36. RECLUTAMIENTO

Luego de tres platos de arroz caliente con salsa, papas y carne asada, terminé durmiendo por unas diecisiete horas seguidas. Y habría dormido más, de no ser por la voz de Amy levantándome cuando llegó visita a nuestra tienda.

Tardé al menos diez minutos en levantarme y colocarme una camisa y pantalón antes de salir arrastrando los pies y con los ojos rojos. Amy, Miry y Mena se hallaban sentadas allí frente a Benjen, Stella y Helim.

—¿Qué sucede? — pregunté acercándome, cuando Vermont llegó con un plato de avena para Miry y para mí. Obviamente la tumb también acababa de levantarse. En cambio, Mena y Amy lucían completamente lúcidas y desperezadas— ¿Hay que ir a limpiar el nuevo abyss?

—¿Qué? ¡No! — Stella se acomodaba sobre una roca para hallarse cómoda y Helim le ayudaba. Fue entonces que noté el viejo se halaba sin un brazo— Acaba de llegar y ya desea salir a combatir.

—¿Qué sucedió? — Le pregunté a Helim señalando la zona vacía desde su hombro.

—¡Orcos! ¡Un maldito centenar de orcos! Eso sucedió. Nos atacaron a mí y a Mu durante la madrugada. No estábamos preparados. El minotauro sin embargo dio una pelea formidable. Gritó y mano a unos diez o mas antes de que siquiera pudieran herirle. Pero a la final logaron quitarme un brazo y Mu falleció en la entrada de la casa.

—¿Mu murió? — Solo Miry y yo estábamos sorprendidos por la noticia.

—Como todos muchacho, todos a la final mueren.

—Yo… Pensé que… Mu era fuerte— Repuse. Mu podía tratarse de un minotauro, pero luchaba con destreza y cada uno de sus movimientos era preciso. Resultaba impactante pensar que estaba muerto de laguna forma— Y usted, su brazo.

—No te preocupes mucho. La pelea contra aquellos granujas me trajo una revelación consigo. Logré hacerme un brazo de agua convocando tal magia. El detalle es que agota mucho a la larga mantener tal forma. Pero Benjen y un par de herreros estaban planteando una idea que no me suena tan descabellada. Una especie de armadura con forma de brazo, y que se mueva gracias a hilos de agua en su interior. Una idea loca, pero puede funcionar.

—¡Eso sería increíble, y una nueva forma de usar la magia agua! —Mena casi se levantó de su asiento, pero a mitad de camino bajó el tono de su voz calmándose un poco.

—Lo es. Ya pusimos a un par de personas a trabajar en un brazo y una pierna para mí. Si funciona, tendré que aprender la magia agua, sin importar la forma. Será todo un reto —Comentó Stella.

—¡Felicitaciones! — Comentó Miry.

—Todavía no es tiempo de celebrar, aunque admito estoy algo emocionada con la simple idea.

—Me puedo imaginar. Siempre has sido tan fuerte, y luego lo de la pierna. No sé cómo has soportado sin entrar en locura— Expresó Mena.

—Supongo que con algo de paciencia. En ciertos momentos admito fue desesperante a morir, no obstante, luego las cosas siguen su curso y aprendes a convivir con eso.

—¿Te refieres a Camus? — Preguntó Mena tomando una cucharada de avena.

—Camus fue… Ha sido fuerte todo esto, yo…

—Lo amabas— Expresó Miry con seguridad.

—Lo amaba e idolatraba. Fue difícil ver que caía dos veces. Fue duro…

—Mejor dejemos el tema melancólico para otro instante— Irrumpió Benjen— Ese no era el tema que nos trajo con ustedes el día de hoy. El tema de importancia acá son las estadísticas.

—¡Usaste lectura! — Alegó Mena con enojo.

—Usé lectura, es mi deber, es lo que hago siempre. Si lectura me permitiese ver a las mujeres desnudas ya habría derretido mis ojos de tanto usarla— Soltó el viejo con total tranquilidad.

—Es algo privado. Odio esa habilidad— Comentó Mena cruzándose de brazos.

—Entonces ¿es cierto? — Preguntó Stella con más calma— Benjen dice que con sus habilidades podríamos llegar a la mesa del abyss y tener el cuadro completo.

—No creo que nuestras habilidades actuales basten para tener el cuadro completo— Expresé.

—Enviamos un grupo para empezar a limpiar el camino hasta el abyss, luego de eso, necesitaremos limpiar los alrededores mientras construyen una muralla alrededor de este, eso o una muralla protectora donde podamos refugiarnos.

—Necesitan gente para ir a luchar— Mena unió los cabos.

—De hecho, tengo la intención de unirme a vuestro gremio, no soporto quedarme aquí sentada a esperar y ver qué sucede. A mi el tema político se me da un poco, peor soy mucho mas eficiente en el campo de batalla. Pienso dejarle esto de dirigir a Helim y Benjen. Eso si ustedes me aceptan, sin contar que debo entrenar con el aparato metálico y la magia agua para que esta pueda funcionar.

—¿Qué? Pues yo… por mi bien, pero ¿Te quieres unir a nuestro equipo? — Pregunté. Más que sorprendido estaba fuera de onda, aquello era algo que no esperábamos en lo absoluto. De hecho, entre Mena, Miry, Amy y yo habíamos conversado sobre un par de personas que aparentemente querían unírsenos, y nuestras respuestas si tal situación se daba. Pero Stella no estaba entre los posibles candidatos ni cercanamente.

—¿Estás segura de eso Stella? — Preguntó Mena— Eres muy reconocida, podrías armar un gremio propio y todos harían fila para estar en este.

—No creo, no muchos querrán en su equipo alguien a quien le falte una pierna, incluso si tengo una de madera o metal. Será difícil lidiar con eso, más si quiero usar la habilidad de prisa. No todos podrán comprender eso.

—Miry cree que ella tiene razón— Expresó la tumb— Aunque Miry no va a compartir más a su esposo— Me tomó por el hombro.

—Descuida Miry, no tengo ningún interés amoroso en Allan. Mi mayor interés quizás sean sus estadísticas, hasta allí.

—Ciertamente la mayoría de las personas dudarían al ver la carencia de una pierna— Mena pasó sus dedos por la barbilla— Pero también te he visto luchar, y sin tener las mayores estadísticas sabes hacer frente a cualquier oponente.

—Miry está de acuerdo.

—Yo no me opongo en lo absoluto, solo me sorprendió la noticia— Afirmé con más calma.

—A mi me gustaría— Comentó Amy.

—Pues, la mayoría ha decidido. Si el implante de la pierna funciona, pues serás bienvenida en nuestro gremio— Comentó nuestra líder con seguridad— Aunque eso significa que deberás enseñarnos también tus estadísticas. Yo en lo personal suelo crear las estrategias en base a las estadísticas que…

—No tengo problema alguno en mostrar mis estadísticas. Este pequeño grupo de personas que estamos aquí son de mi confianza. Con todos ya he tenido el placer de luchar.

—Bueno, entonces comienza tu Allan, muestra tus estadísticas— Comentó Mena.

—¿Y yo por qué? — Pregunté consternado.

—Eres el que tiene estadísticas más interesantes, vinieron aquí fue a ver las tuyas.

—Ya que— Rezongué alzando mi brazo y pronuncié las palabras— Ads dem.

Edad: 18

Profesión: cazador

Nivel: 12

Vida: 612

Fuerza: 47

Agilidad: 48

Inteligencia: 37

Resistencia: 46

Destreza: 47

Magia: 1

Habilidad: 1

Aprendizaje 1

Habilidades aprendidas

Nivel up 2

Lectura 1

Manejo de cuchillo 2

Recolección 1

Protección 2

Atracción 2

Manejo de la espada 2

Magia aprendida

Prisa 3

Cura 1

Poder1

Regeneración 1

Puerta dimensional 1

Fuego 1

Bendición 1

Escudo 1

—Son muchas— Revisó Helim.

—Esto tiene que abrir mucho más el cuadro de magias, nunca había visto algunas de estas, poder, puerta dimensional— Opinó Benjen.

—¿Sabes usarlas chico? — Preguntó Helim.

—Tengo idea de como funcionan algunas de ellas, pero nada muy certero. Las usé cuando estaba luchando, pero era más como por reacción, incluso si busqué de activarlas, no se cuales funcionaron y cuales no. Y por ejemplo bendición no sé siquiera cómo la obtuve— Me expliqué lo más sincero que pude. Si alguien sabía de peleas y magia era Helim.

—Coincido con Benjen, necesitaremos llegar a ese cristal y ver la mesa. No solo para poder pelear contra criaturas, imagino que Adrem y Selyntos no estarán muy felices de una alianza con los goblins. Si ellos tienen estas magias… estoy seguro que las vana a usar.

—¿Qué hay de ustedes chicas? — Preguntó Benjen mientras Stella guardaba silencio.

—Ads dem— Pronunció Mena alzando su brazo.

Nombre: Mena Fenrir

Edad: 18

Profesión: Hechicera

Nivel: 10

Vida: 533

Fuerza: 33

Agilidad: 45

Inteligencia: 50

Resistencia: 39

Destreza: 52

Magia: 1

Habilidades aprendidas

Anulación 1

Magia aprendida

Valor 2

Sincronía 2

Cura 3

            —Las mías no han cambiado tanto— Comentó esta.

—Si por no cambiar te refieres a subir a nivel diez. Tu registro de fuerza, destreza e inteligencia ha subido mucho. Tu serías la más fácil de enseñar cualquiera de las magias que tiene el chico, creo— Expuso Helim con un tono seguro.

—¿Piensa enseñarnos esas magias? — Preguntó Mena.

—Pienso que necesitan entrenamiento, y si podemos sacarle a este niño el cómo usar esas magias, pues debes aprenderlas. En especial esas de bendición y poder.

—Ads dem— Pronunció Miry sin esperar.

Nombre: MirynfehtberFenrir

Edad: 25

Profesión: asesina

Nivel: 11

Vida: 570

Fuerza: 43

Agilidad: 59

Inteligencia: 23

Resistencia: 46

Destreza: 40

Magia: 2

Habilidades aprendidas

Sigilo 2

Salto 1

Magia aprendida

Prisa 3

Fuego 3

Ardor 1

—Ardor, ya he visto esa magia en acción, es fuerte— Comentó Stella.

—Puede eliminar a varios objetivos al mismo tiempo y divide. Muy buena magia de ataque— Comentó Miry con una sonrisa— Pero hay magia de fuego más fuerte, Miry vio que el demonio usaba algo más fuerte, todo el aire se volvió fuego.

—Suena como algo peligroso en extremo— Expresó Benjen.

—Ahora viene la chica maga a mostrar las suyas.

—¿Yo? — Preguntó Amy abriendo los ojos.

—Claro, eres otra miembro del grupo.

—Bueno, ads dem.

Nombre: Amy Fenrir

Edad: 12

Profesión: mago

Nivel: 7

Vida: 367

Fuerza: 19

Agilidad: 27

Inteligencia: 38

Resistencia: 40

Destreza: 40

Magia: 3

Habilidad: 1

Habilidades aprendidas

Atracción 2

Contrataque 1

Magia aprendida

Regeneración 2

Valor 1

Cura 3

Agua 1

Sanación 1

—Compartimos la habilidad contrataque, interesante— Apuntó Stella.

—Magia sanación, todavía doy gracias de que te tengamos con nosotros. Resulto demasiado conveniente en más de un sentido que lograras adquirirla— Expuso Benjen.

—Sobre eso, creo que fue de hecho esa necesidad la que hizo que la chica maga se sobre exigiera y terminase aprendiéndola— Señaló Helim— Con lo cual no ha sido nada conveniente, sino un efecto lateral de la magia peste.

—Entonces necesitamos unas cuantas guerras más para poder ver el potencial y el cuadro de magias entero, nada más— Soltó Benjen con un bufido.

—Mostraré las mías entonces, ads dem— Pronunció Stella. Todos nos acercamos a su brazo extendido para observar mejor aquellas estadísticas. En mi particular tenia cierta curiosidad por ellas, aún más si se uniría a nuestro equipo.

Nombre: Stella de los caballeros negros

Edad: 33

Profesión: Guerrera

Nivel: 9

Vida: 492

Fuerza: 32

Agilidad: 50

Inteligencia: 53

Resistencia: 33

Destreza: 40

Magia: 1

Habilidades aprendidas

Manejo de la espada 5

Manejo de cuchillo 4

Contrataque 1

Magia aprendida

Prisa 2

Concentración 1

—Son altas en agilidad, inteligencia y destreza— Comentó Mena.

Yo me quedé observando en cambio las estadísticas sobre el manejo de la espada y cuchillo, marcaban un cinco y cuatro. Aquello era por mucho superior a mi escuálido dos. Lo cual significaba que yo no podría ganarle a aquella mujer si tuviésemos que combatir con armas y sin magias.

Esa revelación no me extrañó. Después de todo le había observado luchar contra Behir y los orcos, ambas veces me dejó sin aliento lo veloz y certera que era con sus golpes— Cinco y cuatro—Comenté absorto en mis pensamientos.

—He entrenado casi la mitad de mi vida para poder ser así de buena con la espada. Mi adolescencia era unas seis horas con la espada en la mano. Hasta que esta se hizo parte de mí.

—A Miry ya le dieron ganas de entrenar, correr y saltar o pelear con espadas— Comentó la tumb.

—Pues primero debemos buscar un par de maderos grandes que puedan llevar en hombros, y algo para ponerles peso en brazos y piernas— Helim se movió como si estirase las piernas— No me miren así. Siguen teniendo cuerpos débiles para las magias que usan. Deben fortalecerse y hacer que sus músculos sean duros como roca antes de poder avanzar más allá.

—¿De nuevo los maderos? — Todavía recordaba el sufrimiento por aquello.

—No se puede entrenar sin maderos chicos, eso es básico.

—¿Cuánto tiempo les tomaría estar listos para dirigirnos a ese abyss? — Preguntó Benjen.

—Depende— Respondí.

—Debemos tener armaduras nuevas, las viejas las destrozamos casi por completo, necesitamos ropa, armas… Tenemos materiales, pero solo sabemos de alguien que sabe trabajar ese material— Respondió Mena.

—¿Y por qué no le dicen para empezar?

—Es Dimch, y está haciendo rondas de patrullaje. Previamente ya trabajó el orifalquio para nosotros— Comenté.

—¿El chico ruck del martillo? Interesante. Debieron haberlo dicho antes, lo sacaremos del patrullaje y que se ponga a eso entonces, es prioridad— Expresó Benjen con tono serio— Yo todavía les estoy debiendo dinero por la otra ración de sangre, aunque es para todos, creo que la terminaré vendiendo y dándoles un porcentaje de venta, eso restando primero las tres dosis de vacunas que tomaron al irse a buscar más sangre.

—Este viejo es todo un comerciante— Expresó Stella recibiendo ayuda de Helim para levantarse— Yo me retiro, hoy debo hacer entrenamientos para dominar la magia agua. Espero puedan concretar las armaduras necesarias hoy mismo chicos— Se dio media vuetla y luego se detuvo— Ahora que lo recuerdo yo también les debo dinero a ustedes, pero mis arcas están en Selyntos y Adrem. Por ahora no tengo dinero, solo mucha gratitud hacia ustedes.

—Creo que, si nos establecemos cercanos a un abyss, habrá comerciantes de Selyntos que igualmente llegarán hasta nosotros para comerciar, lo cual es necesario si deseamos avanzar. De Selyntos y de Emma. Esos de seguro, quizás Ilain, o la aldea Tumb que están cruzando las montañas— Mencionó el viejo Benjen antes de retirarse— Debo apresurarme, hay un grupo grande de beartrolls que han atacado a varios patrulleros y este viejo Helim dice que la carne de beartroll sabe a carne de vaca.

Noté la mirada oscura de Miry, la sola mención de relaciones con la aldea tumb le hizo desviar la mirada y cambiar todo el semblante de su rostro.

—Algo mas grasosa que la carne de vaca, pero el sabor es el mismo. Mas grasa, más energía— Mencionó Helim.

—Diles eso a los de la cocina Helim, no a mi— Mencionó el otro mientras se alejaban. Los cuatro nos quedamos observándoles irse y cruzar detrás de una tienda de campaña.

—¿Stella estará en nuestro grupo? — Preguntó Amy.

—Pues es fuerte, de eso no hay duda, pero debemos organizarnos muy bien— Repuso Mena— Daniela quiere unírsenos por obvias razones, y creo que Giro también.

—Vino hasta acá varias veces ayer— Mencioné.

—Creo que está completamente excluido de la tribu goblin y como recolector es bueno, Miry lo ha visto.

—Miry saldrá a correr— Mencionó la tumb alejándose un poco.

—¿Le sucede algo? — Me preguntó Mena.

—Eso creo, es un tema delicado— Recordé que Miry, a pesar de ser hermosa y mi compañera fiel, a quien yo quería con locura. Guardaba secretos de su vida en la aldea tumb, secretos que nunca revelaba por más que yo preguntase. Quizás Mena me diese una idea de como abordar ese tema con ella, ya que yo me hallaba bastante desorientado.

Me senté en las rocas con Mena y Amy y les relaté sobre mi reunión con Camus en la antigua ciudad de Utghardie y el cartel de búsqueda de Miry.

—Deiste contarme esto antes, es delicado Allan— Mencionó Mena.

—¿Miry es mala? — Preguntó Amy.

—No es mala, lo más seguro es que tuviese razones para hacer lo que hizo, quizás por ser de descendencia mestiza. He escuchado que las tumbs son muy estrictas sobre eso y no les gustan las relaciones con humanos a largo tiempo— Contestó Mena.

—Si, algo he oído y entendido de eso. Los hombres pueden procrear con las tumbs, pero no pueden pisar ciertas partes de la aldea tumb, no pueden quedarse ni criar hijos con ellas. Eso Miry me lo ha explicado un poco, su padre vivió con su madre fuera de la aldea un tiempo.

—Creo que fue Abert quien habló sobre la reina de las tumbs que estaba muerta. No recuerdo bien— Mena frunció el ceño— Fue antes de que saliéramos a entrenar con Helim y la batalla, quizás podríamos preguntarle.

—Ayer estuvo despierto un buen rato, Melanie no se ha despegado de él— Añadió Amy.

—A la final terminarán como pareja esos dos, lo más seguro— Expresé.

—Si Miry es responsable de eso, el tema es mas serio de lo que parece. Creo que debes hablar con ella, confrontarla, pero con suavidad, debes decirle que la puedes escuchar. Supongo que ella tiene miedo a que la rechaces por eso.

—¿Tu crees tenga miedo de eso? — Pregunté.

—Cualquier mujer lo tendría, y Miry podrá ser una tumb, pero no deja de ser mujer. 

Me retiré a buscar a Miry con muchas dudas en mi cabeza, para mi desgracia me tomó media hora hallar a Miry y mi cabeza era un desorden entonces. Para mi fortuna fue solo media hora, o me habría vuelto loco de tanto pensar.

Miry se hallaba sentada a la orilla del rio con los pies dentro del agua. Yo me acerqué lento y senté a su lado— ¿Sucede algo? —pregunté con cautela. Después de todo sabía muy bien el tema que debía tocar, solo que no hallaba las palabras adecuadas para iniciar tal conversación. Además, una voz dentro de mí me decía que estaba a punto de cometer un error garrafal, y sentía que Miry era capaz de huir si era necesario.

—Miry corrió un rato, luego se cansó y sentó frente al rio.

—Normalmente correr solo una hora no te agota— Contesté.

—Miry quiso descansar— Comentó.

Quedé en silencio un largo rato pensando bien mis palabras, mirando el rio como si este fuese a darme una pista sobre lo que decía hacer, hasta que sentí miedo de que se fuera porque la vi moverse un poco en su lugar y comencé— Antes de que los goblins atacaran…

—¿Qué? —Preguntó Miry volteando a verme.

—Antes de que los goblins atacaran la ciudad y sucediera el desastre con los orcos… — Respiré profundo y continué— Me reuní con Camus, específicamente porque había llegado a la ciudad un cartel de búsqueda y recompensa por ti Miry.

—¿Qué? —Miry abrió los ojos y se levantó casi de un salto —¿Viste el cartel?

—Si, lo vi aquella vez.

—¿Y sabías lo que Miry hizo todo este tiempo? — Preguntó.

—Sacamos por deducción que debiste asesinar a alguien, así que sí, lo sabía. Hoy supuse te pusiste nerviosa por la mención de la aldea Tumb.

—¿Lo sabías? ¿por qué no dijiste nada?

—Supongo que era difícil, no sabía que decir exactamente. Soy un poco torpe con estas cosas— Repuse con la mirada baja.

—¡Miry tendrá que irse! ¡Miry tendrá que ir a otro lugar ahora y…!

—¿Irte? — La miré fijamente alzando la cabeza.

—Miry es una asesina, lo siento, quise contarle a mi esposo, quise ser sincera y conversar, pero Miry entiende que matar a alguien es algo muy fuerte y…

—Yo no te estoy juzgando Miry, no necesitas ir a ningún lado. Te quiero tal y como eres, te he querido siempre, sin importar si llegaste a matar a alguien o no— Respire mirándola con los ojos aguados y enormes frente a mi—Lo que si quería saber eran las circunstancias para hacerlo, y por qué lo ocultabas tanto.

—¿No estás molesto?

—No lo estoy— Repuse.

—¿No odias a Miry?

—No puedo odiarte, sin importar cuantas locuras o cosas hagas. Creo que te querría exactamente igual, incluso si hubieses matado a cientos de personas.

—¿Estás seguro? Miry podría matar a más personas y tumbs en un futuro— A pesar de haber dicho la palabra “podría”, noté que su tono era muy seguro. No dudé de que volvería a hacerlo, al igual de que había razones detrás de sus acciones.

—No me importaría— Dije con total sinceridad, después de eso tardé en desarrollar mis siguientes líneas e ideas, era difícil explicarle algo a Miry, y aún más difícil explicar mis sensaciones y sentimientos cuando eran referente a mi desligamiento con la humanidad— Yo, técnicamente empecé a existir en este mundo hace unos meses atrás. Sé que no es el primer mundo donde he estado porque recordaba a Daniela que era mi hermana. Eso quiere decir que tal vez vengo de otro mundo, de otra vida, de algo más que yo mismo no entiendo… no lo sé. El punto es que, yo no tengo padres aquí, no conozco a las personas de este mundo en general, y cuando llegué mi recibimiento no fue el mejor de todos. Hasta que te conocí al menos. Después de conocerte Miry, las cosas cambiaron para mejor, todo fue mas sencillo en cierta forma y me di cuenta que me importabas… Luego Amy, Mena se unieron a nuestro equipo.

—A Miry le llamó la atención un chico que asesinó una aldea de goblins— Sonrió.

—Si debo ser sincero, me importan de este mundo un puñado de personas que puedo contar con mis dedos. Además, supongo tienes tus razones para hacer lo que haces.

—Miry tiene sus razones, sí.

—¿Me las dirías?

—Es doloroso— Respondió esta tocando su pecho— Pero puedo decirte que estas personas son responsables de la muerte de mi papá y mamá. Hicieron muchas cosas malas.

—¿Eso incluye a la reina tumb?

—¿Lo sabes todo acaso?

—Amy me dijo que la reina tumb está muerta.

—¿Todos saben lo que Miry hizo? —Preguntó llevándose las manos a las orejas.

—Nadie está molesto contigo, todos pensamos que debiste hacerlo por alguna razón.

Miry no dijo nada más y se lanzó a llorar sobre mi cuerpo. Yo aterricé sobre la grama y sentí la humedad contra mi pecho. Lloraba de forma descontrolada y sincera, con una mezcla de lágrimas, sollozos y mucosidad deseando escapar de ella. Yo me resumí a abrazarla un largo rato sin decir nada más. Especialmente porque no sabía que rayos decir al respecto.

Algo era seguro, si Miry asesinó a la reina de las tumb, era algo serio el asunto y lo mejor que podíamos hacer era permanecer lo más alejados posible de aquella aldea. Por nuestro bien y el de Miry.

Media hora después estábamos sobre la grama y Miry me prometía que me contaría las razones para matar a ciertas personas, pero que, necesitaba tiempo para poder soltar todo eso de su pecho. Yo acepté gustoso y luego de un tierno beso nos dirigimos nuevamente a las tiendas.

Yo deseaba buscar comida, pues el aire estaba impregnado de un delicioso aroma a carne asada, mientras que Miry insistió caminar hasta nuestra tienda, buscar a las chicas y dirigirnos a la sección de herrería para nuestras nuevas protecciones y armas.

No era que las armas no me interesaran, es que la carne me era prioridad. Más después de atravesar un lugar donde una gran fogata asaba la carne dispuesta en pilas de hierro, los jugos de la grasa caían sobre las llamas dejando que el aire se impregnase de aquel aroma. Noté a Vermont y Melanie preparando junto a otras dos mujeres algo de maíz para acompañar la carne.

Hice caras para que me dejaran ir a comer, pero de igual forma terminamos en la zona donde goblins y humanos martillaban pedazos de metal caliente al lado de chimeneas de ladrillos rojos. El calor se sentía a metros de distancia, y el bullicio no te dejaba escuchar ni los pensamientos propios.

Dimch se hallaba casi al fondo del lugar, donde los vapores eran tan fuertes que apenas podía respirar sin quemar mis pulmones.

—Hola chicos, me dijeron vendrían aquí conmigo y que me quedaría en la zona de herrería por ahora— Nos saludó desde lejos, obviamente esperándonos.

—Si, tenemos varias cosas que queremos hacer y eres el único que conocemos ha trabajado previamente con orifalquio.

—Bueno, aquella vez yo apenas calenté todo, pero si comprendo un poco el material. Es difícil, tarda mucho en calentarse, el triple que algo de acero, además es duro de moldear.

—¿Crees que puedes? — Pregunté.

—Necesitaré un par de manos que me ayuden. Afortunadamente se nos ordenó dar prioridad a lo de ustedes, manos no faltarán…

—Con respecto al precio— Intervino Mena.

—No estamos cobrando nada ahorita, luego de que estemos en la nueva ciudad. Las cosas cambiarán un poco— Sonrió con algo de malicia— Espero que entonces me paguen bien por el trabajo, aunque últimamente tengo algo distinto en mente. Podría hacerles el trabajo si me aceptan en su equipo para hacer incursiones dentro del abyss.

No era una sorpresa para ninguno, Dimch había dejado en claro previamente deseaba unirse al gremio en conversaciones con Amy, sin embargo, todos nos miramos pensativos. Habíamos discutido el tema bastante— ¿Por qué quieres unirte? — Pregunté.

—No necesito explicarlo, quiero venganza. Si hay un grupo que puede hacer frente a esos orcos es el suyo— Respiró hondo dejando un martillo a un lado, cerca de una cubeta que estaba llena de aceite en mi parecer— No pude hacer mucho cuando murió Teresa. Aún pienso en ello todas las noches, no puedo dormir pensando en qué pude haber hecho. Siempre que repaso todo lo sucedido, llego a la conclusión de que soy débil.

—Hay otras formas de hacerte fuerte— Contestó Mena cruzándose de brazos.

—Y hay otros herreros que pueden hacerles armas y armaduras…—Alegó este.

—¿Qué propones para nosotros entonces herrero? — Continuó Mena y el chico sonrió aceptando aquello como una bienvenida. Se dirigió hasta una mesa un poco alejada donde había papel y carboncillo para dibujar.

—Los he visto luchar, y ustedes dos— Se dirigió a Miry y a mí— luchan cuerpo a cuerpo, necesitan una armadura ligera y flexible, pero que resista embates en estas zonas, aquí en la cabeza, hombros, esta zona de las piernas y aquí en el pecho y cuello. Por lo general usan piezas sueltas para cada parte, es normal pues las fabricamos así para poder venderlas por separado.

—Cuestión de precios económicos, comprar una armadura entera cuesta mucho dinero— Comentó Mena.

—Necesitan algo que tenga bisagras en esta zona, que sea completa, así el poder de cada golpe se va a distribuir por toda esta zona y minimizará el daño. Además, necesitan cascos que los protejan bien, cerrados. Que tengan esta bifurcación para que puedan ver en todas las direcciones, pero que a los enemigos se les dificulte impactarles en el rostro.

—Pero los cacos se mueven mucho y estorban— Comentó Miry.

—Estos no, serán hechos a la medida de ustedes, y tendrán estas correas que los asegurarán en estas partes, por debajo de la armadura.

—Pero y mis orejas— Intervino nuevamente la tumb.

—Se le pueden hacer agujeros aquí para que no te molesten las orejas.

—¿Nosotras también vamos a usar esos cascos que dices? ¿no serán pesados? — Preguntó Mena. 

—Si los hacemos de orifalquio apenas sentirán algo en la cabeza. Afortunadamente tenemos una buena cantidad de ese mazo, las armaduras que recogieron y las armaduras dañadas de ustedes. Eso podemos fundirlo todo nuevamente.

—Yo necesito poder ver bien el terreno, soy quien dirijo la lucha.

—Para ustedes estoy pensando en algo que cubra toda la zona de la cabeza, ero una abertura mucho más grande, en herrería a este tipo de abertura les llamamos abertura con forma de corazón. Aquí estarían los ojos…— No era el mejor dibujando, pero el concepto de su idea se comprendía.

—Yo no quiero nada que se vea como armadura de un troll— Expresó Amy.

—Para una chica maga hallaré algo que sea atractivo pero funcional.

—Yo quiero unos buenos protectores para mis piernas— señaló Miry con una sonrisita tomando el carboncillo y haciendo una forma rara sobre el dibujo de una chica.

—Será mas que solo el trabajo para nosotros cuatro Dimch— Comentó Mena— Necesitamos que crees armaduras completas también para Daniela, Stella y tú— Expresó ella.

—¿Stella se unirá a ustedes? — Abrió los ojos.

Todos asentimos con la cabeza.

—No creo que su estilo sea muy distinto de la señorita tumb, son peleadoras de velocidad. Pero si necesitaré que venga para tomarle medidas, y quizás titanio…

—También necesitaremos una armadura pequeña, para un goblin— Comenté mirando a las demás— Es seguro que Giro se unirá a nosotros. Es un recolector, no un luchador, pero algo que pueda resistir flechas, piedras y peso.

—Tenemos algo de piel de ciclope, permite llevar cosas pesadas sin reflejar el peso real. Podría crear algo de eso, pero de nuevo, necesito tomarles las medidas de cada uno de ellos, no puedo trabajar sin tener idea de sus figuras.

—¿Cuánto tiempo crees que tomaría todo eso? —Intervino Mena.

—Son muchas cosas y hablaos de armaduras para ocho personas, creo que me tomaría una semana con dos ayudantes.

—También necesitamos armas— Agregué— Al menos unas tres espadas de este material. Una de ellas gigante, del tipo…

—Como el espadón anterior, lo sé, y una corta, de sesenta centímetros. He visto como sueles luchar con ambas. Para la señorita Miry sería una espada de sesenta o setenta centímetros y un juego de dagas. Para la señorita Mena…

—Yo no necesito, tengo un arco nuevo de orifalquio.

—Se hicieron con un buen botín en la última pelea.

—Y casi nos matan a todo por eso— Contestó Miry.

—Yo me quedaré con mi bastón por ahora —Mostró su bastón con cierto orgullo.

—Igual no tengo destreza para los bastones, y dudo exista un mago más poderoso que usted señorita Amy, no sabría que magias podría poner en un bastón para un mago de su nivel.

—¡Al menos ahora no me trata como una niña! — Sentenció Amy.

—Siento mucho haberme portado como un patán en aquella condición —Noté que Dimch bajaba la cabeza ante Amy, era una costumbre que observé en varios soldados y goblins al regresar. Bajaban la cabeza frente a Amy. Según Mena esto se debía a sus logros en la batalla frente a los orcos. Nuestra pequeña maga se había ganado el respeto de quienes le llegaron a ver luchar.

—¡Emergencia! — Giro gritaba desde lejos acercándose en carrera por entre los hornos de manera bastante temeraria— ¡Emergencia!

—¿Qué sucede? — Preguntó Mena atajando al goblin, este respiró profundamente antes de poder articular palabra alguna.

—Las criaturas, les sucede algo, están atacando y… no sé qué sucede. Me pidieron les llamase.

Corrimos por todo el lugar apenas con un par de protectores que conseguimos en la armería y espadas de acero. Atravesamos el lugar del festín con carne, donde las personas y goblins ya no festejaban, sino que corrían o se preparaban colocándose sus protectores, y nos dirigimos al bosque a nuestra izquierda. Atravesando gran parte de este en carrera.

Miry y yo íbamos tan adelante que Mena y Amy no tenían tiempo ni forma de alcanzarnos. Giro iba sostenido a mi cuello apenas con los brazos guiando nuestro camino, aunque pronto no fue necesario. Se escuchaban gritos horrorizados de goblins y humanos en las cercanías.

Vimos a un par de personas huir en carrera del lugar con heridas en los brazos, rostro y piernas. Cortadas profundas y superficiales que dejaban manar sangre a su paso.

—¡Están cambiando! ¡Están cambiando! — Fueron sus palabras antes de dejarlos atrás y llegar hasta un claro del bosque donde los patrulleros se hallaban de pie, armas en mano sin saber qué hacer.

Yo observé muy bien la escena, y pensé de inmediato que se trataba de simplemente unas cinco arañas normales. Hasta que reparé en el enorme tamaño que tenían, y que sus patas eran, aunque negras, muy brillantes y al moverse producían un chirrido horrible.

Tres hombres y dos goblins estaban muertos o gravemente heridos y tendidos por el suelo del lugar. Un par de arañas se hallaban entretenidas con los cuerpos, pero otras tres atacaban a un hombre que balanceaba su espada de un lado a otro mientras gritaba.

—¿Son arañas esas cosas? — Preguntó Miry asombrada desenfundando una espada.

Yo intenté prestar mayor atención a aquellas patas. Eran filosas. Notable pues una araña rasgaba un abdomen como si fuese una incisión quirúrgica.

—Son, grandes— Respondí tragando saliva.

—Son monstruos— Gritó un hombre observándome. Su rostro era de pánico, con los ojos abiertos, lágrimas en sus ojos y la mandíbula tan apretada que probablemente rompió un par de dientes.

—Ads prisa— Pronunció Miry y yo busqué de despabilar. Podrían ser arañas muy peligrosas, pero nosotros nos habíamos enfrentado a cosas muy superiores y peligrosas. Canalicé mi energía y avancé en carrera, cuando de pronto noté que una de las arañas giró sus ojos y de un salto se dirigió a nosotros. Calculé que debió atravesar al menos unos veinte metros en una fracción de segundo, y sus garras se clavaron en mi mano izquierda, la cual interpuse por reflejo antes de clavar la espada en su cuerpo. O al menos intentarlo.

Su piel era dura como la roca, y afilada en extremo. Me aparté raudo cuando noté que una de sus patas por poco corta mi brazo en dos partes.

Miry chocó también su espada contra aquellas patas sin lograr herirla o cortarla en ninguna sección y retrocedió— Ads, ardor— Pronunció las palabras como si fuesen un conjuro, de pie y llevando su mano al pecho.

Las grietas se abrieron en el suelo y las flamas brotaron de estas quemando todo a su paso. Las arañas chirriaron y aun así resistieron en gran parte el embate de las llamas y comenzaron a moverse nuevamente.

—¿Qué clase de arañas son estas? — Pregunté en voz alta antes de buscar de atacar nuevamente —ads, poder— Concentré mi energía en mi mano y en aquella pobre espada de acero— Me centré en destruirlas con todo mi ser y ataqué.

La hoja perforó sus duros cuerpos y las pude rebanar en dos pedazos a cada una de ellas con diez cortes.

Al final quedé agotado y noté entonces alto más horrífico. Era obviamente un kobold, o lo fue alguna vez al menos.

Ahora se trataba de una bestia que se erguía sobre cuatro patas traseras enormes, una cola enorme y rojiza, mientras que su cuerpo era del doble del tamaño promedio de cualquier kobold. Calculé que al menos debía llegar a los dos metros, y una enorme cresta con plumas negras brotaba de toda su espalda.

Estaba cubierto de sangre de pies a cabeza y bramaba colérico ante la sola imagen nuestra.

—¡Con cuidado! ¡Ads sincornía, ads valor— Sentenció Mena —No es un kobold normal, puede usar magia fuego— Lo notó y entonces observé que bajo sus pies el suelo se chamuscaba acorde avanzaba.

—Ads regeneración, ads valor, ads agua! Amy llegó y pronunció con fuerza. Entonces noté sus cambios, no solo era más segura, también era mucho más fuerte— ¡Pared de agua! ¡Torrente de agua!

Una muralla líquida se atravesó entre nosotros y la bestia, al tiempo que una columna envolvió a esta.

—Solo lo debilitará— Comentó Amy.

—¡Ya la escucharon, es solo una distracción! ¡Acábenlo!

No necesitaba decirlo Mena. Miry y yo nos movimos tan rápidos como nuestros cuerpos podían moverse y nos dirigimos a su cuerpo. Yo corté sus piernas haciéndole caer, mientras que Miry cercenó su cuello.

Entonces la lucha terminó, nos quedamos todos observándonos mientras los guardias lloraban de felicidad por haber salvado sus vidas.

—Las criaturas… — Mena revisaba los cuerpos y de pronto nos miró alarmada—están cambiando. 

Leave a Reply

Your email address will not be published.