58. GUARIDA

 Había transcurrido una semana desde nuestra entrada al calabozo. Nos encontrábamos en una cueva varios metros bajo tierra donde entrenamos noche y día. Se podría decir que no paramos de entrenar, salvo para comer y dormir un par de horas al día.

La principal razón para no detenernos es que el nivel de dicho calabozo era demasiado alto para nosotros, y movernos por la superficie era firmar nuestra sentencia de muerte. Eso lo pudimos comprobar el primer día a nuestra llegada. Aquella criatura que según mi habilidad de lectura se llamaba cougar, era extremadamente fuerte y rápida. Destrozó a dos ángeles en un par se segundos, entre los tres ángeles restante, Amy y yo logramos reducirlo, pero fue más una situación de suerte que de habilidad. Amy usó toda su magia en un enorme témpano de hielo que rompió en miles de pedazos y yo aparecí sobre este para rebanar su cuello.

Luego hallamos a otros tres cougars semejantes al primero, fue imposible. Antes de ser aniquilados decidí abrir un portal y huir del lugar dando múltiples saltos con todo el grupo a cuestas hasta refugiarnos en unas cuevas. Allí estábamos, a unos veinte metros bajo tierra en lo que parecía fue antiguamente una serie de ductos y canales muy amplios recubiertos con loza y ladrillo.

Durante el día salíamos a la superficie por períodos cortos a cazar algunos anseptoporos, unos insectos de dos metros de alto de apariencia femenina semejante a una enorme abeja, pero de color verde. Con altas y brazos delgados, largos y afilados como cuchillas. Era peligrosa, pero un simple insecto en comparación a los cougars. También buscábamos animales que eran semejantes a jabalíes para comer.

Amy y yo pasamos casi todo el día entrenando, día y noche, salvo por pequeños periodos para comer y dormir. Entrenamos luchando contra los ángeles, o peleando entre nosotros. Usamos todas nuestras fuerzas y magias en cada batalla, todo en búsqueda de ser mejores, más rápidos y más fuertes. Así subí más de diez niveles en solo una semana, Amy aprendió a usar una mayor cantidad de magias e hice que los ángeles que me acompañaban aprendieran a usar magia portal, esto ya que era muy versátil tanto para luchar como para huir.

Nombre: Allan Fenrir

Edad: 18

Profesión: Domador de bestias

Títulos:

Asesino de serpientes (brinda al usuario +50 de resistencia)

Nivel: 53

Vida: 2615

Fuerza: 137

Agilidad: 107

Inteligencia: 62

Resistencia: 147

Destreza: 62

Magia: 3

Habilidad: 1

Aprendizaje 1

Habilidades aprendidas

Nivel up 3

Lectura 2

Manejo de cuchillo 5

Recolección 3

Protección 4

Atracción 3

Manejo de la espada 8

Sigilo 2

Domador 1

Magia aprendida

Prisa 5

Cura 3

Sanación 1

Vida 1

Revitalia 1

Poder 2

Regeneración 4

Veneno 3

Electro 1

Puerta dimensional 3

Fuego 3

Bendición 3

Escudo 2

Luz 2

Domar 2

Criar bestia 1

Valor 3

Concentración 4

Detección mágica 4

Dispel 1

Ignición 1

Oscuridad 1

Investidura 1

Bajo otras circunstancias estaría más que feliz con tales resultados, después de todo significaba, según mis cálculos, que podía eliminar a cualquier bestia hasta el piso treinta y cinco del abyss solo con el uso de mis puños y mediante un par de golpes.

Nombre: Amy Fenrir

Edad: 13

Profesión: mago

Títulos:

Asesino de serpientes (brinda al usuario +50 de resistencia)

Nivel: 32

Vida: 1645

Fuerza: 49

Agilidad: 62

Inteligencia: 73

Resistencia: 89

Destreza: 67

Magia: 4

Habilidad: 1

Habilidades aprendidas

Atracción 2

Contrataque 2

Magia aprendida

Regeneración 4

Valor 3

Cura 4

Agua 6

Sanación 2

Oscuridad 3

Escudo 3

Armadura 4

Pared 4

Veneno 1

Electro 4

Torrente 2

Hielo 2

Témpano 2

Espejo 1

Envestidura 4

Alarma 1

Aura de vida 1

Revitalia 3

Amy tampoco parecía contenta con los resultados, se llevaba los entrenamientos al extremo, y por primera vez en mucho tiempo dejó de pensar en nuestra intimidad para solo enfocarse en crecer sus estadísticas. Probablemente todos sentíamos el estrés de un enemigo que además de numeroso, no logramos derrotar.

Yo mismo probé mis posibilidades dos días antes. Me equipe con magia prisa unas tres veces y dos de poder. Aún así no pude contra dos cougars que hallé en el camino. No solo eran tan veloces y fuertes como yo, sino que además usaban una forma de pelear tan limpia y bella, que no dejaba camino a errores. Cada golpe parecía ser la secuencia del anterior y el paso previo al siguiente. Cuando hallaba el punto adecuado para golpear a alguno, este era cubierto por el segundo que sujetaba mi mano y golpeaba con toda sus fuerzas.

Lo peor de aquello fue descubrir que, cuando di todo en la lucha e incluso las marcas en mi cuerpo comenzaron a arder diciéndome que pronto perdería el conocimiento y entraría en frenesí, entonces y solo entonces, los cougars decidieron mostrar que también podían hacer uso de magias como fuego y electro, para unirlas con su estilo de lucha en una forma perfecta.

Fues frustrante tener que huir abriendo portal bajo mis pies. Intenté aprender cuantos movimientos me fue posible, y los practiqué en silencio muchas veces,sin embargo sabía que no los dominaba en lo absoluto, de hecho, no aparecía en mis estadísticas ninguna habilidad referente a la lucha. Era algo que deseaba y me comenzó a obsesionar, aquellos cougars esquivaban las dagas de Amy, mis golpes y estocadas con el espadón y cualquier ataque de los ángeles, todo al mismo tiempo que hallaban algún punto para atacar con su velocidad abrumadora.

—Ads investidura— Pronunció Amy mientras a su alrededor cayó un manto que le cubrió por completo. Aquella era una magia muy potente que aumentaba el nivel de defensa del individuo. Amy ahora lo usaba más que nunca, lo practicaba junto a la magia pared, oscuridad y armadura. El resultado era impresionante. Un velo negro caía sobre ella y luego se concentraba como placas de hierro alrededor de la ropa, tan fuerte que incluso parecía ser sólido como metal o roca oscura. Pared además creaba un cúmulo de tierra enorme que bloqueaba ataques físicos en cierta medida. Claro que la capacidad de Amy en términos mágicos era enorme. La pared que ella conjuraba era más semejante a una enorme roca que ascendía desde el suelo, con unos cuatro metros de grosor, era algo que solo podía atravesar aquellos con verdadera fuerza.

Yo por mi parte en ese instante me concentraba en entrenamiento físico. A pesar de mi habilidad de aprendizaje, era bastante lento para asimilar las distintas magias en mi cuerpo y su correcto uso. Además no tenía el potencial mágico de mi compañera, en cambio crecía mucho en fuerza y mi cuerpo así lo notaba. Mis músculos eran más duros y mi piel mas tersa y delgada. No crecían en tamaño, pero se tonifican a un punto agradable a la vista. Incluso sentía que podía maniobrar los músculos más pequeños de mi cuerpo y ponerlos a funcionar. Esto último me permitía tener consciencia de mi propio cuerpo, algo que no comprendía del todo antes, pero que Helim mencionó muchas veces. Se trataba de saber en cualquier momento, incluso a mitad de una pelea, en qué posición se hallaba cada parte de tu cuerpo, y en contacto de qué, con total certeza.

Mi instinto me decía que con aquello me acercaba más al estilo de lucha de los cougars que tanto me intrigaba y provocaba envidia.

—Ellio me parece un buen nombre, quizás Denos— Amy se acercaba dejando de conjurar sus magias. Llevaba casi siete horas seguidas con ellas manteniendo muchas de ellas al mismo tiempo.Un grupo de rocas cayeron al suelo, al igual que varios charcos de agua y peñascos de hielo. Era hora de comer y dormir un poco.

—No… no quiero, no creo que sea conveniente— Amy se refería a la idea de ponerle nombre a los ángeles que nos acompañaban. En especial a uno de ellos que se volvía muy fuerte con cada entrenamiento. Este era de cabello blanco muy corto, ojos negros, alto y gustaba de luchar con un par de espadas cortas. Se movía muy rápido y conjuraba magia prisa, bendición, portal y poder de formas muy constantes para igualarme en fuerza.

Entrenaba mucho con este ángel, especialmente porque era muy diestro y buscaba de copiar mucho mi estilo de lucha, volviéndose en cierta forma implacable y la mejor crítica a mi estilo de batalla. A pesar de ello no deseaba colocar nombre a ninguno de ellos. Aún sentía muy cerca la pérdida de Shun, y la carencia del habla por parte de los nuevos súbditos alados creaba una brecha enorme entre nosotros.

—Estás muy cerrado con eso— comentó Amy pasandome un pedazo de carne asada con anterioridad. Esta era bastante sabrosa, la grasa que desprendía contenía algo de sal, lo cual le brindaba sabor.

Yo por mi parte no me consideraba cerrado sobre el asunto, era solo que dudaba alguno de aquellos ángeles salieran vivos de aquel calabozo, y yo estaba dispuestos a sacrificarlos por mi bienestar y el de Amy. No lo dudaría siquiera un segundo.

omí mi porción de carne con un poco de tarta de maíz dulce, y finalmente un par de naranjas. Las últimas que tenía en la mochila. No tuve tiempo de revisar que clase de frutas había en la intemperie del calabozo, nos hallábamos debajo de las ruinas de un antigua ciudad, debíamos movernos hasta la sección del bosque para poder buscar algo más de comer.

—¿Mañana los enfrentaremos?

—No debemos malgastar tanto tiempo aquí abajo.

—Lo dices por las criaturas gigantes— Amy parecía no hallarse muy feliz con las naranjas, las comía por deber.

—Incluso si nos toma un par de días derrotar a cada una de ellas— Mientras salíamos a cazar observamos otras criaturas gigantes. En total diez de ellas. Se movían en los alrededores de forma lenta,como si buscaran algo específico.

Mientras más lo pensaba más temor me llenaba con respecto a las criaturas dentro de este calabozo. No solo eran gigantes y extremadamente fuertes, sino que hasta la fecha siquiera tenía idea sobre la ubicación del jefe, sin derrotar la jefe del calabozo salir sería imposible.

—Yo creo que a los gigantes hay que derrotarlos de sorpresa, atacarlos cuando menos se lo esperen y aniquilarlos con uno o dos golpes.

—Si creas un témpano capaz de atravesar cualquiera de esas cosas gigantes, quiero saber cómo vas a ocultar un pedazo de hielo de ese tamaño.

—¿Y si no lo creo tan grande pero le imprimo otras magias? como prisa o poder. Incluso podría ocultarlo con oscuridad en una noche.

Lo pensé seriamente, la idea dejaba de parecer descabellada y sonaba más como un plan de acción bastante viable— Puede funcionar.

—¿De verdad?

—Sí, siempre y cuando el golpe inicial sea certero, no veo razón para fallar con algo semejante.

Repasé la situación mentalmente. Mientras más lo razonaba parecía más factible, aunque, yo no tendría la más mínima participación en aquello. Quizás debía practicar más mis magias y aumentar mi almacenaje. 

La noche pasó relativamente tranquila, a excepción de una gota de agua que chocaba contra una roca produciendo un sonido molesto. Conseguí el sueño luego de colocar un pedazo de tela para amortiguar el sonido del agua.

Soñé con cosas difusas, y luego con Miry y nuestro hijo. La besé con amor, lento, y con todo el amor que era posible albergar en mi pecho. Fue un sentimiento muy brusco despertar y no poder verla. A pesar de ello me sobrepuse bastante rápido, realicé una pequeña sesión de calentamiento, comí junto al resto y me preparé para salir al exterior.

—¡Sí, definitivamente hoy es el día para destrozar a esos cougars! —Amy pasó un buen rato de la mañana almacenando magia en cúmulos. Ahora se hallaba animada, especialmente cuando no tenía que comer ninguna naranja.

Conjuramos cuantas magias podíamos sobre nuestros cuerpos y los ángeles antes de salir por medio de un portal. El sol brilló con fuerza sobre nuestras cabezas, me cegó por unos instantes, pero dio un calor que mi cuerpo extrañaba. la cueva siempre era fría, sin importar si la calentamos con alguna fogata. Era una sensación bastante agradable, hizo que mi cuerpo quisiera caminar, y eso hicimos, comenzamos a avanzar por aquellas enormes ruinas buscando enemigos y avanzar hasta la siguiente montaña, que parecía un buen lugar para cambiar el ambiente y halar otros enemigos.

—¿Y? ¿Crees ahora que podamos contra ellos? — Pregunté buscando inspirar un poco de confianza, lo cual era bueno para nuestros ánimos.

—¿Derrotarlos? Para nada.

—¿Qué?— La respuesta de Amy me dejó sin palabras.

—No podremos vencerlos, ni con tres vidas cada uno. Quizás si estuviera Miry con nosotros.

—¿Con Miry si?

—Miry lucha mucho mejor que tú cuerpo a cuerpo.

—Pero yo tengo estadísticas más altas que…

—Y Miry aún así te patearía tres veces antes de que pudieras tocarle un cabello.

—Grandioso, eres excelente para subir los ánimos. De seguro los aventureros te contratan para subir ánimos de las tropas— expresé con un bufido.

—Soy una chica, aunque pequeña tengo buen trasero de tanto ejercicio ¡Claro que puedo animar tropas! solo tendría que mover mi cintura así, o agacharme, o pedirles que luchen en mi nombre.

—Odio los beneficios de las mujeres.

—¿Dirás que también odias esto?— movió las caderas de forma sensual mientras caminó al frente de mi. mis ojos deambularon por su figura y odié tener que tragarme mis palabras— En fin ¿Tienes algún plan para enfrentarlos?— Preguntó ella.

—Ninguno, solo luchar con cuantos aparezcan y darlo todo.

—Por eso es que vamos a morir de seguro. Mena tendría al menos tres planes— Abrió los ojos y alzó los brazos.

—Si todo falla pienso usar portal para regresarnos.

—Como dije, muertos.

—Si piensas que vamos a morir ¿Por qué vienes conmigo?— Pregunté exasperandome un poco.

—No te puedo dejar solo, eso en primer lugar. Segundo, estamos en un calabozo, era bastante posible que todos muriéramos aquí adentro, me lo plantee bastante antes de venir. Y tercero, no hay muchas opciones.

—Eso es alentador— No continué con la discusión, podía sentir un par de cougars cerca. a nuestras espaldas, moviéndose por la derecha— Tenemos compañía— las ruinas por las cuales nos movíamos daban paso a un claro lleno de rocas y una fortaleza derruida en algunas secciones.

—Lo sé. Pero son tímidos. ¡Ads agua!— Siete lanzas de agua muy finas se movieron por el aire y clavaron sobre las ruinas a nuestras espaldas.

—¡Protejanla con todo lo que tengan!— Di la orden a los ángeles y al instante, el más fuerte de ellos abrió un portal por donde Amy y ellos desaparecieron. Quedé un poco impactado, aquello significaba que aquel ángel consideraba que esa posición comprometía la orden que le dí en ese momento.

Tres figuras negras aparecieron por los lados y un mar de flechas se halló cayendo en mi dirección. Comencé a correr con aquellos detrás de mí. Era peculiar que ninguno fuese impactado por las puntas que volaban por doquier. Tampoco era una sorpresa que así fuese, si para mi aquellas flechas eran lentas, para mis enemigos debía de ser exactamente lo mismo. Con lo cual concluí que aquello no era una táctica para atacarme, sino para guiarme a cierto lugar.

Me moví esquivando pequeños muros que se interponían en el camino, y así comenzó la lucha. Un cougar se posicionó a mi lado y mientras corría huyendo del centenar de flechas que venían desde atrás, debía bloquear sus ataques a la par de mi carrera.

El primer cougar buscó de golpear mi rostro con la palma de su mano abierta. Esquivé lanzando mi cabeza hacia atrás, algo bastante difícil teniendo en cuenta que llevaba mi espadón en la espalda y eso dificultaba doblarme.

Otro enemigo se posicionó a la derecha y atacó la sección de mi estómago, debí bloquear con mi mano mientras movía mis pies para avanzar junto a ellos. Luego retrocedí un paso debido a un ataque del primero a puño cerrado directo a mi rostro, le desvié alzando mi antebrazo y lo mismo con su siguiente golpe, pero esta vez lo envié a un lado. Bloquee el siguiente golpe desviando su trayectoria con mi codo, esto posterior a ver a otro que hacía lo mismo con uno de mis ataques. Allí sentí un puño a milímetros de mi rostro. protección se rompió en añicos y solo pude aguantar el puño.

Retrocedí mucho, probable un par de metros hasta golpear contra una pared de piedra a mi espalda. La potencia de aquellos golpes eran algo serio. Mi cabeza quedó dando vueltas un largo rato antes de que pudiera alzarla, solo para ver la patada que se dirigía a mi quijada.

Lo siguiente fue una sucesión de golpes impresionantes que no me dejaron reaccionar. Fue expelido por los aires, pateado a mitad del ascenso y enviado contra una estructura de piedra semejante a un templo antiguo. Todavía no daba contra el suelo cuando un cougar sobrevoló mi visión y posicionó a un lado para cortar mi cabeza. Giré apresurado en el aire, esquivando por poco el corte, pero una herida profunda surcó desde mi hombro hasta mi pecho y choqué contra el suelo rodando por este.

Del suelo de aquel lugar se alzaban un centenar de esporas verdes y el ambiente estaba tan cargado de magia y veneno que apenas era respirable. Definitivamente un dragón como el que enfrentamos a las puertas del calabozo se hallaba cerca.

Levanté la cabeza y recuperé casi al instante. Contra aquellos enemigos no había margen de error, estaban dispuestos a matarme. Activé regeneración y comencé a curarme mientras analizaba mi alrededor. Eran mucho más que solo 3 de ellos, al menos una docena de cougars me rodeaban. Por otra parte el cielo estaba lleno de pedazos de hielo que caían y danzaban en el aire. sin duda Amy tenía una batalla mágica más allá de los límites.

—Eres prometedor, aunque la chica lo es aún más, es una lástima que entrasen tan pronto a nuestro calabozo, tendrán que morir ambos— La voz provino de la zona superior. Un cougar se hallaba sentado sobre una cornisa del viejo templo. Posterior a ello bajó de un salto. Yo por mi parte no dije nada, recuperaba energías, casteaba magias sobre mi cuerpo y me preparaba para continuar— Si tan solo ustedes entrasen en grupo como los orcos, habría sido más divertido.

¿Los orcos ya habían llegado hasta ese calabozo? ¿Era posible? ¿Lo superaron en algún momento?

—Es divertido, tus pensamientos son muy obvios. descuida, los orcos tampoco han podido terminar con este calabozo. Nosotros no dejaremos que nadie lo haga. Nadie debe, al menos no hasta demostrar que valen la pena siquiera como para continuar.

—¿Qué quieres decir?— pregunté dando un poco de tiempo. Definitivamente aquel debía de ser alguna clase de jefe, los demás cougars se hallaban detenidos, como si esperasen simplemente la orden. Mientras a las afueras del lugar pudo sentir una enorme explosión y una pared de tierra emerger del suelo y alzarse unos treinta metros en el aire.

—Ya veo, sabes muy poco del abyss— se acercó a mí por un costado, pude notar la edad en su rostro envuelto en pelo negro muy fino, algunas secciones tenían tonos rojizos. Era anciano— Nosotros antes éramos un calabozo del piso sesenta y ocho, ahora hemos ascendido, aparentemente el abyss ha aumentado su dificultad. Una verdadera lástima para nosotros, pues nuestro record se ha visto manchado, y una pena para aventureros como ustedes— Su mirada entonces se cruzó con la mía y un escalofrío me recorrió— Todos los que caen aquí van a morir, no estamos dispuestos a dejar pasar a ningún aventurero.

Apreté los puños, por alguna causa aquel sujeto emitía un aura extraña, era peligroso. Lo sentía en todo mi cuerpo— No quieren morir, es normal, pero no tengo tiempo y necesito despejar este calabozo.

—¿Morir? ¿Crees que nos preocupa algo tan banal como la muerte? en cierta forma cada uno de nosotros ya estamos muertos. Todas las tribus que se encuentran en los calabozos fueron antiguos grupos de aventureros que desafiaron al abyss pero fallaron niño— Tragué saliva ante sus palabras, no debía perderle de vista o me mataría, lo sabía solo con la amenaza que emanaba naturalmente su cuerpo— Nosotros llegamos hasta el piso sesenta y ocho. Hubo algunos que se convirtieron en generales de los dioses, pero el momento de la extinción finalmente llegó y fuimos sellados aquí, al abyss. Cada vez que un calabozo es despejado sus habitantes pierden gran parte de sus recuerdos. A las pocas veces de ser limpiado, no recordarán nada, y serán simplemente habitantes y criaturas a quienes derrotar en el abyss… ¿Has estado antes en otros calabozos cierto? ¡Los dioses no perdonan la debilidad chico humano!

Hubo silencio en aquel templo. A las afueras en cambio rugía la tierra con varios estallidos. deseaba saber qué sucedía, pero apenas podía mantener mi posición. Me hallaba rodeado de un enemigo demás de formidable.

—No estamos dispuestos a perder nuestras memorias, menos por alguien que es débil. Si no puedes derrotarnos sencillamente no mereces seguir descendiendo en el abyss. ¿Lo puedes entender cierto? No vale la pena siquiera molestarnos. Esperaba que lucharas un poco mejor, veo potencial, pero ha sido aburrido, no durarás siquiera otros cinco minutos contra nosotros. Y tu compañera está a poco de morir, no podrá soportar tal uso de magia durante tanto tiempo. ¡Por qué no luchas de verdad? ¿Por qué no usas toda tu capacidad al luchar?

Me hallaba frío ¿podía saberlo? Las marcas negras en mi cuerpo a veces aparecian, eran un vestigio de mis momentos de frenesí pasados, instantes en los cuales no mantuve mi mente fría y debí perderme en mi propio poder para solventar la situación. La magia santuario curó las heridas constantes y el daño a mi cuerpo. pero las marcas podìan verse a flor de piel en ciertos momentos, eran como escamas que escocían y llamaban a mi cuerpo a luchar. ¿Por qué no usarlo? sencillo, sabía muy bien el peligro que aquello representaba, les tenía miedo, aún más si me hallaba cerca de alguna de mis compañeras.

Probablemente Miry nunca me lo diría, y quizás las chicas no fueron capaces de verlo. Pero en una ocasión, mientras nos acercabamos al lago de Ibis, entré en frenesí y golpee a Miry. No me hallaba en control de mi propio cuerpo, pero en mi mente se hallaba aún la visión de aquel pequeño instante. Ella me bloqueó y desvió para protegerse, sin embargo, el ataque sucedió, yo lo recordaba bastante bien. Luchar de ese modo era totalmente contraproducente.

—¿Quién morirá primero? ¿tú o la niña?

El viejo se retiró a gran velocidad mientras que siete cougars se abalanzaron sobre mi. Esquivé la primera patada a mi rostro, desvié un puño desde mi izquierda, detuve un cuchillo que iba a mis costillas por debajo, donde la armadura de cuero era débil, y me moví con la batalla.

El filo de una espada cortó el cuero que sujetaba mi espadón de la espalda y esta cayó al suelo. La patee para levantarla y posicionarla a un costado, así tendría un flanco protegido. Pero mientras más lo veía, más comprendía en cuantos problemas me hallaba. Luchaba… no. Bailaba al compás de ¡lucha de siete de ellos, mientras que otro centenar me observaba desde los alrededores. No era una batalla siquiera justa.

Recibí un golpe en mis costillas, giré en el aire para caer sobre mis pies y continuar con la lucha. Ellos siquiera se estaban esforzando en verdad, parecía que disfrutaban la lucha y yo solo era el juguete de paso. Muchos observaban desde las rocas y ruinas a nuestro alrededor animando al resto que se oponía a mí. El viejo no se hallaba por ningún lado, mientras que yo debía luchar y esquivar las esporas venenosas en el aire. 

Hice girar el espadón a mi lado para bloquear un par de golpes, esto mientras avanzaba al lado del siguiente cougar activando magia poder de forma consecutiva. El resultado fue un cougar que salió volando hasta estrellarse contra una pared. Era como decirles que estaba listo para jugar con magia también.

Apenas pude reaccionar cuando dos de ellos usaron portal para aparecer frente a mi cuerpo. El primero blandió su espada en diagona. Cortó parte de mi hombro de forma limpia, el músculo quedó expuesto al aire. Había atravesado mis hombreras de metal, el cuero debajo de esta y finalmente mi piel. El ardor subió por mi ser hasta mi cabeza llenándome de señales.

Giré en el aire para evitar al segundo cougar y retrocedí lo más que pude. El techo del viejo templo cayó en pedazos dejando entrar la luz. Un ángel aterrizó en el suelo con una espada envuelta en llamas clavada en su pecho, y encima de esta un cougar de pie. No me era extraño que estuviéramos en problemas, si aquellos seres fueron capaces de llegar al piso sesenta y ocho del abyss era debido a su propia fuerza. Sin embargo, allì estaban, encerrados en un calabozo. Eso solo significaba que debía vencerles y hacerme más fuerte que ellos o nuestro futuro sería el mismo. Aunque a decir verdad, siempre y cuando estuviese encerrado con mis seres amados, yo no me oponía a la idea. No, quizás aquello era un pensamiento simplista. Si estaba encerrado en un lugar tan hostil como este calabozo quizás se trataría de luchar eternamente.

Hubo un enorme estruendo, era el rugido de un dragón, seguido de un temblor y un florecer de esporas en el aire. Todo fue confuso a partir de entonces. La mitad de la estructura en ruinas fue cortada de pronto y voló por los aires a un lado. Yo me agaché mientras la zona superior era cubierta por una capa de hielo enorme. Posterior el dragón entró a escena y el hielo se desmoronó en el acto. Sentí el calor de magia fuego pasar justo al lado de mi rostro, respondí con un corte en el cuello de mi bowie envenenado.

Tomé el espadón activando— ads prisa, ads prisa, ads prisa— bloquee a quienes se lanzaban sobre mí y envenené a otro par. Aquello no les mataba, pero si les ralentizaba. Los cougars usaban magia regeneración y cura en sus cuerpos de forma constante. Debía eliminarles de forma instantanea o estaría toda la vida luchando.

Alguien invocó magia ignición y el suelo brilló antes de expulsar llamas a gran presión. Mi cuerpo pasó de sentir frío a sudar al instante, mientras que una neblina caliente nos envolvió. El estupor bloqueaba la visión y así un par de cougars se acercaron para atacarme con sus dagas.

Enredaderas bloquearon el movimiento de mis pies y al segundo siguiente un zarpazo del dragón dio contra mi. Volé semi inconsciente chocando con rocas y paredes un largo rato. Me detuve sintiendo una explosión de dolor en mi cuerpo— Ads sanación— recité usando una de los concentrados en mi ser. No podía dejarme vencer así, mi piel a la altura de mi abdomen y pecho izquierdo ardían fuertemente.

Nuevamente el enemigo se acercó a mí y atacó. Salté esquivando la serie de ataques de un cougar antes de activar prisa repetidas veces y desplazarme por un portal.

Me alejé para observar la situación. Amy eliminaba a cuantos podía desde una colina de hielo que se erigía en medio de las ruinas. A su alrededor dos ángeles luchaban cuerpo a cuerpo contra los cougars que atacaban de cerca, buscando de obligarla a una lucha cuerpo a cuerpo que no podría ganar.

El dragón avanzaba mientras rugía en nuestra dirección. Un mar de espinas surgía del suelo y se alzaba a unos tres a cuatro metros de altura consumiendo las ruinas. Sin embargo, solo debí esquivarlos saltando y protegiéndome con escudo debido a la gran cantidad de esporas llenas de veneno en el aire.

En un instante el terreno quedó sepultado en espinas con una espesa bruma y pedazos enormes de rocas y paredes maltrechas. La peor parte es que podía ver la silueta de dos gigantes acercándose a nuestra posición. ¿Qué iba a hacer?

Corría por encima de las vides espinosas, algún cougar usaba pequeños portales frente a mi y de este brotaban magias como fuego y electro. debía esquivarlo todo mientras me movía y cortaba el brazo de un cougar para luego cercenar su cuello. El segundo golpe falló y solo pude cortar parte de su pecho, el cougar retrocedió y me vi flanqueado por otro grupo. así simplemente era imposible luchar.

Una nueva explosión tuvo lugar a mi izquierda, Amy levantaba una pared enorme de tierra mientras que la oscuridad se extendía a su alrededor consumiendo todo. A pesar de eso la pared fue destruida en un segundo y el grito de Amy se dejó escuchar por los aires.

Tres flechas se clavaron en mi cuerpo, dos en mi pierna derecha, la tercera en mi abdomen, mientras que una daga se clavó en el pecho. Sentí el dolor recorrer mi cuerpo, pero me limité a detenerme y sujetar la mano de mi atacante que clavó una daga en mi pecho.

No estaba preocupado por mí, sino en Amy— Ads sanación— recité enfocando mis energías en aquel cúmulo de oscuridad, sintiendo su presencia que se marchitaba. Su pecho se hallaba destrozado y jadeaba mirando en mi dirección. Recibí otro ataque, pero me limité a interceptarlo con mi espadón cortando el brazo de aquel cougar en el acto— ads revitalia, ads vida, ads sanación, ads regeneración— El ángel de cabello blanco se acercó hasta ella mientras era atacado por la espalda y una de sus alas arrancada para suministrar auxilio— ¡Llévatela!— ordené al instante. El ardor subía por mi cuerpo y llenaba, en ese instante mis pensamientos se volvían confusos. ¿por qué auto controlarse? ¿por qué debía mantener toda esa ira bajo control?

El ángel abrió un portal y desapareció junto a Amy. Me hallaba preocupado, pero la herida interna de ella estaba reparada, solo era cuestión de reponer musculatura, un par de huesos rotos y sangre. Un poco de tiempo y descanso sería suficiente. Yo por otra parte me encontraba harto, cansado de luchar, obstinado de semejante pelea infructífera y de la desesperación ante un par de gigantes que caminaban en nuestra dirección mientras un dragón rugía con todas sus fuerzas casteando magias y un centenar de cougars me rodeaban.

El ardor subió y se esparció por mi cuerpo. pude ver las escamas negras en parte de mi brazo izquierdo. Incluso si aquella maldición regresaba a mi cuerpo ¿debía preocuparme? ¿Por qué simplemente no eliminarles? pero a decir verdad no deseaba perder la consciencia de mi mismo. Dejé que el ardor me inundara al igual que la ira, esta se mezcló con todas esas emociones desgastadas y dieron como resultado unas enormes ansias de destruirlo todo a mi paso.

—¿De verdad ustedes querían que yo diera todo de mi mismo?— Perdí parte de mi consciencia, y lo siguiente comenzó a suceder como una cinta que se reproducía en mi cabeza. Una donde mi única preocupación era no lastimar a Amy y aniquilar todo lo demás.

Tomé de la cabeza al cougar que atacó clavando una daga en mi pecho. No saque siquiera esta, y me limité a moverme entre mis atacantes interponiendo el cuerpo de aquel cougar en el camino de los cortes de espadas, rebané dos cabezas en el camino. Fue sencillo, mi cuerpo era más rápido y podía sentir como las magias se casteaban casi por sí solas. Una armadura blanca me envolvió y dejé que la magia electro y luz se instalaran en mis piernas y brazos de una forma que yo siquiera había imaginado.

Un millar de rayos de luz y fuego emanaron desde el suelo a mi alrededor. Mientras que con el espadón me dispuse a cortar al cougar que ahora se lanzaba contra mi cuerpo en un salto desesperado por tomar mi cabeza. Le corté en dos partes verticalmente con un movimiento descendente. El bosque de enredaderas espinosas de varios metros de alto se dividieron unos cien metros frente a mí y el dragón rugió alzando su cabeza mientras que un enorme chorro de sangre emanó de su rostro ahora desfigurado.

Las líneas de fuego y luz rompieron todo lo demás en pedazos pequeños. Caí producto de que las vides ahora ya no se hallaban al igual que las ruinas. Solté los despojos de aquel cuerpo de cougar y reparé en la daga en mi pecho y la flecha en mi abdomen. las retiré con cuidado al tiempo que un par de cougars surgieron al ataque frente a mi gracias a magia prisa aumentada varias veces y el uso de un par de portales. Corté con mi brazo derecho a uno en diagonal y al otro le rebané ambos brazos.

Encontré que la flecha era más dolorosa que la daga en mi pecho, esto debido a que desgarraba la carne al salir. La magia curación comenzó a subsanar aquellas heridas mientras que cientos o miles de cougars ahora descendían por las montañas de escombros y desechos en mi camino. sentí la magia fluir por mis venas, podía eliminarles fácil y de forma eficiente con magia luz en un instante, pero aquello no me satisfacía. El ardor me exigía y demandaba sangre a cantaros. No deseaba solo matarles, sino hacerles sufrir por herir a Amy hasta ese punto.

Use atracción sobre mi cuerpo y pude sentir como cada criatura de aquel calabozo centraba sus ansias e instinto asesino en mí. Desde cougars hasta cada uno de las bestias gigantes guardianas del lugar. grité con todas mis fuerzas y los cougars frente a mi sintieron la magia pánico en todo su esplendor, cada fibra de sus seres les indicó que debían huir del lugar, algo confuso pues instantes antes aquello era una lucha donde tenían amplia ventaja sobre el enemigo ¿qué había sucedido? ¿qué cambió en segundos atrás?

Me lancé adelante y tomé al primer cougar frente a mí clavando mis dedos en la cuencas de sus ojos. Bloquee la vista de mis enemigos moviendo aquel cuerpo frente a ellos mientras mi espadon cortaba a través de este sus cuerpos. salté y clavé el filo sobre un cráneo mientras el suelo a nuestros pies se resquebrajó y hundió debido al impacto. Una espada se clavó en mi brazo debido al uso incrementado de magia poder, siquiera reaccioné ante tal ataque. Continúe cortando sus cuerpos sin descanso alguno.

El dragón no solo despertó, sino que llamó consigo a una criatura semejante a un demonio que llenó el aire de fuego por un par de segundos. Desaparecí de donde me hallaba aplicando magia portal para posicionarme justo frente a este y clavar el espadón contra su pecho. Luego volví a desaparecer nuevamente varias veces para llevar consigo aquel cuerpo que sujetaba el espadón que le cercenaba mientras gritaba fuego contra mi rostro que no era inmune. Posterior a ello me dejé caer mientras casteaba múltiples veces magia poder y luz a mi paso.

Para la visión de los cougars algo semejante a una espada de luz flameante cayó de forma vertiginosa desde el suelo y se clavó sobre la cabeza del dragón picándole en dos pedazos. El cuerpo retumbó debido al impacto y cientos de toneladas de carne saltaron en el aire. Los cougars comenzaron a moverse buscando huir de la escena, el miedo era más fuerte que la magia de atracción en ellos o las ganas de enfrentar a un fuerte enemigo. Pero yo no estaba dispuesto a dejar sobrevivientes en mi acto.

Bendición fluyó por mi cuerpo ampliando el alcance de mi magia, luego vino concentración, la cual me dio un perfecto control del área circundante y la ubicación exacta de cada ser viviente en el terreno. Apliqué magia freno, para ralentizar cada uno de sus movimientos. Mezcle luz y poder para formar un mar de espadas que surgieron del suelo a los pies de cada cougar en el área. El campo se llenó de luces resplandecientes que finiquitaron la vida de aquellos que se me oponían.

Luego mi detección mágica se encendió al instante, un poderoso ataque llegaba hasta mi. Lo siguiente que observé fue hallarme en un lugar donde no había ni abajo ni arriba, un mundo lleno del campo de batalla donde me hallaba con millones de enredaderas espinosas que subían y bajaban en todas direcciones. Un millar de dagas de hielo cruzaron el aire en mi dirección mientras que una fuerte luz cegó mi campo de visión. Era un ataque formidable. Una combinación de magias que eliminarían a cualquier enemigo, una que incluso debía recordar y aplicar en futuras ocasiones. sin embargo, detección mágica continuaba funcionando y conocía el origen del ataque.

Empuñé mi espadón llenando el metal de magia poder y luz. Corté a través dela magia ilusión que me transportó a otra realidad. Era sencillo, no me había movido de mi lugar, y en el mundo real me hallaba en la misma posición que antes. Un grito llenó el aire y un gigante de seis brazos, cuerpo blanco y cuatro cabezas cayó hacía atrás con la mitad de su cuerpo perforado y la sangre manando.

Usé dispel, rompì la ilusión y observé a mis enemigos. Poderosos gigantes y dragones se movían en mi dirección casteando tantas magias que mi ser apenas podía detectarlas. Usé investidura para cubrir mi cuerpo con luz en varias capas, luego lo reforcé con magia armadura que recién aprendí al compactarla varias veces. el resultado era algo más poderoso que cualquier metal sobre mi cuerpo. Posterior a ello apliqué magia escudo varias veces y la expandí creando un vació con magia dispel entre algunas de las capas.

La oscuridad de pronto consumió los cielos y todo fue una total oscuridad. Una lluvia de fuego llenó el aire mientras que un rayo de luz me atacó al mismo tiempo que el suelo a mis pies se congeló resquebrajando las plantas. La sangre del primer gigante cercenado formó una masijo del cual se creò una criatura enorme larguirucha de color rojo carmín con ojos negros como la noche a nuestro alrededor.

Mi respuesta fue cortarlo todo, mis energías llegaban al límite y exprimí hasta la última gota de magia de mi cuerpo. La oscuridad se disipó en un instante quedando dividida en dos partes que se hallaban separadas por un enorme haz de luz. Todo lo que se hallaba en el camino fue atravesado. eso incluía a varios dragones y gigantes.

No eran oponentes para mi en ese estado de frenesí. Lamentablemente mi resistencia, a pesar de ser muy alta, no era suficiente y mis energías se agotaron. Abrí un portal, usé nuevamente dispel y huí dejando cuatro gigantes intactos para quel momento. Mi cuerpo estalló en dolor cuando golpee el suelo de la guarida y Amy me tomó en brazos llorando. Mi cuerpo no se curó de forma adecuada, el fuego y los cortes consumieron mi piel, cabello y gran parte de mi cuerpo sin que yo me percatara. 

Leave a Reply

Your email address will not be published.