22. SUMIDEROS

            Treinta palas cavando al mismo tiempo producen gran cantidad de ruido. El suelo de madera de la posada de Vermont fue destruido y montones de tierra amontonados en los rincones del lugar mientras las personas en su mayoría buscaban de mantenerse en la zona superior.

Aprovechamos las mesas y armamos una pequeña barricada por el camino que provenía del sur. Conformamos un equipo para eliminar a cuanto orco imprudente decidiera andar por aquel lugar, pues el ruido de las palas y más de doscientas personas se hacía sentir con facilidad.

Dimch, Abert, Daniela, Amy, Mena, Miry y yo.

Nombre: Dimch

Edad: 18

Profesión:

Nivel: 2

Vida: 115

Fuerza: 23

Agilidad: 10

Inteligencia: 13

Resistencia: 19

Destreza: 13

Magia: 1

————————————

Nombre: Abert

Edad: 26

Profesión: escudero

Nivel: 4

Vida: 231

Fuerza: 17

Agilidad: 14

Inteligencia: 16

Resistencia: 47

Destreza: 15

Magia: 1

———————–

Nombre: Daniela plata

Edad: 20

Profesión: ladrona

Nivel: 2

Vida: 110

Fuerza: 13

Agilidad: 14

Inteligencia: 16

Resistencia: 13

Destreza: 17

Magia: 1

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Nombre: Mena Fenrir

Edad: 18

Profesión: Hechicera

Nivel: 5

Vida: 273

Fuerza: 26

Agilidad: 41

Inteligencia: 40

Resistencia: 35

Destreza: 41

Magia: 1

Magia aprendida

Valor 1

Sincronía 1

Cura 1

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Nombre: Amy Fenrir

Edad: 12

Profesión: mago

Nivel: 4

Vida: 237

Fuerza: 19

Agilidad: 23

Inteligencia: 28

Resistencia: 28

Destreza: 32

Magia: 2

Habilidad: 1

Atracción 2

Magia aprendida

Regeneración 2

Valor 1

Cura 1

Agua 1

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Nombre: Mirynfehtber Fenrir

Edad: 25

Profesión: asesina

Nivel: 7

Vida: 356

Fuerza: 33

Agilidad: 47

Inteligencia: 23

Resistencia: 43

Destreza: 40

Magia: 2

Habilidades aprendidas

Sigilo 1

Magia aprendida

Prisa 3

Fuego 2

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Nombre: Allan Fenrir

Edad: 17

Profesión: cazador

Nivel: 7

Vida: 352

Fuerza: 30

Agilidad: 44

Inteligencia: 32

Resistencia: 37

Destreza: 46

Magia: 0

Habilidad: 1

Aprendizaje 1

Habilidades aprendidas

Nivel up 2

Manejo de cuchillo 2

Recolección 1

Prisa 3

Protección 1

Atracción 1

Manejo de la espada 1

—Abert, como escudero irás al frente, por delante de todos, en especial deberás crear una apertura para los golpes de Dimch con el mazo.

—Eso será sencillo — Abert se colocó su casco con forma de lobo y alzó su escudo. La labor de un escudero era bloquear la mayor cantidad de los golpes y repelerlos en un movimiento para realizar un “cambio”. Así se llamaba al movimiento en el cual el defensor se retiraba y daba permiso a un atacante para dar un golpe certero a un adversario. Dimch en este caso era un atacante con mucha fuerza y un arma temible, pero que era débil a ataques.

—Allan y Miry ataquen por los costados desde los tejados. Yo eliminaré todo lo que intente pasar la barricada de mesas con flechas. Amy, valor y regeneración cuando sea necesario. Agua si las cosas se complican. Daniela, necesitamos trampas en los callejones a los costados. Si algo entra por allí debemos estar atentos, que haga ruido, que los inmovilice por un rato.

—Perfecto mi Mena —Daniela corrió al interior a buscar soga y clavos para trampas.

Miry yo nos quedamos a cada lado de los tejados escondidos. No necesitamos mucho rato para poner a prueba la estrategia de Mena. Efectiva como siempre.

Abert fue capaz de interceptar el trayecto de dos espadas de orcos, resistir el impacto con su escudo y moverlo hacia arriba para rebotar las espadas, Dimch aprovechó la abertura para esgrimir el mazo en un arco horizontal y golpear ambas cabezas. El crack de los huesos fue audible a distancia.

Los grupos comenzaron a aumentar en número. Dimos por sentado que alguna alerta debió de ser dada sobre nuestra posición o sobre las muertes de los orcos. Los cuerpos los empezamos a meter en una casa aledaña, pero después de siete de ellos decidimos dejarlos en la calle a plena vista y para la impresión de los que se acercaban.

Daniela atrapó a uno con una soga y al girar y ponerse de cabeza este se golpeó la cabeza quedando inconsciente. Lo dejamos allí colgado, pero sin armas.

El problema vino cuatro horas después, cuando se acercó un batallón entero a nuestra posición. Uno de los jefes lanzó a gran velocidad una lanza y fue Abert quien se movió para bloquearla con su escudo. Miry y yo nos mantuvimos escondidos en los tejados mientras Mena activaba sincronía entre todos nosotros. Notamos la sorpresa de Dimch y Abert ante la comunicación y sensación de estar conectados de algún modo.

Cuando los primeros se lanzaron viendo solo a Abert, Dimch, Mena y Amy. Fueron sorprendidos por el fuego de Miry desde un costado y sobre sus cabezas. Abert adelantó su posición para sorprender al enemigo que atacó por reflejó, fue repelido y de pronto el martillo destrozó su rostro dejando solo una mancha negra.

Salté desde mi posición y corté a dos de ellos para dirigirme al que arrojó la lanza. Por su manera de moverse lento y quedarse por detrás del resto observando comprendí se trataba de un jefe.

Este no dudó en apuñalar a un subalterno y usarlo como escudo cuando me acerqué. Le tomó por el cuello y posicionó su cuerpo de tal forma que mi espada quedó clavada en su cuerpo sin poder salir. Luego movió al escudo viviente y lanzó su ataque con la espada directa a mi cuerpo.

Debo admitir que ese tipo de táctica nunca la había visto, era vil y cruel pero efectiva. Me tomó tan de sorpresa que me quedé mirando como mi espada se quedó clavada en el cuerpo. El detalle es que Helim me había entrenado tanto tiempo que mi cuerpo reaccionaba por instinto a los ataques.

Retrocedí y saqué el puñal negro de mi cintura. Desenfundé rápido y lo clavé a la altura de sus costillas. El orco me miró con ira, como si no hubiese dolor en su cuerpo y blandió su espada. Pasé por su espalda y con el otro cuchillo abrí un orificio en su cuello. Fue un movimiento brusco y el filo tocó el hueso. No me importó, aquel orco no era presa del abyss y yo no tomaría recursos de él. Cayó de rodillas gritando hasta dar con su rostro en el polvoriento suelo.

La batalla duró poco y la regeneración de Amy fue de gran ayuda para esos cortes menores normales en la batalla.

Conté ochenta y nueve cuerpos. La mayoría quemados por Miry o eliminados por su mano.

El agujero estuvo listo para horas de la tarde, el hueco era enorme de unos cuatro o seis metros de diámetro y de él colgaban cinco cuerdas por cincuenta y cinco metros hasta el primer nivel del abyss.

Las miradas se juntaban en el mismo lugar, el fondo lucía pequeño por la distancia e increíblemente oscuro, como si al final hubiese un mar de brea.

—¿Y hay que ir allí abajo? —preguntó uno.

—Pues abajo se veían algunas cosas moviéndose —comentó otro hombre en el lugar. Todos le miraron y luego cambiaron la vista al fondo oscuro.

—En los primeros pisos hay nada más ratas —agregó un aventurero de los que estaban en la muralla del abyss.

—Pero son ratas gigantes, y nosotros somos un festín de carne —comentó una mujer.

—Es el camino señores ¿O alguno quiere salir y enfrentar al ejercito orco? —la voz que resonó fue la de Benjen.

—Señores, habrá equipos para limpiar las zonas y repelentes. Con ellos no habrá peligro, podremos pasar por debajo del ejercito y continuar hasta la ciudad más cercana. Podemos asegurar su seguridad allí abajo. Aquí… es distinto —expresó Stella con voz alta por encima del resto. El silencio invadió la estancia como plomo. La realidad era difícil de tomar.

—Si ellos van con nosotros, yo iré adelante —Vermont nos señaló y dio un paso.

—Morirán allí abajo, eso es una estupidez enorme —respondió un hombre al pie de las escaleras. 

—Estamos haciendo esto por el bien de todos. Estamos buscando protegerlos y guiarlos. Salvarnos de ser posible —Stella habló, sin embargo, noté como ciertas personas intercambiaron miradas y comenzaron a murmurar palabras y a retroceder instintivamente.

—Esto no es raro, ese hombre se aprovechará de las dudas de los demás y armará su propio grupo. Se aprovechará de sus miedos y buscará de convertirse en un líder. Suele suceder en los momentos cruciales —comentó Mena entre nosotros.

—Miry sabe cómo lidiar con gente así —la tumb saltó desde donde estaba, a la vista de todos brincó por la pared y aterrizó junto a aquel hombre colocando la daga en su cuello. El atacado quedó inmóvil con los ojos abiertos. Estupefacto ante la velocidad y el filo del cuchillo contra su garganta —No puedes cuidarte a ti mismo, Miry puede matarte en este instante. No puedes cuidar a nadie, ni a ti mismo ¿qué te hace pensar que puedes liderarlos? ¿qué te hace pensar que un orco no se pondrá sobre tu espalda y te matará y a todos los que te sigan? —No hubo respuesta, la tensión creció en el ambiente. Tanto Mena como yo nos limitamos a sonreír. Las cabezas asintieron —pero Miry no te va a matar. El objetivo es salvarles. Aunque Miry no dejará que guíes a otros. Si dices algo terminarás muerto.

Se separó del hombre y bajó las escaleras hasta posicionarse a nuestro lado. Fue cierto, las opiniones cambiaron de súbito y las personas se mostraron más tranquilas y abiertas para avanzar y descender.

—Nosotros iremos primero —Mena tomó la soga.

—Yo quiero ir adelante —Stella se lanzó al suelo y tomando la cuerda se quedó colgando de esta e inició su descenso apoyando su única pierna de la cuesta al descender.

—Entonces yo le sigo —Mena tomó la siguiente al igual que Vermont e iniciaron el descenso.

—¿A estas personas seguirán? ¿A una tumb que los puede matar en cualquier momento? —el hombre habló extendiendo sus manos. La daga de Miry voló por la estancia, cruzó el lugar y rasgó el cuello profundamente y se estrelló en la pared con un sonido seco.

El hombre palpó su cuello antes de caer por los escalones y rodar por el suelo.

—Que nadie lo cure —Mena se hallaba en el borde descendiendo y observó lo ocurrido —la idiotez no tiene cura.

—Nadie los está obligando a venir con nosotros, pero es la mejor oportunidad que tienen para vivir —Intervino Benjen.

Yo por mi parte tomé la soga y Miry me siguió en descenso por el oscuro tunel con Mena y Stella por debajo de nosotros. Dimch, Daniela, y Amy nos alcanzaron, seguidos del resto. Descender era difícil, no solo por la tierra suelta, sino por la inmensa oscuridad que nos tragaba a medida que descendíamos. Las paredes parecían emitir murmullos y el agujero tan solo se mostraba más tenebroso a cada paso.

—Miry nunca notó que el abyss fuese tan oscuro —comentó.

—Siempre bajamos con lámparas y algunas partes están iluminadas. Los primeros pisos con seguridad —comenté.

—¿Por qué está tan oscuro? —preguntó Mena.

—El cristal principal —sugirió Ciel desde más arriba. Ninguno preguntó al respecto y esperamos la explicación. Fue Benjen quien nos la dio.

—En la entrada de todo abyss se forma un cristal enorme. Es una fuente de magia muy fuerte, desde ella se irradia luz a las gemas lámparas que hay en el abyss. También nos sirve para escribir las tarjetas sobre los gremios y sus integrantes. Nos da sus estadísticas y en ellas colocamos sus profesiones. De no ser así no habría forma de saber las estadísticas de cada persona y colocar profesiones o conformar gremios.

—¿Qué sucedió entonces? —pregunté.

—Pues nosotros quitamos los conectores al cristal principal después de buscar a los aventureros que se hallaban en los primeros pisos.

—¿Por qué?

—El abyss era el objetivo principal de esta invasión. Era solo cuestión de hacer que las cosas fuesen más difíciles —se disculpó Benjen.

—Pues si están más difíciles. Para nosotros —agregó Daniela.

—¿Cuánto falta?

—¿Estas cuerdas soportarán el peso de todos?

—¿Qué es eso que se está moviendo allí abajo?

—Yo también lo veo.

—¿Y si los orcos ya lograron entrar al abyss y están allí abajo esperándonos? —temí con esa pregunta.

—Tardarán en acceder a la muralla, otro abriendo las arcas de la ciudad y por último conectando el cristal. Estaremos bien muchacho —esa fue la voz de Benjen, quien se hallaba por encima de mí, con el cuerpo de Camus a cuestas atado a su espalda.

—¿A qué ciudad iremos?

—Selyntos por ahora, es la más cercana.

—¿Por qué no vamos a Feliure? Me han dicho es bastante bonita.

—Lo es, sin duda.

—Necesitamos ir primero a lo más cercano y eso es Selyntos. Además, no hay tantos aventureros en Feliure, allí no hay abyss —la voz de un aventurero.

—Y luego regresar con ellos a retomar la ciudad de Utghardie. No podemos dejarles nuestro hogar a los orcos.

—Ya estamos llegando. Atentos que hay ratas —La voz de Stella. Observé hacia abajo y noté que la oscuridad se hallaba allí, pero mis ojos se adaptaban y notaba las sombras oscuras de las ratas y sus ojos moviéndose por el piso de abajo.

Caimos y de inmediato nos vimos rodeados por ellas. Las ratas pueden venir en cantidades tan enormes que te abrumaría la conciencia. Ni los goblins y los orcos juntos podrían llegar a condensar un ejército tan basto.

—Agua —los potentes chorros los esgrimió Amy por mi derecha.

—Fuego —la llamarada iluminó el fondo del abyss y se extendió por entre las ratas como si se tratase de aceite caliente. Huyeron al instante y Stella activó el primer repelente.

Ayudamos al resto a descender por las próximas cinco horas. No solo todas las personas, sino las pertenencias que fue posible hacer descender. Herramientas como palas y picos, productos de cocina, básicamente toda la comida en la alacena de Vermont que apenas daba para un par de días. Medicinas, un bolso que Benjen portaba con cosas que él aseguraba eran prioritarias. Cristales, armas, campamentos y carretillas. Luego de esto retiramos las sogas y avanzamos en el silencio del abyss.

—No lo entiendo —Benjen se acercó a nosotros junto a Stella. El cuerpo de Camus se hallaba tendido en el suelo, sin despertar.

—Explicalo Benjen, y en silencio. Solo los que estamos aquí debemos escuchar lo que tengas que decir.

—Lo que está destruyendo a Camus por dentro, no puedo detenerlo —nos observó y nuestros semblantes palidecieron. No fue raro que la mayoría observase a Stella, pero esta se hallaba firme como siempre —no es una enfermedad como tal. Es magia, una magia muy potente y que no vi nunca antes. Lectura la muestra con un nombre en particular “peste” —recordé el nombre y el causante de inmediato. El hechicero de los goblins, justo antes de retirarnos en carrera del lugar —no obstante, no es lo preocupante ahora. El problema es que esta magia está en efecto y extendiéndose ahora mismo —Benjen habló bajo, pero todos entendimos su significado —Allan, Miry, Amy, Mena, Stella, Daniela, incluso yo mismo y varias personas que están aquí con nosotros. Por lo visto la magia está extendiéndose entre nosotros. Es contagiosa.

—¿Cómo eliminamos la enfermedad, o la magia? —preguntó Amy.

—No existe una cura para esto. Estamos enfrentando algo totalmente nuevo —respondió Benjen en tono lúgubre.

Yo noté algo particular. A pesar de hallarme camino a la oscuridad, mi senda era más clara cuando me encontraba con las personas correctas a mi alrededor. La peste, los orcos por encima de nuestras cabezas y entrando al abyss, la toma de la ciudad, el imperio de los muertos, el abyss, el jin. Incluso el cartel de búsqueda de Miry. Todo era más simple y ameno con las personas a quienes yo quería a mi lado. Siempre y cuando las mantuviese allí, todo podría enfrentarlo.

—————-

(En ese mismo momento, en otros lugares)

—¿Qué ha sucedido con la traidora?

—No ha habido respuesta mi señora, la ciudad ha caído según los informes más recientes. Los orcos aprovecharon la ventaja táctica e invadieron la ciudad y arrasaron con todos —respondió la joven y coqueta tumb de apenas quince años.

—Entonces posiblemente los orcos hicieron el trabajo.

—¿Mandamos a quitar la orden de captura? —preguntó la menor.

—¡No! Hasta que no tengamos un cuerpo no quitaremos las ordenes de captura. Envia notificaciones a todas las demás ciudades, hasta que la asesina de nuestra reina no sea entregada. Las tumb estaremos en guerra —la tumb mayor y de cabello naranja ordenó al resto a marcharse del lugar mientras quedó con la vista fija en el paisaje. Los árboles se hallaban en cada dirección y las casas sobre estos en hileras verticales como gotas de agua conectadas entre sí.

————-

—¿Qué significa esto señor? —el encargado de la muralla observó el tablero de piedra conectado al cristal principal del abyss al instante en que grababa información sobre nuevos aventureros. Al ver las inscripciones llamó a todos sus compañeros y este al encargado de esa muralla. Un anciano de andar lento y encorvado.

—Déjame ver —el más anciano se acercó y notó con cautela las inscripciones. Frunció el entrecejo, lanzó un resoplido y finalmente suspiró antes de responder —son nuevas profesiones muchacho, y esos números a los lados son los niveles a los cuales poder obtenerlas.

—Eso, con todo su respeto señor. Yo entendí eso, lo que no comprendo es ¿qué significa eso?

—Significa muchacho que tendremos que estudiar más. La abertura del piso treinta y los aventureros pasando al nivel diez aparentemente ha activado algo más grande de lo que nosotros pensábamos.

—¿Es eso bueno, o malo señor?

—Ambas sin duda. Habrá más aventureros, más personas dispuestas a obtener poder y a enfrentarse a las criaturas con estas nuevas profesiones. Muchos estarán contentos de probar nuevas cosas. También significará nuevos peligros. Probablemente estemos ante el nacimiento de una nueva era —el anciano sonrió y luego rio a carcajadas en silencio. Solo los empleados le observaban. Ya le conocían, él solía reír así cuando algo malo sucedía.

—¿Qué debemos hacer señor? —intervino Alvynty. Una chica de escaso tamaño a pesar de sus treinta de edad.

—Manden un informe al consejo de la ciudad. De seguro habrá una reunión, pero pueden hablar de esto de inmediato con los aventureros. La muralla siempre tiene el control de lo que sucede en la muralla y el abyss. No pueden negarles dar esta información. Como algunos suelen decir “el abyss provee”

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