33. CATACLISMO

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—No están señor —Giro me observó alarmado, como si él fuese el culpable por la ausencia de los demás goblins.

—¿Crees que salieran del bosque? —Preguntó Mena.

—Es lo más probable. No sabemos cuánto tiempo estuvimos allí adentro, además a los goblins no les gusta el bosque de las hadas.

—A Miry tampoco le gusta este bosque. No es normal.

—Giro ¿el tiempo transcurre distinto dentro de ese bosque? — Pregunté curioso por sus palabras.

—Si, afuera puedes pasar uno o dos días mientras adentro solo estas unos minutos.

—Eso explica la ausencia de los goblins— Zanjó Mena, pero yo vi el rostro de Giro y este no lucia complacido con nuestra lógica. Obviamente los goblins no se habrían retirado a no ser que algo increíble sucediese. Especialmente porque aquello fue una orden directa de su jefe— Sin embargo, sabemos muy bien quien nos está esperando afuera, Jin.

El problema de Jin cayó nuevamente sobre nosotros. Aquel ser se hallaba en las afueras del bosque según las palabras del hada. De ser cierto, y ninguno lo dudábamos, estábamos hablando de nuestra muerte segura y próxima.

—La peor parte es que esto no sirvió de nada, debemos bajar para conseguir la sangre de ángel— Comentó Mena.

—¿Cómo comercian los goblins con las hadas? ¿Qué le dan de valor? — Pregunté algo contrariado. Las gemas que para mí lucían invaluables para ellas fueron casi basura.

—Con goblins esclavos —Respondió giro como si fuese normal.

—¿Goblins esclavos? —Preguntó Miry.

—Los goblins pueden ser esclavos. Si no acatan ordenes, si no luchan contra humanos, si roban a otro goblin sin matarlo. Un goblin puede convertirse en esclavo.

Quedé sorprendido por un par e segundos repasando toda la información, luego me pregunté para que deseaban las hadas a goblins esclavos. Pero definí de forma muy rápida que no deseaba saberlo. Lo primero que se me vino a la mente fue que se los devoraban, y aquello no era una escena muy placentera siquiera en la imaginación.

—Miry quiere hacer el ritual del fuego —Soltó de pronto la tumb y Mena quedó boquiabierta.

—¿Descubriste algo?

—Miry cree puede subir a magia ardor, eso sería muy bueno— Respondió esta con una sonrisita típica de ella. Se mostraba confiada, más que eso, lucía emocionada con la idea de una nueva magia, al punto que parecía olvidar el peligro que teníamos justo por delante.

—Creo que estaría bien hacerlo. Jin está de todas formas allí afuera— Corroboré buscando un par de ramas.

—Estaba pensando en que podíamos salir por la zona de atrás del bosque —Expresó Mena.

—Todos los caminos del bosque salen y entran en el mismo lugar, si hay un Jin esperando allí afuera. Lo encontraremos sin importar por el camino que tomemos— Informó Giro.

—Bien, estupendo escuchar que todos los caminos llevan a la muerte.

—Yo solo quiero ayudar— Informó el goblin.

—Estás ayudando bastante, es solo que está frustrada, cuando veas a Jin procura correr y salvar tu vida. No es una batalla que debas luchar— Respondió Miry.

Tiré las ramas al suelo mohoso y comprendí que incluso con pedernal aquello iba a ser difícil de encender, pero Miry invocó la magia fuego y mis tonterías quedaron disipadas. Las chicas se colocaron alrededor de la hoguera mientras yo comencé a recitar las palabras del ritual ante la mirada de un Giro muy curioso. Mena estaba a poco de atravesar las llamas cuando expresó casi en un grito.

—¡Deténganse! — Me miró con los ojos muy abiertos y la boca le temblaba— No sé donde aprendieron la magia de subir nivel, pero definitivamente ningún goblin se la enseñaría a un humano.

—Ningún goblin lo hizo— solté de mala gana.

—Pero la estás recitando en goblin— Expresó este mirándome.

—Aprendí viendo a un grupo de shamanes de su tribu— Contesté.

—Ningún goblin dejaría ver el ritual, es algo… sagrado, creo que esa sería la palabra —No respondí ante las palabras del goblin— Pero lo están diciendo mal— Comentó acercándose — Cuando estás aquí debes decir akbar, no abar, y luego por acá es infreit, no infrit. Son errores muy básicos, no aprendiste bien el ritual.

—¿Conoces el ritual?

—La magia. La conozco, es una magia que pide a Numer y Yisha que les brinden poder para enfrentar a sus enemigos. Y Numer y Yisha brindan ese poder por medio del fuego. Pero yo no la he aprendido, sin embargo, son palabras comunes. En su lengua seria como decir… —Tardó unos segundos en pensarlas— “oder” y no “poder”, y como decir “dales” y no “danos”

Quedé en silencio, y Mena me lanzó una mirada de reproche. Me limité a agradecer a Giro y pronunciar las palabras tal cual él las había dicho repitiendo todos los pasos. El goblin asintió y Mena fue la primera en pasar.

—Se sienten como espesas las llamas— Pronunció apenas salió de estas— Pero no son calientes. 

Miry entonces continuó y para sorpresa de todos se deslizó de forma muy lenta por el fuego, permaneciendo lo más que podía entre las llamas. Yo me imaginé a qué se debía y no dije nada — Se siente muy distinto, puedo sentir la diferencia— Sonrió la bella tumb moviendo sus orejas.

—Si quieres puedes pasar al fuego Giro —Lo miré y este entonces se mostró sorprendido.

—¿Puedo?

—Si quieres.

—Los goblins de casta baja y que no son guerreros no pueden tocar la magia para subir nivel— Expresó este mirando las llamas— Entraré— Se levantó del suelo— Esto es algo que no se vive a diario— Entonces corrió hacia las llamas y pasó por estas con los ojos cerrados y de un salto. Al atravesarla se quedó mirando sus manos.

Por un instante yo pensé se volvería más grande y fornido, como cuando observé a varios goblins en el bosque. No obstante, permaneció de su tamaño, pero su rostro daba a entender se hallaba sorprendido— Esto es increíble— Apretó las manos— ¿Usted también entrará señor? — Preguntó.

—¿Yo? La verdad el ritual no me afecta mucho, por lo cual… —Entonces comprendí que aquello se debía a que pronunciaba mal las palabras y cambié de parecer. Me acerqué al fuego con algo de temor y pasé mi pierna derecha por este. El ardor comenzó a subir por todo mi cuerpo y me abalancé hacia adelante para atravesar las llamas.

El fuego deja la vista completamente en blanco por un par de segundos. El calor atravesó mi cuerpo desde los pies hasta la cabeza. Mi nariz ardió tanto que pensé mis pulmones se incendiarían. Y de pronto ya me hallaba afuera de la hoguera.

El calor entonces recorría cada uno de mis músculos, como si les llenase de energía de alguna forma. No había un cambio físico visible, aun así, en el interior notaba la diferencia. Era como si las fibras musculares de mis brazos se reacomodasen y todo estuviese en su lugar.

No dudé en pronunciar las palabras— Ads dem— Y observar maravillado mis estadísticas.

Nombre: Allan Fenrir

Edad: 18

Profesión: cazador

Nivel: 10

Vida: 500

Fuerza: 42

Agilidad: 48

Inteligencia: 35

Resistencia: 39

Destreza: 47

Magia: 1

Habilidad: 1

Aprendizaje 1

Habilidades aprendidas

Nivel up 2

Lectura 1

Manejo de cuchillo 2

Recolección 1

Prisa 3

Protección 1

Atracción 2

Manejo de la espada 2

Quise saltar de la alegría de inmediato al ver el número 10 marcado en mi brazo. Mi fuerza también había subido un poco. Aquello significaba que podría hacer más daño con mi espada, eso sin duda me dejo extasiado y lleno de felicidad.

—¡Tienes magia! — Mena se hallaba sobre mi hombro al igual que Miry. Hasta entonces no había revisado bien el resto, pero la acotación de Mena me impactó y revisé nuevamente. Se podía leer claramente magia 1.

—Miry tiene un esposo fuerte— Sus palabras estaban llenas de orgullo y yo sentí que mis mejillas ardían. Me gustó la sensación y guardé silencio, como atesorando aquello. No era la persona ni más orgullosa, ni tampoco me consideraba el mejor, pero en ese pequeño instante sentí que tanto entrenamiento y sudor valió la pena, mi corazón quedó lleno de esa sonrisa de Miry y de la mano de Mena sobre mi hombro.

—Ads dem— Mena pronunció con orgullo mostrando su brazo— Espero que esto sirva para luchar contra Jin.

Nombre: Mena Fenrir

Edad: 18

Profesión: Hechicera

Nivel: 8

Vida: 410

Fuerza: 33

Agilidad: 45

Inteligencia: 47

Resistencia: 37

Destreza: 50

Magia: 1

Habilidades aprendidas

Anulación 1

Magia aprendida

Valor 2

Sincronía 2

Cura 2

—Subiste de nivel— Comentó Miry.

—Creo que nunca nos hemos preocupado tanto por las estadísticas —Mencioné mientras tocaba las líneas en mi brazo que desaparecían.

—Jin no es un enemigo normal. De hecho, no creo que podamos derrotarlo —Alegó Mena con rostro sombrío.

Pero debemos intentarlo, sin importar lo que suceda. No podemos dejarnos morir aquí en el abyss.

Sonreí ante las palabras de aliento de Miry, más no me hallaba muy seguro de aquello. Las personas morían todos los días dentro del abyss, quizás para aquel agujero, o para Jin, nosotros no éramos más que otro par de insectos a los cuales destruir. Tarea rutinaria.

Eso no significaba que estaba dispuesto a rendirme en ese instante. Quería salir de todo aquello con vida a como diese lugar. Solo consideraba que Jin era demasiado para nosotros y el miedo a morir se cernía sobre mis pensamientos.

—Miry ya tiene una nueva magia, ads dem.

Nombre: Mirynfehtber Fenrir

Edad: 25

Profesión: asesina

Nivel: 9

Vida: 461

Fuerza: 39

Agilidad: 57

Inteligencia: 23

Resistencia: 46

Destreza: 40

Magia: 2

Habilidades aprendidas

Sigilo 2

Salto 1

Magia aprendida

Prisa 3

Fuego 3

Ardor 1

Reí un poco para mis adentros antes de felicitarle y darle un abrazo. Miry jamás había cuestionado el que iba a obtener una nueva magia de fuego. Ardor era una magia que Miry deseaba desde que vio al enano goblin ejecutarla a mitad de la batalla mientras defendíamos Utghardie.

Nos tranquilizamos y decidimos seguir el camino para salir de aquél espeso bosque, donde las sombras jugaban con nuestros sentidos.

—¿Cómo puedes guiarte en este bosque Giro? — Preguntó Mena. La ausencia de los otros goblins nos permitía conversar de forma más relajada con este.

—¿Ven esos árboles con tronco blanco? —Señaló un par de ellos que se hallaba a nuestra derecha— Esos árboles no existen, y detrás de ellos pareciera que hubiese luz, pero no hay ninguna salida. No importa cuánto te acerques a ellos, siempre estarás lejos y acabarás perdido. Así que seguimos una senda donde los árboles blancos solo están a un lado, y continuamos.

—¿Por qué las hadas están allí en ese bosque? ¿Y por qué no hay animales ni criaturas aquí? — Pregunté yo.

—Las criaturas temen a las hadas, hadas devorar todo. Además, creo que el abyss y el hogar de las hadas no son la misma cosa. Creo que las hadas estuvieron aquí antes del abyss.

—¿Antes? — Preguntó Miry.

—Si. Las hadas están dentro del abyss y al mismo tiempo no. Además, no ayudan a pasar el abyss, no les interesa.

Quedé pensativo con esa idea jugando en mi cabeza. Luego pasé a imaginarme como luchar contra un grupo de ángeles y el Jin, aunque lo difícil de imaginar a este último es que no tenía la menor idea de cómo luchaba. Por lo tanto, todo eran suposiciones.

Avanzábamos con temor y despacio, Miry le realizaba a Giro cuantas preguntas pasaban por su cabeza “¿hay jabalíes con los goblins? ¿por qué hay una ley para matar humanos? ¿con la alianza hecha todos ellos se convertían en esclavos?”

—¿Están seguros de querer salir del bosque? —Preguntó de pronto Giro deteniéndose— En un par de pasos saldremos. Podríamos quedarnos aquí un rato y esperar a ver si ese tal Jin se va.

—No tenemos certeza de que se irá— Comentó Mena.

—Es algo a lo cual debemos enfrentarnos en algún momento. De igual forma nosotros teníamos planeado bajar hasta hallar a los ángeles. Miry luchará.

Yo respiré profundo. Por alguna causa sentía miedo de caminar un poco más. No tenía dudas de que Jin estaba allí afuera, podía sentir su presencia y sed de sangre.

—Morirás… —Escuché la voz susurrante de el hada Ardina en mi oído —Todos ustedes van a morir. Estaré observando —Un escalofrío me recorrió y debí reunir todas mis fuerzas para dar el siguiente paso.

—Hay personas que esperan por nosotros— Comenté con el corazón latiendo deprisa.

La luz dio contra mi rostro y de pronto me encontré afuera del bosque. La planicie del abyss se extendía y frente a mí se hallaba el mayor y horroroso espectáculo de criaturas imaginables. Había un ser con rostro de lagarto, como un dragón, pero con un cuerpo bípedo y corpulento. Su piel era roja y llena de cuernos ascendentes negros, mientras en sus manos portaba una enorme cadena negra. Con grandes alas permanecía flotando a unos cuatro metros del suelo.

A su lado se hallaba un grupo de ángeles de distintas formas, uno de ellos como el que yo enfrenté previamente, con un mazo enorme en su mano. Otro de ellos era una mujer hermosa con un arco azul en sus manos. Mientras que le tercero lucía una armadura blanca con detalles dorados y una espada.

A sus pies un grupo de seres rojos y delgados se hallaban ansiosos jugando con las piernas y brazos de los goblins asesinados. Kot, Ulmir y Cotfin se hallaban despedazados y siendo objeto de juegos por parte de aquellos seres.

Los más pequeños portaban dagas y sus cuerpos parecían exsudar sangre mientras que sus ojos negros nos miraban ahora con cierta satisfacción. 

—Son muchos— Expresó Mena a mi lado.

—Huye Giro, debes correr ahora. Corre por tu vida— Miry animó al goblin empujándole por la espalda mientras sacaba sus dagas de la cintura preparada para luchar.

—No lucen sorprendidos— Jin se hallaba sentado sobre una roca. Un grupo de aves etéreas rodeaban sus piernas moviéndose como enjambre— Tuve que esperar salieran de su escondite un buen rato. Pero hoy se acaba todo, esto es el fin del camino.

—¿Viniste aquí solo para matarnos a nosotros? — Preguntó Mena, de inmediato me pregunté de donde sacaba tanto valor.

—Continúan descendiendo y desafiando a Emerant. Morir es su castigo. Hoy van a morir aquí, no importa cuán fuertes sean, no importa cuánto lo intenten, si vencen a una criatura solo invocaré tres, cinco, veinte más y acabaré con ustedes. Además, el momento es perfecto, pues he liberado mis criaturas y estas deben estar llegando a la superficie.

—¿Eso que tiene que ver con nosotros? — Pregunté sin comprender bien a los que refirió al final. 

—No tiene importancia explicarles. Mueran— Su voz fue una sentencia.

—¡Apártense! — Me lancé sobre Mena y Miry— Las flechas de aquel ángel se clavaron en el suelo a un lado y Mena sacó su arco y disparó en dirección a esta. Sus flechas fueron interceptadas en el aire por el ángel dorado que desapareció en un agujero y reapareció frente al ángel del arco. Su espada desvió la primera, la segunda y tercera flecha.

Su velocidad era tal que quedamos fríos y algo pasmados. Los pequeños seres rojos y esqueléticos se lanzaron entonces a nosotros.

—¡Pánico! —El grito de aquel ser fue aterrador. Los demás parecían estar en frenesí y dispuestos a quitar cada pedazo de nuestra piel con sus dagas.

—Ads valor, Sincronía.

—Ads prisa.

—Ads prisa— Pronuncié lanzándome a pelear. Blandí el espadón y rasgué a uno de esos demonios pequeños y rojos en dos partes. El ángel del martillo se movió raudo hasta mí y golpeó son su martillo. Lo recibí con el borde de mi espadón y dejé que el peso y todo el golpe resbalase hasta dar contra el suelo.

Giró para darme con las alas y posicionó a mis espaldas, yo esquivé el golpe y cubrí con la espada pequeña mientras dejaba el espadón detrás donde se estrellaban dos flechas del ángel de arco.

El yo que se enfrentó contra aquel ángel meses atrás no era el mismo que ahora. Mi cuerpo se movía de forma más suelta y predecía sus posiciones. Siempre buscaba de deslizarse hasta mi espalda y giraba su martillo más veces de las que debería para lograr impactar un golpe limpio.

—Ardor— Miry activó su nueva magia y el suele se resquebrajó desde sus pies abarcando unos veinte metros frente a ella. De pronto una el fuego brotó a presión desde allí atrapando a un par de aquellos demonios rojos. Pero el ángel de la espada tan solo sonrió apartándose antes de pronunciar una palabra.

—Frenar— El efecto fue inmediato. El aire se volvió tan espeso a mi alrededor que mi cuerpo se sintió pesado y comencé a girar en cámara lenta.

—¡Drenar! — Me llegó la voz chillona de uno de aquellos demonios rojos al tiempo que una daga se clavó en mi espalda. El dolor me hizo gritar de pronto y sentí como mi cuerpo se debilitaba poco a poco.

—¡Anulación! — La voz de Mena llegó hasta mí. Pero Miry se hallaba en mayores problemas, pues el ángel de la espada impactó tan fuerte en ella que la envió a rodar por el suelo.

Comprendí al mismo tiempo que Mena lo que era su habilidad. Literalmente disipaba las magias en el aire en ese instante. Sincronía, valor y prisa también desaparecieron en el instante. Debí activarla nuevamente para atacar al ángel frente a mí. Me preocupaba Miry, sin embargo, no podía ayudarla siendo rodeado.

Hasta entonces aquel demonio con rostro draconiano no se había movido ni un poco. Quizás porque siquiera nos vio como enemigos dignos. Pero entonces se escuchó un rugido y su voz áspera y estridente, como si la forja del infierno misma estuviese en su garganta.

—Poder— Aquella magia no necesitaba explicación alguna— Interpuse mi espadón contra el martillo del ángel y sentí mi cuerpo estallar de dolor. No supe en qué momento, pero me encontré a diez metros de distancia incrustado contra una roca.

—Bendición— Fue la voz del ángel del martillo.

—Puerta dimensional— Expresó el ángel de la espada. Entendí que lo anterior había sido siquiera un calentamiento para estos seres. Mena activo cura, valor y sincronía a la vez y yo me levanté reuniendo mis fuerzas al igual que Miry.

De pronto sentí que el suelo comenzó a temblar a nuestros pies y Jin comenzó a reir estruendosamente— ¡Está hecho! ¡así inicia la era de las criaturas y de Emerant en la tierra! — No supe que significaba aquello, pero el temblor se hizo más fuerte y comenzó a costarme mantenerme en pie.

Me lancé al ataque, pero el ángel de la espada se metió por un agujero negro frente a él y reapareció en ese instante delante de mí. Su espada chocó con la mía con chispas y de nuevo fui expulsado más lejos de lo que pude calcular. La espada salió volando de mis manos y sentí un terrible dolor en el pecho.

—¡MENAAAAA! — Comprendí la procedencia de aquel dolor de inmediato. Mena estaba de pie temblando con una espada clavada en todo su pecho. La magia sincronía se disipó nuevamente y dejé de sentir su dolor.

Miry comenzó a atacar sin piedad a aquel ángel con la espada, pero su ritmo no era siquiera comparable. No se percató cuando dos flechas se clavaron en sus piernas, luego el martillo del segundo ángel dio contra su espalda y pude ver todo el pecho de la tumb estallar en sangre y pedazos de piel volando.

Noté su mirada triste en mi dirección, la sangre en su boca y las lágrimas en sus ojos. Miry moría en ese instante cayendo sobre Mena, quien con sus últimas fuerzas lanzaba magia cura a una tumb que siquiera reaccionaba —¡Miry…! — Estaba en shock.

¿Miry de verdad había muerto allí frente a mí? ¿Así de sencillo? Pensé en su hermosa sonrisa y una sensación de impotencia llenó cada parte de mi cuerpo.

—Drenar— escuché la voz de un demonio rojo cuando clavaba su daga en mi hombro. Tomé su cabeza y la estrellé contra el suelo para luego hundir mi espada en su pecho.

—Te dije que morirían todos— La voz fue de Ardina, y por impulso yo alcé la vista. Solo para ver como Mena era tomada por su cabeza por aquel ángel de armadura blanca y dorada. Los huesos de su cráneo crujieron mientras la mujer gritaba. Apretó aún más sus manos y el cuerpo de Mena dejo de retorcerse y moverse. Quedó simplemente colgado de aquel brazo, también sin vida.

Caí entonces de rodillas. Las dos estaban en el suelo y su sangre derramada se escapaba inundando la tierra para mancharla. ¿Qué iba a hacer sin ellas dos? ¿Valía siquiera la pena intentarlo? Ellas eran mi día a día, en quienes ponía todo mi ser y confianza. Sin ellas nada más valía. Lo entendí todo en un segundo y volteé a ver al único ser que en ese momento podía hacer algo.

—¡Sálvalas, revívelas a las dos!

Ardina no estaba siquiera sorprendida por mi voz— Existe un precio.

—El que sea— La voz se escapó desde lo más profundo de mi ser— Haré lo que sea, mi cuerpo y alma te pertenecerán si es necesario, solo sálvalas ahora que hay tiempo.

—Serás mío Allan Fenrir y mis deseos serán tu perdición— Sus ojos se iluminaron antes de voltear en dirección a las chicas— ¡Puerta dimensional! —Un agujero apareció debajo de ellas y reaparecieron tendidas a nuestro lado— ¡Vida, sanación! —Aplicó aquellas con ambas manos y poniendo toda su concentración en aquello—Vivirán, pero ahora debes derrotar a los enemigos que tienes frente a ti. Es una orden Allan Fenrir—Expresó Ardina a mi lado sin voltear a verme. Miry aún estaba tendida con los ojos abiertos y el pecho destrozado. Podía ver los huesos y la grasa blanca y amarilla esparcida. Mientras que mena estaba totalmente desfigurada con un pedazo blanco de hueso sobresaliendo de la órbita de su ojo derecho.

No necesitaba que lo fuese una orden. Estaba con el cuerpo ardiendo en llamas e impotencia, cegado por ganas de desollar vivo a Jin y todas aquellas criaturas. Mi mente tan solo pensaba en las lágrimas de Miry y el cráneo destrozado de Mena.

Sangre, deseaba su sangre esparcida por el suelo, entonces hice lo que Miry llevaba tiempo diciéndome, dejar de pensar en la batalla y seguir mis instintos—Protección— La barrera azul se dibujó suave a mi alrededor— protección—Observé el brillo fino de una segunda sobre la primera— Protección, prisa, protección, prisa, prisa, prisa.

¿Funcionaba cómo pensaba? No lo sabía y no me importaba en lo más mínimo. Tomé la espada corta del suelo y bloqueé con esta un par de flechas — Prisa— Y lancé mi espada al que menos protección tenía. El ángel del martillo que iba con su cuerpo desnudo.

La lancé como si se tratase de una lanza hiriéndome yo mismo la mano, herida que ni tan siquiera llegué a sentir.

La espada fue tan rápida en el aire que el ángel tan solo vio que desapareció y reapareció clavada en su pecho— Puerta dimensional— pronuncié tomando mi espadón. Me hallé entonces a su espalda, justo donde sus alas se unían a su espalda— Poder— No sabía si esta última invocación de magia funcionó, pero clavé aquella espada en su espalda en la unión de sus alas y dejé que todo mi cuerpo se apoyase para hacerle estrellarse al suelo— Hubo un fuerte estruendo cuando su cuerpo dio contra la tierra. Aunque aquello era poco notorio en comparación al temblor que se podía sentir desde rato atrás.

Dejé el espadón clavado y tomé aquel martillo enorme y ligero— Puerta dimensional— La cabeza del ángel armado con el arco fue despedazada por la punta del martillo cuando reaparecí. La verdad era muy difícil de esquivar dicho golpe, pues me había movido muy rápido en mi antigua posición y tan solo me transporte detrás de ella cuando el martillo finalizaba el arco horizontal. Lo único que notó fue que yo desaparecía y de inmediato algo le hizo estallar la cabeza en pedazos.

—Oscuridad— La voz del cabeza de dragón resonó en mis oidos y noté como una niebla densa y negra nos rodeó al instante. No era posible siquiera a un palmo de distancia— Ignición— No supe de donde provino, pero todo mi alrededor y cuerpo quedó envuelto en un mar de llamas.

Grité de dolor e ira— Cura, regeneración— No sentí diferencia alguna, todo era fuego que venía en ráfagas ardientes de aire y chocaban contra mi cuerpo. Podía sentir como mi piel ardía por completo, entonces noté el agujero formarse a mi izquierda y el golpe del ángel de la espada a mi costado.

La primera barrera se rompió, al igual que la segunda y tercera, la cuarta resistió poco más de un segundo antes de astillarse y su espada se encontró contra el dorso del martillo. Aquella no era mi tipo de arma, afortunadamente el orifalquio era extremadamente ligero y fácil de maniobrar.

—Luz— Una decena de látigos de color dorado partieron desde él y se clavaron en mi cuerpo. Para ese momento yo ya no sentía dolor alguno. El fuego había quemado mis rostro y terminaciones nerviosas.

—Cura, regeneración— recité casi sin voz alguna. Abrir la boca causaba que las llamas penetrasen en mi boca hasta los pulmones.

De pronto, de entre la oscuridad las cadenas negras viajaron hasta mi cuerpo y una punta filosa rasgó mi hombro y brazo izquierdo. Y como si este nunca hubiese existido todo mi miembro fue cercenado al instante. Grité de desesperación al ver que mi brazo no se hallaba, la sangre manaba escurriéndose por mi ropa mojando todo mi costado.

Las llamas pronto cesaron y mi cuerpo pudo respirar un instante —Cura— Sentí que mi cuerpo iba a romperse en pedazos— Poder, poder, poder— No comprendía cómo funcionaba, pero mi sed de sangre me superaba— Mis huesos crujieron y los músculos comenzaron a romperse por sí mismos debido a la tensión en ellos— Puerta dimensional— Desaparecí y reaparecí— El ángel hizo lo mismo por su parte— Puerta dimensional, puerta puerta— Nos movíamos por el lugar creando caos.

—Luz— Entonces noté se trataban de filosas espadas de luz que se formaban a su alrededor para dirigirse a mí. Me alejé en carrera, pero estas me siguieron como estuviesen hechas de líquido—Puerta dimensional— La usé para acercarme y asestar un golpe con toda mi fuerza a su costado.

La espada que interpuse de rompió en pedazos en el choque y el martillo dio contra todo su cuerpo de lleno. El casco salió volando de su cabeza y noté a un hombre de mirada impactada cuando un poder enorme rompía su interior.

—Cura— No fue mi voz aquella— Valor— Sentí el calor llenar mi cuerpo y la voz recta de Mena a mis espaldas— Aquello fue como un néctar llenando mi cuerpo. Sin importar cuan seria y recta fuese Mena, en ese momento su voz era suave y reconfortante— Sincronía.

Entonces pude comprenderlo todo y mi cuerpo estalló de emoción, sentí la presencia de Miry dando un salto enorme al tiempo que activaba sigilo. Mena atacaba con flechas cuando Miry clavó su daga en el cráneo de aquel ser y pronunció— ardor con todas sus fuerzas.

Yo me moví rápido mientras la oscuridad se disipaba y girando todo mi cuerpo lancé el martillo contra el rostro de un Jin confundido.

Hubo un brillo repentino y sentí como aquel martillo chocó contra algo que detuvo toda mi fuerza en seco. Una mano desnuda acarició la superficie de orifalquio y de pronto noté a la mujer más hermosa que hubiese visto con su rostro a solo dos centímetros de mí.

—Un placer conocerte Allan— Sus ojos eran de un naranja que recordaba al fuego, su boca pasó por mi mejilla dando un suave beso. Por alguna razón todo mi cuerpo tembló al instante. Aquella cosa no era humana. De nuevo sentí que estaba frente a algo tan indescriptible y poderoso que yo era un insignificante insecto.

Me asusté y retrocedí un paso mirando bien al personaje, estaba cubierta por una tela tan fina y suave que podía verse a través de ella. Cubría apenas su cuello y colgaba por su cuerpo tapando sus senos. Su zona íntima estaba totalmente expuesta. No obstante, no sentí atracción, sino miedo, el pánico que siente una hormiga antes de ser aplastada.

—No sabes cuánto me ha excitado ver como luchas. Un hombre de verdad se reconoce en el fragor de la lucha. Ha sido divino poder observarte—Se movió por un lado hasta posicionarse en mi espalda y dejó descansar sus pechos contra esta— Aunque ahora estás muy herido, allí adentro está el corazón de un hombre, quiero hacerte mío ahorita sabes… Podría tenerte entre las sábanas en este momento y te dejaría morir de placer— Por alguna causa aquello no sonó tentador en lo absoluto— Pero no puedo ahora, y tampoco puedo dejar que asesines a mi súbdito en este momento.

Miré a Jin y luego a ella y comprendí entonces el contexto de todo aquello, de mi boca se escapó un nombre —Emerant.

—Harás que me corra si pronuncias mi nombre así… Por toda la gloria, podría tocarme aquí frente a ti. Pero no tengo tiempo ahora ¿Sientes eso que tiembla? Este súbdito mío, aunque muy idiota, hizo algo increíble, y en este mismo instante una decena de criaturas han salido a la superficie e implantado nuevos cristales allí afuera. Están naciendo nuevos abyss por todos los lugares que te imagines y ahora ni yo, ni mis criaturas estamos más encadenados aquí adentro. Ahora la tierra nos pertenece— Se acercó a mi oído— Estaré observando a ver en qué se convierten tu y tus deliciosas amigas— Con esto desapareció junto a Jin, y yo quedé petrificado y confundido.

El dolor regresó a mi cuerpo como un estallido y caí al suelo sin poder moverme. Pese a todo aquello no me importaba en lo absoluto. Miry y Mena estaban vivas y corriendo para acercarse a mí.

En la superficie las personas corrían desesperadas por aquel fuerte temblor que duró más de diez minutos. En la ciudad de Selyntos y Adrem los guardias permanecían estupefactos al notar como un mar de criaturas comenzó a salir del abyss. Arañas, ratas, goblins, esqueletos, beartrolls. La caravana de terror fue en aumento y todos escapaban por sus vidas.

En Yisaid el desastre era peor, pues un agujero comenzó a formarse y a tragar la mitad de la ciudad, mientras todo caía en un abismo, las criaturas comenzaban a brotar y correr por la superficie como si estuviesen toda la vida esperando por aquello.

Emerant observó el desastre desde un risco en las cercanías, feliz de ver que la era del hombre acababa en ese instante, y la era de las criaturas iniciaba. 

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