44. LA PARTIDA

Me quedé sentado por unos cinco minutos hasta que Sombra llegó frente a mí y dio un largo aullido. Shun llegó a los pocos segundos comuna pierna y un pedazo de carne en la mano.

—Maestro— Me entregó la pierna como si se tratase de un trofeo. Yo no supe que decir, me hallaba casi desmayado y con apenas energías. Tomé la pierna y la dejé sobre mi tórax mientras les observaba con una risa tonta. Podía notar los rostros preocupados de Shun, Sombra Shiro y Kuro. Los cuatro se hallaban allí, aunque Shiro y Kuro estaban tan manchados de sangre que pensé que probablemente morirían en cualquier instante.

Shun luego salió corriendo y regreso a los pocos segundos con un par de gemas. Las activó todas sobre mí al instante. Cura, generación, revitalia, sanación, valor, prisa. Di gracias al destino de no haber guardado ninguna con magia electro en mi bolsa, de ser así me habría matado sin siquiera intentarlo. Juntaron mi pierna al lugar donde esta debía hallarse y esperaron.

—Ads revitalia, ads regeneración, ads sanación— Susurré luego de poder recuperarme un poco. Concentré los efectos de mis magias únicamente ala pierna, luego la dediqué y concentré al punto de rotura del tejido. Costaba en exceso, en especial por no saber como funcionaba la magia sobre mis músculos y esas cosas que tenía adentro. Por tanto, intenté imaginarme una especie de masa que cubriese mi pierna y uniera ambos extremos, en especial esos huecos que había entre ambos pedazos rotos.

Tardó más de lo que esperaba y consumió tanto como la magia vida misma, la cual me agotaba al extremo. Sin embargo, quedé bastante feliz al ver que mi pierna se unía al miembro rosto y que la mayoría de las heridas en este se cerraban a duras penas. Quedaban un par de huecos y una sección donde el músculo aún era visible y ardía ante el frio de la intemperie, pero era mejor que nada. Tenía mi pierna nuevamente, a duras penas.

Noté el charco de sangre que se hallaba en el suelo donde me hallaba, era enorme. La nieve estaba manchada de rojo y negro en diferentes secciones. Finalmente logré levantarme.

—Gracias— Miré a todos, a lo cual Sombra soltó un aullido lamentable al cielo.

—Nos tenia preocupados maestro, pensamos lo peor cuando vimos al coloso muerto y el fuego salir de sus fauces.

—Sobreviví por poco, un poco más y no la cuento— Sombra se acercó para lamerme y finalmente Shiro y Kuro se lanzaron sobre mi cuerpo adolorido. Parecían un par de canes felices de ver a su dueño, me lamía el tórax y la cara desesperadamente mientras se buscaban de saltar sobre mi cuerpo, derribándome obviamente.

—Estamos más que felices, estamos orgullosos de poder servir a la persona que ha derrotado el calabozo— Shun se colocó de rodillas frente a mí.

—¿Lo derroté?

—El coloso está a unos metros de acá maestro, yace muerto y hay un círculo de transportación que se ha activado recientemente.

—¡Levántate! — Le ordené, me ponía nervioso esa posición. Había visto a algunos aventureros hacer esa misma posición para pedirles a las chicas que fuesen sus esposas. Con Shun de pie pude notar que tenía enormes lágrimas cayendo por su rostro— Significa que he acabado el calabozo— Mencioné de pronto mirando a los demás, y tanto Shun como Sombra guardaron silencio. Shiro y Kuro ahora se hallaban jugando en la nieve, revolcándose uno contra otro— Podré regresar.

—Así es maestro— Shun no se movió de su lugar.

—Traigan los cuerpos de los Onis, hay que desollar lo que podamos y quemar los cuerpos, yo veré que sirve de ese monstruo gigante de ahorita.

—Lo veremos en el coloso entonces— Expresó Shun, Sombra dio un ladrido y se fue corriendo por el bosque.

Yo comencé a caminar y noté el desastre luego de aquella batalla contra el llamado coloso. ¿Cómo iba a extraer los materiales de algo tan enorme? Podría pasarme una semana entera recolectando, y siquiera podría llevarme todo lo recolectado, así de inverosímil era el tamaño de esa cosa.

Estando allí de pie me percaté de lo afortunado que era de haber podido derrotarlo, y de haber conseguido rasgar aquella piel. Escalé por el cadáver para conseguir mi espadón roto en pedazos en la parte superior. Aquello era orifalquio y se hallaba roto, sencillamente la cabeza de aquella cosa era mas fuerte. Por tanto, decidí que debía tener algo de piel y huesos de aquella cosa.

Después de empezar a cortar con cierta dificultad, se me ocurrió usar la habilidad de lectura sobre el coloso muerto. La cantidad de estadísticas me abrumaron. Aquella cosa tenía unos niveles de fuerza y vida increíbles, aunque también múltiples puntos débiles, en su cabeza, cuello, columna y justo en el pecho. Entonces noté que una fuerte cantidad de energía emanaba de su pecho. Por tanto, decidí empezar a cortar esa sección para ver que había en el interior.

Shun y los lobos regresaron arrastrando los cuerpos y comenzamos una gran hoguera.

—Las bestias se acercan a este lugar maestro— Comentó Shun.

—¿Será peligroso? — Pregunté.

—No creo que ninguna se atreva a atacar a aquel que derrotó al coloso, solo están temerosas por el círculo y lo que sucederá cuando usted se marche— Respondió este y yo comprendí sus palabras y sus rostros serios y algo melancólicos.

—Cuando nosotros entremos al círculo, ustedes vienen conmigo.

—Pero somos bestias maestro, somos criaturas del calabozo, y usted nos mencionó y explicó porque las criaturas son odiadas en su mundo, nos verán como…

—Vendrán conmigo, aquel que se oponga o quiera poner alguna queja por ello tendrá que vérselas conmigo, o con ustedes, de igual forma dudo que allá afuera existan aventureros que se les compare en fuerza a ustedes.

Shun sonrió abiertamente mientras que los lobos comenzaron a aullar con todas sus energías.

Llegué al centro y hallé un órgano negro que mi habilidad determinaba se trataba de un corazón, aunque estaba seguro que aquello no se asemejaba a ningún corazón que yo hubiese visto previamente.

Corazón del coloso de piedra fantasmal

Otorga un aumento considerable en la fuerza y tamaño de aquel que lo coma. Se puede usar como material de construcción de armas de tipo fantasmal. Posee una enorme cantidad de energía.

A pesar de lucir horrible, asqueroso e intragable, lo habría hecho de no ser porque decía que aquello me aumentaría de tamaño. La verdad no quería crecer más, de ser así no me imaginaba compartiendo con Miry, Mena y Amy… Aunque quizás Amy necesitase un poco de este órgano. Sonreí y bromeé para mis adentros.

—Sombra, toma y come— Le lancé el órgano a sombra y este lo tragó casi que entero. No noté ningún cambio significativo en él y continué. Tomé una buena cantidad de hueso y piel y la apilé a un lado junto con dos bolsos llenos de gemas y algo de mitrilo que había recolectado de un par de caballeros. Sombra había traído el hacha y la lanza de los Onis, y Shun organizaba las gemas actuales. 
Después de ello procedí a quemar el cuerpo del coloso mientras recorría la zona. Las runas eran enormes. Aquel castillo en algún momento debió albergar a un centenar de personas en distintos niveles y habitaciones. Su extensión era suficiente para tener dentro de este a la mitad de la ciudad de Utghardie, o quizás a la nueva Ibis. Sencillamente se extendía más allá de lo que yo podía divisar y recorrer.

Todas las paredes eran blancas o negras debido a grandes cantidades de hollín que se acumulaba creando capas negras que pasaban los veinte centímetros de espesor y era increíblemente molesto quitar de la piel.

Terminé intentando quitarme semejante cosa pegajosa de mis manos mientras avanzaba, cuando hallé un pequeño prado y una especie de jardín bien cuidado. Entré a este lleno de curiosidad ¿por qué? Por la sencilla razón de que era lo único no quemado y que no era negro, gris o blanco. Aquellas plantas estaban en perfecto estado cubriendo diversas ruinas.

Avancé hasta hallar un redondel donde un circulo se hallaba encendido. Aquel no era el círculo de transportación, ese ya lo había visto previamente y era mucho más grande que este y brillaba con una ligera luz azul. Este en cambio tenía un resplandor dorado y estaba rodeado de unas velas, flores y otras cosas. Aquello me hizo pensar si habría alguien cerca que hubiese hecho aquello. Pero lo que me sacó de dudas y llenó mi corazón de emoción fue el usar mi habilidad de lectura.

Santuario.

No era una magia estrictamente dicho, era un círculo diseñado para esa magia, que incluía una serie de arreglos a su alrededor. Que iban desde flores, vinos hasta velas.

Santuario era lo que yo más deseaba, eso y regresar al mundo real. Ambas las tenía allí para mí. Demás está decir que tomé el aventón y salté dentro del círculo para sentir el flujo de energía en aquel lugar. ¿Aquello era lo que cuidaba esa inmensa criatura? Tendría sentido.

Sentí como una cantidad de energía sin par recorría mi cuerpo y lo purificaba. Las heridas de mis piernas se curaron casi al instante y luego pude sentir el efecto en mi brazo izquierdo. Algo lo limpiaba desde adentro. El color negro se fue eliminando casi por completo, hasta quedar resumido a un grupo de manchas negras semejantes a escamas de color negro. Estas se hallaban en mi hombro y otras en mi antebrazo.

Grité de alegría mientras me hallaba allí, grité y lloré. No solo me hallaba curado, sino que podría regresar y ver a Miry, estar allí para el nacimiento de mi hijo y compartiría con Mena y Amy.

Entonces sentí el peso de mi cuerpo y de aquellos pensamientos y me tiré al suelo a llorar mientras era purificado. Era feliz en ese momento, no necesitaba nada más. Regresaría y correría en dirección a las chicas, las abrazaría y no buscaría de entrar nuevamente al abyss. No tenía necesidad alguna. Tenía suficiente fuerza para cuidarlas, suficientes materiales para ser el más rico de cualquier ciudad, y las tendría a ellas, a mi familia.

Regresé con Shun y Sombra al rato, no solo recuperado físicamente, sino tan animado y lleno de energía que todos se percataron de aquello.

Tomé la gema del coloso y me adentré en el circulo de transportación junto a Shun, Sombra, Shiro y Kuro. Los materiales los teníamos en bolsos de cuero sobre el lomo de Sombra. Así fuimos consumidos por una luz y de pronto todo fue oscuridad.

Había olvidado cuan oscuro podía ser el abyss. Frente a mi se hallaba un pasillo de tierra y piedra totalmente oscuro, mientras que a nuestras espaldas se hallaban las puertas del calabozo. Las mismas por las cuales había entrado. Aparentemente aquel calabozo continuaba allí para quien quisiera enfrentarse a este. 

—El mundo exterior es muy oscuro, esperaba algo más bonito debido a las historias del maestro— Comentó Shun.

—No estamos en el exterior como tal, esto es el abyss, está bajo tierra, deberemos subir para llegar a la superficie.

—¡Oh! Comprendo maestro ¿Qué hacemos aquí detenidos entonces?

—Veía esas puertas, fue allí por donde pasé y entré al calabozo. Pensé que desaparecería o se derrumbaría, pero allí sigue.

—¿Quiere entrar nuevamente? — Preguntó Shun.

—¿Qué? No, en lo absoluto— Lo que más deseaba era subir a la superficie y besar a las chicas, deseaba tanto el calor de Miry que sus mejillas ardieron de la emoción. Sin embargo, primero tenía una parada importante que hacer. De otra forma no habría valido la entrada al calabozo, debía cambiarlas gemas. Después, mientras avanzaba lo pensé con mayor detenimiento. La verdad es que la incursión al calabozo ya había valido la pena sin necesidad de las gemas. Yo había subido de manera exitosa en solo tres meses y una semana, sin contar que había conseguido la magia santuario y me hallaba curado.

Shiro y Kuro avanzaban frente a nosotros cazando todo lo que veían. Me dio algo de risa que siquiera un beartroll mutado de casi tres metros fuese rival para Shiro, el más débil de la camada.

Tampoco era extraño, los beartrolls mutados tenían hasta 2000 de vida, sin embargo, habíamos luchado contra seres mucho más poderosos que esos. Los Onis por ejemplo poseían cada uno cerca de veinte mil de vida, sin contar las habilidades y magias que poseían. Resultaban obvias las diferencias.

—¿Qué tan grande es el abyss maestro?

—No lo sé, podría decirte que infinito. Podrías pasar toda una vida recorriéndolo y nunca pasar por el mismo lugar, pero la verdad no lo sé.

No había nada diferente en el abyss, quizás mayor cantidad de criaturas y bestias mutadas. Eran tantas que yo mismo me preguntaba si antes habría podido con tal cantidad. Pese a todo llegamos al piso veintiséis y me dirigí al lugar de comercio. Llamé de la forma usual y una cabeza se asomó desde una piedra.

—¡Muchacho! — Luego miró a quienes estaban detrás de mí— parece que has hecho nuevos amigos— Les repasó con la mirada— Lo siento, pero los lobos no van a poder pasar por el agujero, destrozarían la tienda solo con entrar.

—Descuida, los dejaré afuera cuidando la entrada Modrick.

—¿Estarán bien allí afuera?

—No hay criatura más fuerte que ellos en estos pisos— Contesté y Modrick se dirigió a abrir la entrada de la cueva. Le indiqué a Shun que podía entrar y a los lobos que cuidaran el lugar. Sombra se irguió como si aquella fuese una terea sumamente importante.

—Desapareciste un buen tiempo muchacho— Comentó el goblin.

—Entré a un calabozo, fue imposible salir hasta que derroté al jefe.

—¿Derrotaste al jefe de un calabozo? — El goblin me miró de arriba abajo, luego entendí que usaba la habilidad de lectura. No me había percatado previamente que este la tenía, sin embargo, no era de extrañar. Supuse que su habilidad le permitía clasificar mejor sus armaduras y armas en venta— Ya veo, creciste bien en los últimos meses. Yo ya me estaba aburriendo, ninguna venta en el piso veintiséis desde quete fuiste, un completo desastre para el negocio. ¿Cerveza?

Acepté de buen gusto la cerveza de miel. Tenía tiempo sin estar en mi mundo, y, aunque extrañaba más el chocolate y las comidas junto a las chicas, me parecía grosero rechazarla.

—Sin embargo, tengo ventas en el piso nueve ahora mismo. Hay mas aventureros que antes y están entrando goblins también, algo bueno para el negocio. Supongo que tardarán un poco en llegar hasta este piso, pero de un momento a otro. Lo harán— Soltó con seguridad.

—¿Desististe de tu idea de mudarte a Cintiael?

—Desistir nada, de no ser por ver tu cara hoy de seguro habría tomado la decisión en unos cuantos meses. Eso sin contar que hay mucha tensión, el ejercito de los muertos parece querer avanzar y Adrem ya está bastante copada con las nuevas criaturas. Mientras tanto parece que están ocurriendo cosas en el continente demoníaco.

Había tenido tiempo de revisar el mapa con detenimiento. El continente demoníaco se hallaba lejos de nosotros, al oeste, justo debajo de Minfister, y para poder llegar a él debías seguir las rutas marítimas o atravesar el laberinto. Una sección de tierra donde más de una decena de abyss se abrían en la superficie.

—Estás muy bien informado para estar en el piso veintiséis.

—Goblins muchachos, las noticias y los goblins se mueven rápido por el mundo— El goblin sonrió dando una botella a Shun y a mí. Shun recibió aquello con reverencia.

—Vengo a comprarte lo mejor que tengas en la tienda. Quiero equiparme bien, equipara mis soldados y a las chicas si es posible.

—Oye ¿lo mejor? Sabes que me gusta comerciar, pero necesitarás gemas negras para eso chico— Contestó el viejo goblin, a lo cual yo tomé uno de los dos bolsos y lo derramé sobre la mesa. Un centenar de piedras negras rodó por la madera y cayeron al suelo. Shun empezó a recogerlas de inmediato. El goblin las miró con los ojos abiertos— ¿Es en serio muchacho? Debió de ser un gran calabozo.

—Fue bueno— Contesté mientras me levantaba y buscaba con la vista la espada negra que había observado antes— He querido esta desde hace tiempo— Señalé.

—¿Esa? Tengo una mejor que esa que vale diez gemas negras muchacho— El goblin se levantó y dirigió a la parte de atrás del mostrador y trajo consigo un espadón negro con un delgado hilo rojo en el medio— Esta es una espada sangrienta.

—¿Una espada sangrienta?

—Mira sus estadísticas muchacho.

Espadón pesado capaz de romper armaduras e infligir daño verdadero en el enemigo. De alta resistencia y durabilidad, permite crear cortes anchos y profundos que dejan con daño de sangramiento al individuo. Durabilidad 500/500. Daño 1350. Sangrado: -400 de vida cada 5 segundos. Al atacar deja sobre el objetivo la magia drenar activa por los próximos treinta segundos.

Magia imbuida:

Drenar 2: +400 de vida robada del enemigo cada 5 segundos.

Poder 2: Magia que aumenta el nivel de fuerza del individuo al triple de su fuerza base. Permite perforar y proteger casi por igual.

Ceguera 2: Alta probabilidad de dejar al enemigo completamente ciego debido a un potente veneno en el filo de la espada.

Observé las estadísticas y saqué cuenta un par de instantes, luego concluí que aquello con un solo corte podía producir unos 3700 de daño en cualquier monstruo. Era sencillamente un arma brutal. Sonreí con gusto de poder comprarla con sencillez— La quiero, y también la otra— Miré a Shun y le indiqué que el espadón que deseaba antes sería suyo. Este inclinó la cabeza en forma de agradecimiento, sin embargo, pude notar que estaba melancólico y a poco de llorar— También necesito un juego de dagas, las más potentes, un arco, una espada corta y un báculo.

Compré las mejores armas que el viejo tenía y gasté un total de treinta gemas negras. Luego me fui por las gemas y me gasté otras cinco y finalmente las armaduras. En esto gasté la suma de noventa gemas negras. En especial porque debía comprar para Miry, Mena, Amy, Shun y un par de complementos que funcionaban para las piernas de los lobos. Así me quedé con la pequeña suma de veinte gemas negras.

Finalmente saqué mi bien más preciado y lo coloqué frente al viejo goblin. Una gema completamente blanca. Como si la mayor cantidad de energía se hubiese concentrado en cada parte del cristal— ¿Qué me darías por esto viejo? — Pregunté.

Modrick tomó la gema y la examinó detenidamente antes de dejar escapar un leve suspiro— Te daría la tienda entera muchacho.

—Pero a mi no me interesa la tienda entera— Contesté de la forma más sincera. Ciertamente una tienda era un gran negocio. Pero no deseaba una tienda de armas en el piso veintiséis del abyss. Quizás una tienda en la nueva ciudad de Ibis pudiese funcionar, pero no hacía nada con comprar la tienda debido a que seguramente la terminaría usando yo en su totalidad.

—Tengo tres magias muy poderosas que te pueden llamar la atención— Corrió a la zona trasera— No tenía idea de que necesitaría estas magias, incluso estuve buscando esa magia santuario que me pediste. Esa podría valor una gema blanca. La tuya no tiene ninguna magia, pero la cantidad de maná que sale de ella es increíble— La palabra “maná” llamó mi atención, pero no pregunté al respecto.

—Ya no la necesito— Comenté.

—¿Ah no? Una lástima, igual no pude encontrarla. Las hadas están muy reacias. Ardina parece tener especial interés en ti muchacho.

—¿Sí? — Fingí no estar enterado. Después de todo sabía que Ardina deseaba que bajase hasta donde ella se encontraba para darme una misión, pero, yo no tenía la menor intención de bajar en esos momentos.

—¡Aquí están! — Modrick trajo una caja de madera pulida y la colocó frente a mí. Luego recitó algo que supuse era magia y abrió el recipiente. Había dos gemas blancas y una negra en el interior. Sin embargo, las gemas blancas eran de un tercio del tamaño de la mía, y no tan brillantes.

No necesité que el viejo me dijese nada, de inmediato usé la habilidad de lectura en ellas para saber de qué se trataban. Puerta dimensional, poder divino y muerte.

Quedé sorprendido al instante, en primero porque no pensé que mi magia de puerta dimensional fuese tan fuerte. Yo incluso podía condensarla en una gema morada de cierto tamaño. Segundo porque las otras dos magias sonaban tan espectaculares que me dejaban sin voz.

—Te daré las tres magias a cambio de esa gema— Yo quedé atónito con sus palabras. Sin embargo, se me ocurrió otra idea. La verdad la magia muerte me daba algo de miedo, especialmente porque cualquier magia que tuviese en mi poder mi intención era aprender a usarla, y para ello lo mejor era derramarla sobre mi mismo o sobre otros. Con muerte no podía hacer bien esto, en cambio la magia poder divino sonaba de cierta forma espectacular.

—Quiero esta magia— Señalé poder divino— eso y que seas mi herrero personal— Agregué.

—La magia y un año como herrero personal, no puedo darte más tiempo que eso.

—Trato— Apreté su mano con una sonrisa sincera. 

—¿Estás consciente que una ciudad entera habría sido tu esclava por semejante gema? Con una de estas podrías poner magia luz en toda la ciudad por casi cien años sin ningún problema.

—Dudo que me puedan pagar por ella, y dadas las circunstancias allá afuera, creo que un buen herrero especialistas en armas es más adecuado.

—Bien, ya que tienes un herrero goblin ¿Qué deseas? Vi que trajiste buena cantidad de materiales.

—Quiero un set de armaduras, las mejores que puedas crear, una para mí, para los lobos, Shun y las chicas. Ya deberé hacer que bajen para que les tomes las medidas.

—Ellas bajaron hace un par de semanas hasta acá, junto al joven goblin que trajiste el otro día.

—¿Bajaron? — Pregunté.

—Si, estaban bastante preocupadas por ti. Querían saber dónde fuiste exactamente. Les dije lo que sabía, que habías comprado buenos objetos y habías avanzado. Creo que estuvieron vagando por allí y luego subieron nuevamente.

No me extrañaba en lo absoluto, yo estuve desaparecido por así decirlo poco más de tres meses. No era raro que me diesen incluso por muerto. Aun así, me impactó que las chicas pudieran bajar hasta el piso veintiséis del abyss.

—Creo que deberé apresurarme y subir— Le comenté al viejo antes de retirarme con nuestras compras y un pequeño contrato. Le dejé encargado al viejo un conjunto de armaduras resistentes y que permitieran la movilidad, además que estuviesen en su estado más puro, pues pensaba imbuirlas por mi mismo.

Después de aquello preparamos las cosas y coloqué a los lobos en posición para movernos por medio de la magia puerta dimensional. En su estado actual necesitaría apenas dos saltos para llegar a la superficie, y era lo suficientemente grande para poder movernos todos. Claro que por cada uno de nosotros gastaba mayor cantidad de energía.

—Vamos— El primer salto fue hasta un piso cerca del diez, de inmediato abrí otro justo a nuestros pies que daba a la superficie. Por un instante me pareció ver a un grupo de aventureros deambulando por el abyss con los ojos abiertos impresionados por la visión de un guerrero junto a un humanoide y tres lobos. Todos cayendo y desapareciendo al instante siguiente.

Aparecimos en un salón iluminado donde reinó el silencio. Los aventureros en la sala viraron los rostros en nuestra dirección. Me fijé que aquello era la recepción del gremio de aventureros. Las miradas iban desde mi hasta Sombra y regresaban, cada vez de una forma más sombría que la anterior.

—Siento hostilidad maestro.

—¿En serio?— No necesitaba que lo dijera, aquello era perceptible incluso si no hubiesen desenfundado sus armas— ¡Ads escudo!— Alcé los brazos y extendí la magia para que esta pudiese rodearnos por completo. Una flecha y un par de dagas rebotaron a mitad de camino con la magia y cayeron al suelo.

—Podemos subyugarlos maestro— Shun mostró su espada mientras que Shiro y Kuro se posicionaron a los aldos.

Claro que podían subyugarlos, ese era el problema. Los matarían tan rápido que nadie sabría cómo, qué, y quién les asesinó. Respiré profundo e intenté ver a mi alrededor. Un tonto se acercó con la espada en alto. Dio de lleno contra la magia, rompiéndose la nariz y cayendo de espaldas al suelo con gran cantidad de ruido.

—¿Allan?— Escuché una voz familiar llegar desde mi espalda. Ciel se acercaba en carrera hasta mi, chocó con la magia y al momento la retiré y sujeté antes de que cayera al suelo.

—¿Esa es la esposa de nuestro maestro?— Preguntó Shun.

—¿Qué fue eso?— Preguntó Ciel tocándose la frente.

—Algo de magia, no es tan poderosa, pero ante ataques débiles resulta bastante efectiva.

—¿Qué son estas …?— Evitó decir criaturas, pero era obvio lo que pasaba por su mente.

Shun mientras tanto derribó a tre hombres que se acercaron y tenía a otro tomado por el cuello. Siquiera atacando todos al mismo tiempo podían contra la velocidad de Shun.

—Vienen conmigo, son mis subditos.

—¡Ya cálmense todos!— Benjen salió de su oficina y dio un grito que paralizó la acción en la sala. Luego me miró a mí, y a los lobos y a shun, que alzaba a un aventurero de armadura plateada del cuello— Nada de peleas dentro del gremio, está entre las reglas que firmaron al unirse a este. ¡Tu chico, ven acá conmigo!

—Shun— Le llamé y este soltó al hombre dejándole caer al suelo sin siquiera mirarle— Ella es Ciel, es una persona en quien confío, ustedes se quedarán aquí afuera por un instante, yo iré adentro a hablar sobre un par de cosas.

—Como usted quiera maestro.

—Puede hablar…— Ciel abrió los ojos.

—Él y Sombra son mis más leales soldados, Shiro y Kuro son un poco revoltosos, pero no harán nada que no se les ordene. Cuidalos por favor, hasta que vuelva.

—Entiendo— Fue la respuesta de la mujer, luego giró la cabeza y se dirigió a los presentes— ¡Si alguién más alza su arma aquí adentro, dejaré que los asesinen y quitaré sus nombres del gremio!

No supe a cuál de las dos amenazas respondieron, pero todo permaneció en calma mientras me adentré a la oficina del Benjen, este me miró de forma seria e invitó a sentarme en la silla del frente.

—Ya revisé tus estadísticas. Impresionantes. Pero tengo un asunto más delicado que discutir contigo.

—¿Qué sucede?— Pregunté. Ya de por sí era extraño que Benjen dejase de lado mis estadísticas y se centrase en algo más. Él, quien literalmente deseaba más que nadie se descubriese el cuadro de magias del abyss.

—No sé por dónde empezar, pero creo que lo primero que debería decirte es que se te dio por muerto dentro del abyss.

—Estuve dentro de un calabozo— Respondí por inercia, mientras tanto mi mente pensaba en las reacciones de las chicas ante aquello.

—Veo. Miry, Mena, Stella y Amy se empeñaron en que estarías con vida, y se adentraron varias veces al abyss. A pesar de lo peligroso que este pudiera ser, y que nadie más llega debajo del piso diez actualmente, ellas llegaron hasta el piso treinta. A partir de allí tuvieron algunos problemas y decidieron regresar.

—¿Alguna se lastimó?

—Ninguna. Son monstruos, o eso pensaba hasta ver tus estadísticas. Pero me estoy desviando, el punto aquí es otro.

—Te escucho.

—Hace casi una semana llegó a la ciudad de forma imprevista un grupo de tumbs.

La sangre se me heló ante aquellas palabras. Sabía muy bien sobre la situación de Miry y sus crímenes.

—Las guerreras lucharon contra la guardia de la ciudad, les vencieron y se adentraron. Llegaron hasta tu casa, donde estaban Miry, Mena, Amy y las niñas tumbs.

—¿Qué sucedió?— Me levanté del asiento notando la mirada del hombre.

—Miry fue tomada apresada y llevada a la aldea tumb. Mena y Amy pusieron a salvo a las niñas tumbs, básicamente escaparon de la casa. Luego de eso Stella les halló y las tres se marcharon detrás de las tumbs.

Quedé de pie durante un par de segundos procesando la información. Benjen mientras tanto me miraba de arriba abajo con agudeza.

—¿Qué piensas hacer muchacho?

Salí de mi ensimismamiento— Voy a la aldea tumb, es obvio— Respondí de forma calmada.

—Las tumbs dejaron a su paso un panfleto donde especifican los crímenes de Miry. Si vas allí a liberarla romperás la relación de la ciudad con las tumbs. Yo me veré en dos caminos, luchar contra ellas y oponerme a la aldea, o abandonarte y decir que estás por tu cuenta. Y dada la cantidad de problemas que hay actualmente…

—No necesito ayuda de nadie— Me giré para ver a Benjen— Y si consideran que estoy en contra de las reglas de esta ciudad pueden desafiarme cuando quieran, pero no piensen que podrán ganar de alguna forma. Si se oponen o se les ocurre tocar a las chicas. Estoy dispuesto a matarlos a todos— Fui lo más tajante que pude, no mentía en lo absoluto. Sentía cierto afecto por la ciudad, pero nada se comparaba a mi amor por Miry. Nada me detendría si alguien se le ocurría tocar alguna de ellas.

—La aldea tumb está a casi dos semanas de aquí, eso si atraviesas las montañas. Si las rodeas tardarás cerca de tres. Por otra parte, consideraré que al salir de esta sala ya no perteneces a esta ciudad.

—Llegaré a la aldea tumb en dos días— Fueron mis únicas palabras antes de salir de la recámara y cerrar la puerta con fuerza. 

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