38. PIEDRA DEL ABYSS

—¿Qué intentabas hacer? —Mena se acercó a mí con rostro iracundo y luego volteó a ver a Amy— ¡Cúralo de inmediato!

—¿Yo?— Estaba confundido. Amy llegó en carrera y arrugó el rostro al verme.

—¿Planeabas matarte acaso? De ser así debiste decirlo, un puñal es más sencillo y menos estúpido que llamar la atención de esa manera.

—¿Yo qué?— De pronto sentí mi brazo arder y una punzada de dolor como si alguien apuñalase mi hombro y girase la cuchilla, desgarrando piel y músculo. Giré la cabeza para ver el brazo, y lo que observé me dejó horrorizado. Mi miembro superior izquierdo era completamente negro, y por alguna razón parecía humear.

Grité de dolor y pánico, estuve a poco de levantarme y correr. No sabía para qué, pero mi instinto me decía que de alguna forma debía alejarme de mi propio brazo negro. Cortarlo y correr en dirección contraria.

—¡Imbecil— Mena se lanzó sobre mi cuerpo y obligó a acostarme en el suelo, mientras Amy lanzaba curación sobre mí.

—¿Qué me pasó? — Pregunté a Mena mientras intentaba zafarme.

—¿De verdad no lo sabes? — Me examinó con su mirada seria y firme. Miró la herida y nuevamente a mis ojos.

—No.

—De pronto empezaste a correr y a moverte tan rápido que simplemente desaparecías de la vista y reaparecías frente a los enemigos. Miry te gritó varias veces, pero no escuchabas, solo empezaste a despedazar todo lo que estaba a tu paso y te alejaste. Abriste uno de esos portales y te metiste. Amy apenas estaba terminando de curar a Miry cuando esta salió en carrera detrás de ti.

Respiró profundo al verme gritar, el dolor se expandía por todo el brazo y hombro— No es como si Miry te pudiese seguir, solo desapareciste. Amy y yo salimos detrás de Miry lo más rápido que pudimos. No importaba que no pudiésemos verte, estabas dejando una hilera de muertos en tu camino. Luego Miry logró alcanzarte, por poco la picas en dos partes, afortunadamente te retuvo lo suficiente para que mi habilidad de anulación te alcanzara. En eso me percaté que estabas peleando con esa cosa gigante y aquí estamos— Me miró con dureza— Deja de moverte, debo ir a curar a Miry, está herida y luchó como una loca para poder perseguirte.

—Yo de verdad no sabía, no supe que fue lo que…

—No es conmigo con quien tienes que disculparte primero— Se levantó de sobre mi— Yo dentro de todo me imaginé que no estabas consciente. No me importa si de pronto tienes tendencias suicidas— Se marchó caminando firme, luego se detuvo y dio media vuelta— Le diré a Miry que no recuerdas nada de lo sucedido, solo no hagas otra estupidez— Dio un par de pasos y se detuvo nuevamente— Miry corrió, aunque su herida estaba abierta. Dejamos al resto del equipo atrás. Deberás disculparte con todos después.

La miré marchar detrás de la bestia gigante y me quedé tranquilo, Amy realizaba su mejor esfuerzo y la piel dejaba de tener un tono negro y pasaba a morado con tonalidades verdes.

—En realidad Mena también estaba herida cuando corrimos detrás de tí— Puntualizó Amy.

—De verdad lo siento, no tenía idea, no supe cuando perdí el control.

—Fue un poco aterrador, en especial porque dejaste un desastre detrás de ti.

Observé nuestro alrededor y noté que al menos una decena de cuerpos se hallaban extendidos. La tierra, las rocas y árboles se hallaban cortados en ángulos oblicuos y con formas rectas inequívocas. Aquellas marcas fueron hechas por mí. Tragué saliva un poco preocupado, no recordaba nada de aquello, en mi mente todo sucedió muy rápido, pero recordaba los disparos de flechas a las chicas y yo avanzando un par de metros adelante, y luego de eso me hallaba luchando contra la bestia enorme. No hubo ruptura ni un lapso vacío entre ambas cosas.

No obstante, la realidad me decía que me hallaba al menos a un kilómetro de distancia de donde estaba antes, mucho más cerca del abyss y en un terreno baldío y destrozado. Daniela Dimch y Giro llegaban en carrera desde lejos y mi brazo apenas parecía humano.

—No podré hacer mucho mas que esto por ahora, quizás pueda hacerte curación nuevamente en unas horas, pero creo que el color sanará con un par de días de descanso— Amy hizo silencio y me miró fijamente— Es difícil pensar que no recuerdes algo como eso. No parecías humano Allan, y Miry salió corriendo gritando detrás de ti, fue muy feo.

—Lo siento.

—Ya nada que hacer, iré a decirle a los demás que todo está bien, afortunadamente creo que hemos limpiado bastante de la zona.

Amy se retiró y yo me quedé tendido en el suelo, alzando mi brazo para observarlo y pensando en lo sucedido. No comprendía como pude perder algunos minutos de batalla y ponerme así de loco. La mancha negra y el relato de las chicas me decía que de algún modo había activado algunas de las magias, probablemente poder un par de veces, puerta dimensional y prisa sin duda alguna.

Si perdía el control de mi mismo cada vez que luchase ¿qué iba a hacer? Miry siquiera pudo alcanzarme, y de no ser por la habilidad de Mena, probablemente habría continuado directamente al abyss a continuar con los destrozos. Por otra parte, mi brazo y hombro izquierdo parecía estar pagando el precio de mi sobresfuerzo. Aquel color morado no era natural, y aquello parecía más el brazo de un muerto. Obviamente algo estaba mal dentro de mí. 

—¿Cómo estás?— Daniela se acercó a mi con rostro de preocupación.

—Algo mejor, ya al menos soy yo mismo.

—¿Sabes? Aunque no recuerdo nada de antes, tengo la impresión de que siempre fuiste así de idiota a veces. Pero idiota y peligroso es otro nivel. Debes hablar con las chicas si deseas continuar teniendo una vida.

—No fue intencional, perdí el control.

—Pues encuentra la manera de tener control sobre ti mismo hermanito— Resopló— Es difícil tener que ver como Mena sale corriendo detrás de ti y Miry. Mantén tu instinto de idiotez al mínimo— Se levantó y me ayudó a levantarme.

—Iré a hablar con las chicas— Me dirigí al bosque que se observaba a unos metros a nuestra derecha. Miry y Mena no se hallaban cerca, debí deambular cerca de veinte minutos para finalmente encontrarlas. Miry estaba tumbada sobre la tierra mientras Mena aplicaba magia sobre si misma.

Miry giró la cabeza y se levantó corriendo a abrazarme. Sentí sus brazos rodearme y las lágrimas caer por sus mejillas contra mi hombro.

—Lo siento— Alcancé a decir mientras le apretaba contra mi cuerpo. No sabía como se sintió persiguiéndome. No sabía siquiera qué clase de espectáculo di frente al resto del equipo.

—Miry pensó que lo oscuro del brazo iba a extenderse y te iba a consumir todo— Habló entre sollozos, y yo me quedé en silencio. Era una posibilidad que no había previsto, tampoco tenía formas de decirle, eso no sucederá jamás.

—Yo…

—¡Ponte de rodillas y pide perdón!— Mena se hallaba de pie a un lado, su rostro serio y poca sutileza al hablar no me dejó lugar a dudas.

En primera instancia pensé se trataba de un juego, luego noté su semblante y la idea se dibujó muy fuerte en mi mente. Me arrodillé y bajé la cabeza— Lo siento— Miry se lanzó a los pies a mi lado llorando mientras escuché el jadeo del llanto de Mena también frente a mí, sin embargo, tan altiva como siempre se mantuvo de pie con el rostro arrugado mirando en otra dirección.

Ese día comimos, dormimos y cavamos un pozo enorme donde comenzamos a depositar cuerpos para luego quemarlos. La tarea fue lenta y cansina, Luego de un rato nos dimos cuenta que había más cuerpos que los que podíamos apilar en un solo agujero. Tapamos ese y comenzamos con el siguiente.

La noche llegó con una neblina gélida y mucho dolor en nuestros cuerpos. Yo me movía lento a causa del brazo que se hallaba entumecido y un fuerte dolor corporal. Caí dormido apenas pude cenar y desperté al día siguiente para continuar labores.

El único beneficio de aquello era la cantidad de piel seca que teníamos, huesos que apilábamos y gemas que restaban luego de la quema. Teníamos gemas moradas, rojas, verdes y azules. Una morada de gran tamaño que Amy concentró con magia sanación, y otra que Miry colocó magia ignición. Dos armas increíbles allí almacenadas.

Ese día nos acercamos al abyss, la sección estaba limpia de criaturas, no obstante, el abyss era increíblemente enorme. Un agujero de más de un kilometro de profundidad que se extendía por al menos siete kilómetros en un círculo enorme. Incluso me pareció ver bestias en el otro extremo del agujero.

—Es demasiado grande cuando lo miras desde aquí— Expresó Mena.

—Creo que este es más grande que el de Utghardie— Contestó Miry.

—A mi me parece es más profundo— Comenté.

—Pues yo jamás había visto ningún abyss antes, siquiera me había acercado tanto a uno. Es escalofriante— Comentó Dimch.

—Provoca darte un empujoncito a ver cuanto tiempo tardas cayendo hasta el fondo— Daniela bromeó con el chico y este se puso pálido al instante.

—Allí hay un hueco bastante grande— Comentó Mena señalando una pared de piedra tierra donde se observaba un agujero negro.

—¿Crees estén saliendo por allí?

—Allí hay otro— Señaló Amy— Y otro allá.

Conté al menos siete agujeros en nuestras cercanías, unos más pequeños que otros.

—Podríamos lanzar tierra y piedra sobre ellos— Opinó Daniela.

—Pero ¿cómo bajamos hasta allí? — Inquirió Mena— Además de que es demasiado empinado, de seguro todo irá hasta el fondo.

—¿Qué sugieres entonces?

—Por eso en las otras ciudades hacen una muralla alrededor del abyss también— Miry dio la respuesta como si nada.

—¿Se podrá salir del abyss por este agujero? — Preguntó Amy.

—Pues supongo, así como supongo que por alguno de estos tendremos que hacer la entrada para poder incursionar en este— Respondí.

—Espero que cerrando esto podamos reducir las criaturas en la parte de afuera, en especial esas que han mutado de formas raras— Alegó Mena.

—Miry se sintió paralizada en estos días, y una araña usó magia veneno.

—¿Las criaturas no usaban magias dentro del abyss?— Pregunto Dimch.

—No, y no de forma tan usual— Respondí.

—Pero siempre los aventureros decían que las criaturas del abyss eran demasiado peligrosas y que escupían veneno y otras cosas.

—Hay criaturas mucho mas grandes y fuertes a medida que avanzas y te vas más profundo— Explicó Daniela— Las que están saliendo ahorita a la superficie son criaturas de los primeros diez pisos. No es normal que usen magias.

—No quiero imaginar a un Behir lanzando magias a diestra y siniestra— Señaló Mena.

—O un bulette con magia prisa, o magia poder, sería caótico— Amy hizo ademán de una roca golpeando una pared con sus manos, y luego un enorme estallido.

—Peligroso sin dudad— Señaló Miry.

—Es demasiado grande— Fueron las palabras de Giro luego de un largo rato que permaneció absorto frente al agujero.

Caminamos por los alrededores del hueco al menos por dos horas hasta que hallamos una piedra blanca enorme que se alzaba cerca de un borde. Era un pedazo de piedra blanca casi traslucida que se alzaba unos tres metros por encima de nuestras cabezas.

—Esta debe ser— Mena se acercó y plasmó su mano sobre esta. Sobre un costado se pudo leer su nombre. Como si la erosión lo tallase. Mena Fenrir, edad 18, profesión: hechicera, nivel 10. Fundadora.

—¿Crees que podamos abrir las nuevas magias? — Pregunté.

Mena observó su nombre con cuidado, luego se dio la vuelta— Debemos esperar a Benjen, él sabe como leer y hacer funcionar esta cosa mejor que nosotros.

—Pero fue sencillo, la tocaste y esta mostró tu nombre— Comentó Daniela.

—Si, y gastó bastante espacio solo en mi nombre, si veinte personas la tocan se acabará el espacio de este lado de la roca. Si hay cuarenta magias o habilidades no podremos leerlas todas. Necesitamos alguien que sepa leer esto mejor que nosotros.

Vi la roca con curiosidad y ganas de tocarla, era como algo que te llamaba, como una fogata a los mosquitos por la noche. Tenias que llegar hasta ella.

—Hagamos una pared para protegerla por ahora— Señaló nuestra líder y nos pusimos a trabajar. Las rocas se hallaban algo lejos, tuvimos que empujarlas por mas de cien metros y luego subirlas hasta formar una pequeña pared que la rodeaba. 

La caravana de Utghardie se divisó al tercer día de nuestra limpieza en las cercanías del abyss. Era un grupo numeroso pero muy lento. Los primeros rostros llegaron con caras largas y cansinas hasta nuestra posición. Se tiraron al suelo y no se levantaron por un largo rato.

Tanto goblins como humanos se acercaban en pequeñas oleadas de treinta personas a la vez. Algunos armados, otros con carromatos enormes llenos de centenares de cosas, un par de carruajes tirados por caballos o con bolsos enormes. No entendí como alguien podía viajar con tanto cargamento y permanecer vivo en un mundo plagado de criaturas.

Me dio placer ver a Melanie y Vert con un carromato y un par de bolsos enormes. Corrieron hasta nosotros y nos abrazaron con un afecto real. Abert venía con sus atavíos de aventurero y un enorme escudo, nadie necesitó explicarnos que venía protegiendo al grupo de Vert y Melanie por la chica. Aunque Vert lo mencionó un par de veces.

Por alguna razón sentí que Vert trataba a Melanie como su hija, y al escudero como su nuevo yerno. Era estricto y le exigía colaborar en bajar las cosas y arrastrar el carromato, pero lo suficientemente suave como para permitirle estar con la chica.

—Es una seria herida la de ese brazo, debió ser una dura pelea— Comentó ante mi brazo izquierdo que continuaba con manchas moradas muy notorias. Probablemente fue por los rostros de Amy, Mena y Miry que decidió cambiar de tema y no preguntar nada al respecto— ¿Y qué opinan del lugar? En el camino noté que llovió un poco, pero nada del otro mundo, la temperatura se siente un poco más baja que en Utghardie, pero supongo que será cuestión de acostumbrarse.

—Pues hay bastante terreno que sirve para la agricultura, por allá, en aquella dirección. No es arcillosa— Comentó Miry.

—Hay un par de riachuelos por allá, nada muy grande. Si queremos una mejor fuente de agua, deberemos abastecernos del lago que está hacia el norte.

—Dejemos de hablar de eso y vayamos al punto importante Vert— Daniela se acercó— Dime que tienes algo de carne seca por allí, algo bueno que masticar. Estos seres me tienen trabajando desde la mañana y Miry solo buscó frutas para comer.

—¡Las frutas son buenas! — Reclamó a aludida.

—Para los conejos, y las vacas. Yo necesito algo de carne.

—La verdad tenemos algo de jabalí asado—Comentó Vert y Melanie dio un salto para buscar entre el centenar de paquetes— Los goblins son excelentes cazadores de jabalíes, no tenía idea.

—Nosotros los goblins podemos oler las guaridas de jabalíes, puerquitos, conejos, sabandijas y animales pequeños que se esconden en la tierra. Es fácil cazarles— Comentó Giro feliz del halago a su especie.

—Más que excelentes diría yo. Han cazado perdiz, cerdo, conejos, chijuis y otros animales para doscientas personas sin problema alguno.

—Los goblins preparan un asado de jabalí con perdíz muy rico. El secreto está en la salsa señor Vert.

—Cuénteme, soy oídos, siempre es bueno conocer una nueva receta— Expresó el hombre y se sentó junto a Giro, escuchando sobre la mezcla de hierbas y el triturado de estas para realzar el sabor de las carnes.

Pronto el ruido comenzó a llenar el ambiente, las personas llegaban conscientes de que existía un abyss a menos de trescientos metros de ellos, pero felices de haber llegado a salvo. Por otra parte, algunos se mostraban confusos, sin saber qué debían hacer ahora.

Benjen, Helim, Tariel y Stella llegaron mucho después, en el último grupo. Me dio gusto ver a Stella caminando con una pierna metálica, a pesar de cojear, yo di por sentado que era increíble pudiese avanzar tanto en tan poco tiempo.

Ciel y sus dos hijos saltaron hasta nosotros en carrera como si fuésemos su familia de toda la vida. La mujer me dio un beso en cada mejilla, igual que a las chicas y me abrazó tan fuerte que los pulmones amenazaban con salirse.

—A ese paso los matarás de asfixia Ciel— Comentó Benjen estrechando mi mano con fuerza— Me da gusto ver que están vivos. Nos preocupamos hace unos dos días, cuando un grupo que enviamos a limpiar la zona llegó asustado por miles de bestias y estampidas de monstruos.

—¿Quiénes son estos? ¿Y qué le sucedió a ese en el brazo? — Helim llegaba con cara de pocos amigos, pero ya todos sabíamos que esa era su expresión natural y que su amnesia no era más que una fachada.

—Tuvimos ciertos problemas— Comenté con algo de pena.

—Tener a tantas mujeres a tu lado es un problema que yo desearía tener— Bromeó Benjen pasando a nuestro lado— Quiero algo de vino, llevo más de un día sediento.

—¿Y el vino te va a quitar la sed? — Preguntó Stella.

—Me va quitar el recuerdo de haber estado sediento al menos— Se acercó a Mena y a mí— Creo que a Stella todavía le duele algo el caminar con esa pierna de metal, y ha estado de mal humor.

—He estado de mal humor porque no has dejado de fastidiar a un par de chicas y has estado cantando cosas obscenas por todo el camino.

—Las personas necesitan algo de distracción, una canción es excelente para romper la tensión en un grupo.

—Eres insoportable Benjen.

—Encontramos la piedra del abyss— Soltó Mena y una tensión se esparció por los presentes.

—Muéstranos.

Caminamos por unos cuarenta minutos, los presentes nos detenían para hacer preguntas a las cuales no teníamos respuestas todavía. “¿Cómo debemos construir? ¿Puedo tener un terreno de tomates y papas dentro de la ciudad? ¿Cuándo empezaran las incursiones al nuevo abyss? ¿Qué temporadas de lluvias habrá en esta nueva ciudad?”

Me pregunté si las personas estaban conscientes que ninguno de nosotros manejaba el clima o sabía sobre las temporadas de clima allí. Igualmente continuamos el camino hasta el abyss y posteriormente hasta la muralla que escondía la roca.

—No tiren todo eso abajo, necesitaremos llegar a la parte superior de la piedra— Explicó Benjen. Hicimos caso y Dimch ayudó a reacomodar algunas rocas junto a mi para crear una especie de pequeña y nada estable escalera.

—Veo que tenemos un dueño de la piedra, tu deberás subir, tocar la parte superior de la piedra y darnos permiso a los demás. Deberás decir, yo, Mena doy permiso a… y así cada uno de nosotros podrá acceder al control de la piedra.

—¿Así hacían ustedes? ¿Quién tenía permiso sobre la piedra en Utghardie? ¿Cómo la van a usar los orcos entonces?

—Pues supongo que para eso querían entrar a la muralla con tanta desesperación, nosotros podíamos darles permiso. Pero el que fundó la piedra de Utghardie murió hace tanto tiempo que cualquiera podría reclamarla. Es una piedra que ha tenido centenares de dueños, y cada dueño tiene permiso de agregar a otros.

—Pero nadie daría permiso a un orco— Comentó Daniela.

—Cuando tengas una espada en el cuello, y dar permiso a una piedra te pueda salvar el culo, me dirás de nuevo si nadie daría permiso. Cuando lo piensas, no es tan difícil acceder a una.

—Solo necesitas algunos rehenes, alguno deberá tener acceso. Más si logras entrar a la muralla y tomar rehenes de entre los trabajadores.

—Además había varios miembros de gremios que tenían acceso. Lo compraron a algún empleado y luego revendían información y hacían de espías entre los mismos aventureros— Benjen miró a Ciel— Vamos mujer, no te hagas la sorprendida, Tyrmund vendió información de esa un par de veces. Lo sabía, pero el hombre tenia tres hijos que criar él solo ¿qué hacía? ¿Lo mandaba a encarcelar por querer comida en la mesa?

—Era un secreto a voces entonces— Mena subió y recitó las palabras para dar permiso a Benjen, Stella, Helim, Miry, Amy y mi persona. Luego descendió y Benjen subió a la cima y se quedó un rato observando.

—Bien, nunca he hecho esto. Se supone que la piedra debe limpiarse ¡límpiate! — Ordenó, pero nada sucedió— ¡Ordénate! ¡Púlete! — Nos miró.

—Dile ¡ads dem! — Comentó Helim y la piedra se accionó de inmediato. Las capas externas comenzaron a desprenderse dejando el interior con capas pulidas y cuatro lados perfectamente creados para crear un enorme rectángulo que se alzaba.

—Grandiosa idea, así se roba protagonismo viejo loco. Ahora déjenme ver. Por lo usual en una pared podremos ver los gremios conformados, y nos dará información sobre sus integrantes. En otro lado deben aparecer el cuadro de habilidades abierto hasta ahora, y en otro el cuadro de magias hasta el momento, en la última cara debe mostrarnos las profesiones. Aquí arriba debemos pedir información, siempre decimos ads dem. Si se coloca un pedazo de papel sobre la parte superior las estadísticas que allí pidamos quedarán grabadas.

—Suena sencillo— Comentó Daniela.

—En este momento no habrá información interesante, no hemos metido datos de ninguno de ustedes. Ni ustedes han tocado la roca.

La roca era fría y en extremo lisa, como si estuviese recubierta por una delgada capa de agua. La toqué luego de Miry y Amy. Benjen permaneció un rato y nos pidió papel. Dimch corrió hasta donde estaban las tiendas y regresó jadeando varios minutos después.

El cuadro de magias era extenso, y se nos revelaba una cantidad de magias que siquiera imaginábamos. Ahora, el mayor inconveniente es que la mayoría de ellas estaban bloqueadas, e incluso acceder a la información para saber como aprenderla estaba bloqueada también. Para ello debíamos primero averiguar y conseguir las más cercanas y circundantes a nuestras actuales habilidades.

(en esta sección es relevante revisar la imagen añadida a este capítulo, para poder entender el cuadro de magias) 

El registro de habilidades había aumentado al igual que el de profesiones. Nos retiramos con tanta información que tardaríamos meses enteros en poder procesarla. No obstante, nos sentamos a discutir los requerimientos para las magias que estaban a disposición inmediata, que eran: Escudo, sigilo, detección mágica, espionaje, indetectable, fuego, prisa, bendición, poder, círculo de poder, ardor, ignición, veneno, sincronía, valor, alarma, miedo, regeneración, aura de vida, pánico, cura, sanación, vida, agua, torrente, drenar, electro, puerta dimensional y luz.

Las más interesantes eran aura de vida, vida, puerta dimensional y luz. Sin embargo, las más accesibles de aprender eran veneno que se lograba recolectando una cierta cantidad de hierbas medicinales y aplicando magia cura sobre esta. El resultado era una pócima venenosa usada para cazar y magia veneno.

Alarma, se lograba concentrando la magia sincronía o valor durante un periodo de tiempo de siete días continuos. Drenar, que se conseguía aplicando magia agua sobre un adversario, tomando su energía y regresándola a tu cuerpo. Y torrente que se trataba de usar y mantener la magia agua durante cuatro días seguidos.

Para mí el detalle más relevante era lo lejos e inalcanzable que se hallaba la magia Santuario, con la cual podría curar mi brazo.

Así iniciamos con nuestros entrenamientos junto a Helim y en la construcción de la nueva ciudad de Ibis. Una tare que ninguno tenía idea de cómo debía ser implementada y que orden seguir. Solo buenos deseos y ganas de crear algo bueno.

Los siguientes cinco días no entrenamos en absoluto, la primera y crucial tarea fue la creación de una muralla alrededor del abyss. Algo que podría haber sido imposible entre nuestro pequeño grupo. Pero Doscientas personas y casi el doble de goblins aligeró y agilizó el trabajo.

Las rocas llegaban hasta la zona de construcción en pequeños carros jalados por goblins y nos tocaba solo juntarlos y pegarlos con una amalgama de arcilla que otros crearon. Pensé que subiría al menos tres puntos en fuerza debido al esfuerzo de esos días, pero no fue así. Terminé agotado, durmiendo temprano y con el brazo entumecido y adolorido por las noches.

Luego de las primeras dos semanas se comenzó a institucionalizar nuestra ciudad. Se repartieron terrenos amplios para construir viviendas, para realizar calles, tiendas y murallas. Con ello se empezaría a cobrar impuestos y se contrataron herreros para la forja de monedas y constructores para el edificio de gremio y murallas concéntricas que se diseñaron para la nueva ciudad.

Todos trabajaban de forma diligente y apresurada, no por el pago. Sino por avistamientos de criaturas más feroces en los alrededores y la llegada de refugiados y deambulantes desplazados de las ciudades de Illain, Emma y Selyntos. Donde las batallas contra las criaturas se había salido de control y la mayoría había huido para salvar sus vidas. 

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