30. DILACIÓN

-¿Cómo?

-Los minerales en el techo proporcionan luz y hay magia de por medio -Explicó el goblin mientras enterrábamos algunas de las cosas recolectadas en la entrada del piso treinta y uno.

-¿Hay una magia que produce luz? – Inquirió Miry.

-La magia Luz obviamente- respondió este como si fuese lo más obvio y natural.

-¿Y quién alimenta esa magia, digo, para estar siempre y en algo tan grande…? -Comentó Mena.

-No tener idea. Solo saber que la magia luz existe en este lugar.

-Los minerales y cristales deben retener y dispersar la luz, pero algo muy potente debe alimentarlo- Clausuró Mena, pues Kot no quiso continuar la conversación. Estaban muy dolidos por la pérdida de Heltmer y yo no podía reprochárselo. Meses atrás Mena y yo perdimos a Vert y aún lo recordaba y pensaba en ello.

Sonaría tonto, pero mi mente me culpaba por haber sido tan tonto, tan inexperto. Por no haberme movido mejor, por lanzarnos a semejante lucha sin nada de experiencia, por no proponerme aprender a manejar siquiera un cuchillo antes de irme a tal pelea. Sin desearlo la mente queda con muchos pensamientos negativos sobre los “quizás si…”. Afortunadamente después de cierto tiempo dejas de pensar en ello de manera tan constante y a prestar tanta atención a tales pensamientos. El sexo, el hambre y las ganas de sobrevivir terminan ganando terreno y la culpa se calma.

-Estoy preocupada- Comentó Mena al terminar de enterrar las cosas. Era obvio no podíamos cargar con todo, así que aquello era como un depósito. Solo nosotros y los goblins sabíamos la ubicación de aquel pequeño tesoro.

Tardé en soltar los cuernos de Behir, había constado tanto derrotarlo y no tenía la certeza de poder hallar esa misma entrada al nivel treinta y uno después. Sin contar que esperaba poder negociar con las hadas con ellos.

-Acabamos de derrotar a Behir ¿Qué te puede preocupar? – Pregunté.

-Estamos a descampo- Contestó nuestra líder.

-A Miry le gusta estar aquí, es más como estar afuera del abyss.

-No sabemos pelear a descampo, siempre luchamos dentro de cuevas.

-Algunas eran bastante grandes- Repuse intentando ver similitudes en el tipo de lucha.

-Pero aquí no hay ninguna pared, podemos ver y pueden vernos desde cientos de metros de distancia. No hay como ocultarnos ni como atacar por sorpresa.

Abrí la boca, pero la cerré igualmente. No había pensado en aquello, busqué de agacharme más para que mi cuerpo no sobresaliese por encima de la enorme maleza que nos rodeaba.

-Miry ha visto varios Bulettes por allá-Comentó esta- Pero no han atacado.

-El señor Helim ha bajado hasta estos niveles, nos pudo decir que era un terreno llano-Agregué.

-Pues Helim es nivel veinte, una planicie no debe ser el mayor problema para él- Soltó Mena mientras nos escondíamos a gachas gracias a lo alto de la maleza.

-Miry tiene dos cosas que decir- Hicimos silencio observándola- Miry no tiene problemas en pelear en campo abierto, Miry sabe pelear así. Y segundo, cuando estábamos con el señor Helim nosotros peleábamos a terreno abierto.

Quedé boquiabierto y no pude refutar aquella lógica. Quizás Helim había previsto algo como esto y por tal razón nos enseñó a luchar afuera del abyss, a pesar de tener su propio sumidero.

-Tú sabes pelear en cualquier terreno y circunstancia- Felicité a mi compañera y acaricié sus orejas y esta sonrió complacida.

-Es cierto, creo que podremos mantener una formación triangular y movernos coordinados con sincronía. Solo debemos ser cuidadosos, puede haber monstruos que no superen esta maleza en estatura y allí tendremos problemas para divisarlos.

-En cuyo caso debemos…- Esperé, pero no hubo respuesta.

-No sé.

-¿Cómo hago con la magia fuego? – Preguntó la tumb- Todo esto va a arder.

-Supongo que debemos pasar de esa magia si no deseamos ahogarnos en humo e incendiar todo el abyss- Respondió Mena.

-Pero sería una grandiosa idea y forma muy fácil de solventarlo todo, encender fuego y dejar que consuma todo el abyss- Agregué.

-¡Grandiosa idea Allan! ¿Y me explicas cómo harás para conseguir la sangre de ángel? ¿O si las hadas estarán dispuestas a cooperar contigo si incendias todo el condenado lugar? -Rezongó Mena lanzando un bufido.

-No lo pensé mucho- Admití con algo de pena.

-¿Han pensado como avanzaremos? – Giro llegó con la pregunta más simple para dejarnos desconcertados- Podemos ir lento eliminando a la mayoría de las criaturas o procurar un ritmo intermedio, pero buscando no ser vistos.

-Sabe hablar bien- Fue la expresión de Mena.

-Mucho mejor que Kot incluso-Agregué.

-Por favor no digan nada al respecto, no está bien visto que yo sepa hablar como ustedes- Giro inclinó su cabeza en forma de disculpa.

-No diremos nada, pero evita que los demás te vean- Alegó Miry.

-Están entretenidos, Ulmir está molesto porque nadie protegió a Heltmer, y Kot junto a Cotfin intentan calmarlo un poco.

-Nosotros no tenemos la culpa- Indiqué.

-No la tienen, lo sé, pero Ulmir será una molestia. Si no sabes pelear debes hacer lo que hago yo, mantenerte atrás y a salvo- El goblin tenía razón, no le vi en ningún instante durante la lucha después e encargarse de dirigir a los bulettes al aceite hirviente.

-¿Por qué no puedes hablar frente a los demás goblins nuestra lengua? -Pregunté curioso.

-No tuve permiso para aprender su lengua, se supone no se hablar como ustedes, se supone no sé muchas cosas que sí sé.

-Me simpatiza que el goblin sea curioso- Miry sonrió.

-¿Tú que dices Giro, debemos ir eliminando a todos los monstruos, o desapercibidos? -Le preguntó Mena.

-Creo que desapercibidos y elegir bien qué peleas realizar es la mejor manera. Después de todo estamos retrasados, a este ritmo llegaremos mañana donde las hadas.

-Y quedaría solo medio día para regresar donde los goblins- Comprendí la preocupación de Giro. 

-Poco más de medio día, y menos que un día.

-Yo temo es que avancemos dejando algún grupo de monstruos atrás y después nos veamos rodeados- Mena fue incisiva.

-Por eso la decisión la tomarán ustedes, no yo- Comentó Giro.

-Concuerdo contigo, debemos avanzar evitando luchas innecesarias, pero debemos ser cautelosos y siempre dejar una posible vía de escape- Expresó Mena más calmada- Solo probaba si tenías buen juicio. Como verás mis otros dos compañeros no son los más precavidos… Pensaban que usar fuego era una buena idea.

-Todo se incendiaría y sería difícil tratar con las hadas luego de quemar todo- Comentó Giro, como si aquello fuese la conclusión más obvia.

-Exactamente, aprecio que alguien más pueda ver lo “obvio” – Mena me miró con malicia- del asunto.

-Bien, será necesario memorizar- Fijó en nosotros la mirada mientras hacía espacio para dibujar en la tierra- Este nivel está lleno de planicies y pequeños bosques y riachuelos. Creo que salimos en lo que llamo la sección en forma de U.

-¿Crees? -Inquirió Mena.

-He pasado por aquí dos veces a lo máximo, nunca entrando por Behir.

-Entiendo, prosigue.

-La pared que tenemos detrás no es tan larga como parece, se curva aquí y hace forma circular así. Todas las entradas de Behir son así, pero esta, en particular viene rodeada por un riachuelo así, en forma de U. Significa que aquí y aquí debe haber un par de bosques, pequeños ambos, pero si queremos avanzar debemos tomar este, el de la izquierda. Allí hay un sendero que toma esta forma. Kot les dirá seguir el sendero pues es lo más seguro para llegar hasta el piso siguiente, pero el sendero es peligroso, es un sendero de zampanos.

-Entiendo- Repuso Mena.

-Pero los zampanos no son tan peligrosos- Contesté.

-Suelen reunirse en el camino en grupos de treinta o más zampanos- Comentó Giro.

-Es peligroso entonces ¿qué hacemos?

-Yo diría para ir por los árboles, pero ceo que no es muy fácil con armas y protecciones -Giro sonrió como apenado.

-Nos quedaremos a un costado del camino, vigilaremos no toparnos con un grupo grande de zampanos, pero sin abandonar la ruta segura- Mena tomó la decisión tan rápida y ágil como siempre, Giro entonces se separó de nosotros y dispuso en una esquina a jugar con una cuerda mientras esperábamos que regresaran el resto de los goblins.

-Miry no es ninguna tonta- Se quejó conmigo.

-No lo eres, solo es que Mena es brillante y muy buena para decidir, además de que nos mantiene a salvo siempre que puede- Noté que Miry no estaba muy convencida- Además nosotros somos mejores luchadores a corta distancia, tu más que yo de hecho.

-Miry no es mejor que Allan.

-Yo opino que si -Contesté.

-Miry no tiene tantas habilidades como Allan, ni el nivel.

-No fue a ti a quien casi le corta el brazo un beartroll por mero descuido- Miry sonrió.

-Dolió mucho ¿Verdad?

-Por un instante pensé que Behir se lo había tragado, creo que fue una sorpresa ver que estaba allí y solo medio cortado por una espada.

-Pensé te lanzarías al suelo y te retorcerías del dolor.

-Behir me habría matado- Comenté con sorna- Por cierto, tu mataste a un Behir sola.

-Solo usé magia fuego cuando logré clavarle la daga, Miry uso magia fuego, y después magia fuego con un poco más de magia fuego.

-Pero resultó efectivo.

-Afortunadamente, Miry no tenía ningún otro plan demás de ese.

-¿Has visto tus estadísticas? – Pregunté y Miry negó con la cabeza, yo tampoco lo había hecho desde hace mucho, pero derrotar a Behir me llenaba de curiosidad, sin embargo, con el tiempo habíamos aprendido a mantener esas cosas en privado. Los enemigos podían saber muchas cosas sobre ti y tu forma de pelear solo con ver las estadísticas de otro.

-¡Mena! -Miry hizo señas a la otra chica para que se acercara y formase un pequeño círculo con nosotros dos- Vamos a ver las estadísticas.

-¿Ahora? – preguntó mirando de soslayo a Giro que se hallaba en una esquina.

-No están los otros goblins.

-Bueno, eso es cierto, será difícil en otro momento. Ads dem. 



Edad: 18

Profesión: Hechicera

Nivel: 7

Vida: 360

Fuerza: 27

Agilidad: 45

Inteligencia: 47

Resistencia: 37

Destreza: 43

Magia: 1

Habilidades aprendidas

Anulación 1


Magia aprendida

Valor 2

Sincronía 1

Cura 1

No era para menos, Mena había subido mucho de nivel desde la última vez que las detallamos, en especial sus parámetros de inteligencia y agilidad. Ciertamente era superior a nosotros en esos campos. Todos quedamos muy felices al ver el número siete en su nivel, era algo que se había ganado con mucho esfuerzo luego de la lucha contra los goblins, orcos y Behir.

—No esperaba haber subido a nivel siete. Es mucho.

—Es el nivel de Stella y Camus.

—Estoy seguro de que Camus ya debe ser nivel ocho— Comenté, pero igualmente es increíble, ese siete significa que tienes cierto nivel. Aun así, felicitaciones.

—Tengo una habilidad, anulación.

—Siempre tienes una habilidad al llegar al nivel siete.

—Pero no sé cómo usarla, ni que hace.

—¿Qué puede anular? ¿a un monstruo?

—Miry tiene una habilidad llamada sigilo, se activa sola. Quizás en su momento anulación también se active sola.

—Yo todavía no entiendo del todo la diferencia entre las habilidades y las magias. Miry tiene prisa como magia y yo la tengo como habilidad— comenté.

—Pues por lo que he visto y aprendido con Stella, diría que las magias usan la magia o poder interno y las habilidades no— Respondió Mena.

—¿Cómo así?

—Pues, cuando usamos magias estas son poderosas, pero terminan gastándonos a nosotros, nos cansamos mucho por ello. Tú en cambio no te cansas por usar prisa.

—Eso es trampa— Argumentó Miry.

—El único problema de tener habilidades y no magias, es que no se bien como activarlas o no puedo contar con ellas como quiero. Con Behir se activó protección, pero cuando el beartroll me clavó la espada, no.

—Quizás porque el golpe de Behir lo viste venir y te preparaste para ello, pero el del beartroll no, fue totalmente por sorpresa y no pudiste prepararte para ello.

—Tienes un buen punto— Admití, no había visto cuando el beartroll llegó a atacarme en ningún instante.

—Pero Miry ha visto que puedes usar prisa y atracción sin problemas.

—Eso fue porque copié lo que tú y Amy hacían para activarlo…— Quedé callado analizando mis propias palabras.

—Ads dem.

Nombre: Mirynfehtber Fenrir

Edad: 25

Profesión: asesina

Nivel: 8

Vida: 409

Fuerza: 35

Agilidad: 50

Inteligencia: 23

Resistencia: 44

Destreza: 40

Magia: 2

Habilidades aprendidas

Sigilo 1

Salto 1

Magia aprendida

Prisa 3

Fuego 3

—¡Pero Miry ya sabe saltar! — se quejó de inmediato.

—Quizás sea algo más que solo saltar como siempre, aunque tú ya saltas mucho más alto que cualquiera que conozca, no es normal que alguien pueda saltar como dos metros de manera normal. Por otra parte, ya eres nivel ocho, felicitaciones.

—Gracias. Y fuego nivel tres, eso me agrada, aunque quiero aprender el que vi la otra noche— Miry quedó sorprendida por las magias goblins en nuestra incursión en el campamento durante la guerra.

—También subiste un poco en fuerza— Comentó Mena.

—Si, Miry es fuerte —Alegó nuestra tumb con una amplia y sincera sonrisa.

—Chicos ¿ustedes recuerdan las estadísticas del señor Helim? —La pregunta de Mena me tomó por sorpresa.

—¿Cómo olvidarla con nivel veinte y agua, y otras magias?

—Si, pero me refiero a las estadísticas de fuerza, agilidad, destreza y esas cosas.

—No— Admití, Miry también negó con la cabeza.

—En agilidad recuerdo que su número era noventa y siete, lo recuerdo bien porque siempre me ha sorprendido e importado subir agilidad. Eso sin contar que Helim era increíblemente rápido a la hora de pelear, lo cual tenía sentido con el noventa y siete en su estadística.

—Noventa y siete es mucho— Repuso Miry y yo asentí con la cabeza.

—Si, pero no están entendiendo mi punto. Miry es solo nivel ocho y tiene cincuenta de agilidad, significa que no son parámetros que vayan ligados de manera directa con el nivel que tengas.

—¿Qué quieres decir? — Pregunté.

—Significa que muy probablemente si Miry llega a un nivel veinte, para entonces podría estar como en ciento veinte o más de agilidad.

—Miry es genial— sonrió la tumb moviendo sus orejas— El señor Helim tenía fuego dos y yo tengo nivel tres.

—Lo eres.

—Descuiden, soy yo analizando ciertas cosas— Afirmó nuestra líder— Vienes tu Allan.

—Ads dem —Sentía temor y curiosidad por mis estadísticas. Llevaba sin revisarlas desde mi estadía con Helim.

Nombre: Allan Fenrir

Edad: 18

Profesión: cazador

Nivel: 9

Vida: 450

Fuerza: 38

Agilidad: 47

Inteligencia: 32

Resistencia: 39

Destreza: 47

Magia: 0

Habilidad: 1

Aprendizaje 1

Habilidades aprendidas

Nivel up 2

Lectura 1

Manejo de cuchillo 2

Recolección 1

Prisa 3

Protección 1

Atracción 2

Manejo de la espada 2

—¡Soy nivel nueve!

—¡Cumplistes año! — Miry notó aquel detalle de inmediato —¿Por qué no dijiste que cumplías año?

—No lo sabía, no sé qué día cumplo año— Expresé algo avergonzado. En el lapso de tiempo hubo un día que debí celebrar y no lo hice. Por lo general en Utghardie las personas tomaban cerveza de miel y comían carne hasta saciarse y quedar noqueados sin conocimiento.

—Debimos haber hecho una celebración— Expresó Mena.

—No creo pudiésemos estando aquí en el abyss.

—Igualmente nosotras buscaremos de hacerte alguna celebración apenas salgamos de todo este embrollo.

—Yo… —Abrí los ojos y releí la información de mi brazo mientras esta desaparecía poco a poco en la piel— Aprendí la habilidad de lectura.

—¿Aprendiste lectura? — Mena se asomó cuando apenas se veían retazos de las líneas negras.

—Aparentemente sí.

—¿La has usado? —preguntó Miry.

—No tengo idea de cómo, siquiera sabía que la había aprendido, aunque si observé varias veces al señor Benjen y a Camus. Pero también he observado como Mena activa valor y sincronía unas cuarenta veces y no he logrado aprenderla.

—¿En serio?

—Ambas son muy buenas, sincronía es demasiado útil en la pelea —comenté.

—No tanto si uno de los miembros termina con un brazo medio cortado— Se burló Mena.

Los goblins llegaron de pronto por entre la maleza y nos apartamos dejando nuestra conversación pausada. Giro se mantenía alejado de nosotros, mientras que Ulmir se mostró abiertamente hostil hacia nosotros.

En el piso tres del abyss Benjen soltaba un resoplido al tiempo que pensaba en las posibles implicaciones y soluciones para aquel embrollo, después de todo la reunión no iba nada bien y ahora todos se hallaban discutiendo arduamente unos con otros.

Tres horas atrás un comité de los goblins se presentó ante ellos sin armas, anunciando el jefe de toda una horda deseaba conversar con ellos. La situación fue tensa desde ese mismo instante, pues la mayoría de los presentes deseaban sus cabezas y aniquilarles de inmediato, sin embargo, Camus, Stella y Amy habían accedido a la reunión.

El momento subsecuente fue increíblemente complejo, pues con la enfermedad diseminándose, los enfermos suponían una carga mental con la que nadie podía cargar. Amy no se daba abasto en la fabricación de gemas de curación y ya tenían los primeros cinco muertos en el lugar. Los cuarenta y dos infectados temían ahora por su vida tanto como sus conocidos y familiares.

Así se hallaba Ciel, quien perseguía a la pequeña maga para que sus dos hijos infectados tuviesen todas las dosis de curación posible. Y como ella la mayoría de los presentes, no fue de extrañar que Camus pidiera a Dimch fuese su escolta personal para poder quitarse a los seguidores de encima. 

Ahora se hallaban en la reunión. Benjen se rascó la barbilla al tiempo que opinó dejando en claro sus pensamientos— Decir que conocen a nuestros compañeros y darnos sus nombres no es prueba suficiente sobre una alianza formada. Hay que entender esto se trata de un negocio basado en la confianza de ambas partes, y la historia de por medio entre nosotros no ha sido la mejor que se diga.

Camus asintió con la cabeza lentamente, Stella no se inmutó, pero tampoco refutó la información. Amy se mostraba callada y sorprendida de hallarse allí, incluso más que su escolta Dimch, quien tragaba saliva casi con cada palabra mirando al resto.

Ciel se cruzaba de brazos, era obvio se hallaba en total desacuerdo en hacer una alianza con los goblins, y sus razones eran dos pequeños tirados en una cama improvisada intentando no morir. 

Otrit el jefe de los goblins se hallaba acompañado por dos escoltas goblins larguiruchos que le ayudaban a traducir todo pues la reunión iba bastante rápida con personas hablando en todos los sentidos.

—Para los goblins también ser difícil. Mi pueblo no estar todos muy alegres con decisión. Pero decisión yo tomar por ser la mejor para mi pueblo, es lo que un jefe debe saber elegir, por eso jefe ser jefe.

—La enfermedad que se está diseminando por nuestros compañeros la produjo un chamán goblin— Soltó Stella de forma muy seria— ¿Qué puede usted decir de eso?

—En guerra las muertes han sido de ambas partes ¿Acaso dejaron vivir a dicho chamán? No, muerto está, y con él la culpa de tal magia, ahora queda buscar cura.

—¡Camus! —La voz de aquel sujeto era chillona y molesta. Su nombre era Rociel, y pertenecía a una familia noble con gran influencia en la capital Adrem — El punto importante acá es que no hay posibilidad de una alianza con goblins. Los humanos no hacemos pactos con criaturas inferiores.

—Sé muy bien las reglas— Camus hizo silencio y repasó con la vista a los presentes— Sin embargo, te informo y recuerdo que nos hallamos en el abyss, y soy el encargado de solucionar esta situación. EN todo caso, cualquier decisión que aquí se tome es y será mi responsabilidad— El jefe respiró profundo e intentó calmarse antes de dirigirse al goblin Otrit — Y tú dices que la magia sanación puede contrarrestar la magia peste— Camus estaba bastante repuesto. Había descansado de manera casi obligatoria por parte de Stella y comido tanta carne de naga que sentía que su sudor olía a tal bestia.

—Magia peste no ser sencilla de controlar, pero magia sanación puede disiparla, sí. Magia sanación puede anular varias magias peligrosas en el cuerpo de aventureros.

—Amy, tú conoces a tu equipo mejor que ninguno de los que nos encontramos acá ¿qué posibilidades hay de que hicieran un pacto con los goblins tal como dijo Otrit? —Preguntó Benjen.

—Pues Allan es impulsivo y Miry un poco inocente, pero Mena es muy seria y piensa las cosas muy detenidamente. Sin embargo, hay más probabilidades de llegar al piso treinta y ocho que al piso cuarenta y cinco, por lo tanto, pienso es muy probable realizaran la alianza. Estaban bastante presionados sobre bajar y enfrentarse a los ángeles.

—Creo que estamos de acuerdo en que Otrit ciertamente se reunió con los muchachos. El solo saber sus nombres es una prueba de ello— Repuso Camus, a lo cual la mayoría asintieron con la cabeza— El punto es que la alianza hecha por ellos no representaba una alianza con nosotros como tal, pues ellos en ese momento no eran enviados ni funcionaban como representantes de esta población.

—Los orcos no solo atacarán a los goblins, también destruirán a humanos, más a humanos que están enfermos por peste. Propongo es apoyarnos hasta que guerreros regresar de piso treinta y ocho, hasta entonces, tregua. Ustedes no ser muchos, necesitar más para poder pelear. Nosotros no ser fuertes, necesitar fuerza.

—¿Y dices que el trato se hizo pensando en que regresaran en tres días?

—Así es.

—Lapso del cual ya ha pasado día y medio ¿Por qué no esperas otro día y medio más? — Preguntó Camus.

—Los orcos no esperarán día y medio. Atacarán lo más pronto posible, esperar es un lujo.

—Tres días es muy poco tiempo— Stella agachó la cabeza— Están en un terreno que no conocen, no tienen la menor idea de cuál camino los llevará al siguiente piso y cual es una trampa, sin contar que deben derrotar a Behir de ida y regreso. Es una tarea titánica, por no decir imposible.

—Los he enviado con goblins que conocen muy bien los caminos para llegar hasta el piso treinta y ocho al claro de las hadas —Informó Otrit confiando.

—Eso es bueno, y aun así considero es poco tiempo —Alegó Camus.

—Yo no me quiero imaginar cuantas personas estarán infectadas en día y medio. Sin contar que la niña ya está en su límite… No, superó su límite hace rato. Si hacemos que de más gemas de curación terminará cayendo muerta por usar demasiada magia. Sin embargo, dos, o tres días es un lapso tan corto que no creo los chicos puedan superarlo, ni descendiendo por sumideros podrían con tal presión.

—El deber de la niña es el de suministrar las piedras necesarias por el tiempo que se considere necesario, eso tampoco debe entrar a discusión — La voz de Rociel fue recibida con varias miradas desafiantes. Incluso Ciel, quien estaba desesperada por la vida de sus hijos le miró con desprecio.

—¿Deber? ¿Un culo flojo como tú vas a hablar de deber en esta mesa? —La voz fue de Benjen. Stella estuvo a poco de detenerlo, pero Camus hizo señas para que le dejase seguir — ¿Un culo flojo que está en esta mesa solo por tener el apellido de su familia habla de deber? ¿Qué mierdas de labor hiciste para estar acá?

—Te debo recordar que las reglas humanas deben prevalecer aún debajo del abyss Benjen? En situaciones de riesgo se deben usar a los recursos hasta el último momento por el bien de la población.

—Estoy totalmente de acuerdo— La voz de Camus resonó y se sintió como un martillo entre los presentes. Amy por su parte se limitó a bajar la cabeza. Deseaba decir que ella podía seguir creando más piedras, pero su voz no era tan fuerte como para alzarse ante las palabras del resto— Sin embargo, debo dejar en claro nuevamente que soy yo quien da las ordenes en esta sala, y el único que tiene derecho a darle la orden a la niña de continuar, soy y seré yo, Rociel y Benjen, eso que quede completamente claro en esta sala. Ahora, regresando al asunto importante— Camus tomó un respiro, sin querer se había levantado del asiento exaltado — Señor Otrit, entiendo su situación, preocupaciones y apremiantes, sin embargo ¿será mucho pedir nos brinde unas dos horas para poder darle una respuesta?

—¡Camus! — La voz alterada de Rociel se dejó escuchar. El aludido no respondió ante aquello y el jefe goblin tampoco.

—Un par de horas para pensar una respuesta. Me parece razonable que un líder razone un asunto tan importante — Asintió con la cabeza —Esperaremos tal tiempo en la entrada.

—Agradezco su comprensión. A todos los demás, les pediré se retiren de este lugar y me dejen pensar tranquilo unos minutos — Los presentes se levantaron de los cojines en el suelo y salieron de la tienda luego de la comitiva goblin molestos por distintas razones —Amy y el chico ¿Pueden quedarse? —Preguntó Camus.

—Se llama Dimch, te lo he mencionado — Aclaró Stella, la única que no se había movido ni un ápice de donde estaba sentada al lado de Camus.

—Claro, cierto, solo lo he olvidado. Han sido tantas cosas una detrás de otra.

—Descuide señor, no espero que el gran Camus recuerde mi nombre —Dimch agachó la cabeza e inclinó el cuerpo para mostrar su respeto.

—Debo recordarlo Dimch, somos pocos y estás cuidando a uno de nuestros recursos más valiosos— Camus señaló a Amy, quien estaba colorada de pie—Siéntense un momento, debemos aclarar ciertas cosas primero.

—Tomen asiento aquí cerca de nosotros. Las paredes de una tienda de campaña son especialmente delgadas y no queremos hablar alto —Comentó Stella tomando un cojín para que Amy estuviese justo frente a ella.

—Te haré una pregunta directa Amy —Camus cayó un instante y entrecerró los ojos por un segundo, aquello era difícil — ¿crees poder seguir supliendo la cuota de gemas de curación diariamente? — Dimch viajó desde el jefe hasta la pequeña con sorpresa, pero sin abrir la boca en ningún instante.

—Creo que… es difícil, a duras penas puedo hacer unas veinte actualmente. Quizás pueda subir a unas cuantas más, tal vez treinta, pero cada vez hay más enfermos y no creo…

—Veinte gemas es más de lo que cualquiera esperaría. Tal vez no estés al tanto, pero en las grandes ciudades, donde hay magos con magia cura, un mago por lo general puede hacer tres, máximo cuatro gemas de curación por día. Y Terminan terriblemente agotados, al punto de desfallecer —Intervino Stella con una sonrisa — Veinte gemas es más de lo que cualquier comerciante esperaría en un cargamento.

Camus sonrió complacido— Stella no miente, lo cual también demuestra que estás muy por encima de cualquier mago que conozca. Lamentablemente también sé que estás presionándote demasiado y lo mejor que puedo hacer es mandarte a descansar.

—Pero las personas se enfermarán más.

—Y probablemente mueran algunas, pero quedarnos sin nuestra principal maga por presionarla demasiado es mucho peor.

—Pero Rociel dijo que…

—Nadie puede obligarte a crear siquiera una gema, y el gobierno de Adrem o tiene poder aquí actualmente, esto se trata de sobrevivir y buscar que la mayor cantidad posible pueda salir de acá sanos y salvos.

—Por otra parte… —Stella continuó y Camus pasó la mano por la cara con cierta angustia.

—La otra parte es el hecho de formar una alianza con los goblins, las leyes de Adrem lo prohíben terminantemente. Después de todo son criaturas del abyss, y hasta ahora tengo conocimiento pueden hablar nuestro idioma.

—¿Pero no es la mejor oportunidad para llegar donde las hadas? Además, podríamos defendernos de los orcos un par de días —Intervino Amy.

—Probablemente ustedes no lo sepan, no es algo que se publique o hable por allí, normalmente nadie haría un acuerdo de no agresión con los goblins. Sencillamente no hay precedentes. Pero Adrem es muy seria con sus amenazas y el precio de un crimen como ese la muerte para todos aquellos que estén involucrados. Dudo que Allan o Mena supiesen de esto.

—Conozco a Mena, de haber estado enterada se habría pensado mejor las opciones, aunque dadas las circunstancias tampoco son muchas.

Camus desvió la mirada a un lado —Terminaré aceptando el pacto, pero dejaré las condiciones de la no agresión muy claras con el jefe goblin. Al primer muerto todo se acaba y tendremos que pelear por dos frentes. Sin embargo, no es el punto que me preocupa ahora… El problema es Rociel.

—Buscará de comunicarlo con la capital apenas salgamos del abyss, si no antes… Es un dolor en el culo ¿Por qué lo dejaste entrar Camus?

—No puedo negarle sus derechos como noble — Resopló —La mejor solución es que muera —Camus miró de manera abrupta a Dimch.

—¿Matarlo? —Inquirió la más pequeña.

—Si, y ahora que no es tanto problema, después será terrible y prefiero tenerlo muerto antes que haga alguna estupidez para mantener su buena postura con la capital. Cosas de política que entiendo no estás acostumbrada — Camus miró nuevamente a Dimch — ¿Podrías ocuparte de eso?

—Es algo abrupto señor — Respondió Dimch —Pero no habrá problema alguno.

—Bien, gracias a los dos —Sonrió Camus a duras penas antes de que los otros se marchasen.

Una hora después Camus estrechaba la mano del jefe goblin ante la presencia de Benjen, Amy, Stella y Ciel. Conformándose así la primera alianza humana- goblin de la historia. Mientras Dimch movía el cuerpo de Rociel sin vida con la cabeza destrozada por el poder de un martillo.

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