37. EVOLUCIÓN

Desperté aletargado, pero con una amplia sonrisa. La noche anterior había compartido los placeres del amor con Miry y acababa de tener un placentero sueño donde podía volar.

El sol ya estaba arriba y Daniela preparaba unos huevos al fuego frente a nosotros. Giro le acompañaba girando algo de tocino sobre unas rocas en medio de las brasas. El goblin tarareaba un estribillo pegajoso sobre una canción que hablaba sobre el secreto de las mujeres entre las piernas. Una canción que solían cantar los aventureros más ebrios en las madrugadas de los pubs.

Giro se había unido a nuestra comitiva tan solo un día atrás, justo antes de partir del campamento y mientras tomábamos nuestras armaduras.

—Señora Amy, señora Mena, señora Miry y señor Allan, tengo una petición muy importante que hacerles.

—¿Qué sucede Giro? — Pregunté mientras calzaba sobre mi cuerpo la armadura de cuero lo más ajustado posible. Sobre esta iría la armadura de orifalquio y deseaba poder tener movilidad sin lastimarme.

—He sido desterrado de mi tribu, así que solicito poder unirme a vuestro gremio, he hablado con mi madre, y ella opina que al menos así podré enaltecerla como aventurero, aunque no como goblin. Se que es una petición repentina, y que no soy lo suficientemente fuerte para…

—Allí está tu armadura Giro— Señaló Mena— Esperamos de ti un par de cosas, la primera que puedas proteger a Amy de cualquier ataque cuerpo a cuerpo, segundo que sigas demostrando tus destrezas en recolección, y tercero, que seas tan diestro para guiarnos por otros parajes además del abyss.

—¿Armadura? ¿Para mí?

—Es de acero en esta zona, titanio en este otro. La piel es de ciclope, al igual que esta bolsa. La idea es que esto pueda aligerar la carga de lo que se recolecte, que con esta gente puede ser mucho —Dimch apretaba las correas de su pechera negra.

Nuestras armaduras hacían juego. A pesar de ser orifalquio, este fue pintado por encima, mientras que los trajes de Dimch, Daniela, y Giro eran de aleación de acero y titanio. Stella por su parte no podía participar. Su dominio de la magia agua era muy básico y todo intento de movilizarse con un artilugio era infructífero.

—Esto es mucho para un goblin— Comentó Giro tomando las piezas de titanio— Es muy ligero. Esto debe ser costoso.

—Y si andas con nosotros probablemente acabes muerto— Comenté— Una armadura ligera pero resistente.

—Tuvimos que realizarlas muy rápidamente— Señaló Dimch.

—Desde la aparición de las arañas otras más fueron avistadas. Por consiguiente, Stella y Benjen ordenaron la creación de unas empalizadas rudimentarias que ayudasen en el mantenimiento de las fronteras imaginarias. Además, se priorizó la tarea de nuestras armaduras y armas para poder partir de inmediato.

—Debo mostrarle esta armadura a mi madre— Comentó Giro arreglándose.

—Hazlo, pero regresa antes de que salgamos, como en media hora— Comentó Miry, a lo cual el goblin saltó y comenzó a correr con el armatoste metálico encima— Está feliz.

—Como si matar monstruos fuese la mejor de las tareas— Agregué. Me encontraba preocupado. Nadie pensó que las criaturas del abyss pudiesen ir cambiando para volverse más letales luego de hallarse en la superficie.

Un grupo de hombres debió enfrentarse a un naga oscuro de unos seis metros, que afortunadamente se hallaba durmiendo, pero terrible debido a su tamaño.

Ahora me hallaba frente a un campamento improvisado a nuestro primer día de avance. El ambiente era tenso debido a que no sabíamos a qué rayos nos íbamos a enfrentar en nuestro camino. El día anterior habíamos visto algo semejante a un goblin, pero con cuernos. El ser se hallaba postrado en el suelo sobre pies y manos, gruñendo como si aquellos cachos le doliesen en extremo. Por respeto a Giro decidimos continuar nuestro camino sin decir nada.

—¿Quieres? — Miry me ofreció una mazana amarilla la cual acepté con gusto.

—Yo tengo una pregunta que nadie más ha hecho— Dimch era el más abierto a conversar entre nosotros. Aparentemente la compañía le sentaba bien, pues su tono sombrío por la muerte de Teresa empezaba a esfumarse, o quizás buscaba de dar esa impresión— ¿Es cierto que vieron demonios allá abajo? ¿Pelearon contra ellos?

—No creo que sea el mejor tema para conversar— Atajó Daniela.

—Si había unos demonios pequeños rojos, y uno que parecía mitad dragón y mitad demonio, grande y rojo. Era muy feo y fuerte, Miry lo sabe— Respondió esta.

—Pensé que estarían mas sensibles con el tema— Mencionó Daniela observando a Mena— Con todo eso de la muerte y…

—Ni Miry ni yo recordamos nada después de eso, así que no hay nada excesivamente traumático además de cierto dolor— Respondió Mena, yo me quedé prestando atención. También intenté no tocar el tema pues pensaba podía ser un punto sensible.

—¿Morir no dolió? — Preguntó Dimch.

—Un pequeño instante, luego como que el cerebro se apagó y no sentí dolor, y después todo se fue— Se encogió de hombros— Al menos así lo sentí yo, no sé Miry ¿cómo fue para ti?

La tumb alzó la mirada al cielo pensando— Miry no tenía dolor, Miry estaba pensando en todo lo que no pudo hacer, me sentía… decepcionada.

—Y creo que eso ha sido lo mas profundo que he escuchado de ti Miry— mena le dio una palmadita.

—Yo en la batalla contra los orcos pensé que estábamos acabados, comencé a hacer magia sin medirme, después tuve dolor corporal y debilidad por más de un día entero— Comentó Amy.

—Eso fue extremadamente peligroso— Agregué.

—El exceso de magia puede dejarte sin energías y matarte, y lo sabes Amy— Le terminó regañando Mena.

—Yo igual pensé que me iba a morir allí ¿de qué me servia guardar energías? — Se encogió de hombros la más pequeña del grupo.

—El punto es que debes aprender a controlar esos impulsos de ahora en adelante—Mena respiró profundo dejando en claro su punto de vista.

—¿Ustedes creen que todos los goblins se transformarán asi? — La pregunta de Giro nos tomó a todos por sorpresa. Yo miré a Mena y guardé silencio ante la duda. Giro después de todo era una criatura, aunque inteligente.

—Miry no cree, el jefe goblin dijo que existía dos tipos de goblins, los que nacen afuera, de forma normal, y los de adentro, los que nacen de paredes y suelo— Contestó la tumb con naturalidad, yo me sorprendí, y después de analizarlo estuve de acuerdo.

—Aunque no sería malo que te saliera una capa protectora y alas, eso siempre es de utilidad— Bromeó Daniela con el goblin que sonreía más relajado.

—¿Por qué creen que suceda eso en las criaturas? — Daniela se dirigió a nosotros con mirada inquisitiva, y yo me decidí a dar la respuesta mas obvia.

—Porque Emerant está afuera del abyss.

—Si, eso lo sabemos, y que hay nuevos abyss— Comentó Daniela— Pero ¿por qué las criaturas cambian ahora aquí afuera?

—Probablemente sea que no están hechas para estar aquí afuera, o alguna magia les está haciendo cambiar. De igual forma no es normal que puedan salir del abyss— Mena apagó el fuego frente a nosotros con tierra.

—A mi a veces me gustaría poder entender lo que sucede, es frustrante tener que andar peleando sin saber para qué— Expliqué.

—El para qué es bastante simple hermanito, si no matas a esas criaturas ellas te matan a ti— Alzo una ceja y se dispuso a ayudar a Mena quien recogía el campamento.

—¿Alguien desea una hermana con grandes rasgos de sutileza? ¿Nadie? — Pregunté mientras nos empezamos a alistar para continuar con nuestro recorrido.

Para horas de la tarde de aquel día nos habíamos enfrentados a al menos doscientas ratas, misma cantidad de arañas y unos veinte beartrolls. Por alguna razón llegamos a ver fenrirs vagando cerca de nosotros, pero ninguno se atrevió a atacarnos, mantenían distancia y nos observaban desde las lejanías.

Yo me sentía el más inútil de todos, pues el dolor en mi costado comenzó a hacer mella y Mena me mando a la retaguardia, donde comencé a apoyar con la poca magia que conocía. Algo para lo cual no estaba acostumbrado.

Dimch usaba su martillo en primera fila junto a Miry, Mena y Amy apoyaban con proyectiles mientras que Giro y yo casi que veíamos la escena sin intervenir. Era sencillamente frustrante.

—No necesitamos esos materiales, solo las gemas si acaso, toca quemar todo— Mena dio la orden y Giro acató al pie de la letra. Al final del día teníamos una bolsa repleta de piedras.

—¿Cómo estarán las demás ciudades con las criaturas? —Preguntó Daniela. Yo me encogí de hombros mientras Amy realizaba una sesión de sanación en mí.

—Pues ya no necesitan entrar al abyss, hay criaturas afuera— Repuso Miry.

—Pero eso significa muchos peligros, ahora las personas no podrán ir de una ciudad a otra— Comentó Amy.

—Ya antes era peligroso, ahora supongo que sería un acto suicida salir sin un par de aventureros— Comentó Dimch.

—La parte positiva de todo esto es que los aventureros serán más codiciados, y habrá mayores recompensas por salir y hacer de escolta—Expresó Mena, aunque luego cambió su semblante y continuó—La parte negativa es que la mayoría de los rucks morirán a la primera semana, no importa si aparecen en Selyntos, Adrem o Uthgardie. La comida y ciertos materiales también serán mas caros, al no poder transportarse, los precios subirán.

—Como decía, si ya era difícil, no me quiero imaginar ahora —Dimch frunció el ceño.

—Los goblins dicen que hay que alejarse de ser posible. Muchos goblins planean cruzar el mar del este, a ver si hay tierra segura más allá— Giro se mostraba confiado de participar en nuestras conversaciones.

—¿Hay tierra más allá al este? —Pregunté.

—Pues nadie lo sabe, quizás sí, quizás no, quizás lleguen al borde del mundo y se caigan— Daniela se encogió de hombros— Tariel estaba hablando de eso el otro día. Además, si existe algo de tierra más allá ¿quién nos asegura no está plagada de criaturas? ¿cómo sabemos que no hay abyss allí?

—¡Está listo! — Comentó la menor de nuestro grupo.

—Gracias Amy— Contesté agradecido sinceramente.

—Es inútil pensar en esas cosas, lo mejor que podemos hacer es buscar de pelear aquí y ver si llegamos a ese condenado hoyo lo más pronto posible—Terminó Daniela.

—¿Soy el único que a veces despierta con ganas de meterle una patada en el culo a Emerant? Es jodido tener que pasar por todo esto— Dimch pateó un cuerpo que buscábamos de acomodar a una pequeña pira.

—A mi me duelen los pies, creo que las ampollas se convierten en piel dura y dejaré de sentir tanto dolor— Se quejó Daniela.

—A mi me jode cuando salen burbujas y luego explotan— Alegó Dimch. Mena Miry, Amy y yo nos observamos y por poco nos reímos en su cara. Mucho tiempo atrás sufrimos tales inconvenientes, pero ahora nuestros pies estaban curtidos y poco sentían el dolor de pasar horas y horas de caminata.

—Mañana estaremos llegando a ese abyss, así que lo más seguro es que luego de luchar podamos descansar un poco y…— Mena se detuvo y Miry se levantó de donde estaba alzando las orejas.

—Se acerca alguien, tres personas— Expresó la tumb.

Yo pude sentir las pisadas poco después, venían desde nuestro sur, eran pesadas y pasaban por encima de toda hoja seca o rama en su camino. Eso decía dos cosas, o era alguien advirtiéndonos su presencia, o simplemente se trataba de alguien que no solía pelear.

El resto se puso alerta, pero Miry y Mena le tranquilizaron a pesar de que nosotros teníamos nuestras dagas preparadas en la cintura y nuestros puños sobre estas.

—Esperamos no molestarles— Era un hombre de cerca de treinta años con una prominente barba y una calva brillante. A su lado se encontraban dos mujeres, una de su misma edad mientras que otra notoriamente más joven, quizás de veinte años. Todos lucían harapientos y delgados— Vimos la fogata desde lejos y decidimos acercarnos un poco. Es mejor pasar la noche con algo de calor.

—¿Tienen hambre? — Preguntó Mena, y aunque no respondieron, pude notar como la menor de ellos abría los ojos como platos.

—Coman un poco con nosotros— Comentó Amy invitándoles a sentarse a su lado.

—Gracias. No hemos tenido mucha suerte últimamente, siquiera para conseguir qué comer.

—Pero el bosque tiene muchas frutas— Comentó Miry.

—Pero últimamente hay criaturas muy peligrosas en el bosque, mataron a nuestro hijo hace pocos días. Era algo enorme, como un monstruo, lo partió en dos pedazos— El hombre habló con voz ronca y la mujer rompió en llanto, la menor en cambio estaba concentrada en un pedazo de carne que Daniela le brindaba.

—¿De donde vienen? —Inquirió Mena.

—De Emma, estábamos con una caravana rumbo a Selyntos cuando hubo el temblor y salieron las criaturas. Calculo que apenas estábamos a mitad de camino. 

—De Emma, estábamos con una caravana rumbo a Selyntos cuando hubo el temblor y salieron las criaturas. Calculo que apenas estábamos a mitad de camino.

—Ser han abierto nuevos abyss— Comenté.

—Vimos uno, a medio día de aquí, pero nadie debería acercarse a eso, hay cosas gigantes allí.

—¿Gigantes?

—El abyss está escupiendo monstruos, es el fin de nuestro mundo— Contestó la mujer aceptando una manzana de Miry.

—¿Qué sucedió con la caravana? —Preguntó Amy.

—Nos separamos cuando nos atacaron, habían goblins y cosas fuertes como minotauros, eran una buena cantidad. Nosotros buscamos de correr y ocultarnos— El hombre tomó un pedazo de carne asada y comenzó a comer— No nos tomen a mal, tuvimos miedo y solo pensamos en correr. No hubo tiempo de salvar a nadie.

—Mi madre se quedó con la caravana— Agregó la mujer más joven.

—¿Ustedes van a Selyntos? —Preguntó el hombre dando el primer bocado. Algo difícil pues la pira de cuerpos ardía a pocos metros y el aroma fuerte llegaba hasta nosotros. Supuse que el hambre era más fuerte que el olfato.

—Nos dirigimos a ese abyss que mencionas— Comenté y el efecto fue inmediato, el hombre se levantó de un salto y escupió el bocado con los ojos como platos. Sus manos comenzaron a temblar mientras nos observó a todos.

—¿Están… están locos? Nosotros nos vamos…

—Continuaremos nuestro camino mañana en la mañana, por hoy pueden permanecer y dormir aquí. Comer y dormir para reponer fuerzas— Explicó Mena.

—Es una locura, en la noche es peor, parece que pueden ver en la oscuridad— Expresó el hombre.

—Miry puede ver en la oscuridad también— Comentó la tumb alzando su mano. Amy y yo reímos ante el comentario debido a que ya conocíamos bien a Miry.

—No lo entienden, no son bestias normales, yo las he visto, hay cosas que no deberían existir…

—¿Cómo te llamas? — Interrumpió Dimch.

—Festo— Respondió.

—Festo, bien. Creo que tu mujer y tu hija deberían descansar un rato, de no ser así no podrán continuar. Aunque no lo creas somos un grupo de aventureros bastante diestros en la batalla. Si no estás seguro con nosotros, dudo mucho que exista un lugar seguro en varios kilómetros.

El hombre iba a refutar, pero ante la mirada de su mujer se tragó sus palabras— Descansaremos, pero si atacan no ayudaremos, no haremos nada extraño ni arriesgado, si piensan usarnos como carnada para atraer monstruos.

—No tenemos necesidad de nada de eso Festo. Solo te ofrecemos comida y un lugar para dormir. Mañana a primera hora pueden partir en dirección opuesta a nosotros. A un día de caminata en esta dirección podrán encontrar a nuestra compañía entera. Es lo que queda de la ciudad de Uthgardie, allí pueden tener refugio y establecerse si lo desean— Mena zanjó la conversación, pues ordenó a Dimch y Giro a que fuesen a buscar mas leña.

—No van a confiar en nosotros— Me susurró Amy al oído.

—Lo sé, y quizás no sea malo, no todos en el camino tendrán buenas intenciones.

—¿Crees que sea cierto lo que dicen sobre los monstruos? — Me encogí de hombros sin saber la respuesta. Probablemente para un hombre común un beartroll podía ser un monstruo insuperable. Una horda de goblins significaba una muerte segura. Eran personas que no llevaban armas, ni protecciones. Seguramente su mayor defensa eran sus propios puños y capacidad para tomar alguna roca del suelo y defenderse.

—Puedo preparar un pequeño perímetro, nada mortal, pero si que nos alerte si algo lo cruza— Expresó Daniela y Mena asintió con la cabeza.

—Te lo agradecería. Por otra parte, Amy, ¿te parece si les damos tu carpa a ellos por esta noche? Dudo se sientan cómodos con el resto de nosotros.

—Claro Mena.

Esa noche cenamos una sopa con papas, zanahoria y el resto de carne que nos quedaba. Miry se limitó al caldo, aunque insistí y probó un poco de carne. Con el tiempo había aprendido que la podía comer, pero prefería no hacerlo. Sin embargo, para la batalla era preferible comer carne, y durante la estancia en las penumbras del abyss no tuvo otra opción mas que aceptarla.

Pasamos las primeras horas de la noche alrededor del fuego, con las quejas de Dimch sobre la sal de roca que era inferior a la sal marina y por tanto la comida sabía distinta. Luego sobre cómo se día construir una ciudad alrededor del abyss, y finalmente el cómo sería una casa ideal para cada uno de nosotros.

Así me enteré que Daniela deseaba vivir completamente sola y apartada de la sociedad, que Dimch tenía planes a futuro con Teresa y le interesaban lugares pequeños a pesar de que su economía no se lo permitía, y que Giro soñaba con una mansión bajo tierra. Luego de eso Mena nos quitó el momento diciéndonos que probablemente todos moriríamos mañana y que no tenía sentido pensar en eso.

Pasada casi una hora luego de nuestras charlas, y cuando ya pensaba en dormir un rato, sentimos un gruñido lejano proveniente de alguna criatura. Era un sonido gutural, semejante a un grito ahogado y potente.

La sangre se me heló al instante y me imaginé a algún dragón esperándonos a las afueras del abyss.

Los invitados se limitaron a comer y dormir. Ninguno salió de la carpa, ninguno dio las gracias y sencillamente se limitaron a permanecer en silencio dentro de la tienda de lona.

—Tengo hambre— Señaló Daniela buscando en las provisiones algo de comer. Nos tocó la primera guardia de la noche. La penumbra reinaba puesto que las nubes taparon la poca iluminación que la luna brindaba.

—Hay sombras— Observé nuestro alrededor. Podía jurar que una figura humanoide se había movido entre los árboles a nuestra derecha y se movía como girando a nuestro alrededor.

—Hay un par de beartrolls y otro más de fenrirs. Mientras vean fuego y alguien despierto no se van a acercar. Además, están las alarmas— Repuso Daniela pasando de un par de zanahorias y manzanas— ¿No hay carne seca?

Negué con la cabeza— Creo que hay algo de torta de calabaza al fondo. Pero no menciones que yo te dije.

—Tariel al menos siempre tenía carne seca y cerveza en algún bolso.

—Parece que disfrutaste el viaje.

—Murieron varios, los orcos nos siguieron, y luego nos atacó un montón de minotauros, pero fue diferente a estar con ustedes.

—¿Qué quieres decir? —Pregunté.

—Allí era más valiosa que aquí. Ustedes son muy buenos para luchar, tanto que yo simplemente sirvo como apoyo.

—No te puedes quejar, yo hoy apenas he estado atrás ayudando y apoyando con magia— Comenté.

—Y tenias cara de pocos amigos, imagínate yo que con ustedes siempre debo pasar mi tiempo atrás. No me molesta la seguridad, pero a veces da importancia quedarse solo viendo mientras son otros quienes luchan ¡Si! — Sacó una botella de cerveza de miel del bolso de Dimch— Este chico si sabe ser un hombre. Deberías seguir su ejemplo.

—¿Y llevar conmigo una botella de cerveza para que me la robes en la noche?

—Trajo tres de hecho— Me ofreció, a lo cual me negué— Pero no me refería a la cerveza. A veces creo hermanito que no prestas mucha atención a tu alrededor, pero no seré yo quien te diga— Destapó y dio un gran sorbo— ¿Sabías que en el norte hay unos guerreros que pelean a puño contra las criaturas? Creo que se llaman Omni, o algo así. Lo escuché mientras estaba con Tariel.

—He escuchado leyendas, también que se enfrentan contra el ejercito de los muertos.

—Temen mucho al ejercito de los muertos, han creado muros y todo para no dejarle avanzar, y ahora tienen a estas criaturas que…— Le hice señas para que hiciera silencio. Las rocas más pequeñas en el suelo vibraban y una capa de polvo se levantó del suelo.

—Algo grande se mueve— Quedamos en silencio escuchando un rato, hasta que sentí una pisada fuerte a lo lejos.

—¿Un dragón? — Preguntó Daniela.

—No tengo idea— Entonces me moví un poco y fui detenido por su mano— Iré a ver, solo a ver qué rayos es esa cosa.

—Con cuidado— Me soltó del hombro y tomando una espada corta me adentré en la oscuridad de los árboles.

Necesité unos treinta segundos para adaptarme a la oscuridad y a la serie de pequeños ruidos que se sentían a mi alrededor. La penumbra y los sonidos hacían que mi mente jugase con diversas figuras inexistentes y viese en varias direcciones de forma instintiva.

Tardé en escuchar nuevamente las pisadas y poder seguir el sonido. Caminé lo más silencioso que pude esquivando matorrales hasta que pude observar un árbol enorme y comencé a treparlo. Definitivamente no iba a poder ver algo con claridad desde tan abajo, al menos no sin luz.

Subí poco a poco hasta una rama que apenas podía mantener mi peso y concentré mi vista un rato. Un bosque se extendía a lo lejos y las formas eran muy difusas. Fue entonces cuando escuché el crujir de un árbol caer y noté una figura. Era una bestia peluda que debía medir cerca de seis a siete metros de largo y se hallaba extendida a cuatro patas.

Era lenta, pero poderosa si podía derrumbar un árbol con tan solo su deambular. Se alejaba internándose en una zona espesa, rumbo a… Vi el agujero en la lejanía, un abyss colosal que se perdía en el horizonte. Su extensión era tan larga que no lograba divisar donde iniciaba o terminaba. Probablemente el caminar por todo su ancho era una tarea donde podrías tardar horas enteras.

No se hallaba tan lejos, aquello era menos de medio día de caminata. Estaba a menos de cinco horas de caminata para toparnos con aquel abyss. Y lo peor, en esa dirección se movía la bestia peluda gigante.

Dormí muy poco esa noche, en gran medida por la bestia enorme que rondaba las cercanías, y en otra buena cantidad por la escasez de ropa de Miry y Amy, quienes se empeñaron en dormir pegadas a mi en la pequeña tienda. Un mes atrás aquello no me habría afectado, pero recordaba nuestro momento erótico en el rio junto a Miry y el cuerpo desnudo y suave de Amy y mi mente volaba en cosas mucho más lujuriosas y divinas.

Desperté luego de un par de horas de sueño debido al estrépito de Mena y Miry al realizar estas la última guardia.

—Algo se mueve muy rápido— Salí de la carpa casi rodando por el suelo. El cielo apenas comenzaba a esclarecer y Mena señalaba un grupo de árboles que se movían por la izquierda en la lejanía.

—Es algo grande— Comentó Miry.

—Hay una bestia enorme, la vi anoche antes de irme a dormir.

—¿Y no dijiste nada?

—Se estaba alejando ¿Querías que los despertase a todos?

—¿Qué pasa? — Amy salió de la tienda con las cobijas encima.

—Hay algo que se está moviendo por allá.

—El abyss está bastante cerca— Comenté.

—Eso nos percatamos nosotros también. Hace unas horas se acercaron un par de nagas, nada alarmante, pero supongo que es normal estando tan cerca.

—Prepárense todos, despierten a los demás. Tengo el presentimiento que nos van a agarrar desprevenidos y si estamos tan cerca deberíamos empezar a limpiar esta zona e ir avanzando, probablemente debamos hacer algunos cercos.

—Eres la más motivadora Mena, ya todos tenemos ganas de trabajar, matar criaturas y luego cortar leña sin parar y hacer cercos día y noche— Bromeó Dimch saliendo de su tienda.

—¿Qué sucedió con los invitados? —Pregunté mientras me colocaba la pechera y ajustaba las correas.

—Se fueron temprano, como dijeron que harían, hace menos de una hora, Miry los vio— Me contestó esta con una sonrisa.

—Fue extraño— Alegué.

—Quizás, pero creo que ahora no será extraño encontrar personas vagando afuera e las ciudades y alejándose de los distintos abyss.

—A mi me resultó raro que no hemos visto arpías, ni muchos goblins— Señaló Amy.

—Los goblins hemos enviado mensaje a todas las tribus de esta zona, si las criaturas del abyss salen, los goblins lucharán juntos— Expuso Giro.

—¿Significa que se unirán más goblins a la ciudad? — Preguntó Daniela.

—Muy probablemente señorita— Respondió este.

—Te llamó señorita— Me burlé y recibí una patada de mi hermana que me lanzó al suelo.

—¿Los goblins se han reunido así antes Giro? — Preguntó Mena.

—Creo que si, he escuchado historias sobre la gran guerra goblin contra los humanos— Hizo silencio— Y creo que antes también, cuando los muertos avanzaron.

—¿Los muertos han llegado tan al sur? — Pregunté.

—Hay historias que dicen que si, y que fueron los orcos en gran medida quienes pudieron hacerles retroceder, los orcos, los guerreros omni, los goblins, las tumb, los centauros del este y los humanos del oeste.

—¿Centauros? — Preguntó Amy.

—Una raza extinta señorita. Hace más de doscientos años que no hay centauros— Se explicó el goblin.

—Eres una excepcional fuente de información Giro. Procura no morir en esta misión, tengo mucho que preguntarte sobre la historia de este lugar— Repuso Mena terminando de alistarse —¿Listos? —Preguntó. Yo terminaba de amarrar las botas y colocaba los protectores de las piernas— No vamos a desmantelar las tiendas. Giro, deberás traer todas las gemas aquí, y ver si hay materiales raros o de valor entre los cuerpos. Todo lo demás lo quemaremos.

—¿Quién cuidará las tiendas? — Preguntó Dimch.

—No las cuidaremos, las dejaremos aquí mientras avanzamos. Cuando Giro necesite regresar con recursos, Daniela y tu retrocederán para servirle de escolta. Mientras tanto necesito que se adelanten y monten trampas a nuestros costados, por esta zona especialmente.

—¿Tienes un plan? — Preguntó Amy.

—Tengo más que un plan, tengo una estrategia de batalla— Mena sonrió de manera fría, y yo sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. Daba miedo cuando sus ojos relucían de esa forma— Pero necesitaremos que los monstruos vengan por esta zona, que vayan subiendo mientras nosotros estamos arriba.

—Una posición mas sencilla para nosotros— Observó Miry.

—Me encanta cuando Mena tiene sus planes para eliminar hordas enteras— Sonrió Daniela para adelantarse.

—Yo agradezco que esté de nuestro lado. Con alguien así del lado de las criaturas estaríamos muertos— Comentó Dimch.

—Señorita Mena, podría colocar unas rocas por esta zona, rodar algunas para que las criaturas no se desvíen— Alegó Giro.

—Te agradezco eso.

—¿Tienes planes para mí? — Pregunté con algo de ansias.

—Amy y tu deben usar atracción. Creo que será una marejada de criaturas las que vengan, no sé cuan fuerte sea la atracción de ustedes dos juntos, pero dudo que todas las bestias que están en el abyss se acerquen si no lo hacemos.

—¿Planeas limpiarlo todo de un solo golpe? — Pregunté.

—Imposible, el abyss es muy grande, de kilómetros de diámetro. Probablemente debamos hacer esto unas tres o cuatro veces más, rodeándolo. Pero por ahora me alegraría con poder limpiar y establecer un buen campamento en esta zona. Después de todo la gente de Utghardie debe venir en camino rumbo hacia acá Si podemos hacer algo semejante a un fuerte desde el cual poder movernos…

—Será más fácil despejar la zona y recuperar energías— Terminó la frase Amy. 

        —Tengo más que un plan, tengo una estrategia de batalla— Mena sonrió de manera fría, y yo sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. Daba miedo cuando sus ojos relucían de esa forma— Pero necesitaremos que los monstruos vengan por esta zona, que vayan subiendo mientras nosotros estamos arriba.

—Una posición mas sencilla para nosotros— Observó Miry.

—Me encanta cuando Mena tiene sus planes para eliminar hordas enteras— Sonrió Daniela para adelantarse.

—Yo agradezco que esté de nuestro lado. Con alguien así del lado de las criaturas estaríamos muertos— Comentó Dimch.

—Señorita Mena, podría colocar unas rocas por esta zona, rodar algunas para que las criaturas no se desvíen— Alegó Giro.

—Te agradezco eso.

—¿Tienes planes para mí? — Pregunté con algo de ansias.

—Amy y tu deben usar atracción. Creo que será una marejada de criaturas las que vengan, no sé cuan fuerte sea la atracción de ustedes dos juntos, pero dudo que todas las bestias que están en el abyss se acerquen si no lo hacemos.

—¿Planeas limpiarlo todo de un solo golpe? — Pregunté.

—Imposible, el abyss es muy grande, de kilómetros de diámetro. Probablemente debamos hacer esto unas tres o cuatro veces más, rodeándolo. Pero por ahora me alegraría con poder limpiar y establecer un buen campamento en esta zona. Después de todo la gente de Utghardie debe venir en camino rumbo hacia acá Si podemos hacer algo semejante a un fuerte desde el cual poder movernos…

—Será más fácil despejar la zona y recuperar energías— Terminó la frase Amy.

—Quiero que sanes a Allan, espero tenerlo en buenas condiciones para luchar— Expresó Mena y la pequeña asintió.

—Adoro cuando me tratan como una herramienta de guerra.

—No te quejes, necesitamos que pelees, son muchas cosas y si hay algo gigante allí, será difícil.

Asentí sin dar mayor importancia y expuse mi costado y brazo. Amy aplicó curación en mí y todo atisbo de dolor se fue de la zona. Era como un gran calmante que me permitiría luchar un largo rato, solo empezaba a dudar cuanto tiempo mi cuerpo admitiría tal calmante para actuar, y cuanta magia era capaz de soportar ahora en tales condiciones.

Acomodé nuevamente mi armadura y preparé junto a Amy para activar nuestras habilidades en sincronía. Nos acomodamos a pocos metros de nuestro campamento, en una pequeña colina que terminaba en forma de risco. Las trampas fueron dispuestas a los costados y las criaturas llegarían por el frente, teniendo que subir por los pocos metros de colina hasta nosotros.

—¿Crees funcionará? — Pregunté, notaba que apenas eran unos treinta a cuarenta metros de subida, y ya tenía experiencia dentro del abyss. Eso se llenaría muy rápido de monstruos.

—Viéndolo ahora, no estoy tan segura, pero no sé otra forma en que podamos hacerlo. No podemos pelear durante veinte días seguidos— La respuesta de Mena fue tan sincera y simple que me sorprendió.

—Descuida, Miry lo quemará todo— Expresó la tumb.

—Si el fuego se sale de control yo podré apagarlo. Estaremos bien— Alegó Amy.

—Giro atrás junto a Daniela. Dimch, adelante junto a Miry y Allan— Respiró profundo y todos nos miramos las caras. Estaba tenso, mis sentidos me decían que esto no sería nada fácil, que estaba apunto de hacer una locura. Apreté la espada corta con mi mano izquierda y saqué el espadón con mi derecha. Miry sonreía a mi lado con confianza— Ads sincronía.

Nos sumergimos en aquella sensación conjunta, todos teníamos percepción de donde se hallaban los demás. Amy y yo nos miramos antes de pronunciar —Ads atracción— Y permanecimos en silencio.

—¿Qué sucedió?— Preguntó Dimch.

—Eso fue… fue fuerte— Soltó Mena. Yo no lograba entender a qué se referían, pero noté que Miry comenzó a sudar y a jadear observándome.

—¿Lo sintieron las criaturas? — Preguntó Daniela desde atrás.

—Nunca había sido tan fuerte— Expresó nuestra líder— Si fue así de potente, estoy segura de que lo sintieron.

Un goblin se asomó por entre los árboles, fue alcanzado por una flecha de Mena antes de que alguien pudiera decir algo. El siguiente fue un fenrir y una araña, ambos acabaron igual de rápido. De pronto la tierra comenzó a vibrar y un sonido horripilante se escuchó desde lejos.

—¿El abyss? ¿Otro temblor? — Preguntó Dimch.

—No, esas son criaturas, cientos de ellas— Gritó Mena, el sonido era similar a rocas gigantes cayendo una tras otra, como una avalancha que se acercaba— ¡Preparados! — Sentí el miedo de Dimch, Giro y Daniela, tan fuerte que sus respiraciones se aceleraron y el palpitar parecían tambores— Ads valor.

—Ads prisa.

—Ads prisa, ads poder, ads regeneración.

—¡Miry, vas primero con magia fuego!

La aludida volteó a mirar a Mena decepcionada, amaba su nueva magia de fuego más potente, sin embargo, acató la orden— Ads fuego— Pronunció alzando su daga, justo al instante en el que un centenar de fenrirs asomaban su cabeza entre los árboles y se agolpaban al inicio del risco.

—¡Se activaron las trampas!— Informó Daniela desde atrás, no obstante mi mente estaba en aquellas formas que se amontonaban una sobre otra formando una pared de cuerpos quemados al avanzar en carrera.

—Mi turno— Me lancé y golpeé con mi espada al fenrir más próximo. Golpe con un golpe ascendente justo en la zona de su mandíbula. Me impacté al instante, había probado la magia poder mientras luchaba contra los ángeles, nunca contra una bestia inferior como un fenrir. El resultado es que la espada rebanó aquel cuerpo y parte de los que se hallaban quemándose como si fuese agua. No tuve que hacer el menor esfuerzo y la espada cruzó de un extremo a otro, al punto en que casi me jala y hace caer, pues no esperaba tan poca resistencia.

Dimch corrió hacia bestias con un grito desde lo más profundo, yo comencé a cortar todo lo que podía, cuando escuché el grito de Mena.

—¡Aquí vienen! — fue una avalancha, sentí un par de ratas correr entre mis piernas y un centenar de arañas se lanzó por encima de los cuerpos de los fenrirs lanzándose hacia nosotros.

—¡Ignición! — Noté las grietas negras en el suelo y me lancé sobre Dimch para moverle de lugar. Las llamas salieron calcinando todo a su paso, como una enorme muralla de fuego. Solo quedaron pedazos de piel, cuerpos chamuscados y gemas regadas por el suelo.

—¡Ads agua! — Noté como un torrente se posicionó frente a nosotros.

—¡Atrás chicos! — Reaccioné a las palabras de Mena y lancé a Dimch para atrás antes de lanzarme yo. Miry activó nuevamente ignición y lo siguiente que sucedió fue una explosión de vapor que me lanzó un par de metros arriba y despejó la zona al frente.

Quedé confundido, pero la habilidad de sincronía me dijo que todos estaban bien, solo dispersos y tan contrariados como yo. El aire era denso, caliente y humeante. Las bestias dudaron un instante antes de lanzarse nuevamente hasta nosotros. Corrí junto a Miry, detrás de nosotros nos seguía Dimch, quien debía encargarse de aquellos que nosotros no matábamos, sino que simplemente heríamos con cortes superficiales. Un golpe de aquel martillo era suficiente para eliminarles.

Encontré a un beartroll con cuatro brazos y un fenrir enorme, como de dos metros de altura, el espadón no tuvo problema alguno en rebanarles. Me movía entre cuerpos quemados a mis pies, el calor emanaba desde el suelo quemando mis piernas y llenado el aire de un olor nauseabundo. Como de pollo a medio cocinar, tan asqueroso que en otras circunstancias habría vomitado.

Noté una daga de agua sobrevolándonos, atravesando cuerpos antes de que nosotros pudiésemos siquiera llegar a ellos. Mena nos llamaba para que no avanzáramos demasiado, pues perdíamos la ventaja del terreno alto y sus flechas no lograrían dar tan acertadamente.

En ese momento observé a un naga que se arrastraba a gran velocidad directo a mi cuerpo y una sensación fluyó por todo mi cuerpo. Temblé de forma descontrolada, sentí una descarga de dolor recorrerme y caí al suelo sin poder moverme para que luego la serpiente se enroscase en mí.

Un par de flechas se incrustaron en la cabeza humana de aquella horrorosa serpiente y el cuerpo se relajó. Salí arrastrándome por el suelo y busqué de recuperar el aire antes de continuar peleando— Fue una magia— Balbuceé.

—Lo sé, también lo sentimos— Comentó Amy mirándome.

—¡No tenemos tiempo para esto Allan! — La orden de Mena se dejó escuchar y yo activé prisa para esquivar un hacha que venia volando y asestar un corte profundo sobre un kobold de un color azulado. Amy activó nuevamente atracción y sentí el par de cortes que recibió Dimch en el estómago. Miry debió cubrirle y cura fue activado por Mena desde la retaguardia.

Daniela y Giro apuntaban con ballestas a las criaturas que se agolpaban en la zona posterior del risco. Sentí un corte en la cara cuando una flecha de goblin cruzó cerca de mi rostro y el mordisco de una rata a mis pies. Ignoré el mordisco y los dientes que se clavaron en mi tobillo mientras balanceé la espada para eliminar a un esqueleto, al goblin y un par de arañas adelante. 

—Son demasiados— Dimch se acercó a luchar nuevamente asestando un golpe fulminante sobre la cabeza de un fenrir. La bestia cayó al suelo con el cráneo partido en dos y pedazos de materia blanca y amarilla esparcida por la tierra.

Miry recibió una flecha sorpresiva en su tórax y yo me detuve ante el dolor, Amy activó sanación ante la sorpresa y Mena comenzó a buscar al atacante con la mirada, pero en ese instante una flecha cruzó el aire en su dirección. Mena apenas se movió y esta rozó su cuello. Sentí el dolor nuevamente y el vínculo de sincronía se rompió debido a la pérdida de sangre y concentración de nuestra líder.

No grité por ninguna, no giré hacía atrás para verles caer o bien. Sencillamente sentí ira en mi cuerpo y pateé con todas mis fuerzas al esqueleto frente a mi y blandí con más fuerza mi espadón. Me moví entre el centenar de bestias y cuerpos cortando todo lo que mi vista lograba divisar. Incluso un árbol que me esperaba de un beartroll lo rasgué por la mitad y rebané a la criatura detrás de este.

El brazo izquierdo comenzó a dolerme y simplemente no presté atención a este, sentí como los músculos se entumecían y una punzada desde adentro me aturdía de dolor. No me importó aquello, deseé quitarme aquel brazo y el costado al que estaba unido por donde la sensación se expandía.

Examiné mi cuerpo para notar me hallaba cubierto de sangre y pelaje. La sensación era caliente y pegajosa.

Partí a un kobold en dos mitades verticales y hundí la espada sobre el cuerpo de un morlock que yacía en el suelo. Miré al frente y un par de ojos enormes ambarinos me devolvieron la mirada. No era una bestia que conociese, no en su forma actual, medía al menos tres metros de altura, tenía seis patas y su cuerpo era gigante.

Un pelaje rojizo recorría aquel cuerpo y unos dientes enormes y afilados me miraban. Si lo pensaba mucho, probablemente se trataba de un beartroll mucho mas grande y evolucionado, sin embargo, poseía rasgos que me recordaba a los fenrir y los bullets. Sencillamente era extraño y aterrador.

Nuevamente una punzada de dolor en mi costado, viré para apuñalar a un naga bastante grande, y me concentré en la bestia enorme. Esta movió una pata y un puñado de enredaderas brotaron del suelo apretando mis piernas, sujetándolas al suelo.

Las miré y estas ardieron en llamas, me desplacé hacia adelante y noté como un portal se abría ante mí. Conocía esa sensación, ese flujo de energía embargándome. Aquel ser no era contrincante para mí. Atravesé el agujero y una punzada brotó desde mi brazo hasta mi cuerpo. Salí en el otro extremo del portal y caí al suelo jadeando de dolor, cono los ojos abiertos y desorientado.

Mi espada corta perforó mi pierna por mi propio error al caer y la tierra se metió en los ojos. Pensé que moriría, pero entonces noté mi alrededor y vi a Mena deslizándose por un acantilado mientras disparaba flechas a la enorme bestia. Esta se lanzó sobre ella, pero la chica giró sobre el suelo y clavó una daga en una de las piernas.

Miry apareció de pronto a un costado y comenzó a herirla, pero la bestia viró dando una patada al risco, y este se vino abajo en un estallido. En medio de la confusión la criatura dio un gruñido al aire; del suelo brotaron ramas enormes llenas de espinas en todo nuestro alrededor.

—Ads agua— La daga líquida de Amy comenzó a girar por todo el terreno quitando las trabas. No era como si Miry lo necesitase. Se situó sobre la bestia y clavó mi espadón en su cuello. No supe siquiera cuando lo tomó de mí, pero me dio gracia y gusto ver que la batalla finalizaba.

Me senté en el suelo con el dolor en el brazo muy fuerte, pero sonreí ante los demás. Mena sonrió y vi a Miry bajar de la bestia que cayó con estrépito al suelo. Se movió con prisa en mi dirección, yo busqué de levantarme para recibirla, pero se detuvo a un paso de mí y sentí como una bofetada cruzó el aire y me impactó directamente en la cara. Me obligó a mirar en otra dirección y un ardor recorrió mi rostro.

—¡IDIOTA! — Frunció toda la cara y se retiró en dirección contraria. Yo caí sentado al suelo sin entender qué había pasado. 

a. 

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