31. DESESPERACIÓN

Jin observaba atento uno de los miles de pasillos al piso treinta y cinco. Sus pensamientos se hallaban sumidos en lo más profundo cuando otra presencia se acercó en descenso por el lugar y no por casualidad.

Gy, el segundo de los vasallos de Emerant se detuvo frente a Jin y se sentó en las escaleras descendentes— ¿Qué quieres Jin?

—Nada de vuestra incumbencia. No te he llamado aquí.

—Puedo estar donde me plazca, aunque replantearé mi pregunta ¿Qué piensas Jin?

Jin dudó ante la mirada penetrante y verde de Gy— No entiendo bien a nuestra señora, he colocado la gema y roto la barrera, pero se encuentra más interesada en estos humanos que deambulan por el abyss. No entiendo como eso nos puede ayudar.

—Comprender a Emerant puede ser difícil, en especial para alguien tan nuevo— Gy bajó la mirada— No conoces a ningún otro dios ¿cierto? Son caprichosos y la eternidad les aburre en extremo.

—¿Te refieres a Ular?

—Ular está en un punto inalcanzable incluso por otros dioses, me refiero a Trent, quien está al mando del ejército de los muertos actualmente.

—¿Planeas aliarte con Trent y traicionar a nuestra señora Emerant Gy?

—No hablo de traiciones, hablo de la visión y deseo de los dioses. Por ejemplo, en el caso de los humanos que tanto dolor de cabeza te causan, la realidad es que nuestra señora desea verlos avanzar.

—Eso no tiene sentido ¿Para qué ver como tu enemigo avanza?

—Para hacerles caer en el último momento, para ella eso produce una gran satisfacción y placer. Quiere tener enemigos a los cuales derrotar por si misma.

—Para eso está el abyss, para eso estamos nosotros, para luchar por ella.

—No desde su punto de vista, para ella nuestro propósito es servirle y ayudarle en todos sus fines —Hubo un instante de silencio— Pero eso a ti no te convencerá. Yo por mi parte haré lo que considere es de beneficio para mi maestra y ama, haré que los muertos y Trent eliminen a todos los humanos, y para ello haré lo que sea necesario.

—Mataré a estos humanos que están descendiendo, irrumpen con lo que Emerant debe hacer para dominarlo todo.

—¡Hazlo si lo crees necesario! Aunque sabes que, si Emerant se molesta por ello, ni Gravel ni yo dudaremos en eliminarte.

—Tengo muy presente que somos compañeros, pero no amigos. Cada uno tenemos nuestros propios planes y asuntos.

—Nuestro papel, eso es importante— Gy se levantó de las escaleras, sin embargo, algo le detuvo, un pensamiento se formó en su mente — ¿Recuerdas tu vida como humano Jin?

—¿A qué viene la pregunta?

—Gravel no tiene recuerdo alguno, es un pedazo del alma de nuestra ama que ella misma desprendió para dejar por fuera sus más oscuros deseos de guerra, muerte y destrucción. Yo fui un niño humano que abandonaron al nacer en el abyss. Emerant me recogió y dio de comer de sus deseos de control, ¿y tú Jin?

—Morí de hambruna y varias heridas en el abyss. Fui un aventurero que fue desterrado de su tierra. A mi esposa e hija la violaron y mataron guardias de la ciudad de Adrem, por tal razón busqué de matarlos.

—Lo lograste.

—Fue sencillo, sus cuellos eran débiles contra mis manos.

—¿Te convertiste en un asesino después de eso?

—Fui apresado al día siguiente, solo logré matar a esos dos sujetos. El día del juicio pude notar el rostro del comandante de la guardia y otros hombres. Vi sus rostros y supe que ellos también habían participado en la muerto de mi esposa e hijas. Pero no pude hacer nada, fui desterrado y ninguna ciudad quería aceptarme ni permitirme siquiera la entrada.

—Un paria.

—Logré entrar después de un par de años disfrazado a la ciudad y asesiné al comandante de los guardias. Me capturaron nuevamente, pero esta vez no hubo juicio, aunque estaba preparado para la muerte. Me llevaron frente al rey el cual me mandó a echar por apestar en el lugar. Fui conducido a una serie de túneles en el piso veintisiete hasta que me arrojaron a una fosa que se hallaba allí.

—¿Allí te halló Emerant?

—Le pedí al dios del abyss que me salvara, que me dejara aniquilar la ciudad de Adrem a cualquier costo.

—¿Ese es tu fin? ¿Destruir la ciudad de Adrem?

—Y para ello necesito aniquilar a toda la humanidad, pero nuestra ama se centra en personajes irrelevantes como el chico en Cintiael, o este que avanza ahora al piso treinta y cinco junto a su grupo.

—¿Qué te preocupa? No derrotarán a Balrog.

—Cierto, solo deben dejar de avanzar— Contestó Jin desapareciendo del lugar.

—Venganza es tu motor Jin… Venganza de los tuyos— Gy se retiró con una estrepitosa risa.

—Quizás hacer veinte gemas de curación al día era un requisito previo— Comentó Stella tan impactada como el resto de los presentes. Incluso Amy permanecía inmóvil impactada ante el descubrimiento de aquello.

—Supongo que puede ser un factor— Repuso Camus.

—Si ese es un requisito para subir de nivel una magia… dudo que alguno de acá pueda subir las suyas. Estamos hablando de algo endemoniadamente loco. Me juego el culo a que todos nos desmayamos antes de poder hacer siquiera diez gemas de curación, mucho menos las veinte que esta chica ha logrado a diario —Benjen reía abiertamente.

—¡Señor Benjen!

—¿Qué pasa Ciel? Ya no estoy en la muralla donde era el encargado de la tabla, ahora estoy en el abyss. Puedo decir culo y tetas cuantas veces se me venga en gana, además de que tenemos a los orcos encima de nosotros y recatarme en la forma de hablar no salvará a nadie.

—Solo digo que no son modales. Aunque admito me hace muy feliz la noticia.

—A Amy también le hará feliz que dejes de acosarla. Ahora tus hijos tendrán que traerle flores y hacerle reverencia cuando camine la chica— Benjen se mofaba.

—No, yo jamás… —Amy fue interrumpida por Ciel.

—Pues lo harán con gusto. Estoy segura que apenas lleguemos a Selyntos le harán tantas reverencias que se cansará. Será famosa entre los magos más grandes, no me extrañaría la llamasen de Adrem para presentarse en la corte o luchar contra los muertos.

—¡Gran recompensa para un mago, lanzarlo a luchar contra los muertos! — Bufó Stella.

—Solo digo que una magia de tal grado podría cambiar el panorama actual— Cerró Ciel ante las miradas del resto.

Camus intervino— Sin importar lo que la señorita Amy decida después de este embrollo en el cual nos hallamos, y debemos solventar— Fue incisivo con la última parte— Admito me encuentro curioso de saber cómo la obtuvo y cuáles fueron los requisitos. Eso nos podría ayudar en gran manera sobre el uso y adquisición de las magias.

—¿Sentiste algo extraño Amy? ¿Algo que te resultara particular?

—Nada. De hecho, yo no me había percatado de ello hasta que el señor Benjen se me acercó y comentó al respecto, no me lo creí hasta ver las estadísticas —Comentó la menor del grupo.

—La vieja costumbre de usar la habilidad lectura me ganó, diría que por mera suerte y sin planearlo— Alegó este.

—Pero ha dado un resultado muy positivo y conveniente en este caso —Apoyó Camus.

—Demasiado conveniente diría yo, sin embargo, no me molesta —Expresó Benjen.

—A ninguno nos molesta, y no digo que sea mala la evolución de Amy, ni dudo de sus habilidades. No obstante, no solo es increíble, sino que nos salva el pellejo, lo cual da mucho que pensar.

—Camus, de cierta forma todos presionamos a la chica para que hiciera gemas como una desquiciada, probablemente a un ritmo que ningún otro pudiera haber soportado.

—Yo ayer descansé de hecho— Intervino Amy.

—Me consta, puedo dar fé que Amy —Dimch ya no se atrevía a llamarla niña — Permaneció casi todo el día en su tienda descansando como se sugirió, solo salió para hacer necesidades, comer y conversar con el señor Vermont y Melanie.

—Descuida Dimch, no creo que Yisha bajase a darle una bendición divina a Amy —Calmó los ánimos Camus —¿Y ya la comprobaron? ¿Qué tan efectiva es? —Su mirada se dirigió a Ciel y Benjen.

—Totalmente efectiva, quitó todo rastro de peste en las estadísticas— Expresó Benjen cambiando su tono a uno muy serio.

—No hay síntomas físicos tampoco, ni fatiga siquiera— Alegó Ciel.

—Entonces es una cura completa contra la magia peste. Eso es un gran avance.

—Solo puedo hacer esa magia dos veces al día, quizás tres si me concentro, pero agota mucho— Expresó Amy.

—¿Tan agotador es? —Stella guardó silencio luego de la sorpresa —No debería extrañarme, debe ser extremadamente fuerte.

—Y necesitaremos gemas de las rojas grandes— Expresó Benjen —Eso si desean almacenar algo.

—¿No se podría en una gema roja o azul? —Preguntó Ciel.

—Y tampoco en una roja muy pequeña, estoy seguro de que estallaría en la mano de quien la toque —Comentó el viejo.

—Te creo Benjen, no hay quien sepa más de estas cosas que tú. Eso también nos deja un nuevo panorama con los goblins y el enfrentamiento con los orcos.

—No creo que sea tan distinto Camus, la chica solo puede sanar a dos personas por día. Tardaremos más de un mes en sanar a todos los que se infecten, eso si logramos hacer que nadie muera.

—Cierto, entonces de igual forma necesitamos un poco de ayuda. ¿Cómo van los goblins?

—Se asentaron en la zona oeste y este, han llegado unos quinientos diría yo, también están en las tres cámaras siguientes, tienen suficientes gemas para repeler y comida. Como dijeron al principio se preparan para enfrentarse a los orcos, aunque sus armas no son las mejores —Informó Benjen desplegando un mapa improvisado de esa zona del abyss.

—Nosotros tampoco disponemos de muchas armas. Son una fuerza considerable —Comentó Camus.

—Necesitamos algún plan para poder repeler a los orcos de igual forma.

—Se me ocurrió la idea de crear una cámara acorazada y trancar toda entrada y salida, pero tendremos problemas con los insumos de agua y comida, sin contar que los chicos de Tariel y el de Allan no podrán encontrarnos al regresar.

—El jefe Otrit aseguró tiene goblins preparados en el camino para informarles sobre nuestra ubicación, sin embargo, el problema de la comida y agua es serio.

—Pero creo que no es tan mala idea. Podemos crear un desfiladero de muerte en esta zona— Señaló un par de rutas angostas que llevaban hasta la cámara donde se hallaban actualmente.

—Un lugar con trampas y un par de hombres que puedan diezmar sus fuerzas —Afirmó Stella observando el mapa.

—Tendríamos que cerrar las entradas que vienen desde esta zona y confiar en la palabra del viejo goblin sobre los grupos —Corroboró Camus.

—Pero podríamos repeler y resistir las hordas de orcos que vengan, al menos en un principio, del resto no se me ocurre ninguna mejor idea— Benjen se lanzó en la silla cruzándose de brazos.

—Es una idea excelente Benjen, podría funcionar.

—Pero no será eterna ni perfecta, los orcos llegarán tarde o temprano. Y tendremos que hacerles frente, no habrá piedad en ellos, seamos goblins o humanos.

—En mi vida me habría imaginado que aliarnos con goblins sería una opción— Benjen se reía de lo alocado de todo aquello. 

—Por otra parte, hoy se cumple el plazo de tres días que el jefe Otrit le dio al grupo de Mena para descender y regresar con la magia sanación.

—Afortunadamente Amy logró desarrollar la magia, de otra forma estaríamos en serios problemas.

Amy se sentía apenada en un grupo que conversaba sobre temas tan relevantes. Especialmente por ser tratada como alguien relevante. Añoraba la tranquilidad que le brindaba el cobijo de Allan, Miry y Mena. Tan fuertes y seguros que sin importar la situación ella creía podía continuar.

Extrañaba las palabras de Mena liderando, ella de seguro habría creado un mejor plan para la lucha contra los orcos, mientras que Miry le habría dado un abrazo fuerte y Allan le habría animado de algún modo.

Se acomodó en el asiento y buscó de repasar sus estadísticas donde no era observada por el resto de los presentes. Sus palabras fueron apenas un susurro —Ads dem.

Nombre: Amy Fenrir

Edad: 12

Profesión: mago

Nivel: 6

Vida: 304

Fuerza: 19

Agilidad: 24

Inteligencia: 35

Resistencia: 40

Destreza: 40

Magia: 3

Habilidad: 1

Atracción 2

Magia aprendida

Regeneración 2

Valor 1

Cura 2

Agua 1

Sanación 1

Las repasó con ahínco, aun sin creer la nueva magia adquirida. Si ella había crecido tanto, ¿cuánto más podrían haber crecido sus compañeros?

De pronto hubo un fuerte ruido en el exterior de la tienda de campaña y un hombre entró a la misma alarmado —Señor, los orcos se acercan, hay tambores de guerra resonado en los pasillos. 

—¿Llegaron los orcos? —Camus se levantó tan alarmado como el resto — ¿Cuántos?

—No sabemos señor.

—¿Cómo no sabemos? Tenemos a hombres apostados solo para saber si venían y cuantos eran.

—Es que son demasiados, señor, no pueden contarlos.

—¿Qué tantos orcos, chico? —Preguntó Benjen colocando su mano sobre el hombro de este para calmarle.

—¿Cinco mil? No sé, Fred dejó de contar porque no se ve donde terminen.

Los presentes tragaron saliva ante la cantidad. Incluso con los goblins probablemente llegarían a solo setecientos combatientes, y eso con suerte.

—Esto no puede estar sucediendo ¿Acaso no nos dejarán en paz hasta matarnos a todos? —Preguntó Ciel.

—Para los orcos no somos más que un obstáculo, al igual que los goblins. Eliminarnos a todos es la mejor solución —Camus salió de la tienda sujetando a Stella del hombro.

Selyntos era tan grande que Daniela no cabía en su asombro. La muralla externa debía medir unos veinte metros de alto y circundaba toda una montaña. Frente a esta se extendían centenares de cultivos.

—Selyntos fue creada para lucir muy semejante a Adrem, pero en Adrem las piedras de la ciudad son blancas y no grises y negras. Además de que no están las estatuas enormes.

—¿Estatuas enormes? — Siquiera podía imaginarse algo tan hermoso y majestuoso. Selyntos lucía enorme en comparación a la pequeña Utghardie. Las casas se notaban escurriéndose por la ladera de la montaña y en el centro una pequeña fortaleza circular, que se adivinaba de inmediato se trataba del centro neurálgico de la ciudad.

—Es hermosa y grande— Señaló Clari.

—Y peligrosa, debes conocer bien sus callejones para poder guiarte por ella o terminarás en algún lugar de mala muerte rodeado de maleantes —Apuntó Hyn.

—Selyntos no es tan peligrosa— Avanzaban de forma lenta al costado de una plantación mientras la tarde finalizaba e iniciaba la penumbra nocturna— Adrem es una locura, el doble o triple de grande. En este punto ya estaríamos dentro de la ciudad.

—¿Así de grande?

—Enorme— Apuntó Tariel.

—Me gustaría poder verla —Apuntó Clari y Daniela sonrió asintiendo.

—Has viajado mucho Tariel— Señaló Daniela.

—Un poco, Adrem la conocí en una misión hace años, debíamos además entrar a la ciudad maldita que está un poco más al norte.

—¿La ciudad maldita?

—Entre Adrem y la zona de los muertos hubo una ciudad hace mucho tiempo, ahora está deshabitada, pero ocurren cosas muy extrañas allí. Recomiendo que nadie la visite jamás, además de que está demasiado cerca del territorio de Sinner. Yo en aquel tiempo acababa de llegar y todavía era una ruck, así que tomé la misión sin saber nada al respecto.

—¿Fuiste una Ruck Tariel? —Eso dejó sin palabras a Daniela. Tariel se mostraba tan convencida y diestra en todas las áreas que era difícil pensar se trataba de alguien que llegó sin recuerdos.

—Fue hace más de diez años, pero si, una vez fui una ruck. Una lo bastante inteligente para no meterme al abyss. Aún lo evito tanto que puedo, solo un par de incursiones con el grupo de los caballeros oscuros, cosas que son necesarias para tener buen dinero.

—No tenía idea de eso— Comentó Hyn.

—No es algo que vayas contando por allí, sin contar que tal vez dejase algunos rumores falsos esparcirse por la ciudad.

—Yo pienso en comprarme un estofado enorme, o un pedazo de carne de cerdo asada con algunas papas calientes, mantequilla y una buena cerveza.

—Primero debemos solicitar una audiencia para informar e la situación, después podemos comer y ducharnos. Si todo sale bien regresar mañana en la mañana, si todo sale mal…

—¿Qué hacemos si todo sale mal? —Preguntó Clari.

—En el peor de los casos pueden decir que no nos ayudarán de ninguna forma y deberemos buscar información en algún bar sobre alguien que tenga la habilidad que buscamos, secuestrarlo y regresar. La otra posibilidad es tener que comprar la opinión de los altos con nuestros cuerpos, en dado caso estoy deseosa de ver lo que Hyn puede hacer.

—¿Yo?

—Hay hombres con gustos muy particulares. En fin, el caso es que debemos movernos por la ciudad y hallar la manera de conseguir nuestro propósito.

—Soportaré todo a fin de ver a Hyn mover el trasero frente a otro hombre.

—Déjense de bromas, prefiero tener que volver a enfrentarme a los minotauros antes que eso.

—Si es necesario para la misión deberás acatar las órdenes y sacrificarte— Tariel no soportaba la risa cuando faltaban pocos pasos para llegar a la entrada de la ciudad. Los guardias se acercaron mirándolos de arriba abajo, lo cual no era extraño, estaban andrajosos luego de deambular por el abyss y enfrentarse a los minotauros.

—¿Quiénes son y de dónde vienen?

Tariel dio un paso al frente— Soy Tariel, conmigo están Hyn, Clari y Daniela, venimos de Utghardie, tenemos una carta de parte de Stella del gremio de los caballeros oscuros y solicitamos una audiencia.

—¿Una audiencia? —El guardia realizó una mueca con la boca antes de soltar una enorme y extensa risotada. Daniela observó el rostro del resto de los guardias, eran al menos siete de ellos —No creo exista audiencia alguna para ustedes.

—Es el deber, un gremio ha solicitado una audiencia, llama a tu superior para que venga y lea la carta.

—Yo soy Travis— Un hombre de rostro cuadrado y cuerpo abultado pasó por delante del resto de guardias— comandante de la guardia y entrada a la ciudad.

—Soy Tariel, y esta es una carta de Stella, solicitando de manera expresa una audiencia para aclarar cuestiones vitales para la ciudad de Utghardie— Entregó la carta en sus manos sin dejar de mirarle a los ojos. El hombre la recibió y dispuso a abrirla y leerla frente a todos los demás. Tardó algunos segundos que transcurrieron en silencio antes de que alzara la vista.

—En efecto, la señorita Stella mandó esta carta —Detuvo sus palabras y apara asombro de todos rompió la carta frente a ellos— Lamentablemente la ciudad de Utghardie ya no existe, tampoco el gremio de los caballeros oscuros, por lo tanto, esta carta pierde toda validez —Miró de forma altiva a Tariel, la cual estaba totalmente sorprendida y sin palabras— Es una pena, eres toda una belleza — Respiró profundo —Ejecútenlos a todos.

Tariel fue tomaba de ambos brazos por un par de hombres, impactada por la decisión que acababa de tomar el comandante de la guardia. Probablemente en otras circunstancias habría estado preparada, pero aquello no era una de los escenarios que ella contemplaba, normalmente un guardia no tenía autoridad suficiente para ejecutar.

Miró con los ojos abiertos mientras que Clari empezaba a forcejear con un guardia. Hyn golpeó a uno con el escudo justo en la quijada y Daniela se lanzó directo a Tariel, tomó una daga de la cintura y con un movimiento brusco atravesó el ojo de un guardia clavando la daga en esta.

El grito del hombre dio paso a la locura y el desorden, uno donde Tariel aprovechó para zafarse, propinar una patada, tomar una espada y clavarla en el abdomen de otro antes de salir corriendo en retirada. Hyn, Clari y Daniela llevaban un par de metros de delantera en carrera desenfrenada, escapando de la ciudad de Selyntos por sus vidas.

A pesar de haber estado emocionado por ver a las hadas, el bosque por el cual nos adentramos no era nada agradable. Los árboles eran altos y el lugar en extremo silencioso, a un punto que no era nada natural.

Llevábamos todo el día corriendo de bulettes que aceleraban a velocidades increíbles, al punto que no era posible detenerles ni derrotarles sin hacerles chocar contra rocas. Sin embargo, prefería estar corriendo que descansar en semejante bosque. Los pisos debajo del treinta tenían diferentes criaturas, especialmente zampanos, minotauros y dragones verdes como el que vi aquel día salir del abyss y abandonar la ciudad.

Los dragones no eran comunes, pero logramos divisar uno a lo lejos. Moviéndose con un andar lento mientras el piso retumbaba con cada paso que daba. Era una bestia imponente, siquiera me imaginaba que clase de poder tendría, o cómo una espada se clavaria en aquella piel. No necesitaba estar cerca para notar su poder. Cada bestia y criatura del abyss lo podía sentir con solo verlo. Era mejor evitarle.

La espesura del bosque de las hadas creaba un techo de hojas que bloqueaba la luz, la tierra a nuestros pies era mohosa y fangosa, el aire era espeso y provocaba respirar entrecortado, pero la peor parte era el silencio y las sombras que se observaban moverse a nuestro alrededor. Eran sinuosas y con formas diversas. De inmediato entendías que aquello no era normal.

—A Miry no le gusta este bosque. No hay animales aquí, ni siquiera hay insectos o criaturas.

—Interesante que lo digas, entonces no sé qué es lo que vi moverse por allá —Comentó Mena. Yo intenté mantenerme callado pues ya había visto un par de sombras moverse a nuestro costado, una de ellas era casi humana, pero de tres metros de estatura..

—No vean a los lados, solo sigan adelante. Sígannos a nosotros, conocemos el camino— Informaba Kot por cuarta vez mientras avanzábamos.

—No huele a bosque, los árboles no huelen a árboles — Continuó Miry.

—Quizás se deba a que estamos dentro del abyss— Comentó Mena, Miry respondió negando con la cabeza mientras me sujetaba con mayor fuerza.

—Es un olor extraño, un olor a muerte. 

La primera vez estuve a poco de gritar del susto, pero decidí que probablemente era mi imaginación y solo un sonido del viento o los árboles.

—Todos tus amigos están a poco de morir… los orcos están atacando el campamento… —Se me heló la sangre y me detuve, frio y blanco cómo papel.

—¿Pasa algo Allan?

—Nada— Mentí intentando reincorporarme y continuar caminando. La segunda vez sucedió a los pocos minutos y fue tan claro que no pude negar se trataba de una voz contra mi oído.

—Amy está muerta con una espada en su cuerpo. Regresa con Miry y vive tranquilo… — Apreté los dientes y continué, definitivamente no iba a detenerme en ese lugar. Las voces continuaron susurrándome desgracias al oído, tentándome a huir de allí y alejarme a vivir tranquilamente con Miry a mi lado.

El camino era extraño y perdí la razón del tiempo muy rápido, sentía que deambulaba hacia adelante, pero me dirigía hacia atrás. ¿Acaso había magia confusión en el aire?

Andamos por cerca de media hora para poder llegar a un claro extraño, donde no había árboles, pero la luz no llegaba al suelo. En el suelo se hallaba un grupo de rocas curiosamente arregladas en un círculo.

—Llegamos— La voz de Kot sonó apagada, aquello no me dio buena impresión. Si los goblins no estaban alegres de ver a las hadas, por alguna razón sería.

—¿Dónde?

—Debemos atravesar las rocas — Kot dijo debemos, pero ni él ni Ulmir se mostraron muy interesados en avanzar, solo Giro dio un paso adelante junto a nosotros. Miry me tomo fuerte de la mano y yo le sonreí para que sintiera algo de confianza, Mena me tomó del hombro y avanzamos.

Esperé que algo raro y extraordinario sucediera. Sin embargo, atravesé las rocas y no sentí nada especial hasta pasados unos segundos. Dejamos de hallarnos en la oscuridad del bosque, aquel lugar brillaba con tonos azules, amarillos y verdes de distintos cristales. Escaleras rodeaban los árboles y ascendían por estos hasta las copas, donde plazas enormes de madera conectaban creando todo un piso superior.

—¡Extraños!

—¿Quién los ha invitado?

—Han entrado a nuestra morada — Las hadas no eran lo que yo pensaba. Siquiera sabía cómo describirlas. Sus cuerpos no eran corpóreos como tal, se resumían a formas de mujeres hechas de viento, hojas y agua revoloteando en su interior. No era capaz de ver sus siluetas completas o discernir si sus ojos eran oscuridad o luz.

—No son bienvenidos— Una silueta pasó frente a nosotros a gran velocidad rodeándonos.

—Venimos a comerciar —Giro se atrevió a hablar.

—¿Qué desean? —Se escucharon voces como ecos en el bosque.

—La magia sanación, o sangre de ángel para curar la magia peste —Habló Mena.

—Magia sanación… — Por un momento una sombra se movió de tal modo que pensé todo un árbol se movía junto con ella, pero el macizo se mantuvo en su lugar y la silueta envuelta en hojas bajó hasta frente de nosotros.

—Soy Ardina ¿qué tienen para ofrecernos?

Mostré los cuernos de Behir y las gemas más grandes recolectadas. La figura apenas volteó a mirarlas.

—Muy poco por enseñar magia sanación.

—Pero no necesitamos nos las enseñes, solo comprar un par de gemas con la magia.

—Las gemas solo pueden contener una parte de cualquier magia, poco eficiente. Las gemas tienen límites que restan potencia a las magias. Las gemas que tienes en tus manos apenas servirían para magia sanación. ¿Qué gano yo entonces a cambio? Las hadas no hacen tratos con humanos.

—Quieren que Allan sea su esposo, pero Miry no se va a quedar sin esposo por dárselo a las hadas— Miry me colocó detrás de ella, pero el hada no se inmutó siquiera con el comentario.

—Las hadas solo deseamos conocimiento o ayuda cuando algo no es posible para nosotras. Ustedes no pueden ofrecer ninguna de esas dos.

—Pero con los goblins realizan trueques— Comentó Mena.

—Con los goblins podemos comerciar, los goblins no tienen al Jin detrás de ellos pisando sus pasos para matarlos.

—El Jin — Comentó Miry fría.

No necesitaba explicaciones, su sola mención fue suficiente para que mis músculos se tensaran y un frio recorriera mi espalda para instalarse en mi pecho —¿El Jin nos persigue?

—Está justo afuera de este bosque esperando para matarlos con algunas criaturas.

—¿Hay algo que las hadas deseen en lo cual podamos ayudarles? — Preguntó Mena con aire de seguridad.

—Nada al alcance de sus niveles.

—¿Qué quieres decir?

—Si no son capaces de llegar al piso cincuenta, hay poco que puedan hacer. Son muy pequeños y débiles para cualquier tarea.

—¿Qué podemos recibir a cambio de todo esto que tenemos? —Pregunté deseando siquiera un par de gemas de sanación. Pensaba en Amy y en los hijos de Ciel, así como en Vermont y Melanie. A decir verdad, el resto dejó de importarme tanto. No podía salvarlos a todo, así que de cierta forma mi mente priorizó a quienes llevaría con vida.

—Información, podría brindarles un poco de luz en su camino y responder lo que ustedes deseen —Su voz fue suave pero fría. No me quedó lugar a dudas de que aquello no era una situación donde pudiera regatear. El tono de su voz me decía fuerte y claro que darnos información era mucho más de lo que en su opinión merecíamos.

—¿Qué clase de información Ardina? ¿Qué podríamos ganar con información? Nuestra gente está a poco de morir a causa de la peste.

—Podría hablarles sobre las magias y cómo funcionan, podría relatarles lo que sucede con sus amistades en este preciso instante, o incluso hablarles sobre su futuro, claro, un futro muy corto pues la muerte les espera al salir de este bosque.

—¿Qué sucede si salgo de este bosque y no muero? —Pregunté con tono desafiante. Su ahínco en nuestras muertes me estaba sacando de mis cabales.

—Tu tendrás otro día para vivir y yo me habré equivocado —Hubo un silencio en el cual su forma etérea se movilizó rodeándonos para apostarse a mis espaldas— Aunque es extremadamente improbable que sobrevivas, si lo haces, habrás probado tu valor, y podremos hacer negocios.

Nos miramos las caras y apartamos un poco para determinar nuestra mejor ruta de acción, aquello no era ni cercanamente lo que esperábamos de las hadas. El negarse a negociar con humanos era un panorama que no predijimos de ninguna forma.

—A Miry le gustaría saber el futuro —Miré a mi compañera, yo opinaba lo mismo, si tenía cualquier pista sobre nuestra pelea contra Jin, estaba agradecido.

—A mí me preocupa lo que sucede con el grupo, creo que se refiere a que están en problemas —Comentó Mena, a lo cual contesté sin dudar.

—Están luchando contra los orcos en este momento.

—¿Qué? ¿cómo lo sabes?

—Escuché un par de voces por el camino, lo más seguro es que fuese alguna de ellas.

—Pero eso es… —Miry tenía los ojos abiertos como platos—¡Amy está allá!

—Pero no tenemos forma de regresar hasta ellos de inmediato, tardaríamos más de un día en regresar, para entonces la lucha ya habría terminado—Analizó Mena en frio y guardó silencio observándonos. Nosotros permanecimos mudos aguardando su conclusión. No había duda sobe sus criterios, si por algo sobrevivíamos era por su facilidad para tomar decisiones acertadas y salvarnos el culo a nosotros.

—¿Y bien?

—Creo que deberíamos tomar la opción de aprender sobre las magias. Con eso quizás podríamos hacer algo contra Jin, y quizás aprender la magia sanación de ser necesario.

—¿Qué sucede si no nos dice algo relevante, solo cosas superficiales? —Pregunté.

—Por lo poco que nos ha dicho las hadas coleccionan información, deben saber mucho más que nosotros o los goblins. Ese conocimiento es mucho más valioso de lo que nosotros le estamos dando con las gemas y cuernos.

—¿Nos está ayudando? —Preguntó Miry.

—Eso creo, solo que de una manera poco convencional.

—Confío en ti Mena—Resolvió Miry.

—Y yo. Si dices que es nuestra mejor opción, tomémosla.

—Bien —Nos separamos y dirigimos a la forma que revoloteaba entre un par de árboles como si jugase con ellos —Tomaremos la opción de aprender sobre las magias, y las habilidades de ser posible.

—Comprendido, entonces síganme un instante— Expresó el hada, los cuatro acatamos avanzando detrás de ella— Las habilidades y las magias tiene una diferencia crucial, las magias consumen energía interna del usuario, pero pueden ser usadas en cualquier momento siempre y cuando el usuario haya aprendido la magia previamente. Las habilidades se dividen en dos secciones, una que puedes hacer crecer con el manejo y entrenamiento. Son aquellas que van ligadas al uso de ciertas armas, y otras que vienen dadas de nacimiento y se presentan cuando el usuario más lo requiere o mediante invocación con la palabra Ads. En muchas ocasiones están ligadas a las emociones del usuario. Según los mitos de algunas razas las habilidades son entregadas por los dioses y todos los seres tienen al menos un par de ellas.

Las habilidades se dividen entonces en dos partes, las naturales y extrañas, y las que se entrenan para hacer dominio de ciertas armas o especialidades.

—Comprendo— Aquello tenía sentido, la habilidad dominio de espada o cuchillo ciertamente no era semejante a la habilidad de salto o lectura.

—Incluso dentro de las habilidades que cada ser posee de nacimiento existen algunas que son muy extrañas y otras que aparecen de forma más común. Las habilidades de nacimiento son: duplicar, lectura, copiar, protección, level up, protección mágica, repeler, aprendizaje, atracción, salto, recolección, contraataque, portal y anulación. En cambio, las habilidades de entrenamiento dependen netamente del manejo del arma, el arte marcial que se use y el nivel de destreza y agilidad que tenga el usuario. Para ver el mapa de estas habilidades solo deben acercarse al tablero de cada abyss pronunciar su nombre y pedir por el cuadro de habilidades de combate y entrenamiento.

Las magias son mucho más complejas. En especial porque deben aprenderse el cuadro de las magias y los diferentes requisitos que tienen cada una de ellas para poder ser aprendidas. Siempre y cuando cumplan todos los requisitos que tenga una magia, esta aparecerá en sus estadísticas personales y podrá ser usada.

El requisito más básico y tácito de cada magia es que solo se pueden aprender las magias circundantes a las magias que ya poseas. De no poseer ninguna magia debes esperar y buscar de cumplir los requisitos básicos de las más esenciales.

Hay magias que tienen bajo nivel de requisitos, como la magia valor, miedo, pánico o concentración. Otras tienen requisitos más específicos y reglas atadas a cada una de ellas, por ejemplo, la magia Vida permite resucitar a un ser, pero sus requisitos son muy altos. Sin embargo, aun habiendo aprendido la magia deben ejecutarla sobre el cuerpo de la persona a menos de un minuto de su deceso, al igual que se debe ejecutar en conjunto a la magia sanación para poder curar sus heridas o la enfermedad que le provocó la muerte. De otro modo la persona morirá a los pocos segundos.

Si la magia vida es usada después de ese minuto la persona no resucitará, pero el usuario aprenderá la magia zombie, y si se ejecuta sobre algún objeto puede aprender la magia animación de objetos.

—¿Cómo podemos saber los requisitos de cada magia?

—Deben llegar hasta el tablero del abyss, pronunciar su nombre y luego el nombre de la magia que desean indagar. Hay también magias que son afines entre sí, y dependen de su magia base y su perfeccionamiento. Para ello las magias están estructuradas por columnas dentro del cuadro de magias en cualquier tablero. Por ejemplo, es mucho más sencillo aprender primero prisa, para pasar a magia de fuego, de esta se salta a ardor, luego ignición y por último lluvia de fuego.

Otro factor importante de cada magia son sus radios de acción, las magias más básicas se pueden entrenar para expandir sus radios de acción. Hay otras que son más estrictas y su radio de acción se limita a un par de metros, estas son sus limitaciones más explicitas.

—¿Cuáles son los requisitos de la magia sanación?

—El usuario debe tener un nivel de magia mínimo de tercer nivel, inteligencia treinta y dos, resistencia cuarenta, destreza cuarenta, un segundo nivel de cura y capaz de expandir el aura de cura a más de treinta metros a su alrededor.

—Eso serían como muchas gemas de curación.

—Unas treinta gemas verdes de curación como mínimo —Comentó el hada mientras avanzaba.

—Imposible, Amy y yo apenas llegamos a doce o quince esforzándonos —Expresó Mena.

—Y eso es todo lo que puedo explicarles por el pago dado — Expresó el hada.

—¿Qué? ¿Me puedes dar alguna pista sobre cómo usar mi habilidad aprendizaje? —Pregunté cuando el bosque de las hadas desaparecía de nuestra vista.

—¿Para qué necesitas ayuda con esa habilidad? Ya averiguaste lo que necesitabas para ella. El Jin te espera, estaré observando Allan Fenrir, si sobrevives, podremos hacer un trato…

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