atrás. No van a ganar, lo sabes. Además que puede que sus fuerzas se hallasen bastante mermadas por mí.

—¿Ya llegaron tan al sur?— Me llamó bastante la atención aquello. Esperaba que aquello tomase varias semanas más. Los humanos entonces debían de hallarse aniquilados, eso incluía la ciudad de Ibis— ¿Enfrentaste a los orcos?

—No fue intencional. Nos tendieron una trampa en el piso treinta y cinco. Los maté, luego de eso nos acusaron de asesinato al salir. Intenté razonar, no entendieron, intenté sobornarlos y tampoco— Mena movía sus brazos de un lado a otro— Karim intentó comprar un perdón para nosotros, pero la apresaron y comenzaron a torturarla. No me quedó otra más que entrar al edificio principal de la horda y comenzar a matar a los que se interponían.

—Entonces literalmente hablando, Miry y Mena estaban aniquilando poblados mientras nosotros nos hallábamos en el calabozo,

—Miry debía matarlos. ¿Te molesta que lo hiciera Allan?— Por un pequeño instante pude notar una onda asesina y ojos rojos que me veían desde la tumb a mi lado. Por instinto mi cuerpo buscó de ponerse en alerta, pero me calmé al instante.

—No. Me molesta es que no dejaste ninguno para yo poder hacer lo mismo.

—Ah, Miry lo entiende.

Entramos en el recinto del goblin. El lugar había cambiado y ahora se componía de una recámara enorme semejante a una taberna de doble piso. Con escaleras y secciones en la parte superior donde se hallaban varias habitaciones. Mientras que a la derecha se destacaba una enorme tienda y más allá una barra desde la cual el viejo goblin se asomaba y alzaba su mano en saludo.

Ciel me dio un abrazo a mi llegada y un beso en la mejilla. se sintió cálido y verdadero. Me sorprendió ver que tenía varios dedos de su mano cortados— ¿Qué sucedió? Ads regen…— Mi boca fue tapada por ella y negó.

—Fue algo que pagué para poder vivir y estoy orgullosa de eso. No lo sanes.

Quedé impactado y Mena me hizo señas desde atrás que no insistiera en el tema— Entiendo, solo pensé… No me gusta verlas heridas— Observé mi alrededor y busqué con la vista a Millen. Jalo el ángel se hallaba sentado en una esquina junto a los dos cougars, Jao jugaba con una bola de tripas secas, Siren, Tania y Fera se hallaban en una mesa con bebidas— ¿Y Millen?

Noté en la zona superior a una niña que lucía bastante asustada con Millen en brazos.

—Ha estado un poco asustada desde que llegamos, primero el lobo gigante, los minotauros, el goblin, y ahora el ángel y los cougars. No entiende bien cómo se adiestra una bestia del abyss. Ha buscado de cuidar a Millen desde entonces. Creo que siente que debe ser de utilidad de alguna forma— Me explicó Mena.

—Yo lo busco, de seguro quieres cargarlo.

Sentí por un instante que no debía, pues mi cuerpo aún se hallaba lleno de ira. Sin embargo asentí con la cabeza y tomé a mi hijo en brazos. Era dulce, pequeña y tan indefensa como yo recordaba. Caliente y calmado cuando se hallaba con Miry o conmigo. Millen guardó silencio y rápido se durmió mientras yo le observaba y movía de un lado a otro.

—¿Ahora sí podemos hablar de negocios señorita Mena?— Preguntó el viejo goblin llamándoles para que tomaran asiento todos en una mesa doble llena de bebidas.

—Parece que eres buen anfitrión— Comenté sintiendo el aroma de la comida y lo fría que se hallaban las bebidas frente a mí.

—La señorita Miry y Mena han pagado por toda la comida de este y los próximos días. Servir bien es una labor que debo realizar.

—No quiero imaginar cuantas gemas dieron para eso. Este viejo goblin es un bribón que cambiará lo que sea por gemas— Expresé.

—A mi dame por favor un chocolate bien frío y carne de cordero asada— ordenó Amy. El viejo goblin corrió a la parte trasera del mesón y trajo el pedido hasta la mesa, como si aquel plato ya se hallase servido desde mucho tiempo antes y sólo aguardaba por ser llevado a la mesa.

—A mi me da miedo es pensar que podría pedir cosas muy locas y él las traería de inmediato, no quiero saber de donde— Comentó Mena.

—Pero la comida es muy buena— Alegó Ciel sonriendo ante el goblin.

Noté que la chica karim se acercaba por la espalda de Mena y se posicionaba allí. Amy la observaba con curiosidad, como si la evaluase con la vista. El viejo goblin tenía en cambio otras cosas en mente. Se sentó y me miró con seriedad.

—He cumplido nuestra parte del trato, pero requiero dos gemas negras más. Había más personas de las que previmos en primer lugar.

Hice una seña y Jalo trajo la enorme bolsa llena de gemas y materiales. Apenas cabía en el lugar, y era difícil ver cómo este ángel lo llevaba todo como si no tuviera peso alguno— Tome amo— Mena y Miry se impactaron al notar que este hablaba, al igual que tiempo atrás Shun lo hacía.

—Gracias. Puedes acercarte y escuchar la conversación. te ayudará a tomar mejores decisiones a la hora de proteger a Amy, Miry, Mena, Ciel o mis hijas— Le especifiqué sus órdenes.

—Entiendo señor, así lo haré. 

Entregué el par de gemas. El goblin mismo me indicó cuáles serían, para continuar con su conversación— Además siguiendo el rastro de vuestro grupo pude hallar a más personas, y eso tendrá el costo de otra gema negra.

—Pero no trajiste a nadie más.

—Daniela no quiso venir Allan, Miry la vió también.

—¿Dani está bien?

—Por lo que me contó el grupo que se dirigía a Tylean fue atacado por un general de los dioses. este había arrasado con la ciudad de Emma para cuando ellos pasaron por allí. Se separaron por órdenes de Helim. Pero casi no pudo contarlo.

—¿Enfrentaron a un general?

—El viejo Helim murió, al igual que Tariel. Daniela recuerda que hizo una trapa y lo quemó todo, incluyendo el bosque a su alrededor. Luego de eso estuvo inconsciente y a poco de morir por varios días. Hasta que alguien que te buscaba a tí la halló primero— Explicó la tumb.

—¿Quién?

—Perom. Dijo que te conocía, que lucharon hace un tiempo.

—Perom…— respiré profundo— Perom es un loco ex general de los dioses que está obsesionado con la lucha. eso no puede salir bien ¿le hizo algo a Dani?

—Pues estamos seguras que algo le hizo, pero no es exactamente lo que te imaginas…

—¿Qué?— Abri los ojos y esperé la confirmación. Mena sonrió y Miry se encogió de hombros.

—Aparentemente Perom la consiguió a poco de morir, toda quemada y la curó a cambio de que ella dijera algo sobre ti. Luego de eso, comenzaron a estar juntos y a viajar juntos…

—Debe de ser una broma de mal gusto. ¿Hace cuántos días le vieron y adonde se dirigía? puedo llegar y convencerla para que regrese y…

—Allan, ella decidió tomar otro camino, debes respetarlo. Además están muy conscientes del avance de los muertos y se dirigen a la ciudad de Yelmir, queda cerca de Vin. Los muertos no atraviesan el mar, Miry lo sabe.

—Apoyo lo que dice Miry. En otra parte luego de haber sufrido esas quemaduras. Daniela no desea luchar más. Se está alejando de la guerra Allan, no le puedes decir que regrese al frente cuando además se nos avecinan cosas mayores— Puntualizó Mena.

—Quiere decir que los muertos tampoco llegarán aquí a Gerart, al continente de los demonios— Analicé.

—Los interrumpiré para dejar algo en claro. Los muertos no pueden atravesar el agua. Pero el rey de los muertos es un usuario que puede usar una gran variedad de magias. Hace mucho tiempo fue de hecho un aventurero como ustedes que compró en mi tienda. Si el rey de los muertos congela el mar para crear un paso, o realiza algún otro tipo de magia. Los muertos podrán atravesar el paso— La voz fue la del goblin. Me sorprendió que no tomase ninguna gema como pago por aquella información.

—Bueno, eso deja bastante en claro que estamos jodidos— Soltó Mena cruzándose de brazos mientras se dejaba caer en el apoyo trasero de la silla.

—No puedo creer que Helim y Tariel estén muertos— Comentó Amy.

—Eran buenas personas, no conocí mucho al señor Helim, pero Tariel solía frecuentar el gremio. Cambiaba bastante de grupo, y algunas veces se sentía independiente. Causaba problemas, más cuando bebía o había otras mujeres involucradas, pero era muy buen aventurero. De esas que podrías darle una encomienda difícil y esta la llevaba a cabo— Comentó Ciel. Yo me hallaba de acuerdo. Helim era un gran maestro, experto en lucha cuerpo a cuerpo e investigador sobre el buen uso de la magia y cómo cultivarla. También podía recordar a Tariel, fue ella de hecho quién me dio la bienvenida al salir del faro. Probablemente una casualidad el que ella se encontrase allí de turno ese día, pero en mi particular consideraba fue muy bueno ver el rostro de una mujer apenas salí de tal oscuridad. Dio ciertos ánimos en un mundo que en ese instante me lucía totalmente aterrador. Sentí dolor y remordimiento, aquella noticia me hizo preguntarme si fue mi culpa por indicarles tal camino.

Mena parecía leerme los pensamientos, pues me comentó en un susurro lo siguiente— Habrían muerto igual si se quedaban en Ibis…

—Eso quiere decir que el siguiente paso es destruir al rey de los muertos ¿no? yo quiero hacerlo— Amy levantó la mano.

—Primero debo comentar que también hallé a otro grupo— Comentó el viejo goblin.

—Vimos a Vermont, Melanie, Dimch y el resto.

—¿Están bien?

—Todos, se moverán a Vin. Aunque Dimch y Giro se habían acoplado bastante bien al lugar y tenían una pequeña herrería— Argumentó Mena.

—Aunque eso significaba quedarse y morir. Aceptaron moverse. Por otra parte está Melanie, quien está embarazada de Abert.

—¿Qué?— Sonreí impactado.

—Habían tardado, llevaban mucho tiempo juntos. Desde antes de que se destruyera Utghardie— Comentó Amy.

—¿Tanto? Pensé que comenzaron cuando estábamos en camino a Ibis— Expresé.

—Creo que esa fue la impresión que quisieron dar. Pero la señora Kate sabía que los dos se veían desde antes. Melanie se escapó algunas noches de la posada— Sonrió Mena con picardía.

—Entonces varios se dirigen a las islas, y nosotros que estamos aquí. Si puedo decir algo entre nosotros— Respiré razonando mis palabras. Probablemente no caería bien a todos— No tengo intención de salvar a nadie, ni humanos, ni tumbs o de la tribu de los demonios u orcos.

Hubo silencio en el lugar. El viejo goblin por alguna razón soltó una enorme sonrisa que en mi parecer fue bastante siniestra y luego se retiró a buscar más bebida y comida para nosotros. Yo me moría de hambre y el cordero de Amy se me antojaba bastante.

—Miry piensa que está bien si todos mueren. Miry odia a todos en general. Pero si todos mueren, entonces será más difícil para nosotros poder sobrevivir. Habrán muchos más enemigos, más fuertes y no podremos con todos al mismo tiempo.

—Miry tiene su punto— Alegó Mena— No podremos contra todos al mismo tiempo. Lo mejor que podemos hacer es elegir nuestras batallas e ir uno por uno mientras ellos están preferiblemente ocupados en otras luchas. Quizás el goblin nos pueda indicar sus niveles y donde se encuentran por un pago.

—No. Incluso para mi hay ciertas informaciones que no es posible proporcionar. se supone que los aventureros deben hallar esa clase de respuestas por sí mismos— Respondió este de inmediato sirviendo tres platos llenos de comida.

—Quiero subir a la superficie y hacer una casa— Expresé.

—Chico estamos en territorio del laberinto siento informar. No en el continente de los demonios— El goblin me miró de forma seria.

—Mejor. La intención es un lugar alejado del resto y donde podamos estar todos, aún más. Un sitio donde los demás estén protegidos.

—¿Protegidos? ¿cómo? Literalmente la única opción que veo para poder protegerlos es que avancen junto a nosotros y poder establecer campamentos cada cierto tiempo mientras avanzamos en el abyss o nos adentramos en territorio de los muertos— Mena se cruzó de brazos.

—Quizás, así era hasta que amy logró derrotar al jefe del calabozo anterior y nos hicimos con este pequeño tesoro— Saqué de mi bolsillo la pequeña gema totalmente cristalina y una onda de magia se movió por el recinto impactando a todos los presentes. Millen comenzó a llorar casi al instante y el viejo goblin abrió tanto los ojos que parecía se le saldrían.

—Podría darte un arma capaz de matar a un dios por esa gema chico— sonrió.

—Lo siento, esta la usaré como centro de nuestro hogar. La imbuiré con magia escudo, armadura, bendición y pared. De ese modo la casa estará protegida incluso si se encuentra en la superficie— Exclamé.

—¿Ningún enemigo atacará a Millen si plantas esa gema en el centro?— Preguntó Miry.

—Nada por debajo de un dios podrá atacarles.

—Es una gema muy potente. Aquí puedo sentir como emana energía. Con eso… podrías hacer la magia que quisieras, el tiempo que quisieras.

—Creo que con ella podría revivir a alguno de nuestros caidos— Comenté— No la he probado, si fallase con eso, sería fatal, perderíamos una gran oportunidad.

—Por una gema negra responderé esa pregunta— Solté la gema al aire y esta desapareció con un movimiento de mano del goblin— No podrás. La magia de vida solo funciona a los pocos minutos de muerta la persona. Con una gema negra podrías revivir a alguien quizás a una hora del deceso. Con esa que tienes en mano, a pesar de ser muy potente podrías revivir a alguien que murió cuatro, cinco días, quizás una semana, dependiendo del nivel de pureza.

—Eso quita la posibilidad de revivir a stella o a Shun— Mena se reclinó en su silla luego de haberse emocionado y casi levantado de su silla.

—Si, además necesitarían el cuerpo de la persona, y si todo falla solo lograrán es un zombie con la apariencia de la persona muerta.

—No me interesa. Creo que es más beneficioso hacerla pilar de nuestro nuevo hogar— Comenté llevando aquello a votación.

—Yo pienso que estaría genial un arma. Con ella podríamos ir a por más gemas como esas— Comentó Amy con la boca llena de bebida de chocolate.

—Pocas criaturas en el abyss podrían tener una gema tan pulida como esa— Respondió el goblin— Como dije, daría un buen arma— Mostró el anaquel y este se oscureció ante la presencia de una espada oscura, a su lado un arco brillante de colores blancos y dorados hizo aparición. Un bastón hecho de un material semejante al mármol, y un par de dagas cortas que parecían etéreas y multiplicarse a sí mismas.

Tragué saliva de solo verlas. Me picó la curiosidad por activar lectura, pero sabía que después de eso el viejo goblin me tendría. Era una enorme tentación.

—Miry opina que es mejor usar eso en una casa. No podemos dejar que nadie más muera. Miry peleará más tranquila si sabe que los niños están a salvo— La opinión de Miry dejó un enorme silencio y las armas desaparecieron de nuestra vista. Nadie podía objetar contra aquello, y así de fácil todas las dudas y tentaciones desaparecieron.

—Bien. Entonces la tarea será construir una casa y luego buscar a rey de los muertos.

El resto de la reunión fue sobre nuestras experiencias en el calabozo y sobre cómo Miry y Mena habían enfrentado por sí solas el jefe del piso cuarenta ganando para ellas el título de “amo del fuego”. Amy se sintió bastante ofendida cuando se enteró que yo, en medio de mi ira también había enfrentado al jefe de piso. Por ese motivo fue necesaria una visita rápida al piso cuarenta del abyss.

Miry comentó haber derrotado a un balrog dejando que este la envolviese en llamas para destruir su pecho entero con la fuerzas de sus piernas. Dió patada proveniente de un pilar del lugar y salió al otro lado del jefe de piso.

Mena por su parte se especializó en las magias de apoyo, descubriendo además que el título de trabajo influía de una forma muy directa sobre el desempeño de cada individuo. Obtuvo el título de hechicera, el cual le brindaba varias mejores a sus magias. así pudo derrotar al balrog luego de frenarle, confundirle y dormirle.

Entramos a la recámara del jefe de piso cuarenta descendiendo por las escaleras. El enemigo más cercano se hallaba bastante cerca del lugar. Amy parecía decidida a dejar muy en claro su posición como maga en el equipo— Ads hielo.

El aire se congeló y desde nuestro punto una capa blanca helada se extendió por el lugar. No importó la temperatura de nuestros enemigos y el vapor en el aire. Todo se cubrió de blanco hasta donde la vista llegó y unos siete jefes de piso de pronto se convirtieron en piedra sin vida ni llamas. Las estatuas congeladas cayeron al suelo producto de su propio peso sin vida. Mientras que Miry y yo debimos activar magia fuego para que Mena y Amy no murieran a causa de la baja temperatura.

Nombre: Mirynfehtber Fenrir

Edad: 25

Profesión: asesina

Títulos:

Asesino de sangre fría (daño de desangramiento +50 por segundo, duración cinco segundos) (sed de sangre)

Asesino de serpientes (brinda al usuario +50 de resistencia)

Amo del fuego (+100 de resistencia al fuego)

Asesina frenética: Luego de asesinar cien enemigos de la misma especie, el usuario es capaz de aumentar su velocidad, sigilo y multiplicar el daño x5

Nivel: 37

Vida: 1870

Fuerza: 72

Agilidad: 110

Inteligencia: 29

Resistencia: 99

Destreza: 57

Magia: 2

Habilidades aprendidas

Sigilo 10

Salto 5

Magia aprendida

Prisa 9

Fuego 10

Ardor 9

Ignición 10

Bendición 4

Miry había perfeccionado mucho de su daño y obtenido unos títulos muy interesantes en su camino. Mena por su parte había aprendido tantas magias que era difícil pensar que eso sucedió en tan poco lapso de tiempo.

Nombre: Mena Fenrir

Edad: 18

Profesión: Hechicera

Títulos:

Asesino de serpientes (brinda al usuario +50 de resistencia)

Amo del fuego (+100 de resistencia al fuego)

Hechicera: Coste de maná reducido en cada magia. Cada magia dura el doble de tiempo. Mayor porcentaje de probabilidad de una magia con doble fuerza. Mayor probabilidad de efectividad de magias de apoyo negativo sobre enemigos. Mayor rango de apoyo de magias.

Domadora de orcos: los orcos derrotados deben acudir a tu auxilio y obedecer órdenes.

Nivel: 30

Vida: 1506

Fuerza: 72

Agilidad: 99

Inteligencia: 84

Resistencia: 98

Destreza: 98

Magia: 1

Habilidades aprendidas

Anulación 4

Magia aprendida

Valor 10

Sincronía 9

Cura 7

Sanación 1

Fuego 1

Prisa 2

Frenar 6

Drenar 2

Ponzoña 2

Concentración 7

Sueño 4

Parálisis 3

Miedo 4

Ilusión 3

Confusion 1

Ceguera 1

Mudez 1

Poder 4

Alarma 2

 

Salir a la superficie para comenzar la construcción no fue difícil. Los pisos se hallaban básicamente limpios por un par de mis bestias domadas que mantenían ciertas zonas despejadas. Me sorprendí con ver a un minotauro de nivel sesenta conjurando magias de apoyo para otro de nivel treinta. No me molestó. De todo aquello yo ganaría un pequeño porcentaje que aumentaría mi crecimiento.

El laberinto, o la zona que así era llamada se trataba de una enorme y extensa selva, con árboles que superaban los cuarenta metros de altura y siete de ancho. La zona era húmeda, caliente en extremo, con vapores que viajaban en el aire causando deshidratación rápidamente. Lo peor de aquello era la variedad y enorme cantidad de criaturas que se podían hallar. Muchas de ellas mutadas, gigantes y de poderes diversos.

Así encontramos a un caballo de quince metros de altura, cuyo pelaje atraía rayos eléctricos desde el cielo a su paso, causando que todo a su alrededor terminase paralizado. Mientras que su cuerpo no era totalmente físico y disfrutaba desaparecer esfumándose para reaparecer en otro lugar con un relincho. Era un animal tan majestuoso que sentía pena por no poder domesticarlo, especialmente porque no tendría lugar ni tiempo para tal criatura.

Miry, Mena y Amy bajaban a diario al abyss, las tres estaban centradas en aumentar sus estadísticas y los pisos posteriores del cuarenta eran perfectos para ello. No me preocupaba demasiado, llevaban consigo suficientes gemas, comida y las tres eran magas tan poderosas que básicamente no había enemigo lo suficientemente poderoso para ellas.

Desde el piso cuarenta y uno los terrenos comenzaron a cambiar de diversas. Algunas zonas eran heladas en extremo, otras en extremo calurosas y llenas de arena. También hallamos unas semejantes a los primeros pasillos del abyss, a excepción que las paredes estaban hechas de piedra dura, oscura y fría. Las paredes en estas cuevas eran altísimas y algunos pasillos se inundaban en aguas negras a las cuales ninguno tenía demasiados ánimos de entrar. Las criaturas en estas zonas eran fuertes en extremo, pero Amy las eliminaba de forma muy sencilla congelando todo a su alrededor, o Miry consumiendolo todo con fuego.

Yo bajaba en algunos momentos, especialmente en aquellos donde la ira podía conmigo mismo y necesitaba desquitarme contra algo o alguien. Me comenzó a suceder de forma continua en las noches, cuando observaba a Miry, Ciel o las niñas dormir.

No soportaba imaginar el infierno que vivieron y cómo eso afectaría sus vidas a futuro, no podía hacer nada para borrar aquello.

En un par de ocasiones desee saltar hasta el continente más al oriente y destruir todo lo que encontrase a mi paso, pero Daniela, Melanie y los demás se hallaban por aquellos lugares. Finalmente terminé dirigiendo mi odio al abyss mismo. La fuente de la corrupción dentro del mundo de Matneim, al abyss y a los dioses, aquellos que permitían la degeneración y la consentían de forma activa generando desastres y aniquilaciones constantes. La idea en mi mente comenzó a formarse, una idea sobre la destrucción de los dioses antiguos, aquellos que seguían en disputa por el dominio de nuestro mundo.

Posterior a una semana a mitad del laberinto existía una casa ubicada a la mitad de un claro junto a un pequeño lago que se mezclaba con un pantano. La casa hecha de madera parecía un lugar sencillo de atacar desde cualquier ángulo, sin embargo en el centro del hogar se hallaba una gema cristalina imbuida con magia armadura, escudo, cura y vida. Esta creaba un escudo que cubría más de mil metros a la redonda con un aura que protegía a los integrantes de la casa. El logro de esto fue meramente de Mena, quien durante todo el tiempo en que no nos vimos estuvo estudiando las aplicaciones de las magias y las gemas.

Aparentemente dentro de algunos pasajes del abyss y en la piedra del abyss que emergía al momento de este crearse, existían grabados superficiales muy pequeños que determinaban la configuración, tiempos de acción y otros aspectos básicos sobre el uso de las magias imbuidas en ciertos lugares. El mejor ejemplo de ello era la misma piedra del abyss, que no era más que una enorme gema con grabados internos sobre el uso de la magia imbuida lectura. Dicha configuración le indicaba a la gema en qué situaciones debía ejecutar la magia lectura y que datos brindar. De otra forma la magia solo se activaría y generaría un radio de acción donde todos obtendrían sus datos al instante apenas entrasen al área de acción.

Fue Mena quien configuró los grabados sobre la gema de cristal que se hallaba en el centro de nuestro hogar, esto especialmente porque sólo ella sabía cómo realizar dichos grabados y les comprendía. La intención era que las magias se activasen según las necesidades de aquellos que estaban dentro del hogar y priorizara magias como escudo y armadura en todo instante, excepto cuando alguien saliera lastimado, en cuyo caso cura y magia vida tenían prioridad.

Yo solo me senté a verla realizar los tallados delicadamente sobre la roca. No comprendía aquello, pero reconocía que era una labor que necesitaba paciencia y conocimiento.

Otro descubrimiento es que la profesión de hechicera necesitaba de este conocimiento para poder exponenciar su poder a base de gemas, donde cada una de estas podían ser configuradas para activarse ante ciertas situaciones o necesidades, ya fuese que las llevase encima un usuario, o colocándolas sobre el terreno. Supuse que eso también sería útil para la profesión de ladrón, pero no tenía oportunidad de hablar con Daniela al respecto.

Pasé un par de días tranquilos, hasta que el viejo goblin nos informó que la ciudad de Ibis fue destruida por los muertos casi por completo. Aquello era triste, todos conociamos personas dentro de aquella ciudad, incluyendo al viejo Benjen.

—¿Crees que pudiera escapar de la ciudad?— Preguntó Mena. Negué con la cabeza. Guardaba la esperanza de estar equivocado, pues Benjen fue alguien a quien aprecié y de quién aprendí en cierto momento, pero dudaba que pudiese escapar de tal destino— Duraron bastante, fueron sitiados hace mucho tiempo, supongo que la coalición entre hombres y goblins dio algún fruto.

Ciel se retiró a llorar en la zona trasera de la casa —Ve con ella— Me indicó Amy— Benjen fue su jefe durante mucho tiempo y ella le tenía aprecio. Además, no estaría mal convencerla que se deje curar la mano.

—Ok— Tenía razón. Ciel permaneció con los dedos cortados como un recuerdo de lo sucedido. Mi mayor problema era mi falta de habilidades comunicativas. ¿Qué debía decirle? ¿Qué podía decir para hacerla sentir mejor?

—Siempre es posible que escapasen en dirección al abyss— Comentó Miry, a lo cual yo asentí con la cabeza. esa posibilidad siempre existía, nosotros mismos éramos la prueba de ello.

Me acerqué a Ciel en una de las habitaciones y senté sobre la cama. Ella no lloraba, tan solo permanecía en silencio recostada de un lado— ¿Crees que pudiste haberles salvado?— Preguntó en un tono calmado. Razone en silencio un instante y decanté por la respuesta mas sincera.

—Si, probablemente si con mi nivel actual— Guardó silencio al igual que yo, luego se sentó y quedó a mi lado en silencio, como si pensara en todas las implicantes.

—¿De verdad crees que es posible derrotar a los dioses antes de que acaben con todo? Me gustaría que mis hijos pudieran tener una vida relativamente normal, hijos, crecer.

—Según lo que formula Mena, si eliminamos a los viejos dioses sin haber exterminado a sus generales, otros dioses nacerán, eso o es posible que nosotros mismos nos encaminemos en esa área.

—Yo no me veo como una diosa.

—Pues yo tampoco Ciel. La verdad me agradaría poder quedarme aquí muchos años sin preocuparme por nada ni nadie más, cuidándolas a ustedes y solo bajando para conseguir lo necesario. No me veo como un dios, de hecho, me daría miedo llegar a ese instante. Hay momentos donde he tenido poder en mis manos y no he sido el mejor en su uso— Me quedé tranquilo y sentí el abrazo de Ciel— Tu en cambio serías una fantástica diosa de la piedad o para los desamparados.

—No bromees Allan.

—No lo hago, recuerdo muy bien cuando estaba buscando vender aquellos huesos para poder salvar a Mena. Fuiste siempre de mucha ayuda, y por Miry y las niñas— Toqué su mano— ¿Sigues estando segura de querer tener tu mano así?

—Me recuerda que soy humana, me recuerda que fui herida, pero que con esto pude salvar a las niñas.

—Ciel, no creo que necesites una herida en tu mano para recordar eso. Y las niñas confían tanto en tí que es imposible olviden algo de lo que les sucedió. Yo no estuve allí y no he podido superarlo.

—Si te lo pido, ¿me enseñarías a pelear Allan?

—Claro.

—Digo, pelear de verdad, no solo matar ratas o goblins. Cuando estaba con Miry y las niñas, me sentí tan inutil, era un lastre. No pude salvar a nadie, solo pude obtener información de esta forma. Te dejaré sanar mi mano si me prometes enseñarme a pelear.

—Puedo enseñarte a pelear. Pero preferiría que no lo hicieras, al menos no entrando al abyss ni contra los generales.

—¿Por qué?

—Mena, Amy, Miry y yo estamos bajando muy rápido en el abyss, absorbiendo tanta energía como podemos. Lo hacemos a un punto que no es normal, no es humano, pasamos esos límites hace mucho tiempo, y ahora buscamos enfrentarnos a seres que son por así decirlo, inmortales y todopoderosos.

—Crees que van a morir.

—Creo que incluso si vivimos, o tal vez en este momento, nosotros no seamos ya humanos. Millen posee mucha energía en su pequeño cuerpo. ¿Te imaginas un niño con ese nivel de energía y que piense que sus padres son todopoderosos? No quiero imaginarlo, creo que es mejor que tengan alguien más normal siempre con ellos, alguien en quien confíen, pero que sea humano.

—No estés pensando dejarme sola con todos los niños Allan. Enfrenten lo que ustedes crean que es vencible.

—¿Y qué hago si ninguno parece vencible? Hace dos días que conozco la ubicación de Gy y Gravel. Aparentemente Jin y Emerant no se encuentran allí, pero no sé si podamos derrotarlos. Gravel tengo entendido es un ente sin cuerpo ni forma capaz de hacer que todo ser viviente y todo lo que lo rodea se muera al instante. Es como si el mismo fuese magia muerte nivel siete o diez.

—¿Tienes miedo Allan?

—De enfrentarlo no tanto, pero si me voy, extrañaría tantas cosas.

—Estás siendo un poco tonto, si es alguien que respira magia muerte, pues solo combátelo con magia vida a cada paso.

Abrí la boca, los ojos y me quedé callado. Ciel solucionó todo en solo un par de segundos. Había pasado dos días casi sin poder dormir, razonando como golpear a un ser incorpóreo y sin acercarse, pero derrotandole, cuando la respuesta era tan simple. Sonreí complacido de tenerla conmigo allí.

—¿Y bien?— Le tomé la mano.

—¿Me enseñaras a pelear?

—Hecho, ads sanación, ads regeneración. 

Leave a Reply

Your email address will not be published.