CAPÍTULO 25. UN REGRESO TURBULENTO

—Soy el jefe de la casa Black actualmente, puede que no tomase el asiento en el Wizengamot, pero el peso de mi palabra continúa siendo de relevancia para el ministerio. Se quejó Sirius con un hombre mientras él y su ahijado eran retenidos en una pequeña tienda ampliada mágicamente en su interior. La zona del desastre del tren fue clausurada temporalmente con un escudo mágico y repelente de muggles. Los magos eran internados en pequeñas tiendas para ser interrogados, algunos aurores incluso solicitaban pequeños extractos de memorias para reconstruir la escena. Los muggles sobrevivientes al atentado estaban siendo desmemorizados en otra esquina. 

—No puedo darle esa información señor, lo siento.

—¿No puedes o no lo sabes? 

—Bueno, es clasificado señor, puedo llamar a uno de mis superiores para que usted se sienta más tranquilo— Sirius conversaba con un auror que Harry calculó debía ser bastante nuevo en la fuerza. El chico se preguntó si Tonks ya entró al cuerpo de protección mágica o fue capaz de saltarse tal suceso. 

—Llámalo, tú has hecho un excelente trabajo. Daré buenas recomendaciones de tí— comentó el jefe oscuro, a lo cual el chico salió disparado de la tienda. 

—¿Estás bien Harry?— preguntó sirius notando que su usualmente hablador ahijado llevaba varios minutos en silencio. 

—¿Viste la cantidad de muertos? No sabía que los cuerpos humanos fuesen tan grotescos en el interior, había cosas rojas, marrones y amarillas…— Harry de pronto giró la cabeza y vomitó a un costado del par de asientos. 

—¡Kreacher!— espetó Sirius, y un crack dejó frente a él un elfo de rostro ceñudo y malas pulgas. 

—¿Qué puede hacer…?

—Trae algo de whiskey de fuego y una poción revitalizante— Dio la orden acariciando la espalda del muchacho. El elfo regresó solo treinta segundos después con ambas cosas en la mano junto a un par de vasos de cristal—. Toma un poco Harry, te sentirás mejor. 

—Es Whiskey— susurró este. 

—Lo necesitas. Omite el ardor en la garganta. 

Harry tomó el vaso con dos dedos de la bebida y tragó hasta el fondo. El fuerte calor recorrió su garganta llegó a su estómago y luego invadió el cuerpo entero— Es fuerte— resopló mientras abría mucho los ojos—. Quema. 

—Pero te ayudará a no sentirte tan pesado. Hubo muchas muertes hoy, pero no fue tu culpa. Ya  lo viste, alguien llegó y atacó el lugar, si me lo preguntas, diría que buscaban causar la mayor cantidad de desastre posible. 

—¿Tú crees? ¿por qué? 

—No es normal en Reino Unido un ataque como este. Secuestrar a una persona, asesinar a alguien en su casa, es el tipo de crímenes más usuales. Esto en cambio fue algo coordinado, llamativo. Querían que todos los viesen. 

—¿Llamaban la atención? ¿Para qué? No tiene mucho sentido que un grupo de criminales quiera llamar la atención. Los buscarían ¿no? 

—Quien sabe…— Sirius entonces observó la entrada de la tienda donde entró Arthur Weasley. 

—¿Arthur? ¿Qué haces aquí? 

—Me gustaría decir que saludando, pero la verdad es que Rufus está como loco, y cuando le dijeron que el jefe de la casa Black quería conversar con él. Bueno, no fue muy amigable.

—¿Rufus? ¿Scrimgeour? 

—Mejor trae a Amelia, ella sabe escuchar. 

—Amelia no está aquí Sirius, la verdad, y como podrás notar, trajeron a varios departamentos a controlar la situación. Solo hay algunos aurores aquí por ahora. Todo es un desastre allí afuera. 

—¿Y para qué traerían a otros departamentos del ministerio? ¿Dónde están los aurores y todo el departamento de seguridad mágica? 

—Siéntate Sirius, sería bueno que tomases un poco de ese Whiskey de fuego. De hecho, creo que yo también necesito un vaso de esos. Molly y los niños están allí afuera en otra tienda y no sé como llegar y decirles todo lo que debo contarles. 

—¿Qué pasó? ¿Tan grave? 

—Más que grave, este es el ataque más fuerte y elaborado que hemos tenido en el Reino Unido desde Grindelwald. 

—¿Voldemort? Te dije que Harry y un grupo de chicas lo vieron en el colegio. 

—Lo sé, lo sé ¿crees que Harry deba estar aquí y escuchar todo?

—¿Harry? Si ya tiene edad para enfrentar a un mago tenebroso y estar al momento de un atentado mágico. ¿Qué es lo peor que le puede suceder? 

—Tienes un punto allí— El cabecilla de los Weasley bufó y tomó un trago antes de empezar— El ataque no tenemos ni la menor idea de quién lo hizo. Ya hicieron hechizos de detección y revisaron memorias de los aurores que estaban aquí, tu sabes, es el día de inicio de hogwarts, lo rutinario. No hay nada que detectar ni manera de identificarlos, lo peor de todo, usaron varios hechizos que no son conocidos aquí en Reino Unido, o peor, no existen. 

—No reconocí varios de ellos, como el de los conejos, o uno de oscuridad— comentó Sirius tomando otro trago. 

—La explosión fue detenida temporalmente, lo que sugiere un uso distinto del hechizo arresto momentun o un giratiempos modificado, lo que obviamente sugiere como tres violaciones graves a los estatutos. 

—¿Se puede hacer algo así? 

—Ni idea, supongo que lo averiguarán tarde o temprano. 

—¿Podremos agradecer al par de chicas que nos protegieron? 

—Siquiera han empezado a preguntar por ellas, pero si te puedo decir que no eran aurores, y por la descripciones que dieron, son muy jóvenes. 

—Eran diestras Arthur, me superaron muy rápido, como si hubiesen sido entrenadas especificamente para momentos así ¿Quizás inefables? 

—Nunca he tenido idea de qué hacen los inefables, probablemente nunca lo tendré. pero estoy seguro que ellas no son parte del cuerpo, tengo entendido en Reino Unido hay como diez inefables, y algunos de ellos vigilan a la reina en todo momento. Otros creo que están en investigaciones raras— Arthur se levantó y observó los alrededores sacando la cabeza por un momento de la tienda de campaña— Y lo más curioso es que de este lado, esas dos los defendieron a ustedes. Los que estaban del otro lado, en la zona del expreso a Hogwarts dicen que había otras dos chicas peleando salvajemente contra los atacantes. Una de ellas lanzó un hechizo de hielo muy potente, tan fuerte que hay magos todavía temblando de frío. Además hay un par de magos muertos, uno de los ayudantes del andén, un guardia, un padre, no he preguntado de quién todavía. pero te podrás imaginar algo bastante grande. No me sorprendería que mañana pidan la renuncia del ministro con cientos de lechuzas. 

—Bien, otro misterio agregado a la lista. Suena como algo grande, algo que haría alguien con tiempo de sobra, y un plan bastante elaborado. 

—No te he contado todavía lo peor. 

—¿Hay más? 

—Bueno, pensé que lo adivinarías de inmediato cuando te dijera que aquí no están la mayoría de los aurores. 

—¿Dónde…?— Sirius guardó silenció abriendo los ojos— ¿Atacaron otro lugar?

—Azkaban. Solo un par de segundos después del ataque aquí, por supuesto, las alarmas por el ataque a Azkaban fueron las primeras en ser atendidas. Los aurores aparecieron a decenas al instante, pero era tarde. Una gran cantidad de dementores de rebelaron contra nosotros, otros se quedaron en la prisión custodiando. No le cuentes a nadie, pero parece fue una fuga masiva. 

—¿Una fuga de azkaban?

—¿Te das cuenta de lo que eso significa? No sé toda la información, ni cuantos fueron ni cómo fue todo el suceso. Rufus apenas gritó un par de cosas frente a nosotros. Pero es grave, si es voldemort, parece que viene con más energía que antes. Si es otro mago oscuro, que Merlín nos proteja. 

—¿Qué harán?

—Por ahora supongo que mantener la calma, solventar este desastre de muertos y enviar a los chicos al colegio. 

—¿Mantendrán el periodo escolar?— preguntó Sirius. 

—¿Ves algo mejor que hacer? Si detenemos el ciclo escolar será una locura, desde vendedores y Hogsmeade entero sobre nosotros. Sin contar a cientos de padres que cuentan con los chicos en el colegio durante ciertos días. Es más fácil colocar protecciones allá. Además, Hogwarts es un lugar bastante seguro desde el exterior. 

—Si, el mayor peligro son los que ya están dentro del terreno. El bosque prohibido, o cuando un director decide contratar ex mortífagos. 

—Ni que lo digas. pero sabes que el poder de Dumbledore en el lugar está bien arraigada, y cuando han existido ciertas amenazas, pues ha respondido. 

    —No me fío ni un poco Arthur. 

—Yo tampoco, pero entre la madriguera y Hogwarts, no me queda duda cual es más seguro en este momento— Arthur volvió a ver el exterior de la carpa— Dame un trago más para el camino, Molly querrá saber qué sucedió. Afortunadamente ninguno de los chicos resultó herido, percy con algo de frío en una pierna que acabó congelada, pero nada que no pase rápido. 

—Me alegra escuchar eso. ¿Sabes cómo transportarán a los chicos? ¿Y cuándo nos permitirán salir y desaparecer hasta nuestros hogares? No es que retengan la magia de los elfos, pero ya sabes. 

—Ni idea, pero puedo preguntar. 

—Te agradecería. Suerte con tranquilizar a Molly. 

—Lo necesitaré— sonrió al dejar la tienda dejando a Harry y Sirius. 

—¿Crees que el de esto haya sido Voldemort?— preguntó Harry tratando de no morir debido al calor en el cuerpo. 

—Supongo, un ataque a azkaban liberaría a muchos mortífagos. Del resto deben haber muchos criminales, pero sin nada en común. Los que apoyaban a Grindelwald hace años están muertos casi por completo, solo los más viejos o poderosos quedan, ninguno intentaría algo como esto— Sirius parecía pensar en voz alta—. Por lo general se trataría de jefes de casas antiguas, gente que prefiere mantenerse en la sombra. No hacer un ataque tan deliberado y notorio. Pondría los reflectores sobre ellos. 

—Entonces Voldemort de nuevo— Harry suspiró— No pude hacer nada mientras peleaban los demás. Era magia muy avanzada para mi. siento que cuando el otro día lo enfrenté, pues, solo tuve suerte. 

—Muchísima. de hecho pensaría que estaba terriblemente débil, por eso te dije que era un riesgo que no valía la pena. Usualmente habrías muerto cien veces antes de lograr una victoria. No, quizás diez mil veces. 

—Mucha suerte entonces— Harry se hundió en la silla— Quiero salir y buscar a las chicas, ver que esten bien.

—Espera un rato, harán preguntas si sales ahora. Solo un par de minutos más y podrás ir con ellas y chismear todo lo que quieras en el expreso. 

—No soy un chismoso. 

—No, pero seguro querrás saber cómo están tus novias. 

—No son mis novias. 

—Pero quieres saber cómo están. Descuida, yo estoy un poco igual, solo quiero salir de aquí, ver a Karen, contarle lo que sucedió y quizás tener sexo. 

—Si claro, ahorita el sexo lo solucionará todo. 

—No, pero me hará sentir mejor como no tienes idea. Descuida, lo descubrirás pronto. 

—Tengo solo doce. 

—Cierto, pensé que tenías diecisiete, teniendo en cuenta que no sabías cómo sentirte al no estar a la altura de magos más diestros que tú— Su padrino dirigió la mirada hacia el chico—. Entiendo que no te sientas bien, momentos como este son duros. Tienes doce, es normal que no tengas las respuestas correctas para todo, y que no estés preparado para mago tenebrosos y ataques bomba. Si quieres hacer algo al respecto, allí está la escuela, para eso vas a allí, eso y conquistar chicas. Que no se te olvide lo de conquistar chicas, James y yo estamos bastante orgullosos de tus avances. 

—Supongo fue buena decisión entrar al club de duelo. 

—Podría ser, aunque no te enseñarán lo que buscas allí.        

—¿Qué sugieres?

—Tienes una medio prima estudiando para ser auror y dándote clases mientras viste solo ropa interior. Yo diría que lo tienes bastante solucionado. 

—¿La viste? 

—No, pero siempre pido a los elfos vigilarte, tener un ojo sobre tí es lo único bueno que puedo hacer como tu padrino. del resto tendría que esperar conversaciones incómodas como esta. 

—¿Es una conversación incómoda? 

—Siento que voy a decir una estupidez a cualquier segundo. Es difícil dejar de lado el instinto de idiotez a un lado, casi como cuando empiezas a salir con una chica.

—Comprendo lo del instinto de idiotez— susurró el chico antes de acostarse en una camilla a esperar a que el rato pasara. 

Media hora después el par eran escoltados hasta el andén nueve y tres cuartos por dos aurores para que Harry abordara el tren del colegio. Todos los chicos se hallaban bastante silenciosos en el abordaje, los constantes gritos y saludos afectuosos eran reemplazados por miradas llenas de angustia y abrazos silenciosos. 

—Es raro, se sienten como despedidas— Comentó Harry subiendo al tren y tomando el primer vagón a su derecha. 

—Las familias tienen miedo, acaban de sufrir un atentado en pleno tren de Hogwarts. Necesitan tiempo, no todos han enfrentado al señor tenebroso dos veces a lo largo de su vida. Ni tienen a un merodeador como su padrino. 

—¿Me hablarás todo sobre los merodeadores cuando regrese a casa para navidad? 

—Quizás, presionaré para que Moony esté aquí para entonces. Con las cosas como se están poniendo, no creo sea muy difícil. 

—Te escribo apenas llegue. 

—Descuida, ahora soy parte del consejo estudiantil, puedo ir si hay necesidad— El hombre hizo una señal a su ahijado para que volteara el rostro, la puerta del compartimiento se hallaba abierta con un grupo de chicos al frente de esta, encabezados por Hermione y Daphne. 

—Hola Potter— comentó Daphne entrando para tomar asiento junto a una maleta que colocó en la parte superior de los asientos. 

—¡Harry!— Hermione por su parte se lanzó hacía él dando un fuerte abrazo al chico. Una sensación caliente y reconfortante le llenó y dejó caer su rostro en el hombro lleno de cabello tupido de la chica. Se sentía bien, tranquilo, reconfortante. 

—¿Están bien?— preguntó él. 

—Todos bien— Comentó Hermione tomando asiento a un lado. 

—Te presento, ella es mi hermana menor, Astoria— Daphne señaló con la palma de su mano a una chica varios centímetros menor que esta, pero con facciones y rasgos semejantes. Su cabello y la mirada penetrante delataban el apellido Greengrass corriendo por sus venas. 

—Un placer conocerles, aunque no me malentiendan, creo que iré a otro vagón donde encuentre algunos más…

—Detente Astoria. 

—Bien, me retiro entonces— Comentó la chiquilla con un tono altivo antes de retirarse. 

—Lo siento, tiene muchas ideas metidas en la mente. Culpa de mi familia. 

Justo detrás Neville saludaba tímidamente junto a Sophie antes de entrar en el vagón— Eso fue un poco inesperado— comentó Sophie—. Esperaba que fuese más como tu Daphne. 

—Se los comenté hace mucho, mi casa es una casa gris, puede que mi padre no apoyase a Voldemort y mi madre tampoco piense muy bien de él. Sin embargo, los Greengrass aprecian muchas de las viejas costumbres y la preservación de la sangre y el apellido— explicó la chica de Slytherin. 

    —Hola Sophie, Neville— saludó Harry. 

    —Hola Harry— contestaron los dos recién acomodados. 

—Leí un poco sobre la lucha de sangres estas vacaciones. Fue algo que me llamó la atención— Expresó Hermione— Aparentemente no es una pelea únicamente de Reino Unido, es algo común a nivel mundial, y es muy antiguo. 

—Mi abuela me explicó el asunto hace un tiempo. se trata más que todo de poder mantener el poder de algunos linajes dentro de ellos mismos y no brindar la oportunidad a los muggles o los nacidos muggles de acceder a ellos. Aunque, bueno, ha ocurrido cada vez más— comentó Neville con el rostro cabizbajo. 

—¿Poder?— indagó Harry. 

—Poderes que van ligados a la sangre de cada familia. Hay familias que hace tiempo practicaron diversos rituales, mismos que otorgaban a sus familiares maldiciones o bendiciones en forma de poderes mágicos. Una locura, pero lo hicieron— expresó Neville encogiéndose de hombros— Ahora las familias quieren preservar esos poderes dentro de sus propias familias, conservando los apellidos. 

—¿Entonces todo es para tener familia con mayor poder? 

—¿Te parece poco Potter? Hasta hace pocos años el poder lo era todo dentro del mundo mágico, incluso hoy en día reconocemos a los magos más poderosos de nuestros tiempos y brindamos puestos de poder en nuestros ministerios. A la prueba, Dumbledore, o los puestos en el Wizengamot para las diferentes familias. Han existido momentos en la historia donde las familias han creado presión para colocar leyes o erradicar algunas— Daphne se acomodaba en su asiento luego de cerrar la puerta del compartimiento y pasar el seguro a esta. 

—Hay familias que se sabe cuales son los poderes de su sangre, hay otras que no. Aunque la verdad hay pocas posibilidades de que algún poder se manifieste, según mi abuela, solo aquellos que son magos poderosos o tienen mucha suerte logran tener algo. Según mi abuela los Dumbledore tienen afinidad con la magia de fuego y los fenix. 

—También lo he escuchado, así como los Malfoy tienen afinidad por las finanzas y creación de objetos malditos, y los Potter por las pociones— comentó Daphne. 

—¿Los Potter tenemos afinidad por las pociones? Entonces no heredé nada, soy pésimo. De hecho no conozco a nadie que tenga algo de esos dones de sangre. 

—Tu padrino tenía esa cosa negativa sobre él— Señaló Hermione, y está Tonks, con su habilidad— susurró sin dar a entender nada más. 

—¿Crees que eso es un don de sangre?— Harry abrió los ojos. Jamás pensó que la capacidad de ser metamorfomagos fuese algo hereditario de los Black. Sirius no poseía tal capacidad, aunque si era un animago, lo había visto, ese enorme perro negro fue capaz de luchar contra un par de hombres lobo una hora antes. 

—Estoy casi segura de que si, a pesar de que ahora ella lleva apellido Tonks. 

—Mi familia dice que nosotros tenemos aptitudes para la clarividencia— comentó Sophie de pronto.

—Eso significa que los hijos de muggle…— Hermione comenzó a notar el cerco político mágico que se hallaba a su alrededor desde el inicio. 

—Podrán decir que los aceptan y están dispuestos a convivir con muggles, pero los segregan desde el inicio. Aunque yo que tu no me preocuparía demasiado, hay casos donde los hijos de muggle obtienen los dones de su familia. Sin contar que siempre puedes casarte con un sangre pura y obtener el apellido— Se encogió de hombros la chica de la casa verde. 

—Harry ¿Cómo fueron las cosas del otro lado del andén? De este lado casi destruyen por completo la plataforma, todo fue un caos— preguntó Sophie en un tono suave. Hermione y Daphne entonces se miraron la una a la otra y observaron a Harry. 

—Por un momento pensé que nadie hablaría de ello. Fue…— Trató de ordenar sus ideas, había tanto sobre lo cual quería hablar, pero también había algo más, algo que no estaba seguro de contar. Había sentido cierta familiaridad y ternura en la mirada de aquella chica—. Fue algo horrible, atacaron de improvisto, de pronto el vagón a mi lado explotó, pero los pedazos de hierro y personas quedaron suspendidos en el aire…— relató lo mejor que pudo la situación pasada. Luego escuchó atento como Hermione explicaba que del otro lado había sucedido algo bastante semejante. 

Primero una explosión repentina en la zona de la locomotora del tren. Un grupo de magos encapuchados entonces hicieron presencia y comenzaron a atacar a quienes tenían al frente, las personas corrieron casi al instante, mientras que algunos padres y un par de aurores que se hallaban en escena intentaron hacer frente a la situación. Neville interrumpió entonces para contar cómo su abuela corrió primero para dejarlo a salvo en la parte de atrás y luego para dirigirse a la batalla en la zona delantera. 

Pero la batalla se vio de pronto interrumpida por un par de chicas. Una de ellas lanzó un hechizo congelante poderoso que dividió el campo en dos zonas, separadas por un risco de hielo desde el cual ambas luchaban. Luego la otra creó esferas de fuego que danzaron en el cielo en contra de los atacantes. Para cuando llegó el resto del cuerpo de aurores, las chicas llevaban casi un minuto de lucha, y gran cantidad de personas habían logrado resguardarse en la zona trasera de los vagones y el andén. 

Ninguno de los chicos parecía entonces querer revivir el evento. Aparentemente ninguno de ellos se sintió muy valiente en la batalla, y alguno dejó escapar gritos y sollozos desesperados cuando pensó que lo peor sucedería. No hubo burlas ni mentiras entre ellos, en cambio en el vagón se instaló una sensación pesada que los llenó a todos de incertidumbre. Harry no se atrevió a comentar sobre el escape de azkaban, de seguro entrarían en pánico, en especial Sophie, quien temblaba y trataba de mantener la vista oculta contra el vidrio de la ventana. 

La señora del carrito de dulces llegó antes de lo usual— ¿Se les ofrece algo chicos? Tengo además de lo usual, un poco de chocolate caliente de parte de la casa— era obvio que intentaba mantener a todos en calma. Harry saltó de su lugar, llevaba consigo unos galeones dispuestos a ser gastados en todo lo que pudiera. Notó que en los pasillos se observaba a un hombre de aspecto serio y traje oscuro que mantenía detenidos a los gemelos Weasley al igual que a Malfoy, Crabbe y Goyle. 

—¿Por qué los tienen allí? 

—Les dan un pequeño espanto cariño, estaban molestando al resto de los estudiantes por los pasillos— Contestó la dama antes de tomar el dinero y brindarle el cambio. 

—No te metas Potter, deja que ellos salgan por sí mismos de su situación— comentó daphne antes de pedir varias ranas de chocolate. 

—Me caen bien los gemelos. 

—A la mayoría nos caen bien, pero relájate, hallarán la forma de salir del embrollo sin nada más que una reprimenda. 

—Daphne tiene razón, los vi hacer desastres el año pasado y apenas recibir un regaño. Nunca los he visto castigados seriamente, a nosotros nos castigaron peor que a ellos cuando nos enviaron al bosque, o cuando nos quitaron puntos— expresó Hermione. 

Harry colocó los dulces en un espacio donde todos podían agarrar, comenzando a probar una tarta de melaza. No había almorzado y el temor del incidente pasado comenzaba a esfumarse, haciendo que el hambre regresara. 

—Harry, creciste mucho este año— comentó Sophie observando al chico de pie, quien ahora era un par de centímetros más alto que Daphne y Hermione. 

—Pero igual de delgado que siempre— señaló Daphne. 

—¿Crecí? Eso es bueno, Sirius se burló bastante de mi estatura. 

Dos horas después la mayoría se hallaban semi dormidos y en bastante silencio. Neville fue entonces quien decidió retomar el tema del incidente con un tono un poco lúgubre— Chicos ¿Creen que el ataque de hoy signifique que Voldemort ha regresado y volvemos a estar en guerra? Digo, tiene que ser Voldemort ¿cierto? ustedes lo vieron a final del año escolar. 

—Supongo que sí, parecían mortífagos, pero no me agrada la idea de pensar mucho en eso. No quiero imaginar las implicaciones de mi familia si Voldemort regresa— Un escalofrío recorrió la espalda de la chica de Slytherin. 

—A mi tampoco, mi madre dijo que podríamos irnos a otro país, no lo hicimos antes porque Italia tiene un problema financiero, o algo así dijeron. No sé bien a qué se referían— expresó Sophie— Pero no quiero irme de aquí, es donde tengo amistades. 

—Dejemos ese tema, vamos camino al colegio, nuestro segundo año. No deberíamos estar pensando en cosas tan funestas como una posible guerra mágica gestándose detrás de nosotros— añadió la gryffindor de cabello tupido. 

—Pero, y si sucede ¿Qué haremos?— Neville frunció el entrecejo. 

—Prepararnos, no creo que exista otra cosa que podamos hacer— señaló Hermione. 

—¿Cuándo comienzan a vender tu invento Hermione?— Cambió de tema Daphne. 

—¿Invento? ¿Cuál invento?— preguntó Sophie alzando la cabeza por primera vez en un buen rato. 

—Hermione creó una plataforma donde cualquiera puede subirse y ver su nivel de poder mágico— comentó Harry sin tomar en cuenta los ojos llenos de sorpresa de su compañera. 

—¿De verdad? Digo— Neville tragó saliva—. ¿Sirve? ¿se puede ver el poder mágico de una persona? Podría usarlo y tomarle una foto a mi abuela, o al tío. Así dejan de pensar que soy un squib. 

—No eres un Squib, los squibs son hijos de magos que no tienen nada de magia en su sangre. No pueden hacer magia, a ti te hemos visto hacer muchas veces magia— explicó Hermione. 

—Pero no soy tan sobresaliente como ninguno de mi familia ¿Podría usarlo Hermione? 

—¡Claro!— respondió la aludida. 

—Deberías pedirle comprar uno, es una mejor manera de ayudar al nuevo negocio que ella y Harry están creando— añadió Daphne. 

—¿Un negocio? ¿Están vendiéndolo? No tengo mucho dinero, pero algo como eso, podría decirle a mi abuela que lo compre para la casa, y yo tenerlo un tiempo. 

—Podemos venderte una unidad, con descuento de amigos, claro— confirmó Harry calmando a Hermione, quien parecía preocupada de hacer dinero con la necesidad de un amigo. 

—Pero podemos darle una prueba gratuita por primera vez— Hermione sonrió a Harry buscando aprobación. 

—Excelente inventora, pésima vendedora— susurró Daphne mientras Harry salía a buscar el enorme baúl. Sacar el armatoste no fue nada fácil, en especial teniendo detrás a un auroro que preguntaba cada tres segundos que clase de mecanismo era el que transportaba Harry y por qué detectaba hechizos sobre la maleta. 

—Tendré que vigilar al momento del uso del invento— declaró el hombre con aire de superioridad mientras Harry se movía por el pasillo con la plataforma circular. 

—Claro, luego de seguro querrás comprar uno— Se encogió de hombros. Sirius le había enseñado cómo vender la tarea escolar o cómo comprarla. El principio se podía extrapolar a este momento. 

—¡Les presento el magiometro!— Harry bajó la plataforma colocándola en el suelo del compartimiento—. ¡Ah! y él es Magnus, estará vigilando que no invoquemos a una serpiente marina devoradora de niños en el tren del colegio. 

—Magnius Gold, auror del ministerio— se presentó el hombre— Como parte de mis labores tengo que asegurarme que un objeto nuevo, potencialmente peligroso en manos de un menor no sea una amenaza. 

—Tenemos los permisos del ministerio— comentó Hermione antes de explicarle a Neville lo que debía hacer— Primero necesitas colocar la mano aquí. Cuando la maquina es nueva necesitará que alguien conjure el hechizo aguamenti minimun, y dejar que caiga una sola gota de agua sobre el aparato. Luego vienes y te subes aquí, en el centro— Le guió. 

—¿Y ya? ¿me quedo aquí arriba y ya? 

No necesitó una respuesta. En la placa comenzaron a formarse unos números que variaron ligeramente hasta dar una marca precisa: 545. Sophie se animó a subir obteniendo un registro de 674, lo cual desanimó aún más a Neville. 

—¿Y dices que esto estará a la venta en el próximo mes?— preguntó el auror. 

—Por treinta galeones.

—Eso es mucho dinero. 

—Lo pueden comprar entre varias personas, y su uso es ilimitado— alegó Harry— Hogwarts ya solicitó cuatro de ellos, uno para cada sala común.

El sujeto caviló durante un instante— Claro, sería algo bueno para una familia, o en la oficina de aurores, tendré que conversar con algún superior. 

Cuando el auror se retiró del lugar, Hermione preguntó— ¿de verdad Hogwarts ya solicitó cuatro? 

—No, pero tenemos una reunión pendiente con el director sobre el asunto. solo debemos convencerle que esto es necesario— respondió el chico.

El resto del viaje fue bastante ameno, con algo más de dulces y conversaciones ocasionales. Sophie contó cómo su madre creó una poción desmanchadora de ropa rosa por error antes de una salida. Y Neville explicó que este verano pudo salir a volar en escoba un rato gracias a ciertas conversaciones de la familia. 

Al llegar al colegio, la entrada estaba custodiada fuertemente por un grupo de aurores. El ambiente volvió a ser tenso. Harry se compadecía de los de primer año, quienes tuvieron una bienvenida bastante peculiar al colegio. 

—¡Hola Harry!— Los gemelos weasley se acercaban a trote. 

—¿No habrás visto a nuestro hermano menor?— preguntó Fred.

—¿O quizás atado y tirado al fondo de ese baúl enorme que llevas?— continuó George. 

—¿Qué?

—Ronald está perdido, no abordó el tren— comentó uno de los gemelos. Harry saludaba a Hagrid en ese instante. El semi gigante llamaba a los de primer año para llevarlos por entre los árboles rumbo al lago. 

—¿No abordó el tren? ¿Cómo hacen en ese tipo de casos?— preguntó Harry. 

—Pues se suele comunicar, según nuestro querido auror de turno, el ministerio puede habilitar una chimenea para viajar por red flu. 

—O alguien lo escolta para aparecer en Hogsmeade— finalizó George. 

—Pero mamá estaba como loca, se nos perdió en algún momento después del incidente del ataque a los trenes, salió de nuestra tienda y no regresó. 

—¿Seguros que ustedes no hicieron nada?— inquirió Harry. 

—Pudimos haber dicho alguna tontería, pero no. 

—Primero habríamos engañado a Percy— finalizó el otro gemelo. 

El grupo avanzó lentamente por un camino de tierra a un lado de la zona boscosa, todos dejaron sus baúles atrás y caminaron entre murmullos. A los pocos minutos de andar llegaron a una zona donde un gran grupo de carruajes se hallaban a la espera, tirados por lo que Harry identifico como pegasos negros muy huesudos. 

—¡Threstals que horrendos!— gritó alguien a quien no supo identificar. Por alguna causa aquel animal llamaba su atención. Lucían tristes y famélicos, sin embargo se notaba que eran criaturas fuertes. 

—Yo no veo nada— comentó Hermione. 

—Son caballos alados de color negro— expresó daphne, no parecía querer acercarse a las bestias. 

—¿Por qué algunos no los ven?— inquirió el chico notando las miradas confundidas entre la multitud. 

—Solos los pueden ver quienes han visto a alguien morir— comentó Ernie Macmillan de la casa de Hufflepuff—. No me hagas muchas preguntas, yo no puedo verlos. pero Hannah si pude— expresó señalando a la chica de la casa amarilla que se escondía ahora subiendo a uno de los carruajes. 

—Buscaré información sobre ellos. Necesito siquiera una foto. Una criatura mágica que solo algunos pueden ver, es lúgubre— comentó Hermione subiendo al carruaje seguida de Harry. 

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