57. GEMAS

 Envié a los goblins de regreso a la entrada del abyss para cambiar los materiales por dinero con la magia portal, y descendimos ambos hasta el piso treinta y uno. Hasta ese instante tenía un total de ocho súbditos, incluyendo a sombra, quien se hallaba lejos.

—Sigo pensando que ese esqueleto campeón mutado no debió existir. No podía siquiera moverse por la cámara en la cual se encontraba— En el piso veintiuno encontramos a un esqueleto campeón gigante. Su propio tamaño le impedía moverse y se hallaba estancado en la recámara. Lo maté, a pesar de su fuerza era inútil con tal tamaño, quizás en un calabozo fuese un enemigo formidable.

Nos movíamos en dirección norte cada vez que era posible. Afortunadamente el área abierta de los pisos a partir del treinta ayudarían más en la tarea. Dentro del abyss no era sencillo guiarse, pero había un cierto tipo de musgo que siempre se hallaba en las rocas en dirección al este. Aquello era el mayor punto de referencia.

—¡Oh si, ya quería llegar a este nivel!— Nos encontramos en una zona de abundante pasto verde ante nosotros. Lo siguiente que divisé fue un enorme torrencial de agua que caía desde el piso superior por una abertura. Era semejante a una cascada que descendía desde el cielo mismo. Caía en un enorme pozo donde las bestias se arremolinaban, obviamente aquello debía de ser nuestra zona de cacería, aunque Amy pensó distinto y activó atracción cuando todavía estábamos en las escaleras.

Si alguna vez dudé de las habilidades de Amy como maga, en ese momento me aclaró totalmente las dudas— Ads agua— De la enorme columna se desprendieron dos torrentes, uno bajó hasta un lado de nuestras escaleras, donde Amy saltó. La segunda parte se dispersó y llovió sobre las criaturas como dagas de agua. No tuvieron oportunidad, el caos de atracción solo les distrajo del ataque real que cayó desde sus cabezas, y así eliminó unas treinta criaturas sin siquiera sudar una gota.

Aquello habría sido una victoria simple y rápida, de no ser por el estruendo que se hizo sentir en el aire. Desde las escaleras donde me encontraba pude divisar a un bulette de gigantes proporciones que se levantó del suelo haciendo temblar la tierra misma. Probablemente se vió tentado por la habilidad de atracción de Amy.

¿Podía hacerle daño? Probablemente mi espadón era como un alfiler para semejante criatura. Deseaba tener el espadón de mitrilo conmigo, pero debía conformarme con el espadón de titanio que usaba en ese momento. Si quería hacerle daño debía hacerlo de forma adecuada.

El bulette rugió y correr, empezó a las criaturas comenzaron a huir del lugar en distintas direcciones, yo quizás debí hacer lo mismo. Lo siguiente que sentí fue como la tierra se estremecía y las escaleras comenzaron a mecerse hasta que la columna se resquebrajó y comenzó a desmoronarse.

—Ads portal— Lo abrí justo debajo de mi y caí al instante— ads poder— Reabrí el siguiente portal justo en la cima del piso para caer toda la altura posible y con la mayor velocidad que pudiera— Ads portal— Lo abrí y repetí el proceso debido a que la primera vez no pude cuadrar bien mi caída con la velocidad del bulette. Esperé mientras caía a gran velocidad y mi corazón sonaba tan fuerte como un tambor. Cuando sentí que calculaba bien la velocidad de aquella cosa enorme y sabía donde iba a pisar, activé portal por tercera vez. Salí justo debajo de la criatura y clavé el espadón en su abdomen. Mi velocidad envió aquella masa de músculos unos cuatro metros en el aire, algo bastante sorprendente debido a su tamaño.

El golpe que recibí yo debido al impacto también fue bastante fuerte y terminé cubierto en sangre y grasa amarilla. El bulette cayó a un lado mientras escuchaba desde lo lejos los gritos de Amy, no se encontraba luchando, por tal motivo no me preocupé, hasta que de la nada una espada se visualizó justo frente a mi cabeza. Esquivé por instinto y pánico, pero una patada se incrustó en mis costillas y me envió a volar.

Caí con estrépito y levanté la mirada, un ángel de dos metros de altura me recibió para golpearme con la espada. Esquivé girando en el suelo para luego levantarme. Me asusté por un instante, en primera instancia los ángeles no subían hasta el piso treinta y uno, en segunda instancia, sobreviví a un golpe directo de aquella criatura, aunque comencé a sangrar por la boca y sentí que mi abdomen estallaba de dolor, de seguro un par de cosas se hallaban rotas allí adentro.

—Ads cura, ads regeneración— El ángel se movió de pronto y desapareció de mi vista para aparecer justo a mi lado, la espada de dos manos que portaba abanicó el aire debido a un salto que realicé. Era rápido, demasiado rápido, probablemente el enemigo más fuerte al cual me enfrentaba desde Perom.

Comenzó a atacar tan veloz que solo tuve opción de bloquear sus ataques con la espada y esquivar cada patada o golpe que realizaba con sus alas. No tenía tiempo de reforzarme con magias, apenas me daba tiempo para ver el siguiente ataque y reaccionar. Sólo debía permanecer con mis estadísticas.

Usualmente iba por mi cuello, por este motivo era simple de predecir, solo debía interponer mi espadón y… escuché una grieta y mi espadón estalló en pedazos. Aquel ángel había golpeado de manera consecutiva el mismo punto de mi espada una y otra vez hasta que esta se rompió. No solo era fuerte, sino demasiado inteligente, debía de actuar mejor si deseaba sobrevivir.

Atacó con una de sus alas y yo intercepté con una daga, cortando parte de su plumaje blanco, casi dorado y retirandome a gran velocidad. No funcionaba de mucho, pues era veloz, pero al menos me daba tiempo para idear una estrategia, plan, o tomar algo de aire en mis pulmones ads poder, ads prisa, ads… —Se abalanzó con su espadón a por mi con todo su poder, mi daga no era suficiente para eliminarlo, sin cortarle debía hacer uso de mis manos, pero cuando un ángel blande una espada de dos metros de longitud, es muy difícil acercarse para luchar con las manos.

En medio de los bloqueos pude discernir un destello justo a un lado y entendí la situación. Amy peleaba con otro ángel y un tercero se acercaba desde mi izquierda para atacar. Dudé que Amy pudiera contra alguna de aquellas cosas— ¡Ads atracción!— Si alguien tenía que salir herido sería yo, no Amy.

Algo me golpeó desde arriba con gran potencia, sentí mi hombro romperse, y grité al mismo instante en que el suelo a mis pies se rompió en pedazos y caí al piso siguiente del abyss. Mi habilidad de protección se activó un instante, pero el golpe le traspasó. Aquello fue un martillo. Lo supe pues caía junto a mi cuerpo. Mi mente se nubló y solo ciertos pensamientos me mantuvieron consciente. Tenía que seguir adelante, además aquello no podía ser el fin, siquiera había luchado con todas mis fuerzas. solo me tomaron desprevenido y atacaron con mayor ímpetu. aunque no podía negarlo, en ocasiones eso era todo lo necesario para vencer en una pelea, tomar a tu objetivo desprevenido.

—Ads sanación, ads prisa, ads prisa, ads portal— Lo abrí debajo de mí justo antes de dar contra el suelo y re aparecí en el piso treinta y uno del abyss.

Aterricé a una velocidad muy acelerada, planté mis pies en el suelo e impulsé con todas mis fuerzas al ángel que tenía justo frente a mi, era el dueño del martillo que ahora tenía yo en la mano. Golpee su cabeza con todas mis fuerzas y esta estalló en pedazos dejando que una enorme cantidad de sangre volase hasta el pasto.

—Ads revitalia, ads sanación — Conjuré temiendo Amy se hallase herida o sin fuerzas, no tenía tiempo de verificar. Tenía frente a mi a tres ángeles listos para luchar.

Había usado martillos de guerra previamente, alguna vez en mis primeros entrenamientos con Miry cuando salíamos todas las mañanas a correr. En aquel momento noté que eran increíblemente potentes, pero muy pesados para mi, apenas podía balancearlos. Ahora era muy distinto, el que sujetaba en la mano tenía un enorme y largo mango y terminaba en forma puntiaguda. No era mi arma predilecta, pero podía usarla, solo debía recordar no cortar y en cambio aplastar cabezas y pechos con ella. Observé por un instante el mazo en mi mano, aquella cosa había golpeado mi hombro directamente y sobreviví ¿Mi resistencia era tanta? Quizás se debía al hecho de tener activo cura y regeneración en ese mismo instante, o probablemente debido a mis estadisticas.

—Ads agua— Amy comenzó el ataque y los ángeles se movieron en diferentes direcciones.

—Ads ignición— El estallido de llamas creó una cortina de vapor hirviente al contacto con el agua— Ads prisa, ads prisa, ads poder— Me posicioné detrás de un ángel y clavé el martillo contra su cabeza. Una luz brilló y bloqueó el daño, aquello era magia armadura más magia bendición.

Uno me atacó desde la espalda y desvié el golpe de su espada con mi daga, si bloqueaba aquello se rompería, en cambio debía usar mi velocidad que en ese instante era superior en gran medida. realicé cinco cortes a ese ángel, dos a la altura del cuello, uno en la muñeca que sujetaba la espada y el último en el abdomen, pero las heridas sanaron casi al instante.

—Ads veneno, ads luz— La última no la usé para atacar, solo les cegué un instante para realizar nuevamente los cortes, como me temí, esta vez las heridas perduraron.

retrocedí ante un ángel que portaba una lanza y su alcance era superior. ¡De donde había llegado? ¿Acaso estaba atrayendo más enemigos? ¿Cuando el piso treinta y uno se convirtió en un nido de ángeles? Tal situación habría sido muy conveniente mucho tiempo atrás cuando buscaba la sangre de aquellas bestias.

La lanza era rápida en extremo, se movía rodeandome muy cerca de mi cabeza, no tenía más salida que esquivar por los instantes y esperar mi oportunidad. El ángel de pronto retrocedió para realizar un ataque más potente, me moví por el costado. Noté como una línea se dibujaba en el aire, ya a este punto sabía muy bien qué significaba aquello. Eran mis habilidades con espadas y cuchillos en acción, mostrándome qué movimiento debía ejecutar en ese instante. Perforé su cuello tantas veces como pude en un lapso de tres segundos, luego dejé la daga clavada en la parte traser de su cuello y me moví al que había herido previamente.

—Ads agua, ads agua, ads agua— Amy combinaba varios ataques sobre el mismo objetivo, un algo alto con aura azulada y un enorme martillo de orifalquio. el ángel se veía bombardeado por dagas de agua voladoras y cortes transversales de agua presurizada que mermaban su vida incluso con el uso de bendición y cura.

La luchas terminó luego de varios minutos, de lo cual solo quedó una pradera repleta de criaturas ensangrentadas, una visión poco agradable a excepción de para un aventurero. Amy me miró y cayó al suelo agotada. Yo abri un portal y traje a los goblins para iniciar el proceso de recolección de materias y quema de cuerpos. Me preguntaba si alguna gema lo suficientemente valiosa saldría de aquellos cuerpos.

—¿Cómo había tantos ángeles en este piso? — Preguntó amy.

—No tengo idea, pero deben haber más, muchos más.

—Si hay ángeles en el piso treinta y uno en adelante, significa que lo que habrá después del piso cuarenta será más fuerte.

—Supongo que es por la mutación en el abyss. pero me alegra bastante, estoy pensando en domar uno de estos, o quizás a varios de ellos, podrían facilitarnos el trabajo.

—¿Un ejército de ángeles?

—Exactamente— respondí tomando la espada de dos manos que portaba uno de los alados, aquella sería mi nueva arma por los momentos. 

Balancee el arma nueva un par de veces, no se comparaba en lo absoluto a un espadón. Aquella espada de dos manos, a pesar de estar hecha de orifalquio se sentía desbalanceada en mis manos, pues su empuñadura era redonda y gruesa, ideal si la usabas con dos manos, obviamente. Por lo general yo usaba empuñaduras que apenas estaban cubiertas con telas. Nada tan sofisticado como lo que ahora sostenía. Era una hoja mucho más alta que Amy y casi tanto como yo, absurdamente grande y pesada para alguien sin suficiente fuerza.

Realizamos la quema de los cuerpos con bastante premura, en primera instancia teníamos hambre luego de semejante lucha, segundo la enorme cascada que caía desde el piso treinta era tentadora para descansar un rato.

A pesar de nuestra velocidad el cuerpo del bulette tardó demasiado en agarrar llama. Yo piqué un par de filetes para comer. Me preguntaba porque podía asar algo de carne de una criatura, pero al hacer la ceremonia de la quema los cuerpos en cambio se convertían técnicamente en cenizas y desaparecían ¿qué diferencia habría en aquello?

Amy se duchó desnuda en un enorme estanque que se hallaba a los pies de la enorme cascada. Verifiqué por curiosidad y debajo del estanque en la zona más oeste se hallaba otro agujero que guiaba el agua hasta el piso treinta y dos. Me pregunté cómo seguiría aquella ruta.

Para nuestro agrado aquel estanque no contenía ninguna criatura, y las bestias menores que se hallaban en las cercanías prefirieron alejarse luego de la lucha que mantuvimos con el enorme bulette y los ángeles.

—¿Te imaginas que clase de criaturas hay en los siguientes pisos? Si aquí ya encontramos a varios ángeles.

—No me lo puedo imaginar.

—Y dices que los calabozos son más difíciles todavía.

—Lo son, tardé mucho en poder pasar aquel, y probablemente habría sido imposible si no estuviese con los lobos y Shun.— Amy me informó que, cuando Mena usó sincronía en el campo de batalla pudo sentir como shun había perdido la vida. Aquello fue un golpe bastante fuerte. Shun había sido un amigo más que un súbdito, alguien en quien podía confiar ciegamente si la situación lo ameritaba. supuse que falleció protegiendo a los niños, aún así la idea no alivió el hecho de aquella pérdida. Hasta ahora tenía varios súbditos en pisos superiores, pero ninguno era capaz siquiera de articular palabra, lo cual era bastante frustrante. ¿Por qué los habitantes de aquel calabozo si eran capaces al igual que las hadas?

—Creo que si lo habrías superado, pero probablemente te habría tomado más tiempo.

—¿Qué haces con eso?— pregunté al ver que amy se vestía nuevamente pero traía consigo algo de musgo de unas rocas a las orillas de aquel estanque y unas algas.

—Sirven para comer, para dar más sabor a la comida.

—Nos vas a envenenar.

—No vamos a morir envenenados, además soy yo la que tiene magia de sanación de mayor nivel.

—Pero yo tengo la magia vida, si me muero no hay quien reviva a nadie.

—Sigue y te voy a patear Allan, en Merak servían la comida usualmente con algunas especias, estas las conozco bastante bien. Nos lo daban casi a diario.

—¿Es buena?

—Esta da un sabor picante, este musgo se supone que se debe dejar primero secando, pero podemos darle algo de calor y luego usarlo para preparar una sopa con la carne. Al menos es lo que creo que la señora Katie habría hecho. Su comida era mejor que la del señor Vermont siempre.

—Si, tal vez era ella la del mejor sazón.

Repasé los objetos que teníamos a la mano de buen material, dos armaduras, aunque ninguna era del tamaño adecuado para Amy, para ello tendría que doblar un poco las juntas de los lados y siendo el material orifalquio resultaba imposible para mi. Luego estaba un martillo, la espada y una espada corta. esta última se la dí a Amy por ser de mejor uso para ella. deseaba poder tener mejores cosas a la mano para protegerla, pero no se podía con lo que contábamos.

Por otra parte teníamos una buena cantidad de gemas moradas en nuestras manos, algunas de tamaño medio y tres de gran tamaño. Esperaba que del bulette pudiera salir alguna negra, eso nos colocaría en una mejor posición, iría donde el viejo goblin y compraría algo para amy. deseaba entrar a un calabozo, pero sabía que esto sería demasiado peligroso. De hecho, siquiera tenía idea de qué podía esperarnos del otro lado, y si era algo como el jefe del anterior. No había mucha oportunidad de vencer y protegernos.

La otra opción era crear un fuerte grupo de ángeles súbditos, aunque para ello también tendría que yo ser mucho más fuerte que ellos. Con un buen grupo de ángeles estaba seguro que sería más sencillo limpiar un calabozo.

Debo admitir que la carne preparada por Amy era bastante buena y pudimos acompañarla de algo de arroz con una salsa de la posada. Dormimos cerca de tres horas cada uno por turnos y luego revisamos el bulette que terminó de evaporarse. No hubo gema negra, sino una gema morada de un tamaño enorme, tanto que era imposible de cargar con nosotros por todo el camino. la única solución era llevarla donde el viejo goblin y venderla, aunque no fuese a un buen precio.

—¿Podremos regresar con magia portal a este piso?

—La distancia no es tanta, y siempre que yo ya estuviese en ese lugar me es posible realizar el salto.

—¿Vas a cargar la piedra?

Sonreí, no tenía intenciones de cargar aquella cosa mientras la transportaba, además no era necesario— ads portal— recité abriendo el agujero justo a nuestros pies. Saltamos y aparecimos en la oscuridad del piso veintiséis. La enorme gema cayó con estrépito.

El viejo goblin salió de su cueva mientras nosotros aún nos acostumbrabamos a la penumbra. La luz del piso treinta y uno era fuerte y constante, un lugar bendito y distinto dentro del abyss.

—Hehehe, una buena concentración de energía, bastante pura en el centro de la gema.

—¿A cuánto equivale esta roca gigante?— Preguntó Amy.

—Son raras de este tamaño, quizás a una muy pequeña negra, o como unas doscientas moradas, depende de qué vayan a querer en mi tienda por ella.

—¿Mandamos a buscar a Mena y Miry?— me preguntó Amy.

—Por lo que me comentaste no creo que estén juntas, Miry además debe estar con los niños y Ciel. No creo que sea prudente, podemos quedar debiendo al viejo goblin y no sé que pedirá a cambio de tal trueque— Me dirigí ahora al goblin— Quiero algo para ella, lo mejor que se pueda obtener con estas gemas moradas, y quería saber que se puede hacer con este martillo y estas armaduras de orifalquio.

—Valen quizás un par de gemas moradas pequeñas, nada de mucho valor, solo el precio del material, no hay magia imbuidas en ellas.

No mentía, lo había revisado previamente con la la habilidad de lectura.

—Les mostraré un par de cosas, aunque por ahora— Pasó su mano por la enorme gema y esta desapareció en el aire. Fascinante de ver alguna vez.

El interior de la cueva lucía tan limpio y ameno como siempre, solo que muchas de las armas cambiaron y ahora podía ver bastones y espadas de rango medio. En una esquina había un par de armaduras perfectas para la contextura de Amy, pasé casi de inmediato a verlas.

VESTIDURA DE SANTA BENDITO

Vestidura ligera usado por magas de corta edad. Durabilidad: 200/ 250.

Magia imbuida:

Bendición 2: resistencia a cualquier ataque físico y una ligera curación de +20 por diez segundos a cualquier daño. El efecto de curación se resetea cada hora.

No era la armadura más fuerte en la historia, pero cumplía su función bastante bien. Lucía como un vestido blanco con placas de metal que supuse era de titanio en la zona del pecho, abdomen y brazos. Nada ostentoso pero bastante bueno para una maga por el costo de treinta gemas moradas.

—¿Qué te parece este? tiene magia bendición incluida.

—¿Ese? ¿no tiene mucha tela? Yo creía que era mejor este otro— señaló un vestido negro con un enorme escote que bajaba hasta la zona más baja del abdomen. Con protectores de metal oscuro en brazos, piernas y senos, pero nada en el abdomen.

Me sonrojé de solo imaginarlo puesto en Amy, dejaría mucho a la vista, aquellos senos que apenas comenzaban a crecer probablemente saldrían a la vista en batallas muy bruscas dejando su zona más sensible expuesta.

Revisé las estadísticas del objeto buscando una excusa con la cual no adquirir aquello.

ARMADURA LIGERA PARA MAGA OSCURA

Vestido con cota de malla ligera perfecto para magas de alto potencial, emite un aura alrededor de oscuridad que puede acentuarse con el uso de mana, capaz de ocultar la presencia del individuo en ciertas ocasiones. Durabilidad: 150/ 160

Magia imbuida:

Armadura 1: resistencia a ataques físicos +10.

Oscuridad 1: Produce una ola oscura alrededor del individuo. El radio de la misma puede ser extendido a voluntad del usuario a un costo de maná por segundo.

Era demasiado bueno, quizás no tenía la magia bendición incluida, pero la magia armadura y oscuridad eran un conjunto excelente. Incluso yo podría hacer uso de ambas si tuviese un conjunto como ese. Revisé el precio, cuarenta y ocho gemas moradas, no era descabellado.

—Quiero es este— Comentó Amy frente al goblin tomando para sí el traje negro.

—¿Por qué? ¿Viste sus estadísticas acaso?— pregunté ante la pronta decisión.

—No, pero vi tu reacción, te gustó apenas lo viste, asi que quiero es este. 

No iba a pelear con ella. Amy no solo compró el negro que le gustaba, sino que se lo probó de inmediato dando vueltas por el lugar. Yo opté por un arma que conocía bien pues ya la había comprado previamente.

BOWIE PERFORADOR VENENOSO

Cuchillo resistente perforador comúnmente usado como arma principal. Durabilidad: 40/100. Daño 49.

Magia imbuida:

Veneno 1: El filo de la hoja deja veneno dentro del torrente sanguíneo si llega a tocar o cortar una arteria. Veneno -25 de vida cada cinco segundos.

Electro 1: Produce una corriente eléctrica que deja paralizado al individuo durante cinco segundos.

No era un arma potente, pero creaba aperturas en cualquier tipo de enemigo. Luego de hallarse envenenados o con el efecto de parálisis era sencillo moverse y realizar ataques que fuesen perforantes.

—Esto no lo había visto antes viejo.

—Es una armadura, de las más caras que puedo tener— Comentó como si nada mientras le mostraba un par de bastones a Amy.

No era una armadura normal, lo podía saber con solo verla, nunca había visto algo semejante, se trataba de placas oscuras de mitrilo con capas de cuero en secciones como las rodillas, cuello, zona inferior del hombro o la zona íntima. El cuero estaba confeccionado de una forma que daba la impresión no crear dolorosas lesiones en las zonas con mayor movilidad, pero de alguna forma dejaba en claro que esa zona estaba cubierta. Era fino, oscuro, increíblemente duro al tacto externo, pero suave si lo movías.

—¿Qué es este material?— pregunté.

—Piel de dragón metálico bien curtido, gemas para potenciar la magia y mitrilo.

Las gemas supuse que eran aquellas que generaban un brillo en algunas secciones, parecían hallarse en la zona interna del mismo cuero. Imposibles de extraer por la mano. Brillaban apenas las tocaba con una luz intensa que causaba respeto a la vista.

ARMADURA LIGERA DE DRAGÓN

Armadura confeccionada con cuero de dragón metàlico, capaz de resistir altos impactos en las zonas más críticas y posibilidad de bloqueo en áreas más dèbiles y sensibles. Equipada con magias para crear una coraza de protección en el guerrero cuerpo a cuerpo.

Magia imbuida: 

Bendición 2: resistencia a cualquier ataque físico y una ligera curación de +30 por diez segundos a cualquier daño. El efecto de curación se resetea cada hora.

Armadura 2: resistencia a los ataques físicos. Absorbe un porcentaje del daño físico. Absorción del 10%.

Escudo 2: capacidad de repeler magias ejecutadas en un 10%.

Resistencia: capacidad de absorber impactos 2%, potencia y estamina al portador 10%

Círculo de poder 2: Aumenta las capacidades físicas del portador en un 10%. Incrementa la probabilidad de impactar golpes críticos.

—No había visto esta armadura antes— Comenté seguro de nunca haber visto semejante pieza de arte. Era excepcionalmente fuerte, su precio de cinco gemas blancas era un precio razonable para tales capacidades y cantidad de magias imbuidas.

—Las armas se desbloquean de acuerdo a los niveles de cada individuo, supongo que ya te encuentras listo para verla, aunque supongo que no para comprarla.

—Si quisiera pagar esta armadura con gemas moradas ¿como cuantas serìan?

—Cinco millones de gemas moradas de tamaño medio— El viejo comentó la enorme cifra como si fuese normal. No obstante cinco millones de gemas moradas me eran más sencillas de hallar y recolectar que solo cinco de las blancas. incluso podría domar súbditos que las recolectaran por mi. La idea me sedujo y consolidó en la mente. El viejo goblin además no tenía problema en recibir las gemas y crear una cuenta que absorbiera las cantidades que llevasen, era como el gremio del abyss de Utghardie, podía almacenar mis bienes allí con él.

Descendimos nuevamente hasta el piso treinta y uno, descansamos un poco más antes de continuar nuestro camino rumbo al norte y en descenso.

Luchar con mejor equipo era una ventaja enorme, una que no recordaba pero que era demasiado útil. En el piso treinta y tres hallamos nuevamente una gran cantidad de ángeles, pero la historia fue muy distinta a la presentada horas antes.

Podía moverme con la tranquilidad que los ataques contra Amy no llegaban a su destino. La armadura oscura fue atacada por dos bulettes y varias flechas. Rebotó los impactos sin daños serios a su cuerpo, nada más relevante que un par de magulladuras. No obstante las flechas de los ángeles si se clavaron en las placas metálicas y fue necesario que ella retrocediese un poco y atacase desde la distancia. Tampoco era necesario que se expusiera totalmente al peligro, el bowie que compré creaba aperturas enormes en los ángeles, quienes no se veían afectados por la parálisis, pero el efecto venenoso contrarrestaba la magia bendición que llevaban consigo de forma natural. Eso permitía que los siguientes ataques acumulasen daño y cayeran victimas de la espada de dos manos de orifalquio.

En un día llevábamos unos veinte ángeles derrotados, un botín bastante jugoso y dos ángeles como súbditos que mandé a recolectar gemas en los pisos treinta y dos, y treinta y uno. Cada ángel me tomó más de dos horas de lucha continua, con lo cual no solo estaba agotado mentalmente, sino también en forma física. Finalizamos haciendo el ritual del fuego para aumentar nuestras estadísticas antes de descansar en una pequeña cueva cerrada al exterior cerca de las escaleras al piso treinta y cuatro.

El agua continuaba corriendo pisos abajo, mientras creaba enormes lagos, lagunas y ríos que perdíamos de vista. No había monstruos acuáticos de mayor significancia, mientras más descendiamos se observaban algunos peces y criaturas de poco valor.

Comencé a notar además que mis estadísticas no subían mucho en tales condiciones y contra los monstruos de esos pisos. De hecho no me estaba esforzando al cien por ciento. Por tal motivo comencé a intentar entrenar un poco al despertar. No era algo metódico, pero sí una forma de calentar los músculos antes de comenzar con nuestra rutina de aniquilamiento en las profundidades del abyss.

Eso significaba que si deseaba subir con mayor velocidad, debía descender aún más, aquellos niveles y con mi equipo actual no eran rivales.

—¿Crees que seguiremos siendo humanos luego de todo esto?

—El viejo dijo que más allá del piso cien ya no lo seríamos, pero temo que probablemente para llegar al piso cien, no, al piso cincuenta, deberemos ser más que solo humanos

—Yo no quiero subir tanto en fuerza, no creo que sea bonita con enormes músculos.

—No creo que funcione así, mi fuerza ha aumentado mucho pero no soy una masa de músculos enormes.

Nombre: Allan Fenrir

Edad: 18

Profesión: Domador de bestias

Títulos:

Asesino de serpientes (brinda al usuario +50 de resistencia)

Nivel: 41

Vida: 2032

Fuerza: 109

Agilidad: 98

Inteligencia: 62

Resistencia: 125

Destreza: 62

Magia: 3

Habilidad: 1

Aprendizaje 1

Habilidades aprendidas

Nivel up 3

Lectura 2

Manejo de cuchillo 5

Recolección 3

Protección 3

Atracción 3

Manejo de la espada 7

Sigilo 2

Domador 1

Magia aprendida

Prisa 4

Cura 3

Sanación 1

Vida 1

Revitalia 1

Poder 2

Regeneración 4

Veneno 3

Electro 1

Puerta dimensional 3

Fuego 3

Bendición 2

Escudo 1

Luz 1

Domar 1

Criar bestia 1

Valor 3

Concentración 2

Detección mágica 1

Dispel 1

Ignición 1

Amy por su parte crecía muy rápido, lo cual significaba que estos pisos eran ideales para su actual desarrollo.

Nombre: Amy Fenrir

Edad: 13

Profesión: mago

Títulos:

Asesino de serpientes (brinda al usuario +50 de resistencia)

Nivel: 19

Vida: 962

Fuerza: 30

Agilidad: 38

Inteligencia: 45

Resistencia: 59

Destreza: 44

Magia: 3

Habilidad: 1

Habilidades aprendidas

Atracción 2

Contrataque 1

Magia aprendida

Regeneración 3

Valor 1

Cura 3

Agua 4

Sanación 1

El siguiente reto real lo hallamos un par de días después en el piso treinta y ocho y muchos kilómetros al norte. Allí hallé a la criatura más gigante que mis ojos visualizarán alguna vez. Un dragón verde cubierto de musgo y árboles se hallaba acostado sobre el pasto. Su tamaño era tal que nosotros apenas luciamos como hormigas ante este, no llegabamos siquiera al tamaño de sus uñas, y justo detrás de esta enorme criatura se hallaba una puerta tallada en piedra. Tan enorme como la misma criatura, o incluso más. Visible desde las lejanías de las escaleras desde la cual le observábamos e imponentes, su tamaño daba a pensar que aquello era la puerta de los mismos dioses. 

—¿Eso es un calabozo? ¿Siempre las puertas son tan grandes?

—No. La vez anterior era mucho más pequeña y estaba custodiada por caballeros negros, los cuales también se hallaban en el interior.

—¿Quiere decir que habrá dragones como este dentro del calabozo?

—Muy probable.

—¿Cómo vamos a derrotarlo?— Continuamos en nuestro camino de descenso. Pensaba en eso mismo, quizás podría intentar con la misma treta que con el bulette. O usar alguno de los cuatro ángeles que nos acompañaban al frente. Los últimos días fueron fructuosos en el ámbito de domarles.

—No tengo idea, pero no creo que sea tan fuerte. Camus y Stella derrotaron uno hace tiempo y pudieron subir al nivel siete.

—Pero el abyss no había mutado— Expresó ella y yo temí tenía razón, el abyss mutó debido a la liberación de Emerant y su creciente nivel de poder. Lo más seguro es que el dragón obtuviese mejoras de poder luego de aquello. Además era el guardián de un calabozo.

—Lo mejor será prepararnos para poder enfrentar…— No sentí el silbido ni el peligro cercano. Mi habilidad de protección se activó de pronto a mi derecha, una flecha enorme chocó contra este y lo rompió en añicos. Sin embargo de inmediato sentí el impacto dar contra una de mis piernas en la sección de la rodilla. No solo perforó, sino que rompió el hueso en astillas que se observaron por encima de la carne misma. No hubo reacción de mi parte, perdí el equilibrio a mitad de un grito de dolor enorme y caí los veinte metros restante de las escaleras. di contra el suelo con un ruido seco. El dolor se esparcía por todo mi cuerpo. La pierna no me dejaba siquiera reaccionar, el dolor era demasiado fuerte, me nublaba el sentido mismo. Un cosquilleo ascendía por mi cintura junto a un ardor indescriptible.

—¿Estás bien? ¿De dónde vino ese ataque? Ads sanación.

Sentí el alivio de la magia invadir mi cuerpo cuando otro impacto dio contra mi cuerpo, esta vez en mi espalda, y el siguiente en el brazo.

—Ads cura, ads cura, ads regeneración— recité invirtiendo mi magia en aquello, mientras me movía por el suelo buscando al atacante a mi alrededor. No lo hallaba. Comencé a sudar frío y mi mente se volvió difusa e incomprensible. Una cosa sin comprendí, me hallaba envenenado y bajo un estado de confusión muy fuerte. La mente me daba vueltas y un dolor en el pecho comenzó a causar estragos fuertes en mi cuerpo, comencé a ver todo negro y temer seriamente a morirme. No podía describir cómo lo sabía, pero podía sentir a todo mi cuerpo temblar y convulsionarse contra el suelo de tierra del lugar.

Podía escuchar a Amy gritar y las figuras de los ángeles moviéndose por encima de mí, sin embargo no comprendía nada, el mundo entero me daba vueltas y se me dificultaba hablar. Tenía alguna especie de traba en la garganta que me impedía recitar las palabras para conjurar la magia necesaria.

Me arrastré por el suelo al sentir cómo algo se estrelló justo a mi lado. Temblaba de forma incontrolable, un terrible ardor se esparcía por todo mi cuerpo. Como si fuese poco, un fuerte dolor en mi caja torácica me impedía siquiera respirar bien. Afortunadamente era el mismo dolor agudo lo que me mantenía consciente. La peor parte es que parte de mi mente se hallaba difusa y no conectaba las ideas, mientras que otra repasaba todos los hechos y sabía como actuar, pero no lograba realizar las acciones necesarias. Mi alrededor para ese instante era total oscuridad, negro.

Traté de concentrarme al máximo en poder usar mis magias, incluso si mi voz fallaba, debía hacer uso de ellas. Sabía cuál era el mecanismo de cada una de ellas, solo debía enfocar todas mis energías en aquello— ads regeneración, ads regeneración, ads sanación, ads detección mágica.

Mis sentidos se esclarecieron un poco y la sensación de dolor disminuyó en intensidad. Solo entonces pude ver que me hallaba cubierto en un manto de oscuridad en todo mi alrededor. Amy extendió la nueva e increíble magia de su armadura en varios metros. Además que nos hallamos envueltos en una semi esfera enorme de agua. Las flechas podían atravesar aquella burbuja, pero en ese instante eran detectadas e interceptadas por las dagas de Amy. Más allá de la burbuja pude hallar a mis enemigos, escondidos detrás de la magia indetectable, invisibles a nuestros ojos. Se trataba de un grupo de arpías, ciertamente se hallaban lanzando flechas venenosas, sin embargo había algo mucho peor, una magia en el aire que viajaba desde el enorme dragón, confusión se hallaba en el espacio que le rodeaba sin siquiera ser conjurada.

—En esa dirección, a unos trescientos metros de nosotros— Amy barrió la zona con dagas mágicas y las arpías cayeron al suelo deshaciéndose la magia indetectable que les cubría.

La esfera de agua impedía que la mayor parte de la magia de confusión chocara contra nosotros, a pesar de ello yo sentía que mis piernas iban se hallaban de pie, mientras que el resto de mi cuerpo acostado. Necesitamos un par de minutos para que ambos nos curasemos y la magia se dispersaran en el interior de la burbuja. En la parte externa continuaba viajando en el aire. Podía sentirlo con detección mágica, de hecho, en el aire había más de una magia y las concentraciones de esta eran elevadas.

¿Qué clase de bestia tenía capacidad de llenar el aire a su alrededor con distintas magias sin siquiera intentarlo.

—¿Qué otras magias hay allí afuera?

—Espejismo, espinas, más confusión, miedo, parálisis, ceguera, mudez. Son las que puedo detectar, más concentradas a medida que nos acerquemos al dragón.

—Que está dormido, despierto nos puede atacar con todas al mismo tiempo y estaríamos muertos— Amy dispersó la magia oscuridad y se colocó a mi lado— ¿alguna idea?

—Disparar algo de magia desde aquí quizás, si nos acercamos esas magias de seguro nos matan. Usar dispel y escudo.

—¿Servirán?

—Solo un poco, tengo esas magias en niveles básicos todavía, las he usado solo un par de veces, en especial en el otro calabozo.

—¿Después de eso? Porque la magia ilusión puede ser un problema serio.

—También parálisis y confusión.

—No me molestaría aprender parálisis, hay un par de ocasiones en las cuales podría usarla contigo.

—No digas nada tan tétrico como eso por favor— recité.

Aquel dragón no era semejante a nada visto con anterioridad. Primero estaba su tamaño, el cual nos dejaba como insectos a su lado, luego se hallaba su apariencia peculiar. Se encontraba cubierto de musgo, helechos y diversas plantas como si fuese su propio pelaje. Además desde la cabeza hasta la espalda se hallaba una cresta de gemas y cristales expuestos.

No necesitaba detección mágica para saber que allí había una concentración enorme de maná en el aire, la energía que despedía incluso curvaba el aire de formas extrañas.

—Eso que tiene en la espalda son gemas ¿verdad? Nunca vi alguna bestia que tuviese gemas como decoración.

—Dudo que sean decoración— Puntualicé.

—¿Son armas? ¿las expulsará?

—No creo que las expulse, pero allí hay mayor concentración de maná.

—¿Crees que se puedan vender?— Preguntó Amy. Yo también me lo estaba pensando seriamente, era una buena cantidad de gemas enormes que salían de su cuerpo. Muchas de ellas incluso más grandes que nosotros mismos, de dolor morado bastante oscuras— ¿Crees que al matarlo, eso pueda ser una gema negra?

—Incluso una blanca, depende de que tanta suerte tengamos.

—¿Me podrías enseñar las magias escudo y revitalia?

Me sorprendí. Amy era bastante orgullosa respecto a sus magias y no me había pedido enseñarle alguna previamente. Me pareció algo grato que confiase en mí para ello.

—Creo que escudo funciona muy semejante a la burbuja que estás creando ahora, pero debes imaginarla como hecha solo de energía y verde. Consume mucho maná. Debes concentrarte en que tu cuerpo produzca un tipo de magia que anule otras y te cubra de desde todos los ángulos.

—No suena muy específico. Muestrala.

—Fue lo que a mi me funcionó— Repliqué realizando la magia a nuestro alrededor— Ads escudo, ads revitalia— Sentí mis energías fluir nuevamente por el cuerpo— Revitalia funciona como una recarga, por lo general suelo guardar pequeños cúmulos de magia dentro del cuerpo, imagino que toda la energía se concentra en un solo lugar. Suelo concentrar magia revitalia de este modo. Funciona incluso si no lo haces de este modo, pero si la concentras su uso se hace más efectivo y fuerte.

—Entiendo, ¿sueles concentrar alguna otra magia dentro del cuerpo?— preguntó.

—Poder y sanación, ambas consumen mucho— Amy sonrió ante mis palabras y sin previo aviso uso usó la magia escudo. Tragué saliva impactado, a mi me tomó un par de días en poder llevarla a cabo sin problema, a ella solo una explicación sencilla y un par de segundos. ¿De qué era capaz Amy si con un poco de tiempo le enseñaba todas las magia de mi arsenal? reí para mis adentros, ella, con un poco más de tiempo sería capaz de atravesar el abyss entero por si misma.

No hubo tiempo de nada más, sentí un brillo desde nuestros pies y un centenar de esporas ascendieron desde el suelo. Nos separamos de un salto y Amy extendió oscuridad a su alrededor desapareciendo de la vista.

—Ads escudo— Activé al instante para evitar el contacto directo con aquellas esferas llenas de magia. Un rugido resonó en el aire con intensidad y todo salió disparado en retroceso con epicentro en las fauces abiertas del dragón. Esporas aire, tierra, rocas y nosotros dos incluidos fuimos expulsados debido al poder en el aire. La habilidad de protección se activó al instante brillando intensamente.

Una espora enorme cruzó un costado de la magia escudo y tocó mi brazo. Eso fue lo último que vi, todo se volvió blanco posterior a eso, de un blanco tan brillante que no comprendí qué rayos sucedía a mi alrededor.

—Ads dispel— La ceguera se fue, sin embargo aún sentía que el mundo me daba vueltas y frente a mí se hallaban unos cuatro dragones enormes. La magia se disolvió poco a poco.

—Ads agua— Una fina columna de agua se movió como una pared en dirección al gigantesco ser. No obstante el solo rugido del dragón creó una onda que destruyó la forma y el agua cayó al suelo.

A nuestro alrededor un grupo de arpías caía al suelo, minotauros corrían desenfrenados o luchaban unos contra otros. Los ángeles subditos se hallaban en el suelo, probablemente atrapados por magia confusión muy potente.

—Ads ignición— Las llamas brotaron a presión del suelo erradicando un centenar de esporas. Con tantas de ellas no podría siquiera acercarme— Ads dispel— Eliminé las esporas y magias sobre los ángeles antes de darles una orden. Protejan a Amy de cualquier ataque, usen magia bendición cuantas veces sea necesario.

La activaron al instante, no solo sobre Amy, sino sobre mí también.

Un rugido y un millar de enredaderas espinosas de un metro de diámetro salieron del suelo extendiéndose por todo el lugar, al mismo tiempo millares de pedazos de hielo cayeron desde las alturas.

—Ads portal— Activé para posicionarnos a un costado donde las enredaderas no destrozaron el suelo y crearon un bosque espinoso— Ads detección mágica— La activé y dejé activada— El bosque de enredaderas enormes era el nuevo hogar de magia ponzoña y drenar.

—Ads agua, ads agua, ads agua— Tres paredes de agua a alta presión se movieron cortando enredaderas hasta llegar al lugar del dragón hasta impactarle. Era como realizar rasguños a una roca. No hubo sangre, que brotase, solo pequeñas marcas, hojas caídas del centenar de plantas que envolvían a la criatura. De inmediato comenzó a sanarse drenando vida de las bestias que quedaron atrapadas en el nuevo bosque.

—Ads prisa, ads prisa, ads poder, ads bendición, ads luz— La última de las magias la imbui en el espadón con mayor concentración de maná que pude extraer de mi cuerpo. Debía cortarle, perforar más de un metro de piel, madera, roca, cristal y plantas.

Luego activé un portal justo al frente y lancé con toda la energía y velocidad que pude. El solo poder de mis estadísticas impactó contra las rocas y cortezas de madera sobre su piel rompiéndolas. La espada aún así chocó contra la piel sin cortarle— ads poder, ads poder, ads luz— dejé que la luz se expandiera desde la espada para realizar un corte transversal a la altura de lo que debía ser el cuello de la criatura.

Todo tembló y en un parpadeo las alas se abrieron en todo su esplendor. Fui expelido por los aires— ¡Ataca!— Ordené a un ángel sobre la recién herida abierta realizada. Debiamos perforarle y herir por debajo de su piel antes de que este cerrase sus heridas con la magia de drenado.

Desde el cuerpo del dragón salieron millares de dagas de hielo y espinas. Yo me hallaba aún extremadamente cerca, pero volando debido al batir de las alas. Mi magia escudo de pronto se vio reforzada por una segunda capa de Amy, mucho más fuerte y robusta que la mía. Esta detuvo los ataques de hielo, pero me vi atacado por decenas de espinas tan largas y anchas como una espada. Comencé a bloquearlas con mi espada y el bowie, a pesar de mi velocidad y la habilidad de armadura, dos de ellas lograron impactar en mi cuerpo, una en uno de mis muslos, mientras que la otra dio directo contra mi pecho.

Quité la enorme espina del pecho mientras caía al suelo. De pronto un oleada de viento huracanado nos golpeó. El dragón comenzó a batir sus alas y a arrasar todo a su alrededor con la presión del aire. Yo me vi aplastado contra el suelo debido a la cercanías. No podía siquiera levantarme de mi lugar. Más allá la tierra misma se rompía para salir despedazada por los aires. Noté como varias secciones del suelo se rompieron hasta el siguiente piso del abyss.

Árboles y criaturas volaron los los aires por igual en un enorme torbellino. El dragón rugió desde donde se hallaba y pude observar un millar de enredaderas espinosas brotar de la tierra y expandirse a gran velocidad. Aquello era enorme, cada enredadera era de mayor tamaño que yo, pero venía cargada de diversas magias peligrosas.

—Ads portal— Activé debajo de mi cuerpo para desaparecer y hallarme al lado de Amy. La tomé de la cintura mientras esta aún volaba por los aires sostenida de un par de ángeles.

—Deberíamos enfrentar más dragones para que sujetes así siempre— Comentó Amy con una sonrisa aferrándose de mí.

—No sé cómo puedes bromear en esta situación— Las enredaderas no solo cubrían ahora todo el suelo, sino que ascendían para llegar hasta nosotros— Ads portal, ads portal, ads portal— Comencé a saltar de un lugar a otro con Amy sujeta a mi cuerpo para esquivar las las enredaderas que cruzaban el aire y formaban un bosque venenoso diez veces más grande que el anterior.

—Tendrás que matarlo después de esto— Tenía detección mágica aún activa, por lo cual pude sentir como se concentraban cantidades enormes de maná en el cuerpo de Amy. ¿Qué demonios planeaba hacer ella…? Salté esquivando una enredadera que cruzó cerca de mi costado derecho, cuando escuché su voz conjurar aquella magia.

—Ads témpano— El aire a nuestro alrededor se enfrió de pronto, sentí como mi cuerpo bajaba de temperatura de pronto y observé como una enorme masa de hielo se formó en el aire por encima del dragón. La cantidad de magia necesaria para crear aquel témpano del tamaño de la cabeza de la criatura era colosal. Sucedió en solo un par de segundos, donde el aire mismo se detuvo, y yo apenas tuve tiempo de detenerme sobre una enredadera de unos tres metros de grosor.

El hielo gigante cayó sobre el cráneo y ambos posterior descendieron vertiginosamente hasta dar contra la tierra. Todo tembló, cada pared del abyss a nuestro alrededor resonó y tanto suelo como techo comenzó a desmoronarse. Solo las enredaderas permanecieron intactas entrelazadas entre sí, solo vibrando debido a la enorme fuerza de aquel impacto.

Las fauces de la criatura se rompieron al igual que muchos cristales en su cráneo. Aún así el dragón continuó rugiendo sobre el suelo con todas sus fuerzas. Entendí las palabras de Amy, aquello era un ataque contundente, se necesitaba algo que le perforase para detenerle finalmente.

—Ads portal— me acerqué concentrando toda la magia que tenía almacenada, si Amy era capaz de algo tan impresionante, yo debía esforzarme al máximo, incluso si agotaba cada gota de maná en mi cuerpo— Ads luz.

Imaginé un espadón enorme, tan grande como aquel témpano. Concentré la energía en aquella forma y la dejé caer sobre su cabeza. La espada de luz cayó y perforó el cráneo en dos secciones. Era el fin del guardián del calabozo. 


No hubo momento de relajación como era costumbre posterior a un gran enemigo. El aire continuaba envenenado con esporas flotantes y las enredaderas permanecieron en su lugar como un nuevo paisaje del abyss. El dragón fue demasiado peso para la pequeña sección de tierra donde permaneció. Cayó al piso treinta y nueve al igual que un centenar de escombros. Fue placentero hallar un lugar que deseaba ver nuevamente en el siguiente piso. Un bosque de las hadas se hallaba en las cercanías, debía visitarlo, pero ahora tenía otros asuntos. Uno de mis ángeles murió a causa de heridas por las espinas que atravesaron su pecho y cráneo.

—¿Haremos quema del ángel?

—Es lo mejor— Respondí. No sentía demasiado afecto por aquellos súbditos, fueron difíciles de obtener y duros de subyugar mediante lucha, sin embargo, ninguno de ellos hablaba y eso les relegaba a simples marionetas.

—¿Y cómo vamos a realizar la quema de ese dragón? Creo que deberíamos sacar esas gemas enormes que tiene en la espalda y cabeza primero.

—De acuerdo, aunque a decir verdad me gustaría descansar un poco, necesito recuperar el aliento.

—No fue una lucha larga— Comentó Amy, y ciertamente no lo fué, aún así yo había usado mucha de mi energía en el último ataque y me encontraba agotado. Pero esa era una de las cualidades del abyss, no te daba tiempo a descansar.

—Ustedes van a ayudar a sacar esas gemas de la espalda del dragón— Señalé a los ángeles y estos asintieron con la cabeza mientras yo deambulaba lentamente rumbo al agujero que daba al piso treinta y nueve. Descendieron de inmediato a rasgar la carne del dragón y sacar las gemas incrustadas.

—Si fuesen dos como esos habría sido un problema serio.

—Habríamos muerto o quizás tendríamos que huir— Observé a Amy, quien se hallaba feliz con el resultado obtenido— Quizás en el calabozo sea necesario huir varias veces de los enemigos, no lo pienses demasiado y retrocede, siempre se puede combatir nuevamente.

—Así fue como conseguiste la magia vida…

Se lo había mencionado con anterioridad en una noche, en el calabozo anterior hubo un caballero oscuro que revivía a sus compañeros más débiles constantemente haciendo de la lucha algo cíclico sin sentido.

—Si este dragón está afuera, adentro habrán cosas más fuertes.

—¿Buscamos otro calabozo más fácil?

—Podríamos, pero este estoy seguro que tendrá gemas negras y blancas. Y eso es lo que deseamos.

—¿Cuánto tardaremos en despejar un calabozo así?

—¿Dos meses? quizás un poco más.

—Es demasiado tiempo Allan.

—Pero es la manera más rápida de subir de nivel para ambos, te lo aseguro, la cantidad de criaturas allí adentro será muy superior a las del abyss, todas fuertes, será como estar en el piso cincuenta o más ahora mismo.

—Entonces luego podremos descender más rápido— Amy se detuvo a pensar mientras que yo abrí un portal al siguiente piso y me coloqué a trabajar desenterrando gemas de aquel cráneo y espalda. Algunos de ellos eran moradas oscuras de más de tres metros de longitud. Sonreí ante el botín en las manos en ese instante y convoqué a los otros dos ángeles que tenía en pisos superiores recolectando gemas, así completaba un total de cinco ayudantes para la titánica tarea.

Tardamos más de un día entero solo quitando las gemas de la criatura, esto se realizaba al mismo tiempo que limpiamos el piso treinta y nueve de las criaturas que se acercaban y nos colocamos magia poder y regeneración constantemente, pues la piel era difícil de penetrar y el veneno se impregnó en las hojas de las plantas pegadas a su piel.

Comimos, descansamos, transportamos las gemas hasta la tienda del viejo goblin, que por extrañas razones parecía haberse ampliado magicamente para recibir gemas de tal tamaño. Posterior fue la extracción de recursos. Normalmente no me hallaba interesado en los recursos, debido a que no ascendería para vender los productos en el gremio de la ciudad, pero esta vez con el uso de la habilidad de lectura pude notar que ciertas secciones de la piel tenían resistencia al veneno nivel 3, asi que tome grandes secciones para que el viejo goblin confeccionase algunos guantes o botas para nosotros. Si había otros dragones o bestias relacionadas con veneno, era una enorme ventaja tener una resistencia de forma pasiva.

La ceremonia de la quema requirió de dos horas seguidas de la magia ignición para que el cuerpo del dragón se consumiera. Fue una tarea titánica mantener tal magia durante tanto tiempo. El resultado fue alentador, una pequeña gema blanca de la mitad de mi puño resultó del proceso. Eso más las casi cien enormes gemas moradas. El dragón fue la mejor inversión de tiempo de caza posible. Tanto que provocaba encontrar otro semejante, pero dudaba lo hallaramos en las cercanías con facilidad, quizás si descendiamos aún más.

Comprar en la tienda del viejo goblin fue hacer un mercado de juguetes. Un par de guantes resistentes al veneno por dos gemas moradas, un espadón de mitrilo pesado con capacidad de dejar desangrando al objetivo, refinado, imbuido con veneno y magia electro. Un bastón equipado con magia luz para Amy, hombreras con magia pared. Un grupo de gemas variadas, con magias aura de vida, luz, electro, espinas, enredaderas, armadura, alarma, ilusión, espejo y investidura. Todas aptas para ser usadas y nosotros poder aprender de ellas. Allí gasté un total de sesenta gemas moradas de tamaño medio. Pero más de la mitad del botín quedaba allí para ser usado.

—¿Quieres que busque a las señoritas pérdidas?

Noté como la mirada del goblin se hallaba fija en la gema blanca pequeña en mi mano— Es una gema blanca— Comenté.

—¡Oh! puedo asegurarle que el servicio vale ese precio.

—Dásela, tendrá que hallarlas por ese precio, habrá más adónde vamos.

Tomó la gema con una sonrisa y la desapareció en su mano— Las buscaré con agrado ¿cuánto tardarán en regresar esta vez?

Su pregunta significaba que sabía muy bien sobre nuestro destino— Un par de meses.

—Yo recomendaría no tardar tanto…

No respondió cuando preguntamos a qué se debía su sugerencia, incluso cuando ofrecimos una gema de por medio.

Nos retiramos de una noche de descanso en aquella cueva. Calculé que debimos dormir cerca de doce horas. Luego tomamos una comida enorme que me dejó algo confuso y pensativo. Por menos de una gema roja obtuvimos un estofado que sabía exactamente igual a aquel que preparaba la difunta señora Katie. ¿Qué era aquel goblin? ¿Qué era el abyss, y cómo sabía nuestro gusto y debilidad por aquella comida?. Devoré tres platos seguidos con desesperación, al igual que Amy, luego compramos chocolate en barra y partimos rumbo al calabozo.

Cinco ángeles serían nuestra escolta en aquel lugar. No eran muchos, pero servirían para despejar mucho terreno y como protectores en casos de emergencia. También poseíamos tres paquetes con gemas llenas de magias, dos de ellas con gemas de curación y otra con gemas etiquetadas con distintas magias para aprender.

La monumental puerta se hallaba en el piso treinta y ocho, imponente y sin rasguño alguno a pesar de la lucha que se mantuvo con el dragón justo a solo metros de ella.

—¿Entramos?— Preguntó Amy mientras yo tocaba la enorme puerta cuadrada y comenzaba a empujar. Tardé un buen rato y necesité activar poder varias veces para lograr que esta cediese y comenzara a moverse.

—Prepararense para luchar apenas entremos— La puerta cedió y una rendija dejó pasar una fuerte luz blanca. Noté que mi cuerpo y el del resto se iluminaba por un enorme círculo en el suelo y dejé de sentir la puerta contra mis manos.

Aparecimos en la cima de una enorme montaña nevada, el aire era poco y el frío extremo. No caía nieve, pero el viento gélido hizo que Amy y yo temblaramos. Temí casi al instante que la raza de los sheltar se hallase en ese lugar, no deseaba encontrarme con un enemigo semejante a Heinstgr en el calabozo.

—¿Qué es aquello?— Amy señaló el cielo a nuestra izquierda, donde se observaba hectáreas enormes de bosque de pinos y montañas. El cielo se hallaba nublado y lleno de una especie de neblina, aún así una sombra se observaba entre la misma.

Se trataba de un ángel, o un demonio. Lo podía saber por las enormes alas desplegadas de su espalda que se extendían por lo que calculé eran un par de kilómetros. A su alrededor flotaban otras cosas muy grandes, como pelotas que bailaban a su alrededor. Debía hallarse a cientos de kilómetros de distancia y se movía en dirección donde no nos encontrábamos ante su vista, a pesar de ello su presencia fue amenazante al instante. Pude notar el rostro de Amy palidecer tanto como el mío. La última vez que sentí una presión semejante fue cuando los generales decidieron hacer de Minfister su sala de guerras. No era un oponente que pudieramos enfrentar, siquiera con diez Amys o diez iguales a mi podriamos hacer frente a ese nivel y magnitud.

Un escalofrío descendió por mi espalda y sentí la innegable urgencia de descender de aquella montaña.

—Mejor bajemos de aquí, busquemos un lugar seguro donde podamos agruparnos.

—A eso no podemos enfrentarnos— Comentó amy mientras descendíamos por la montaña escabrosa. Era un lugar lleno de enormes rocas puntiagudas que se alzaban cientos de metros. el descenso era empinado y en un par de ocasiones nos movimos gracias a la magia portal.

—Podremos enfrentarlo eventualmente, si lo que creo es cierto, el abyss no crea nada que no se pueda enfrentar, solo pone retos escalonados. está diseñado para hacer crecer a los individuos que entran.

—Lo creería si aquì hubiese un señor Helim dispuesto a enseñarnos, pero no es así. además…

El lugar se hallaba dividido, a nuestra espalda se hallaba el enorme y vasto campo lleno de pinos. mientras que por donde bajamos se podía ver una ciudad en ruinas, llena de murallas tan altas para albergar seres de más de cuatro metros de altura. Mi corazón entonces latía fuerte y rápido diciéndome que probablemente no debimos entrar a tal lugar. Al fondo había otra criatura de gran tamaño, esta no se trataba de un ángel o demonio, no había alas. de hecho toda su silueta era intrigante. se movía en cuatro patas, pero poseía brazos extras extremadamente largos y un enorme torso desproporcionadamente largo.

¿Cuantas criaturas de gran tamaño habría en este lugar? Me lo pregunté al tiempo que vi a nuestro primer enemigo, un sujeto cuyo cuerpo era totalmente negro, con una larga cola y cuerpo cubierto de pelo extremadamente corto. 

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